Life, Love, and Everything in Between

Life, Love, and Everything in Between

Autora: SweetMercy

Traductora : Alisevv

Pareja: SS/HP

Advertencias: La historia es Slash, osea relación chico/chico y contiene Mpreg

Disclaimer: Todos son de Rowling, con lo mal que los trata

La versión original la pueden encontrar en :

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Life, Love, and Everything in Between

Vida, amor, y todo entremedio

Capítulo 4/15

La conversación

Harry estaba acostado en el piso de su habitación, terminando su carta para Ron. Regresarían a Hogwarts al día siguiente y todavía no había hablado con Sirius o Remus sobre sus recientes sentimientos. Odiaba admitirlo, pero se sentía demasiado avergonzado para discutir algo como su sexualidad con dos hombres adultos… era un tanto desalentador y embarazoso.

Le contaba todo esto a Ron y le prometía que, si a su regreso a Hogwarts seguía sintiéndose igual, le escribiría a Remus o a Sirius para pedir consejo. Pero, ahora que lo pensaba bien, realmente no sabía lo que ellos podrían decirle. En realidad, era algo que Harry debía descubrir por si mismo… Ellos no podrían decirle con seguridad 'eres gay', ¿cierto?

Termino la carta y la firmó, metiéndola en un sobre y dejándola sobre su escritorio, lista para cuando Hedwig regresara de su cacería.

¿Habría una posibilidad cierta de que fuera gay? Parecía tan irreal, y aún así…

No. No podía ser gay. Simplemente, no podía. Solamente sentía… curiosidad; sí, eso era. Sentía curiosidad. No había daño en eso. No había forma de que fuera gay. Le gustaban las mujeres. ¡Sí! ¡Mujeres! No hombres para él.

¿Pero y si era? Todos se reirían de él y le pondrían motes; encima de todos los problemas con que tenía que lidiar, sabía que no sería capaz de manejar esto también. No quería ser etiquetado como 'maricón'. Todo lo que había querido siempre era ser normal, y ser gay, ciertamente no era normal. Simplemente no era… correcto.

¿Pero si no era correcto por qué estaba considerando si podía ser gay? ¡Si era equivocado, no debería permitir que tal pensamiento entrara en su mente! ¿Si era tan malo, entonces por qué no se molestaba con Remus y Sirius?

"Relájate, Harry", reflexionó. "Sólo porque la idea no te desagrade no quiere decir que seas gay. Simplemente significa que no estás en contra de que otras personas sean gay. Eso es todo. No quiere decir que te atraigan los hombres"

¿Pero entonces y Snape?

—¡Eyy! ¿De donde demonios salió ese pensamiento!

Harry sacudió la cabeza y se levantó, dirigiéndose hacia su baúl medio lleno. Empacar le mantendría la mente alejada de esas cosas.

ºººººººº

—¿Todo bien, Harry?— preguntó Sirius, tirándose en la cama del joven. Durante la última media hora, Harry había logrado convertir su habitación en un absoluto caos. No sabía por qué había pensado que empacar ayudaría a su estado de ánimo, si acaso lo había empeorado. Libros y botrellas de tinta yacían desparramadas al azar alrededor del piso, mientras los cuadernos de tareas flotaban sobre su cabeza. Sus ropas estaban apiladas al lado su baúl, plegándose a si mismas una por una, antes de saltar en el aire y caer en el piso, en lugar de su baúl.

—No— murmurtó bruscamente—. Todo NO está bien. ¡Nada quiere empacarse solo, la mitad de mis libros escolares están perdidos, y no puedo encontrar mi tarea de Pociones que, por este camino, me tomará otras tres horas para terminar!

—Wow, tranquilízate— dijo Sirius, mirándolo—. Calma. Todo lo que necesitas es un hechizo sencillo. Estoy seguro que podremos encontrarlo.

—¿Crees que no he tratado de utilizar un hechizo?— bufó, señalando las tareas flotantes. Está decidido, Snape me va a matar.

Con esta última declaración, se tiró al suelo y apoyó la cabeza en el borde de la cama.

—¿Pasa algo malo?— preguntó Sirius, deslizándose de la cama para reunirse con Harry.

—Que pregunta más estúpida— murmuró, irritado—. ¿Qué crees?

—No, quiero decir algo más. El otro día me dijiste que querías hablar. ¿Hay algo que te preocupe?

—Sí— murmuró—. Pero no veo cómo hablar sobre eso pueda ayudarme a encontrar mi tarea.

—¿No te enseñaron apropiadamente en la escuela?— preguntó el hombre con una pequeña sonrisa—. La mayoría de los hechizos y encantamientos dependen de las emociones de quien los lanza. Si estás calmado y enfocado en el hechizo, funcionará perfectamente, pero si tu mente está en otro lugar, bien…— se quedó callado, mirando las ropas plegadas que estaban lanzándose a si mismas por todas partes—. Entonces— siguió, girándose hacia su ahijado—, ¿quieres hablar?

Harry no pudo evitarlo; llevó sus rodillas contra su pecho y enterró el rostro entre sus manos, avergonzado. Simplemente, pensaba que hablar con Sirius sobre… esas cosas… ¡era tan vergonzoso!

—Ahhh— dijo Sirius lentamente y Harry pudo escuchar esa insoportable sonrisa en su tono—. Así que esa clase de cosas te están preocupando— cuando Harry levantó la vista, le dio un ligero codazo—. Ey, ¿sabes que no tienes por qué avergonzarte por eso? Es completamente natural.

—¿Natural?

—Sí— replicó suavemente—. Harry, tú fuiste educado por esos condenados muggles y luego te fuiste a una escuela mágica. No es tu culpa si no comprendes esas cosas.

—¿Cosas?

—Sí, cosas. Remus menciona de tanto en tanto que Hogwarts debería dar unas pocas clases para el beneficio de los estudiantes y…

—Sirius, no es eso— lo interrumpió—. Realmente, no tienes que…

—No, está bien, Harry, de verdad. Yo una vez tuve tu edad y comprendo a través de lo que estás pasando y qué estás sintiendo.

—Bien, sí, lo sé— dijo Harry, tratando de explicar—. Pero necesito decirte…

—Vamos, no hay razón para sentirse avergonzado por esto, Harry. Hay un momento que eso llega a la vida de cada hombre… cuando se empiezan a experimentar ciertos… cambios… tanto físicos como emocionales…

—¿Sirius?

—Empiezas a estar más consciente de otras personas, especialmente de la forma que lucen, y pronto sientes que necesitas tocarlas y ser tocado… de cierta manera….

—¿Tocarlas, Sirius?

—Pero, Harry, sólo porque otros a tu alrededor puedan estar haciendo cosas no significa que tú las hagas. Comprendo que a veces es mejor esperar por alguien especial y…

—Sirius, ¿puedo decir algo antes que continúes?

—Claro.

—Creo que soy gay.

—Oh…

—Sí…

—¿Quieres hablar sobre eso?

—No. No, estoy bien. Gracias.

—De nada.

ºººººººº

Tarde esa noche, Harry se arrastró por las escaleras de madera, dirigiéndose hacia la acogedora luz que provenía de la salita. Había escuchado abrirse la puerta de la habitación de Sirius y Remus un rato antes y como uno de ellos bajaba las escaleras. Pensó que ahora era su oportunidad para conversar con cualquiera de los dos que hubiera bajado.

Había pasado la última hora acostado, mirando el techo blanco, sin estar cansado en absoluto. Ansiaba conversar con alguien, alguien que lo comprendiera. Sabía que Sirius y Remus estaban ahí, a sólo dos puertas de distancia, pero le faltaba el valor para pedirles consejo. Se maldijo por no continuar la conversación que había empezado con Sirius. Tendría que regresar a la escuela al día siguiente, y odiaría hacerlo sin haber conversado su 'situación' aunque fuera un poco.

Suavemente, empujó para abrir la puerta de la salita. Sirius estaba sentado en un sillón frente al fuego, con las piernas encogidas debajo de él. La luz jugaba con sus rasgos, haciendo más pronunciadas las líneas de su rostro. A pesar de que había recuperado bastante su peso, todavía no se había recobrado de sus años en Azkaban. Y Harry tenía la desagradable sensación de que nunca lo haría.

Los años en Azkaban habían arrebatado cruelmente gran parte de lo que fue el joven Sirius y Harry realmente admiraba la manera en que su Padrino había hecho todo lo posible para recuperar los años perdidos y volver a ser el que fue. Antes de Azkaban, Sirius había progresado en su objetivo de convertirse en auror. Pero ahora, incluso si pudieran limpiar su nombre de alguna forma, el Ministerio nunca lo aceptaría. Pero Sirius nunca dejó que eso le afectara, diciendo que había cosas mucho más importantes de las que preocuparse. Y si su nombre llegaba a ser limpiado, él estaría más que contento trabajando en algún sitio del Callejón Diagon, un lugar que había sido de soledad para él cuando niño.

Harry estaba asombrado del cambio de Sirius. Quien una vez fuera un hombre demacrado, depresivo, y en cierto modo loco, ahora era una persona saludable, feliz y amante de las diversiones. Para Harry, era más un hermano mayor que otra cosa.

Pero en horas como éstas, tarde en la noche, su espantoso pasado parecía atraparlo. La sombra de Azkaban siempre reptaba hasta sus ojos, y Harry sabía que nunca se alejaría.

El joven aclaró su garganta para no asustar al hombre y caminó hacia la chimenea, sentándose en el piso. Por un momento, ambos sólo disfrutaron de la compañía del otro, relajándose en la consoladora presencia mutua. El fuego chisporroteó, devorando lentamente los troncos en llamas, proporcionándoles más calor.

Finalmente, Harry expresó en voz alta lo que le rondaba por la mente.

—¿Cuándo te diste cuenta que eras bi?

Escuchó que Sirius se removía en su asiento, colocándose en una posición más cómoda.

—Después que Moony me dijo que era gay— contestó. Su voz sonaba tan amable como siempre.

—¿Sentiste atracción por otro hombre antes de eso?— indagó Harry.

—Supongo que sí— replicó—. Aunque no me di cuenta hasta que me enteré que Remus era gay— Harry alzó la vista y Sirius continuó—. Flirteábamos entre nosotros, pero siempre había sido amistosamente, una especie de broma. Cuando él nos dijo que en realidad era gay… no sé en verdad… simplemente me gustó la idea de que le gustaran los tíos. Y supe que yo le gustaba… era muy evidente. Me tomó un tiempo darme cuenta que sentía lo mismo por él. Yo pensaba que eran sólo sentimientos de amigo.

—¿Cómo terminaron juntos?— preguntó Harry, interesado.

—Lo besé. Una noche, simplemente lo vi sentado ahí, sobre su cama, repasando para un examen que tendríamos al día siguiente, y lo besé. Por supuesto— agregó—, para ese punto, ya él sabía que yo era bisexual. Había tenido algunas citas con chicos y los había mostrado frente a él— rió suavemente. Pero pronto la risa se apagó y se giró hacia su ahijado—. ¿Dijiste que crees que eres gay?

Harry asintió.

—Encuentro a los hombres atractivos. Y de cierto modo, ya no me gustan las chicas. Quiero decir, ellas son sólo… chicas. Y los hombres son, ya sabes… hombres— hizo una pausa—. ¿No estoy hablando con mucho sentido, cierto?

—En realidad, no— el mago se rió—. Ey, no te preocupes— agregó—. Sé lo que quieres decir. Puedes ver que las mujeres son atractivas, pero no te sientes atraído por ellas, ¿no?

—Sí, es algo así— replicó el joven—. Pero tú eres bi, te gustan ambos.

—Me gusta Remus— puntualizó Sirius.

—Pero aún así eres bi.

—Pero estoy con Remus y Remus es hombre.

—¿Pero no le dirías 'no' a una chica?

—Si no estuviera con Remus.

—Bueno, sí— musitó—. No querríamos que tú lo engañaras. ¿Pero aún así encuentras atractivas a las chicas?

—Harry, ¿eres bi?— le preguntó de vuelta.

—¡No!— exclamó Harry, con demasiada rapidez—. Al menos, creo que no. Argggg, lo siento, estoy tan confundido.

—Tienes derecho a estarlo— dijo Sirius con una sonrisa—. No todo tiene que ser sencillo en la vida.

—Nunca nada ha sido fácil para mí— gruñó Harry—. ¡Demonios, ni siquiera soy hetero! ¡Dios! Me siento tan… vulnerable. Ni siquiera me conozco a mí mismo. Y honestamente, no podría decirte lo que estoy sintiendo.

—No tienes que hacerlo— lo tranquilizó Sirius, deslizándose del sillón y uniéndose a Harry en la alfombra—. No trates de obligarte a tomar una decisión. Descubrirás todo a su debido tiempo. Ni siquiera necesitas pensar sobre eso. Sólo permítete ser… tú. Todo vendrá de forma natural. Y mientras tanto, simplemente disfruta.

—¿Cómo puedo disfrutar si ni siquiera sé lo que quiero? No quiero tener una relación con una chica, y de repente, me doy cuenta que quiero estar con un hombre. No quiero herir a nadie.

—Cariño— musitó Sirius, pasando una mano por el cabello de Harry—. Eres demasiado amable para tu propio bien, ¿sabías?

Harry sonrió débilmente antes que Sirius continuara.

—A veces, y ahora voy a sonar duro, pero a veces tienes que herir a otros para ser feliz. Sonará egoísta, pero realmente ¿qué querrías hacer? ¿Permanecer en una relación con una persona que no te atrae? ¿O decir a todos la verdad y poder ser tú mismo? Si no lo hicieras, estarías viviendo una mentira. Confía en mí, en casos como éste es mejor ser honesto. Ellos lo superarán eventualmente, y puede que incluso te agradezcan no dejar que siguieran en la ignorancia.

Harry lanzó un hondo suspiro.

—Supongo que tienes razón— dijo, inclinando su cabeza contra el hombro de Sirius—. Aunque sigue siendo difícil.

Se quedaron sentados uno al lado del otro, dejando que el silencio les rodeara. La cabeza de Harry, aunque todavía daba vueltas, empezaba a procesar las cosas que no había procesado con anterioridad. Cosas que parecían estar tomando alguna clase de orden ahora y que empezaban a tener una especie de sentido. Las cosas que había estado sintiendo…

—¿Te gusta alguien, Harry?

—¿A mí?

—Tu nombre es Harry, ¿cierto?— sonrió.

—Oh, bien, emmm… en realidad no he pensado en eso… supongo que sólo los hombres en general… ¿Por qué? ¿Se supone que me deba gustar alguien?

—Bien, ése sería un buen comienzo— rió Sirius—. Al menos así sería más fácil. ¿No hay nadie? ¿Nadie en absoluto? Debes sentirte atraído por alguien.

—Bien… realmente, no hay nadie en particular— contestó Harry, pensando en todos los hombres que conocía y tratando de evitar que su mente se dirigiera hacia ese uno en particular—. Sólo… bien, sé a qué hombres encuentro atractivos… pero no estoy realmente fascinado por ninguno. O igual a… . No sé, siento que me atraen pero no se por qué…

—¿Igual a…?— lo provocó Sirius.

—Igual a… algunos tíos que conozco.

—¿Y los nombres de esos tíos son…?

—Es tarde— Harry se levantó y miró brevemente el reloj—. Tengo que levantarme temprano para tomar el tren… — Harry no quería pensar en quien 'le fascinaba'. No había razón para que le gustara esa persona… su mente debía estar jugándole una broma.

—¡Harry! ¡Justo estábamos llegando a lo más picante!

—Buenas noches, Sirius.

—Buenas noches, Potter— contestó, resignado.

ººººººº

Harry dejó caer su bata en el piso y se subió a la cama, acurrucándose bajo las mantas. Estaba inmensamente feliz de haber hablado con Sirius. De hecho, ahora le parecía ridículo haber estado tan avergonzado sobre esto. Era tan fácil hablar con Sirius. En ningún momento lo hizo sentir incómodo y siempre parecía dar un ligero giro a las cosas cuando se tornaban demasiado serias. Como cuando había preguntado quién le gustaba…

Pero eso era algo que Harry, sin importar cuanto amara o confiara en su Padrino, no estaba preparado para discutir, divulgar o revelar de ningún modo, forma o condición.

Había sólo una cosa que era más desalentadora que haber descubierto que era gay. Y ésa era el darse cuenta que se había prendado del Profesor Severus Snape, sin ninguna razón en absoluto.

Continuará……

Bueno, aunque le costó, parece que ya nuestro mocoso va cayendo ¿no?

Un beso enorme a todos por seguir leyendo, especialmente a

Lupita Snape, Lady Asuki, Velia y Liss Snape

por sus muy lindos comentarios, que me ayudan un montón a trabajar con entusiasmo.

Próximo capítulo: ¿Qué me gusta del Profesor Snape?