Naruto no es mío. Este capítulo era diferente en mi mente ;P

Nunca espero encontrar a Sasuke ahí y con esa escoria encima de él menos. Ni siquiera lo proceso en su cerebro, simplemente se movió; asesinaría a esa basura.

La verdad no supo si lo había matado o no y es que Sasuke llamándolo con esa voz sin fuerzas, todo lo demás perdió importancia.

¿Dónde demonios había estado ese bastardo? ¿Por qué estaba ahí?

Se asustó tanto cuando lo vio perder la conciencia, sinceramente creyó que el pelinegro estaba muerto. Ahí todo se detuvo para él. Cuando el hecho de que Sasuke, tal vez, había muerto en sus brazos fue captado por su cerebro, el sol dejo de brillar, su piel dejo de sentir calor, su corazón dejo de latir, su futuro desapareció, todo a su alrededor desapareció, la angustia y ansiedad era lo único que sentía.

Sasuke… muerto…

¡No!, le gritó su mente y entonces reacciono. Levanto al pelinegro en sus brazos tratando de ser lo más delicado posible, recordando el quejido que le había sacado antes al otro y que ahora no había escuchado; comenzó a correr con una velocidad que nunca había tenido y sin embargo el camino a su tribu le pareció agonizantemente largo.

-¡Abuela Tsunade!- grito con desesperación. –¡Abuela Tsunade!- trato nuevamente al no recibir respuesta.

-¿Qué sucede?- al fin la encontró, la mujer se veía molesta por tanto griterío.

Naruto ni siquiera se dio cuenta del hecho de que muchas personas lo vieran curioso. Claro que la tribu estaba acostumbrada a las locuras de su próximo líder pero en ese momento todos fueron capaces de ver algo que nunca habían presenciado, miedo y angustia en Naruto.

-¡Sálvalo abuela Tsunade!- Cualquiera pensaría que lo había ordenado, pero en realidad lo estaba suplicando, poco le faltaba para ponerse de rodillas y besar los pies de su rubia abuela.

-¿Naruto?- preguntó su madre acercándosele preocupada. -¿Qué…?- la mujer se tapo la boca sorprendida al ver lo maltrecho que estaba ese atractivo doncel que había conocido con anterioridad.

Tsunade aún no salía de su impresión, su nieto con esa aura de miedo extremo y además…

-Un Uchiha- exclamo suavemente.

-Salve a hermanito Tsunade-sama- la mujer concentro su atención en Kenta al escuchar su vocecilla, se encontraba parado junto a su padre, el cual llevaba en brazos a un Iruka algo pálido. -Él salvo a Kenta- dijo el pequeño.

Sasuke abrió los ojos al tiempo que un grito de dolor se le escapo, pero no pasó mucho para que regresara a la inconsciencia.

-¡Abuela!- Gritó Naruto totalmente enojado pero también en pánico.

-¡Shizune!-

-Sí, Tsunade-sama- respondió la pelinegra al entender las intenciones de su maestra.

-Vamos Naruto a mi tienda- el rubio se movió con rapidez y recostó al ojinegro suavemente en donde se le indico.

-¡Ahora largo!- fue sacado sin poder oponerse, sabía muy bien que sólo sería un estorbo. Pero nadie impediría que se quedara pegado en la entrada de la tienda hasta escuchar que Sasuke estaría bien.

El abrazo de su madre fue inesperado, pero muy agradecido. La pelirroja no haría preguntas en ese momento, pero su hijo bien sabía que las haría luego.

Se dejo caer agotada, al tiempo que pasaba un brazo por su frente limpiando las gotas de sudor que le producían una sensación incomoda.

-¡Shizune!, ¿¡Qué pasa con esa bebida!-

-Ya esta Tsunade-sama- dijo la pelinegra entrando con rapidez a la tienda. Tsunade le quito el recipiente de las manos y se acerco, sin perder más tiempo, al chico que respiraba a penas.

La mujer más joven, eficiente como era, se acercó a ayudar a semi sentar al hombre de piel blanca, la rubia presiono la mandíbula del pelinegro logrando que la abriera al tocar un punto estratégico e introdujo todo aquel líquido verduzco. Realmente esperaba la reacción que el sujeto, que apenas había conocido ese día, tuvo. Si él chico no hubiera respondido, ya podrían haberle cavado un hoyo.

Pudo observar unos ojos negros que no le regresaban la mirada, parecía estar completamente perdido y confundido. El pelinegro comenzó a girar la cabeza en todas direcciones.

-Tranquilízate y recuéstate- le dijo al tiempo que movía sus manos para empezar a empujarlo y lograr más rápidamente la acción que le había expuesto, pero el chico se le adelanto, siendo ella la empujada en dirección a Shizune, ambas terminaron en el suelo adoloridas. No había esperado que ese tipo tuviera tanta fuerza.

Cuando se recupero de esa acción brusca contra su persona se dio cuenta de que el muchacho estaba saliendo de la tienda aunque cayó patéticamente, sí, con esa pierna rota no podía ir muy lejos y menos con su nieto cuidando la entrada como lo haría una tigresa con sus recién nacidos.

-¡Sasuke!- ahí estaba Naruto.

Hacía un rato su madre se había ido a traerle algo de comer dejándolo solo, se quedo mirando el lugar por el que la mujer se había ido; y fue justo en ese momento, en el que un curioso sonido llego a sus oídos. Sasuke, eso fue lo que vio al voltear por acto reflejo.

Se acercó al verlo caer, el tenerlo ahí despierto lo tranquilizó.

¡No estaba muerto!

Pero al concentrarse en la apariencia del otro, una pierna vendada además de su abdomen y moretones en los brazos, realmente esperaba haber matado a ese mierdero tipo.

-Sasuke- al tocarlo, el otro lo apartó bruscamente.

-¡No me toques!- le dijo fríamente mientras se ponía de pie cayendo de nuevo obviamente, aunque el rubio logro sostenerlo antes de que se estrellara otra vez contra la fría tierra. – ¡No te me acerques!- el pelinegro trataba con todas sus fuerzas de alejarse, sus actos eran cada vez más desesperados. -¡Déjame!-

-Sasuke cálmate, vas a lastimarte- intentaba mantenerse sereno, pero era difícil con un ojinegro intentando molerlo a golpes.

-¡YO TE MATE!- gritó Sasuke inesperadamente. –Yo te mate- repitió en un susurro sin parar el forcejeo con el rubio.

-Sasuke, ¿¡de qué hablas!- que él supiera, estaba bien vivito, o tal vez… no, en definitiva estaba vivo. –No estoy muerto-

-¡Yo te mate! –

-¡Sasuke!-

-¡Te atravesé con una lanza!-

-¡No es verdad Sasuke, ttebayo!-

- ¡Yo te mate!- el chico estaba realmente paranoico.

-Estoy vivo, ttebayo-

-¡Yo te…!- un golpe en la cara lo detuvo.

-¡ESTOY VIVO BASTARDO!- Sasuke lo observaba, finalmente, con un asombro total. ¿Pero qué mierda había hecho?, acababa de golpearlo. Estaba a punto de disculparse cuando un puño que sinceramente no esperaba, se estrello contra su mejilla izquierda sin tanta fuerza como hubiera previsto.

-Naruto- se concentro en las facciones de Sasuke, no se veía molesto en realidad; más bien se veía aliviado. Hasta ese momento se dio cuenta de que no había estado sosteniendo el peso del pelinegro por completo, seguramente se había estado apoyando en su pierna sana, pero ahí pareció que el otro se quedo sin fuerzas.

-¡SASUKE!- gritó asustado.

-Idiota- susurro el otro.

-Sasuke- soltó con la tranquilidad de regreso a él juntando más sus cuerpos y entonces supo que se había quedado dormido. Aún podía sentir los latidos del corazón del otro, su acompasada respiración, su templada piel.

¡Sasuke estaba vivo!

-Tráelo aquí Naruto- no había notado a su abuela observándolo, se sintió algo avergonzado.

Recostó al dormido chico con una delicadeza que nunca pensó que podría usar y menos en el bastardo sin corazón pero…

Cuando se aparto del cuerpo del otro, una blanca mano se aferro a la suya por unos segundos para luego soltarlo, cayendo esta sin más.

-Es mejor que te quedes aquí- escuchó a la rubia. –El veneno que hay en su cuerpo ya no lo va a matar, pero le va a provocar alucinaciones como lo de antes, seguramente te vio como a la persona que asesino, pero al parecer eres su antídoto o alguna de esas cursilerías que les encanta a los Dioses-

¿Sasuke había asesinado a alguien?

-Después hablaremos del hecho de que te acostaste con un doncel de la tribu Uchiha- las palabras de la mujer lo sacaron de su preocupación por el ojinegro.

-¿¡QUÉ! ¡YO NO…!- fue lo que dijo al tiempo que pensaba que Sasuke realmente era un Uchiha.

-Sí tú- la mujer dejo escapar una risa sarcástica. –Como si fuera a creer que no lo hiciste, y no dudes que para este momento los sabios ya lo saben todo, vamos que toda la tribu se entero al verte llegar así- concluyó Tsunade para luego salir de la tienda.

¡Mierda, mierda y más mierda!... Él no se había acostado con Sasuke, además Sasuke no era un doncel, ¡maldición!

Aunque, le dio un rápido vistazo al otro, ahora que lo veía bien… No, imposible.

Se quedo ahí ocupando espacio en la tienda sin saber qué hacer realmente. El pelinegro comenzó a respirar agitadamente, se levanto para ir a buscar a su abuela.

-No- lo escucho susurrar en su inconsciencia, debía ser una pesadilla. Se sentó de nueva cuenta y no pudo impedirle a su mano ir y acariciar la mejilla izquierda del chico, ese simple contacto hizo que el sueño del ojinegro se volviera tranquilo de nuevo.

Sonrió aliviado, luego se alejo bruscamente al darse cuenta de lo que estaba haciendo, ¿Por qué demonios estaba siendo tan bueno con el otro?

Recordó la sensación de perderlo. Dos años de no verlo, un año de creer que Sasuke nunca más se cruzaría en su camino y justo cuando lo volvía a encontrar… se le muere. Eso en definitiva era odio demostrado de los Dioses hacia su persona

Imaginar un mundo sin Sasuke… No.

Se recostó a un lado del malherido con un espacio no despreciable de separación.

-No te vayas- murmuro.

-¡Buenos días, Naruto!- la voz escandalosa de su madre lo despertó colocándose en una posición listo para atacar.

-¡Mamá!- ahí recordó que no debía hacer ruido. -Vas a despertar a Sasuke- susurro.

-No te preocupes, mamá me dijo que no despertará hasta dentro de una semana al menos- no supo que responder a eso. –Es realmente hermoso, aunque este tan golpeado no pierde su atractivo- la mujer estaba excesivamente cerca del pelinegro.

-¡Mamá, apártate!- dijo molesto del acoso de su madre.

-Oh así que es él-

-¡Papá!- ¿Por qué nunca notaba cuando su rubio padre llegaba? -¿Qué no estabas en la tribu Sabaku?-

-Sí, pero ya volví-

-Eso es obvio- dijo la pelirroja.

-Así que él es el misterioso chico del lago, tienes buen gusto Naruto-

¿Cómo lo supo?

-Cariño- la ojiverde le hablo. – ¿Es el chico del que estas enamorado?- Ambos padres esperaban pataletas, negaciones, enojo, la cabeza de su hijo explotando como si hubiera sido aplastada por la pata de un elefante… pero en definitiva no esperaban silencio, su hijo no les regresaba si quiera la mirada.

-Naruto... a ti realmente…-

-No lo sé- contesto al instante. Dio un rápido vistazo al chico inconsciente preguntándose si Sasuke no sería de esos que se hacen los dormidos para escuchar conversaciones ajenas, como él cuando era un niño y creía que sus padres escondían un tesoro… ¡Carne a montones, un paraíso! Y así podría saber la ubicación… cuando niño le parecía bastante creíble.

-Hijo- su padre lo llamo, se veía muy serio. No entendía que estaba pasando para que su viejo se pusiera así. -¿Qué significa este chico para ti?-

Esa era una extraña pregunta que lo tomo por sorpresa.

Durante dos años se estuvo cuestionando porque gastaba su tiempo pensando en el pelinegro, se golpeaba en la cara cada vez que se descubría a sí mismo anhelando volverlo a ver o se daba contra un árbol cuando recreaba la voz del otro y es que muchas veces creía que realmente estaba ahí, comenzando a buscarlo como idiota hasta que entendía que en realidad Sasuke no estaba.

Aún no entendía lo que sentía por el ojinegro, se negaba a creer que le gustaba ya ni se diga de "amor", tanto tiempo negándolo, tanto tiempo... sin embargo el día anterior…

Se encontraba demasiado confundido como para hablar y aún si no lo estuviera no estaba planeando contárselo a sus padres así como si nada, pero la mirada del hombre le dio a entender que algo no estaba bien. La pregunta no había sido por metiche si no por una razón que su progenitor estaba omitiendo decir.

-Yo…- fue por ello que se lleno de valor. –Sasuke no me gusta…- y lo dijo. - al menos eso es lo que pensaba pero…-

"Cuando creí que había muerto…"

-Sasuke es… importante… para mí- de eso si estaba seguro.

-Entiendo- exclamo su padre con la misma actitud. Kushina estaba igual de confundida que su hijo por el curioso comportamiento de su esposo, pero por otra parte, ¡Su bebé estaba enamorado!

El rubio mayor sonrió.

–Me conformo con eso por ahora- le dio un corto, pero lleno de amor, beso a su esposa y camino fuera de la tienda. –Tengo que hablar con los sabios-

-Voy con tu padre- dijo colocando un beso en la mejilla de su primogénito, para ella esas palabras dichas por el hombre que amaba, le habían aclarado todo. –Me alegra que hayas encontrado a la persona que los Dioses destinaron para ti, Naruto- el veinteañero se sonrojo por completo.

-¿¡Cuál persona destinada!- gritó para luego arrepentirse por hacer tanto relajo con un Sasuke herido al lado. Lo último que observo en el rostro de su madre fue una sonrisa misteriosa, ahí recordó que su progenitora soñaba con el futuro. -¿¡Viste algo!-

-Nos vemos Amor, no olvides desayunar- fue toda su respuesta terminando de irse.

Regreso su atención a Sasuke, en serio el pelinegro era su… se rasco la cabeza irritado.

-Esto es muy complicado- como si un animal lo hubiera atacado de improvisto recordó lo que hacía antes de encontrarse con Sasuke.

¡Kenta había aparecido!, estaba con Sasuke, ¿Por qué estaban juntos?

Él salvo a Kenta

Eso había dicho el peque… entonces el pelinegro había salvado al niño de esos tipos, ¿Por eso estaba ahí?

¡Iruka!, ¿estaría bien?

Kakashi iba a matarlo de seguro.

Quería ir a ver a Iruka, pero no podía dejar al ojinegro ahí solo.

-Buenos Días, Naruto- no esperaba el saludo de la pelinegra.

-¡Shizune!- contesto desesperado. – ¿Iruka está bien, ttebayo?-

-¿Iruka? Sí, está bien… bueno, dentro de lo que cabe con 8 meses- dijo sonriendo. –Ahora está en su tienda descansando-

-Necesito ir a disculparme- la pelinegra lo observo unos segundos tal vez esperando una explicación de por qué disculparse, pero Naruto estaba demasiado concentrado en ir con el castaño que no le paso por la cabeza dar razones de su extraño comportamiento.

-De acuerdo, yo cuido del chico- dijo refiriéndose a Sasuke.

-¡Gracias!- dijo mientras salía corriendo.

Suspiró con cansancio al saber lo que le esperaba al reunirse con los sabios.

-¡Minato!- Kushina corría a su encuentro. –Yo iré contigo- le sonrió suavemente a su esposa mientras le daba una caricia en el cabello.

-Va a ser difícil, ¿No crees?-

-Pero tenemos que lograrlo- dijo la mujer con decisión. –Ahora que por fin los Dioses les permitieron encontrarse otra vez- el rubio asintió convencido. –Tenemos que ayudar a nuestro hijo a ser feliz, hacerle esto más fácil es lo mejor, sobre todo porque no será su único problema-

-¿En serio tendrán muchos problemas?- cuestiono. En sus facciones podía verse la preocupación.

-Realmente no he visto mucho, pero por lo poco que sé…- no completo la frase y en cambio se acercó a abrazar a la persona que le pertenecía y a la cual pertenecía.

-Vamos a ir a hablar con los sabios, pero ¿crees que es lo mejor?, es decir, que tal si ellos en realidad no…-

-Tú lo viste- Lo interrumpió. -Naruto está completamente perdido por ese doncel, y lo hubieras visto ayer, la angustia con la que le pedía a mamá que lo salvara, creí que moriría junto con el chico- exclamo entre preocupada y molesta. - No sé qué siente el doncel en estos momentos pero quien podría no enamorarse de nuestro guapisisisímo hijo- concluyó enérgica y confiada contagiando al hombre, colocándole una sonrisa en el rostro.

-Me sorprendió mucho que Naruto no se pusiera a hacer un berrinche al preguntarle si ese chico le gustaba, en verdad está enamorado- la pelirroja asintió varias veces.

-¿Quién está enamorado?- pregunto una voz masculina conocida.

-¡Papá!- exclamo Kushina.

-¡Jiraiya!- ese fue Minato.

-¡Hola!- Saludó mientras se acercaba a besar la mejilla de su hija. -¿Y bien?, ¿Quién está enamorado?- la pareja ni siquiera sabía que el peliblanco había vuelto.

Jiraiya había ido a cazar en solitario hacía unas tres semanas diciendo que quería probar si aún tenía valor como hombre y por esa sonrisa radiante, seguramente le había ido bien.

-Pues…- hasta ahí llego el rubio, siendo interrumpido por su impaciente mujer.

-Naruto está enamorado- hablo para sorpresa del abuelo.

-¿De verdad?, No me lo esperaba, ¿y quién es la afortunada?-

-En realidad-

-Es afortunado, un doncel- termino Minato, completando la frase de la ojiverde. El peliblanco estaba que no se la creía.

-¿Pero de quién habrá sacado esas mañas?- preguntó algo molesto de que su nieto no hubiera buscado una exuberante mujer, posteriormente respiro profundo y se calmo. –bueno, bueno, si es lo que ha Naruto hace feliz, qué más da- reflexiono finalmente demostrando que tan grande era su amor por su único nieto.

-Ahí no termina la cosa papá- continuó.

-¿Todavía hay más?- la pareja afirmó con la cabeza.

-El doncel es un Uchiha-

-¡Por los Dioses!- Su nieto en definitiva no era normal. –Naruto la va a tener difícil, sobre todo con esos viejos cascarrabias que tenemos por sabios- dijo pareciendo olvidar que el mismo era un sabio, y no uno muy joven. Minato se veía más preocupado que antes y Kushina simplemente se quedo callada. –Pero para eso mi nieto tiene a su familia que lo apoya, nos vamos a encargar que acepten a ese Uchiha y tendremos boda pronto- proclamo con júbilo. Un ruido extraño lo hizo voltear hacia un árbol pero fue más bien un simple reflejo pues realmente no le dio importancia y regreso a la conversación.

-No estoy muy seguro de que haya boda en un futuro cercano- Minato estaba algo nervioso por su hijo.

-¿Cómo que no?- no entendía a Naruto para nada.

-Naruto aún está en la etapa de negación de sentimientos- expuso la madre.

-Oh, ya veo, siempre es difícil superarla, pero una vez que lo haga querrá casarse al día siguiente y que mejor que tengamos ya todo listo- una sonrisa adornaba sus facciones.

-Creo que lo mejor es que por ahora nos concentremos en que los sabios estén de acuerdo en que el Uchiha se quede a descansar-

-¿A descansar por qué?- aún tenía muchas dudas y cada vez le surgían más.

-Luego te explico papá- fue la respuesta de Kushina continuando así el camino hacia el lugar donde los sabios se encontraban.

Se encontraba fuera de la tienda sin atreverse a dar un paso más; de repente la pequeña peliblanca de piel morenita se aferro a su pierna. Estaba tan distraído que ni cuenta se dio de cuando había salido del lugar al que él aun no se daba el valor de entrar.

La niñita de un año y meses le sonrió infantilmente y Naruto no pudo evitar cargarla.

-¡Hola linda Eiko!-

-Manito- dijo con su corta capacidad de lenguaje imitando la forma en que su hermano mayor le decía a ese rubio.

-Eres tan linda- dijo abrazándola con cuidado. La niña soltó un ruidito de felicidad.

-¡Manito, manito!- repitió la pequeña con más felicidad.

-Naruto- se asustó al escuchar la voz seria de Kakashi, si los ojos del hombre fueran lanzas, ya las tendría bien incrustadas, desangrándose.

-Ho-Hola- el que le temblara la voz no quería decir que estaba asustado, ¡Claro que no!

-¿Naruto?- la voz de Iruka llego a sus oídos, pudiendo apreciar la curiosidad que lo embargaba. Kakashi no dijo nada, simplemente le quito a Eiko y le hizo un ademán de que entrara; no se opuso.

Al estar dentro pudo ver a Iruka sentado con una cobija cubriendo sus piernas y justo en estas, Kenta tenía su cabeza descansando con los ojos cerrados sintiendo las caricias que le proporcionaba su mamá.

-Hola Naruto- le dijo amable y alegre como siempre, regalándole una de esas cálidas sonrisas que tanto lo reconfortaban, pero esta vez no era suficiente.

-¡Hermanito!- el niño se levanto de su lugar lanzándose a abrazarlo.

-Hola Kenta- le sonrió correspondiendo la acción del pequeño. Deseo hacerlo con más energía, pero no podía.

-¿Qué sucede Naruto?- preguntó viendo a través de él como siempre.

-Lo siento, Iruka; lo siento, Kenta- dijo al fin. –Fue mi culpa, yo debía protegerlos y termine perdiendo a Kenta y yo hice que tú… te sintieras mal y…- el mini-Kakashi lo interrumpió.

-No, hermanito, fue culpa de Kenta porque Kenta quería ganar, pero Kenta se perdió y… ¡Fue culpa de Kenta!- le sonrió al niño por tratar de hacerlo sentir mejor.

-Naruto- lo llamo Iruka. –Ven- le ordeno estirando un brazo en su dirección.

El rubio dio un rápido vistazo a Kakashi, el hombre se encontraba sentado arrullando a su princesa, como él le llamaba, no parecía estar en desacuerdo con que se acercará al castaño, así que lo hizo.

Se sentó junto al moreno mientras tomaba la mano que le ofrecía

-Naruto- comenzó -¿Amas a ese doncel?-

¿Por qué todo el mundo le preguntaba eso?, no amaba a Sasuke y además ese bastardo no era un doncel y…

¿Por qué mierda su corazón latía tan fuerte?

Cerró los ojos fuertemente, sonrojándose mientras agachaba la cabeza. Iruka estaba sonriendo, estaba seguro de eso. Sintió como apretaban su mano con un poco de fuerza.

-Creo que todo esto paso para que te reencontraras con ese doncel y lo salvaras- eso lo sorprendió por lo que regreso la mirada al castaño. –Me alegra que te encontraras nuevamente con tu persona especial- estaba a punto de negarlo todo, pero el moreno no se lo permitió. –No tienes que disculparte, después de todo Kenta es bastante competitivo lo que lo lleva a meterse en problemas todo el tiempo y el que lo encontró al final fuiste tú- hizo una pequeña pausa para observar a su pequeño hijo y continuó. –Siempre voy a confiar en ti Naruto, nunca me has decepcionado y nunca lo vas a hacer- el rubio no pudo evitar que sus ojos se pusieran acuosos, ni siquiera sabía que esas eran las palabras que necesitaba, pero así era.

Iruka era una de las dos personas que siempre sabían que decirle. La otra era su madre.

Se lanzo a abrazar al castaño teniendo cuidado con su vientre.

-Nunca voy a permitir que les pase algo malo y…- decía con algo de desesperación.

-Está bien, Naruto- le dijo sonriendo mientras rompían el abrazo.

-Shizune me dijo que estabas bien, pero ¿realmente estas bien?- preguntó regresando a su habitual actitud Narutezca.

-Sí, estoy bien, Tsunade-sama siempre me regaña. Dice que no me tomo las cosas con calma, como debería- dijo con una sonrisa que demostraba un poco de vergüenza. Naruto le regreso el gesto.

Hablaron un rato más de trivialidades.

-Deberías regresar ya con tu doncel, no creo que quieras dejarlo mucho tiempo solo, ¿verdad?-

-Iruka, él no es mío y no es un doncel, ttebayo- se apresuro a aclarar.

-Vamos Naruto- dijo mientras reía.

-¿Qué quieren decir con que es tuyo, hermanito?- ahí la risa del moreno acabo.

-Eh…- parecía que no sabía que decir realmente.

-¡Shuyo, shuyo!- repetía la pequeña en brazos de su padre. Por suerte el niño cambio de tema.

-¡Ah!, ¿Cómo se llama el hermanito que salvo a Kenta?-

-Se llama Sasuke- sonrió al decirlo.

-Entonces ve a cuidar de Sasuke, si se despierta se va a asustar, después de todo no conoce a nadie más que a ti- le dijo Iruka con un tono que no dejaba pensar que lo estaba corriendo o algo parecido. Naruto asintió y justo cuando estaba saliendo hablo.

-¡Pero él no es mío y tampoco he tenido sexo con él!- eso lo hizo ver un tanto paranoico.

-Nadie a dicho eso- le contesto entre divertido y nervioso.

-¿Qué es sexo, mamá?- preguntó Kenta.

-checho, checho- dijo la niña.

"Uy" Fue el pensamiento del ojiazul.

-Nos vemos- salió al fin y comenzó a caminar hacia la tienda dónde se encontraba Sasuke.

-Naruto- no esperaba que Kakashi lo siguiera.

El peligris aún se veía molesto, la verdad no era algo para sorprenderse, después de todo el que Iruka no estuviera enojado no quería decir que Kakashi no lo estuviera. Realmente no lo sorprendió el golpe que lo hizo caer al suelo. Varias personas los vieron, pero nadie hizo nada realmente. La tribu sabía como se llevaban esos dos y Kakashi jamás sería capaz de hacerle daño al rubio… al menos no tanto.

-Iruka te quiere tanto que es capaz de perdonar cualquier cosa que le hagas- escucho al mismo tiempo que se limpiaba la sangre proveniente de su labio roto. El mayor dejo escapar el aire de sus pulmones, relajándose. –Aun confío en ti, Naruto, pero si vuelves a hacer algo idiota que ponga en peligro la vida de mi familia te mato, ¿está claro?- el ojiazul supo que no era una amenaza vacía. Asintió con velocidad. –Bien- se dejo caer junto al más joven. –Un doncel ¿eh?-

-Sasuke no…- estaba a punto de negar que… la verdad ya ni sabía que estaba negando, pero lo haría. Desgraciadamente, Kakashi lo ignoró.

-Y además Uchiha, tú sí que sabes escoger pareja- Naruto ya estaba completamente convencido, sus suposiciones eran correctas, Sasuke pertenecía a la tribu Uchiha.

-¡Sasuke no es mi pareja!-

-Me sorprendes Naruto, no tenía idea de que fueras tan bueno, mira que tener sexo con un Uchiha, ¡no cualquiera!-

-¡QUE YO NO…!- se estaba enojando, bueno ya lo estaba.

-pero la tendrás difícil- ignorado de nueva cuenta. –Los sabios debieron haberse enterado de que hay un Uchiha aquí, tú dramática entrada de ayer no dejo que pasará desapercibido- se sintió avergonzado. –Y todo en el chico dice que es un Uchiha, los sabios no van a aceptar de buenas a primeras que se quede aquí-

-¿¡Qué! ¿¡Pero que se creen esos viejos!- se alteró poniéndose de pie con rapidez. – ¡Me van a escuchar!-

-Espera, ¡Naruto!- dejo de poner atención al que alguna vez fue su maestro, apresurándose en llegar a su destino. Entro sin más a la tienda dónde se encontraban los sabios y empezó a hablar sin más.

No iban a echar a Sasuke así como así, de eso se encargaba él.

- ¡No voy a permitir que saquen a Sasuke de la tribu…!-

-Naruto- no puso atención al llamado.

-Siempre hemos sido una tribu que ayuda al que lo necesita, ahora me van a decir que a él no lo van a ayudar por ser un Uchiha- cuestiono molesto.

-Naruto- ni siquiera escucho que alguien lo llamaba, sólo podía ver las caras serias de los sabios y la divertida de su abuelo.

-Él salvo a Kenta y ¿así le vamos a agradecer?, ¿corriéndolo de la tribu sin más?, ¿Qué clase de viejos amargados son usted…?- no pudo terminar pues un golpe en su cabeza lo interrumpió.

-¡Te estoy hablando Naruto, dattebayo!- al fin puso atención a su madre.

-¡Mamá!... ¿Qué haces aquí?... ¡Papá!- había olvidado que el rubio mayor había dicho algo de ir a hablar con los viejitos.

-Estábamos haciendo lo mismo que tú Naruto- contestó su padre.

-Naruto- Hiruzen pidió su atención, la cual obtuvo al instante. –Tus padres vinieron a hablar con nosotros a favor de que ese Uchiha se quede. Antes de que irrumpieras, estábamos a punto de de votar para ver quién está de acuerdo con que el chico se quede- vaya, que momento tan incomodo, Naruto solo atino a reír con nerviosismo mientras rascaba su nuca.

-Muy bien, los que estén a favor, levanten la mano- (Nota: parecen niños votando si comerán pizza en la posada), después de esto Jiraiya levanto inmediatamente la mano, al tiempo que Hiruzen lo hacía, después de ellos Koharu fue la siguiente y finalmente Homura mostro que estaba de acuerdo, el único que ni siquiera hizo ademán de levantar la mano fue Danzo, lo cual era de esperarse.

-Mayoría a favor, el chico se quedará- dijo Jiraiya feliz.

-Pero sólo hasta que se recupere- dijo Danzo mostrando su irritación.

Naruto se conformo con eso por ahora.

Dio un salto esquivando al jabalí que intentaba embestirlo. Una certera patada golpeo en la retaguardia del animal, con lo cual solo logro molestarlo más. La bestia corrió de nuevo hacia él.

-¡Ahora!- gritó. Las lanzas comenzaron a incrustarse en el cuerpo del jabalí, finalmente cayó haciendo temblar ligeramente el suelo. Sus amigos comenzaron a salir de sus escondites.

-¡Hoy cenaremos jabalí!- hablo Kiba entusiasta. Naruto realmente no se veía muy feliz como normalmente estaría, solamente se acerco al animal caído y comenzó a quitarle una a una las lanzas.

Un golpe hizo que la cara de Naruto se estrellara contra el cadáver del jabalí, exactamente en la retaguardia del animal.

-¡Maldición Kiba, dattebayo!- volteo molesto a ver al castaño.

-Naruto, no puedes pensar en tu novio cuando estas con nosotros-

-¿¡Cuál novio, idiota!- Kiba se quedo en silencio para luego girar a mirar al chico de mayor peso.

–Oye Chouji ¿recuerdas la cara de pánico de Naruto?- el esposo de Ino se presiono las mejillas y comenzó a correr en círculos con voz graciosa.

-¡Auxilio abuela Tsunade, auxilio!- Kiba reía al igual que Sai.

-Ya déjenlo, que problemáticos-

-Nosotros pensando que te rechazó una sexy mujer y en realidad fue un sexy doncel-

-¿¡Por qué creen que me rechazaron! ¡Nadie me ha rechazado!- Él que siempre había sido positivo comenzaba a creer que ya no lo era de tanto "no" que decía últimamente.

-Entonces realmente ya tuviste sexo con él- cuestiono Sai con seriedad. Todos estaban inusualmente callados esperando una respuesta, se encontraban en modo "viejas en pleno chisme".

-¡No, dattebayo!- hubo un suspiro general de decepción. –Viejas metiches- les dijo molesto.

-Cuidado con las ofensas, amante de donceles- hablo Kiba dándole frente al rubio, parecía que estaban a punto de darse de golpes.

Shino se había mantenido al margen, pero al ver que estaban por pelear, tomo al castaño de un brazo alejándolo del ojiazul.

-Naruto- hablo Shikamaru. –Sólo tratan de hacerte sentir mejor- el nombrado volteo a ver al de coleta alta. –Desde que trajiste al doncel, has estado peor que antes y entendemos por qué, si Temari no despertara estaría igual- Naruto dirigió su mirada al piso, ya habían pasado cuatro días, Tsunade siempre lo golpeaba y le decía que mínimo duraría así una semana pero quería que Sasuke despertara ya.

-Estoy bien, sólo he estado pensando-

-Y eso es precisamente lo que nos preocupa- Sai simplemente ignoro las miradas asesinas hacia su persona.

-bastardo- le dijo el rubio. Inesperadamente el ojiazul puso su atención en un punto indefinido.

-¿Naruto?- lo llamo Kiba, pero no contesto.

-Está despierto- murmuro.

-¿Qué?- cuestiono una voz que no alcanzo a reconocer.

-¡Está despierto!- grito mientras zarandeaba a Kiba para luego soltarlo y salir corriendo sin alcanzar a ver como este era atrapado por Shino.

Percibía un dulce aroma. El clima estaba templado y a lo lejos escuchaba voces, eran personas hablando y risas infantiles, una suave caricia del viento lo refresco, esa sensación fue agradecida por su cuerpo.

Lentamente sus memorias fueron llegando.

Soy Sasuke, tribu Uchiha, mis padres, Itachi, Orochimaru, muerte, Suigetsu, Karin, Juugo, un niño… Naruto.

Abrió los ojos. No reconoció en dónde se encontraba, se levanto rápidamente, pero sintió dolor en el costado izquierdo. Un quejido salió de entre sus labios mientras llevaba una mano a presionar la herida intentando mitigar esa molesta sensación. Un nuevo dolor pero ahora proveniente de su pierna lo hizo soltar un gruñido evitando la salida de un sonoro grito tratando de mantener su orgullo, un orgullo que ahora poco le importaba, pero la costumbre lo hacía actuar así.

-Tranquilo, es mejor que te acuestes y descanses- volteo a su derecha, ni aunque lo amenazaran aceptaría que estaba asustado, pero así era. El sentimiento desapareció al ver a un doncel castaño con un vientre que demostraba su avanzado estado.

¿Por qué sentía que lo había visto antes?

-¿Quién eres tú?- hablo tratando de sonar amenazante, pero se sorprendió de escuchar su rasposa voz. Un ataque de tos lo ataco.

-Tranquilo- suaves caricias en su espalda fue lo que sintió. Un recipiente fue puesto junto a su boca, pero él se movió.

Ni loco tomaba algo, no sabía ni dónde estaba.

-Es solo agua- le dijo aquel doncel. Pero lo ignoro. El castaño tomo un poco del contenido del recipiente y luego se lo acerco a él nuevamente. –Ves, no tiene nada malo, es bueno para ti- esa amable sonrisa del otro lo convenció, además en realidad tenía mucha sed por lo que comenzó a tomar. –Eso es, muy bien- le estaba hablando como si fuera un bebé, frunció el ceño. El otro rió. –Te hable como a un niño ¿verdad?- no necesito responder. –Lo siento, es la costumbre- ese moreno tenía una bonita sonrisa. Hubo un momento de silencio incomodo, por suerte el otro hablo nuevamente –Quería darte las gracias por salvar a Kenta-

¿Kenta?

-El niño de pelo blanco- siguió al ver, seguramente, su cara de confusión.

La imagen del pequeño llorando vino a él.

"Así que su nombre era Kenta". Pensó.

-Es mi hijo- continuo el mayor y fue entonces que recordó dónde había visto a ese tipo. Abrazando al niño y a ese hombre. ¿Ellos lo habían traído ahí?, entonces Naruto…

En ese momento se convenció de que tuvo una simple alucinación del ojiazul. Se sintió estúpido por pensar en el rubio cuando creía estar a punto de morir, se abría golpeado por tal idiotez si fuera de esas personas que se dejan llevar por lo primero que llega a su cabeza… como Naruto.

Una sensación extraña que nació en su corazón y se extendió por su pecho, lo invadió. No entendía que podía ser, pero positiva no era.

-¿Dónde estoy?- fue lo único que se le ocurrió preguntar ignorando las sensaciones de su cuerpo.

-Estás en la tribu Uzumaki- ¿la tribu que su padre siempre atacaba?

Nosotros tenemos que ser más fuertes que los Uzumaki.

Es lo que le había escuchado decirle a Itachi una vez.

-¿Cómo llegue aquí?- fue su siguiente pregunta. Iruka estaba a punto de contestar cuando alguien irrumpió en la tienda.

Sasuke lo observo. Frente a él había un hombre de rubios cabellos, unos atrayentes ojos azules, de cuerpo musculoso pero sin llegar a ser exagerado, piel de un color trigueño, parecía tener unos veinte años y aún así poseía unas graciosas y cálidas facciones algo aniñadas, una radiante sonrisa ocupaba espacio en su rostro.

-¡Sasuke!- gritó y el llamado no pudo evitar que su cuerpo diera un pequeño salto al ser sacado de su ensimismamiento. No tuvo ni tiempo de darse una cachetada mental por quedarse como idiota viendo al rubio, pues ese mismo hombre se aferro a su cuerpo. No esperaba ese abrazo.

Odio a su corazón por acelerarse, a su rostro por sonrojarse y a él mismo por sentirse feliz.

-¡Sasuke!, ¡despertaste, despertaste!- el pelinegro le dio un pellizco al ojiazul. -¡Ah!, ¡bastardo!, ¿Por qué me pellizcas?- aunque el rubio rompió el abrazo, no se alejo, pues mantenía las manos en contacto con los brazos del pelinegro.

Fue entonces cuando Sasuke se dio cuenta de que ese Naruto, era el real.

Su corazón latió aún más fuerte.

-Tengo que decirles Lee-

-Pero eso puede meter en problemas a Naruto-

-Por favor Lee, todo el mundo ama a Naruto, los sabios no le van a hacer nada, no pueden, pero yo no puedo permitir que ese tonto arruine su vida casándose con ese Uchiha y estoy segura que los sabios no dejaran que eso pase, hay demasiado odio entre las tribus-

-¿Estás segura de lo que escuchaste, Sakura? Tal vez sólo es un error-

-No, estoy segura, lo escuche del mismo Jiraiya-sama-

-Pero Sakura, Naruto no te va a perdonar-

-No Lee, lo entenderá algún día, entenderá que lo estoy salvando de su error-

Este fue un capítulo un tanto tranquilo =)

Hay un par de cosas que tengo que decir:

Primero, ¡Gracias por los reviews!

Segundo, sip, Kushina es hija de Tsunade y Jiraiya.

Tercero, Minato no es un Uzumaki... en el siguiente se explicará su origen :D

Cuarto, Sakura no es mala realmente :)

Quinto, ¿Se fijaron que salió el tercer Hokage? :D

Sexto, Kakashi e Iruka no pierden el tiempo *¬* ¿No creen?

Séptimo y último, ¿Qué opinan de que ponga ShinoKiba oficialmente?

Espero y les haya gustado ;D