DISCLAIMER: Ni Lost, o sea, serie, trama, personajes, etc etc etc me perteneces. De nuevo me ha servido de inspiración para un fanfic. Sólo escribo para disfrutar y porque es bueno para la salud mental.
NOTA DE LA AUTORA. Rated M. Este relato no está autorizado a menores de edad (18 años o cualquiera que sea la edad indicada en el país de origen). Contendio sexual, adulto y situaciones y lenguaje extremos y vulgares. Puede herir la sensibilidad. UNIVERSO ALTERNATIVO dentro de la propia isla.
JACK II
- Sara?
- Hola Jack.
- No sabía que ibas en el avión.
- Bueno, esa era la idea. Intente que no me vieras cuando me di cuenta de que tú también viajabas en él, pero ya ves, por culpa de las turbulencias mira donde estamos.
- No. La culpa la tiene el tonto de Desmond que se fue a tirarle piedras a la cabeza de otro tío y se olvidó de apretar no sé que botón.
- Ya….lo que tu digas. En fin, ya que te tengo delante, dime, qué te parece mi tatuaje?
En su delicado brazo había el dibujo de un cisne, todavía enrojecido.
- Es bonito. Por qué un cisne?
- No sé. Supongo que la isla me lo pedía.
- Cómo que la isla te lo pedía?. La isla no puede hablar.
- Vale, y entonces cómo se explican los susurros que se oyen por el bosque.
- Es un radio. La encontró Sayid, la arregló pero un día que se fue a recomponerle no sé a la francesa la perdió. Por lo visto un oso enorme que pasaba por ahí se la tragó y cada vez que el oso se pasea cerca se oyen las voces, cuando se le acaben las pilas a la radio los susurros también se acabaran. Ya lo verás.
- Caramba, eres el tío perfecto. Aún no sé como pude dejarte. Ah si, ya me acuerdo, te pasabas el día lloriqueando, compitiendo con tu padre e intentabas ligarte a todas las enfermeras, pacientes e hijas de pacientes del hospital.
- Nena…perdóname.
- Ehhhh.
- Por favor.
- Mira, ahora ya es un poco tarde….tengo planes. Alguien me ha hecho una buena proposición.
- Quéee?. Sara, dime con quién me estás engañando.
- Ya lo verás, tarde o temprano nos verás juntos. Pero ahora vete a buscar a la infeliz de Kate, que le pone todo lo que lleve pantalones.
Se marchó de su lado, de nuevo, dejando al pobre Jack gimoteando, como era habitual en él.
Pero sus lágrimas cesaron en el preciso instante en que sintió unas suaves manos posándose sobre sus hombros.
- Cindy.
- Jack, cómo estás?
- Bien…ahora muy bien…sigue apretando un poco más arriba. Cerquita de la nuca. Ay, que bien lo haces.
- Me alegra de que te guste. Siento verte tan triste. Oye Jack, si Sara y Kate no te quieren….bueno, ya sabes que yo te invité a una copita en el avión.
- Todas las mujeres me invitan a copitas, sobretodo en los aeropuertos y en los aviones.
- Quieres que siga con el masaje? Preguntó Cindy ignorando la respuesta de Jack.
La respuesta de Jack fue un suspiro profundo y largo, que alentó a la azafata a continuar masajeando sus tensos músculos. Pero una voz despertó a Jack de su sueño.
- Cindy, vuelve aquí cachorrita.
Era Ben, un hombre extraño, con mirada de psicópata pero extremadamente inteligente y manipulador.
Se acercaba hasta la mujer y el doctor.
- Doctor Jack, que placer verte por aquí.
- Lo mismo digo Sr. Ben.
- Terminados los saludos….NO VUELVAS A TOCAR UNA DE MIS CHICAS.
- Tus chicas?
- Si. Mis chicas, primero montas un numerito eróticos en la playa, en plan Deborah Kerr y Burt Lancaster como en aquel film, "From here to Eternity", y luego estás vacilando con Cindy. Espero que no te acerques a Annie.
- Annie no me interesa.
- Eso está mejor. Venga Cindy, nos vamos.
Obedientemente, Cindy se encogió de hombros y siguió a Ben como un corderito. Dejando al pobre Jack de nuevo con cara de pena y los ojos llorosos. Aquello era demasiado, todas las chicas le abandonaban por otros. Decidió entonces buscar a Kate, intentaría pedirle perdón y volver con ella.
Ando por la playa pero no la encontró, luego se adentró en la selva y siguió su marcha, hasta llegar a una especie de poblado abandonado.
Desde uno de los rincones se oían unos gemidos, y no parecían ser precisamente de dolor. Jack decidió acercarse para comprobar quien emitía aquellos ruiditos.
Sawyer y Kate retozaban por el sucio suelo de una jaula para osos, provocando que Jack tuviera que marcharse de nuevo, esta vez llorando a moco tendido
