CAPITULO 4: CONOZCAN A LILY POTTER

Después de un largo viaje, Harry y Teddy llegaron al tan mencionado orfanato. Se parecía mucho al Orfanato donde fue creado Tom Riddle, pero más bonito y coloridos para los niños.

Traspasaron una reja encontrándose a sus pies un caminito adoquinado que los llevaría hasta la entrada del edificio. Un hermoso jardín con césped muy verde se extendía alrededor, hasta llegar a la puerta principal hecha de madera de roble con unas formas rústicas color caoba, pero antes de tocar el timbre; Harry se fijó en un pequeñísimo detalle: Teddy como era metamorfomago, igual que Tonks, cambiaba constantemente su color de cabello, debido a que no podía controlarlo muy fácilmente todavía.

-Humm… Teddy

-¿Qué pasa, padrino?

-Verás; no es muy común ver a un niño… un niño con ese problema de tu cabello – le explicó Harry agachándose a la altura de Teddy.

-Si quieres te espero en el carro – dijo Teddy pensando que su padrino le daba vergüenza que lo vieran con él.

-No no no, nada más lo cubrimos con una gorra- resolvió Harry inmediatamente..

En ese momento apareció una gorra negra en la cabeza de Teddy cubriendo bien su tan colorido cabello.

-Gracias padrino pero, ¿porqué no es muy común? ¿Es una enfermedad? ¿Me voy a morir? – preguntó Teddy poniéndose nervioso.

- No Teddy, no es para tanto, no te pongas así – dijo Harry tranquilizándolo.

-¿Entonces?

-Es un gen que heredaste de tu madre y es un muy buen gen. Puedes cambiar tu físico como quieras pero, para eso hay que trabajar en ello muy duro – le explicó Harry – Y la razón de esta ocasión, es que, este orfanato es muggle y los muggles no te entenderían tu condición.

-Mi mami ¿era como yo? – pregunto el chico emocionado quitándole lo deprimido que estaba por ser diferente a los demás niños de su edad.

-Pensé que ya lo sabías – contestó Harry muy extrañado de que no supiera nada sobre Tonks y Lupin.

-No; no lo sabía, sólo pensé que era como un descontrol de magia lo que me pasaba – comentó Teddy muy tranquilamente.

-¿Qué tu abuela no te habla de tus padres?

-No, no le gusta hablar de ellos – respondió Teddy deprimiéndose de nuevo.

-Tendré que hablar muy seriamente con tu abuela – murmuró Harry seriamente -¿Qué le pasará a Andrómeda para no hablarle a su nieto de sus padres? ¿Qué tipo de abuela es?-pensó Harry.

Tocó el timbre todavía pensando en Andrómeda, al mismo tiempo poniéndose un poco nervioso al darse cuenta en que tocó el timbre sin inmutarse en su acción. No todos los días tienes la "oportunidad" de escoger quién será tu hijo o hija.

-¿SI? – se oyó una voz.

Harry sólo veía unos ojos verdes a través de una rejilla de la puerta.

-Hummm… soy el Sr. Potter, vine a una cita –anunció Harry a esos ojos detrás de la puerta, mostrándole la carta que le dio de "regalo" Hermione.

-¡Oh, Sr. Potter! sí, lo estábamos esperando, pase – afirmó una señorita como de unos 18 años, abriendo la puerta y dejando pasar a Harry y Teddy.

-Gracias.

-¡Hola pequeño!, ¿Cómo te llamas? – saludó la chica agachándose a la altura de Teddy.

-Teddy – contestó Teddy sonriéndole a la chica.

-¿Estás listo para conocer a tu nuevo hermano o hermanita?

-Hummm – dijo dudosamente Teddy.

-Teddy es mi ahijado – respondió Harry por Teddy, agarrándole la mano al pequeño.

-Oh disculpe, no fue mi intención – rectificó la chica poniéndose roja de la vergüenza, enderezándose a la casi altura de Harry.

-No se disculpe, suele suceder.

-¡Hay que tonta no me presenté! Me llamo Sunny Mikayla McPhine me encargo de la niñas del orfanato – se presentó dándole la mano a Harry de modo saludo.

-Mucho gusto Sunny.

-Síganme, la directora lo está esperando- dijo Sunny empezando a caminar por un pasillo largo que llegaba a un patio donde se encontraban juagando varios niños y niñas de todas las edades con sus uniformes del Instituto.

-Tiene suerte en que estén en receso –comentó de repente Sunny deteniéndose a ver a los niños.

-¿Por qué? – preguntó extrañado.

-Suelen hacer tonterías para llamar la atención a cada pareja que viene – explicó Sunny -Por aquí – indicándole unas escaleras al fondo del pasillo.

Subieron las escaleras y llegaron al primer rellano, donde pasaron varias puertas medio abiertas; se podían ver muchas camas pequeñas. Y hasta el fondo había una puerta que anunciaba "Dirección".

-Pase – le indicó Sunny abriendo la puerta.

-¿Puede cuidar a Teddy por mi? – preguntó Harry a Sunny.

-¡Claro! vamos Teddy, vallamos con los otros niños – contestó Sunny tomando la mano de Teddy.

Harry entró a la Dirección un poco más relajado, y lo primero que observó fue que la oficina estaba muy limpia y ordenada. También había cuadros con formas extrañas en las paredes y muchos juguetes didácticos para los niños. En el centro se encontraba un gran escritorio de roble negro, detrás de este, una silla giratoria.

-Buenas tardes, señora.

La silla giró y dió a descubrir a una chica de unos 20 años, alta de tez morena y ojos tan obscuros que Harry creyó que eran negros.

-Señorita, si no le molesta – corrigió la chica mostrando una gran sonrisa.

-Si, claro. Es que nunca pensé que alguien tan joven pudiera dirigir una institución- opinó Harry mostrándose sorprendido

-No se preocupe, tome asiento por favor- le indicó una silla mullida al frente de ella.

-Gracias.

-Usted debe ser el Sr. Potter ¿verdad? – Preguntó dándole la mano a Harry – Yo soy Moony Sharpire McPhine, Directora de este Orfanato.

-¡Oh! ¿Son hermanas usted y la otra señorita?

-Ah si, por desgracia – contestó, esto último lo dijo en murmullo.

-Perdón, ¿dijo algo?

-¡Oh no, nada! Y bien Sr. Potter sus papeles están en orden; creo que esta consiente de las responsabilidades de cuidar un niño, solo hace falta que me diga de que edad tiene pensado adoptar al niño o niña.

- La verdad me gustaría una niña de meses, no se, se me haría más fácil cuidarla y poder aprender desde el principio– mencionó Harry pensativo.

-Muy bien, entonces tengo a la niña perfecta para usted, sígame por favor – salieron de la oficina, doblaron hacia la derecha y subieron al segundo piso donde había un letrero en la pared que decía "CUNEROS". Entraron a la primera habitación del piso y al momento Harry pudo distinguir, que las cunas estaban bien alineadas, pero sólo había una ocupada.

-Hace un mes, nos llegó esta pequeña niña- comentó la señorita directora señalando a una niña pequeña dormida -¿quiere sostenerla?

-¡Eh, claro! – contestó emocionado.

Al acercarse sentía de nuevo esa sensación peculiar de nerviosismo. Cuando la sostuvo entre sus brazos a la pequeña, pudo ver una mata de cabello pelirrojo que le cubría una manta rosada. Harry, al instante de ver esa carita tierna dormilona, pudo sentir algo muy extraño e inexplicable (pudiera ser una conexión inmediata), que sintió que se le salían las lágrimas, pero no llegó a hacerlo.

-¿Tiene algún nombre? – preguntó Harry regresando al mundo.

-No, a esta pequeña nos la dejaron en la puerta sin nombre alguno, ni si quiera una nota- contestó tristemente acariciándole la cabeza a la bebe tiernamente.

-¡Perfecto! ¿Qué más se necesito hacer para llevármela hoy?

-Solamente firmar algunos papeles y listo, podrá llevársela a casa.

Después de firmar todos esos papeles que le cedían a la pequeña como su hija, Harry tuvo una duda.

-Disculpe, ¿Qué pasaría? Si llegaran lo verdaderos padres de Lily – preguntó Harry preocupado por dentro. Esa bebe ya no podría separarse de él nunca más, más bien, él no podría dejarla ir fácilmente solo porque los padres decidieron quedarse con ella siempre.

-Bueno, de eso no se preocupe tanto, en muy pocas ocasiones los niños regresan con sus padres biológicos – trató de explicar la directora.

-¿Pero si llegara a pasar?- insistió Harry sosteniendo a la pequeña protectoramente.

-Pues, tendrían que llegar un acuerdo entre ustedes, ya que, tanto como ellos y usted tienen derecho a ver y estar con la niña. A veces, hay tales pleitos por quitarse al niño, que van a juicio.

-Pero, ¿Lily no podrá decidir con quién quiere quedarse?

-Si aceptan la decisión que tome la pequeña, sí.

-Espero que no suceda – dijo Harry pensando en que haría en esa situación si pasara, porque, desde el momento de verla en la cuna tan hermosa y tierna, se encariño mucho con la pequeña Lily Luna Potter.

-Créame, no sucederá con ella, tengo intuición de mujer- dijo Moony muy segura de ella sonriéndole con sinceridad

-Gracias- agradeció listo para retirarse con Lily en brazos.

-¡Oh, Sr. Potter! se me olvidaba decirle que Sunny o yo estaremos pasando a ver a Lily a su casa, para ver en que condiciones se encuentra cada año. Se que será una molestia estarlos visitando pero, es una regla que tengo que acatar.

-No se preocupe, las estaré esperando cada año con gusto – contestó Harry parándose y siendo acompañado a la puerta de salida de la oficina.

-Le estaré avisando cuando serán las visitas.

-Está bien, hasta luego.

Feliz de la vida, recogió a Teddy en el patio donde se encontraba haciendo amistad con algunos niños de su edad. Luego se despidieron de la sonriente y simpática Sunny, prometiéndole a Harry visitarlo cada año por la revisión que le había comentado la señorita directora.

Después, Harry le dio a la beba a Teddy mientras el manejaba a su próximo destino.

-Es muy bonita Lily, padrino – comentó Teddy observando a la pequeña dormilona que tenía en brazos.

-¿Verdad que si? – contestó Harry manejando.

-Padrino, ¿puedo ser su hermano mayor? – preguntó Teddy con cara inocentona.

-jajajaja ¡Claro campeón! Ya verás que serán buenos hermanos y tú serás su hermano mayor – dijo Harry despeinando a Teddy.

-¿Y a donde vamos ahora?

- A la Madriguera – contestó Harry sonríete.


En la Madriguera todos esperaban alguna noticia de Harry, especialmente Molly que no pudo dormir por los nervios.

-Ron, deberías de ir a la casa de Harry para asegurarnos que esté bien- Molly le dijo a su hijo menor preocupada.

En eso no hubo contestación de parte de de Ron, ya que en la puerta principal alguien llamaba; algún Muggle perdido, porque los magos rara vez usaban la puerta.

-Yo abro – dijo Ron saliendo de la cocina de su madre histérica -¡Harry! – exclamó sorprendido al verlo en la puerta.

Inmediatamente todos salieron en tropel de la cocina por el nombre que se oyó decir a Ron.

-Hola compañero – saludó Harry a Ron con un abrazo

-¿Estás bien? –le preguntó de su estado Ron ya que Harry no era tan… cariñoso.

-Sí, y muy feliz.

-¿Por que? ¿Qué te pasó? – preguntó curioso Ron todavía en la puerta.

-¿Dónde está toda la familia?-cuestionó Harry asomándose y entrando a la casa, sin darse cuenta que estaban todos casi en frente de él- ¡Ah! ¡Ahí están¡

-¡¿Harry?! – pronunciaron al mismo tiempo todos.

-El mismo que viste y calza – dijo Harry sin habérsele borrado la sonrisa desde la salida del orfanato.

-¿Qué haces aquí? –preguntó Hermione extrañada acercándose a Harry.

-Bueno, vengo a traerles mi regalo de Navidad a todos, y cuando digo a todos es incluyendo hasta el pequeño Beny – dijo Harry haciéndole mimos a Benny.

-Pero, primero debo de disculparme con todos, por mi actitud de ayer – comentó Harry seriamente avergonzado.

-jajajaja no te preocupes Harry – dijo Fred.

-Si, ya estamos acostumbrados, pero si quieres nuestra disculpa, tendrás que arrodillarte ante nosotros por llamarnos payasos – siguió George cruzándose de brazos "enojado".

-¡Fred! ¡George! – exclamaron las esposas junto con Molly.

-¡No!, se lo que dije y discúlpenme. –dijo Harry apenado

-Bueno, bueno, donde esta el dichoso regalo – dijeron los gemelos

-¿Teddy? ¡Ya puedes entrar! - gritó Harry saliendo fuera de la casa.

Todos vieron que Teddy entraba, pero no traía un regalo, sino un bulto de color rosa, con una manita de carne y hueso fuera de la manta. Todos atónitos se acercaron a averiguar que era.

-Bueno familia, conozcan a Lily Luna Potter – la presentó Harry muy formalmente.

Después del estado de shock en que estuvieron, todos la quieran cargar para conocerla y decirle que era bienvenida a la familia. Y cuando fue el turno de Hermione…

-Harry, es muy hermosa – exclamó Hermione emocionada al ver a Lily en sus brazos.

-Si, todos lo han dicho – comentó mirando a la pequeña pelirroja.

-Mira mamá, se parece mucho a Ginny cuando nació, ¿verdad? –opinó Ron después de mirar muy detenidamente a Lily.

-Si – contestó la Sra. Weasley casi en mar de lágrimas acercándose a ver a la pequeña replica de Ginny. Y todos se volvieron a acercar para ver lo que dijo Ron, menos Hermione y Harry.

-Veo que no lo pensaste mucho – dijo Hermione viendo en dirección donde estaban alrededor de Ron viendo a Lily.

-No, fue hoy que lo decidí. Gracias Hermione, por darme el mejor regalo. – agradeció Harry para después darle un abrazo.

-Feliz Navidad, Harry.

-Feliz Navidad, Hermione.

Después del abrazo fraternal entre ellos, fueron a donde lo demás, para hacerle mimitos y cariños a Lily que ya se encontraba despierta tratando de sonreír (apenas tiene un mes) por ver a tanta gente reunida observándola.