Los personajes no me pertenecen, la historia sí.
Capítulo 4: Celos
Leah se despertó a la mañana siguiente cuando sonó el despertador. Se levantó de la cama con un terrible dolor de cabeza. La noche anterior se la había pasado vagando por los bosques, intentando no encontrarse con ninguno de la manada, no quería que viesen en su mente lo que había ocurrido.
Estuvo toda la noche en el límite del bosque, alejada de todos, pensando en todo lo que había descubierto.
No sabía qué hacer.
Tan sólo tenía que mantenerse alejada de Jacob, pero también estaban el resto de los chicos y no podría evitarlos para siempre.
Se vistió rápidamente sin preocuparse en qué ponerse, se recogió el pelo en una coleta y bajó a desayunar. Una de las cosas que le agradaba de ser una loba era que por mucho que comiese, nunca engordaba. Se le había desarrollado rápidamente el cuerpo formándole curvas y pechos.
Dejó de pensar en ello cuando entró en la cocina, Seth estaba sentado allí con una bandeja de tostadas frente a él. Se sentó en la silla frente a su hermano y untó mantequilla en una tostada. Seth la miraba con el cejo fruncido. Leah suspiró y dejó la tostada y el cuchillo en el plato.
-¿Qué?
-¿Dónde te metiste ayer? Últimamente no sales con nosotros.- La miraba un poco triste. Se había acostumbrado a que ella siempre estuviese con ellos.
-Intento tener una vida, enano.- Engulló un par de tostadas y salió fuera colgándose la mochila al hombro.
Fue andando hacia el instituto, sin poder dejar de pensar en lo mismo.
Entró por la parte del aparcamiento y lo primero que vio fue a Jacob enredando uno de sus dedos en un mechón de pelo de la rubia con la que estuvo el día anterior, Loren.
La chica sonreía y se pegaba a él, intentando tener un contacto más íntimo. Leah apretó los puños, clavándose las uñas en las palmas de las manos. La mandíbula empezó a dolerle por aguantar las ganas de gritar.
No quería reaccionar así, pero no podía controlar los celos que la invadían.
Porque por mucho que odiara reconocerlo, estaba celosa.
Sintió una mirada sobre él y reconoció el olor de Leah flotando por el aire. Desvió la mirada en su dirección y la vio parada en medio del aparcamiento, mirándolos.
Volvió a centrar su atención en Loren, la cual parecía una lapa imposible de separar de su cuerpo.
Se acercó más a ella y la besó. No pudo evitar mirar en la dirección dónde se encontraba Leah, pero ella había desaparecido.
Los labios de Loren no dejaban de moverse sobre los suyos. Centró su atención de nuevo en la rubia, introduciéndole la lengua en la boca.
Hacía eso por Leah, y por él mismo. No podía dejar que, de ninguna manera, surgieran sentimientos hacia la loba. Tenía que mantener la cabeza ocupada, tenía que concentrarse en la rubia.
Sí. Dejar de pensar.
Leah prosiguió su camino hacia dentro del instituto respirando profundamente. Tenía que tranquilizarse.
A la derecha se posicionó Embry a la izquierda Quil.
-¿Sois mis guardaespaldas o qué?- Preguntó divertida.
-Algo así- Quil le sonrió y la alegría de Leah se esfumó en cuanto notó la mirada ardiente del chico en su cuerpo.
No podría aguantar eso mucho tiempo.
Dan, un chico rubio de piel blanca que había llegado de Australia hacía un par de años se acercó a ellos.
-Leah, ¿puedo hablar contigo un momento?- Desde que llegó se había convertido en el típico chico malo, pero por debajo de Jacob, que todos le tenían una especie de respeto que nadie entendía. Embry gruñó fulminando a Dan con la mirada.
-Tranquilo chico-bromeó Leah acariciándole el pelo. Embry ronroneó y ella se asustó. Estaba siendo realmente difícil vivir con ello.- Claro, Dan.- Se alejó con el rubio hacia un lugar lo suficientemente apartado de sus amigos.
-No hemos hablado mucho y siempre quise conocerte. Siempre vas con Jake y da un poco de miedo acercarse a ti- Dan rió- pero, bueno, me gustaría conocerte más a fondo… ya sabes…-Le dedicó una sonrisa sexy que la hizo reír.
Leah estaba a punto de rechazar su oferta, pero Jacob se paró en el lugar donde se habían quedado Quil y Embry, con Loren colgada de su cuello.
Se dejó caer en la pared, mirando a Jacob fijamente. Éste le devolvió la mirada.
-Claro, me encantaría- mintió, mirando a Dan a los ojos. Él sonrió, la agarró por la nuca y estampó sus labios con los de ella.
No pudo evitar mirar la cara de desconcierto de Jake y sonrió interiormente.
Ella también sabía jugar a ese juego.
Dan se separó de ella y la agarró por la cintura. Se fueron abrazados hacia dentro captando la mirada de muchos.
Leah no era muy conocida por estar saliendo con chicos, es más, la mayoría de sus compañeros pensaban que era lesbiana por no haber sucumbido a ninguno de sus amigos.
Jacob estaba bastante cabreado en clase de literatura viendo a Leah y Dan tonteando. Odiaba escuchar las risitas de su amiga y odiaba ver como Dan la tocaba continuamente.
¿Es que no podía mantener las manos quietas? Tuvo que calmarse a sí mismo unas cuantas veces para no saltar encima de ese estúpido y matarlo a puñetazos.
Él había empezado ese… juego, pero se le fue de las manos en cuanto vio a Leah en brazos de otro. Nunca pensó que ocurriría eso.
Estaba celoso y le importaba una mierda reconocerlo. Era débil ante ella. Las palabras del viejo Quil se habían quedado grabadas en su mente, pero sabía que aunque él no hubiese dicho nada, que aunque no supiesen nada de esa estúpida historia, estaría igualmente celoso por ver a Leah, a su Leah en brazos de otro.
Volvió a la realidad por culpa de Embry, pero le agradeció mentalmente. La situación se le iba de las manos y no quería tener esos pensamientos tan posesivos.
Se estaba volviendo completamente loco.
-Jacob… ¡Jake!-Exclamó Embry. Jake le miró interrogante.- ¿Vamos esta noche a la fiesta de la playa?-él se encogió de hombros para seguir mirando descaradamente a la pareja sentada a su frente. - ¡Leah!- llamó Embry. Ésta se volteó.- ¿Vas a la fiesta de esta noche?
-Sí- respondió y se volvió a dar la vuelta para seguir con el papelón de su vida. No le gustaba que la manosearan tanto, pero quería enfadar a Jacob, quería que hiciese algo, quería… borrar todo. Quería olvidar a Jake con la misma fuerza que quería que él hiciese algo para tenerla.
Estaba muy confundida, pero se conformaba con las miradas que Jacob le dirigía a Dan.
…
Estoy muy muy feliz ^^, no sabía que los reviews podían hacer tan feliz a una persona xD
El capítulo este ya estaba planteado, no finalizado, así que intenté hacer uno en el que se viese qué paso cuando Jacob entró en casa del viejo, pero me salía muy corto y no tenía ideas suficientes, así que no pude subirlo. Sigo con la idea original.
Me alegro muchísimo de que la historia os esté gustando, al principio estaba un poco nerviosa de que hubiese tenido una idea loca, o de que se me fuesen las ideas y no supiese como continuar (cosa que espero que no pase xD)
Y nada, no os aburro mas con mis debates mentales
