4. Un día cualquiera

Vegeta estaba entrenando en la cámara de gravedad, llevaba todo el día allí, desde muy temprano, la razón por la que no quería salir de allí era porque su mujer había organizado una fiesta de cumpleaños para su hija, ese día cumplía 6 meses de edad, le parecía absurdo organizarle algo a la niña ya que aún no tenía el año de edad, pero Bulma estaba ilusionada de que su pequeña tuviera su primera fiesta, no es que él no quisiera a su familia, los amaba a todos pero no aguantaba los actos multitudinarios ni las aglomeraciones, por eso estaba ahí, aislado, hasta que alguien fuera a buscarlo como siempre ocurría.

Hablando de la reina, Bulma estaba en uno de los jardines de la corporación poniendo los adornos, las guirnaldas y toda la decoración, Trunks estaba con Goten jugando con la pequeña de la casa para distraerla y la Sra. Brief estaba haciendo pasteles y comida para la fiesta.

- Trunks, ¿puedes venir un momento? – dijo Bulma

- Voy. Vengo ahora Goten

- Vale, Bra y yo seguiremos jugando, ¿a qué si Bra? – le estaba poniendo caras graciosas a la niña y ella se estaba riendo y encantada de las atenciones que le daban los dos niños, en especial de Goten. – Trunks llegó enseguida para ayudar a su madre.

- Dime mamá

- ¿Puedes poner estas guirnaldas en lo más alto? Yo no llegó ni con una escalera

- Claro – Trunks terminó de colocar las guirnaldas más altas y volvió con Goten y su hermana.

Bulma estaba emocionada de organizar esa fiesta para su hija, había invitado a todos sus amigos, sólo quedaba convencer a su marido ya que no era amigo de este tipo de celebraciones pero encontraría la forma de hacerlo.

En otra parte del universo, Freezer estaba solo, en una sala, sentado en su asiento cuando, de repente, entra Dodoria con noticias prometedoras referido a la leyenda de los saiyans.

- Majestad, hay novedades

- Espero que sean buenas – giro sobre sí mismo Freezer para atender a lo que venía a decirle su esclavo

- Hemos encontrado restos muy antiguos del planeta Vegeta y parecen contener datos interesantes sobre la leyenda saiyan

- ¿Cómo es posible después de tantos años que se encuentren restos?

- Deducimos que podrían haber estado viajando por todo el universo sin llegar a convertirse en otro cuerpo celeste, Majestad

- Hmp… muy bien, recogerlos y analizarlos cuanto antes – ordenó Freezer

- Sí, señor – y Dodoria se fue

Vegeta seguía entrenando hasta que tuvo una punzada en su corazón, cuando sentía eso, era señal de que algo malo iba a ocurrir pero no sabía ni el qué ni el cuándo.

"¿Qué puede ser esto? Espero que no se conviertan en malas noticias?" pensó Vegeta con un poco de angustia en su pecho. Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando su mujer apareció en la cámara de gravedad.

- Hola Vegeta

- Hmp…. ¿Qué quieres? – dijo en su tono de siempre

- No me hables en ese tono, sólo vine a decirte que ya casi está preparada la fiesta de nuestra hija, espero que estés allí, sabes que Bra empieza a darse cuenta de todo y no quiero que la defraudes

- Hmp… sabes perfectamente que no voy a ir

- ¿Cómo has dicho? Vas a ir te guste o no, es la primera fiesta de tu hija

- Ésas son tonterías, nuestra hija no necesita fiestas, necesita ser entrenada, es una guerrera saiyan y tiene poder

- Hemos hablado de eso: en primer lugar, sólo tiene 6 meses y en segundo, no quiero que se vuelva una maniática de los combates como tú

- Hmp… entonces no iré a esa fiesta, me quedaré entrenando – Bulma sabía que no tenía sentido seguir con esa discusión mientras tenía que acabar de preparar todo y atender a la pequeña

- Haz lo que quieras, pero piensa una cosa, vas a decepcionar a tu hija y no creo que quieras eso. Tú verás lo que haces – y se fue. A Vegeta le llegó adentro las palabras de su mujer, es verdad que quería cambiar las cosas y que no sería lo mismo que con Trunks, pero no podía olvidar sus entrenamientos.

Bulma estaba enfadada, no podía creer que su marido aún siguiera siendo así, había cambiado muchísimo, desde su pelea contra Buu Buu era otro hombre, lo amaba con toda su alma y no cambiaría eso jamás pero estaba claro que su orgullo seguía latente, seguro que al final aparecía en la fiesta, al final.

En el espacio, Freezer estaba en el puesto de mando con sus soldados intentando localizar los restos del Planeta Vegeta, después de más de horas, intentando localizarlos, los encontraron, eran gigantescos, no se esperaba algo así.

- Majestad los hemos encontrado

- Son demasiado enormes, no podemos meterlos en la nave

- Podríamos mandar un equipo de exploración a ver qué encuentran

- No es mala idea, mandar a las fuerzas especiales y que no vuelvan sin noticias

- Sí, señor.

En otra parte de la tierra, Goku estaba trabajando en el campo, había arreglado las cosas con Chichi, sólo tuvo que dormir un par de noches en el sofá y después ya pudo volver a su cama con ella, aunque hasta hace un mes no dejaba que se le acercara por las noches en cama, ella seguía enfadada todavía, ahora parecía que todo volvía a estar bien. Él estaba trabajando cuando, de lejos, pudo ver a Son Gohanda que se dirigía hacia allí.

- Hola hijo, ¿qué haces aquí?

- Hola papá, solo venía a buscarte, mamá me llamó y me dijo que tienes que ir a casa a cambiarte para la fiesta de la hija de Bulma

- Es verdad, no me acordaba de que hoy era la fiesta, me apetecía entrenar pero sabes que no me va a dejar

- Venga no seas así, vamos a casa rápido, ya sabes que mamá no tiene mucha paciencia

- Está bien, a ver si puedo escaparme un rato entonces – y padre e hijo fueron a casa con Chichi.

Las fuerzas especiales ya estaban en los restos del planeta Vegeta, estaban intentando averiguar la manera de conseguirlos y meterlos en la nave, al final, la solución más óptima que encontraron fue la de cortarlos con los rayos, meterlos y una vez dentro, reconstruir los pedazos y así fue cómo lo hicieron. Sin embargo, uno de los soldados encontró algo que le llamó la atención, en unas rocas escondidas había, lo que parecía ser, una cámara de recuperación, como las que tenían en la nave para recuperarse después de una pelea, lo que más les llamó la atención es que había alguien dentro de ella, no sabía quién era, lo que estaba claro es qué era. Uno de los soldados contacto con Freezer, a través del rastreador.

- Majestad hemos encontrado una cámara de recuperación, dentro hay una criatura

- ¿Qué clase de criatura?

- No estamos seguros, la máquina no funciona, no sabemos si está con vida o no

- Traerlo a la nave inmediatamente

- Sí, señor

En la tierra, la fiesta de la pequeña Bra estaba siendo un éxito, estaban todos los amigos de Bulma y lo estaban pasando bien, también estaban Bills y Whis que habían sido invitados por ella.

Bra estaba jugando con los niños, más bien, eran los niños los que le hacían gracias y jugaban con ella. A Bulma le enterneció que su hijo estuviera tan afectuoso con su hermana, cuando ella nació se desilusionó porque pensó que podía ser un niño y podía entrenar con él, pero fue algo momentáneo, cuando la cogió en brazos la cosa cambió.

Vegeta todavía estaba entrenando, su mujer no había vuelto a ir por allí, se notaba que debía estar molesta, no le gustaba ese tipo de situaciones, siempre se ponía muy tenso e incómodo así que decidió ir a la fiesta, aunque solo fuera por hacer acto de presencia. Fue a su habitación, a ducharse y ponerse otro traje de combate, no quería oír que su mujer le reñía por estar sucio y sudado, cuando fue al jardín vio como Yamcha estaba hablando con Bulma y él tenía a su hija en brazos, entonces decidió acercarse a ellos con paso firme para acabar con la escena que le estaba poniendo el estómago del revés.

- Aléjate de mi mujer y dame a mi hija – dijo el príncipe en tono muy serio y enfadado

- Eh! Hola Vegeta, no estaba haciendo nada, solo estábamos hablando

- Hmp… fuera de aquí ¿no me has oído?

- Vegeta, cálmate, lo invite a la fiesta y no tienes derecho a ponerte así

- Si puedo ponerme así, no puede acercarse a mi familia – Bulma decidió no discutir delante de la niña ni montar un numerito porque no le apetecía, cuando se ponía así no había nadie que la hiciera razonar. Aunque Yamcha estaba "encantado" de que la pareja estuviera discutiendo, no quería tentar a su suerte así que le dio la niña a Bulma y salió de allí.

- Por fin apareciste…

- Hmp – Vegeta no sabía qué decirle así que fue hacia la mesa para comer algo y bajar algo de tensión. Bulma tenía a su amada hija en sus brazos y le dijo:

- Tu papá es un celoso, por lo menos apareció, ¿estás contenta mi niña? – la pequeña emitió una sonrisa preciosa en su rostro – sé que tu padre nos ama a los tres, pero ya irás conociendo su carácter, bueno te voy a dejar con Trunks para que juegues con los niños – la pequeña, al oír eso, se puso contenta, le gustaba jugar con ellos y en especial, con Goten, siempre le hacía mimos y carantoñas.

Bulma fue a atender al resto de los invitados hasta que llegó el momento de los regalos, la pequeña estaba muy ilusionada por abrir muchos regalos, Vegeta fue el único que no le dio regalo, él simplemente se había quedado en una esquina observando todo lo que ocurría a su alrededor.

"Se ve que Bra está feliz, eso es lo que tengo que conseguir, que mi familia sea y esté feliz" pensó Vegeta

Alrededor de las diez de la noche, todos se habían marchado de la corporación, Bulma había programado los robots para que lo limpiaran todo, Bra ya estaba durmiendo en su cuna y Trunks estaba en su habitación, solo faltaba que el patriarca se retirara a descansar. Bulma estaba ya en su cuarto, sus padres, justo después del momento de los regalos se habían ido de viaje, como era costumbre, estaba poniéndose el camisón cuando su marido apareció, aún estaba un poco molesta con él pero por lo menos estuvo presente en la primera fiesta de su hija, no como ella hubiera querido, pero era algo.

- ¿No vas a decir nada? – preguntó Vegeta serio

- ¿Qué quieres que te diga?

- No sé, siempre me reclamas por algo que no he hecho o te enfadas por cualquier tontería.

- La primera fiesta de tu hija no es una tontería, no voy a negar que aún sigo molesta contigo, pero por lo hiciste acto de presencia que es más de lo que de momento te puedo pedir.

- Hmp… no me pidas que cambie

- No quiero eso, yo te amo como eres y lo sabes, pero pensé que después de que nuestra hija naciera ibas a cambiar un poco tu actitud y ser un poco más familiar

- Hmp – Vegeta no sabía qué decir, es verdad que había cambiado, que se había prometido a sí mismo ser mejor padre pero todo requería su tiempo y era algo que su mujer aún no entendía.

- Tranquilo, todo salió bien y estoy contenta de que estuvieras – se acercó a él, lo abrazó por el cuello y le dio un tierno beso en los labios, Vegeta, en cambio, la abrazó por la cintura, acercándola más a él, siempre reaccionaba así cuando su mujer se ponía romántica. La cogió por la cintura y la llevó a la cama donde tuvieron una noche romántica, sensual y pasional.

En el planeta de Freezer, los médicos estaban inspeccionando tanto la máquina como la criatura que había dentro de la misma, de algo estaban seguros: la criatura estaba viva todavía, sus constantes vitales eran bajas pero podía mejorar, el líquido que curaba las heridas seguía en el tanque de recuperación, la máquina no tenía ni una grieta ni nada que pudiera haber provocado que el líquido hubiera salido. Freezer pidió que se le informara, periódicamente, del estado de esa criatura, aún no quería comunicar lo qué era pero pronto tenía que decirlo.

"Tal vez pueda utilizarlo para mi venganza" pensaba el emperador del mal, intentando combinar todas las piezas de su malvado plan.

Continuara…