Capitulo IV
Sherlock no me revelo su plan hasta el día siguiente. Cuando le pregunte por el, dijo en tono dramático que lo explicaría a su debido tiempo. Lo único que quería de mí en ese momento era que llamara a la Sra. Hudson y averiguara cuando saldría de la ciudad. Pude encontrarla justo antes de irse una semana al Distrito del Lago.
"Conozco a un caballero," admitió riendo. "No es nada serio, pero nos divertimos juntos. Es lindo tener alguien con quien pasar un rato agradable."
Sonriendo de oreja a oreja, dije, "Nadie se lo merece mas que usted, Sra. Hudson. Cuando regrese, tomemos el te."
"Eso seria encantador, Molly."
Sherlock tenía un brillo de emoción en sus ojos cuando le conté que la Sra. Hudson se iría esa misma tarde. Quería saber que tenia bajo la manga, pero mordí mi lengua y deje el asunto, lo que fue difícil porque en realidad tenia curiosidad, especialmente porque el entraba y salía del edificio con diferentes disfraces. Estaba Colín el empleado con la corbata de moño amarilla y Jeremy el hipster de la boina negra. Y, por supuesto, Lionel.
La mayoría del tiempo estaba en casa por las noches. Usualmente pedía curry para llevar, que era el favorito de Sherlock. Y después de comer, se sentaba en el sofá, trabajando en mi computadora, mientras yo veía una película o leía un libro. Ocasionalmente el apartaba la vista de su trabajo para decirme los errores en la trama del programa que estaba viendo o para explicar algo acerca de alguna investigación que pudiera ser de mi interés. Una noche me mostro sus ensayos acerca de los artefactos noruegos que había investigado. Tenía razón: los encontré fascinantes. Cuando era hora de dormir, yo iba a mi habitación, y el se quedaba en el sofá.
Mentiría si dijera que nunca tuve la fantasía de que éramos una pareja real, compartiendo sus vidas. ¿Cómo podría no hacerlo? Sentados tan cerca, charlando, compartiendo una risa o dos. Antes de dormir, me imaginaba por millonésima vez como seria besarlo.
Fue una cómoda y feliz semana.
Pero siete días después de que visitamos la escena del crimen, Sherlock Holmes esperaba por mí de pie en mi apartamento vestido como, bueno, Sherlock Holmes. Usaba una camisa blanca, un traje a la medida, y una bufanda morada. Y de alguna forma tenia de nuevo ese maravilloso abrigo negro. Su cabello era de su color natural, que contrastaba con sus ojos azules y piel pálida.
"Es tiempo de poner nuestra trampa," dijo con emoción.
"¿Ahora? Muy bien, iré a cambiarme," dije mientras caminaba hacia mi dormitorio.
"¿Por que siempre debes de cambiar tu ropa?" pregunto.
Me deshice de mis pantalones marrones y mi blusa rosa y rápidamente me puse un par de Jeans y una camiseta azul. Además de un suéter rojo, me hice una coleta y estaba de regreso en la sala en menos de cinco minutos.
"No se de que te quejas," dije mientras dejábamos el piso.
Viajamos en taxi hasta el número 221 de Baker Street. Cuando reconocí donde estábamos, me aferre a su brazo.
"Ya lo veras," dijo confiado.
Subimos las escaleras y Sherlock abrió la puerta con su llave. "Mycroft se ha encargado de mantener mis habitaciones," me dijo. "Entra y veamos si logro sorprenderte."
Solo había estado en su apartamento una vez, pero era muy similar a lo que recordaba. En la tenue luz, podía distinguir las pilas de libros y papeles en un extremo. Parecía una exhibición de museo de la que alguien se olvido.
Mire en la cocina vacía, después voltee a mi derecha. Frente a una cortina de color blanco en la ventana más lejana se encontraba la silueta de un busto de Sherlock Holmes. Estaba sobre varios libros apilados en una base de metal para plantas. "vestía" una de sus chaquetas viejas, cuidadosamente colocada, y una peluca obscura.
"¡Es increíble!" dije mientras caminaba hacia el.
"Así como yo," dijo con orgullo. "Un estudiante francés llamado Oscar lo hizo esta semana. Es increíble lo rápido que una persona puede crear algo cuando se le ofrece una gran suma de dinero. Aun así, le tomo seis días hacerlo."
Toque con uno de mis dedos la nariz de la escultura. "Es igual a ti."
"Yo agregue los toques extra," explico, mientras ajustaba las solapas. "Oscar no tenia idea de quien era," agregó repentinamente.
"Cuando terminaste de preparar esto."
"Esta mañana."
"¿Ahora vas a contarme tu plan?" pregunté.
"Si." Sherlock camino hacia la chimenea y tomo la calavera. "Cuando este completamente obscuro, le enviare un mensaje a Moran expresándole mi deseo de encontrarme con el aquí. También le enviare una fotografía de mi con el diario de hoy para convencerlo de que soy real."
"¿Que tal si no viene a verte y en lugar de eso busca a John?"
"Le enviare un mensaje diciendo que se le necesita en un caso en el hospital Queen Elizabeth. John estará en un taxi cuando Moran venga a matarme."
"¿Qué es lo que quieres que haga?" Pregunte con nerviosismo.
"Cada quince minutos, acércate a la figura sobre tus pies y manos, con cuidado de que no te vean. Cambia su posición solo un poco para que los observadores crean que estoy moviéndome."
"Sherlock, ¿Alguien creería que estas de pie frente a la ventana por horas?"
El me observo fijamente, confundido. "Pero en realidad eso es lo que hago."
"Muy bien. ¿Y donde estarás?"
"La casa frente a esta cruzando la calle esta vacía. Esperare ahí por Moran, quien indudablemente usara la ventana del segundo piso como lo hizo con el techo de la casa frente a la de Adair. Moran le disparara a la escultura. Ahí será cuando lo atrape. No importa lo que pase, no dejes esta habitación. Mantén la puerta cerrada. ¿Lo entiendes?"
"Si."
"Bien. Ahora esperemos a que se oculte el sol." Sherlock tomo asiento en "su" silla, con una sonrisa en su rostro.
"¿Que pasa?" pregunté, tomando la almohada con la Unión Jack antes de sentarme.
"Estoy ansioso por el día de mañana. John estará de regreso sentado donde tu estas. Estaré en camino de restaurar mi reputación," respondió. "Después volveremos a investigar crímenes. Será como en los viejos tiempos."
"No todo será como antes," le advertí.
"¿Qué quieres decir?" la habitación estaba obscura con sombras purpuras y grises, y no pude descifrar la expresión de Sherlock.
"Quiero decir, las cosas han cambiando en estos tres años. Las personas han cambiado. Por ejemplo, Greg Lestrade se reconcilio con su esposa, pero Anderson se esta divorciando."
"Bien por la Sra. Anderson."
"La Sra. Hudson tiene un novio, ¿Lo sabias? Ya no estará disponible para ti todo el tiempo."
"La Sra. Hudson querrá estar aquí aun mas cuando John se mude de nuevo."
"¡Sherlock!" dije con una risa incrédula. "John vive con Sarah ahora. No va a dejarla."
"Estoy seguro que John y Susan…"
"Sarah," le corregí.
El se encogió de hombros. "¿En realidad importa?"
"John la ama, así que si, en verdad importa," dije molesta.
"Amor." Sherlock dijo la palabra con desprecio. Se puso de pie y camino hacia el busto. Aun en la creciente obscuridad, pude ver como ponía sus manos en la cadera y sacudía la cabeza. "Puede que él crea que la ama…"
"¿Por que dices amor como si fuera una mala palabra?"
Con un movimiento de su mano, dio por terminado el tema. "Dices que la gente a cambiado, pero tu no, "dijo. " Eres exactamente la misma."
No lo dijo con intención de ser cruel. Solo estaba puntualizando un hecho. Tenía la vida de estatus quo de una aburrida mujer soltera que pasaba horas con cadáveres y no tenia citas porque estaba enamorada de un hombre que pretendía estar muerto.
"Supongo que tienes razón," dije, aun herida por sus palabras. "He guardado tu secreto, pero la verdad es que tu secreto me ha detenido. No puedo ´cambiar´ cuando se que sigues con vida."
Sentada en casi completa obscuridad me sentía mas valiente que a la luz del día. No solo estaba terminando nuestra semana juntos, nuestro secreto de tres años también llegaba a su fin. Mañana seria un nuevo inicio. "Tal vez cuando todo esto termine, podre comenzar a vivir otra vez. Como tu." Me puse de pie y mire por la otra ventana. "Antes de que te fueras hace tres años, trate de decirte lo que sentía. Por ti."
Sherlock encendió una pequeña lámpara de mesa para que alumbrara el busto y una silueta fuera visible desde la calle. "Hablar de sentimientos es una distracción inútil."
"No, no lo es," conteste molesta.
"Si, lo es, especialmente en una noche como esta," el insistió.
"¡Esta noche es el momento perfecto! Si tu no amaras a John, Greg, y la Sra. Hudson, no abrías dado tu vida por ellos."
"¡Amar a alguien le da a esa persona una ventaja sobre ti!" El siseo. "Estos tres años han probado que el preocuparse por otros es una señal de debilidad. Moriarty dejo ese punto muy claro."
Sentí como me dio un vuelco el estomago. "Entonces debes de tener una opinión muy baja de aquellos que nos preocupamos por otros."
El suspiro pesadamente. "Tengo un gran concepto de ti. Esa noche en el laboratorio cuando dije que contabas, también quise decir que podía depender de ti. Eres eficiente…"
"¿Eficiente?" mi voz subió una octava.
"fiel, confiable…"
"Al menos tengo las virtudes de un colie," dije en voz baja.
"¡Molly!" dijo, exasperado. "Nunca he presumido que el querer sea mi área. No quiero a nadie. No puedo amar a nadie. Y no discutire mis emociones. Nunca mas."
Mis mejillas se encendieron ferozmente mientras miraba las millas de obscuridad que nos separaban. "Siempre me he preocupado por ti, Sherlock, porque esa es quien soy. No voy a cambiar. Pero después de esta noche quiero de dejas de utilizar mis sentimientos para tomar ventaja de mi."
Sherlock camino hacia la puerta. "Estoy enviando el mensaje. Cierra la puerta después de que salga y recuerda tus instrucciones."
Sus pasos retumbaron mientras bajaba los escalones y azotó la puerta principal después de salir.
Pase la siguiente hora de rodillas moviendo la figura de Sherlock o sentada con mi espalda contra la pared, repitiendo nuestra última conversación en mi mente una y otra vez y golpeándome a mi misma.
"Bien hecho, Molls," dije bruscamente. "Esta es la noche mas importante de su vida y tu quieres hablar de tus sentimientos. Brillante. Mañana todo será diferente. No mas ver televisión, comida para llevar, o investigaciones juntos. Serás Molly de la morgue. Y Sherlock… será el mismo. Probablemente ni siquiera tenga intención de hablarte."
Y entonces la cabeza de Sherlock exploto.
