Hola! Bueno, antes que nada, me disculpo por haber tardado tanto en actualizar, la escuela, ya saben...

Gracias Tierbanre por tu comentario dulzura! ... (see, si quieres dejo de ser cursi) Pero es que tus comentarios siempre me animan XD

Bueno, espero les guste!

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Capítulo 4: Razones… ¿Carentes de sentido?

Malik fue el primero en ingresar a salón que estaba sólo iluminado por la luz de una pequeña vela sobre el escritorio.

Cuando se dio vuelta para dirigirse a Altair, notó que su hermano asesino prestaba especial atención al juego de ajedrez. Con expresión meditabunda, Altair se sentó frente al escritorio, acercando el juego a él.

Malik suspiró. Conocía a Altair. Sabía que cada vez que pretendía 'hacerse el distraído' el asesino había descubierto todo lo necesario para dejar en desventaja a su oponente.

Lo sorprendió que Altair lo invitara a sentarse sin siquiera decir una palabra, sólo con un gesto de su mano. El ambiente no era tenso, pero se notaba un gran fastidio por parte de Malik. Con los años que se conocían con Altair, prácticamente habían crecido juntos, el hombre falto de un brazo comenzaba a cansarse de la necesidad patológica que tenía Altair por mostrarse siempre ventajoso.

-Sé lo que estás pensando, Altair. Te conozco… - comenzó Malik, hasta que fue interrumpido por su compañero.

-Tú fuiste el que me llamaste, diciendo que tenías algo urgente que comunicarme, Malik. – Respondió el mismo tono autoritario empleado anteriormente, y a su vez moviendo la primera pieza de Ajedrez.

-A veces, debemos tomar decisiones para proteger la Hermandad, para honrar nuestro juramento de sangre. –comentó Malik, moviendo su pieza correspondiente.

-Entonces, fue una decisión sabia la de rechazar a una joven que, con sólo dos dagas de 15 centímetros pudo con 3 espadas a la vez… - replicó Altair, moviendo otra pieza.

-La sabia decisión fue para defender el credo, para defender a los nuevos Novicios. Tú viste cómo se las arregló por su cuenta, pero ambos sabemos que la habilidad solo no es suficiente. Debe saber trabajar en grupo, de lo contrario será un blanco fácil para nuestro enemigos…- contestó Malik, en un tono de voz más alto, moviendo una pieza.

Hubo una pausa. El silencio reinaba en la sala. Ambos hombres cruzaban sus miradas con ferocidad, intentando leer en los ojos del otro su próximo movimiento y así planear sus estrategias. Era típico de sus partidas de Ajedrez; un silencio mortuorio, una esgrima de miradas, y la pequeña vela iluminando sus rostros serios, con aquella luz movediza. Esta vez la amistosa partida era más que sólo ganar el juego. La admisión de esa 'niña' en la Orden, los futuros aprendices, los secretos de los Asesinos estaban en juego.

El Maestro Malik sintió que con sus últimas palabras había dado en un argumento sólido, inquebrantable. Pero Altair sonrió de costado, al mismo tiempo que movía otra pieza de ajedrez. También típico de sus partidas, el Maestro Asesino casi siempre lograba dar un giro al juego.

-Para defender a los nuevos Novicios… ¿Siquiera le tomaste la prueba? ¿Siquiera le preguntaste sus razones? Pero creo que no tienes claras ni las tuyas propias, Malik. Ni siquiera fui informado de que Esmeralda formaba, o pretendía formar parte de los Novicios.

-Lo dices como si de todas formas no te hubieras enterado. – interrumpió Malik, moviendo otra pieza.

-No dije que no supiera, sólo dije que nunca fui informado. Pero sí, me enteré por mi cuenta. Y aún sigo sin comprender el porqué le enviaste la pluma blanca. – dijo, esta vez más alto, el Maestro Asesino.

-No hay nada que comprender, Altair. Es que… ¿No viste su mirada acaso, cuando asesinó a aquel hombre como me contaste? Sí, le tomé la prueba, sí, le pregunté sus razones y no me convencieron…

-Y a mí no me convencen las tuyas… ¿Desde cuándo las razones que da el que pretende ser nuestro hermano es un condicionante para que no se nos una? Todos los que entiendan y honren al credo merecen la oportunidad de formar parte de La Hermandad. – dijo Altair, con el rostro completamente serio.

-Falló en la 'misión' de grupo… ¿No entiendes, Altair? Esa niña tiene escrita la Venganza en sus ojos verdes. Sus actitudes, sus razones para unirse son egoístas. Sospecho que ella misma lo es… es como…

-Como yo lo era, ¿verdad?

-Entiende, Altair. Cada vez que miro a los ojos a esa pequeña, recuerdo tus propios ojos cuando viste a Roberto de Sable en aquella cueva… - se sinceró Malik, finalmente.

-Aunque lo entienda, debiste consultarme antes de rechazarla. – Anunció Altair, moviendo la última pieza.- lo que yo veo en sus ojos es una voluntad fuerte, veo grandes metas que ella pretende alcanzar. Y con sus habilidades lo conseguirá. ¿Por qué negarle entrenamiento y ayuda?

Altair se levanto de su silla, sabiendo que había ganado esa conversación. Fue sincero, también vio la venganza en los ojos de Esmeralda, pero su voluntad y deseos de controlarla parecían más fuertes. Tenia esperanzas de no estar equivocado.

Ahora, lo quiera o no, la hermandad estaba realmente involucrada. La aparición de estos mismos extranjeros en Damasco y Acre le hacía tener las fuertes sospechas de que estaban planeando algo junto con los Templarios.

Habían atacado a dos Hermanos Asesinos, y un par de ciudadanos.

-Vas a obligarme a que la acepte, ¿Verdad? – preguntó Malik, frustrado y conociendo que Altair haría que esa aceptación sea lo mas difícil posible para él.

-No voy a obligarte. Yo voy a aceptarla dentro de la Orden. No podemos desmerecer lo que el día de mañana será una mejor asesina que tú y yo juntos.

-De acuerdo, Altair. Pero somos ya adultos como para tratar algo peligroso como un juguete. Sólo algo más. Me pusiste a cargo de los Novicios y los solicitantes porque confiabas en mí, ¿ahora desconfías?

-No desconfío, Malik. Sólo cometiste un error, y te estoy ayudando a repararlo…

-Esas palabras no te quedan bien. Tú responderás por ella, ya que fue por tu exclusiva recomendación que ella está entre nosotros. Y más le vale que se ponga al corriente, el entrenamiento de Novicios comenzó ayer. Al más mínimo error, está fuera.

-Sólo si yo lo ordeno primero, Malik. – Respondió Altair sonriendo. – Bien, el tiempo apremia. Nos veremos mañana, hermano.

-¿Te vas a esta hora?

-Asuntos urgentes. Te comentaré más tarde. – respondió saliendo de la habitación- oh, y Malik… Confío en ti para cuidar a la pequeña novicia.- bromeó guiñando un ojo.

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Gracias por leer, y ya sé lo que están pensando... ¿Altair haciendo bromas? Bueno, quería saber cómo se vería y estoy dudosa de que alguna vez yo vaya a escribir algo parecido mientras viva XD Dejen sus críticas también! son bienvenidas.