Cuando llegaron a casa de la judía esta cogió de la mano a la latina y la llevo hasta la cocina, tenía la necesidad de saber si sus teorías sobre ella y Brittany y según como transcurro la tarde y por las miradas que se echaban la una a la otra diría que Santana sigue queriendo a la rubia y esta tampoco se quedaba atrás.

Al llegar a la cocina la latina se soltó rápidamente del agarre de la otra morena mirándola con una cara que era una mezcla entre fastidio e incomprensión. ¿Qué le pasaba, acaso no podía haberle pedido a Brittany o a Quinn que la acompañara? Aunque mejor pensado prefería ser ella a Q, las cosas serian un poco incómodas si ella y Brittany se quedaran solas. Pero aparte de todo eso le había molestado que hubiera sido tan brusca.-¿Qué pasa Berry? poco mas y me arrancas la mano.- se separo un poco más de la morena mirándola a la defensiva.

-Tranquila Santana... Mira, se que todavía sientes cosas por Britt porque, no te ofendas pero es muy evidente. Pero yo te intentare ayudar y con suerte Quinn también. Además hoy estas de suerte, hoy lo ha dejado con su novio, la verdad es que es un cretino.-Como no era de extrañar Rachel termino yéndose por las ramas provocando que la latina se quedase un poco confusa.

-Me estás diciendo que después de todo lo que hice me has perdonado y no solo eso, sino que también me quieres ayudar a conseguir a Brittany?-Preguntó un poco desorientada y, ¿por qué negarlo? También ilusionada.

-Supongo que algo así, la verdad es que siempre me habéis parecido adorables cuando estabais juntas y tú estabas mucho más tranquila a su lado.-Le respondió cómo si no fuera gran cosa, restándole importancia.-Vamos, nos están esperando.-Terminó de coger las cosas y se dirigió a la sala de estar sin darle una oportunidad a protestar o a contestarle cualquier cosa.

Después de que Rachel se fuera a la cocina junto con la latina para coger las botellas de alcohol, ambas rubias se quedaron sentadas en un mismo sofá de la sala de la judía hablando de los temas que les vinieran a la cabeza, ninguno que constara de demasiado fundamento, la verdad. Simplemente alguna observación sobre el cómo había pasado el día y de cómo se veían algunos de sus antiguos compañeros.

Ambas morenas habían tardado más o menos diez minutos en volver al salón de la más baja de las cuatro personas ahí presentes.

-Por fin llegáis eh, hemos estado esperando por vosotras un buen rato, casi nos salen canas.- La rubia de ojos verdes se levantó del sofá que ocupaba junto con la otra rubia para ayudar a sus otras dos amigas con los vasos, de pronto notó una insistente mirada. Ya supuso de quién era, por eso miró directamente hacia Rachel, era increíble como con un gesto tan simple pudo identificar a la perfección las intenciones de su amiga. La verdad es que no sabía si era conveniente ayudar a Santana con Brittany, podía hacer que la rubia cayese en otra depresión, tal y como lo hizo años atrás cuando Santana la dejó tirada en el instituto y casi suplicó a sus padres para irse de Lima.

Aún teniendo todo eso en cuenta decidió darle una última oportunidad a su mejor amiga en la adolescencia, sabía que antes podía haber sido todo lo mala que se podría imaginar y quizás hasta más pero en el fondo sabía que ella amaba a la rubia de ojos azules y en parte hizo todo eso por simple cobardía, lo cual tampoco mejora demasiado las cosas, sinceramente.
Por eso en cuanto dejaron las cosas en la mesa que había en el centro del salón de Rachel tanto ella como la rubia de ojos verdes fueron con "disimulo" hacia el sofá que estaba libre, lo cual era una tontería porque cabían tres personas. Pero la rubia estiró más sus piernas alegando que estaba cansada y que necesitaba un poco más de espacio.

"Sí, será eso... creo que si está diciendo la verdad me convertiré en un unicornio y me iré caminando sobre el arco iris hacia el país de nunca jamás" Pensó para sí misma Santana, que no se creía que ese fuera el verdadero motivo por el cual hacía eso.

Aún así la latina no podía evitar sentirse un poco intimidada por la rubia que estaba en frente de ella, pensó que seguiría tan feliz como siempre, o al menos eso es lo que esperaba, pero de todas formas sabía que se había portado demasiado mal con ella y no podía evitar que los remordimientos que llevaban persiguiéndola todos esos años volvieran de repente recordando ese último día de instituto.

Seguía ahí parada en medio de la sala lo cual hacía la situación algo más incómoda de lo que cualquiera de ellas hubiera esperado lo cual causó que sus manos comenzaran a sudar un poco. "Oh mierda, odio cuando pasa esto" Pensó la latina buscando una manera de aligerar el ambiente, en ese momento su cerebro hizo clic.

-¿Alguna quiere algo de beber?- Se acercó lentamente a la mesa al haber recibido una positiva de todas las chicas que estaban en ese cuarto.

Con un poco de dificultad consiguió preparar todas las bebidas que le habían pedido, no es que fueran difíciles de preparar, simplemente es que no tenía práctica. Fue por eso que en ese mismo momento se dio cuenta de lo difícil que iba a ser ganarse la vida en eses años de universidad que le quedaban.

A medida que terminaba una bebida se la pasaba a la chica que la había pedido, empezó por la izquierda, con Rachel y terminó preparando, la bebida de la chica que estaba más a la derecha, Brittany. Cuando le tendió la bebida sus dedos se rozaran, lo que provocó que el sudor volviera a sus manos y que un ligero escalofrío recorriera su columna, definitivamente había echado de menos el tacto con la rubia.

Cuando termino su propia bebida le dio un pequeño trago que "le daría fuerzas" y se sentó en el único espacio libre que había.

-Y bueno Santana, ¿qué estás estudiando?- Rachel se aproximó de nuevo a la mesa donde estaban las bebida, se había tomado ya la que le había hecho Santana, definitivamente esta chica estaba loca.

Santana la miró ligeramente dubitativa, no sabía si debía seguir bebiendo, pero al fin y al cabo ella no tenía ningún derecho de decirle lo que tenía que hacer.-Pues bueno, estudio medicina, me pareció haberlo dicho antes, cuando estábamos con el resto de los chicos del club.- Le dio un ligero trago a su bebida notando la insistente mirada de Brittany en su costado izquierdo.

¿Por eso me dejaste?- Una ligera voz que provenía de la rubia de ojos azules se hizo notar en la sala haciendo que las otras tres chicas dejaran de hacer cualquier cosa que estaban haciendo provocando que Santana casi echara su bebida de la sorpresa. Rachel y Quinn se quedaron sorprendidas mirando a la rubia que acababa de decir eso y la reacción de la latina.

Brittany, creo que sabes por qué me tuve que ir, mi padre consiguió un trabajo mejor, además la universidad me hizo una oferta que no pude rechazar.- Intentó excusarse Santana mirando de reojo a la chica de ojos azules pero aún así evitando que sus miradas se conectaran.

- Pues la verdad es que no estoy del todo segura, porque cualquiera diría que habías suplicado a tus padres para irte, ¿acaso simplemente querías deshacerte de mí?- Miró a la latina intensamente hasta que su teléfono móvil empezó a sonar, en la pantalla leyó que era Ryan el que la estaba llamando.- Vengo ahora chicas, tengo que contestar la llamada.- Se levantó del sofá rápidamente y fue rumbo a la cocina para poder hablar más tranquilamente.

-Dios, me odia y no es para menos.- Dijo la latina en alto en cuanto la rubia se fue de la habitación, soltó un pequeño suspiro y se dio cuenta de que había dicho eso en alto, no eran sus intenciones.

- San, sigues sintiendo cosas por ella, ¿verdad?- Le preguntó la ex animadora mirando a la latina, Rachel seguía bebiendo a una velocidad bastante alta, cosa que empezaba a preocupar a las otras dos chicas, aunque lo dejaron pasar.

-Creo que ya he dejado claro en su momento que yo nunca he querido de verdad a Brittany y estoy cansada de que estéis todo el tiempo negándome lo que os estoy diciendo.- Estaba un poco quemada, sabía que era una mentira tan grande como una casa pero no podía evitar decirla, simplemente era como su naturaleza, no le gustaba expresar sus sentimientos.

-Mira Santana, todo el mundo sabe que tú amabas a Brittany, todo el mundo sabe que tú fuiste su primer amor y creo que es bastante evidente que todavía la quieres, en serio, así que si tu no das el primer paso quizás Cupido vaya a hacer algo inesperado.- Con un poco de esfuerzo Rachel envió una "indirecta" pero de todas formas no es demasiado disimulada y está claro que se refería a que ellas mismas tomarían partido.

Brittany llego al salón pocos minutos después con una ligera sonrisa en el rostro lo cual causo que Rachel y Quinn la miraron dubitativa.

-¿Quién era?- Le pregunto curiosamente Rachel dando un trago a la bebida que se había hecho recientemente.

-¿Pues ya sabes, Ryan que me ha pedido volver, te lo puedes creer?- sonrió a las chicas esperando que entendieran todo aunque sus caras no expresaban demasiada felicidad.

-¿Tú le has dicho que no, verdad?- pregunto Quinn cuidadosamente, en esos momentos estaba rezando en silencio por qué no hubieran vuelto, no solo por Santana, sino también porque el chico desde que le había dicho eso estaba en el punto de mira y no para algo bueno exactamente.

-Bueno... La verdad es que le he dicho que sí, que quiero volver con él, le he perdonado todo, es que es tan mono...- Brittany parecía incapaz de enfadarse con alguien, era como demasiado buena, y eso no era ninguna sorpresa para Santana, lo cual no hacía que la cabrease menos. Siempre había odiado que la gente se aprovechara de Brittany, ella solía ser su mejor amiga.

-Britt, Ryan no es mono, ¿es que acaso no recuerdas lo que paso? Y claro en cuestion de 4 horas se lo perdonas todo... eso no es normal Brittany, ni normal, ni bueno, eso sólo hará que no te valore como te lo mereces y pensará que eres un simple objeto.-Dijo la judía, la gente podría decir que eso es exagerar un poco pero en parte tenía razón.

Se creó un incómodo silencio, Santana no sabía que decir ni que hacer, después de todo no sabía que es lo que había pasado pero se olía que era todo menos bueno, ella ya estaba acostumbrada a las exageraciones de la chica más baja pero aun así sabía que debía ser algo bastante gordo. De todas formas aunque lo supiera no podría hacer demasiado había perdido todo derecho sobre la rubia hacía bastante tiempo y ahora mas que nunca se estaba arrepintiendo de eso. No podía evitar sentir que si le hicieran algo malo estallaría. Por otra parte Brittany sabía que simplemente estaba dañándose a si misma y a Ryan pero no quería aceptarlo y menos ahora que la latina estaba en la ciudad. No podía evitar sentirse tremendamente dolida, era algo inevitable, despues de todo la había abandonado.

-No se Rach, yo creo que solamente fue una cosa del momento, dudo que sea así siempre, además llevo tres meses con él, creo que lo conozco.- Por fin Brittany habló, no pudo evitar bajar la cabeza, no pensaba lo que estaba diciendo pero, ¿qué más podía hacer?- Aun así, no creo que vaya a quedarme mucho más tiempo, tendremos que hablar de esto más tarde, Ryan dijo que pidió el día libre para estar conmigo.-

-No se B, no me gusta que vayas con él...-

-Quinn, es mi novio, cualquier cosa que me haga estará dentro de su derecho, al fin y al cabo es mi novio.- Indicó Brittany terminando su intervención mirando directamente hacia la latina, no la quería hacer sentir mal pero era inevitable sentirse tan dolida.

-Britt, sabes que yo siempre te apoyaré, pero no puedo enviar decirte que creo que estás cometiendo un error, simplemente creo que no debes darle otra oportunidad porque.-Rachel fue callada por el móvil de Quinn, había recibido un mensaje.

Al momento Quinn no pudo evitar fruncir levemente el ceño y miro hacia la latina con una mirada que expresaba duda.-San, el mensaje es de Puck, dijo que ya fue a hablar con tus tíos y que tienes el móvil apagado.- Santana bajó levemente la cabeza, sabía lo que venía ahora.

-Bueno, tengo que irme, ya os llamare por la noche.-Brittany se acercó a Rachel, le dio un beso en la frente y seguidamente a la otra rubia se lo dio en la mejilla.- Tengo prisa, adiós.- hizo un ademán con la mano indicando despedida.

Se escuchó el ruido de la puerta cerrarse, la rubia de ojos azules había salido de la casa como un huracán, demasiado rápido, tanto que no les dio tiempo ni a asimilarlo.

-En fin, que ha sido todo esto?- Pregunto la latina muy confusa , todo había pasado tan rápido que apenas se había dado cuenta de algo.

-Creo que eso también puedo preguntártelo yo, Lopez, que ha pasado con tu tíos?- Quinn la miro si fuera el policía malo en un interrogatorio. Se dio cuenta de que Rachel entendía cada vez menos, por eso le tendió su móvil en el que se podía leer el mensaje que fue enviado por Puck, Santana notó el cambio de la cara de la judía.

-Bueno, lo que pasa es que mis padres no querían que me fuera, dijeron que si volvía aquí pues que volvería a caer en la tentación de ser lesbiana y que si eso ocurría me iban a desheredar y que ya podía olvidarme de su apoyo. Total, que no les hice caso, por eso volví, aunque antes hable con mis tíos para quedarme en su casa, al menos durante mis años de universidad, pero parece que se dieron cuenta de que mis padres no querían que volviera y para evitar cualquier tipo de problema familiar no me dejaran quedarme.- Apretó levemente la mandíbula, no le gustaba nada hablar de sus problemas, nunca le había gustado.

-Lo siento S, no sabía nada, sabes que si necesitas algún lugar donde quedarte... tengo una habitación para invitados...- Le ofreció Rachel con una sonrisa intentar confortar a la latina, aunque la verdad es que no lo estaba consiguiendo.

-No te preocupes, Puck me va a conseguir un trabajo, y me quedaré en su casa, supongo que todo está solucionado, solo que ya lo conoces nunca deja las cosas quietas... Pero, ¿de todas formas, que es lo que ha pasado con Brittany?- Estaba realmente preocupada y se le notaba mucho. Esa pregunta hizo que Rachel y Quinn sonrieran porque eso le estaba dando todos los argumentos para decirle que sí que había querido a Brittany y que lo sigue haciendo, por mucho que intente negarlo.

-Ay, creo que esta noche tenemos mucho de lo que hablar, menos mal que tenemos toda la noche, porque nos podemos quedar a dormir, ¿no?-Miro a la dueña de la casa que simplemente asintió y sin más se levanto del sofá, cogió de la mano a la morena y la sentó a su lado, en el medio del sofá.-Porque sabes que ya no puedes negar que te sigue gustando Brittany, ¿verdad?- Le sonrió tratando de transmitirle un poco de confianza.

-¿Por qué tenéis esa obsesión con que acepte que me gusta o que me gustó Brittany? Es decir, si digo que no supongo que será que no.- Estaba un poco ofendida, no sabía por qué, simplemente lo estaba, claro que sabía que Brittany le había gustado en la secundaria, a decir verdad hubiera hecho cualquier cosa por ella. Pero no estaba demasiado segura de lo que lo que estaba sintiendo en ese momento, todo era demasiado confuso.

-Santana, no puedes negar que Brittany te gustaba, porque no puedes, ¿acaso crees que alguien que llegó a llorar por una persona como tú lo has hecho puede decir que no le gusta y que no tiene o tuvo sentimientos fuertes por esa persona? Porque la verdad es que yo siempre te he considerado cruel, fría manipuladora y muchas otras cosas que a cualquier persona menos a ti le ofendería, pero siempre tuve la corazonada de que con Brittany todo eso cambiaba, que eras todo lo contrario y no puedes negar todo eso, porque aunque en ocasiones ninguna de las dos quiera reconocerlo tú y yo fuimos amigas y de las mejores, así que no trates de engañarme.- Era como si el lado más salvaje de Quinn hubiera salido, y en parte era comprensible, escuchar todas las cosas que decía Santana empezaba a ser molesto. Además toda esa situación dejaba entrever que no la conocía lo suficiente y eso, estaba segura, de que era mentira.

Santana no sabía qué hacer, había dos posibilidades bailando por su cabeza, ambas con sus pros y sus contras. La primera sería decir toda la verdad, todo lo que sentía y que aunque le cueste más reconocerlo sigue sintiendo, quizás si lo hiciera conseguiría su ayuda; sin embargo, Santana veía esa posibilidad como una falta de respeto hacia su persona, como si no fuese lo suficiente inteligente o autosuficiente como para arreglárselas por sí misma. Eso último la llevaba a la otra opción, esta era negarlo todo como llevaba haciendo todo ese tiempo, eso le dejaría respeto intacto, pero no sería tan fácil conseguir a Brittany. La respuesta llegó a su cerebro tras otra afirmación, lo más posible es que la rubia no quisiera ni verla, que ya no la quisiera, además tiene novio, eso hizo que su cerebro escogiese la segunda opción.

-Pues, ¿sabes? Quizás no me conoces tanto como pensabas, porque yo no la quiero, nunca la he querido, lo único que fue es… Ella fue…- Pese a que su cerebro tras un enorme debate mental decidiera la segunda opción le era imposible poder llevarla a cabo, el simple hecho de decir algo malo sobre Brittany, o negar una realidad tan clara, hacía que las palabras no le saliesen de la boca.

-Santana, ¿acaso no ves que ni tú misma te puedes engañar?- Quinn sabía que sería una tontería estar enfadada con la latina simplemente por volver a ser como lo era antes, en el instituto; sin embargo, lo que sí que podía hacer era ayudarla, ayudarla como la buena amiga que era. Por eso mismo el tono que empleó para hablar con la latina no había sido duro, todo lo contrario, le había salido muy suave y comprensivo.

-Pero, ¿qué puedo hacer? ¿De verdad crees que pueda conseguirla? Es decir, hice cosas de las que me avergüenzo, ¡hasta yo! Y eso que fui yo la que lo hizo… No sé, no veo para nada fácil esto.- Apretó la mandíbula y cerró los ojos lo más fuerte que pudo intentando reprimir una rebelde lágrima que parecía formarse.

Aunque algo hizo que abriese los ojos y que girase su cara a su izquierda, había notado unos brazos rodear su cintura, era evidente que eran de la morena más baja. Cuando rompieron el abrazo no pudo evitar enviarle una mirada dubitativa a la chica.

-¿Es que acaso no te das cuenta de lo que acabas de hacer? Acabas de admitir que Britt si que te gustaba, y no solo eso. Sino que también acabas de admitir que la sigues queriendo, que Quinn tenía razón y que quieres recuperarla.- Le dijo Rachel mirándola directamente a los ojos y notando la sonrisa que Quinn tenía.

-¿Ves? Santana, sé que nos va a costar y que quizás no lo consigamos, pero creo que es lo mejor que se puede hacer, creo que deberías volver con Britt, creo que ambas lo merecéis, ninguna quiere estar sin la otra, eso es casi seguro. Además, creo que cualquier persona es mejor que Ryan.- La rubia escuchó una especie de gruñido de parte de Rachel, era evidente su disconformidad hacia el chico.- Aunque para eso, Santana, tienes que contarnos todo.- Ante la mirada de confusión pero a la vez atenta de la latina decidió aclarar las cosas.-Me refiero a por qué has hecho lo que hiciste, por qué te has ido de Lima sin previo aviso y así, por las buenas. Y claro, que es lo que ha pasado, porque una cosa te voy a decir, por tu culpa Brittany se ha quedado destrozada y no nos ha querido contar más de lo que ya sabía todo el mundo y como vuelvas a hacerle algo parecido a eso, yo Lucy Quinn Fabray, me las arreglaré como pueda para que tú Santana Lopez, tengas la vida más miserable que te puedas imaginar.- La furia en su tono de voz fue incrementando proporcionalmente a el grado de sus palabras y las tres chicas ahí presentes estaban completamente seguras de que lo que estaba diciendo no era una simple mentira o amenaza, sabían que si Santana tenía la más remota idea de hacerle daño a Brittany, ya podía cambiarse de sexo, el nombre y mudarse a la Antártida que Quinn la encontraría y haría cada cosa que dijo.

-Lo comprendo Fabray, tampoco te culpo.- Dijo la latina removiéndose un poco incómoda en su sitio, estaba entre ella y Rachel y a juzgar por la cara que tenía esta estaba totalmente segura que estaba completamente de acuerdo con lo que estaba diciendo y no solo eso, sino que la iba a ayudar.

-Está bien, Santana, ahora dinos que es lo que ha pasado.- Rachel, que es la que habló se acomodó un poco mejor en el asiento girándose para mirar a Santana.

-Supongo que no me libraré… Bueno, pues esto es lo que pasó.-

Flashback

Aquella mañana no era una cualquiera, no, aquella mañana era el día en el que New Directons iba a cantar frente a todo el instituto para así alentar a las personas a que se unan. No solo eso era lo único representativo de ese día para cierta rubia de ojos azules, también lo era porque ese día hacían dos meses desde que Santana le había propuesto ser su novia y también cumplía un mes desde que ésta le dijera que ese mismo día iba a cantar una canción delante de todo el Mckinley para expresar su amor. Por esa misma razón ese día sería el mejor de su vida, al menos eso es lo que pensaba ella, porque cerca del final del día se daría cuenta de que ese, en realidad, iba a ser el peor día de su vida, iba a ser su pesadilla hecha realidad.

Por desgracia aquella mañana había sido muy diferente para la latina. Se despertó de una forma un tanto brusca, tanto su madre como su padre estaban al frente de su cama gritando su nombre. Cuando Santana consiguió abrir los ojos, su expresión facial no fue otra que de terror, ¿qué podría haber pasado para que estuvieran así?

-Santana, ¿no tienes algo que contarnos?- Dijo Teresa Lopez, la madre de Santana.

-No sé a qué te estás refiriendo.- Dijo la latina que todavía estaba metida en su cama, cuando estaba del todo despierta se irguió un poco y apoyó su espalda en el respaldo de su cama.

-Me refiero a que ya sé por qué tú y esa lesbiana manipuladora os encerrabais en tu habitación con el pestillo puesto.- Ante la mirada de confusión y de su hija, Teresa decidió aclarar las cosas mejor y terminar con eso cuanto antes.- Santana, ya sé que estuviste manteniendo una estúpida relación con Brittany y tan solo espero que mis suposiciones sean ciertas y que fue ella la que te ha manipulado, porque tanto tú como yo sabemos que esa relación que estás manteniendo con esa chica es antinatural y totalmente desagradable, además, si vas a seguir con ella puedes olvidarte de tu familia, de toda y no solo eso, también de ella, porque te recuerdo que tienes diecisiete años y no puedes estar sin padres, con lo cual te enviaríamos al orfanato más lejano de aquí, como si tengo que enviarte a Texas, me da igual, tan solo quiero que estés alejada de ella. De todas formas y decidas lo que decidas, tenemos pensado irnos a Chicago, la elección es simple, o te vas con nosotros o te vas a Texas a un lugar desconocido y pobre.- Si Teresa era conocida por algo ese algo es que era muy directa, algunas veces podía ayudarle a ella y también al receptor de la información pero en otros casos, como este, simplemente provoca que el receptor colapse y no sepa que hacer.-No te estoy diciendo que me lo digas ahora, simplemente te estoy diciendo que en una semana nos vamos y que como después de hoy la vuelvas a ver te vas directa a Texas.- Seguía con esa formalidad tan característica de ella.

-Pero mamá, esto no es un capricho ni nada parecido, es que yo amo a Britt, ella es mi primer amor.- Se echó ligeramente hacia delante para darle más énfasis a su oración.

- Me da igual, sea lo que sea, es su culpa y por favor, no me hagas reír, no te puedes enamorar, ni de una chica ni a esa edad, así que ya sabes, las cosas han quedado claras, hoy te vamos a buscar al instituto a las cinco en punto, recuérdalo.- Sin más que decir salió de la habitación.

Julio, el padre de Santana todavía estaba ahí, parado, mirando a su hija con una mirada enigmática, casi imposible de descifrar.

-Papá, dime que todo esto es una mentira, dime que no me haréis esto, dime que puedes pararla, por favor. ¿Quién os ha dicho eso?- Preguntó desesperadamente su hija, necesitaba saberlo todo, ¿es que acaso no veían que estaban arruinando su vida?

-No sé, Santana, son cosas de tu madre, yo no me meteré en eso, ni siquiera sé quién le ha dicho nada.- Con eso Julio se retiró de la habitación dejando con lágrimas en los ojos a la latina.

Un par de minutos después se preparó y pensó en lo que haría con Brittany, no tenía nada seguro, quizás lo mejor era que le dijera que nunca sintió nada por ella y así simplemente todo pasaría, Brittany tendría una buena vida y Santana… Bueno, Santana quizás lo pasaba peor.

Al llegar al instituto Santana intentó por todos los medios esconderse de Brittany, se negaba a dejar que su opinión cambiase, simplemente le haría una nota en la que le explicaría todo. Esa nota la hizo en una hora que compartía con la misma Brittany, solo que claro, no asistió a clase, se pasó la hora en el baño, pensando la mejor forma de hacerlo.

A eso de las cuatro y media los alumnos estaba saliendo de sus clases y yendo hacia el gimnasio para ver los números del Glee Club, Santana aprovechó ese momento para dejar la nota en la taquilla de Brittany. Por desgracia para Santana la rubia apareció por detrás tapándole los ojos.

-¿Quién soy?- Le dijo todavía con sus manos en los ojos, intentando distorsionar su voz.

-Brittany, sé que eres tú.- Le dijo con un tono más serio de lo normal, a lo que la rubia bajó las manos y frunció el ceño mirando cómo la latina se giraba sobre sus pies para quedar en frente de ella. Ante eso Brittany intentó abrazarla y darle un beso, total, no había nadie por ahí, además esa misma tarde todos lo sabrían. Pero la latina giró levemente la cabeza dándole a entender que esas no eran sus intenciones. -Brittany, creo que deberías leer la nota que te dejé en la taquilla.- Se apartó de ella para intentar salir, pero aún así la holandesa no era tan tonta como muchos decían y pensaban, con lo que había decidido agarrar a Santana de la mano para que no se fuera. Una vez hecho eso cogió la nota sin leerla y llevó a la latina hasta un aula vacía.

Al llegar hizo que se sentara en una mesa y atrancó la puerta por si alguien pasaba, no quería interrupciones. Se sentó en frente a Santana y le hecho una ojeada rápida a la nota lo que hizo que su cara cambiase todavía más. Estaba al borde de las lágrimas.

-San, ¿cómo puedes hacerme esto?- Dijo llorando y con la nota arrugada en sus níveas manos.

-Brittany yo…- Se intentó excusar en vano, porque además de que la rubia la había cortado sus palabras no salían como debían.

-No, Santana, ¿acaso has leído lo que me has puesto?- Brittany parecía bastante nerviosa, exasperada, Santana iba a decir algo pero esta no la dejo.-Mira, por si acaso voy a leer lo que me has puesto para cortar conmigo el día que hacemos dos meses, el día que íbamos a salir juntas del armario.- Se aclaró la voz para así poder leer sin interrupciones y comenzó a decir lo que ponía en la carta.-"Querida Brittany, siento tener que dejarlo así pero es que no podía vivir en esta gran mentira más tiempo, la verdad es que nunca te he querido, así es, nunca te he querido y nunca te querré. Simplemente dije todo esto para que me dejases tener sexo contigo sin que me molestases con el rollo de los sentimientos. No creía que te lo fueses a creer o que fueses a sentir cosas por mí, la verdad es que ese es el único fallo. En fin, que me voy de Lima, me voy a Chicago, para siempre, nunca te volveré a ver y para descargar toda la culpabilidad de una sola vez te diré que no eras la única, había como cinco más, aún no sé como tenía tiempo para todas. La chica que no te ama, Santana."-Para cuando terminó de leerla Brittany tenía lágrimas por toda la cara

-Brittany, creo que debemos dejar aquí la relación, creo que hablo por parte de ambas cuando digo que esto no da para más y que nunca estuvimos enamoradas.- Con el rostro mirando hacia el suelo decidió partir hacia la salida del instituto, para siempre. No quería explicarle nada de lo que era verdad a su ahora ex novia, sabía que simplemente crearía problemas y no es algo que quiere en estos momentos.

-Santana, por favor, no me hagas esto, sabes que yo te quiero por favor no te vayas, si quieres te suplico o… O…- No podía seguir hablando, las lágrimas le llegaban a la boca y simplemente pudo ponerse de rodillas, derrumbándose.-Por favor, Santana, sabes que te necesito, haré lo que sea.

-Me voy a Chicago, no hay nada que puedas hacer, simplemente me voy para no volver y, ¿sabes qué? No me duele porque nunca te he amado, ni siquiera te he querido, simplemente sabías lo que me gustaba.- Retuvo las lágrimas como pudo y se marchó hacia el coche de sus padres, deberían de estar ya fuera. El tiempo se pasaba volando con tan solo verla, ver esos ojos que la inundaban.

Brittany vio cómo salió del lugar y simplemente se quedó ahí de rodillas mirándo toda la clase, todo había sido tan repentino, primero ellas iban a salir del armario juntas y ahora esto."Espera un momento, ag, es cierto, teníamos que estar en el gimnasio, ¿qué he de hacer?" Se quedó ahí un par de minutos más y luego decidió salir de ahí a paso lento, no quería llegar pronto; sin embargo, sí que quería llegar a tiempo y parar todo lo que pudiera avecinarse.

Eran las cinco y cuarto, la misma hora a la que llegó Santana al coche de su madre y Brittany al gimnasio, esa hora jamás la olvidarían, fue la hora en la que sus corazones quedaron totalmente destrozados, en los que sabían que no era una broma, que pese al poco tiempo dde asimilación todo era verdad, se iban a separar, se iban a perder.

Santana entró cabizbaja y sin decir nada al coche de su madre, todo estaba en silencio, ambas eran conscientes de todo lo ocurrido, de que ese día Santana había perdido a todas las personas a las que le tenía un mínimo de aprecio y lo más importante, a la persona que amaba y que más quería, Brittany.

Para Brittany ese momento fue peor mucho peor, después de las canciones que estaban destinadas para el resto del "Glee Club" quedaba su canción, la canción en la que todo el mundo sería consciente de todo. Cuando estuvo cerca del lugar pudo ver por una pequeña ventana cómo estaban todos los miembros del club formando un semicírculo, junto con Will y Emma, estaban todos sonriendo y de repente pudo escuchar algo.

-Bueno, ahora como último número tenemos a nuestras dos artistas, nuestras dos enamoradas, porque sí, lo están y no lo piensan esconder, éstas son Santana y Brittany, por favor, subid al escenario.- Ante aquella revelación todo el mundo se quedó con la boca abierta, la multitud estaba incrédula, no es que no se notas, pero de todas formas Santana y Brittany no lo habían demostrado públicamente, nadie tenía pruebas, ni Jacob; sin embargo, no tardaron mucho los murmullos en cuanto vieron que todavía ni Brittany ni Santana estaban ahí.

Quinn y Puck estaban un poco confusos y preocupados, ¿y si algo malo pasó? Así que decidieron salir con disimulo, intentando que la gente no les vieran y así que abrieron las puertas la encontraron, llorando y en el suelo sentada apoyada en la pared, con los ojos tapados por su antebrazo, las lágrimas corriendo a mares por sus mejillas y de ahí al cuello.

La primera reacción de Quinn fue abrazarla, para que se sintiera segura y querida pero parece que puck no tiene los mismos planes.- ¿Qué ha pasado? ¿Y Santana? ¿Está bien?- Ante aquellas preguntas la holandesa solo atinó a comenzar a llorar con más fiereza. Y Puck observó cómo la chica más calmada le hizo una seña para que se callara.

-Puck, ¿puedes hacerme el favor de decir que no se va a poder llevar a cabo el dueto?-Le sonrió Quinn mientras hablaba, quizás es cierto que normalmente no es la mejor persona, pero sabía cuando necesitaba ayudar a sus amigos.

Puck resignado se fue e hizo lo que su la rubia le había ordenado. Una vez solas Quinn y Brittany podrían hablar más tranquilamente.

-¿Quieres hablar del tema?- Le preguntó Quinn todavía abrazada a la holandesa, cuya respuesta simplemente fue un movimiento inconcluso de cabeza. – Mejor nos vamos a un aula, ¿vale?- Se levantaron ambas juntas y Quinn la agarró por la cintura para ayudarla mejor.

Llegaron hasta un aula vacía, el aula en el que había estado antes la antigua pareja y Quinn, que tampoco es tonta, observó cómo se había tensado Brittany en sus brazos y por una corazonada decidió llevarla a otro aula, le daba igual cuál, simplemente quería que su amiga se sintiera bien.

Al llegar la sentó en una silla y esperó pacientemente a que se calmase, y digo pacientemente porque la holandesa tardó como diez minutos más en dejar de llorar y no menos de veinte en conseguir comenzar a relatar la historia de cómo se había terminado esa relación que tanto ansiaba, que la llevaba hasta los límites del placer y de la felicidad.

Justo después de que Puck les dijese a los del club lo que debían hacer decidió ir a hacerle una pequeña visita a la causante de todo ese lío, cuando llegó a su casa timbró una vez y dos y hasta tres veces, y no fue hasta la cuarta que el padre de santana le abrió.

-¿Qué deseas, Noah? Dudo que sea un buen momento.-Le advirtió Julio dejándolo entrar para poder ver a la madre de Santana.

-Oh, por supuesto que es un buen momento, al menos así Santana se puede despedir de alguien. Ya sabes, su cuarto queda en el piso de arriba, el último cuarto del lado izquierdo.- En verdad Puck no había escuchado más de "despedir de alguien" lo que le dijo Teresa lo dejó desconcertado y a un paso acelerado, casi parecía desesperado llegó al cuarto de su amiga latina. En el que tocó a la puerta.

-Dejadme en paz, suficiente habéis hecho ya.- Escuchó Puck desde dentro, lo que hizo que volviese a petar.

-Soy yo, Puck, vengo a hablar contigo, porque no sé qué es lo que ha pasado pero le has hecho mucho daño a Brittany.- Estaba apoyado en la puerta con lo que cuando su amiga abrió él casi se cae. –Podías haber tenido un poco más cuidado.- Entró en aquella habitación donde había tenido tantos torpes momentos de placer para él y simplemente torpes momentos para la chica que estaba en frente.

- Da gracias que al menos te dejo pasar y no hables de lo que no sabes.- Le dijo una dolida Santana que se fue a sentar en el filo de su cama.

-Mira Santana, simplemente estoy cansado de que siempre sea igual, de que tengas que fastidiar las cosas, de que el resto termine mal por tu culpa porque no sé como lo haces pero siempre es tuya y sólo tuya. ¿Y sabes qué? Todo el mundo pensaba que había un límite, que Brittany es ese límite pero se ve que no, porque ¡venga! ¿De verdad que tú la has visto? Está hecha un desastre y estoy seguro de que todo es por tu culpa, sólo tuya.-El chico estaba muy cabreado, estaba gesticulando mucho con el dedo, las venas del cuello se le habían hinchado y estaba con el tono de voz bastante alto aunque posiblemente no lo suficiente como para que sus padres lo escucharan.

Pero todo eso se acumuló todo su día, todos sus amigos, todas sus pérdidas, todo se acumuló en el cerebro de Santana y solo pudo tener una reacción, llorar, nadie la había visto llorar, nadie, claro está, menos su holandesa, que ya no era suya.

-¿Sabes qué? Tienes razón, suele ser todo mi culpa pero esta vez… Esta vez permíteme dudarlo y que sepas que el límite sigue estando en Brittany, que tú no sabes nada de lo que ha pasado.- Estaba muy furiosa y llorando eso ablandó ligeramente a Puck, pero no se sentó, simplemente se relajó un poco.

-Entonces cuéntame qué es lo que ha pasado porque estoy confuso, yo y creo que todos.-Le dijo en un susurro viendo como la latina rompía a llorar todavía más, lo que hizo que el judío se sentase a su lado y la abrazase, después de todo seguía siendo especial, todo en ellos dos lo era, no en un sentido romántico, simplemente se estaba convirtiendo en una extraña amistad.

Sobre todo después de aquella tarde en la que Puck descubrió lo que en verdad nadie sabía.

Después de ese día casi nadie volvió a saber nada de Santana en Lima, a excepción, claro está de Puck, que mientras ella permanecía allí él la iba a visitar y hacía todo lo que ella le mandaba y al igual que lo hizo en ese momento lo siguió haciendo mientras pudo, cuidar a Brittany.

Fin Flashback.

-Y bueno, eso es todo lo que ha pasado.-Finalizó la latina con lágrimas formándose en sus ojos.

NA: Bueno, perdonad por haber tardado tantísimo en hacer el capítulo pero es que bueno, tuve bastantes problemas de salud, sufrí de tuberculosis y simplemente no podía ni pensar ni moverme. Pero hace una semana que estoy bastante mejor y fui escribiendo el capítulo poco a poco, quizás sigo tardando un poco en actualizar, pero espero que no tanto como esta vez. De todas formas os he compensado con un capítulo bastante largo y creo que tiene bastante importancia. En fin, pasároslo bien y espero que os haya gustado.