Disclaimer: Pokémon no me pertenece.


Flagrancia*

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La fiesta continuó tal como iba antes de que el anfitrión hubiera subido al escenario, casi como si no hubiese subido en primer lugar.

Hubo gente que no tardó en juntarse en parejas y llenar la pista de baile, y hubo otras más que se reunieron junto a las mesas de aperitivos. El grupo conformado por Ash y sus amigos fue de estas últimas. Se quedaron en un rincón fuera del alcance de la gente, donde pudieran charlar sin obstaculizar el paso a nadie y que nadie tuviese que interrumpirlos para pasar.

—Iré por algo para tomar, ¿quieren algo?— ofreció Gary, haciendo un gesto con el pulgar sobre su hombro.

—Claro, porqué no. Gracias.

—Voy contigo, ¿tú también quieres algo, Serena?— y tras un asentimiento de su parte, Ash siguió al castaño en su búsqueda por el bar.

Un silencio no incómodo se formó entre ellas una vez que se quedaron solas. No era como si sus escasas horas de convivencia hubiesen sido precisamente malas, es más, Serena le ayudó a arreglarse para el evento como si fuera cualquiera de sus hermanas, pero sin los comentarios molestos o carentes de tino que ellas habrían dejado escapar sin querer queriendo.

—Sí que los sorprendiste, realmente no se lo esperaban— comentó la castaña, amistosa. Misty la miró primero, sin saber exactamente si se refería a su participación o al vestido.

—Sí— asintió—, así parece. Solo espero que haya sido una grata sorpresa.

—¿Qué dices? Por supuesto que fue una grata sorpresa—le aseguró ella, haciendo énfasis—, son tus amigos, después de todo.

—Ojalá tengas razón— terminó la pelirroja, suspirando profundo, con una mueca más cómica que realmente triste.

La chica de Kalos le sonrió, sospechando ligeramente de que iban sus preocupaciones. No había que ser un genio para darse cuenta, tan solo había que haber visto la cara que puso Gary Oak cuando vio a la pelirroja para saber que lo suyo no era solo sorpresa. Se preguntó genuinamente si Ash sabría algo al respecto, aunque, si lo pensaba bien, lo más probable era que no. Él siempre había sido más denso para ese tipo de cosas que el resto de la gente.

Asimismo, estaba claro que Misty tenía mucho en qué pensar y aclarar para sí misma antes siquiera de contárselo a alguien. Por más deseos que tuviera que verificar si sus sospechas sobre esos dos eran correctas, tendría que esperar. Además, de seguro sí tenía razón.

—¡Miren a quién tenemos aquí!

Ambas se voltearon ante el saludo. Un hombre alto, de traje y sin corbata, se acercó a ellas con una sonrisa.

—¡Lance!


—¿Me vas a contar qué es lo que te sucede?

—Pues verás…— comenzó el investigador con la cara apoyada sobre su mano— lo que ocurre es que tengo a un mocoso irritante detrás de mí y no para de hablarme, ¿sabes?, ¡ouch!

—Idiota— murmuró—. Demonios, Gary, hablo en serio— le espetó él, luego de haberlo golpeado en el brazo—. A ti te pasa algo, estás actuando extraño.

—¿Y qué quiere, que hablemos de nuestros sentimientos?— se burló el otro, volteando a mirarlo—. Las chicas se quedaron por allá, Ash, si quieres hablar de eso.

—Así que todo esto se trata de tus sentimientos, ¿huh?— chasqueó los dedos, sintiendo haber atado un cabo suelto y sonriendo con orgullo.

Gary suspiró y apoyó el codo en la barra.

—Bien, bien, ¡cielos!— accedió—, ¿recuerdas la chica que te mencioné cuando nos encontramos en Teja?

—Uhm… sí, ¿qué pasa con ella? Dijiste que vendría, ¿por eso estás molesto?

—Bueno, la cosa es que— se dio un segundo para tomar aire—…ella…

—¿Gary Oak?— la voz de una chica los interrumpió, haciendo que ambos tuvieran que girarse— ¡Sí, eres tú! No lo puedo creer.

Frente a ellos, una chica realmente bella, metida en un vestido negro, los miraba con una sonrisa coqueta. Ash tragó pesado y miró de reojo a su compañero, quien también tenía la vista fija en ella, como si fuera siquiera posible no hacerlo.

—Hey, ¿tú no eres…?— inició con cuidado Ash, reconociéndola de algún lado.

—Leaf, de Secunda, coordinadora, competidora— se presentó ella, acercándose al moreno y ofreciéndole su mano para un apretón suave—: mucho gusto.

—He oído hablar de ti— reaccionó el otro, sorprendido de no haber reconocido de inmediato a la chica. Una belleza como ésa no se olvida tan fácilmente.

Efectivamente, no era que siquiera los concursos pokémon, solo de vez en cuando, si lo estaban transmitiendo en algún Cenro Pokémon y dolo para verificar que no estuviesen Dawn o May participando en ellos. Sin embargo, esta chica, Leaf, originaria de las Islas, había comenzado a hacer noticia últimamente, no solo por su talento, sino por su belleza despampanante.

—Oh, no lo dudo— respondió con simpleza. A Ash le sonó extraño; demasiada seguridad y sensualidad en una frase tan corta.

Se irguió y se giró hacia Gary, quien tenía una expresión indescifrable en el rostro. Ash miró de soslayo el intercambio silencioso que se produjo entre ellos, convencido de que ésta no iba a ser una situación agradable. Se lo decía su instinto; el mismo que decidía ignorar olímpicamente cada vez que acababa metiéndose en problemas.

—Ha pasado un tiempo, Gary— le sonrió con coquetería la chica—. Me alegro de encontrarte aquí.

—Supongo que sí es una sorpresa verme en este tipo de competencias, ¿no?— comentó él en respuesta, ignorando deliberadamente todo lo que ella había dicho antes de eso y su evidente tono sugestivo.

—¡Pero ha sido una excelente sorpresa, te lo aseguro!

—Sí, bueno, la gente no suele decir eso ante la posibilidad de enfrentarse a mí, ¿sabes?

—Oh, eso no se aplica a mí, para nada— comentó con simpatía—. A mí me gusta todo lo que tenga que ver contigo, lo sabes.

Gary bufó ante su comentario, molesto, y Ash, por su parte, no supo exactamente cómo reaccionar. Aquella escena no era, lo que se dice, fácil de digerir, y aunque conocía perfectamente lo popular que era su mejor amigo con las mujeres, y precisamente por eso le había costado tanto trabajo creer, en su momento, que tuviera novia. Por otro lado, se negaba a creer que ésta que tenían en frente y que le hablaba a Oak como si tuvieran una historia juntos, fuese, en realidad, la chica a la que se refirió la última vez que se vieron en Teja, no solo porque esta chica no le producía buena impresión –y se negaba a rotundamente a creer que Gary estuviere saliendo con alguien como ella-, sino que también porque no se veía, en absoluto, como si tuviesen algún tipo de relación.

Ash se fijó en su expresión, como si la presencia de Leaf realmente le complicara las cosas, como si no pudiese siquiera mirarla de frente sin poner mala cara, pero que de todos modos no pudiese darle calabazas.

El sonido de las copas puestas sobre la superficie de la barra fue todo lo que necesitaron. Gary se incorporó y Ash se dio vuelta, ambos para tomar los dos vasos en sus manos y volver donde sus amigas, que de seguro ya se estarían preguntando qué tanto estaban haciendo.

—Lo siento, nos esperan— fue todo lo que dijo el castaño antes de perderse entre la multitud—. Nos vemos.

—Suerte en la competencia— se despidió Ash, tímido y confuso por el desarrollo de toda la escena.

Ambos marcharon, dejando atrás a una sonriente Leaf a la que no parecía molestarle haberse quedado sola. Ya encontraría compañía. Por el contrario, se había hecho la velada encontrándose con Gary Oak entre tanta gente. Fue, en realidad, una verdadera fortuna, ya que si bien daba por hecho que él participaría en el dichoso torneo, con tanta gente ahí, pensó que sería difícil verlo fuera de alguna de las rondas.

Definitivamente había encontrado a su presa.

Por su parte, Ash y Gary circulaban por el salón repleto de gente con las manos ocupadas con dos recipientes de vidrio repletos de líquido cada una y en completo silencio. Un tácito y para nada cómodo silencio. Era como haber sido testigo de una falta a la moral y las buenas costumbres; nada demasiado grave como para ser un delito, pero aun así incómodo de presenciar. Ash pensó que definitivamente su amigo debía sentirse de la misma manera, o peor, ya que había sido a él a quien atraparon con las manos en la masa, por decirlo de alguna manera.

—¿Quién era ella?— la pregunta del moreno hizo que el investigador parara en seco su andar y se volteara para encararlo.

Eso es una buena señal, pensó entonces el entrenador, significaba que su conciencia estaba limpia y eso es mucho decir, viniendo de Gary Oak.

—Ella es— comenzó el castaño con una expresión incómoda—… Leaf es la hija de uno de los inversionistas de la Reserva. Sabía de su existencia, ya sabes cómo a esa gente le gusta hablar de los logros de sus hijos como si les fueran propios, así que sabía que tenía como nuestra edad y que era coordinadora, pero no la conocí personalmente sino hasta hace un par de años en en Secunda, cuando me reuní con su padre por encargo de mi abuelo y ella estaba presente. No fue nada de lo que alarmarse, en realidad, y mucho antes de que empezara a frecuentar… ejem…el punto es que no pasó nada. Nunca. Y solo la he vuelto a ver un par de veces más en aburridas e impersonales reuniones de negocios a las que ella había insistido en ir.

—Eso no se oye tan mal— si Gary advirtió el alivio en su tono, no lo dijo.

—No, lo malo es que parece estar solo un poco obsesionada conmigo, ya sabes, y las chicas como ella suelen estar acostumbradas a obtener lo que quieren. Y en cualquier otra circunstancia, no me molestaría tanto, pero… desde hace un par de meses…

Al moreno le dieron ganas de instarlo a terminar la frase, pero se abstuvo, pensando en qué es lo que pensaría Serena si alguna de las millones de chicas que conoció en sus viajes apareciera un día como una loca fanática espectacularmente bonita y…

—Oh.

—Sí, oh.

Porque, ciertamente, a Ash no le afectaría dicta situación si no tuviera una novia en primer lugar, lo que le recordaba la charla pendiente que se vio interrumpida con la llegada intempestiva de Leaf.

—¿Y?

—Y, ¿qué?

—¿No le contarás a Misty que Leaf está aquí? No creo que quieras que se arme un malentendido, ¿o sí?

—Sí, bueno, creo que es lo correcto, pero… ¡un segundo!, ¿cómo…?

El otro se largó a reír.

—Entonces sí es ella— se adelantó a concluir entre risas—. Diablos, qué bueno soy.

—Ya quisieras— se defendió el otro, avergonzado—. ¿Soy tan obvio?

—Para Serena, probablemente sí— respondió con una sonrisa, aun encontrando la situación, por lo demás, divertida. No siempre se puede ver a Gary Oak cayendo en su propio juego, ¿no? Debía provecharlo mientras durara—. Debo reconocer que yo tardé un poco más— ¿a quién le importaba que hubiera recibido un poquito de ayuda por parte de Serena? Nadie tenía porqué enterarse de eso— ¿Por qué no lo habías dicho antes? No me digas que te da vergüenza.

—N-no es eso— balbuceó—. Es…complicado, maldición.

—¿Qué es lo complicado? Están saliendo, ¡vamos!, quizás Misty no es una modelo de revista y sea un poco gritona e impulsiva, pero es una gran chica. Y de todos los idiotas que hay dando vueltas por ahí, prefiero a que seas tú, a un total desconocido del cual no conozco la dirección para ir a partirle la cara cuando le haga daño, ¿no crees? Nos estamos ahorrando muchos recursos— comentó Ash en un intento por asumir el sol de mejor amigo sobreprotector que nunca fue y ser gracioso a la vez.

Pero, al parecer, no dio mucho resultado, pues su interlocutor aún mantenía una mueca indescifrable en el rostro.

—Porque la verdad, Ash, es que no sé si estamos saliendo— confesó después de un suspiro—. Es decir, no estoy jugando, ¿sabes? Ella me gusta, es diferente, tú deberías saberlo, y lo pasamos bien juntos, pero no quiero apresurar las cosas. No quiero estropearlo.

Gary guardó silencio y su mejor amigo lo imitó, incapaz de verbalizar sus ideas en ese momento, quizás porque tenía demasiadas en ese instante, haciendo cola por cobrar sentido, o porque nada de lo que pudiera decir se sentía como algo adecuado precisamente ahora. Fuese por la razón que fuese, Ash calló.

Era complicado, eso era cierto. Aceptar los sentimientos que se tienen por otra persona cuando éstos apenas han cobrado sentido, nunca es fácil. No lo fue para él cuando descubrió, muchísimo tiempo atrás, que luego de separarse de Misty, no la volvería a recuperar, y entonces con Serena, cuando, ante la posibilidad de repetir el error que antes había cometido dejando marchar a su mejor amiga, le hizo darse cuenta de golpe de lo que sentía por ella. No dudaba que también lo estaría siendo para Gary, quien había gozado de una libertad envidiable a ese respecto, y que en un abrir y cerrar de ojos, se veía ante un panorama confuso, de una chica que no reclamaba su atención y aún así se la llevaba toda, y que lo hacía pararse en un terreno poco conocido.

La sola idea lo hizo incapaz de bromear al respecto, sería bajarle el perfil a la dificultad del proceso que estaba atravesando.

Sin embargo, Ash sonrió aún así. No por burla, sino que de conformidad. Luego de oírlo hablar, no le cupo duda alguna de que Gary, de entre todos los idiotas en los que se pudo haber fijado Misty –y eso le recordaba, ¿en qué diablos estaría pensando Misty como para fijarse en Gary Oak?-, él era el mejor, no solo porque confiaba en que era un buen chico, sino porque si todo fallaba, para Ash sería fácil ir y darle su merecido. Todos contentos.

—Volvamos, las chicas deben estarse preguntando qué nos hicimos— dijo él entonces, avanzando por sobre el castaño entre la multitud que no parecía advertir su presencia.

Su amigo solo tardó un poco en reaccionar, y tras sonreír de medio lado, lo siguió hasta llegar al lugar junto a unas mesas en que habían dejado a sus amigas esperando a que ellos volvieran por algo de beber quién sabe hace cuánto rato atrás.

No obstante, a Gary se le cayó la sonrisa cuando, al llegar donde ellas, no estaban solas, sino que el alto y apuesto anfitrión del evento las acompañaba. Él se acercó con el gesto arrugado y le ofreció una de sus copas a Misty.

—Pero si son los pequeños Ash Ketchum y Gary Oak— saludó Lance con una sonrisa de medio lado, haciendo un ademán con ambas manos, dándoles la bienvenida.

—¡Qué gusto verte, pensé que no te veríamos esta noche!

—Lo mismo ha dicho Misty— contestó el mayor, estrechando la mano que le ofrecía al moreno.

—Eso habría sido demasiado pedir— gruñó el otro, medio en broma, medio en serio, imprimiendo más fuerza de la debida en el apretón de manos.

—No te librarás de mí tan fácilmente— bromeó el pelirrojo, respondiendo con la misma fuerza.

El resto rio. No era un misterio para nadie la rivalidad unilateral que sentía Gary Oak por el primer asiento de la élite de Kanto. A nadie le parecía extraño, tampoco. Las personas como ellos solían ser demasiado similares como para soportar estar tan cerca uno del otro. Lance, por otro lado, lejos de querer corresponder a su rivalidad, más bien sentía cierta simpatía fraternal por el nieto de Oak. Le recordaba un poco a sí mismo cuando tenía su edad. Además, era totalmente consciente que lo que Gary Oak sentía por él no era verdadera animadversión, sino que simplemente era el mecanismo de defensa que implementó al saberse subconscientemente tan similar a él.

—Ustedes dos— dijo, poniendo una mano sobre el hombro de cada uno con ese aire de hermano mayor dándole consejos a los menores— ¿es que nadie les ha dicho acaso que dejar solas a un par de señoritas con éstas es una soberana estupidez?

Ash sonrió abiertamente, llevándose una mano detrás de la cabeza, avergonzado.

—Tienes razón, lo siento.

Gary, por otro lado, guardó silencio, mientras los otros dos se unían a la conversación que sostenían Misty y Serena ya con sus respectivos vasos en las manos. Sonrió de medio lado luego de mirar largamente cómo la pelirroja del grupo reía ante algún comentario de sus amigos y le pareció que, efectivamente, Lance tenía toda la razón.

—Sí, una soberana estupidez.

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*Flagranciaes un término que se utiliza para el caso en que una persona es sorprendido infringiendo la ley, atrapado en su huida o hasta 24 horas después de haberlo hecho. Es la forma bonita de decir "con las manos en la masa".

¡Uff! Final del capítulo.

Debo admitir que, mientras estaba en negociaciones con la señorita inspiración, tenía escrito 12 capítulos de esta historia, pero llegué a cierto punto en que borré 3/4 partes de lo que tenía y retrocedí hasta este punto. Así que este es el epítome de todos mis altibajos, jaja.

¡Uy! Ha aparecido un personaje interesante. Para los que conozcan el juego, es la contraparte femenina del protagonsta, que aparece en la versión RedFire y GreenLeaf. Decidí dejarle su nombre del juego porque es ella misma de quien estamos hablando, y hay controversias sobre si se llama Green o Blue (para mí siempre será Blue), a quien shippeo con la contraparte de Gary en el Juego (Green). Así que encontré que ella era el personaje perfecto para hacer un buen drama, ya que soy mala para inventar personajes propios.

Díganme qué les parece.