—¿Qué? —Plagg desvió la atención de su queso al sentir la mirada de la catarina sobre él.
—¿De qué estas hablando?
—De nuestros chicos, igual que tu.
—Pero queremos juntar a Chat Noir y Marinette. No a Adrien y Marinette —Aquel comentario pareció absurdo al kwami.
Eran las mismas personas después de todo.
—Pero Tikki, cuando Chat Noir empiece a notar a Marinette será imposible para mi chico no voltear a verla cada dos segundos. Estoy seguro de que se lastimará el cuello de tanto voltear.
¿Es que acaso no podía imaginarlo?
—Te estas adelantando Plagg, ese paso va mucho después.
—Entonces ¿Cuál es el siguiente paso?
—La convivencia regular, claro esta.
Los orbes azules y verdes chocaron, en una escena peculiar.
El chico vestido de negro intentó no pensar en lo incómodo que resultaba aquella situación, sin poder evitar pensar que aquello no pasaría si fuera Adrien el que estuviera en la puerta de la familia Dupain en lugar del héroe de París.
Porque es más común que un súper modelo tocará la puerta de tu casa a que lo hiciera un súper héroe.
Podía sentir el calor en sus mejillas mientras que Marinette lo observada con curiosidad y justo detrás de ella sus madre se mostraba ligeramente pálida por su presencia.
Si seré idiota...
La cereza en el pastel fue el primer comentario que recibió Marinette al verlo ahí.
No tenía ninguna duda de que algo así no le pasaría a Adrien Agreste.
—¿Qué estás haciendo aquí Chat Noir? —La respuesta salió de su boca al momento, con un tono palpablemente exasperado.
—¡Pero si tú me invitaste princesa! —En ese momento no estaba seguro de nada. Sunquerida compañera de clases ¿le estaba jugando una broma o tenía una vena de crueldad latente que apenas lograba vislumbrar?
Quizás disfrutaba de ver una mirada extrañada en él y por eso mismo tartamudeaba frente a él.
De ser así, es una excelente actriz.
La vio parpadear unos segundos, antes de que le diera la espalda para hablar con su madre.
—Mamá, ¿puedo tomar algo de la panadería para Chat Noir?
Esto tiene que ser una broma.
La mujer asintió, provocando que la adolescente pasará a un lado del rubio como si no estuviera ahí.
—Pero princesa...
Cuestionó con las orejas agazapadas y la mano derecha extendida en dirección a la chica.
Había olvidado que era observado por la señora Cheng, o al menos fue así hasta que ella se aclaró la garganta llamando su atención para después dejarlo escuchar su dulce voz.
—Chat Noir, ¿está todo bien?
—¿Disculpe?
—Imagino que hay una buena razón para que estés aquí —La mujer se acercó a él, dispuesta a hablar en completa confidencia —¿Mi familia esta en peligro? ¿Hay algún akuma cerca?
—¿Qué? ¡No! —El de ojos verdes pudo ver el desconcierto en la mujer ante su apresurada respuesta —Disculpe el malentedido señora, le aseguro que su familia esta sana y salva.
—Pero entonces...
—Me encontré con su hija el día de ayer, ella me invitó a pasar a la panadería y yo no me he podido resistir.
Y era cierto, la idea de ir a la panadería Dupain a comer algo preparado por Marinette era una idea muy atrayente, en especial cuando su otra opción era quedarse en casa solo, escuchando por milésima vez alguno de sus muchos discos.
En ningún momento pensó que Marinette se olvidaría del asunto, o que lo hubiera invitado por cortesía, sin esperar a que realmente asistiera.
Eso sin mencionar que terminaría preocupando a la señora Cheng.
—¿Cuándo te encontraste con mi hija? —Cuestionó con genuina curiosidad.
—El día de ayer, por supuesto.
—¿Hablas con todos los ciudadanos que te encuentras o..?
—No, es sólo que...
—Chat Noir me ha ayudado en más de una ocasión a evacuar el Colegio mamá, ya sabes, cuando los villanos estan cerca de la zona—Su compañera de clases llegó, salvándolo de esa incómoda conversación —Aquí tienes.
Marinette le tendió una bolsa de papel, recibiendo una mirada ligeramente triste del varón.
—Cielos, gracias princesa.
—¿Pasa algo Chat?
—Me parece que cierta chica olvidó nuestro acuerdo —Comentó el rubio con sorna.
—¿Disculpa?
—Me dijiste que prepararías algo para mi, no que le robarías la mercancía a tus padres. Eso está muy mal, no pensé que fuera así —Sabine observaba esa extraña conversación, sin saber qué estaba pasando.
Tampoco entendía la extraña fascinación del héroe por llamar a su hija "princesa".
Eso sin mencionar que el rubio tampoco lo tenia muy en claro.
—¿Y cuándo dije eso?
—¡Ayer!
Todo eso era demasiado extraño.
—Chat Noir, ¿por qué no te quedas a cenar mientras Marinette te prepara algo?
—¿En serio? —Preguntaron ambos, el rubio con tremenda fascinación y la adolescente llena de terror.
—¡Mamá!
—Hija, no puedes prometer un postre a alguien y esperar que se conforme con unas galletas de la panadería —Regañó fraternalmente la mujer a la chica.
—Unas galletas de la mejor panadería de París —Se atrevió a añadir el héroe que en ese momento revisaba la bolsa que le habían ofrecido.
—Sin duda le caerás bien a mi esposo —Comentó la señora con una ligera risa —Será mejor que entren, ¿Prefieres algo en especial Chat Noir?
—Estoy seguro de que cualquier cosa me encantará.
—Bien, cariño. Será mejor que prepares esa tarta de limón que te queda tan bien y que a tu padre le encanta.
—Sí, mamá —El deje de fastidio en la voz femenina hizo reír al rubio.
—Bajaré a ayudar a tu padre, ya casi es hora de cerrar. Los dejaré solos.
Los adolescentes se quedaron en la entrada de la casa, observando a la mujer irse a paso mesurado.
—Entonces... ¿Tarta de limón? —Preguntó Chat a la azabache.
—Con merengue como decoración —Concluyó Marinette.
Ese había sido un momento extraño.
Gracias por leer, votar y comentar.
