Kykyo, es un plan de la vieja escuela, no puede salir mal.

Me alegro de que guste, Gorgino. Me preocupaba que os desagradase esta versión de Emma, muy negra, la verdad.

Muffy, actualizo tan pronto como puedo, pero entre que me retrasan y acabo escribiendo más historias... malo.

K.E, es un hecho que en toda historia, el villano es más importante que el héroe.

Love... al igual te creo una cuenta y te la paso por Twitter, aunque ya como que da igual.

Y ya que estamos, seguidme en twitter, anda.

No la mates, Monserrath, qué se nos queda vacía la trama.


¿?

_ Tan sólo aguarda… un poco más… El momento llegará. Pero aún es pronto.

Se escucha un coro de risas en la oscuridad.

Regina Mills

_ ¡Emma!_ Grité, acercándome a ella._ ¿Estás bien?

_ Sí… bueno… he estado peor._ Dijo, secándose la sangre del rostro._ Lo siento si he molestado a Ely, de verdad. Sé que llegamos muy tarde.

_ Ely, ¿Estás loca?_ Le pregunté, acercándome a ella._ ¿Qué te pasa?

Ely estaba rara. Taciturna, se le notaba que llevaba el día dándole vueltas a algo, y no me hacía falta ser un genio para darme cuenta de qué se trataba. Ely era celosa por naturaleza. Pero yo sabía que Emma no estaba interesada en mí. Ella tan sólo buscaba que nos llevásemos bien para que Gina no se criase sola, eso estaba más que claro. Y me parecía admirable. Me acerqué y la confronté.

_ Ely, por favor._ Le dije._ Tienes que dejar de hacer esto.

_ No pasa nada._ Dijo Emma, poniéndose en pie. Parecía mareada._ Yo… no entiendo mis límites, no pasa nada.

_ ¡Emma! No te disculpes._ Le dije._ Es Ely la que tiene que disculparse.

Estaba enfadada, furiosa por ver a Emma atacada así. Quizá estaba demasiado enfada, pero admito que no me gustaba que Ely se comportase así con la madre de mi hija. Teníamos que llevarnos bien. Tanto por Gina como por nosotras.

_ ¡Ely!_ Insistí._ ¡Pídele disculpas!

_ Emm… yo… lo siento._ Dijo, mirándome, confusa._ Yo… no sé qué me ha pasado. De verdad.

_ No pasa nada._ Dijo Emma, negando con la cabeza._ Yo… no debí entrometerme.

_ ¡Mamá!_ Exclamaba la pequeña Gina, acercándose a su madre.

_ Regina… te juro que no sé qué me ha pasado._ Dijo Ely, acercándose a mí. Quiso tomar mi mano, pero yo la hice a un lado.

_ Ely… ya hemos hablado de esto._ Le dije, suspirando._ No puedes pegar a cada chica con la que hable.

_ Lo sé… y lo siento. Perdóname, Regina._ Dijo, bajando la mirada.

_ Vale…_ Dije, cogiendo su mano._ Pero tienes que relajarte. Tengo que llevarme bien con Emma, por Gina.

Regina Mills (Flashback)

Había despertado con la salida del sol. Y creo que desde entonces llevaba horas sencillamente mirando al horizonte. Lo confieso, había echado de menos el sol, tanto que me resultaba difícil describirlo. Y Emma lo había hecho por mí. Ahora, dormía, ignorante de lo que había hecho en realidad. Ignorante de lo feliz que había hecho a un alma cansada.

_ Buenos días._ La rubia, somnolienta, se acercó y se sentó a mi lado._ ¿Qué haces?

_ Mirar al horizonte._ Dije, con la vista puesta en el infinito. Lo admito, estaba más relajada de lo que lo había estado en mucho tiempo._ A veces se me olvidaba lo bonito que era todo esto.

Emma me pasó la mano por la cintura y se quedó mirando conmigo. Estuvimos así un largo rato hasta que la puerta del cuarto se abrió.

_ Emma…_ La voz que vino de la entrada me puso la piel de gallina.

Blancanieves estaba en el quicio de la puerta. Y yo había sentido un repentino escalofrío al escucharla. Al girarme la vi, tal cual había sido siempre. Este era su castillo, después de todo. Mientras la veía acercarse, me daba cuenta de lo poco que deseaba verla. El odio seguía estando allí.

_ Hola mami._ saludó, mirando a la rubia._ ¿Ya es hora de desayunar?

_ Sí, cariño._ Fue entonces cuando Blancanieves me vio y se me acercó._ Emma, ¿Quién es tu amiga?

_ Oh… esta es Mia._ Dijo, acercándome._ Es una princesa de un reino vecino… o, bueno, solía serlo.

_ ¿Solía?_ Preguntó Blancanieves. ¿Qué se le pasaba por la cabeza a Emma?

_ Es que… su reino ha… tenido algunos problemas._ Por la forma en la que hablaba daba la impresión de que lo habían arrasado por completo._ Podría… ¿Quedarse un tiempo aquí?

_ Sí. No puedo dejar a un miembro de la realeza sin hogar, por supuesto._ Dijo, mirándome._ Estaría expuesta a los bandidos.

Por suerte Blancanieves nunca había sido un hacha a la hora de percatarse de la magia, porque aquel hechizo era bastante básico, a pesar de lo mucho que me había costado aprendérmelo. El ser oscuro habría sido capaz de darse cuenta de que era yo a kilómetros.

Emma Swan

Esa chica pegaba fuerte. Más de lo que me había esperado, desde luego. Aún estaba mareada mientras entraba en casa y me tomaba una pastilla, iba a pasar mala noche, desde luego. Pero Ely había quedado mal, como yo esperaba. Tan sólo había sido un pequeño paso, pero si había algo que desde luego me sobraba en aquel momento, sin duda era la paciencia. Ya había estado muchos años sin dejar de pensar en el olor que Regina deprendía, en el tacto de su piel.

Y ya era hora de recuperar la buena costumbre de tenerla entre mis brazos, de sentir su piel rozando la mía. Era tiempo de volver a besarla, de decirle que la quería en un susurro. Y si para ello tenía que romperme la nariz un millón de veces, lo haría gustosa.

Me tumbé sobre la cama y sentí cómo el cuerpecito de Gina se colocaba junto al mío. Sonreí, sin poder evitarlo.

_ Mami… ¿Te encuentras bien? Esa chica te pegó fuerte._ Me dijo, besando mi mesilla.

_ No te preocupes, mi amor. Estaré bien._ Le dije, con una sonrisa._ Sólo quería acercarme más a tu otra mamá.

_ No me gusta que te peguen._ Dijo, apoyándose en mí._ Es peor que cuando pegas tú.

A veces me preguntaba cómo Gina había resultado una persona tan dulce y amable, una persona a la que entregar mi vida sin temor. Siendo yo como era, una persona oscura y perversa, cualquiera esperaría que mi hija también lo fuese. Pero yo no era como mi madre, y no dejaría que Gina fuese como la persona en la que me había visto obligada a convertirme.

Emma Blanchard (Flashback)

Todo había salido según mi plan. Mi madre no había sospechado nada, y Regina podría quedarse en el castillo. Al menos un tiempo. La verdad es que me moría por oír todo lo que tenía que contar. Su ascenso como reina malvada, lo que había pasado entonces. Pero, sin embargo, no quiso hablar de ello. Y debía entenderlo. A fin de cuentas, ella había cambiado mucho desde entonces. Pero eso no impedía que tuviese ganas de oír hablar de ello. Me resultaba extraño lo bien que le caía "Mia" a mi madre.

Regina tenía encanto para hacer que cualquiera la tratase de fábula. Me daba un poco de envidia por ello, pero la verdad, es que no podía reprochárselo, ella tenía el encanto de una reina, y yo no era precisamente el ejemplo ideal de una princesa.

Blancanieves (Flashback)

No sabía de dónde venía esa tal Mia, pero mi ojo crítico no había podido con ella. Era una princesa perfecta en todos los sentidos. Correcta, educada, y con talento para todas las disciplinas que una princesa debe conocer. Era la mejor influencia que había tenido Emma en toda su vida. Y yo había tomado la decisión. Una que durante mucho tiempo había estado planteándome. Y así se lo haría saber a David.

_ Creo que Mia y Emma deberían casarse.

David escupió el vino que estaba bebiendo, sonoramente. Sabía lo que le pasaba por la cabeza. Que Emma era demasiado joven, que aún había tiempo, e incluso quizá algo sobre el hecho de que Mia también sea una mujer. Pero en nuestro mundo, semejantes prejuicios no existían.

_ Pero Blanca…

_ No, David. Esta chica es maravillosa, y es la primera por la que Emma se interesa de verdad. Basta con verlas. Me preocupo por el futuro de nuestra hija.

La gente pensaba que David, el rey, era el verdadero gobernante de nuestro reino. Pero no podían estar más lejos de la realidad. Yo era la gobernante de ese reino, y me bastaban un par de palabras dulces para que David se pusiera de acuerdo conmigo.

Mary Margaret Blanchard.

La señorita estaba herida. Eso no era nada nuevo para mí. La señorita Swan era propensa a las peleas, a las discusiones y a cosas que solían dejarla herida en general. Entonces era cuando mejor me trataba. Casi como a una madre. Y es que mi trabajo era como ser una madre. Cuidarla y asegurarme de que se recuperara cuanto antes. Allí estaba yo, como tantas veces, con la medicina.

_ Tiene que tomársela, señorita._ decía, acercándole la cuchara a los labios.

_ ¡No!_ Dijo, empecinada._ No quiero tomármela.

_ Tienes que hacerlo._ Le dije, conciliadora._ O no se te curará la nariz. Piensa en el ejemplo que das a tu hija.

Me dedicó una mirada asesina y finalmente tragó la cucharada del medicamento, arrugando la expresión debido al fuerte sabor de la medicación.

_ Cuando me cure te voy a dar una paliza._ Me dijo, dándome la espalda.

Yo sonreí. Sabía que, esa vez, en concreto, no iba a darme la paliza de la que estaba hablando. Emma nunca amenazaba, ella me daba el puñetazo directamente cuando estaba enfadada.

_ Anda, ven a comer, que te he traído helado de postre._ Le incité.

La señorita se quedó en silencio mientras le pasaba la bandeja y se dedicaba a comer. Mis ojos mostraban paz mientras la observaba. Cuando Emma estaba enferma, cuando me necesitaba, casi me gustaba tener aquel trabajo tan ingrato. La vida era complicada, especialmente desde que Emma le había dado un trabajo a la esposa de David.

Amaba a ese hombre, pero él… bueno, estaba casado y ni tan siquiera me dirigía la palabra más de lo necesario desde que había visto mis intenciones. Pero la soledad no sería tan dura si Emma no tuviese el corazón oscurecido como lo tenía.

Regina Mills

"Quédate con Gina mientras yo me recupero"

Esas habían sido las palabras de Emma cuando había ido a ver cómo se encontraba. No sabía que Ely le hubiese dado tan fuerte. Pero no podía culparla infinitamente. Estábamos en el jardín, las tres juntas. Hacía un buen día, la verdad. El sol brillaba, y yo ya empezaba a sentirme físicamente agotada por las andanzas de la pequeña. Andaba de un lado para otro, siempre riendo.

_ Entonces… ¿Puedo comer helado para cenar?_ Preguntó, con su mirada más tierna.

_ De eso nada, jovencita._ Le dije, muy sincera._ Tienes que tener una alimentación equilibrada. Estoy segura de que Emma no permitiría que hicieras algo así.

_ Vamos, Regina._ Dijo Ely._ Por un día no le va a pasar nada.

Sabía lo que quería. Estaba buscando ganar puntos con Gina para caerle mejor y que se pusiera de su parte… aunque, lo cierto es que después de haberle dado a su madre en los morros con todo el puño necesitaba todos los puntos que pudiese conseguir.

_ ¡Eso! Por un día no pasa nada._ Se defendió la pequeña.

_ Bueno… supongo que está bien._ Dije, de mala gana._ Pero que no se entere Emma.

Emma Swan

Ahora que Mary Margaret estaba fuera y me había quedado sola, lo cierto es que lo que más me apetecía era que viniese Gina para contarle un cuento o ver una película. Pero quería que estuviese cerca de Regina, porque era parte de nuestro plan. De modo que me puse la película yo sola y suspiré sobre un enorme bol de palomitas.

_ Encanto, no es sano pasar tanto tiempo sola._ Me giré y me vi cara a cara con Belle. Sonreí.

_ Buenas noches._ Le dije, incorporándome._ ¿Qué te trae por aquí?

_ Venía a ver la película, y de paso a echar a un ojo a tu nueva empleada. Muy competente, por lo que parece.

_ Sí_ Dije, sin darle importancia.

Se sentó en el sofá y cogió un puñado de mis palomitas con una tranquilidad pasmosa, mientras miraba de lado la pantalla, como esperando ver un mensaje oculto.

_ ¿Y cuál es la siguiente parte del plan, enfermita? Supongo que tiene que ver con que no quieras que te cure eso._ Me dijo.

_ Bueno… está claro que sólo por darme un puñetazo, no va a dejar a su mujer._ Dije, mientras cogía unas cuantas palomitas._ Tal vez si me tira por una escalera.

_ ¿Quieres volver con Regina o quieres suicidarte? Porque hay formas más elegantes de hacerlo._ Me dijo, cruzándose de brazos.

_ Prioridades, Bella, prioridades.