Hola! Aquí Mc reportandose!

Disculpen la demora en actualizar, estoy hasta el cuello de estudios y comisiones, espero puedan entender ;^;


-5:00 PM/ casa de Mathias/ Narra este.-

¿Saben cuándo las chicas en las películas se tiran en su cama a mirar el techo por horas pensando que hacer con su vida? Bueno, así mismo estaba yo, o bueno, peor, porque me encontraba dando vueltas sobre mi cama golpeándome mentalmente seguidas veces ¿Por qué tuve que aceptar? ¡¿Por qué el engendro de Max tuvo que nacer?! ¡¿Por qué tengo que ser tan condescendiente?! ¡¿POR QUE?!

Suspire mirando el techo molesto, hacía ya bastante rato que ya estaba arreglado para ir a la cita con ese cabeza hueca ¿Por qué simplemente no dije ¨no¨? Tal vez si lo hubiese rechazado desde un principio no estaría en esta desagradable situación.

Abrace mis piernas poniéndome en posición fetal, no quería ir, simplemente no quería. Escuche como Tobías jugaba con sus videojuegos, uf, todo un niño rata… Tal vez… Solo tal vez… ¡Eso es!

-10 minutos después.-

-Mathias, no.- Musitaba Tobías sumamente molesto mirándome de mala gana.

-¡Oh venga! Solo quiero pasar un poco de tiempo de caridad con mi amado hermano menor.- Le suplique sonriente.

-¡No!-

-¿Por fis?-

-No.-

-¡No seas malo!-

-Mathias, NO-QUIERO-PASAR-TIEMPO-CONTIGO ¿Qué parte es la que no entiendes?-

-El porque no quieres.-

-Porque yo no me junto con maricas como tu.-

-Soy tu hermano mayor.-

-Me da igual.-

-Compartimos la misma madre.-

-¿Y que con eso?-

-Compartimos la misma casa-

-¿Y?-

-Indirectamente pasas tiempo conmigo.-

-Cuando consiga trabajo me largare de aquí, me llevare a mama, y te dejare a ti aquí pudriéndote como el marica que eres.-

-Ouch.-

-Ahora, fuera de mi habitación.-

-¿Quieres que te ayude con tus deberes?- Insistí intentando ocultar el dolor que me había causado ese comentario, ¡Vaya que mi hermano era homofóbico!

-Mathias…- Me llamo Tobías arqueando una de sus cejas.

-¿Si?- Conteste un tanto animado.

-Sé que hoy te iras a un burdel a prostituirte, posiblemente sea tu primera noche y estés nervioso, pero no intentes desahogar tu nerviosismo conmigo.- Tobias hizo una pausa, yo quedé estupefacto en el mismo sitio con los ojos abiertos como platos ¿Por qué Tobias tenía ese ideal de mí? Entre Tobías y Max, terminare más acomplejado de lo que ya estoy.- Conmigo no cuentes, es tu culo, no el mío, fue tu decisión hacer eso.- Fulmino mientras me sacaba de su habitación.

Yo me quede en silencio mirando la puerta cerrada frente a mis narices, apoye mi frente en esta un tanto dolido.- Te daré 100 billetes.- Susurre cabizbajo, la puerta se abrió de golpe dejando ver a Tobías quien me sonreía más animado que nunca.

-Dime, hermanito querido, ¿En qué te puedo ayudar?- Me pregunto sonriéndome de oreja a oreja.

-Bueno… hoy tengo una ¨cita¨ y en realidad no quiero ir.- Musite irónico al ver el brusco cambio de humor que tomo Tobías.

-Iras a venderte ¿No es así?-

-Me vendrán a buscar, y no se me ocurre nada para decir que ¨no¨.-

-Y quieres que yo te ayude ¿Cierto?-

-Aja.-

-¡Déjalo todo en mis manos!- Exclamado esto, Tobías me abrazo con tranquilidad, sonreí un poco más calmado.

-6:00 PM.-

Dato vanidoso: Max, por lo visto es bastante puntual, el timbre sonaba con un tanto de insistencia, yo estaba escondido en una esquina del pasillo, me percate de como Tobías iba con tranquilidad a abrir la puerta, trague saliva ansioso, abrió la puerta y allí estaba, sentí como el pulso se me detenía casi totalmente ¿Este imbécil estaba de luto o qué? Vestía una camisa negra, unos jeans de un azul metálico casi asimilando al negro, y unos tenis del mismo color que su camisa, la mangas de esta estaban dobladas hasta estar la altura del codo, tenía un atuendo combinando lo formal con lo informal, curioso, pero se le veía bien… Espera ¿Qué?

-Esta medio día te veías más alto, Mathias.- Comento un tanto irónico ese cabeza hueca.

-No soy Mathias, soy Tobías… Su hermano menor.- Contesto este molesto.- Supongo que tú eres el que le viene a dar contra el muro a mi hermano ¿Cierto?- Pregunto mirando de mala manea a Max.

-Uh… yo…- Max automáticamente se puso algo nervioso, miro hacia varios lugares, intentando pensar en que responderle a Tobías, sonreí triunfante, seguramente se iría.

-A no ser que te guste embarrártela de mierda…- Comentaba Tobías con tranquilidad.

-¿Eh?- Max estaba aturdido ante tal comentario.

-Mathias tiene diarrea.- Abrí los ojos como platos ¡¿Eso era lo mejor que se te había ocurrido?!

-Oh…-Susurro Max para luego sonreír.- Escúchame atentamente niñato, yo de mentiras se, y tú a mentiras no me vas a caer.- Le sonrió a Tobías con soberbia.- ¿Cuánto te pago tu hermano?- Le pregunto sin quitar esa sonrisa de su rostro.

-Te estoy diciendo la verdad, es tu decisión si decides creerme o no.- Replico Tobías intentando estar calmado.

-Oh… Sería una pena que tu madre se enterase de tus notas, o el hecho de que visitas lugares porno en vez de estudiar.- Comento Max sonriéndole con sorna a Tobías mientras le enseñaba una hoja arrugada.

-¡¿De dónde sacaste eso?!- Chillo Tobías totalmente desesperado.

-Lo metiste en mi mochila, imbécil.- Le replico Max sonriente.- Es irónico como gira el mundo ¿No?- Max estaba ganando el rodeo, Salí de mi escondite para encararlo, nadie trataba así a mi hermano, Max al verme, toda su confianza desaprecio.

-¡Lárgate o llamare a la policía!- Grite sumamente molesto, no era la mejor amenaza del mundo, pero, el hecho de que el amenazase a mi hermanito era perturbador.

Max retrocedió alejándose del marco de la puerta.- Mathias… Espera…yo…- Intento excusarse.

-¡Eres patético! ¡¿En serio?!¡¿Amenazar a un niño de 13 años?! ¡No me jodas!- Le grite saliendo de la casa junto a él, gire mi mirada hacia donde esta Tobías, este estaba en shock, yo era una persona pacífica y el jamás me había visto gritar de esa manera, el al ver mi mirada cerró la puerta de la casa dejándome a Max y a mi solos.

Bofetee con fuerza a Max, estaba molesto ¿Quién se cree el que es? Primero me insulta para luego intentar coquetearme, y luego venir y amenazar a mi hermano menor.

Él se sobo la mejilla aturdido y sorprendido.- Mathias, oye, relájate… Nada se arregla a gritos…- Musito ese imbécil mientras me miraba con cierto pánico.

-Eres alguien despreciable, un canalla, un imbécil.- Susurre con odio.

-Un imbécil que te…- Antes de que el pudiese seguir hablando le mande otra bofetada.

-¡Te odio!- Le grite mientras cerraba los ojos con fuerza y algunas lágrimas salían de estos, ese imbécil como respuesta me abrazo.-¡Suéltame!- Grite desesperado mientras pataleaba intentando zafarme, pero la diferencia de fuerzas era notoria.

-Estas sobreactuando, no fue lo que hice con tu hermano lo único que te molesto, hay varias cosas que te molestan, solo necesitabas algo más para explotar.- Me susurro ese cabeza hueca al oído sin dejar de abrazarme, si su intención era relajarme, ¡Que se joda!

-Tú eres una de ellas.- Sentencie fúnebre.

-Oh, no es para tanto.- Me susurro el con tranquilidad.

-¿Cómo sabes que mi hermano ve porno?-

-Oh, una vez dejo su teléfono tirado en la casa de uno de mis amigos, y su teléfono estaba hasta el tope de videos xxx.-

-¿Cuál amigo?-

-¿Conoces a Arturo? Bueno, pues el también tiene un hermano mayor.-

-Se llama Rick, ¿Cierto?- Pregunte intrigado por el tema, mi cólera se había desaparecido por arte de magia, si, cambio de humor con facilidad.

-Aja.- Asintió el con una sonrisa, mientras rompía el abrazo.

-¿Y lo de sus notas?- En verdad me preocupaba un poco, lo del video era razonable, pero ¿Cómo fue que obtuvo las notas de Tobías? Eso de que Tobías las haya metido en su mochila, era obviamente mentira.

-Oh bueno, tu hermano menor intentando ocultar sus ¨altísimas¨ notas, abrió mi mochila y las guardo allí, esta tarde fue cuando me percate que sus notas estaban allí.-

-Ya veo…-

-Oye, ¿Nos vamos?- Me pregunto Max mientras descaradamente me agarraba una mano, yo me tense un poco.-Claro, si todavía quieres ir a comer helados conmigo…- Me sonrió un poco, se le veía un tanto ansioso.

-Oh bueno, comer helado tal vez me calme un poco más.- Intente sonar animado.

-20 minutos más tarde.-

Bueno, he de admitir que esperaba un ambiente incomodo, pero era todo lo contrario, había un ambiente ameno y tranquilo, comíamos con tranquilidad nuestros helados, yo me dedicaba a observar el establecimiento donde estábamos, no era la típica heladería, el lugar estaba pintado con colores pasteles, las mesas tenían manteles con colores igual pasteles, había una temperatura baja, típico, los estantes estaban llenos de pasteles con helado, había una barra donde la gente comía con tranquilidad, tenía más pinta de ser un restaurante de comida rápida que una heladería, aunque debía admitir que los helados estaban exquisitos, tanto Max como yo, estábamos en silencio, decidí ser yo el que rompiese tal silencio.

-Uh… perdón por lo de la cachetada.- Claro Mathias, recuérdale los momentos más miserables.

-Querrás decir ¨las¨ cachetadas.- Me corrigió el sin levantar la mirada si quiera.

-Bueno, eso, perdón.- Musite avergonzado.

-No hay problema, ahora como castigo debes darme tú número de teléfono.- Comento Max sonriéndome con tranquilidad, yo asentí dudoso ¿Sería buena idea? Después de haberle dado mi número de teléfono, se hizo otro silencio entre nosotros.

-Y uhm… ¿Por qué tienes esa fobia con los ¨nerds¨?- Vale, definitivamente era pésimo haciendo temas de conversación ¡No me juzguen! Al menos lo intento…

-Bueno, cuando era pequeño, era muy descuidado con los estudios, digo, al no tener unos padres que se preocupen correctamente por ti ¿Cómo les prestaras atención a los estudios? El caso es que yo era el más bobo de la clase ¡Ni bien me sabía la tabla del 1! Todos se reían de mí, inclusive los cerebritos lo hacían, era patético, pasaron los años ¿Y crees que pude hacer amigos? Nunca pude llegar a hacer un amigo en primaria.- Hizo una pausa mientras suspiraba pesadamente.- Recuerdo cuando nos graduamos de primaria, todos los cerebritos eran conmemorados con medallas, diplomas, sus padres les aplaudían orgullosos, oh, cuanto hubiese dado para que mis padres hubiesen estado allí…- Termino de decir un tanto cabizbajo.

-Oh... Yo no debí preguntar… Lo siento.- Intente enmendar lo que había hecho, el ambiente automáticamente se tornó pesado.

-No te preocupes, seguramente ya tienes que volver a casa y eso, tu madre se preocupara por ti, bueno, vamos.- Se levantó de su silla, ya habíamos pagado así que no fuimos de allí con tranquilidad, el camino regreso a casa también hubo un silencio incomodo, el me dejo en la puerta de mi casa, todavía se le veía desanimado.

-Muchas gracias, por los helados.- Le sonreí un tanto nervioso, el levanto la mirada levemente, me sonrió con tranquilidad.

-No hay problema.- Musito sonriente.

Me le quede mirando por unos segundos, pensando, esto era un todo o nada.- ¡Buenas noches!- Grite rápidamente mientras depositaba un suave beso en una de las mejillas de Max, para luego, meterme en mi casa fugazmente.

Pude apreciar como Max se quedaba estático unos segundos, para luego pasar una de sus manos por su mejilla, se dio media vuelta alejándose lentamente de mi casa, suspire aliviado.

Ya me había sacado ese peso de encima, era un verdadero alivio.

-Mientras tanto con Max.-

El moreno recién iba llegando a su casa sin haber podido quitar una pequeña sonrisa en su rostro, la casa estaba en penumbras, penumbras que tardaron en desaparecer a penas el moreno cerrase la perta principal, ambas morenas habían aparecido de la ¨nada¨.

-¿Y cómo te fue?- Inicio Jackeline mientras se acercaba con tranquilidad al moreno.

-¿Lograste violarlo?- Continuo Michelle mientras abrazaba por la espalda a Max, asustándolo un poco.

-Diría que la cita fue un asco, sino fuese por el hecho de que el al final me beso la mejilla.- Respondió triunfante Max señalando una de sus mejillas.

-Te habrá besado con una tabla, porque ¡Joder! Menudo moretón te ha dejado.- Comento Jackeline examinando la mejilla del susodicho.

-Eso fue antes, hubo una disputa entre nos y no dudo en bofetearme un par de veces.- Replico Max arqueándose de hombros.

-Le tocaste el culo fijo.- Susurro Michelle cruzándose de brazos.

-Con el jean que llevaba puesto, en realidad me entraron unas inmensas ganas de tirármelo allí mismo.- Susurro Max con una retorcida sonrisa en el rostro.

-No eres el único que piensa eso, Edward también le tiene ganas.- Comento Jackeline sonriente.

-Que lastima que no haya muerto junto a sus padres.- Susurro Michelle sonriente.

-Me quedara terminar el trabajo de ese día.- Sentencio Max en tono fúnebre.

-Todavia no me deja de sorprender el hecho de que un niño de 8 años que ni bien se sabía las tablas de multiplicar haya podido cortarle los frenos a un vehículo y que los dueños de este no se hayan dado cuenta, que casualidad que los dueños de ese vehículo hayan sido los padres de Edward.- Bromeo Jackeline con una sonrisa demoniaca en su rostro.

-Oh no te preocupes por eso.- Hablo Michelle sonriendo de manera similar a la de su hermana.- Nosotras nos encargaremos de Edward.- Le susurro la morena con tranquilidad.

-¿El precio?- Pregunto Max sin siquiera inmutarse por la sonrisa que ambas morenas le estaban dedicando.

-Es algo muy simple.- Comenzó Jackeline sin quitar esa sonrisa de su rostro y frunciendo el ceño.

-Queremos el alma de la madre Mathias.- Fulmino Michelle con una sonrisa psicópata en el rostro.

-No estoy del todo seguro si pueda conseguirla, no quiero que Mathias sufra.- Explico Max preocupado.

-¿Quieres nuestra ayuda o no?- Pregunto la de ojos morada fastidiada ante la indecisión de su marioneta.

-Bueno, sí pero-

-¡Pero nada!- Le interrumpió Michelle.- ¡Sin nuestra ayuda Mathias terminara enamorándose de Edward y tu quedaras solo como la mierda!- Le grito está a manera de sentencia.

-Todo es más fácil cuando tienes a un ente de ultratumba a tu disposición.- Musitaron ambas al unísono, las escleróticas de ambas se tornaron negras, el iris de Jackeline se mantuvo morado, pero el iris de Michelle se tornó blanco con la pupila morada, dichas estas palabras, ambas desaparecieron dejando de nueva cuenta la casa en penumbras.

Max suspiro preocupado, ahora se empezaba a arrepentir de todas las cosas espantosas que había hecho a órdenes de esas 2 arpías, siempre con la excusa de conseguir el amor de Mathias, y ahora resultaba ser que Mathias ni siquiera sabía de su existencia, sino hubiese sido porque ese dia lo insulto, tal vez Mathias hubiese seguido sin saber de su existencia.

Está bien si el hubiese invocado a esas 2 y ahora el karma que lo estaba atacando, estaba perfectamente bien, pero había un detalle: El NO las había invocado ni nada por el estilo, simplemente ellas aparecieron para hacer que toda su vida se fuese cuesta abajo, junto a la aparición de esas 2 había parecido también una caja musical, caja musical que ahora sostenía entre sus manos, si abría la caja se escuchaba una hermosa melodía, y en la parte interna de la tapa de dicha caja, a cada lado, habían unas fotos de unas hermosas niñas sonrientes.

Niñas que fueron fríamente asesinadas, y ahora no podían descansar ni en el cielo ni en el infierno ¿Por qué? Porque su asesino quería quedarse con las almas y torturarlas, pero algo salió terriblemente mal: Las niñas se revelaron causando la muerte del asesino, y ahora habían quedado en el limbo, ni vivas ni muertas, sin poder envejecer, no sentir dolor, nada, eran unos simples espíritus que se habían corrompido y ahora estaban deseosos de alimentarse con almas.

Cerro la caja pensativo, necesitaba un plan para librarse de ellas, ¨todo fuese por el amor¨ pero recurrir a asuntos de ultratumba era algo exagerado ¿No? Ahora tenía miedo de que si no les hacía caso ellas arrematarían contra Mathias.

Necesitaba un plan con urgencia.

-Al día siguiente, narra Bonnie.-

Oh, cruel destino ¿Qué te he hecho yo? Si esto es una broma, ¡Te aclaro que es pésima! ¡A que queréis saber qué es lo que pasa! No es nada grave, solo que el cabeza hueca de Max no tenía más nada que sentarse con nosotros en la hora del receso, Foxy lo miraba de muy mala manera, Chica solo tenía una sonrisa nerviosa, y Freddy lo veía con duda, desde que él había llegado todo se hizo un silencio de ultratumba.

-Y… uh… ¿Tu eres?- Pregunto Freddy sin dejar de mirar extrañado al imbécil de Max.

-Soy Max.- Respondió el susodicho con una sonrisa en el rostro.

-Y uhm… Max… ¿Por qué estás aquí?- Pregunto Chica también extrañada, en definitiva, Max era un frívolo.

-Vine a ver a Mathias.- Respondió este sin más, yo me ruborice un poco, todo por vergüenza ajena.

-Ya lo viste, ya te puedes largar.-Ordeno Foxy sumamente molesto, muchos se preguntaran por qué Foxy estaba de mal humor ¿Cierto? Bueno, el imbécil de Max desde que llego no dudo en abrazarme por la cintura, Foxy casi se lo traga con la mirada por eso.

-Calmate, guardaespaldas, solo vine a hablar y conocer gente nueva, eso no le cae mal a nadie, ¿O sí?- Se burló Max sonriente.

Foxy gruño por lo bajo y le dedico una mirada peor a Max.- ¿Sois pareja o algo así?- Pregunto de mala gana.

-No, solo somos amigos nuevos.-

-¿Amigos nuevos?-

-Aja, nos conocimos hace un día.-

-Para ser nuevos amigos, tenéis mucha confianza entre ustedes, ¿No?- Pregunto Chica señalándonos.

-Aja, Mathias confía plenamente en mí y yo confió plenamente en el.- Respondió Max mientras me apegaba más a el, no se necesitaba ser todo un cerebro para saber lo que el estaba haciendo: Provocar a Foxy.

-Ya veo, entonces hiciste un nuevo amigo, me alegro por ti, Mathias.- Musito Freddy con una gota de sudor pasándole por la frente y sonriendo nerviosamente.

-¡Hey! Deberíamos ir a la nueva feria, hay una atracción llamada ¨Freddy's Fright¨ ¡Simplemente espeluznante! ¿Qué opinan?- Un frívolo en todo el sentido de la palabra.

-Uh, no lo sé, sería interesante probar algo nuevo.- Musito Chica.

-Yo pienso que sería buena idea ir.- Comento Freddy, claro, como la atracción llevaba su apodo…

Foxy se quedó callado, el pobre estaba que se lanzaba y atacaba a Max.- ¿Qué te parece si te vas? Eres una verdadera molestia.- Expuso Foxy a mala gana.

-¡Venga ya!- Grito Max alzando ambos brazos liberándome de su agarre.- Yo también te quiero, Edward.- Expuso sonriente.

Después de que estuviésemos un rato hablando, al final, Max logro caerle bien a Chica y Freddy, excepto a Foxy, obvio, dejando eso de lado, ahora esos 3 estaban a carcajadas, yo sonreí tranquilamente, por lo visto, Max se había olvidado de mi, aprovechando que los demás estaban entretenidos me acerque lentamente a Foxy, me senté a su lado y le sonreí con simpatía.

-Te saldrán canas verdes si sigues así de amargado.- Le comente a foxy sonriente, mientras apoyaba mi cabeza en su hombro.- Espero no te moleste que haga esto, es que ayer no pude dormir bien.- Susurre mientras cerraba los ojos por un momento.

-Ese imbécil me da muy mala espina, ¿De dónde demonios lo sacaste?- Me dio cierta gracia la expresión que tenía en su cara y no pude evitar soltar una leve risa, sonreí más animado y respondí.

-Oh, ignóralo, es solo un frívolo que se me ha pegado atrás.- Respondí con tranquilidad, ignorando el hecho de que Max posiblemente me hubiese estado escuchando.

Foxy suspiro y con uno de sus brazos me abrazo por la cintura, me sentí protegido por unos instantes, era muy distinto ser abrazado por Foxy que por Max, con Foxy me sentía muy bien, los demás parecían no existir, solo éramos él y yo, pero con Max era todo lo contrario, me sentía ansioso, y pareciera que muchas cosas malas fuesen a pasar.

Nuestro momento se vio interrumpido por los demás avisándonos que ya debíamos volver a clases, suspire un tanto fatigado, camine a la par de Foxy intentando ignorar lo mayor posible a cierto individuo y este entendiese la indirecta de que no quería ser su amigo, porque según él, nosotros éramos ¨amigos nuevos¨, Max, simplemente me caía mal, y no importase lo que el hiciera para intentar convertirme en su amigo.

-6:50 PM.-

-Ahm… Gracias por acompañarme.- El destino definitivamente era el ser más cruel existente ¡¿A caso quería verme todo el tiempo con Max acaso?!

-No hay de que, Mathias.- Me sonrió este con serenidad mientras me agarraba de la mano.

-Oye, el hecho de que te haya dado un beso en la mejilla ayer, no te da el derecho a estarme agarrando todo el rato.- Comente un tanto fastidiado.

-¿Cómo no tocarte? Eres tan suave y hueles a moras.- Contesto ese frívolo mientras me abrazaba, yo suspire molesto.

-Gracias por los cumplidos, ahora suéltame.- Ordene molesto.

Después de que ese cabeza hueca dejara de abrazarme, no dudo en volverme a agarrar la mano, mire a otro lado ya con las mejillas rojas ¿A caso intentaba ridiculizarme?

Llagamos a mi casa, este se me acerco demasiado a mi persona, puso ambas manos a cada lado de mi cabeza yo lo mire expectante durante unos segundos, el me miro a los ojos, su sonrisa se borró.- Mathias… Se que esto es una propuesta indecente, pero, ¿Te gustaría venir mañana a mi casa a ver películas?- Si, eso era indecente, me pregunto que será vulgar.

No, no puedo, mañana estaré atareado con muchas cosas, pero agradezco tu oferta.- Me negué intentando sonar lo más suave posible.

-Oh, entiendo, bueno…- ¿En serio piensas seguir insistiendo?- ¿Qué te parece si me das un beso de despedida?- Yo me puse de todos los colores, mi corazón literalmente dio un vuelco.

-E-eh… B-bueno y-yo…- Genial, y ahora tartamudeaba.-¿So-solo u-uno?- Mathias, por el amor a dios ¡¿Qué estás haciendo?!

-Solo uno, con eso poder dormir tranquilo y soñar contigo…- Me susurro Max al oído de manera seductora, yo me tense mucho más, me acerque lentamente a su rostro, roce levemente sus labios, el me abrazo con brusquedad por la cintura y unió nuestros labios en un muy brusco beso, yo estaba demasiado tenso y a duras penas podía reaccionar, y apenas pude hacerlo me percate de algo: Max me besaba con desesperación, era un beso ahogado en desesperación y dolor ¿Qué estaba pasando exactamente?

Interrumpí ese ¨beso¨ separando a Max lo más lejos posible de mí, este me miro preocupado, bajo la mirada por unos segundos, para luego agarrar de nueva cuenta mi mano, mire hacia varios lados con las mejillas totalmente rojas, sentí algo extraño en estas, dirigí mi mirada hacia ellas, y me sorprendí al ver lo que había: Una pequeña caja hexagonal, dentro de esta había un corazón, posiblemente, hecho de cristal rosa ¿Cómo sabía lo que había dentro de esa caja? Bueno la caja era transparente, la caja parecía ser de vidrio, era un detalle muy lindo, mis mejillas ardieron con más furor, y mi corazón dio otro vuelco.

-M-muchas g-gracias por el d-detalle…- Musite de manera casi inaudible, el levanto la mirada y me sonrió.

-No hay problema.- Contesto este mientras me besaba con cierta dulzura en la frente.- Feliz fin de semana.- Musito con tranquilidad mientras se alejaba de mí y desaparecía entre las sombras.

Ahora, tendría todo el fin de semana con una laguna mental en la cabeza.


YYYYYYY hasta aquí lo dejo, fius!

Espero les haya gustado, perdón por la demora, tengo una cuenta en Deviant Art y Wattpad, no duden en pasarse por allí, que lo que verán posiblemente les guste.

-Deja el spam por amor a dios!-

-NUNCA.-

No duden en dejar un valioso comentario ;v; me motivan a seguir escribiendo.

¡No pienso actualizar mis otros fics hasta que alguien lea y deje un comentario en Two Moons!