CAPÍTULO IV
Los invisibles límites del cuerpo
La anciana escupió tan lejos como pudo el caldo que acababa de probar, maldijo la olla y agregó un par de raíces y condimentos más, probó el sabor una vez más y tras enjuagarse la boca volvió a escupirlo. Un par de espíritus rodeaban el fogón con los brazos cruzados y el ceño fruncido, Toph les miró.
-¡Ey, no es mi culpa, pareciera que hubieran ido a rescatar estos ingredientes del trasero de una foca-erizo!-exclamó la anciana sirviendo la sopa en un par de pocillos de arcilla.
-¡Has dicho lo mismo las últimas tres veces, Toph y tu caldo sigue teniendo sabor a cenizas!-exclamó un pequeño espíritu que parecía un zorrillo tornasol.
-¡PARA SER UN ESPÍRITU DE LA NATURALEZA ERES BASTANTE SOFISTICADO, "LORD" ESPÍRITU!-dijo la anciana entregándole un pocillo al espíritu que recién la había interpelado.
Finalmente, la anciana se sentó a comer con sus invitados, el caldo estaba asqueroso, no podría definir bien si sabía más a barro que a cenizas, sin embargo, todos lo bebieron agradecidos, la anciana solía simpatizar con los espíritus, no hablaban demasiado y de hacerlo, solían ser bastante graciosos. Los pies de Toph de pronto se recogieron, la anciana hizo callar a los espíritus y se puso de pie con dificultad, caminó hasta la salida de su cueva y vio como desde las alturas del sol un milenario dragón rojo batía sus alas para aterrizar en pleno pantano, la maestra tierra frunció el ceño y se llevó ambas manos tras su espalda, ante ella hacía una campante entrada el legendario señor del fuego Zuko, sonriendo con nostalgia ante su compañera de aventuras.
- ¡¿ACASO AHORA TODOS CREEN QUE ESTO ES ALGUNA ESPECIE DE HOTEL?! ¡Si me dices que Katara viene tras de ti, juro por las malditas raíces espirituales que me iré a vivir bajo tierra! -exclamó energética la gruñona anciana.
Zuko sonrió.
-También me alegra verte, todo-poderoso Señor de la Sandía.
- ¡JA! Por favor, su majestad, lo invito a probar el estofado sorpresa, especialidad del pantano. Tú y tu versión alada de Apa van a amarlo, tiene sabor a cenizas.
-Tenemos que hablar, Toph-dijo Zuko cambiando su semblante.
-Y yo tengo que terminar mi cena, estas en mi casa, así que respeta mis tiempos. Te aviso desde ya que soy una pésima anfitriona y no tengo intenciones de mejorar.
Sin más, la anciana dio media vuelta y movió sus embarrados pies de vuelta a la cueva, Zuko no se mostraba sorprendido, solo suspiró y se hizo a la familiar idea de probar un estofado horrible.
El cuerpo de Korra atravesó el horizonte del mar violentamente, se hundió junto al peso del mundo en sus hombros, su inconsciente reaccionó instintivamente, sus ojos brillaron con fuerza y la chica detuvo la caída de golpe, un remolino la impulsó hasta la superficie, donde haciendo girar ambos brazos logró ser rodeada inmediatamente por una burbuja de aire que la mantuvo suspendida. Batiendo ambos brazos, logró hacer que el mar retrocediera una espaciosa cantidad de kilómetros, dejando a la vista el suelo marino, comenzó a amasar el viento sobre su cabeza, la morena intentaba modelar un huracán de proporciones devastadoras, las venas de sus brazos comenzaron a quedar a la vista debido a la presión que ejercía su piel, su rostro se tensó y comenzó a tornarse rojizo, sus cabellos la golpeaban salvajemente, arremolinándose sin merced alguna y su garganta comenzó a desatar rugidos de esfuerzo. En el horizonte se vio como el mar volvía lentamente, una ola que ya a esa distancia igualaba la altura de la estatua del avatar Aang se había alzado. La chica dirigió la gran masa de aire que había estado modelando hacia la titánica ola y dando un amplio giro en sí misma enfrentó ambos elementos para hacerlos confluir, los contuvo hasta que su espalda ya no dio más y entonces, golpeando con ambos puños extendidos hacia la nube negra, dirigió el vendaval marino con la fuerza inagotable de cada músculo en su cuerpo, utilizando su propio cuerpo como un rompeolas dividió la ola y la nube fue atravesada por las violentas corrientes de agua y aire una y otra vez.
Era una explosión energética indomable, con un origen inspirado en un profundo amor que Korra le tenía a la vida.
-Okay, sí, sí… ya veo, aham. Asami, no sé muy bien como decir esto, pero…Korra LITERALMENTE está peleando contra una nube-dijo Bolin asintiendo mientras observaba por unos binoculares de bronce-Si, si, entiendo…claro, golpea la nube, Korra, de seguro se lo tiene bien merecido, sí, claro…creo que tengo pruebas suficientes y ya puedo decirlo con tranquilidad: ¡Korra está LOCA!
Asami giró su rostro hacia Bolin, una expresión incrédula se asomó por su rostro, tomó los binoculares del maestro tierra y observó en la distancia como una pequeña mancha celeste bailaba en el centro de un… ¿Remolino? ¿Huracán? ¿Vendaval? ¿una Tormenta?, no tenía un término específico para lo que estaba tomando lugar en la bahía, sus ojos no podían creer lo que estaba viendo, Korra solía romper todo tipo de expectativas, pero incluso para ella controlar la irremediable ira de la naturaleza suponía una hazaña de proporciones épicas, pero ¿la joven avatar tenía la menor idea de por qué estaba haciendo las cosas de esa manera? La ingeniera se llevó una mano al mentón, la inconciencia de Korra estaba actuando desde sus disposiciones básicas, pero no estaba tan alejada de la lógica, probablemente la chica intentaba descomponer la nube, separar los componentes líquidos de los gaseosos... ambas lagunas esmeraldas se desplegaron paulatinamente.
-Mierda…-susurró Asami temerosa.
- ¿Acabas de decir una grosería? -dijo Bolin incrédulo.
-¡¿Pudiste comunicarte con Varrick?!-la chica corrió hacia su escritorio y sacó un par de marcadores.
-Cuando me comuniqué con él ya había subido sobre Zhu Li y se dirigía hacia el "epicentro"-dijo Bolin mientras la expresión del rostro de Asami le decía que algo no había quedado claro-Zhu Li, el buque Zhu Li.
La ingeniera tomó uno de los tantos planos que había extendido en el suelo y lo pegó en uno de los muros de su oficina, tomó su mentón y frunció el ceño, posó su dedo índice en algo que parecía señalar la estatua del avatar Aang, trazó un camino imaginario desde este hasta donde pareciera estar ubicada la nube, entonces comenzó a hacer marcas que terminaron dibujando una especie de círculo. La chica con cabello de ébano arrancó la pieza de papel de donde la había colocado y salió corriendo a toda marcha de su oficina, Bolin le siguió el paso como pudo, llenándola de preguntas que Asami parecía no estar dispuesta a resolver aún, el paso de la chica era firme, como era esperable, ella sabía exactamente lo que había que hacer.
Contra todas las posibilidades, Korra se encontraba dando la pelea a las indomables fuerzas de una tormenta, sin embargo, el cansancio (cuan pesado signo de lo humano) calaba hueso por hueso el cuerpo de la joven Avatar.
Vigor jamás faltó, jamás nadie podría declarar haberla visto luchar sin que pareciera que cada causa era un motivo para respirar.
Fortaleza era lo que la definía, no existía para ella un objeto inamovible, ella encarnaba una fuerza imparable.
Ingenio era lo que la mantenía viva hasta ese momento, había aprendido a batir las posibilidades del azar mediante la inmediatez de la intuición.
Sin embargo, el estado avatar era una última esencia, por sobre cualquier cualidad, era el lugar del poder definitivo, una instancia donde solo se sabe que no existen los límites entre la carne y el alma, pero era precisamente su cuerpo el que estaba cediendo ante la intensidad energética del estado avatar, por lo general no resultaba necesario sostenerlo durante más de un par de minutos, la chica había logrado detener el avance del cúmulo de ácido encerrándolo en un vendaval de agua y aire control, sus extremidades comenzaron a temblar y las costuras de sus ropajes comenzaron a rajarse, su rostro parecía estar a punto de estallar, pequeños manchones violetas comenzaron a cubrirle la piel y su respiración comenzó a entrecortarse, en ese preciso instante emergió una especie de buque desde las profundidades de océano, en el borde de la nave se leían las inscripciones "Zhu-Li III" y en la cabina se divisaba a Varrick y Zhu-li utilizando unas mascarillas similares a las que ocupaban los igualistas, Varrick saltó hacia la cubierta del buque y recibió un megáfono que Zhu-Li le arrojó.
- ¡CIELOS, KORRA, PARECIERA QUE ESTAS HACIENDO UN CONCURSO DE SENTADILLAS CON UN SAPO-AVESTRUZ!-dijo Varrick a modo de saludo-¡SI ESTAS ENTENDIENDO LO QUE ESTOY DICIENDO POR FAVOR HAZ BRILLAR TUS OJOS…! - Korra no manifestó cambio alguno en su actitud, siguió moviendo sus brazos con el resto de energía que aún le quedaba-¡EXCELENTE! ¡ESCÚCHAME CON ATENCIÓN, INTENTAREMOS EXTRAER EL ÁCIDO, PARA ESO NECESITAMOS QUE INTENTES ABSORVER LA MAYOR CANTIDAD DE AGUA QUE EL NUBARRÓN CONTENGA Y LO GUÍES HACIA EL LADO CONTRARIO, A TI SE TE DA BIEN IR EN CONTRA DE LAS COSAS, ASÍ QUE ESPERO UN GRAN DESEMPEÑO Y ¡WHOA, ZHU LI!-Varrick fue interrumpido por la apertura de la cubierta del barco, una placa de metal abrió paso a la aparición de algo similar a una gran bazooka, era una estructura cilíndrica con una especie de filtro muy fino en uno de sus extremos-¡Y LUEGO DICES QUE YO NO TE AVISO CON ANTICIPACIÓN DE MIS PLANES, PUDISTE HABER ESPERADO A QUE TERMINARA DE HABLAR, MUJER!-dijo Varrick sin bajar el megáfono.
La máquina se activó sin mayores preludios y comenzó a succionar con dificultad las partículas negras que componían parte del nubarrón, los ojos de Korra comenzaron a desestabilizarse, era cuestión de tiempo para que el estado avatar llegara a su fin, la morena pareciera haber entendido algunas de las palabras de Varrick, la coreografía de sus brazos cambió y direccionó sus movimientos en el sentido contrario, el remolino de agua que la suspendía a metros de la línea de horizonte del mar comenzó a hacerse cada vez más angosto haciéndola perder altura, finalmente una gota de sangre cayó de su nariz, la morena no podía más, comenzó a sentir que la densidad del aire estaba aplastando su cabeza.
Una manada de súbitas flechas carmesí atravesó el panorama general, eran los devotos nómades del aire encabezados por Opal en la formación, todos llevaban mascarillas de aire que lucían el sello de industrias Futuro, se dispersaron en triadas y extendieron algo que parecía ser una malla de muchos metros, acto seguido, comenzaron a hacer que la tela atravesara la nube una y otra vez mientras esta se iba impregnando de viscosa sustancia de color naranjo.
Pequeños destellos comenzaron a dispararse dentro del gran manchón de ácido y Korra comenzó a tener espasmos repentinos, parecía estar luchando por mantenerse en una sola pieza, mil agujas atravesaron su cuerpo, vadeó su umbral del dolor y sintió como su piel se desgarraba y cada músculo que la hacía persona se quemaba hasta la médula; entonces el universo silenció su propio movimiento durante breves segundos y el eco del grito de un cuerpo rompiéndose en pedazos atravesó ciudad república.
"No creo haber podido soportar perderte a ti y a mi padre el mismo día"
Un agujero se caló en el pecho de Asami, como si aquel grito hubiera nacido desde sus mismas entrañas y la profundidad de aquel dolor le hubiera dejado un vacío irreconciliablemente acongojante. El miedo no la paralizó, muy por el contrario, ignoró su propio pésame e hizo despegar su avioneta en la última de sus velocidades, tras ella iban diez zepelines con la marca de la policía de ciudad república, la ingeniera atravesó el mar y llegó hasta el nubarrón, no había rastro alguno de Korra, mantuvo la calma, si ella perdía los nervios en ese instante entonces todo estaría perdido para todos.
-Estamos en posición, Asami, esperamos la señal. Cambio-dijo una voz familiar desde la radio de la avioneta.
Los colosales dirigibles se encontraban rodeando el nubarrón, cubriendo todos los flancos del mismo y los maestros aires desaparecieron del lugar en menos de un segundo, Asami respiró hondamente.
-Soltaré la bomba de granizo inmediatamente después de que haga mi primer giro, repito, giraré una vez y soltaré la helada de granizo. Cambio.
-Entendido, todos los maestros fuego están en posiciones. Cambio.
-Mako… no hay margen de error, en el segundo en que suelte la bomba el cambio de temperatura dentro de la nube provocará un…
-ASAMI. LO SÉ. PROMETO CUIDARTE LAS ESPALDAS. ESE TRUENO NO TE ALCANZARÁ NI A TI NI A NADIE. CONFÍA EN MI. CAMBIO.
-Cambio y fuera.
La ingeniera agudizó su mirada, tomó velocidad, rozó la superficie del nubarrón y en una fugaz pirueta aérea dejó caer una insignificante lata escarchada, los destellos en la nube se coordinaron y un trueno descomunal cayó desde la basta infinidad del cielo, antes de que este pudiera tocar el mar se dividió en diez relámpagos de menor envergadura, cada uno siendo desviado por un maestro fuego uniformado y resistiendo con mesura desde la azotea de los dirigibles, como si un trueno se hubiera derramado en diez cauces. El brazo de Mako lucía sano, sin embargo, este parecía ser el que peor estaba llevando el trabajo, el orgullo del joven detective se estaba tragando el dolor de su quemadura. Los maestros aire sobrevolaron a ras del mar y recibieron en las enormes telas que habían extendido anteriormente cada trozo de granizo que cayó desde las alturas, la nube parecía haberse transformado en un millón de trozos de hielo, cristalizando el ácido. Los relámpagos cesaron luego de unos minutos y la nube desapareció por completo: parte de ella estaba en el interior del buque, parte se había congelado, parte había destrozado el cuerpo de la joven avatar Korra.
La calma se situó con dudas, pareciera que nadie quería dejar de estar pendiente del más mínimo cambio atmosférico, el silencio se impuso, finalmente Zhu Li fue la primera en reaccionar, apagó la máquina que había estado succionando parte del ácido y se sacó su máscara, dio un par de pasos hasta estar al lado de su esposo y tomó el megáfono que este sostenía.
-Lo estabilizamos-dijo a secas la hábil capitana.
Un vitoreo colectivo celebró lo que parecía una misión exitosa de alto riesgo, Mako cayó de rodillas, el esfuerzo lo había agotado, atravesando el ruido sordo de las celebraciones la joven ingeniera sintonizó el canal del Zhu Li III desde su avioneta.
-Zhu Li, Varrick, ¿Dónde está Korra?-preguntó angustiada la joven ingeniera
-¡Ey, un "hola" estaría bien!-dijo Varrick desde su comunicador, Zhu Li se lo arrebató.
-Opal y Kai la rescataron de una caída en picada hacia el mar, lo más probable es que este en el templo del aire en este mismo instante-respondió Zhu Li inmediatamente-no sabemos qué tan grave fue el daño…
Asami giró su avioneta una vez más y mordió sus labios, Mako tomó atención y se puso de pie, hizo un gesto desde la azotea de uno de los dirigibles, la piloto lo notó y bordeó por centímetros la posición del maestro fuego, este se incorporó al aeroplano dando un ágil salto, se arrancó la mascarilla que llevaba puesta y se sostuvo con fuerza del ala derecha de la nave.
- ¿Ella está bien? - preguntó Mako con el rostro sudando.
La ingeniera calló, el chico respetó su silencio. El templo del aire estaba atestado de monjes y guardias del loto blanco corriendo de un lugar al otro, todos parecían llevar flores, hierbas y raíces de uno u otro árbol. Mako saltó antes de que la chica pudiera aterrizar de la mejor manera posible en un estrecho terreno baldío. Saltó y corrió por aquellos antiguos pasillos de madera, entonces vio a Bolin y Mako discutiendo agitadamente la jefa del departamento de policía de ciudad república, Lin Bei-fong. El rostro de la maestra metal lucía más lúgubre que de costumbre.
- ¡Jefa, por favor, necesitamos verla!-gritaba Mako exaltado.
-Lo lamento, chicos, Kya está haciendo lo que puede en estos momentos. Ella está viva, conténtate con eso-dijo a secas la maestra metal.
Algo estaba protegiendo, algo no quería decir. Asami caminó lentamente hasta quedar frente a frente con Lin, sus amables ojos esmeraldas estaban afligidos, balanceándose en el delgado límite de sus lagrimales.
- ¿Está fuera de peligro? - preguntó Asami lo más serena posible.
-Sí.
Un gran suspiro se desprendió de los pulmones de la mujer con cabello de ébano. La puerta tras la jefa se abrió lentamente, de esta salió un taciturno Tenzin, el semblante del heredero de Aang estaba por el suelo, estaba pálido, traes él salieron Opal y Kai, ambos con los manos cubiertas de sangre y polvo, sus rostros lucían peor que el de Tenzin, cuando la menor del clan Bei-Fong notó la presencia de Bolin se arrojó a los brazos del chico y lo presionó con fuerza contra sí, él le correspondió y besó su cabeza suavemente .
- ¿Qué pasa con todos? ¡Pareciera que la misión hubiera fracasado! - susurró Bolin acariciando el cabello de su novia, Asami prestó atención.
-Creo que… nunca había visto a Korra en ese estado, prefiero no hablar al respecto.
Tenzin siguió de largo, Lin le miró preocupada, este se sentó en el lugar más alto de la isla del templo del aire y se dejó caer en posición de indio, cerró sus ojos y meditó hasta altas horas de la noche. Las horas pasaron y Kya no salía de la habitación. No había más heridos, Korra había catalizado en sí misma todo el peso de la catástrofe. Opal tomó un baño breve y volvió con comida para todos, de vez en cuando se dirigía a revisar si Tenzin seguía meditando, Ikki y Meelo iban y venían preguntando cómo estaba Korra, Mako volvió a la estación de policías para suplir a la Jefa Bei-Fong, Bolin volvió a industrias Futuro en busca de un par de informes de las últimas lluvias ácidas por petición de la mismísima señorita Sato. Las únicas que parecían no ceder un ápice ante el paso del tiempo eran Asami y Lin, no habían comido ni ido al baño, sus palabras habían sido contadas y ninguna mostraba intenciones de abandonar su posición, hasta que eventualmente quedaron a solas, a eso de las una de la mañana Lin rompió el silencio haciendo sonar todos los huesos de su cuello, la joven volteó a mirarla y le sonrió desganada, Lin se encogió de hombros.
-Lo siento por el ruido, suelo tensar los músculos del cuello.
-Jefa Bei-Fong. Me dijiste que ella estaba fuera de peligro…pero realmente se han demorado mucho ahí dentro-dijo Asami estirándose- ¿no?
-Puedes confiar en la palabra de Kya. Si dijo que ella estaba fuera de peligro, entonces así será.
Ambas callaron una vez más, el pasar de las horas no borraba la angustia del rostro de la chica, la jefa Bei Fong llevaba horas sintiendo los acelerados latidos del corazón de Asami. Dio un par de pasos y se sentó al lado de la chica, de los bolsillos de su pantalón sacó una antigua y delgada caja de metal, la ingeniera observó con detención, Lin sacó un par de cigarrillos, ofreció uno a la joven.
- ¿Fumas?
-A solas-respondió la chica aceptando uno de los cigarrillos.
-Somos dos, fumemos solas entonces-dijo Lin, sacándole otra sonrisa a la ingeniera.
No era primera vez que lo hacía, solía fumar puros con su padre luego de haber pasado de largo trabajando en algún proyecto difícil, luego de todo lo sucedido con los igualistas había perdido el hábito, iban casi cinco años desde su último cigarrillo.
-Gracias por lo que hiciste por la ciudad, Sato. Fue un plan brillante y una ejecución perfecta. Ninguno de mis estrategas podría haberlo hecho tan bien, ni siquiera Mako, él es un chico ágil y tiene mente de detective, pero este tipo de catástrofe escapan de las manos de cualquiera…
-Y terminan en las manos de Korra-completó un tanto amarga la chica, dio una bocanada profunda-Industrias Futuro ha estado investigando las lluvias ácidas en los últimos meses… hay muchas cosas que no cuadran, Jefa Bei-fong, debemos investigar a fondo, no hay forma en que esa nube pudiese haberse formado en las condiciones de estas coordenadas del planeta, menos aún sin ser detectada.
-Tenemos sospechas serias al respecto, Mako está iniciando las órdenes de investigación en este instante, pero no puedo darte más información, chica.
-Entiendo. Perdón por la pregunta, pero… ¿No debería estar usted en eso?
-No. En este preciso instante Korra se encuentras totalmente desvalida, hasta que la chica no esté un poco más segura, la protegeré personalmente, no podemos permitirnos perderla una vez más, es lo mínimo que puedo hacer por ella.
-Ya veo…protegerla-la chica soltó una gran bocanada de humo y miró el portal espiritual en el centro de ciudad república-ustedes los maestros son asombrosos. No tienen límites.
-Dice la chica que acaba de salvar a la ciudad entera, ja-reprendió Lin con una desanimada sonrisa-Eres realmente inteligente, Sato, eso te abrirá más puertas que cualquier otro tipo de control.
-Pero si una puerta no abre, ustedes siempre podrán tumbarlas-dijo riendo Asami, dando una última fumada al cigarrillo que la policía amablemente le había compartido.
-Eres lista, chica, muy lista-contestó sonriendo Lin, pisó el filtro de su cigarrillo y guardó ambas colillas en un maltratado sobre de papel-no nos vendría mal una mano en la estación.
Las puertas de madera de la enfermería se abrieron una vez más dando paso a la figura tambaleante de Kya, estaba pálida, jadeante y bañada en sudor, tras ella, Pema sostenía una fuente de madera llena de toallas manchadas con sangre, ambas lucían exhaustas, la mujer con cabellos de plata dio un par de pasos y desfalleció, Lin impidió que esta se tumbara en el suelo y la sostuvo rápidamente entre sus brazos, Kya la rodeó con un brazo en el cuello y usándola de puntal logró erguirse.
-Hice lo que pude…esta despierta… y estable…-dijo débil la sucesora directa de Katara, ni siquiera podía mantenerse de pie-la herida… fue realmente profunda…
-Korra está un poco débil, pero consiente, ya pueden entrar si quieren-dijo Pema mirando a Lin-iré por más guardias, Kya necesita descansar. Es primera vez que la veo llevar al límite sus poderes de curación…
-Entra, chica, yo cuidaré de Kya hasta que lleguen más personas-dijo la maestra metal a Asami.
La chica atravesó el pasillo de madera, tuvo el cuidado de sacarse el calzado en cuanto entró a la habitación, todo estaba en penumbras, el azulino tino de la luz de la luna lograba encontrar su lugar en tamaña oscuridad filtrándose por cada pequeña ranura de la madera, Asami buscó el interruptor con la mano, pero cuando había logrado dar con él, una pequeña brisa desvió sus dedos e impidió que esta pudiera iluminar el lugar.
-Pésima costumbre tuya la de desvelarte, Asami-dijo la voz de Korra desde una camilla protegida por las sombras.
La ventana había sido cerrada hacía poco tiempo, la temperatura de la habitación estaba fresca, dio pasos calmados hasta la chica y se sentó a su lado, quedó mirándole, Korra evitó aquellos ojos esmeraldas que tanto añoraba, pero fue ferozmente aprisionada por el cálido cuerpo de Asami, la ingeniera la abrazó como si Korra estuviera a punto de desaparecer, ambas se dejaron invadir por aquellos aromas que tan bien conocían y que tan felices las hacían, ese aroma a lirios cayendo por una cascada. La joven avatar acarició ese sedoso cabello negro azabache para luego esconder su rostro entre cada maravilloso mechón de pelo, lágrimas brotaron desde ambas, la angustia de no saberse juntas se había resuelto, como si no se tratara de dos personas completamente distintas.
-Por favor, perdóname. Yo… no sé … no entiendo… soy el peor avatar de la historia, Asami, jamás quise… no sé en qué diablos estaba pensando cuando me fui, entré en pánico, realmente entré en pánico… creí que… me tenías miedo… tu expresión… me mirabas como si yo fuera un monstruo y… yo…tú eres importante… muy importante para mi… Asami, nunca antes yo… es primera vez que siento que… Es… es … fue mi primera vez también y para mí el estado avatar… no … temí haberte hecho daño… temí… sé que fui estúpida, fui una imbécil de pies a cabeza… yo…Asami, ¡No quiero que me temas, por favor, yo…!
Asami tomó a la morena por los cabellos de la nuca y empujó su esbelto cuerpo contra el ella, los labios de ambas chicas se reencontraron en un intenso beso, la joven avatar arremetió intensificando la humedad de aquel apasionado incendio, recorrió con una de sus manos la fina espalda de la ingeniera, ambas podían saborear las huellas que las lágrimas vertidas habían inscrito, la ingeniero mordió sensualmente el labio inferior de Korra y esta reaccionó con una mueca de dolor, la ingeniera se detuvo suavemente y besó con ternura los labios de la morena, se separaron lentamente, la frente de Korra descansó tranquila en el mentón de su compañera, Asami comenzó a recorrer el rostro de la morena con la yema de sus dedos, pero Korra la detuvo en seco sosteniendo su mano con fuerza.
- ¿Qué es lo que ocurre, cariño? -susurró la ingeniera mientras acariciaba dulcemente una de las mejillas del avatar.
La morena no respondió e intentó separarse de la ingeniera, pero esta la detuvo, continuó recorriendo el rostro de Korra, desde su cuello comenzó a sentir algo extraño, pasando por su mentón, rosó sus labios, su ojo izquierdo, su frente, todo se encontraba unido por un extraño relieve. Asami levantó el rostro de la morena, esta le miraba avergonzada. La morena se puso de pie con dificultad, no quiso la ayuda de Asami, se alejó un par de pasos de la camilla, las penumbras no permitían ver bien qué era lo que Korra estaba haciendo, pero notó como ésta había arrojado su remera al suelo y se había deshecho de sus pantalones de pijama. La morena estaba desnuda.
- ¿Puedes abrir la ventana? - preguntó la voz temblorosa de Korra.
Un halo de luz difusa se hizo dueño del lugar, Asami se dio media vuelta, quedó a contraluz uno a uno frente a Korra, su sombra se extendió a merced de los pies de la morena, alzó la mirada y se encontró con el magnífico cuerpo de la joven avatar violentamente dividido por una desmesurada cicatriz que comenzaba sobre su ceja izquierda y acababa en el tobillo del mismo lado, su mirada estaba incompleta, uno de aquellos magníficos orbes, registro del intenso color del cielo que pintaba el sensato cielo del polo sur, era atravesado por aquella bestial marca y ahora era envuelto en un blanco muerto, parte de su boca había sido comprometida también, sin embargo, la mayor profundidad de la herida se veía en el abdomen, en ese punto, la cicatriz se ramificaba y pareciera que la piel se contrajo con aún mayor fuerza. Korra alzó una mirada un tanto melancólica, un tanto avergonzada. Asami recorrió su cuerpo una y otra vez, estaba en silencio y mirándole con detención.
- Esa cubeta de hielo realmente me pegó duro. De todos modos, nunca he sido "la bonita" ¿No? -dijo la morena riendo con nerviosismo.
Ahí estaba "esa" mirada, llena de paz, llena de dulzura, como si Asami tuviera la capacidad de sonreír con aquel par de maravillosas esmeraldas que tenía por ojos, amor, esa mirada estaba cargada de amor. Caminó hacia la hermosa mujer que se había desnudado una vez más frente a ella y se arrodilló, sostuvo las fuertes caderas de su compañera llamando al rubor de la morena, entonces extendió su cuello y posó un cálido beso en el centro de las ramificaciones de la cicatriz, Korra se arrodilló y ambas quedaron frente a frente.
-No tienes que hacer esto…
-Eres perfecta, Korra-dijo la ingeniera regalándole una gran sonrisa a la morena.
El fuerte ruido de un cúmulo de papeles desplomándose de golpe cortó la complicidad de la pareja, ambas chicas se pusieron a la defensiva, desde el umbral de la puerta Bolin y Opal les miraban boquiabiertos.
Muchas gracias por los reviews, realmente me motivan y los tomo en cuenta, respecto a las dudas planteadas, creo que se irá aclarando mediante narre la historia, sin embargo, puedo asegurarles que sí se vienen más flashbacks y sí, me interesa poder desarrollar los distintos aspectos de la relación de las chicas, así como la reacción de distintos personajes de la serie. Reitero las gracias (sobre todo a Luna del desierto, fue bastante clarificador, espero poder ir mejorando).
Saludos :)
La próxima semana subiré el capítulo V: Las visceras de este mundo
