¡Hola! Bueno, pues este es el último :) Patty, espero que te haya gustado aunque sea un poquitín ;)
L'AMOUR, APRÈS TOUT
CAPÍTULO 4: Ensemble
Dominique estaba tumbada en la cama. Se había despertado varias horas antes, pero no se había movido ni para buscar algo para el dolor de cabeza que martilleaba sus sienes. No quería encontrarse con Rose. Se estaba comportando como una cobarde, pero no quería enfrentarse a lo que había pasado tan pronto.
¿Cómo habían podido besarse? ¡Eran primas, aquello no estaba bien!
Dio la enésima vuelta a la cama en la última media hora. Soltó un bufido y volvió a ponerse mirando hacia el techo. Pensar era una actividad sobrevalorada y pensar demasiado podía ser una tortura.
Cerró los ojos e inspiró con fuerza. Tenía que relajarse y convencerse de que no era para tanto. ¿Solo había sido un beso, no? No era para tanto. Mucha gente se besaba sin que significaran nada. Al fin y al cabo, un beso solo tenía la importancia que uno quería darle.
El problema era que… había sentido algo. No sabía definirlo, pero besarse con Rose había provocado que sintiera algo en la parte baja del estómago. Un cosquilleo había recorrido su columna vertebral. ¿Cómo podía…? No lo entendía. Rose era su prima, se habían criado juntas. La quería, por supuesto que la quería, pero no así.
¿Verdad?
En su habitación, Rose tampoco podía dormir. Se había despertado con las primeras luces del alba, se había levantado a beber un vaso de agua y había vuelto a la cama.
Llevaba desde entonces mortificándose. ¿Por qué había besado a Dom? Lo único que recordaba era que aquellos chicos querían que su prima besara a uno de ellos. Entonces, Rose se enfadó. Y decidió, puestos a elegir, prefería que la besara a ella que a aquel baboso. Y se había lanzado.
Y le había gustado ese beso.
¿Sería que echaba de menos a Scorpius?
Negó con la cabeza. Había sido ella la que había terminado la relación. Apreciaba a Scorp y se lo pasaba bien con él, pero no sentía por él lo que una persona enamorada sentía por su pareja.
Al final, cansada de estar allí dándole vueltas al mismo asunto, se levantó.
Llamó a la puerta de Dominique. Nada. Volvió a llamar.
—Dom. —No obtuvo respuesta—. Dom, sé que estás despierta.
—Pasa.
Cuando Rose entró, Dominique estaba sentada, con la espalda apoyada en el cabecero y los brazos alrededor de las piernas. Era su postura de ‹‹Algo me preocupa, pero aún no sé cómo solucionarlo››.
Se sentó a los pies de la cama. Ninguna de las dos habló durante un rato. Rose quería decir algo, pero su cerebro se negaba a cooperar. No había nada que pudiera decir que ayudara a reducir la vergüenza que sentían en aquellos momentos.
Sus ojos vagaron por la habitación. La ropa de la noche anterior estaba tirada encima de la silla del escritorio, pero no fue eso lo que llamó su atención; el cuaderno de dibujos de Dominique estaba abierto.
Rose se levantó y cogió el cuaderno. En la página abierta había un dibujo de ella de puntillas, mirándose al espejo mientras pintaba los labios. Pasó la página. El siguiente dibujo también era suyo, pero esta vez estaba de pie en el balcón, rodeada de flores.
Miró a su prima.
—Son… ¡Son geniales! ¡No me habías dicho que estuvieras dibujándome!
—Tu pelo queda bien con cualquier fondo y… —Su voz disminuyó a medida que sus mejillas se encendían.
—Oye, Dom, lo que pasó ayer… Habíamos bebido. Solo quería que esos tipos nos dejaran en paz.
—No pasa nada, Rose. De verdad. —Dominique extendió las piernas y sonrió—. Olvidémoslo.
· · ·
Pero no pudieron olvidarlo. Los días pasaban y, aunque seguían con las actividades que tenían programadas, su relación se había enfriado. Ninguna de las dos podía sacarse de la cabeza aquel beso. No entendían por qué: no había sido nada. Pero simplemente, no podían.
· · ·
Y llegó el día de la prueba de la Academia de dibujo.
Dominique se levantó ese día más temprano. Había repasado una y otra vez sus dibujos y pinturas, pensando cuáles llevarse. Al final, se había decidido por los que había pintado de Rose. Eran los más reales. Los que más alma había puesto en pintar.
Las dos primas se encaminaron hacia la Academia, pero cuando iban a entrar, Rose retuvo a Dominique por el brazo. El azul de sus ojos se fundió.
—Pase lo que pase, estoy aquí, ¿recuerdas?
Dominique asintió. Todos los nervios que había sentido hasta el momento se esfumaron. Qué tonta había sido… Rose era su prima; habían estado juntas desde que nacieron. Se ayudaban en los malos momentos y celebraban juntos los buenos. Lo que fuera que estuvieran sintiendo en aquellos momentos podía esperar.
Se abrazaron.
—¿Juntas? —preguntó Dominique.
—Juntas —afirmó Rose, apretando con fuerza el cuerpo de su prima.
Y se adentraron en un futuro incierto. Pero teniéndose la una a la otra, ¿qué podía salir mal?
Sé que la historia no ha sido muy larga, pero no domino mucho a la tercera generación ni este tema, por lo que he preferido mantenerlo sweet and short jaja
¡Muchas gracias por leer!
MrsDarfoy
