Capítulo 4: El laberinto de la muerte.
==Dimensión cero==
Antes de que el Gran Dragón creara el universo mágico, incluso antes de que el Big Bang diera origen al universo que conocemos, antes del surgimiento del tiempo y el espacio y antes de la existencia de los dioses mismos ha existido esta dimensión, la dimensión cero, el vacío filosófico, la dimensión que conecta todos los puntos del espacio-tiempo y que es responsable de que todos los universos y dimensiones se encuentren en equilibrio y la responsable de la existencia de todas las leyes que rigen el comportamiento de la naturaleza y el universo mismo. Esta dimensión es tan compleja y distinta a todo lo que conocemos que los dioses son los únicos seres que pueden entrar a este lugar sin ser desintegrados por las altas energías que irradian las partículas que componen esta dimensión, a excepción de ciertas singularidades que pueden ser pisadas por cualquier mortal, estas singularidades pueden presentar cualquier forma, una de ellas, por ejemplo, presenta la forma de un enorme río, esta singularidad fue generada por el agua que cae a la dimensión cero desde uno de los mundos que conforman el cosmos: El Olimpo, hogar de los dioses.
Hace apenas unos momentos diez jóvenes entraron a esta dimensión a través un puente espacio-temporal situado en una pequeña extensión de tierra en esta singularidad con forma de río.
-¿Dónde estamos? –Preguntó Shun – ¿acaso esto es el Olimpo?
-Programaré este sensor para buscar señales energéticas similares a las que irradiaba Hermes cuando estuvo en Magix, así podremos detectar si hay dioses en este lugar –comentó Tecna.
Tecna sacó un dispositivo de entre sus cosas y lo programó como había dicho, después lo colocó en el agua y fue arrastrado por la corriente, los jóvenes esperaron mucho tiempo a que el dispositivo enviara una respuesta pero sin importar el tiempo que pasara no encontraban señales de energía proveniente de algún dios, de hecho, no había ninguna señal de vida.
-Parece que no hay ninguna respuesta –señaló Tecna –así que, como yo lo veo, tenemos tres opciones, la primera es quedarnos aquí, lo cual claramente no nos ayudará en nada, la segunda es seguir el flujo del río, lo cual aparentemente tampoco nos servirá, así que lo que tenemos que hacer es avanzar en contra de la corriente.
En la dirección de la corriente el río parecía interminable mientras que en dirección contraria caía una inmensa cascada que desembocaba en aquel río, la cascada era tan alta que no se veía de dónde provenía el agua debido a que estaba rodeada por unas densas nubes de color gris oscuro.
-¿Cómo se supone que subiremos esa cascada? –preguntó Evan.
-¿No es obvio? –respondió Stella. Inmediatamente después de decir esto, Stella usó su transformación –volaremos hasta la cima.
Stella se elevó por los aires, pero apenas sus pies se despegaron del suelo su cuerpo le empezó a arder, incluso desde el exterior podía verse como su cuerpo se cubría con un brillo azul y cada vez se le dificultaba más su respiración y empezaban a salir rayos de luz color blanco azulado de su cuerpo, el hada no podía evitar gritar y retorcerse por el dolor que sentía hasta que Hyoga usó el polvo de diamante para regular su temperatura y devolverla al suelo.
-¿Qué demonios sucedió? –preguntó confundido Seiya.
-Ya veo –comentó Tecna mientras observaba las lecturas de un aparato que tenía en la mano –estas lecturas indican que este lugar presenta condiciones extremas de temperatura y presión, sorprendentemente, a pesar de esto no tenemos ningún problema con estar parados en este lugar. Por suerte pudieron bajarla a tiempo, de lo contrario su cuerpo hubiera sido desintegrado completamente.
-Si no podemos volar hasta la cima –señaló Bloom – ¿cómo subiremos la cascada?, nos resultaría muy difícil nadar contra esta corriente, sin mencionar el subir la cascada.
-Tal vez nos resultaría menos difícil si caminamos contra la corriente –sugirió Shiryu.
-¿Caminar?, ¿de qué hablas? –cuestionó intrigado Seiya.
-De esto –respondió Shiryu.
El dragón acumuló una gran cantidad de cosmos en su cuerpo, se concentró y posteriormente, con mucha calma, empezó a caminar hacia la orilla de la isla, una vez en la orilla continuó caminando hasta que empezó a caminar sobre la superficie del agua, resistiendo la fuerte corriente.
-¿Desde cuándo puedes hacer eso? –exclamó sorprendido Seiya.
-Fue algo que estuve aprendiendo con el viejo maestro estos últimos días –respondió Shiryu –si vamos de este modo tal vez se nos facilite más llegar.
-Te olvidas de algo –aclaró Seiya –no todos podemos hacer eso, de hecho tú eres el único que puede.
-Además aún queda el problema de subir la cascada –completó Musa.
-Yo quiero intentarlo –dijo Evan.
Evan repitió el proceso que había realizado Shiryu anteriormente y para sorpresa de todos, el joven aspirante a caballero logró exitosamente caminar sobre la superficie del río.
-¡No es posible! –Exclamó Shiryu –tardé varios meses en aprender a hacer eso.
-Tengo una idea –comentó Hyoga –tal vez sí podamos llegar caminando, pero no de ese modo.
Hyoga se paró firmemente en dirección a la cascada, juntó cosmos en su cuerpo y se colocó en una posición específica, luego gritó...
-¡AURORA THUNDER ATTACK! (rayo de aurora) –Gritó Hyoga mientras lanzaba un gran rayo que congeló todo el río... o al menos la parte que podían ver –ahora solo es cuestión de llegar caminando, en cuanto a la cascada, podemos simplemente escalarla.
Una vez que el río quedó congelado, las hadas y los caballeros aprovecharon para caminar sobre él hasta llegar a la cascada, donde Evan sacó de su mochila un equipo con el que podían escalar, pero el hielo que cubría la superficie del río era tan frío que provocó que a Stella se le escapara un gran estornudo, con el cuál su cuerpo generó una enorme onda de energía térmica que debilitó el hielo que cubría el gran río, la capa de hielo se debilitó tanto que el simple peso de los diez jóvenes causó que esta se rompiera y el flujo de agua continuara con su curso, los chicos cayeron dentro del río y fueron arrastrados por la gran corriente, la cual era más fuerte debido a la tensión que tenía después de haber estado inmóvil durante el tiempo que estuvo congelada. La corriente arrastró violentamente a los jóvenes pero de alguna manera Shiryu consiguió ponerse de pie sobre el agua, se paró firmemente en dirección a la cascada, acumuló una gran cantidad de cosmos en su cuerpo y lanzó su ataque.
-¡ROZAN SHO RYU HA! –exclamó el caballero de dragón.
Del puño de Shiryu salió la proyección de un enorme dragón de energía color verde, el dragón de luz se introdujo dentro de la cascada y empezó a moverse velozmente hacia la parte superior hasta perderse en las nubes, con esto el flujo del agua se hizo cada vez más lento hasta que, por un instante infinitesimal, el río se detuvo, después de este corto instante el río empezó a fluir nuevamente, aumentando gradualmente su velocidad hasta que alcanzó la velocidad que tenía en un principio, pero esta vez, en sentido contrario, de esta forma los chicos fueron arrastrados por la corriente en sentido inverso, y al llegar a la inmensa cascada esta los arrastró hacia la cima.
Han pasado ya varios minutos desde entonces hasta que lentamente, uno por uno, los jóvenes empezaron a recuperar la conciencia.
-¿Dónde... dónde estamos? –preguntó intrigada Bloom una vez que volvió en sí.
-No lo sé –respondió Tecna, quien ya llevaba tiempo despierta –este lugar se ve muy diferente a donde estábamos antes... ¡oh!, espera, puedo detectar una gran cantidad de energía similar a la que era irradiada por Hermes en Magix.
-¿Dónde estamos y cómo llegamos aquí? –exclamó Stella tras despertar.
Los jóvenes se encontraban al lado de un largo río, se trataba del río por donde llegaron, el cual estaba en medio de un hermoso e interminable campo de flores, cubierto con una espesa capa de verde pasto bajo un pacífico cielo azul atravesado por un gran arcoíris, este era probablemente el lugar más hermoso que cualquiera de ellos vería en toda su vida, en los alrededores podían verse unos cuantos árboles y en la orilla del río, a unos metros de donde se encontraban los santos y las hadas, unos hermosos caballos color blanco bebiendo del río, entre estos caballos también podían apreciarse algunos caballos alados y alguno que otro unicornio, resultaba imposible pasar desapercibido el sonido del canto de una interminable lista de especies de aves y el aleteo de las mariposas por todo el lugar, todo un paraíso biológico, también podían observarse unas pocas construcciones que reflejaban una total influencia de la arquitectura griega y a lo lejos, un enorme monte de aproximadamente veintiséis kilómetros de altura, es decir, tres veces el tamaño de la montaña más alta de la Tierra.
-¿Acaso este es el Olimpo? –preguntó Shun, quien acababa de despertar.
-Eso parecen indicar las mediciones del detector, de hecho registra una enorme acumulación de esta energía hacia esa dirección –señaló Tecna apuntando el gigantesco monte con su dedo.
-Debe ser allí donde se encuentra Ares, ¡vayamos! –sugirió Seiya.
Los diez jóvenes se dirigieron rápidamente en dirección al monte, pero cuando iban a medio camino algo los interrumpió.
-¡Alto ahí! –aclamó una profunda voz.
Los chicos se dieron vuelta rápidamente y vieron que se trataba de un hombre joven, de apariencia atractiva, con grandes ojos azules y cabello castaño ligeramente ondulado que llegaba un poco debajo de sus hombros, el cual estaba, en parte, cubierto con un casco plateado similar al que usaban los antiguos soldados romanos, no solo su cabeza, el resto de su cuerpo estaba cubierto con una armadura plateada que, al igual que su caso, hacía recordar a dichos guerreros, pero con algunas diferencias, como el hecho de que la protección de sus piernas era más completa y cubría todos los pies, las pantorrillas y la mitad del muslo, al igual que la protección de los brazos, que llegaba arriba del codo, y que gran parte de su armadura tenía detalles grabados que la hacían lucir un poco más elegante, su espalda estaba cubierta por una fina capa roja que llegaba a la altura de sus talones.
-¿Quién eres tú? –Interrogó Stella – ¿acaso eres un dios?
-Mi nombre es Servius –respondió aquel hombre –y no, en este lugar no solo viven los doce dioses olímpicos, también habitamos algunos humanos elegidos por los dioses para servirles, así como algunos dioses menores que la mayor parte de las veces también les sirven. Yo soy uno de esos elegidos por los dioses y mi misión aquí es impedir el paso de seres indignos, como ustedes.
-Así que en verdad este lugar es el Olimpo –murmuró Seiya –dense prisa en llegar al monte, yo me encargo de este sujeto –dijo dirigiéndose a sus compañeros – ¡PEGASUS RYU SEI KEN! –el caballero lanzó su ataque contra Servius.
Las nueve jóvenes restantes se adelantaron rápidamente, mientras tanto, Seiya lanzaba sus meteoros contra Servius, pero este pudo detenerlos tranquilamente con su mano.
-¿Esto es todo lo que puedes hacer? –Dijo Servius con tono desafiante al ver la expresión de Seiya al ver como su ken fue detenido tan fácilmente – ¿es que no sabes que desafiarme en este lugar equivale a revelarte contra los dioses? ¡VESUBIUS' PUNISHMENT!
Servius señaló su brazo y mano extendidos hacia Seiya, del cuerpo de Servius empezaron a salir intensos rayos de luz color naranja y de su mano, bolas de energía color marrón rodeadas de un aura naranja, estas esferas de energía que parecían ser bolas de lava golpearon violentamente el cuerpo de Seiya hasta arrojarlo contra el suelo. El guerrero olímpico se dirigió lentamente hacia el caballero caído y pisó sádicamente su mano, este, quejándose por el dolor, acumuló una gran cantidad de cosmos en su otro puño, consiguió levantarse lentamente, y con un gesto de ira en el rostro dirigió su puño con gran fuerza contra la cara de Servius, destrozando su casco y causándole una herida en la frente, de la cual salió un delgado hilo de sangre que bajó por su rostro rodeando su nariz hasta llegar unos centímetros arriba de su boca, rápidamente Seiya lanzó su otro puño contra su abdomen pero Servius fue más rápido y detuvo su puño, posteriormente colocó su mano extendida cerca del abdomen del caballero y generó una esfera de energía que atacó a Seiya impulsándolo velozmente hacia un árbol, el cual fue destruido por el impacto. Seiya se levantó lentamente del suelo cubierto por una espesa aura de color azul, la cual se hacía cada vez más densa y de mayor tamaño, el joven dirigió su puño violentamente contra el guardián del Olimpo, destruyendo gran parte del pectoral de su armadura.
Mientras tanto, los demás se dirigían hacia el monte donde residían los dioses, Tecna se apartó un poco del resto y se acercó a Shiryu, el cual también se apartó del equipo.
-¿Puedo hacerte una pregunta? –Preguntó Tecna a Shiryu –ese chico Evan, ¿qué piensas de él?
-No lo sé –respondió Shiryu –ahora que lo mencionas, me sorprendió mucho que haya dominado tan rápido una técnica que a mí me costó mucho, también la forma en que destruyó parte del cuerpo del guardián, Nara. Te parecerá inapropiado, pero desde que apareció no he dejado de vigilarlo.
-También yo y la verdad es que a mí me ha estado intrigando todo este tiempo, no creo que debamos dejar de vigilarlo, de hecho, de acuerdo con los dat...
-Vamos, ¿a quién le importa? –Interrumpió Stella, quien había estado escuchando la conversación –está de nuestro lado, ¿no?, eso es lo importante, y entre más poderoso sea mejor, ahora dense prisa porque tenemos que llegar a esa tonta montaña.
Por otro lado, Seiya había conseguido una gran ventaja sobre Servius, quien estaba prácticamente agonizando, Seiya le tenía sujetado por el cuello de la ropa y estaba a punto de darle el golpe final hasta que fue interrumpido.
-¡Espera! –Se escuchó la voz de Bloom, quien había regresado a la escena –no lo mates –el hada cerró su puño y luego este se cubrió en llamas, posteriormente la chica dirigió este puño contra el guardián –dinos, ¿cómo llegamos con Ares? –dijo con tono de amenaza mientras sostenía su puño a unos centímetros de la cara de Servius.
-El monte Olimpo –empezó el guerrero –ahí es donde habitan los doce dioses olímpicos y algunos dioses menores, este monte está dividido en seis regiones, tres en la base: Sérvisus, donde el templo principal es el templo de Hermes, Pleasúrix, cuyo templo central es el de Afrodita, también hay otros templos como el de Eros y el de Dionisio, por último está Natúrix, donde están los templos de Deméter, Hefestos, Pan y otros dioses. Dos en la parte central: Violenza, aquí es donde se encuentra el templo de Ares, y Magestus, cuyos únicos templos son el de Artemisa y Apolo. Y una en la cima: Dóminus, en esta región solo existe un templo, que es donde habitan Zeus y Hera, es desde esta región donde el Olimpo es presidido por estos dos dioses.
Seiya soltó a Servius, con un gesto se puso de acuerdo con Bloom y ambos se dirigieron a alcanzar a los demás.
-Ahora que saben esto, ¿creen que los dejaré ir tan fácilmente? –Interrumpió Servius -¡VESUBIUS' PUNISHMENT!
El guardia lanzó su ataque contra Bloom y Seiya, pero Seiya rápidamente se puso frente a Bloom para protegerla.
-Deberías saber que no puedes usar el mismo ataque dos veces contra un caballero –exclamó Seiya – ¡PEGASUS RYU SEI KEN!
Los meteoros de Seiya se dirigieron velozmente hacia Servius, destruyendo fácilmente sus bolas de lava y posteriormente alcanzándolo y embistiéndolo tan violentamente que quedaron varios cráteres marcados en su armadura y su cuerpo, acabando de esta forma con la vida del guardia. Tras esto, Seiya y Bloom se dirigieron a alcanzar a los demás.
Los jóvenes continuaron avanzando hasta que finalmente llegaron a la base del monte, como era de esperarse, el paisaje era diferente en este lugar, había más árboles y abundaban los helechos, el clima era más frío, con más humedad en el ambiente y con mucho viento, los árboles más comunes del lugar eran árboles caducifolios cuyas hojas tenían tonos amarillentos y rojizos y muchas de estas hojas se desprendían de los arboles cubriendo una gran parte del piso, había gran variedad de pinos, robles y abedules, en cuanto a la fauna, podían apreciarse el canto de distintas especies de aves típicas de un bosque frío, sin mencionar alguno que otro caballo, en su mayoría blancos, entre los cuales habían caballos alados y unicornios, en el suelo había una gran variedad de insectos y un pequeño y delgado arroyo y a lo lejos podían apreciarse algunas enormes mansiones de cristal que, aunque mucho más lujosas, no perdían ese estilo griego.
-Vaya, estos dioses sí que saben cómo vivir –dijo Stella emocionada al ver tales construcciones –si Magix llega a destruirse no me molestaría quedarme a vivir aquí.
-En realidad ni siquiera sabemos si pertenecen a los dioses –comentó Hyoga.
-De hecho, a juzgar por el patrón en el rastro de energía yo diría que sí –aclaró Tecna –aunque, Stella, tú ni siquiera vives en Magix, ¿lo olvidas?
¿No nos estamos olvidando de algo? –Interrumpió Bloom –tenemos que llegar a la mitad del monte, no llegaremos escalando en lo que resta del día, nosotras podríamos llegar volando pero, ¿qué hay de ellos?
-No sé cómo llegarán ellos, pero yo también iré volando –respondió Seiya con un tono despreocupado, quien se encontraba montado en uno de los caballos alados que había cerca del lugar.
Lo que Seiya no sabía es que lo que estaba montando no era un caballo alado cualquiera, sino que se trataba del legendario Pegaso, que había sido montado por el héroe Perseo en la mitología griega, es por esta razón que ambos sentían una especie de conexión que le permitió a Seiya montar al animal tan fácilmente.
Los demás también intentaron montar un caballo alado, Shun y Evan no tuvieron ningún problema, pero por más que lo intentaban, Shiryu y Hyoga no lograban que los equinos dejaran montarse, no fue sino después de varios intentos que finalmente lograron montarlos. Una vez que los caballeros de Athena y Evan se encontraban cada quien sobre un caballo alado, las hadas utilizaron su transformación y posteriormente todos despegaron del suelo en busca de Violenza.
Una vez que se encontraron en los aires buscando el templo de Ares, los jóvenes fueron sorprendidos por doce criaturas que parecían ser leones, pero con cabeza y alas de águila, los santos y las hadas aumentaron su velocidad intentando escapar de estas criaturas , pero estos también volaron con mayor rapidez hasta alcanzarlos, Seiya dio media vuelta y atacó a uno de ellos con su meteoro, lo cual causó que el animal cayera, pero se recuperó mientras caía y regresó a seguir intentando devorar a los chicos, uno de los grifos golpeó con su cuerpo al caballo alado que era montado por Hyoga, el impulso generado por el golpe causó que el santo cayera de su caballo, por fortuna, este fue salvado por Stella, quien lo llevó volando el resto del camino.
Estas criaturas volaban tan cerca de ellos que casi era posible tocar sus blancas y emplumadas cabezas, los jóvenes ya no tenían más salida, estaban a punto de ser devorados por estos seres alados, continuaron volando hasta llegar a una altura considerablemente cercana a una amplia superficie aproximadamente plana del monte, donde los caballos alados entraron en pánico sin ninguna razón aparente, descontrolándose y empezando a volar en direcciones aleatorias, sacudiendo y retorciendo su cuerpo, derribando de esta manera a los jóvenes en aquella superficie del monte y huyendo del lugar en varias direcciones, una vez que sus equinos los abandonaron, los jóvenes seguramente serían devorados por los grifos, pero antes de que estas criaturas pudieran alcanzarlos salieron volando rápidamente, como si su instinto los hubiera obligado a salir de ese lugar.
-¡Eso es, huyan! –Les gritó Seiya con un tono burlón– ¡más les vale no meterse con nosotros!
-Seiya, mira esto –le interrumpió Bloom mientras observaba fijamente una enorme construcción.
Bloom y los demás tenían la mirada pegada en una enorme mansión de cristal que más bien parecía ser un antiguo y elegante palacio griego, en el exterior habían varias filas de columnas de cristal y frente a la entrada, un amplio y hermoso jardín, con un piso de mármol y una gran variedad de plantas y flores, en la cuales podía verse alguno que otro colibrí volando alrededor de ellas, en el centro del jardín había una preciosa fuente, también de mármol, la mansión contrastaba completamente con el resto del paisaje, que era montañoso y con un poco de nieve en el piso debido a la altura.
– ¡No puede ser! –Exclamó Seiya mientras leía una inscripción en griego que estaba sobre la entrada de la mansión –estamos frente a la mansión de Ares.
Desde el oscuro interior del palacio aparecieron unos brillantes ojos rojos cuya fuente se fue revelando gradualmente conforme esta se movía lentamente hacia el exterior, se trataba de una feroz bestia con apariencia de león, con unos temibles ojos rojos, uno de los cuales era atravesado por una horrible cicatriz, colmillos tan filosos que casi parecían cortar el aire, en su espalda se erguían dos enormes alas similares a alas de murciélago y su cola era la de un escorpión.
La enorme mantícora se lanzó salvajemente contra Musa intentando devorarla, el hada fue derribada al suelo por la bestia, quien lanzó una gran mordida a su cráneo, pero Musa pudo detener sus terribles fauces con sus manos antes de que eso sucediera y después atacó al monstruo lanzando una onda de sonido en su boca, la mantícora fue derribada pero inmediatamente regresó a atacar a Musa, esta vez fue Evan quien la detuvo con un fuerte golpe en el costado izquierdo, la bestia se enfureció aún más y se disponía a embestir al aspirante a caballero con su gran fuerza, pero fue detenida por los meteoros de Pegaso de Seiya, cada vez que era golpeada, la temible criatura se enfurecía más y más, la bestia se lanzó furiosa a morder la cara del santo de Athena, este cubrió su cara con su brazo para protegerse pero el monstruo clavó sus colmillos salvajemente en su brazo, la bestia mordía brutalmente intentado arrancar el brazo de Seiya, quien no podía hacer nada más que gritar a causa del dolor que sentía hasta que la mantícora fue golpeada con gran fuerza en la cara por una bola de fuego lanzada por Bloom, quien casi inmediatamente después fue embestida violentamente por el felino, una vez que el hada se encontraba en el suelo, la feroz bestia se lanzó sobre ella e intentó atacarla con el filoso aguijón de su cola, Bloom atrapó rápidamente su cola antes de ser tocada por él, pero la fuerza de la mantícora empezaba a vencerla. Repentinamente, las plantas del jardín empezaron a cobrar vida y enredaron el cuerpo de la bestia impidiendo su movimiento, pero esta se movía con tanta fuerza que lograba romper las plantas con que Flora la había aprisionado, hasta que finalmente logró liberarse. La ira de la mantícora crecía cada vez más, esta se lanzó rápidamente dispuesta a asesinar a los santos y las hadas, pero Hyoga lanzó su ataque.
– ¡DIAMOND DUST! –gritó el santo de hielo.
Del puño de Hyoga salió una ráfaga de aire helado que congeló las patas de la mantícora, manteniéndola fija al suelo sin poder despegarse por más que lo intentara, los jóvenes aprovecharon esto para penetrar la mansión del dios de la guerra. El interior de la mansión era aún más lujoso que el exterior, tras la entrada se extendía un amplio y largo corredor con una fina alfombra roja con bordes dorados en el suelo, en las orillas del corredor habían columnas de mármol de aproximadamente 1.5 metros de alto, las cuales tenían una pequeña base en la parte superior en la cual tenían recipientes de plata que contenían vino, uvas o alguna otra fruta, dependiendo de qué columna se tratara, a lo alto, en las paredes, podían apreciarse impresionantes vitrales que dispersaban la poca luz que entraba del exterior, colgando del techo había enormes y lujosos candelabros de oro, en los cuales habían velas que iluminaban la enorme mansión. Una vez en el interior, los santos y las hadas atendieron sus heridas y prosiguieron con su camino, tras haber recorrido una gran distancia algo se interpuso en su camino.
– ¡Alto ahí! –gritó una voz frente a ellos.
Su camino fue obstaculizado por un grupo de hombres vistiendo armaduras simples, con cascos redondos que cubrían sus cabezas y pómulos, el resto de la armadura cubría el pecho, las pantorrillas, los hombros y los antebrazos, todas las armaduras eran iguales y de color rojo oscuro.
–Somos Peones –dijo uno de ellos –somos parte de los centinelas de Ares, los guerreros encargados de proteger al dios de la guerra y no permitiremos que ustedes profanen este lugar sagrado.
–Tonterías –dijo Seiya – ¡PEGASUS RYU SEI KEN!
Seiya se deslizó rápidamente con su puño cerrado y su brazo extendido al frente derrotando a varios peones con su ataque.
-¡ROZAN RYUHYSHO! (la cólera del dragón) –gritó Shiryu.
Del puño de Shiryu fue proyectada la imagen de un feroz dragón de luz color verde, el cual también acabó con varios peones.
– ¡FIRE SPHERE! –exclamó Bloom.
De las palmas de Bloom salió una ardiente ráfaga de fuego que igualmente derribó a varios soldados.
– ¡SOLAR WIND! –gritó Stella mientras dirigía su cetro hacia los centinelas.
El cetro de Stella emitió una deslumbrante corriente de radiación electromagnética que acabó con los guerreros restantes.
Una vez que el grupo de peones fue eliminado los jóvenes continuaron con su camino hasta que fueron intervenidos nuevamente por otro grupo de peones.
– ¡SOUND WAVES! –Exclamó Musa mientras lanzaba una onda de sonido color púrpura con la que destruyó una parte considerable del grupo de centinelas.
– ¡WIRE BEAM! –gritó Tecna lanzando un potente rayo de energía color verde que acabó con alrededor de una decena de guardias.
– ¡DIAMOND DUST! –aclamó Hyoga, congelando a los peones restantes.
Las hadas y los caballeros continuaron avanzando pero siempre aparecía una horda de peones intentando detenerlos, aunque estos eran fácilmente vencidos por los chicos. Los diez valientes jóvenes recorrieron el corredor durante un largo tiempo sin ningún resultado, como si todo el tiempo hubieran estado corriendo en círculo. De repente, otra tropa de peones apareció frente a ellos.
–Musa –empezó a hablar Tecna –recolecté y analicé información de las ondas reflejadas de tu último ataque, ¿puedes generar una onda de 8 MHz?
–Por supuesto –respondió Musa.
– ¡Aléjense! –indicó Tecna al resto del equipo.
Tecna y los demás se alejaron de Musa, mientras que esta extendió sus manos frente a ella y empezó a dirigir una onda de sonido con una gran amplitud y una frecuencia de 8 MHz contra el ejército de Ares, la onda era tan intensa que la piel de los soldados empezó a vibrar como si estuvieran frente a un gran ventilador y su armadura empezó a agrietarse, posteriormente el grupo entero de peones se desintegró por completo. Todos, incluyendo la misma Musa, estaban sorprendidos.
– ¿Qué demonios sucedió? –preguntó Seiya con voz de sorpresa.
–Es simple –respondió Tecna, quien era la única que no estaba sorprendida –la onda acústica que generó Musa oscilaba con la misma frecuencia que el sistema formado por un peón de Ares y su armadura, lo cual generó una interferencia constructiva causando una resonancia que aumentó la amplitud del cuerpo de los peones, llevándolos finalmente a su destrucción.
–Pues lo que haya sido, eso fue grandioso –respondió el caballero de Pegaso.
– ¡Musa, cuidado! –exclamó Evan.
El joven aspirante a caballero rápidamente se dirigió a donde se encontraba el hada y golpeó con fuerza a un peón que pretendía atacarla por la espalda, el golpe de Evan provocó que gran parte de la armadura del soldado se destrozara y este cayera herido al suelo.
–Gracias –le dijo Musa a Evan –estuvo cerca.
–Ya me cansé de esto –exclamó Seiya con un tono de ira y desesperación –llevamos demasiado tiempo recorriendo este maldito corredor y no veo rastro de Ares, lo único que hay son estos ridículos peones que lo único que hacen es retrasarnos.
–Hahahahahahaha –se escuchó una risa proveniente del agonizante cuerpo del peón que fue atacado por Evan – ¿en verdad creen que llegarán con el amo Ares así de fácil?, toda esta mansión es un inmenso y mortal laberinto, construido desde la era mitológica por un arquitecto de nombre Dedalus y su hijo Icarus, para llegar con el señor Ares tienen que recorrer el laberinto por el camino correcto y llegar con vida, lo cual es imposible para cualquier mortal.
Tras decir esto, el guerrero tosió un chorro de sangre y posteriormente su cabeza calló sin vida al suelo, los jóvenes se intrigaron al escuchar las palabras de la boca de aquel hombre y posteriormente notaron que el corredor se dividía en cinco ramificaciones.
–Así que esto es en verdad un laberinto –comentó Bloom –pero, ¿qué camino es el correcto?
–Así parece –respondió Shiryu –nunca llegaremos a tiempo con Ares si elegimos uno de estos caminos, lo ideal sería separarnos y tomar diferentes rutas.
–Shiryu tiene razón –continuó Tecna –si elegimos un camino tenemos una probabilidad del ochenta por ciento de elegir uno incorrecto, lo mejor será formar grupos de dos personas y que cada grupo vaya por un camino diferente.
–Yo iré con Musa –propuso rápidamente Evan con un tono entusiasta en la voz –bueno, si no le molesta.
–Sí, bueno, creo que está bien –respondió Musa.
–En lo personal creo que Shiryu y yo haríamos un buen equipo –continuó Tecna –ambos somos inteligentes y buenos estrategas.
–Yo voy con Hyoga –dijo Stella.
– ¿Conmigo? –Cuestionó Hyoga – ¿estás segura de esto?, es decir, no me molesta pero, no creo que seamos un gran equipo, es decir, tu naturaleza es de calor y la mía es fría, no creo que eso nos ayude mucho.
–Podríamos intentarlo –respondió el hada del Sol y la Luna.
–Flora y yo podríamos ir juntos –propuso Shun –Bloom, ¿te sucede algo?, te noto algo extraña –dijo dirigiéndose a la chica pelirroja al notar una expresión de preocupación en su rostro.
–No, no es nada –respondió Bloom con un tono preocupado –es solo que, si sólo uno de esos caminos nos llevará con Ares, ¿qué sucederá con los que elijan caminos incorrectos?, además, si solo dos de nosotros llegamos con Ares...
–No te preocupes –dijo Seiya con una sonrisa en el rostro mientras colocaba su mano sobre el hombro de Bloom –todo saldrá bien, te lo prometo.
–Pero, ¿cómo puedes estar tan seguro? –le cuestionó el hada con los ojos humedecidos.
–No lo sé, pero te prometo que venceremos a Ares y salvaremos nuestros mundos –respondió el santo.
–Está bien –comentó el hada con una sonrisa mientras secaba las lágrimas de sus ojos –entonces Seiya y yo iremos juntos –dijo dirigiéndose al grupo.
–Bien, a partir de aquí contamos con seis horas y treintaicuatro minutos antes de que la tela espacio-temporal se rasgue haciendo colisionar Magix con la Tierra –señaló Tecna –obtuvimos un poco de tiempo extra gracias a los efectos relativistas de los viajes interdimensionales y a las variaciones infinitesimales en la forma que transcurre el tiempo en Magix, la Tierra y el Olimpo, así que debemos llegar con Ares en menos de seis horas y media.
– ¡Hagámoslo!, demostrémosle a Ares que no tiene derecho a decidir sobre la vida de otros –comentó Seiya y posteriormente extendió su brazo al frente.
–Ya perdí un hogar y una familia, no pienso perder otras dos –continuó Bloom, quien también extendió su brazo al frente, colocando su mano junto a la de Seiya.
Posteriormente el resto del equipo también colocó su mano al frente, quedando juntas de esta manera las manos de todos, quienes se encontraban colocados de tal forma que formaban un círculo, tras esto, los santos y las hadas levantaron rápidamente los brazos que tenían al frente sin separar las manos.
