Capítulo III.

Lily estaba guardando sus cosas y las de sus bebés. Ni tan bebés pues, pero el caso era que la joven se alistaba para partir rumbo a Francia. Leonardo la miraba, preocupado, sin decir ni una palabra. Al principio, cuando Lily quiso irse por primera vez al país del glamour, el joven no dijo nada porque su hermana estaba desesperada, además que Alejandro Del Valle estaba aun muy débil como para decir algo, de manera que Lily se fue sin problemas, pero ya después a Leonardo no le gustó que la chica partiera tan seguido a Francia, y sola.

Alejandro jugaba con sus nietos en la sala. Jazmín y Daisuke amaban estar con su abuelo, ya que prácticamente él les dedicaba todo su tiempo libre. Lily agradecía que su padre y su hermano estuvieran con ellos ya que así quizás sus niños no resentirían la ausencia de un padre...

- ¿Por qué por un año desistes de ir?.- preguntó Leonardo.- Jazmín y Daisuke son más difíciles de controlar cada vez.

- Podré con ellos.- replicó Lily.- Además, son mis niños.

- ¿No será que lo que quieres es ver si te topas de casualidad con él?.- replicó Leonardo.

Lily se quedó callada. Claro, Leo no tenía que aclarar de quién estaba hablando. "Él" solo podría ser Genzo.

- No pretendo nada de eso, simplemente quiero ver a mis amigas.- replicó Lily.- Además, Daisuke y Jazmín se llevan bien con Mijael y Erick y tienen muchas ganas de verlos.

- Pues que les manden una postal, qué se yo.- insistió Leonardo.- Tengo un mal presentimiento, no quisiera que te fueras sola.

- Entonces, ven conmigo.- dijo Lily.- No creo que a Eli le moleste tener un huésped extra. Además, podrías ver a Marie Schneider.

Esta vez fue Leo el que se quedó callado; el volver a ver a Marie le llamaba mucho la atención. Quien sabe, quizás Leonardo podría también ver a Lety...

- No lo sé.- confesó Leonardo.- No me gustaría dejar a nuestro padre solo.

- Vaya, ¿quién lo diría?.- rió Lily.- Nunca creí que te escucharía decir eso.

- Las cosas cambian.- Leonardo se encogió de hombros.

Lily pensó en lo curiosa que era la vida. Cuando ella y su hermano regresaron a México, la relación entre él y su padre era de lo más tensa. Casi no se hablaban, se evitaban a la hora de la comida, y en general se pasaban el recado a través de Lily. Sin embargo, y de forma irónica, fue el embarazo de Lily el que unió a los dos hombres. De primera instancia, Alejandro gritó, se enojó e hizo un escándalo semejante al de una Tercera Guerra Mundial al saber que su hija estaba embarazada. Lily no se atrevía ni a confesarle a su padre que todo no había ocurrido por una violación, como Alejandro creía, sino porque se había entregado a Genzo por amor (este tipo de frases siempre me causan risa XD). Sin embargo, Leonardo se mantuvo firme y le hizo ver a su padre que no era momento de estarse enojando, sino de apoyar a Lily ahora que más los necesitaba.

- Y más.- había dicho Leonardo.- Porque ella va a tener gemelos.

La noticia de que iba a ser abuelo no de uno, sino de dos niños pareció conseguir que Alejandro pusiera los pies en la realidad. Más de malas que de buenas, el médico aceptó el ayudar a su hija sin condiciones. Conforme fue transcurriendo el embarazo de Lily, la relación entre Alejandro y Leonardo fue mejorando considerablemente, ya que la preocupación y el amor que ambos sentían por la chica los fueron uniendo. Fue precisamente la noche en donde nacieron los gemelos cuando al fin Alejandro y Leonardo hablaron sobre Emily y se sacaron todo el rencor que tenían dentro.

- Yo no necesito que nadie me cuide.- intervino Alejandro, regresando a Lily a la realidad.- Si quieren irse los dos, pueden irse.

- ¿Y si te vuelves a enfermar?.- cuestionó Leonardo.

- Iré al hospital y ya.- replicó Alejandro.- Estuve viviendo un tiempo viviendo solo mientras ustedes estaban en Alemania, puedo volverlo a hacer mientras están en Francia.

- Pero eras cinco años más joven.- replicó Leo.

- No me va a pasar nada.- Alejandro se encogió de hombros.- Váyanse, serán solo unas cuantas semanas.

Leonardo lo pensó; él sabía que de cualquier manera Lily se iría, y dado el mal presentimiento que el joven tenía, lo mejor era irse con ella y tratar de evitar que se metiera en problemas.

- Iré a buscar mi maleta.- suspiró Leonardo.- Y tendré que hacer algunas compras antes de irnos. ¿Estás segura que a Elieth no le va a importar?

- Lo dudo mucho.- respondió Lily.- Le caes bien, y eso que no te conoce del todo.

Alejandro se notaba un poco cansado, así que Lily aprovechó que ya había terminado de preparar sus maletas y la de sus hijos y se acercó a ayudar a su padre. El cabello del médico estaba ya completamente cano, aun cuando no tenía muchas arrugas en su rostro. Alejandro notó que su hija lo observaba y sonrió.

- Creo que es momento de que piense en retirarme.- anunció Alejandro, mientras Lily cargaba a Jazmín.- Ahora que tú eres ya médica, puedes tomar mi lugar.

- Aún es pronto para hablar sobre eso.- replicó Lily.- Lo trataremos cuando regresemos del viaje. Vengan, niños, dejemos al abuelito descansar, es tarde y ya casi empieza Captain Tsubasa.

- Wiiiii.- Daisuke salió despedido a encender la televisión.

Lily bajó a Jazmín y la niña salió persiguiendo a su hermano. Los dos niños se pusieron a cantar a coro el opening de Captain Tsubasa.

- Lily.- dijo Alejandro, aun inseguro.

- ¿Sí, papá?.- preguntó la joven.- ¿Qué pasa?

Alejandro entonces quiso decirle a Lily que tuviera cuidado, que Europa era un lugar pequeño e inseguro para alguien como Genzo Wakabayashi. El médico creía que si el portero se enteraba de que tenía dos hijos, podría intentar quedarse con la paternidad de ellos y eso era algo que Alejandro no podría permitir. Él amaba a Daisuke y a Jazmín, eran sus dos nietecitos, los que le devolvieron las ganas de seguir viviendo y el amor por sus dos hijos.

- Solo ten cuidado.- dijo Alejandro, simplemente.

- Claro, papá.- sonrió Lily.

Y sin embargo, ella sabía que por más cuidado que se tuviera, el destino marca muchas cosas que no se pueden detener.

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Genzo terminó de preparar su maleta. Aprovechando el breve periodo de descanso que tendrían antes de la Champions League, el portero nipón iría a visitar a su gemela a Francia. A Genzo le daría gusto ver a Eriko, más ahora que ya se había convertido en madre por segunda vez. Sería divertido ver a la refinada y elegante Eriko cambiarle los pañales a una pequeña bebé. Lo malo ahí estaba en que Genzo no iría solo, sino acompañado por Sho, Levin y Schneider. Dado que Elieth, Marie y Débora se marcharían pronto al sur de Francia, los otros decidieron irse a París a pasar el tiempo que estarían solos, aprovechando que Genzo iría para allá.

- No les reclamo que quieran hacer algo mientras sus mujeres e hijos están fuera.- suspiró Genzo.- Lo que les pregunto es por qué demonios escogieron irse a Francia.

- Tenemos mucho de no visitar París.- Karl se encogió de hombros.

- Y además, estará esa fiesta de disfraces que organiza Lacoste.- añadió Levin.- Y tenemos muchas ganas de ir.

- Como quieran.- bufó Genzo.

- ¿Qué te molesta tanto?.- quiso saber Sho.- No creí que te cayéramos tan mal.

- No es eso.- replicó Genzo, aunque no de forma convincente.- Es solo que voy a ir a ver a Eriko...

- Pues mucho mejor.- sonrió Schneider.- Podría ir a presentarle mis respetos.

- Y eso es precisamente lo que me preocupa.- gruñó Wakabayashi.- Si Misaki te ve, te querrá hacer papilla... Otra vez...

Karl carraspeó; Levin y Sho se miraron, sin haber comprendido bien, o más bien creyendo que se habían equivocado al escuchar.

- ¿Te hará papilla?.- preguntó Sho.

- ¿Otra vez?.- cuestionó Levin.

- Larga historia.- gruñó Schneider.

- Vamos, cuéntales que hace algunos años, Misaki te dio una buena paliza por querer quitarle a la novia.- Wakabayashi rió a carcajadas.

- Oye, Eriko fue mi novia primero.- protestó Karl.- Y Misaki me la quitó. Yo nada más quise tratar de recuperar lo que fue mío primero.

- Claro, Eriko era tan tuya que en cuanto vio a Misaki, se fue corriendo tras él.- Genzo no podía dejar de reírse.

Sho y Levin empezaron a reírse, sin poder creerse lo que escuchaban. ¿En verdad el dulce Taro Misaki se había agarrado a golpes con Schneider por una chica?

- Dejen de reírse.- pidió Schneider, muy serio.- Eso fue hace muchos años, yo amo ahora a Elieth y lo único que me interesa de Eriko es desearle la felicidad. Y Misaki debería comprender eso.

- Eso es cierto.- reconoció Genzo.- No hay motivo para que Misaki quiera golpearte a estas alturas. Después de todo, tú eres muy feliz con Elieth y él con Eriko.

- Además, que no invente.- replicó Karl, imitando a Débora.- ¿Cómo cree que voy a fijarme en otra, cuando tengo a Eli a mi lado?

- Te pasas de cursi.- rió Genzo.- Nunca te había escuchado hablar así.

- Todos los hombres tenemos algo de cursilería cuando nos enamoramos.- replicó Karl.- Y no me digas que tú no te sentiste así cuando Lily estaba contigo.

- Sin comentarios.- bufó Genzo.

Los jóvenes se quedaron callados por un momento. Tanto Sho como Levin y Schneider tenían ganas de golpear a Wakabayashi por idiota. Nada le costaba agarrar el primer vuelo a México para buscar a Lily por cielo, mar y tierra para amarla como el portero tantas ganas tenía de hacerlo.

- ¿En serio Misaki te bajó una novia?.- preguntó Sho, curioso, después de un rato.- No me la puedo creer.

- No. Eriko y yo no nos queríamos tanto.- replicó Schneider.- Prueba de ello es que me dejó por otro. Y fue mejor, de haberme quedado con ella no habría conocido a Elieth.

- Y Eriko y tú hubieran terminado por matarse.- completó Genzo.

Bueno, el caso era ése. Los hombres viajarían también a Francia, aunque por motivos muy distintos. Ninguno de ellos sabía, por supuesto, que el destino ya había vuelto a meter su mano en el futuro de todos ellos.

Mientras Genzo, Karl, Sho y Stefan terminaban de hablar de cosas de hombres (léase fútbol y quizás revistas para caballeros), Eli, Deb y Marie terminaban de preparar su equipaje. Elieth había recibido un curioso mensaje de correo electrónico de "Bella", el cual era el nombre clave de Lily (por eso de "La Bella y la Bestia" XD), el cual le preguntaba si habría algún problema en que Leonardo acudiera al viaje también. A Elieth no le molestaba, al fin y al cabo la finca de su padre tenía muchas habitaciones disponibles; lo que ella no sabía era qué pensarían sus amigas al respecto.

- Pues a mí en realidad no me molesta.- dijo Deb.- No conozco bien a Leonardo, pero Lily lo quiere mucho así que supongo que no tendría por qué haber problema. Aunque ya no seremos solo chicas.

- ¿Leo va a venir?.- los ojos de Marie brillaron de emoción.- ¡Qué maravilla! ¡Tengo años de no verlo!

- Eso te da mucho gusto, ¿cierto?.- observó Elieth.- Hasta me haces sospechar.

- No pienses mal.- Marie se puso algo colorada.- No tiene nada que ver el que desee ver a Leonardo porque he estado pensando mucho en él a últimas fechas...

- ¿Pensando en qué sentido?.- Débora levantó una ceja.

- No de la forma en la que ustedes creen.- Marie se puso colorada.- Es solo que de verdad que lo extrañé mucho...

Deb y Eli se voltearon a ver una a la otra y las dos levantaron las cejas; sin embargo, optaron por no decir nada. Eso era cosa de Marie y de nadie más.

- De todas maneras, ya le dije que sí a Lily.- continuó Elieth.- Así que dentro de poco la volveremos a ver.

- Espero que Jazmín y Daisuke se encuentren bien.- comentó Débora.- Pero sobre todo, espero que Lily esté bien.

- Y yo espero que Leo esté bien.- añadió Marie.

Elieth de momento se sintió algo mal. Era su estómago, que la estaba matando de nuevo. Quizás había sido algo que comió o quizás iba a visitarla Andrés, sea como fuere, Elieth esperaba que se le pasara pronto el malestar para no arruinar sus vacaciones.

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Lily estaba leyendo su libro de leyendas de Oriente. La leyenda del Corazón del Bosque era de Japón, la cual decía más o menos que había una joya muy especial, hecha con un diamante muy peculiar, el cual aparentemente tenía el poder de concentrar el amor puro que pudiera existir entre dos personas y hacer que éstas se volvieran a encontrar, aun así cuando los dos amantes estuvieran separados por medio mundo de distancia. A Lily le pareció curiosa la historia, más que nada porque de verdad que parecía todo un cuento de hadas para niños.

Lily escuchó unos pasitos dirigirse a ella, y al poco rato apareció Jazmín, usando su camisón morado de un unicornio y arrastrando a su conejita de peluche. La niña se veía que no había podido conciliar el sueño.

- ¿Mami?.- habló la niña.

- ¿Qué pasa, pequeña dama?.- preguntó Lily, dejando el libro a un lado y extendiendo los brazos para cargar a su hija.- ¿No puedes dormir?

- No, mami.- confesó Jazmín.- Estaba pensando en algo...

- ¿En qué, pequeña?.- Lily besó a su hijita en la frente.

- En mi papi.- respondió la niña.- ¿Dónde está mi papi? ¿Por qué él no vive con nosotros?

Lily se quedó callada. Ella temía siempre el momento en que alguno de sus pequeños preguntara por su padre. Daisuke era más desinteresado en esas cosas y parecía no importarle nimiedades como el saber en dónde estaba su papá, pero Lily ya había notado a Jazmín muy distraída con la visión de un padre jugando con su hija.

- Tu papi vive muy lejos.- respondió Lily, escogiendo con cuidado sus palabras.- Está muy ocupado trabajando.

- ¿Por qué, mami?.- preguntó Jaz.- ¿Por qué mi papi trabaja tanto que no nos quiere ver a Dai y a mí? ¿Qué no nos quiere?

Lily trató de contener las lágrimas. No sería nada bueno que su hija la viera llorar.

- No, pequeña, tu papá te quiere mucho, y por eso es que trabaja mucho, para comprarte todas las cosas lindas que tienes.- respondió Lily.- Por eso no ha podido venir a verte, pero verás que algún día le darán vacaciones en su trabajo y vendrá a jugar contigo.

- ¿Y no puede venir con nosotros a la casa de la tía Eli?.- quiso saber Jaz.- Mi tío va a venir con nosotros.

- No, Jaz, no puede.- negó Lily, en voz muy baja.- Está muy ocupado.

La niña no dijo nada por algunos minutos, aunque Lily sabía que ella estaba analizando todo lo que su mamá le había dicho.

- ¿Sabes una cosa, mami?.- dijo Jazmín, después de un rato.- Prefiero no tener cosas bonitas, si con eso mi papi puede dejar de trabajar y viene a verme.

Lily no supo qué responder a esto, de manera que se dedicó a mecer a su hijita entre sus brazos hasta que ella se quedó dormida.

Notas:

- Muchas gracias a Elieth para darme una mejor idea del nombre clave de Lily XD.