El trinar de los pájaros sobre el árbol afuera de su ventana nunca le pareció más fuerte e insistente que nunca, Son Goten entreabrió los ojos mientras se permitía ver el brillo del sol colarse a través de las cortinas.
Aun es demasiado temprano.
Dijo él con ojos perezosos, enterrando su cabeza en las sabanas, buscando comodidad, rodó sobre su mismo eje dándole la espalda a la luz, chocando contra un algo o mejor dicho un alguien, que no debería estar ahí, Goten se irguió enseguida amodorrado, encontrándose entre las sabanas revueltas una mata de cabellos rizados y rojizos, coronando la cabeza de una mujer de una belleza espectacular, la cual dormida profundamente a su lado se movió entre su cama, el moreno miró alrededor de su habitación, recordando la noche pasada, la mezcla de prendas masculinas y femeninas esparcidas a todo lo largo del piso le formaron una sonrisa en los labios.
Una excelente noche.
Razonó él sintiendo los músculos agarrotados, soltó un suspiro, el olor de perfume femenino impregnado con su propia esencia le urgió la necesidad de un baño, con total cuidado de no despertarle, salió de la cama ahogando un bostezo y se perdió tras una puerta al extremo de la habitación, el baño; usualmente dejaría que el agua empezara a entibiarse antes de entrar a la ducha, pero esta vez no se molestó en dejar que esta se calentara, entró a la ducha unos segundos después de abrir el grifo, permitiendo que el agua helada golpeara sus músculos, y solo entonces empezó a relajarse.
Había conocido a la chica en una fiesta del trabajo, sus ojos verde esmeralda contrastando con su llamativo cabello rojizo, y su piel pálida y perfecta le cautivaron apenas puso en pie en la recepción, unos minutos con la chica de recursos humanos, y se las había ingeniado para obtener un poco de información sobre ella.
Joven y exitosa modelo de una importante agencia, reconocida por su versatilidad, modelo de pasarelas, alta costura y publicidad, acababa de firmar un contrato con Capsule Corp. Para su próxima campaña publicitaria.
Por supuesto el premio no podía ser mejor, así que dejando a Trunks de lado el cual solo negó con la cabeza, resignado, se acercó hacia la preciosa joven con una copa en cada mano, presentándose como un importante miembro de Capsule Corp. además amigo de toda la vida del actual presidente de la Corporación (y como prueba de ello, elevó su mano hacia Trunks como saludo amistoso que el aludido correspondió con mucho menor entusiasmo) Pudo ver como los ojos de la mujer brillaron expectantes.
Era demasiado simple.
Lo demás venía por añadidura, era amable y simpático, poseía un cuerpo bien trabajado gracias a los duros años de entrenamiento, y aunque pasaba de los 30, no era nada feo. No fue difícil conseguir su número telefónico y un acuerdo para salir a cenar, tras apenas una breve conversación.
Y aunque en sus planes no estaba tener sexo en la primera cita, las cosas se dieron, un beso inocente en el restaurant, uno más intenso dentro de su automóvil y por último casi devorándose a besos apenas se cerraron las puertas del ascensor para subir a su apartamento.
Sonrió para sí mismo, eran esas situaciones las que le alegraban el haber alquilado un apartamento en la Ciudad del Oeste, el hecho de imaginarse llevando una chica a la casa paterna, le ponía los nervios de punta, su madre tenía un temperamento demasiado fuerte como para arriesgarse a ser capturado infraganti con alguna chica, y aunque ya no era propiamente ningún niño, el hecho de ser reprendido por su madre aún le hacía temblar como hoja al viento.
El guerrero cerró la llave tomando una toalla y secando su cuerpo, enredándola alrededor de su cintura, antes de salir.
-¿Goten? –Llamó la joven apenas le escuchó poner un pie dentro de la habitación.
-Buenos días, hermosa. –Respondió él, con una sonrisa mientras intentaba no poner en demasiada evidencia que no recordaba el nombre de la joven con quien había compartido su cama, si era terrible, pero debía reconocer que algunas veces era demasiado distraído, tal vez lo había heredado de su padre, él tambien era igual, y había aprendido gracias a sus primeras citas, que era mejor utilizar un titulo cariñoso a atreverse a decir un nombre que pudiera o no ser, había recibido demasiadas bofetadas en antaño, diciendo un nombre que creía correcto, cuando la realidad era otra.
-Buen día, Goten –Canturreó ella con voz suave y seductora.
-Espero no haberte despertado. –Contestó él mesando su cabello mojado.
-Bueno... si he de ser sincera... –y rió de una forma que suponía que estaba bromeando, Goten sonrió mientras se perdía en los rizos salvajes tras su espalda.
-¿Quieres desayunar algo?
-¿Vas a hacerme el desayuno? –Rió de forma coqueta y él se sentó a su lado en la cama, mientras acercaba un poco su rostro, besó con suavidad sus labios antes de contestar a unos centímetros de su piel.
-Pensaba que podríamos hacerlo juntos.
La chica negó con suavidad mientras volvía a reír.
-No sé cocinar –respondió ella mirándole haciendo un leve puchero: - los sirvientes en casa, acostumbran llevarme el desayuno a la cama.
Goten aclaró su garganta, y por un instante tuvo una sensación "deja vu", la situación le supo demasiado similar a cuando solía salir con Pares.
-Claro, por supuesto. –Contestó él sin dejar de perder esa sonrisa encantadora: -¿Qué quieres desayunar?
-No sé... –Dijo ella en ése mismo tono suave y juguetón dejando su lugar en la cama y con la sabana cayendo como una toga sobre su perfecto cuerpo se abalanzó sobre el saiyan colgándose de su cuello, depositando un beso casto en la comisura de sus labios, Goten sonrió ampliamente. –Lo que tú quieras está bien.
-Bien –Respondió el saiya, tomando por la cintura a la pelirroja -prepárate para comer el mejor omelette con queso y jamón de toda la ciu...
-¡No! –Le interrumpió ella entonces haciendo un mohín -¡Eso no!
-¿Eh? –Preguntó él parpadeando un par de veces.
-Tiene muchas calorías -dijo ella como algo evidente y luego como si fuera una experta en nutrición: -y no puedo comer más de 1500 calorías diarias, mi agente se pondría como loco si supiera que he comido algo como eso. –Finalizó ella horrorizada, con la idea de comer un omelette tal parecía como si le hubiera sugerido que tomara veneno.
-Ahhhh –vaciló entonces él, llevando una mano hacia su cabeza rascándola con torpeza. –bien... tal vez...
¿Por qué las chicas tan lindas eran siempre tan complicadas?
La hermosa pelirroja volvió a sonreír seductoramente, mientras jugueteaba con uno de sus mechones de cabello.
-¿Entonces que me harás de desayunar? Mi entrenador es muy estricto con los horarios de mi comida... ¡no puedo pasarme ni siquiera un minuto!
-Ahhhhhhhh... –respondió Goten mientras mordía uno de sus labios, entonces con un rápido movimiento se las ingenió para soltar a la joven con delicadeza y llevar una de sus manos hacia su oído, fingiendo estar muy concentrado. -¡¿Escuchaste eso?!
La chica parpadeó un par de veces extrañada.
-¿Escuchar qué?
-Mi celular... un segundo... –dijo él para pronto buscando el teléfono con la vista por toda la habitación, el pequeño celular descansaba en una brillante cómoda al extremo de la misma, el teléfono como hacía siempre que una chica compartía la noche con él, estaba apagado, pero por supuesto que eso no tendría que saberlo.
-No escuché nada. –dijo ella negando.
-Suelo dejarlo en vibrador por la mañana... solo serán unos segundos... –explicó él de forma ausente, mientras fingía contestar el celular apagado - Si... hola... ¿Trunks? –dijo él guardando tiempo entre cada palabra, esperando que su actuación fuera lo suficientemente convincente, sintió como su cara enrojecía, era un pésimo actor, volvió su rostro hacia la pared, dándole la espalda. -¡buen día! Claro... ajá... ajá... si... entiendo... enseguida salgo para allá... –Y colgó antes de volverse hacia la pelirroja que entre las sabanas le veía en silencio: -Lo siento... lo siento mucho... –Aunque por supuesto no lo sentía para nada –Era Trunks, algo urgente de la oficina.
-¿Todo está bien?
-Sí... pero... ¡tengo que irme! –Explicó él, mientras se cambiaba a toda prisa, y la joven le miraba con ojos fijos en cada uno de sus pasos. – ¡Te llamaré un taxi!
-Pero... –Intentó decir ella, pero él ya salía por la habitación, llevando su celular en mano y sacudiendo todavía sus cabellos mojados, lo decía y lo diría siempre:
¿Por qué las chicas tan lindas eran siempre tan complicadas?
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Bra aventó el bolso mochila sobre el piso antes de sentarse con desgano sobre la silla frente al escritorio del laboratorio de su madre, la mujer miró el costoso bolso tirado en el suelo, como si no fuera más que basura, y se volvió hacia su hija.
-¿Cómo te fue en la escuela, cariño? –Preguntó ella sabiendo de antemano la respuesta, era obvio que no pudo haber sido un buen día.
-Bien, volví a ser la primera del curso, como siempre –Respondió ella de forma arrogante, y Bulma sonrió con orgullosa resignación, Bra era sin duda hija de Vegeta.
-Me alegro –Contestó ella desarmando el motor de uno de los vehículos prototipos de la compañía para su siguiente lanzamiento - pero parece ser que tú no ¿pasa algo?
-Fue aburrido, mamá. –Respondió Bra jugueteando con un tornillo suelto en la mesa de trabajo de su madre.
-Algunos días son así. –Contestó ella casi sin prestarle atención.
-Si claro... aburrido y aburrido... –Dijo ella con desgano - igual que ayer, antier, toda la semana... todo el año... ¡como siempre, aburrido! – Y Bulma levantó los ojos para ver a su hija menor,
¿Hacía cuanto Bra solía tener ése semblante?
Aburrida, fastidiada, con las mejores notas del curso si... pero siempre con una sonrisa que no era propiamente sincera, ella no solía ser así, era una jovencita impetuosa y atrevida.
Bulma Brief, se tomó unos segundos más antes de contestar y por un segundo casi le pareció verse reflejada en un espejo, (obviando la diferencia de más 40 años), conocía bien ése sentimiento, sabía lo que era sentirse diferente en la ciudad del Oeste, una sociedad que demandaba un molde perfecto y prefabricado, sabía lo que era conocer las respuestas antes inclusive que los profesores, rechazar citas de chicos superfluos (que se deslumbraban ante su riqueza o belleza) y nunca llenaran sus expectativas, saberse admirada y odiada por mujeres a su alrededor, en la escuela o mujeres en general, que no se molestaban en conocerle ni un poquito, tal vez por eso, pasó gran parte de su adolescencia encerrada en Kame House.
Si, sabía lo que era ser una adolescente en la ciudad del Oeste.
-Bra, cariño, entiendo lo que dices, pero...
-No, no lo entiendes –interrumpió ella frunciendo la nariz - ¡Para ti era más sencillo!
-Bra...
-¡Dejaste todo lo que te desagradaba a los 16!-Dijo ella enfrentando a su madre y por un segundo Bulma lamentó no haber sido más discreta contando sobre sus aventuras cuando era solo una adolescente: - construiste el radar, emprendiste una aventura tú sola... ¡ojala yo pudiera hacer lo mismo!
-Bra, no vamos a volver otra vez con lo mismo, dejar la escuela está fuera de discusión. –Contestó negando con la cabeza rotundamente. –Algún día ayudaras a Trunks con la dirección de la empresa y necesitas estás preparada.
-¿Preparada? ¡Estoy más que preparada! ¡Más preparada que nunca!–Respondió Bra de forma arrogante - ¡Soy la mejor de toda la escuela!
-Y estoy orgullosa de ti –Respondió su madre armándose de paciencia: - pero eso no significa que podrás dejar la universidad.
Bra miró furibunda a Bulma antes de soltar un malhumorado:
-¡Ojala fueras más como la abuela!
-¡¿Cómo tu abuela?! –Respondió Bulma riendo burlona –Ella jamás se preocupó por ninguna de las decisiones que tomaba, me consideraba demasiado madura a los 16 para que tomara las propias riendas de mi vida.
-Y tomaste buenas decisiones. –contestó Bra, mirando a su madre que había vuelto a trabajar en el motor del vehículo.
-Si, por supuesto –dijo Bulma, sonriendo cínicamente, había cometido una enorme cantidad de errores que ni con los dedos de sus manos y pies podría terminar de enumerar - lo que estoy tratando de decirte, es que a los 16, se es demasiado infantil e inmaduro como para tomar una decisión que sea trascendental en tu vida.
-¡Tengo 19! –Contestó Bra, recordándole a su madre su edad, en el improbable caso de que lo hubiera olvidado.
-Lo siento, cariño, 3 años no me parece demasiada diferencia.
Bra se enfurruñó delante de su madre cruzando sus brazos y mirándole enfurecida, como si ella tomara esa actitud solo para fastidiarla, sin embargo la matriarca de Capsule Corp., no era conocida por su paciencia, así que ignorando a su hija en su rabieta volvió a enfocarse en su trabajo, mientras Bra, sin poder hacer nada más, fijó sus ojos en algo que le llenó de curiosidad, un sobre blanco tamaño carta, descansaba sobre un extremo de la mesa de metal, pero eso no había sido lo que la había atraído, sino más bien a quien iba dirigido.
Leyó el nombre a pesar de que estaba de cabeza.
Atención:
Trunks Brief y/o Son Goten.
Capsule Corp. Ciudad del Oeste.
-Son Goten –masculló Bra mirando como hipnotizada el papel -¿qué es eso? –preguntó Bra, mirando el sobre sin atreverse siquiera a tocarlo, Bulma miró de reojo hacia lo que se hija señalaba, explicó mientras se encogía en hombros.
-Unos documentos que olvidó Trunks, mandaré a alguien a que los lleve.
-Oh...–respondió Bra sin despegar la mirada del papel, sus ojos quedaron prendados en el nombre del moreno, Son Goten, nunca había prestado demasiada atención en su nombre, pero... ¡era bonito!, ni demasiado largo, ni demasiado extraño, Son Goten, era perfecto para él, no podía imaginarle con otro nombre, cerró sus ojos, repitiendo inconscientemente su nombre.
Son Goten.
Pudo recordar su tacto, había deslizado un dedo pulgar por su barbilla retirando el exceso de crema, llevó a su boca y chupó su dedo pulgar, sonrió.
-Delicioso.
Su voz suave, una sonrisa amable, una expresión gentil, carente de toda malicia, susurró divertido como si estuviera diciendo una blasfemia:
-Estás loca.
Su loción masculina, invadió sus sentidos mientras le sujetaba en brazos y le llevaba a la escuela, se descubrió revelando ante él, lo que no había hablado nunca con su madre o hermano, su temor, pero a la vez su deseo de ser reconocida como una saiyan, él sonrió con todos los dientes, mientras le restaba importancia al asunto:
-¡Seguro hubieras creado moda, puedes hacerlo: eres rica y muy atractiva!
Son Goten.
Sonrió de forma involuntaria.
-¿O tal vez quieras llevárselos tú? –Dijo Bulma de pronto, sacando de su ensoñación a su hija, Bra abrió los ojos con tanta brusquedad como si le hubieran echado un baldazo de agua helada encima, pudo ver a su madre que miraba tras su gafas de trabajo, con una actitud que le parecía sospechosa, la joven Bra se cruzó en brazos, tomando pronto una actitud defensiva:
-¡¿Por qué querría hacer eso?!
-Era una suposición –Dijo ella suspirando - pero si no quieres, ya te lo dije mandaré a alguien. –dijo ella mientras alargaba su mano hacia el sobre blanco con el nombre de su hijo, y del mejor amigo de su hijo escrito en él, Bra pudo ver ese simple movimiento como si fuera en cámara lenta, la mano de su madre alargándose contra el sobre blanco con el nombre de su hermano y de Son Goten escrito en él.
Son Goten.
-¡No! –respondió Bra actuando impulsivamente, tomó el sobre por el lado contrario de su madre, deteniéndole, Bulma le miró sorprendida mientras alejaba su mano del sobre y la respiración de su hija empezaba a regularse: –No es necesario que molestes a alguien... yo... no tengo... nada que hacer... de momento... creo que podré darme una vuelta...
-Bien –Contestó Bulma sonriendo de forma afable - te lo agradezco mucho.
-Si... claro... –respondió Bra, y tomando el sobre con una mano salió del laboratorio de su madre con pasos presurosos, sin saber que a su espalda, un par de ojos celestes le seguían hasta que desapareció por detrás de la puerta.
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-La cena con el señor Shinosuka, ha sido pospuesta para un nuevo aviso, parece ser que no se encuentra con la mejor salud, se enviará un cesto de regalos a su oficina, firmado con su nombre, señor.
-Genial. -Masculló Trunks, mientras luchaba por no soltar un bostezo, la mujer delante de él, ni siquiera lo notó, tachó en su tableta el tema de la agenda que ya había sido tratado.
-La señorita Ava, de la sucursal en la Ciudad del Norte, quiere saber sobre los nuevos modelos de aeronaves, ¿cuando estarán disponibles para su lanzamiento?
-El próximo mes, mercadotecnia está encargandose de los últimos detalles. -Se insmiscuyó Goten que sentado frente al presidente, escuchaba a la mujer, mientras sentía como empezaban a cerrarsele los ojos, la asistente de Trunks tenía un algo que era casi somnifero, tal vez era su forma de hablar monotona y sin emoción, casi sin respirar (era como si estuviera hablando un robot) o tal vez fuera otra cosa, lo que no podía negar era que sentía una cierta modorra y flojera recorriendole el cuerpo cuando le escuchaba, ahora entendía porque Trunks escapaba en cuanto tenía la oportunidad cuando era más joven.
-La comida con los socios se llevará como se había planeado, todos han confirmado su asistencia, a las dos de la tarde, en el salón principal...
Trunks lanzó un bufido enfadado, odiaba las comidas con los socios, la pretención y la petulancia era el platillo más recurrente en esas reuniones, de todas sus obligaciones como presidente esa era una de las que menos disfrutaba, la mujer sin darse cuenta de su enfado, siguió hablando sobre detalles de la comida, Trunks se encogió en hombros, no era que le extrañara, la conocía bien, tan bien que sabía que si empezaba a picarse la nariz, pelear con Goten o hacer cualquier otra cosa, (que no fuera marcharse) ella ni siquiera se daría cuenta, la mujer tachó en la agenda el último pendiente de la tarde:
-Eso es todo... con su permiso.
-Si... adelante... -Respondió Trunks de manera ausente, mientras la mujer cerraba la puerta detrás de ella, y él se permitió bostezar con total libertad, Goten lanzó los brazos al cielo, estirandose cual un felino:
-¿Nuevamente comida con los socios?
-Ni me lo recuerdes... estoy harto de esas malditas comidas, mamá hacía hasta lo imposible para no asistir cuando era la presidenta, ahora entiendo porque... por cierto... ¿cómo te fue anoche? –Preguntó Trunks sentado detrás de su escritorio ejecutivo, mientras distraído masajeaba el arco de su nariz por debajo de los lentes, Goten sentado frente a él echó su cabeza hacia atrás y solo masculló un malhumorado:
-Mmph.
Trunks rió entre dientes y miró a su amigo de toda la vida con expresión divertida:
-¿Acaso fue tan mala?
Goten negó con la cabeza, sin poder evitarlo recordó unos segundos de la noche pasada, cuando la joven gemía debajo de él y suplicaba por más.
-No, fue estupenda.
El de cabellos lilas alzó las cejas.
-¿Pero?
-Pero, no creo volver a salir con ella. –Dijo Goten finalmente, recordando la actitud de esa mañana: ¿Acaso tengo un imán para chicas tontas?
-No lo sé, Goten –contestó él encogiéndose en hombros –Tal vez inconscientemente buscas chicas tontas. –Goten rodó los ojos:
-No eres de gran ayuda, ¿sabes?
-No era mi objetivo serlo –Contestó Trunks burlón, el presidente de Capsule Corp. Pudo ver como su amigo abría la boca para decir algo más, pero sus propias palabras fueron ahogadas por la presencia de una tercera persona que entró a su oficina sin tocar primero, solo había dos personas en el mundo que hacían eso, la primera era su padre por supuesto, el último príncipe de los Saiyans, jamás tocaba, ni tocaría la puerta de la oficina de su hijo, por muy presidente que fuera, él seguía siendo su padre y los modales terrícolas le importaban muy poco para tener esa atención, la segunda era:
-¿Bra?
Goten se irguió en la silla apenas escuchó a su amigo pronunciar el nombre de su hermana, los ojos del moreno volaron hacia la chica, que entró no sin antes echar un rápido vistazo a la oficina, por unos segundos le pareció notar que los ojos de la peliazul se clavaron en los suyos, pero fue tan rápido que apenas si podía estar seguro de ello, la chica pasó con aire altivo y no fue hasta que dejó el sobre, sobre el escritorio de su hermano, que se detuvo, Trunks alzó una ceja, mientras veía a su hermana.
-¿Qué es esto?
-Siempre es un placer verte, hermano –Respondió ella sarcastica: - Mamá me pidió que te trajera estos documentos que olvidaste en casa, ¡eres demasiado distraído!
Trunks miró la carpeta y unos segundos después a Bra, frunció el ceño, como si no pudiera creer lo que estaba escuchando, desde hacía más de 8 años que había sido ascendido al puesto de presidente de la corporación podía contar con una mano las veces que ella había visitado las oficinas.
-¿Y mamá te mandó a ti? –Preguntó él escéptico.
-¿Por qué no? –Contestó Bra, encogiéndose en hombros.
-Jamás has venido a las oficinas de la Corporación sola, y nunca por gusto, siempre has venido con mamá o los abuelos.
Bra guardó silencio unos segundos, si bien Trunks tenía razón en eso, evitaba en lo posible visitar las oficinas de la corporación, (le disgustaba particularmente las desmedidas atenciones de los empleados hacia los miembros de su familia) sin embargo...
-Siempre hay una primera vez. –Contestó ella rodando los ojos, mientras se volvía hacia el joven sentado frente al escritorio de su hermano, dando por zanjado el tema con su hermano.
-Hola Bra. –Dijo Goten de forma amable, mientras ella cual respuesta, le dedicó una media sonrisa.
-Hola Goten –Respondió ella en un tono totalmente ajeno al suyo, demasiado dulce y gentil, totalmente ajena a su personalidad irónica y arrogante.
¿Qué le estaba pasando?
Trunks miró a Goten una vez y luego a su hermana, por última vez a Goten, frunció el ceño.
-Bra, estamos ocupados, gracias por los documentos... –Y luego haciendo un movimiento con su mano hizo el ademán de que saliera: -cierra cuando salgas, por favor.
La sonrisa se le quedó congelada, que pronto fue transformada en una mueca molesta:
-Odioso –masculló ella lanzándole una mirada furibunda a su hermano, y luego una más al joven moreno, se dio vuelta en redondo indignada, pero antes siquiera que diera un paso, el rugido ruidoso de su estomago, retumbó en la oficina, Bra miró su vientre avergonzada, había estado tanto tiempo discutiendo sobre sus estudios con su madre que ni siquiera había tomado algún alimento desde el desayuno de la mañana era normal que su estomago requiriera comida, Trunks alzó una ceja, mientras miraba a su hermana con actitud de reprochable, típica "miradita" de hermano mayor.
-¿Comiste?
-Todavía no. –Contestó ella, Trunks negó con la cabeza, mientras miraba a Goten de una forma que solo podía traducirse de una forma.
Goten se levantó de su lugar, mientras se situaba al lado de la peliazul:
-Cerca de aquí hay un pequeño restaurante donde la comida es muy buena... –Empezó él como quien no quiere la cosa, y Bra se volvió hacia él con una ceja en alto -Trunks y yo solemos ir ahí ocasionalmente.
-¿Y? –Contestó ella cruzándose en brazos, Goten miró su reloj de pulsera:
-Casi es la hora de la comida, y Trunks irá a comer con algunos socios... –Dijo él de forma amable, Bra miró a su hermano que distraídamente revisaba su celular y empezaba a teclear algo en él a toda prisa, con el ceño fruncido: –Me preguntaba si te gustaría acompañarme.
Bra se descruzó de brazos con lentitud, mientras se perdía en la enorme sonrisa amable y dulce con que él le veía.
¿A qué venía eso?... ¿Realmente la estaba invitando a comer? ¿Solamente ellos dos? Sin Trunks o cualquier otro tercero sin nombre, que no fuera deseado.
Sus labios temblaron en sus comisuras, una leve sonrisa empezó a formarse, quien hubiera dicho que tan mal día se convertiría en uno de...
-Un momento... –Y sus ojos se clavaron en su hermano que habiendo dejado el celular de lado, ahora tamborileaba los dedos sobre la plana superficie de su escritorio, esperando al igual que Goten su respuesta, parecía no estar del mejor humor.
-Por supuesto –masculló ella para sí misma, apretando los dientes, por un momento deseo partirle el rostro de un puñetazo e irse de ahí a toda prisa, Son Goten solo la había invitado por Trunks pudo ver en los ojos de su hermano, la orden indirecta que él le profirió.
Llévala a comer algo.
Así, sin más con un solo vistazo, supo que él lo había ordenado, lo conocía demasiado bien y ella claro ¿Qué era? Solo una niña a la voluntad y disposición de su hermano mayor, demasiado infantil y torpe como para siquiera poder ir a comer algo por su propia cuenta...
¡Odiaba que la tratara como una niña! ¡Ya no era ninguna niña, tenía 19 años!
Bra sacudió su larga cabellera azulada de forma petulante y mirándole soberbia abrió los labios para pronunciar una de sus frases favoritas:
-No gracias, ya tengo planes. –Como había hecho con tantos de su extensa lista de admiradores, cuando le invitaban a comer, cenar, tomar un café o cualquier otra actividad no grata; como haría siempre con cualquier otro que quisiera disponer de ella a su voluntad, sin embargo, antes siquiera de que dijera algo más, la sonrisa de Goten se amplió y añadió:
-Me harías un gran favor, detesto comer solo.
Y las palabras negativas que trataban de escapar por su boca, fueron calladas y esa respuesta que si bien podía ser una mentira a ella le supo sincera, por un segundo se desconoció, toda la furia que bullía en su interior pareció esfumarse, solo con esas simples palabras, con esa simple declaración, su ceño fruncido desapareció y su negativa solo quedó en un vano deseo:
-Por supuesto.
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Y aquí traigo un nuevo capítulo, ¿que les ha parecido?
No sé si estoy poniendo a Bra que guste de Goten demasiado rápido, pero vamos... es un fic de romance! Tiene que tener romance! y con Son Goten es dificil no hacerlo... aunque más dificil es ponerlo como un casanova empedernido, cada que escribo sobre él en esa faceta, pienso que es un "Yamcha" cualquiera jajajaja, aclaro que me gusta mucho el personaje de Yamcha pero nunca me gustó como le dieron el "cortón" cuando apareció Vegeta ya que lo pusieron de lo peoor! torpe, debil, cobarde y pa colmo de males pone cuernos!
Pero volviendo a Goten... ése detalle o gesto de su personalidad es algo que voy a intentar mantener creo que para darle un poco de coherencia con la versión última versión del personaje y claro como no, para aderezar un poco con celos y manzanitas de la discordia :D
Ahora la modelo de Goten, tal vez parezca exagerado, no puede haber alguien tan molesto pues les puedo garantizar que si, de hecho el personaje está basado en una chica que existe, tambien modelo, (la cual tuve la desgracia de conocer hace poco en mi trabajo) y una de sus frases celebres fue: "eso tiene muchas calorías, osea, no puedo comer eso" el ofrecimiento fueron unas galletitas integrales, eso, más otros cuantos detalles... hizo que la chica en cuestión se ganara nuestro desprecio a pulso, y por poco un escupitajo cuando nos envió a buscarle fruta de temporada (picada y preparada)
En fin... este fic me sirve de terapia para sacar mis corajes, jajajajajaja.
Muchas gracias por leer espero que les guste este capitulo!
Saludos
María de las Mareas.
