Capitulo 4

"BIENVENIDAS, DESPEDIDAS Y RECUERDOS"

Había pasado ya casi un mes de viaje por altamar, cuando la barcaza real de Troya arribo aquellas lejas tierras, lo que provoco que en toda la ciudad capital, estuviera de fiesta, para recibir a sus queridos príncipes Arthur y Shinn.

Al desfilar la caravana real por las calles a la ciudad, todo el pueblo los acogió con una lluvia de alabanzas y llenos de júbilo, lo que provoco un gesto de alegría y al vez de sorpresa en los rostros de cada unos de los miembros de la caravana, quien era dirigida al frente por Arthur y el capitán Deakka ambos a caballo, mientras que Shinn y Stellar viajaban juntos en un carroza hermosamente decorada al mismo tiempo que saludaban cordialmente a la muchedumbre, con rumbo directo hacia el castillo donde los esperaba su padre el Rey de Troya, Uzumi y la esposa de Arthur, la princesa Cagalli y demás miembros de las familia real.

En el trayecto al palacio, en una de las esquinas de los barrios más elegantes de la ciudad de Troya, Deakka, pudo divisar a su esposa Miriella y a sus 2 pequeñas niñas Toomi y Tsubaki, quien no paraban de llamarlo y daban brincos de felicidad al verlos tan cerca de ellas, para poder abrazarlo, mientras este les lanzaba de besos al aire a sus 3 mujeres, en señal de cariño

Al percatarse de esta situación tan enternecedora, Arthur le dijo a su amigo lo siguiente:

Arthur (sonriéndole a Deakka): Anda amigo ve con ellas y descansa, no creo necesitarte en un par de días.

Esta petición causa gran alegría en Deakka quien no dejaba de sonreírle a su príncipe y agradecerle por tan fantástico favor:

Deakka (tono y rostro alegre): Muchas gracias mi príncipe, en verdad se lo agradezco mucho, hasta pronto.

Y si fue como Deakka se separo del resto de la caravana para dirigirse al lugar donde le esperaban su linda esposa y sus hijas, quienes a estar cerca de él corrieron a abrazarlo y darle muchos besos, a la par que él hacia lo mismo con ellas.

Entre tanto el resto de la diligencia real, comenzó adentrase en los contornos del palacio, para después detenerse finalmente en frente de las grandes puertas del castillo.

Ahí fueron recibidos cálida y solemnemente por los principales jefes militares y miembros de la nobleza de Troya, quienes no paraban de alabarlos y felicitarnos por su sano y a salvo regreso a casa.

De pronto hizo a su arribo al lugar el Rey Uzumi, quien se acerco de inmediato a sus hijos para abrazarlos y besarlos tiernamente en el frente, y señal de bienestar por tenerlos a los 2 de vuelta.

Uzumi: Doy gracias a los dioses por su feliz retorno a Troya mis queridos hijos.

A los que ambos respondieron a la vez:

Arthur y Shinn (al unísono, de rodillas y sujetando cada uno las manos de su padre): Nosotros también estamos muy felices de haber vuelto y estar aquí con usted padre.

Uzumi tras pedirles a ambos amablemente que su pusieran de pie y frente él, comento:

Uzumi (rostro alegre): Y bien hijos míos ¿cómo estuvo su viaje', espero que este haya sido del todo provechoso.

Al escuchar tales palabras, los rostros de Arthur y Shinn se desencajaron completamente y no pudieron decirle nada en ese momento a su padre sobre lo que había acontecido en su visita a Esparta.

Al ver que ninguno de sus hijos se animaba a abrir alguna conversación al respecto, decidió dejarlo por la paz, y les pidió a ambos que le contaran mejor todo a la hora del banquete real que había mandado a preparar en honor a ellos, para celebrar su regreso a Troya.

Al hacer esto el Rey Uzumi se percato de la presencia de Stellar, quien hasta entonces había permanecido escondida de los ojos del Rey, quien rápidamente le pregunto:

Uzumi: Puedo saber ¿quién es usted bella jovencita? y ¿que es lo que hace en mi castillo?

Stellar por lo repentino de la pregunto intento contestar velozmente, pero las palabras simplemente no le salían, al no tener manera de cómo responderle y explicar su presencia en dicho lugar sin provocar algún alboroto, por lo que Shinn se apresuro a intervenir diciendo lo siguiente:

Shinn: Su nombre Stellar, padre, Stellar de Troya, ya que es mi prometida y pienso casarme con ella.

Ante tal declaración, el Rey en lugar de sorprenderse demasiado, se puso muy contento con la noticia y felicito a la futura pareja, dándoles un fuerte abrazo a los 2 con sus bendiciones.

Claro esta que ante tal acontecimiento, el único inconforme con todo lo sucedido hasta ese momento era Arthur, quien no podía creer la gran tontería que había hecho su hermano al decir que iba casarse con Stellar, pero repentinamente su sentido del humor cambio drásticamente de descontento a felicidad, tras escuchar la voz de su adorada esposa Cagalli, quien lo llamaba con gran esmero.

Cagalli (mirada y tono de felicidad): Arthur, Arthur.

Arthur (volteando la mirada para poder ver a su esposa con una gran sonrisa en su rostro): Cagalli.

Cagalli (arrojándose a sus brazos para poder abrazarlo): Oh mi amor volviste.

Arthur (abrazándola tiernamente): Si estoy en casa querida, te extrañe tanto.

Cagalli (mirándolo de frente, con lágrimas en su rostro y tono alegre): Tenía tantos deseos de verte de nuevo.

Arthur: Yo también mi amor y dime ¿cómo esta nuestro pequeño?

Cagalli: Míralo tú mismo.

En eso Cagalli ordeno a una de las nodrizas del palacio traer a la estancia al pequeño hijo de ambos y quien se encontraba particularmente aseado y arreglado para recibir a su padre tras meses de larga ausencia.

Arthur (tomando a su hijo entre sus brazos): Oh mi pequeño Nicol, ¿como estas?, ¿como te portaste con mami durante mi ausencia?

Y el bebe sólo se limito a sonreírle, mientras emitía ciertos sonidos y balbuceos graciosos, que llenaron de alegría las tiernas miradas de sus padres, quienes no paraban de contemplarlo.

De pronto otra voz muy familiar se escucho en el recinto

Voz extraña (tono fuerte): Shinn, Arthur.

Esto ocasiono que Shinn volteara la vista para ver de quien se trataba y para sorpresa tanto suya como para su hermano Arthur, se trataba ni más ni menos que su querida prima Lacus.

Lacus (tono y voz alegre): Que bueno que han vuelto mis queridos primos.

Shinn (saludándola de beso y abrazo): Lacus estas aquí, que alegría verte, mírate no más estas más hermosa que antes.

Arthur (saludándola de la misma manera): Hola prima.

Shinn (tono emocionado): Que sorpresa, ¿cuando llegaste?

Lacus: Hace algunos días, regrese de mí peregrinar por las Islas Icarias, para ordenarme como sacerdotisa del Templo de Dios Apolo.

Shinn: Vaya a sea que vas a ser una sacerdotisa, realmente me alegro por ti.

Uzumi (colocando sus manos sobre los hombros de Shinn y Lacus): Te aseguro hijo, que no hay joven en Troya que no lamente esta decisión de tu prima al querer adoptar el celibato.

Shinn (riendo): De seguro habrás dejado a muchos hombres con el corazón roto, querida prima, Ah, Ah.

Dicho comentario irónico causo la risa generalizada de todos los presentes en cuestión.

Mientras tanto en otro lugar muy lejos de ahí, en un playa solitaria del pueblo de Phtia, Kira no dejaba de mirar a una extraña pero bella mujer de larga cabellera castaña clara, quien recogía perlas de los arrecifes cercanos a las costa, para después acercarse a ella cautelosamente para evitar ser descubierto.

Al estar a una distancia considerablemente cerca y teniendo a la mujer de frente, esta se apresuro a decir lo siguiente, evitando así toda sorpresa por parte de tan atrevido joven:

Mujer (tono elocuente): ¿Cuando dejaras de comportarte como niño Kira?

Kira (gesto de desanimo): ¿Cómo sabias que era yo madre?

En efecto aquella extraña mujer no era otra, más que su querida madre Vía.

Vía (sonriéndole): ¿A caso olvidas que soy tu madre?, yo te cargue en mi vientre, yo te vi nacer y te criado durante toda tu vida, no hay nada que no conozca de ti, eso incluye tus mañas para sorprender a las mujeres.

Vía: ¿Hasta cuando vas a cambiar hijo?, que no sabes que no nada bueno ser un mujeriego.

Kira (sentándose en una de las rocas de la costa): Para que mama, además sabes, que la única mujer que realmente me importa eres tú.

Vía: Vamos sabes que eso no es cierto, ya veraz que pronto encontraras a la mujer que realmente te haga feliz y te hará sentar cabeza.

Kira (sonriéndole a su madre y con tono elocuente): Ah mama como eres, pero bueno cambiando de tema, esa no es la principal razón de por que he venido hoy a verte.

Vía (tono y voz elocuente y dándole la espalda a su hijo): Ah, lo suponía.

Kira (mirada y voz seria): Madre, he venido decirte que yo he decidió...

Vía (terminando la oración): Ir a Troya, cierto.

Kira: Si, ya se que te prometí no volver a participar en luchas que no me correspondían, pero lo pensado mucho y ya lo decidido mama, iré a Troya.

Vía (rostro de tristeza y preocupación): Si entiendo, es por eso que decidí hacerte un collar de perlas blancas para la buena suerte, como lo hacia cuando eras muy niño.

Kira (abrazándola por detrás fuerte y tiernamente): Madre por favor no te enfades, créenme que me ha sido muy difícil tomar esta decisión.

Vía (sonriéndose): Como podría enfadarme contigo, si eres lo que más quiero en la vida, hijo, además se lo que Troya significa para ti, el logro de todos tus sueños y seria una mala madre si no te apoyara en esto, como lo he hecho hasta ahora.

Kira: Gracias madre por entenderme.

Madre: Sólo quiero que me prometas algo antes de que te marches.

Kira: Si ¿qué es?

Vía (mirando de frente a Kira con tono de voz seria y acariciándole la cara con las 2 manos): Recuerda que la forma de alcanzar la verdadera inmortalidad, no es a través del honor y la gloria en las batallas, sino en los recuerdos y enseñanzas que seas capaz de trasmitir a tus seres más queridos, como a la mujer que amas, a tus hijos o a tus amigos.

Kira (mirando tiernamente a su madre y sonriéndole): Lo haré madre y te prometo que cuando regrese de la guerra de Troya, me retirare de las peleas y me buscare una linda esposa para darte muchos nietos, ya veraz que si, te convertiré en la abuela más linda de toda Grecia.

Vía (con lágrimas en sus ojos y voz entrecortada, mientras lo abrazaba con gran fervor): Mi Kira.

Varios días después, desde uno de los acantilados que apuntalaba al puerto, Vía observaba el barco de su hijo partir, con él al frente proa, acompañado de sus mejores hombres y amigos, conocidos también como los Mirmidones, los soldados más valientes y arrojados de toda Grecia.

De pronto la más famosa anciana partera del pueblo, quien estuvo presente el día en que Kira nació, se acerco hacia el lugar donde esta Vía, una vez que estuvo junto a ella le dijo lo siguiente:

Anciana: Tu hijo ha zarpado ya hacia Troya, cierto

Vía (cerrando lo ojos y con voz templada): Si.

Anciana (tono serio): ¿Y por que no le dijiste toda la verdad a Kira?, ¿no crees que tenía todo el derecho a saberlo?

Vía (tono serio y abriendo de nuevo los ojos): Por que de haberlo hecho, Kira hubiera desistido de ir a Troya, y ver cumplido todo por lo que soñado y sufrido y yo como su madre no puedo permitirme eso, ya que ante todo esta la felicidad de mi hijo.

Anciana: Aunque sepas que al intentar alcanzar ese sueño, tu hijo puede perder la vida.

Vía: ¿Cómo podría olvidarlo?, si lo he tenido presente, desde el día que Kira vino al mundo y me leíste su fortuna.

FLASKBACK

Toda la historia nos remonta pocos minutos después de que Vía había dado a luz a su hijo, y la comadrona, coloco cuidadosamente al recién nacido en un especia de pequeño altar, desde el cual ella, también como pitonisa (adivinadora de los dioses), podría leer lo que le presagiaba el destino a este niño

Tras breves minutos de concentración, la anciana entro en un transe profundo y con voz tenebrosa como de ultratumba le comento a Vía lo siguiente:

Anciana: Tu hijo crecerá para ser un hombre sano y fuerte, su nombre será fiel símbolo de vanaglorio por algunos y de temor para otros, no habrá en Grecia hombre tan diestro y hábil en las artes del combate como él, pero puedo ver también una gran guerra en tierras muy lejanas, en la que tu hijo participara, la cual significara para él, la tan codiciada conclusión de todas sus metas y sueños como guerrero, pero su gloria no será eterna, puesto que las oscuras nubes de la muerte lo asechan, lo cual lo conducirá a su trágica muerte, pero no acusa del honor alcanzado en las peleas, sino por el amor, puro y verdadero que sienta por la mujer que el más ame en la mundo.

Vía (gesto de miedo y voz temerosa): ¿Qué dices?

Anciana (tono y voz fuerte): Lo que oíste tu hijo morirá por la mujer que el decida amar.

Vía (llorando de forma histérica y sujetando entre brazos a su hijo): No mi hijo no, no puede ser, no por favor no.

TERMINA EL FLASHBACK

Vía (volviendo a la escena anterior): Por eso es que decidí no decirle nada a Kira, quiero que mi hijo viva tranquilo y sin ninguna preocupación, este tiempo que le reste de vida, en compañía de las personas que más le quieren.

Anciana: Estas segura de ello.

Vía (tono de resignación): Si, y por ello le ruego con los dioses (colocándose de rodillas sobre el acantilado), que el den bienestar a mi hijo en esta difícil prueba, y que la mujer que lo ame le brinde toda es cariño y paz que él necesita para terminar dignamente con su ardua vida de lucha.

Vía (reflexionado profundamente consigo misma): Adiós para siempre mi pequeño niño, espero que puedas perdonarme algún día por no decirte toda la verdad, mi corazón y mi alma te acompañaran eternamente, deseando que alcances la auténtica felicidad que tanto te hace falta.

Vía (llorando y con voz tierna): Adiós mi querido Kira.

Y con esas solemnes palabras, Vía despidió a su amado hijo, quien no prestaba atención a nada, más que mirar hacia el horizonte lejano y teniendo en mente únicamente a la isla de Troya, lugar donde se suscitaría su más grande batalla y también la ultima.

CONTINUARA….