Digimon Exodo
Capitulo III:
Adán.
Ciudad de Shinjuku. Mundo Humano conectado al Cuadrante del Sur. 17:30 horas...
Daemon fue arrojado a toda velocidad contra la escuela donde estudiaban los tamers, estaba más por decir que esta había quedado hecha añicos. Pronto, el Señor Demonio se levantó de entre los escombros, con muchas más heridas de las que, en alguna ocasión, algún enemigo le hubiera podido haber ocasionado.
- "¿Cómo?" - pensó mientras trataba que su brazo no se separaba del resto de su cuerpo.
Incluso su poder de regeneración se estaba demorando más de lo usual, ese ChaosGallantmon le había golpeado con una gran cantidad de energía, tanto que comenzaba a preguntarse que si se trataba de un Dios.
Y entonces lo recordó.
Era la razón por la cual su padre lo había enviado al Mundo Humano en primer lugar.
Ese Caballero Real tenía el poder para destruir a él y cada uno de los Siete Señores Demonio, con padre incluido. Sin embargo, no era lo que se esperaba, no se imaginaba tener que enfrentar a un Demonio de esa magnitud. El odio del caballero oscuro superaba al propio, le hizo sentir miedo con ese último ataque, la opresión de un poder mucho mayor.
Se suponía que debía matarlos a todos antes de que ese poder despertara.
- "¡Maldición!" - pensó en total frustración.
Ahora le era imposible hacer algo en su contra, su poder había disminuido mucho.
Los ojos amarillos del Caballero Demonio calaban dentro de su propia alma.
- "..miedo..." -
Daemon se encogió atemorizado, imaginando a ChaosGallantmon con una gigantesca oz, cercenando su cabeza.
- "...impotencia..." -
Cada uno de sus ataques habían sido inefectivos, ni siquiera le había logrado hacer cosquillas.
- "...odio..." -
ChaosGallantmon era mucho más poderoso que cualquier digimon de Nivel Mega, más poderoso que cualquiera de los Señores Demonio, más poderoso que él mismo.
- "...rabia..." -
Lo superó en todos los aspectos, incluso su furia era mayor.
¿Por qué rayos tenía que ser tan poderoso? ¿Quién demonios era?
Todo su miedo, todas sus dudas, toda su impotencia pronto se volvería fuente de alimentación para la desgastada Cresta del Pecado. El símbolo de la Ira volvió a brillar con su característico resplandor maligno, todo se transformó en ira y regresó, de nuevo, a Daemon todos sus poderes. Su voluntad para destruirlo todo, opacada anteriormente por la opresión del caballero oscuro, había regresado.
Ya todas sus heridas se encontraban sanadas, de nuevo era él.
- "...odio... lo odio... " - la tierra tembló de nuevo, los pajaros hulleron del lugar, toda planta cercana se marchitó al instante - "¡Lo odio!" -
Y con aquel grito de guerra, Daemon se lanzó a los cielos en dirección al centro de ki mayor, el lugar donde estaba el caballero oscuro, ChaosGallantmon.
(***)
17:32 horas...
1° Muerte:
- "¿Tienes miedo?" - preguntó ChaosGallantmon, haciendo que a Hirokazu se le helara la sangre.
El tamer no podía responder nada, sentía que ya tenía un pie dentro del mundo de los muertos.
- "¡Deja a Hirokazu!" - gritó Guardromon, sacando valentía de donde ya no había - "¡Granadas de Distracción!" -
Sin embargo, ChaosGallantmon ni se molestó en esquivarlas, ni siquiera de anteponer su escudo. Aquellas granadas fueron pulverizadas apenas entraron en contacto con un campo de energía maligno, muy parecido al que Daemon había usado para anular los ataques de sus enemigos anteriormente.
- "Eres una basura" - y con un movimiento rápido de su lanza, hirió a Guardromon de tal forma que este no pudo volver a levantarse.
Hirokazu finalmente pudo salir de su parálisis y corrió hacia su compañero - "¡Guardromon!" - exclamó preocupado.
Kenta y MarineAngemon temblaban, ese no era el Takato y Guilmon que ellos conocían, ahora trataban con alguien totalmente distinto.
- "¿Quién eres?" - gritó Hirokazu, viendo a los helados ojos del caballero tenebroso - "No eres Takato, ¿verdad?" -
Pasó algunos minutos de silencio después de aquella pregunta, ChaosGallantmon no realizaba ningún movimiento ni tampoco Hirokazu y Kenta.
- "Esa es una pregunta dificil..." - contestó posteriormente el caballero, aparentemente, había estado pensando una respuesta a la pregunta. Los demás no podían creerlo. ¿De qué rayos estaba hablando? - "...sin embargo, si se refieren a que no soy el Takato que ustedes conocieron, entonces acertaron... pero déjeme decirles una cosa. Yo soy Takato, el verdadero" -
- "¿De qué hablas?" - preguntó un Hirokazu enojado, de hecho, el único capaz de hablarle al digimon tenebroso - "el verdadero Takato nunca lastimaría a sus amigos" -
Luego sobrevino la risa maligna del Caballero Demonio.
- "...a Takato no le interesa cosas como los amigos, ¿de verdad creen que un dios necesita cosas como esas?" - ChaosGallantmon parecía deleitarse con la frustración del muchacho. Le gustaba mucho burlarse de los seres humanos.
- "Eres un pesado. Pero no importa porque lo único que dices son mentiras" - Hirokazu se quejó mostrando actitud terca, incluso se le había olvidado que estaba hablando con alguien que lo podía matar con solo mirarlo - "¡Takato!.. ¿Me escuchas?" - luego gritó con todas sus fuerzas - "...voy a sacarte de ahí" -
- "aunque no se como" - pensó.
- "ese Takato no está aqui" - ChaosGallantmon habló haciendo énfasis en sus últimas palabras, su voz no perdía su toque tenebroso - "no hay Takato que puedas rescatar, ni Dios al que te puedas aferrar... Dios no esta aquí" - de manera que lo dicho quedara lo suficientemente claro.
Hirokazu pensaba replicar algo más pero sus palabras murieron en su garganta cuando algo parecido a un cometa en llamas llegó, causando un gran estruendo.
ChaosGallantmon se puso de guardia de inmediato pues Daemon había regresado con todo su poder al tope, fue algo que no se esperaba.
- "Que sorpresa, no esperaba volverte a ver" - dijo, encarando al Señor de los Demonios - "...hubiera sido más conveniente para tí, desaparecer" -
- "Tus amenazas no significan nada para mi, Adán" - contestó Daemon, haciendo énfasis en la última palabra.
De pronto el elocuente ChaosGallantmon guardó silencio, mostrándose un poco sorprendido.
- "Asi es, conozco tu verdadero nombre, el ángel que debo matar para que padre se haga con este mundo" -
Silencio que no duró mucho.
- "Me sorprende que conozcas ese nombre. Pero me ofendes, yo no soy Adán" - Daemon frunció el seño por dentro de su túnica renovada - "Se podría decir que soy todo lo con..." -
- "¡No me importa quien seas!" - gritó Daemon enojado, interrumpiéndole, siendo el turno de ChaosGallantmon de mostrarse molesto.
ChaosGallantmon supo que Daemon fue un digimon con el cual no se podía negociar cuando era poseído por la furia. Ahora, con todo su poder renovado, era más que obvio que no iba a ser un enemigo fácil de derrotar, además porque no estaba en capacidad de usar todo su poder.
- "¿Quiéres morir? Por mi no hay problema" -
Y entonces, el caballero oscuro se lanzó hacia el frente con su lanza, la cual Daemon esquivó.
- "¡Es mi turno!" - gritó enloquecido - "¡Fuego del Infierno!" -
Demasiado cerca para que ChaosGallantmon las pudiera esquivar, el cuerpo del caballero oscuro terminó envuelto en las llamas del Señor Demonio, siendo impulsado con dureza hacia el pavimento. Y justo, cuando pensaba en regresarle el favor, su rostro fue aplastado por la garra de Daemon; para cuando tuvo consciencia de lo que pasaba, ChaosGallantmon era arrastrado por el suelo por el enloquecido rey demonio, quien lo estampó con una construcción a unas avenidas más allá que terminó destrozando.
- "¡Prisión Judeca!" -
ChaosGallantmon contraatacó casi de inmediato con una gran cantidad de energía. Por supuesto, Daemon no pensaba quedarse atrás.
- "¡Fulgor del Caos!" -
Y ambos ataques se anularon en una enorme explosión, cuya onda expansiva causó daños en toda la ciudad, como romper las ventanas de todas las edificaciones y destruir algunas estructuras débiles.
- "Estoy detrás" - fue un movimiento que Daemon no pudo ver, por tanto, el Caballero Demonio no perdió tiempo y de una fuerte patada lo mandó contra el suelo, produciendo un cráter en el proceso.
Daemon se levantó lo más rápido que pudo, pero...
- "Toma esto..." - y apuntando su lanza hacia el Señor Demonio disparó - "¡Demon's Disasters!" -
Se produjo una nueva explosión, una con la fuerza de derrumbar todos los edificios del alrededor y acabar con toda la vida a kilómetros a la redonda. Fue una fortuna que Daemon hubiera cambiado el lugar de la pelea, de otro modo, ninguno de los Tamers hubiera sobrevivido.
A pesar de ello, Daemon volvió a levantarse de nuevo.
- "Eso dolió" - murmuró.
Y pronto se horrorizó al ver el estado de su cuerpo, ChaosGallantmon había destruido la mitad de este, de la cintura para abajo. Mas sus poderes regenerativos no demorarían en reconstruir lo que había sido eliminado y, una vez más, es como si nada le hubiera pasado.
El Señor de los Demonios rugiría.
Atacando de nuevo a su enemigo, moviéndose a una velocidad asombrosa - "¡Puño Martillo!" - justo encima del caballero oscuro, sus manos se transformaron en un par de martillos que golpearon al escudo de ChaosGallantmon con tal fuerza que este se rompería al instante.
Ahora ChaosGallantmon acabaría en el suelo y un altivo Señor de los Demonios que no pensaba dar tregua.
- "Y aun hay más" - dijo de forma maliciosa - "¡Fulgor del Caos!" -
Desató tanto fuego como un volcán en una erupción, causando destrucción incalculable a toda la zona. No escuchó gritos de dolor del caballero oscuro, pero no le importaba, estaba más feliz de contemplar como todo lo que le rodeaba se reducía a cenizas. Todo lo de metal se derritió al instante y no quedó más que un desierto plano luego de que las llamas se desvaneciesen.
- "¿Dónde está?" - se preguntó, ya que no veía ningún rastro de él. Dudaba mucho que se hubiera carbonizado con las llamas, ChaosGallantmon había demostrado ser muy fuerte como para ser vencido por ello.
- "¡Muestrate!" - dijo, ya comenzando a perder la paciencia.
- "¡ChaosGallantmon!" - al menos así podía llamarle.
Y como una respuesta a su llamado, la demoníaca lanza Balumg salió disparada desde el fondo de la tierra, a tal velocidad que Daemon no tuvo tiempo para esquivarla. Como resultado, Daemon terminó siendo atravesado con Balumg clavada en su estómago.
Debía admitirlo, el dolor era inimaginable y no iba a ser capaz de regenerarse con eso dentro de su cuerpo.
Luego de gemir adolorido escuchó la risa macabra del Caballero Demonio. Entonces, molesto por ello, se volteó en dirección de la fuente del sonido de burla. ChaosGallantmon se volvió a encontrar detrás y a una altura poco mayor del Señor Demonio.
El Caballero Demonio ya no poseía su escudo Gorgon, ni su lanza Balumg, lo cual hizo que Daemon sonriera con malicia.
Pero...
- "Debes disculparme eso pero no soporto que nadie esta por encima de mi" - bastó con un movimiento de mano para que lanza maligna volviera a las manos del Caballero Tenebroso, dejando como resultado un agujero en el estómago de Daemon y un dolor insoportable - "...por cierto, y esto es por mi escudo" -
- "¡Prisión Judeca!" -
Esta vez, fue como si miles de lanzas lo atravesaran sin descanso; el dolor de cada ataque se incrementaba con el siguiente, lo cual le impedía moverse y defenderse, incluso pensar. Al final fue como si lo atravesaran mil agujas, la cual dejaron muchos agujeros en el cuerpo del Señor Demonio.
ChaosGallantmon le dio el tiempo suficiente para que sanaran sus heridas, usando el poder del Emblema del Pecado.
Y cuando terminó, observó que no se encontraba en las mejores condiciones. Su poder había vuelto a disminuir y su voluntad para destruirlo todo se había opacado de nuevo por la presión que ejercía el poder de ChaosGallantmon. Su expresión ya no era la de un monstruo furioso sino, mas bien, la de un principiante en batalla que se enfrentaba a un general experimentado en combate.
- "Veo que finalmente lo entiendas. Hagas lo que hagas, jamás podrás ganarme..." -
Daemon comenzaba a desesperarse.
Con toda su fuerza empleada y apenas había logrado desgarrar la capa azul marino y pulverizar el escudo, sin embargo, en el resto del cuerpo no hubo si quiera un rayón.
¿Quién era este digimon? ¿Quién era este sujeto? Un ChaosGallantmon nunca sería tan poderoso como para desafiar a uno de los Siete Grandes Señores Demonios.
A menos que...
Y entonces su sangre se heló al solo hecho de considerarlo, eso no podía ser posible, pero...
- "Es la verdad Daemon. Yo soy Él" - Daemon tembló y, justo en ese momento, cayó un rayo que partió el cielo por la mitad - "...Yo soy al que todos temen, el que desencadenará la batalla final por todos los mundos... es por esa razón, es por eso que tu nunca me vencerás" -
El Demonio del que todos eran más que simples reflejos, incluso su padre palidecía en comparación, eso según las antiguas leyendas del DigiMundo primitivo.
- "No, no... ¡Eso no puede ser!" - bramó el Señor Demonio, aludiendo todo a un mal sueño - "¡Es imposible que tu seas Él!... es rídiculo, ¿Tú? ¿El Diablo?" -
Daemon comenzaba a carcajearse, sumergido en un nuevo tipo de locura. Mientras, ChaosGallantmon lo observó indiferente aunque, podría decirse, que le daba pena verlo; tal vez sería un acto de piedad terminar de una buena vez, de todas formas, Daemon ya no tenía nada que ofrecerle.
De esa forma, apunto su lanza hacia el Señor Demonio, quien se paralizó y detuvo su risa maniaca, dirigiéndo una mirada temerosa hacia la punta de la lanza demoniaca.
- "Mue..." -
Pero antes de que pudiera emitir esa palabra.
- "¿De verdad eres el Diablo?" - preguntó Daemon con una sonrisa incomprensible - "...entonces demuestralo" -
El Señor Demonio empleó una estrategía que probablemente podría salvarlo, aunque ahora era todo cuestión de un acto de fe. Quien lo diría, el poderoso Daemon encomendándose a una entidad superior, pero incluso él sabía cuando desechar su orgullo y recurrir a los trucos sucios. Si bien recordaba, ChaosGallantmon se encontraba en compañía de dos humanos débiles con sus digimon, los cuales no representaban amenaza en lo absoluto.
Entonces extendió su mano hacia ellos, en la posición donde los había visto por primera vez, asegurando su poder para que no pudieran escapar.
Si todo resultaba bien, entonces el caballero oscuro se lanzaría a salvarlos.
- "¿Eso es lo que pretendes?" - sin embargo, ChaosGallantmon preguntó de repente, haciendo dudar a Daemon - "Ni siquiera a eso se le puede llamar estrategía.. ¿Quién crees que soy? ¿De verdad piensas que voy a sacrificarme para salvar a dos simples humanos?" -
Daemon vio pasar su vida frente a sus ojos, a penas hubiera enfocado con los ojos del Caballero Demonio, pero aun así no desistió de su plan original.
Como lo había formulado, era un acto de fe antes que nada.
- "Morirás" - estaba a punto de acabar con él.
Daemon, en reacción, desprendió una pequeña llama.
Y entonces, algo inesperado pasó, ChaosGallantmon se detuvo por unos instantes, antes de empalar al Señor Demonio.
- "¿Qué?.. ¿Qué fue eso?" - se preguntó.
Era algo que no podía pasarle. ¿Por qué el brazo que sostenía su lanza estaba temblando tanto?¿Por qué no podía despegar su mirada del brazo de Daemon? ¿De verdad le preocupaba las vidas de esos humanos y digimon tan débiles? Pronto muchas imágenes inundaron su cabeza, eran de Takato, la persona que había consumido: estaba Takato jugando con esos dos con un carrito de compras, con Guilmon en esta y disparándoles bolas de papel por la nariz; Takato recibia una carta azul hecha por Hirokazu en el día que lucharon contra Indramon; Hirokazu y Guardromon ayudándole en la batalla contra Beelzebumon; Kenta y MarineAngemon rescatándole del agente D-Reaper.
- "¡Estupido! Vas hacer que nos matén" - gritó lo obvio, pero ese lado de él no dejaba de inundarle de imágenes - "¡Basta!" - de procesar recuerdos - "...¡Basta!" - de recordarle que aun eran sus amigos - "¡Basta!" -
Daemon sonrió por ello, viendo que su plan tendría éxito.
- "Entonces no eres Él" - comentó con un tono malicioso - "¡Llamas del Infierno!" -
Entonces la pelea de consciencia de ChaosGallantmon se detuvo, en ese momento hubo un claro ganador, y, como lo esperaba el Señor Demonio, ChaosGallantmon voló hacia la dirección de las llamas.
(***)
Jeri Katou, en ese momento, se derrumbó sobre el suelo para derramar sus pesares y lágrimas. Los técnicos de Hypnos que se encontraron en el lugar, intentaron en vano consolarla, cuestionándose que rayos había pasado.
Sin embargo, Jeri supo que había ocurrido una tragedia.
(***)
18:00 horas...
Una nueva corriente de llamas había sido desatada en un gran sector, todo lo que estuvo al alcance de estas fue derretido o vaporizado, a excepción de dos seres humanos y sus digimon, también los demás Tamers se habían salvado por poco de las llamas del Infierno.
Hirokazu fue el primero en levantarse del suelo ardiente, con un hilo de sangre surgiéndole de la frente. Aunque no fue grave, por lo que le resto importancia.
Luego se le unió Guardromon, un poco recuperado, y después Kenta Kitagawa y MarineAngemon.
Ninguno de los cuatro se explicó que rayos había sucedido, de la nada había surgido algo parecido a un tsunami, en este caso de fuego, cuya devastación había sido incalculable. Nada hubiera podido sobrevivir a ello, sin embargo, ellos estaban vivos.
¿Cómo había sido eso?
Entonces Hirokazu encontró la respuesta, no muy lejos de ellos, pudo ver al caballero oscuro ChaosGallantmon, quien se encontraba arrodillado en el suelo mientras extendía sus brazos de un lado al otro. Su estado era deplorable, toda su armadura estaba agrietada y chamuscada, algo parecido a una sangre color azul caía del rostro y los brazos del Caballero Demonio y parecía que ya no podía mantener la digi-evolución.
- "¡Takato!" -
Y en un destello de luz, el niño había caído directo en los brazos de su amigo, el cual estaba lo suficientemente cerca como para atraparlo.
Sin embargo, nadie pudo ver a Guilmon cayendo al suelo, fue algo que nadie quería pensar, pero este había muerto tal como Leomon hace algunos años.
Guilmon y Takato se habían sacrificado por protegerlos, ahora Hirokazu había entendido eso, y por esa misma razón uno de ellos había muerto. Lo que era peor, Takato no se movía desde que lo atrapó y su temperatura corporal comenzaba a descender.
Sin quererlo, lo soltó apenas una gran cantidad de sangre hubiera salido de la boca de este.
Esto tenía que ser una pesadilla, ellos nunca perdían ninguna de sus batallas.
Esto era algo que no podía estar pasando.
¿Para qué rayos había ido?
Él dio su vida para salvarlos y ahora estaba muerto.
El mundo en el cual creía Hirokazu se derrumbó en un instante, cayó al suelo sin intenciones de volverse a levantar.
Y Kenta, igual o aun más perdido que su mejor amigo, simplemente se quedó de pie con mirada vacía.
Los digimon tampoco supieron que hacer, por primera vez se enfrentaron a un dolor que ningún apoyo emocional iba a ser capaz de apaciguar; sintieron la impotencia de sus Tamers y perdieron todas las esperanzas en ese momento.
(***)
Daemon reía y reía.
Lo había logrado, había vencido.
El poder de ChaosGallantmon ya no se sentía por ninguna parte, había sido derrotado. Ahora, con el Caballero Real fuera del camino, no habría nadie que pudiera oponersele. El mundo Humano era suyo.
(***)
2° Resurrección...
Lugar Desconocido. Tiempo desconocido...
El dolor que sintió fue a penas un parpadeo mas le recordaba los últimos instantes de consciencia.
Había estado luchando contra Daemon, uno de los Siete Grandes Señores Demonio de los Digimon, y había perdido; todos sus amigos habían perdido la batalla.
Hubo bajas, ahora era consciente de eso, era consciente de su muerte y la de su compañero Guilmon.
- "Bien hecho, idiota" -
Era su propia voz y pronto se encontró, frente a frente, con un reflejo de si mismo. Mas hubo diferencias, como el cabello negro que portaba su doble, los dientes de tiburón que dejaba ver con una sonrisa torcida y un brillo siniestro en sus ojos; estaba más decir que no se trataba de un humano.
- "Por tu culpa estamos muertos, esto simplemente no puede pasar... va en contra de todo lo que planteó el destino" -
- "...el destino" -
Takato recordó esa palabra, dicha por primera vez por Jeri, en su desesperación para explicar la muerte de Leomon. Ahora parecía que el destino les había jugado una muy mala pasada.
- "¿Me estás escuchando?" - preguntó su siniestro doble, notablemente molesto.
- "Lo siento" - respondió Takato - "...pero ¿no crees que es una perdida de tiempo estarse lamentándo por lo que ya pasó?" -
- "¿Piensas darte por vencido?" - El Takato oscuro preguntó mucho más molesto - "En ese entonces no te hubiera prestado de mi poder para enfrentar a Daemon, de todas maneras ese demonio los hubiera matado a todos" -
Takato bajó la cabeza por la culpa, era cierto, había llamado a ese profano poder y ahora estaba pagando las consecuencias. Ya no había forma de remediarlo, quizás por eso era la razón por la cual los humanos eran débiles, siempre creando situaciones que no podrían remediar.
¿Cómo volver de la muerte?
- "Piensas que es imposible, ¿verdad?" -
Apareció una tercera voz, cuyo dueño pareció ser una silueta humana de color blanco en su totalidad. Fue entonces cuando Takato se dio cuenta del ambiente, era un gran espacio de color blanco y una enorme puerta estuvo detrás de esa persona.
Por otro lado, pareciera como si hubiera podido leer sus pensamientos.
- "¿Quién eres?" - preguntó irritado el Takato oscuro.
El aludido se volteó hacia este, mostrándo sus dientes blancos en una gran sonrisa, aunque cualquiera de los dos presentes dudaba que realmente estuviera feliz.
- "Soy lo que ustedes llaman Dios, o tal vez soy la Verdad, o tal vez el Mundo, o tal vez Todos, o tal vez Uno. Y también tu mismo" -
- "¿Tu, Dios? No me hagas reír" - dijo el Takato oscuro.
- "¿Dónde estamos?" - esta vez preguntó Takato, el que conocían en Shinjuku, usando un tono más amable - "¿Aqui acaban todos los muertos?" -
- "No, pero se puede decir que ustedes dos tienen un permiso especial" - respondió el ente, refiriéndose tanto a Takato como a su lado oscuro.
- "¿Permiso Especial?" - se preguntó el joven y entonces recordó lo que el ente había dicho - "¿A qué te refieres con permiso especial? Lo primero que dijiste fue que yo pensaba que volver de la muerte era imposible. ¿Quiéres decir que hay un método para volver?" -
- "¡Claro!" - respondió su lado sombrío con sarcásmo. - "¿Como no lo agarraste antes?" -
- "No esta nada de malo preguntar" - sin embargo, fue reprendido por el ente blanco - "hace mucho tiempo existió un joven que tenía una enorme curiosidad, tan grande que piso territorios prohíbidos para los humanos y pagó por ello. Pero siempre se mantuvo de pie ante la adversidad y se podría decir que su historia terminó bien" -
- "Siempre adelante, ¿verdad?" - a pesar de su aspecto, Takato podría decir que ese ente blanco era sabio y no malintencionado - "Lo sabes, ¿cierto?. Si hay alguna forma de volver, te lo ruego" - dijo, poniéndose de rodillas - "mis amigos podrían morir sino hago algo pronto" -
- "No tienes porque rogas, después de todo la decisión es tuya" - le contestó el ente.
Entonces señaló la gran puerta que tenía detrás.
- "Esta es una Puerta de la Verdad, la cual contiene todos los secretos del Universo. Me la dejaron hace mucho tiempo como pago y, ciertamente, le puedo dar ciertos usos" - en ella, estaba gravada una representación del árbol de la vida, el Sephiroth, que por una razón le parecía muy familiar - "Si la abres, seguro sabrás lo que tienes que hacer" -
- "¿Asi de simple?" -
- "Asi de simple" -
Con el permiso del ente de color blanco, Takato fue hasta la enorme puerta de piedra, siendo observado por su doble maligno que esbozaba una sonrisa de oreja a oreja.
En un primer vistazo, dedujo que abrirla iba a ser lo más dificil que tendría que hacer, pero no fue así. Con tan solo tocarla, la enorme puerta se abrió por si misma, su primera vista de su interior fue un gran espacio negro que pareció ser infinito, sin embargo, pronto apareció un gran ojo que cubría todo el espacio observable y, junto con ello, unas manos de color negro que sujetaron su cabeza.
Al simple contacto tuvo visiones, con las cuales supo todo acerca de lo que existía en el Universo: mundos paralelos, origenes, estrellas, planetas; se sintió maravillado de conocerlo todo y, finalmente, supo quién era en realidad.
Las manos se retiraron tan pronto como lo hubieran tocado pero, para el chico, pareció que estuviera en contacto con ellas muchos siglos.
- "¿Ahora qué vas a hacer?" - le preguntó el ente, llamando su atención.
- "Es obvio" - respondió Takato - "voy a volver" -
No es que el ente de color blanco buscara retenerlo, pero...
- "¿Estas seguro?" - preguntó - "...sabes muy bien lo que tienes que dar a cambio" -
- "Es necesario que lo haga, hay muchos que dependen de mi" -
- "Pero sabes que el regresar significará que no lo harás solo" - ahora señalaba al Takato sombrío, quien no dejaba de sonreir con malicia - "Tu decisión aplica a los dos" -
- "Es una parte de mi, ¿verdad?" - contestó la contraparte bondadosa - "Tendré que aceptarlo... pero eso no significa que dejaré que haga lo que quiera, además, se quién es en realidad" -
El Takato oscuro solo se encogió de hombros.
- "Entonces entra, ya nadie te puede convencer de lo contrario" - entonces el ente de color blanco se esfumó. Takato y su versión oscura cruzaron la puerta de piedra, la cual se cerró detrás de ellos.
(***)
Ciudad de Shinjuku. 18:10 horas...
Daemon observó con repugnancia las estructuras que habían sido hechas por el hombre, muchas de ellas en deterioro por su batalla contra los Tamers y sus digimon. No le disgustaría borrar la ciudad del mapa, después de todo tenía el poder para ello.
Se encontraba concentrando su poder en una sola llamarada, con ello se aseguraría que todo ser viviente desaparecería del lugar y mejor así. Era mejor ser precavido.
Sin embargo.
Lo sintió nuevamente. Una fuerza que se suponía caída ahora iba en ascenso de forma rápida, supo de quién se trataba.
¿Cómo había logrado sobrevivir?
No podía ser, estaba seguro de haberlo asesinado.
- "¡Nunca te mueres! ¿Verdad?" - entonces el Señor Demonio salió disparado en dirección a la presencia - "¡Esta vez me aseguraré que te quedes muerto!" -
(***)
Debería considerarse como demente a la persona que estuviera caminando en medio del campo de batalla, debido a la guerra entre los digimon más poderosos, sin embargo, ella no era una mujer común y corriente.
Su objetivo estaba claro.
Y ahora mismo se encontró delante de los Tamers que habían caído en combate. Sonrió como vil serpiente pero todo pensamiento retorcido fue detenido cuando sintió una presencia poderosa.
- "Lo lograste... contra toda adversidad, Adán" -
Luego, aquella mujer desapareció con los tres muchachos y los cuatro digimon, nadie encontraría rastro de ellos.
(***)
Si antes pretendía que todo se tratara de una pesadilla, ahora podría estar seguro que se había tratado de un sueño descabellado, después de todo había presenciado como su amigo muerto había vuelto a la vida.
Hirokazu y Kenta, ninguno de ellos podía creerlo.
Pero Takato Matsuki fue el ser humano que desafiaba a las imposibilidades, y ahora había vencido a la misma muerte.
- "amigo..." - Hirokazu estaba preparado para lanzarse a su amigo, pero este lo detuvo con un movimiento de su mano.
- "No es seguro" - contestó, y pronto Hirokazu sabría porque, Daemon llegó como un relámpago y traía consigo una expresión de total incredulidad, la cual se transformó en rabia.
- "¡Tu!" - exclamó - "¿Cómo es posible? No deberías estar vivo" -
- "Daemon, hiciste daño a mis amigos. Juró que voy a hacerte pagar por ello" - con esa simple declaración, Hirokazu y Kenta sintieron que estuvieron frente a alguien imponente.
Ya no era el monstruo de ChaosGallantmon y la fuerte sensación de desesperación que emanaba de su cuerpo, era diferente ahora. Era la autoridad, era grandeza, algo que ninguno podía explicar.
- "¿Me harás pagar por ello?" - el Señor Demonio preguntó en son de burla - "¿Cómo lo harás? Ni siquiera tienes a tu digimon contigo. Pero no te preocupes, porque te mandaré al lugar donde él esta" -
- "Guilmon está conmigo" - Takato respondió, señalándose a si mismo - "Me dijo que le gustaría darte tu merecido" -
- "Pobre, está delirándo por el miedo" - Daemon comentó divertido, sin conocer lo que realmente había desatado.
- "Haré que te tragues tus palabras" - Hirokazu y Kenta tuvieron que cubrirse sus ojos, pues una luz brillante emanó del cuerpo de Takato; de igual manera Daemon, que la consideró insoportable.
En un instante Takato ya no estaba ahí, en su lugar, apareció Gallantmon Crimson Mode en todo su esplendor. Hirokazu, Guardromon, Kenta y MarineAngemon, ninguno de ellos pudo decir palabra alguna; sin embargo, supieron que la batalla ya estaba ganada y que no había nada de que preocuparse.
Daemon reconoció esa forma como el digimon que desterró al D-Reaper.
Pronto una nueva sensación lo invadió, la incomodidad de estar presente con alguien muy poderoso. No lo supo explicar, pero algo dentro de él le decía que si enfrentaba a este enemigo, seguró iba a perder.
- "Es imposible, ¿Por qué siento que este digimon es invencible?" - comenzó a pensar con angustia - "La presión que ejerce ahora es distinta. No es el ChaosGallantmon que enfrenté antes.." -
- "¡Hirokazu!¡Kenta!" - exclamó el caballero angelical - "Manteganse a una distancia segura, yo me encargaré de este demonio" -
- "No. no me dejaré vencer" - Daemon fue el primero en atacar - "¡Llama del Infierno!" -
Gallantmon Crimson Mode convocó su espada divina, Blutang, la cual sacudió para que las llamas infernales se esfumaran. Pero bien sabía que Daemon no pensaba amedrentarse con eso, lo cual confirmó cuando el Señor de los Demonios lo atacara con su fuerza física.
Entonces lo golpeó en el pecho, sin embargo, el caballero angelical logró detener su puño con su mano izquierda.
Fue cuando Gallantmon lo arrojó hacia un lado, haciendo que este chocara contra la tierra derretida por las llamas infernales.
- "¡No me vencerás con esto!" - el Señor Demonio exclamó, avalanzandose de nuevo contra Gallantmon - "¡Puño Martillo!" -
Lo cual Gallantmon bloqueó con sus brazos, pero la fuerza excedente resultó en que su cuerpo fuera arrojado como muñeca de trapo, afortunadamente, se recuperó con bastante rapidez, incluso mayor a la que Daemon podría anticiparse.
- "¡Espada Invencible!" -
Gallantmon hizo un corte limpio. En cuestión de segundos, Daemon había perdido su brazo derecho por un movimiento que ni siquiera sus ojos pudieron adaptarse.
Y pasó lo impensable, sus heridas ya no sanaron. Daemon comenzaba a perder grandes cantidades de información por el lugar del corte.
- "¡Malnacido!" - el Señor Demonio maldijo con toda su furía, ¿Cómo era posible que esto le estuviera pasando a él? Nunca había existido alguien que fuera capaz de hacerle esto. No era un humano, tampoco un digimon, ¿quién era? - "¿Quién demonios eres?" -
- "Soy Adán" - y con esas dos palabras, Daemon guardó silencio - "Soy a quien tu debías eliminar, ¿verdad?" -
Daemon comenzó a retroceder asustado, incluso estaba considerando escapar.
- "¿Sabes? Lo acepto. Después de todo soy temido por los seres de la oscuridad" - Gallantmon Crimson Mode aumentaba con lentitud en tóno de sus palabras - "¡Lo que no acepto, es que hallas involucrado a mis amigos!" - lo cual hizo click en la cabeza de Daemon.
Si ese truco funcionó una vez, por qué no intentarlo de nuevo.
Buscó con la mirada a los dos humanos y cuando los encontró, no dudo en lanzarse en contra de ellos.
Hirokazu y Kenta no tenían lugar donde correr, Guardromon y MarineAngemon no tenían el poder suficiente como para combatirlo. Por un momento, Daemon vio el campo de batalla a su favor, sin embargo, Gallantmon le agarró el brazo que aun le quedaba sin siquiera haberse movido un metro.
- "¡No me escuchas! ¿Verdad?" - ahora Gallantmon si parecía enojado - "¡No tienes el derecho de dañar a mis amigos!" - y de un movimiento, lo arrojó a los cielos con increíble fuerza.
Daemon apenas pudo detenerse.
Cuando lo hizo, no le quedó otra que maldecir su destino.
- "No, no puedo perder" - pensó el Señor Demonio - "...ese digimon, ese humano, quien sea... no importa, debe morir en mis manos" - y con un último esfuerzo, Daemon atacó con todas las fuerzas que le quedaban, las suficientes como para volar toda la ciudad en pedazos - "¡Fulgor del Caos!" -
Sin embargo.
- "¡Quo Vadis!" - Daemon nunca tuvo la oportunidad de desatar todo su poder ya que la lanza sagrada del caballero angelical lo había atravesado.
Era su fin, ya nunca podría regenerarse y Daemon supo porque. La luz, la cual tenía el poder para extinguir a las tinieblas anuló por completo el poder de la Cresta del Pecado. Perdió la batalla, era algo que ya no podía discutir.
Lo último que se supo de Daemon fue que dio un grito y, después de ello, desapareció en una explosión de luz.
(***)
3° La bruja de las serpientes..
Pero los problemas no habían terminado ahí.
- "¿Señora Anami?" - Kenta la vio, la maestra que dictaba en su secundaria, pero había algo distinto con ella - "¿Qué le sucedió?" - su cabello ya no era castaño sino negro, ahora sus ojos eran amarillos. Traía un vestido color negro, con una capucha que emulaba la cabeza de una vibora y su brazo izquierdo, el cual estaba expuesto, tenía tatuada una serpiente.
- "¿Te refieres a este cuerpo que pedí prestado?" - preguntó ella.
Gallantmon, que estaba cerca, vio el nuevo peligro que se presentaba y rápidamente se interpuso entre sus amigos y el recién llegado.
Takato se sorprendió al verla, era practicamente su profesora de matemáticas, sin embargo, como ella lo había dicho, estaba poseída.
- "¿Quién eres?" - preguntó el Caballero de inmediato.
- "Mi nombre es Medusa, una bruja" - respondió ella, con total calma - "Encantada de conocerte, Takato Matsuki. O bien debería decirlo, Adán" -
- "¿Medusa?" - Hirokazu pensó - "No es como la mujer de las serpientes, de la mitología griega" -
- "Es una sorpresa Hirokazu, al menos se que no desperdicias todo tu tiempo" - Medusa, usando la voz de la maestra, intentó parecer sorprendida. Lo cual hacia bien, engañar era una de sus mejores cualidades - "Ahora deberé pedirte que vengas conmigo. Tú y tu amigo Kenta" -
- "¿Qué te hace pensar que dejaré que te los lleves?" - Gallantmon Crimson Mode interrumpió.
- "que problemático" - Medusa pensó - "Esta claro que ahora no soy un rival para él. Mi poder no llega al mismo nivel que uno de los Señores Demonio y este viene lo derrota con facilidad" - y, aun así, su sonrisa confiada no desapareció.
Eso era debido a que Medusa tenía una carta bajo la manga.
- "Bueno, ya tengo a todos tus demás amigos" - todos se paralizaron en ese instante, ¿Cuándo lo había hecho? - "Además, no tienes mucho tiempo en este mundo, Adán" -
Gallantmon no pudo negarlo, después de todo, era el trato que había hecho con la Verdad.
Medusa estaba a tan solo un paso de obtener lo que quería.
Sin embargo, ninguno supo que estaban siendo observados desde la distancia.
Otro de los Señores Demonio, Lilithmon, miraba con desconfianza a la mujer - "Que mujer tan problemática" - eran claras las consecuencias - "Si ella logra adueñarse de uno de ellos, entonces Padre..." - un pensamiento que no estaba dispuesta a considerar.
Lilithmon, quien era experta en la magia, ya tenía un conjuro preparado.
Los eventos que sucedieron después se dieron en cadena. Primero, el cielo se oscureció; lo cual le siguió la presencia de fuertes vientos y relámpagos que se dieron por do quier. Sin que Gallantmon o Medusa lo anticiparan, debajo de ellos aparecieron dos sellos mágicos, los cuales eran portales.
- "Ya veo" - Medusa dijo antes de ser tragada - "Sabía que nos tenían observados, pero no pensé que actuaran tan pronto. No importa, pronto conseguiré lo que quiero" -
- "Chicos, agarrénse de mi" - como dijo Gallantmon, Hirokazu, Kenta y los digimon se sujetaron de él - "Es mejor estar juntos en este tipo de situaciones" -
- "¿Qué pasa?" - preguntó Kenta, ya cansado de tantos giros.
- "Alguien activó un portal hacia el DigiMundo" - Gallantmon respondió - "Sería problemático si alguno de ustedes se separan durante el transporte" -
De esa forma, Lilithmon vio su tarea hecha - "Es hora de informarle a nuestro Padre" - y con ello se marchó.
Fin del Capitulo.
NOTAS DEL AUTOR: Con este capítulo doy inicio a la temporada, el arco donde se enfrentan a cada uno de los Siete Señores Demonio de los Digimon y a la bruja Medusa, invitada especial de Soul Eater. Pregunta ¿Cómo les parece el personaje de la Verdad de Full Metal Alchemist? Saben donde poner sus comentarios y sugerencias.
Firma: LGDA2TF
