¡Hola! Lamento el retraso en la actualización…

Gracias a : SillyKnight por su review.

'Buenos Presagios' y todo lo relacionado a ello es propiedad de Terry Pratchett y Neil Gaiman.


Capitulo 4

Cuidados

Crowley lo alimentaba como si fuera un bebé, aun cuando le había liberado de las cadenas. Era curioso ver al demonio atendiéndole con tanto esmero y paciencia; un lado de Crowley que Azirafel jamás había contemplado. Y aunque las circunstancias no eran exactamente apropiadas, al ángel le complacía saber que, en efecto, existía un poco de bondad dentro de SU demonio.

-Te han ascendido- afirmó de pronto el rubio, mientras Crowley le colocaba un trozo de fruta en la boca.

-Si- asintió con la cabeza, tomando un sorbo de su copa de vino- lo han anunciado la semana pasada.

-Felicidades, supongo.

Un resoplido y Azirafel no pudo evitar soltar una risita. Crowley le miró con cierta tristeza, antes de ofrecerle otra fruta. –No me felicitarías si supieras porque me lo han dado.

-¿A que te refieres?

-Bueno… tú sabes que no soy precisamente un guerrero, Zira. Pero… bien, la cosa es que… umm…

-Dilo de una vez- instruyo el otro, preparándose mentalmente para la indudablemente perturbadora información que estaba a punto de recibir.

-Eh… ¿la Batalla en Edimburgo?

Azirafel la recordaba perfectamente. Había estado convencido de que aquella era una zona segura; una posición que no podrían perder. Y luego… -¿Fuiste tú?

-Fue mi idea- explicó Crowley, con un atisbo de orgullo en su voz- resulta que soy bastante buen estratega. Es así como me he mantenido vivo por tanto tiempo. Y lejos del combate, claro.

El ángel sacudió la cabeza, un tanto apesumbrado. Crowley tuvo la decencia de mostrarse avergonzado, por un par de segundos al menos, y luego volvió a sonreírle aunque un tanto apenado. –No estabas ahí, ¿cierto?

-No. Estaba recuperándome de una herida en la Batalla de Londres.

-Ah…

-¡¿También la ideaste tú?!

-Bueno, ¿quién conoce la ciudad mejor que yo? Es decir, no es como si... Lo que tienes que entender es que…

Azirafel coloco su mano sobre los labios de su compañero, quien callo en el acto. Le sonrió con amabilidad. –Tranquilo. Supongo que solo estabas haciendo tu trabajo.

-No he dormido en los últimos años, ¿sabes? En cada batalla que ganábamos, no dejaba de preguntarme que habría sido de ti. Supuse que no estarías muerto, pero… a veces no dejaba de repetirme que debía estar preparado para lo peor…

Había autentica pena en sus dorados ojos y por ello el ángel lo perdono de inmediato. Además, no tenía otra opción. Era su trabajo y ese era su bando y no había nada que ninguno de los dos pudiera hacer al respecto.

Ah, cruel destino.

-¿Más vino?- pregunto Crowley tras unos segundos de silencio, tratando de aligerar el ambiente.

-No gracias- replicó el ángel, suprimiendo un bostezo- en realidad, creo que me gustaría dormir un poco.

-Creí que los ángeles no dormían- alegó el otro, sarcásticamente.

-Es bueno para el cuerpo cuando se esta recuperando de múltiples heridas- respondió el rubio, encogiéndose de hombros- permite que toda la energía se concentre en curarlas.

-Oh. Claro. Umm… entonces, umm…- con un movimiento de su mano, una silla apareció en la habitación, acompañada de un escritorio y varios papeles- estaré aquí, por si me necesitas.

El ángel le sonrió, antes de acomodarse sobre la cama. –Siento quitarte tu cama, querido. Pero en verdad que luce muy cómoda…

-No importa- alegó el demonio- tengo muchas cosas en que pensar, así que lo mejor será que me ponga a trabajar… Descansa, ángel.

Y con ello, Azirafel se permitió sumergirse en un profundo letargo, a sabiendas de que estaba a salvo.


Despertó sintiéndose peor que cuando se había dormido. Su corazón estaba encogido de terror y casi no podía ni respirar. Alguien le acariciaba el cabello, murmurando tonterías sin sentido, tratando de tranquilizarlo. Finalmente, no sin considerable esfuerzo, Azirafel se relajo.

-¿Una pesadilla?- le pregunto Crowley, acercándole un poco de agua, que el ángel bebió de un solo trago.

-Peor. Un recuerdo- susurró, estremeciéndose. Dios, era verdaderamente terrible. Ahora entendía porque los ángeles que caían prisioneros de las legiones infernales terminaban perdiendo la razón. Con algo de suerte, él conservaría su cordura, pero solo sería producto del afortunado giro del destino por el cual había ido a parar a la cama de Crowley*.

Un silencio largo y denso cubrió el cuarto, incomodando a sus ocupantes. El futuro duque sabía perfectamente de lo que eran capaces sus compañeros de Ahí Abajo y tenía una muy buena idea de lo que le habían hecho a SU ángel. Apretó los puños, jurando que se vengaría de los culpables en cuanto le fuera posible. Y supuso que tendría que dejar de odiar tanto a Hastur, considerando que había sido él quien le había mandado a Azirafel**

-¿Crowley?

-¿Huh?- la voz del ángel interrumpió sus pensamientos y de inmediato concentro su atención entera en él.

-Eh… umm… ¿Acuéstate conmigo?

-¿Disculpa?- arqueó las cejas, auténticamente sorprendido, convencido de que había escuchado mal. Azirafel le arrojo la almohada. –No en ese sentido, tonto.

-Oh. ¡Oh! Claro, claro- procedió a tumbarse a su lado, evitando sentirse apenado a causa de su breve 'confusión' y procurando no sonar muy decepcionado. Azirafel se acerco un poco a él, inseguro. Por un par de minutos permanecieron tumbados en la cama, observándose en silencio. Finalmente, el ángel acomodo su cabeza sobre el pecho de su amigo y cerro los ojos.

Tentativamente, Crowley coloco su brazo alrededor de la cintura del otro, atrayéndolo hacia si. El Principado no opuso resistencia y se acurruco contra él, con una sonrisa complacida y un leve sonrojo en las mejillas. –Muchas gracias.

-Ni lo menciones- transcurrieron unos segundos, en los que Azirafel comenzó a deslizarse hacia la tierra de los sueños- De verdad ángel, no hablaremos de esto nunca, ¿de acuerdo?

Asintió con la cabeza, sin demasiada atención, sintiéndose increíblemente cansado y curiosamente seguro.


*Muy literalmente.

**Aunque claro, si el duque supiera… probablemente ambos estarían en serias dificultades.


Listo, espero que les haya gustado. Realmente no sucede mucho en este episodio, pero espero que haya resultado interesante.