Aquí está el cuarto capítulo. Propiedad de Stephenie Meyer y BookWorm4Life17. Yo solo traduzco. (Una duda existencial, si alguna sabe, ¿cuándo lleva acento la palabra SOLO y cuándo no? Gracias).

Disfruten el capítulo.


Capítulo 4

—Tu primo, Edward —Bella hizo énfasis en su nombre—. Bueno, es mi vecino. Me sorprende que no me hayas dicho eso, Alice.

—¿Lo es? —Alice empujó a Edward para tomar asiento junto a él—. No lo sabía. Mi madre era la encargada de encontrarle apartamento. ¡Qué pequeño es el mundo!

—Muy pequeño —asintió Bella. Miró a Edward para ver su reacción. Se dio cuenta que hacía lo mismo y rápidamente miró hacia otro lado.

—Y… ¿sobre qué discutían? —Alice miro a uno y luego al otro, alternadamente.

—Me estaba quejando de mi vecina, entre sus hábitos esta aspirar a las nueve de la mañana —Edward le sonrió de lado a Bella.

—Eran las diez —replicó—. Y ya íbamos a hablar de que no se debe estacionar en el lugar asignado de otras personas-

—No me iba a quedar ahí. Solo me quedé un momento —objetó.

—Nunca sabes cuándo alguien llegará y requerirá su lugar.

—Supongo que no imaginé que alguien llegaría tan temprano un sábado en la noche.

—¿Muy bien? —Alice se veía confundida al observar su pequeña discusión. Sacudió su cabeza—. Bella, ¿me acompañarías a traer las bebidas a la mesa? Rosalie va a llegar tarde y me dijo que le pidiéramos algo. Edward, ¿te gustaría tomar algo?

—El té verde que tomaba Bella se veía bueno.

—Perfecto —Alice asintió antes de arrastrar a Bella fuera de su asiento. Se detuvó cuando vio lo que Bella estaba usando—. ¡Oh, sabía que ese vestido se te vería asombroso!

—Alice —sintió cómo se sonrojaba. Cruzó sus brazos en su pecho, como si intentara esconderse. Bella no era fanática de la atención. Volteó a ver donde Edward que parecía estar viéndola.

—Te ves encantadora —comentó Edward.

—Gracias —dijo quedamente. Volteó a ver a Alice—. Alice, vamos a formarnos en la fila antes de que crezca.

Alice esperó hasta que Edward no las pudiera escuchar para explotar en preguntas.

—Entonces… ¿qué piensas de mi primo?, ¿cuándo se conocieron?, ¿cómo se conocieron?, ¿cuánto tiempo estuvieron ahí sentados antes de que llegara?

—Alice. Respira —Bella le indicó—. Lo conocí ayer en la tarde, de hecho, cuando estaba en la librería.

—Oh… esa fue tu distracción —se detuvo a media oración cuando se dio cuenta de la mirada de Bella—. Lo siento.

—Nos estrellamos –bueno, yo me estrellé con él, cuando buscaba libros. Sabes cómo me pongo. Y luego lo vi anoche cuando estaba estacionado en mi lugar, pero no sabía que se había mudado al apartamento de abajo, hasta esta mañana. Apareció cuando las estaba esperando. Y hemos estado sentados cerca de veinte minutos más o menos.

—Hmm, interesante —asintió mientras procesaba la información—. ¿Qué piensas de él?

—Parece agradable. Un poco escalofriante porque al principio pensé que me estaba acosando.

—Oh, no. ¡Él no es así! Es muy agradable, de hecho. Edward es uno de mis primos favoritos. Siempre hemos sido muy cercanos. Siempre le digo lo que pasa en mi vida. Así que, naturalmente, sabe bastante sobre ti —avanzaron en la fila.

—¿En serio? —mostró una mirada escéptica—, ¿qué clase de cosas le has dicho?

—Nada malo, Bells —luego su rostro se iluminó en una sonrisa. Casi llegaban al mostrador—. ¿Por qué te importaría qué le dije?, ¿te importa qué piense de ti?

—Bueno, por supuesto que me importa un poco lo que piense mi vecino de mí.

—Mhm.

—Conozco ese tono Alice Cullen. Borra cualquier idea de algún romance entre tu primo y yo de tu cabeza —gritó prácticamente.

—¿Qué de Edward y tú? —Esme alzó una ceja por el asombro.

Bella negó con la cabeza.

—Nada. Solo le explicaba a Alice que no hiciera de casamentera en la vida de los demás. Ahora, vamos a querer un té verde, dos Macchiatos de Caramelo –con leche baja en grasa y sin azúcar, con jarabe de vainilla y un café pequeño. ¿Está bien, Alice?

—Sí. ¿Deberíamos esperar a Rosalie antes de ordenar el al-

—¿Que yo qué? —Rosalie apareció por atrás—. ¿Estaban discutiendo de lo celosas que están acerca de mis zapatos nuevos de punta? —mostró sus zapatos para que los vieran.

—No fuimos a comprar juntas —Alice hizo un mohín.

—No te preocupes lo haremos.

Después de ordenar la comida fueron a sus asientos y encontraron a Edward hablando con Jasper.

—Pensé que este era un almuerzo de chicas —Bella les dijo a los hombres que ocupaban su mesa.

—Lo era –hasta que invitaste a Edward —bromeó Alice—. Así que pensé que no te importaría que Jasper se uniera.

—No lo invité —dijo rápidamente. Y luego se sintió culpable casi inmediatamente por ser tan grosera.

Rosalie rápido interfirió.

—Bueno, yo te invito, Edward. Incluso invité a Emmett.

Bella se sintió la persona más horrible en la mesa, así que se sentó junto a la ventana. Comía sus papas fritas en silencio mientras todos hablablan animadamente de la noche anterior. Escuchaba a medias hasta que escuchó que alguien decía su nombre.

—Creo que la única que tendría posibilidad de vencer a Edward en pool sería Bella —Emmett le decía a todos—. Es buenísima. ¿No es cierto, Bells?

Alzó la cabeza.

—Supongo que sí.

—Psh… ¿supones? Está siendo demasiado modesta.

—Tendremos que jugar pronto —Edward la retó mirándola—. Quiero ver si alguien es capaz de vencerme en pool. No he perdido un juego desde la preparatoria. No importa contra quién.

—Ya veremos. Quizá me ganes. De todas maneras, una mujer jugando un juego de hombres… —sonrió burlonamente.

—He aprendido a nunca subestimar el poder de una mujer.

—Qué hombre tan inteligente eres, primo —rio Alice—. Creo que muchos aprenden eso después de hablar con Bella.

Bella suspiró y sacudió la cabeza.

—No puedo creer que esté diciendo esto pero, ¿ya vamos a ir de compras? Alice, recuerda que las tiendas cierran temprano los domingos.

—Bella tiene razón. Vamos señoritas; nos vemos luego muchachos —se puso de pie y le dio a Jasper un beso en la mejilla. Emmett abrazó a Rosalie e hizo lo mismo, dejando a Edward y Bella en un lado, sintiéndose incómodos.

Edward sonrió y abrió sus brazos invitándola a abrazarlo.

—Vamos, sé que quieres —bromeó con su acento inglés—. Todos los demás lo están haciendo.

—Bueno, si todos los demás lo hacen… —comenzó a caminar hacia él—. Oh, espera —se detuvo a medio camino y dio un paso atrás—, no soy muy ávida a seguir el ejemplo de los demás —dijo Bella, tomándole el pelo.

Mientras Rosalie y Alice caminaban hacia la puerta, Bella volteó a ver a Edward y le sonrió. Él tenía una mirada casi de adoración mientras la veía irse.

Todas se subieron a la camioneta de Bella, para ir a Phoenix. Quizá no tenía el auto más bonito, pero tenía más espacio. Las tres daban perfectamente en el asiento delantero, que dejaba bastante espacio en el asiento de atrás para las bolsas.

Alice no perdió tiempo para hablar de Edward. Bueno, más específicamente de Edward y Bella.

—Así que Bella, ¿estabas coqueteando con mi primo?

—No, Alice. No lo hacía.

Rosalie intervino.

—¿De verdad? ¿Y qué fue eso que pasó al final del almuerzo?

—¿Qué cosa? Yo no hice nada.

—Déjate de tonterías. Cuando lo ibas a abrazar-

—Y cuando lo volteaste a ver y le sonreíste.

—Primero que nada, solamente estaba bromeando con él y segundo; ¿cómo rayos vieron eso?

—Es un don —dijo Rosalie—. Tengo un excelente radar de tensión sexual, y todos sabemos que es algo físico.

—¿En serio?, ¿sabes que acabas de sonar como una loca?

Cuando llegaron al centro comercial, Alice inmediatamente las arrastró a una tienda de vestidos con precios sumamente altos.

—Um, Alice, ¿por qué estamos aquí?

—Estaba pensando que necesitamos al menos un vestido nuevo para posibles salidas nocturnas.

—¿Qué tienen de malo los vestidos que tengo?

—Necesitas algo más para gente de tu edad.

—Sí, Bella —Rosalie habló detrás de ella—. Las mujeres usan vestidos de noche y tacones.

Bella solamente rodó los ojos.

—Ahora, sé una buena niña y pruébate estos vestidos —Alice le pasó seis vestidos diferentes. Luego la empujó hasta los vestidores en la parte de atrás de la tienda.

—Sí, madre —murmuró Bella.

El primer vestido que Bella se probó era uno negro que era demasiado largo por adelante. El escote le llegaba hasta el ombligo.

—Por Dios, no Alice —le dijo Bella a Alice a través de la puerta mientras se observaba. Trató de juntar el vestido con sus manos para no mostrar nada.

—Oh, déjanos ver, Bella —exclamó Alice. Bella podía oírla saltar una y otra vez.

Con cuidado, Bella abrió la puerta y salió, con su mano, todavía sosteniendo el vestido.

—Creo que necesito un broche con esto.

Rosalie, que se había probado un vestido rojo como de muñeca, salió del vestidor al mismo tiempo.

—Me gusta el color, pero no tanto el corte. Quiero algo que se ajuste a mis curvas —dijo, mientras pasaba sus manos a los lados de su cuerpo. Luego miró a Bella—. ¡Oh! Qué sexy estás, Bella.

—Te ves increíble —concidió Alice.

—De ninguna manera —Bella negó con la cabeza antes de entrar de nuevo al vestidor y cambiarse con el siguiente vestido.

—Hmm, ¿tienen ese vestido en rojo Alice? —preguntó Rosalie.

Dos vestidos después, Bella se estaba probando uno morado que, esta vez, si cubría su pecho. Desafortunadamente, no podía decir lo mismo de la parte de atrás. Literalmente, estaba desnuda de la espalda.

—Este vestido es un poco… —hizo una pausa para salir, buscando por la palabra correcta—, ¿frío?

Alice tenía un vestido rosado.

—¿Frío?, ¿en serio?

Para demostrar el punto de Bella, una ligera brisa entró por la puerta principal de la tienda cuando alguien la abrió. Bella sintió cómo temblaba.

—Bien —se rindió Alice—. ¿Qué piensas de este vestido? Creo que es perfecto.

Bella vio a su amiga dar una vuelta frente al espejo. Se veía perfecta, por supuesto.

—Te ves increíble, Alice. ¿Cómo encuentras tus vestidos tan fácilmente?

Se encogió de hombros.

—Sé lo que me queda mejor. También se lo que te queda mejor. No te pruebes el siguiente vestido y ponte éste azul. Es el indicado.

Bella la miró escépticamente antes de probarse el vestido azul. Era un vestido strapless con un cinturón negro que se ajustaba a su cintura. Le llegaba un poco más arriba de la rodilla que hacía que sus piernas se vieran muy largas. Alice tenía razón. Era el indicado.

Bella salió del probador con bastante confianza. Incluso se atrevió a dar una vuelta para mostrar mejor el vestido.

—Alice eres una genio —Rosalie exclamó—. Ese vestido te queda perfecto, Bells.

—Rose tiene razón —Bella le sonrió al reflejo en el espejo—. Es perfecto.

Alice, quien ya se había cambiado de vuelta en su ropa, hizo una pequeña reverencia.

—Gracias, gracias.

—Alice, si sabías que este era el vestido, ¿por qué me hiciste esos otros?, ¿por qué simplemente no me dijiste que me probara este primero?

—¿Qué tiene de divertido eso? Ahora faltan los zapatos, así que apúrense a cambiarse.

Rose eligió un corto y sensual vestido rojo, recogido como si fuera una rosa. Era un vestido muy Rosalie. Se veía asombroso en ella. Era un buen ejemplo de lo que Bella llamaba la más hermosa. Era hermosa como una súper modelo.

Después de pagar los vestidos nuevos fueron a buscar zapatos que hicieran juego. Esa era la parte que Bella disfrutaba. Los zapatos eran su debilidad. Tenía cerca de treinta pares y siempre se emocionaba cuando compraba más.

Bella eligió un par de tacones negros que dejaban a la vista sus dedos y que se ajustaban a su tobillo. Harían juego con el cinturón del vestido. Mientras estaban ahí, Bella también invirtió en un par de sandalias rosas y unas plataformas blancas. Eran dos pares más de lo que Rosalie y Alice habían comprado. Y se asegurarían de molestarla un rato.

—Dios, Bells —Rose la tocó por un lado cuando salían de la tienda—. Tres pares nuevos de zapatos, eso sí que es invertir el dinero.

—Lo sé. Alguien es adicta a las compras —Alice bromeó.

—Adicta a los zapatos —la corrigió Bella—. Creo que el título de adicta a las compras te pertenece a ti, Alice.

—Touché, mi querida amiga.

Tres tiendas después, Bella sintió cómo su estómago comenzaba a gruñir. Eran casi las seis –hora de comer.

—Oigan, ¿alguien tiene hambre? —preguntó dándole palmaditas a su estómago.

—Yo estoy hambrienta —Rosalie estuvo de acuerdo.

—Sí, yo también. Comprar abre el apetito.

—¿Quieren pedir pizza mientras vamos a la casa? Podemos ir a la mía y hacer una noche de películas. Compré Entre hermanos en DVD y todavía no la he visto.

—Oh, yo voto por la grasienta pizza de Freddy's —dijo Rosalie.

El mejor lugar en Queen Rivers para comer pizza era el Freddy's Pizza Place. Bella recuerda cuando comía pizza en el mismo lugar, cuando era una niña. Reneé siempre pasaba a comprarla cada viernes en la noche de camino a casa desde su trabajo. También la comían cuando estudiaban hasta tarde con Rose y Alice durante la preparatoria.

—Y yo voto por ver al sexy Jake Gyllenhaal —dijo Alice.

El resto de la noche se la pasaron en casa de Bella comiendo pizza y babeando por Jake Gyllenhaal. Cerca de las diez, decidieron que era hora de irse. Todas tenían que ir a trabajar a la mañana siguiente. Alice trabajaba en Crepúsculo –una compañía que planeaba eventos en Phoenix. Hacían de todo, desde cumpleaños importantes hasta bodas para personas de clase media. Alice se había vuelto una de las más requeridas en cuanto a planear eventos y esperaba tener su propio negocio algún día.

Rosalie trabajaba en Eclipse, una revista, junto con Bella. Ella era la coordinadora de las sesiones de fotos. Era la encargada en encontrar nuevas modas y estilos y contactarlos para que aparecieran en la revista. Luego se fue fijando qué es lo que le quedaba mejor a cada modelo, en vez de qué modelo se veía mejor con cierto tipo de ropa.

—Es mi turno esta semana de manejar. Así que llegaré a tu casa a las ocho —Bella le dijo a Rose.

Los días que en que Bella tenía que manejar al trabajo, se juntaba con Rosalie para irse juntas. Tenía que ir los lunes, miércoles y algunos viernes para reuniones. Al día siguiente habría una reunión enfocada en los detalles finales de la última edición que salía el martes. En las reuniones de los miércoles, recibía, generalmente lo que se le había asignado y tendría que escribir. Bella, casi siempre, tenía su primer borrador listo el jueves y lo enviaba al editor. Si no era lo que la revista necesitaba, la llamaban los viernes para discutir sobre ello. El borrador final era para el sábado en la noche. Habían escasas reuniones los domingos cuando parecía que no iba a estar listo para el martes.

—Mejor a las ocho y media, ¿no? Trataré de estar lista a las ocho quince. Adiós, Bella —Rose se despidió antes de salir de su apartamento.

Bella solamente sacudió su cabeza, incapaz de creerle a su amiga. Fue al baño a lavarse los dientes, a ponerse una blusa sin mangas y unos shorts de pijama. Antes de que pudiera dormir, sabía que tenía que arreglar el desastre de la cocina.

Fue a la cocina a lavar los platos. Luego de terminar con el último plato vio la caja de la pizza en la mesa y decidió tirarla. La dobló y la metió al resto de la basura, para sacarla.

Se puso sus pantuflas y tomó sus llaves para salir de su apartamento y bajó las escaleras para ir hasta el bote de basura, detrás del edificio. Antes de llegar al bote, Bella escuchó el sonido de unas llaves y un ligero golpeteo. Luego escuchó a alguien gruñir.

Curiosa, Bella caminó de nuevo al edificio, al primer piso. En el pasillo, Bella vio a alguien intentando abrir una puerta. Parecía como si las llaves estuvieran atoradas y estuviese tratando de sacarlas. Mientras se acercaba a la persona, vio que era Edward.

—Estás siendo terriblemente ruidoso —llamó Bella—. ¿Lo sabías?

Bella tuvo la satisfacción de verlo sorprendido esa vez. Él volteó a verla, un poco molesto hasta que vio que era ella.

Edward le mostró una sonrisa de disculpa.

—Siento tanto haberte despertado, Isabella, pero parece que estoy atorado aquí.

Bella se ablandó ante su genuina disculpa.

—Está bien. Solo sacaba la basura. ¿Necesitas ayuda?

—Si no te molesta —señaló su puerta—, con mucho gusto. No estoy teniendo suerte con esto.

—Hazte a un lado —Bella lo arrimó para que se alejara de la puerta—. Cuando me mudé se me hizo muy difícil aprender a abrir la puerta. El truco es mover la manija al mismo tiempo que giras la llave.

—Aprecio la ayuda —se apoyó en la pared junto a su puerta—. Me temo que el resto de los vecinos me va a odiar por todo el ruido que hago.

—Sí, probablemente —bromeó—. Ya casi.

—Parece que no serás la única ruidosa en el edificio.

—Hacemos un gran par, ¿no es cierto? —broméo. Le tomó un segundo darse cuenta del doble sentido de lo que había dicho. Se atrevió a voltear a verlo.

Edward se veía calmado.

—Por supuesto.

Bella sintió su corazón latir erráticamente. Le dio a las llaves un último golpe, que abrió la puerta, y luego las sacó.

—Aquí tienes —dijo dándole las llaves. Estiró sus brazos por encima de su cabeza y fingió bostezar—. Si no planeas hacer más ruido, iré a dormir. Buenas noches, Edward.

—Buenas noches, Isabella —asintió—. Muchas gracias por la ayuda.

—No hay problema —no esperó a que Edward entrara a su apartamento y comenzó a caminar hacia las escaleras—. Te veré por ahí.

¿Por qué siempre parece que estoy huyendo de él? Me hace ver rara y necesito parar. Tengo que hacer un mejor trabajo para parecer calmada a su alrededor.

Bella deseó eso, para luego acostarse en su cama y prepararse para dormir. Desafortunadamente, su mente tenía otros planes. Se pasó, literalmente, una hora pensando en cómo hacer para que Edward no se metiera más en su vida. No dejaré que se lleve lo mejor de mí. Fue la última cosa que pensó, antes de dormirse.


Hola, ¡aquí está el capítulo como prometí!

Primero que nada, los agradecimientos a FerHdePattinson, , tina-nela y a .Granger por agregar a alertas y/o favoritos esta historia. Es genial ver cómo se va agregando más gente.

Umee-chan: ¿De verdad los capítulos te parecen cortos? Hahaha, a mí me parecen bastante larguitos ._. hahaha pero, pues así están en la historia original y no le quiero cambiar nada. ¡Gracias por leer!

Naemii: Por un momento sí creí que fueras hombre y me asusté. Hahahahaha. Sería muy padre que un chavo lea esto, ¿no? (lo que me convenció que eras mujer fue lo de besos hahaha)

Paty4Hale: Hahaha sí, me fascina como discuten-hablan. Son adorables y a mí también me frustran, sobre todo si es para entrar al cine... D: hahaha

Romby: ¿Qué crees que Alice tenía planeado? ¿Lo de que se conozcan? Hahaha lo pensé al principio de la historia cuando lo comencé a leer, pero creo que este capítulo aclara que ella igual está confundida sobre su "conocimiento" hahaha.

xXArleenXx: A mí también me fascina su relación, siempre han sido y serán mi pareja favorita (quién sabe por qué... hahaha).

Decidí hacer esto para no perderme y saber a quién ya le respondí y a quién no... siempre me confundo y ando abriendo como mil pestañas. Hahaha.

En fin, muchísisisisimas gracias a todas (os) por su apoyo y por leer, por su tiempo, porque les guste y por agregarme a favoritos, alertas, dejar review...

Y otra pregunta... (por si no se fijaron arriba hay otra pregunta hahaha), ¿alguna película romántica, muuuuy muuuy buena, ya sea que llores o ríes o lo que sea, pero que sea buena y que no sea tan vulgar? No me llaman mucho la atención las películas vulgares... son feas. Hahaha.

Intentaré subir el capítulo el jueves (ya que ese día terminan mis asquerosos exámenes, por fin). Ya comencé a traducir el quinto pero me lleva un tiempito hacerlo, que tenga coherencia y todo eso.

Gracias por todo (de nuevo).