CAPÍTULO 3:
JUST BETTER ALONE
PARTE 2
… Hoy sigo presa en tu silencio
Y por más que pasa el tiempo
Te siento.
Quiero ser libre
Libre para poder alejarme
Ser libre y después
Confiar y despegarme esta vez…
"Creo que la hora de la verdad está a punto de llegar" dijo Dave sentándose nuevamente en su gran silla.
"Creo que así es. Pero sabes que cualquier cosa que pase hoy yo estoy y estaré siempre aquí para ti" dijo la latina dándole un beso en la frente.
"Gracias" respondió él.
"Para eso somos amigos tonto".
Lo que no sabía Santana era que la hora de la verdad no había llegado solamente para su amigo.
Estaba a punto de enfrentarse a lo que tanto había temido.
"¡No me gusta cómo me veo Dave! ¿Seguro que no puedes conseguir algo más decente que esto?".
"Te ves bien Tana, recuerda que tú te ves hermosa con cualquier cosa" se comenzó a reír al recordar lo que minutos antes le había dicho Robert a su amiga.
"Deja de reírte que no te acompañare a ninguna parte" gruño la morena.
"Okey, okey pero no te enojes. ¿Estas lista? Que si de aquí a 1 minuto no lo estás me voy a arrepentir, no iré y tú serás la culpable. Cada segundo que pasa estoy más nervioso".
"Trata de calmarte. Recuerda que si esta tu caliente amiga latina junto a ti todo va a estar bien". Él sonrió al escuchar esto.
"Eso es verdad ¿Ya estas lista?".
"Dave es la quinta vez que me preguntas lo mismo. Pero ahora si lo estoy, aunque por mí no iría a ninguna parte así" dijo mientas se arreglaba su hermosa cabellera y se retocaba los labios por última vez. "Vamos".
"Mejor quedémonos aquí" dijo nerviosamente Dave.
"Nada de eso grandulón, piensa que después de tantos años al fin podrás dar vuelta la página, ya no lloraras todos los días por él, ni te acostaras con todas las mujeres que se te cruzan para intentar olvidar lo que te hizo" cuando la morena terminó de hacer el comentario miró nerviosamente a su amigo por lo último que había dicho. Obviamente no estaba hablando de él, sino de lo que a ella le pasaba.
Dave la miró extrañado, pero de inmediato entendió de quien estaba hablando la latina, así que prefirió no decir nada.
"Es tiempo de que vayamos a ver cómo está el local".
"Si" dijo la morena.
Ambos salieron de la oficina para dirigirse al VIP donde se encontraría Dave cara a cara con el amor de su juventud.
"Limits" estaba repleto, como todos los sábados. El VIP se encontraba en la parte superior del club.
Cuando estaban a punto de llegar –antes de subir la escalera- David se detuvo de improviso haciendo que Santana, que venía atrás de él chocara con su espalda, ya que no alcanzó a frenar cuando su amigo paró.
"No quiero Tana, no estoy preparado" dijo mientras se daba vuelta para mirar a la morena.
"Sé que es difícil, pero es ahora o nunca. Si no lo haces estarás preguntándote todos los días que hubiera pasado si, y créeme que no vas a querer eso".
Cuando Dave le iba a responder a la latina, desde lejos se escuchó que alguien llamaba animadamente a la morena.
"¡Santanaaaa! ¡Santanaaa! No puedo creer que te haya encontrado aquí" detrás de su amigo se acercaba apresuradamente un hombre bastante pálido, que más que hombre parecía un niño aún.
Dave que estaba de espaldas a él se puso extremadamente nervioso.
"Kurt" dijo débilmente, pero lo suficiente para que su amiga lo escuchara.
Kurt que no se había dado cuenta de quien era aquel hombre, se abalanzó sobre la morena para abrazarla alegremente.
"Porcelana que sorpresa" dijo finalmente Santana.
"¡Sí! ¡Nunca pensé que encontrarte aquí!" Cuando se separaron, Kurt se dio media vuelta para mirar y saludar al hombre con el que había visto hablando a la morena.
Grande fue su sorpresa cuando reconoció quien era.
"Dave".
El grandulón no sabía que cara poner, había planeado desde días que decirle a su exnovio del instituto, pero ahora que lo tenía frente a él las palabras no salían. Por su parte el de ojos claros tampoco sabía qué hacer o que decir. Si saludarlo con un abrazo o decirle hola, solo atinó a quedarse en su misma posición.
"Qué raro que estemos todos aquí después de tantos años" dijo finalmente Santana al darse cuenta el incómodo silencio que había surgido.
"Sí. Eso es verdad" respondió Kurt.
"No sabía que te gustaba visitar los clubs de Nueva York" dijo la latina.
"No me gustan tanto, solo que hoy he venido a celebrar mi despedida de soltero" intentó mirar solo a la morena cuando dijo esto, ya que se le hacía difícil mirar a Dave.
"Vaya, vaya esa sí que es una sorpresa aún más grande" respondió Santana tratando de sonar la más natural posible, ya que estaba enterada hace horas de la razón por la cual el de ojos claro iría al club, pero no quería dejar al descubierto a su amigo, que seguía inmóvil desde que había aparecido su exnovio.
"Si, íbamos a celebrar juntos la despedida de solteros con Blaine, pero tuvo que viajar para concretar unos negocios y fue imposible posponerlo".
"Qué lástima" dijo la latina. "Pero felicitaciones por la boda".
"Gracias" le respondió Kurt.
"Si felicitaciones" dijo finalmente Dave mirando al pálido hombre. Ya no estaba tan paralizado como segundos antes, pero la latina podía notar lo tenso que se encontraba aun.
"Gracias" respondió nuevamente el festejado, pero ahora había agachado la cabeza para no mirar directamente al hombre que se encontraba a su lado. "¿Pero… y ustedes que hacen aquí? ¿Vinieron a bailar un rato o qué? Nunca espere que fueran tan amigos".
"Cosas que pasan" dijo la morena, "y no nada de eso. Aquí el grandulón es el dueño de este club y nos dirigíamos justo a donde estaban para darles la bienvenida, pero no teníamos idea que eras tú el festejado" mintió.
Kurt miró a Dave con una cara sorprendida, ya que nunca espero que su antiguo amor tuviera un club nocturno y menos que fuera uno gay.
"Si" sonrió débilmente Dave.
"Pero ya nos tenemos que ir Porcelana, creo que ya te dimos la bienvenida" respondió Santana sonriendo. "Tenemos que ir a ver que todo esté en orden, ya ves que este de aquí" apunto a Dave "me tiene a sus servicios por hoy" lo dijo mientras se daba una vuelta sobre si misma mostrándole a Kurt la camisa que tenía escrita en la parte posterior "Limits Night Club".
"Nunca esperé verte trabajando en un club ¿Qué pasó con la abogada Santana López?".
"Sigue donde mismo, sólo que por hoy se está tomando un descanso" sonrió la morena.
Dave que aún seguía en la misma posición, intentaba entender lo que hablaban los dos, pero no podía escuchar nada de lo que su amiga hablaba con Kurt, se sentía tan mal al estar ahí, frente a él y no poder decir nada de lo que había planeado, así que no lo soporto más y salió velozmente del lugar.
"Lo siento" fue lo único que alcanzo a decir.
Kurt lo miró sorprendido por lo rápido que se había ido, sin ni siquiera despedirse. Santana al darse cuenta que el chico con piel de porcelana seguía mirando cómo se alejaba su amigo dijo "ya ves cómo es esto, tantas cosas por aquí tantas por allá, seguramente hubo algún problema y tuvo que ir a ver qué pasó" trato de excusarlo la morena, aunque esta sabía muy bien la razón por la que su amigo había salido casi corriendo de donde se encontraban.
"Debe ser un hombre muy ocupado por lo que veo" se quedó pensando mientras decía esto. "Ya tengo que subir. Mis invitadas me están esperando. Pero deberías pasarte por aquí un rato. Hay varias amigas y están algunas chicas del instituto, Tina, Sugar, hasta Mercedes viajó desde Los Ángeles para venir".
"¡Si, por supuesto! Mándales mis saludos y diles que en un rato más voy donde están. Ahora iré a ver dónde anda Dave que de seguro está muy ocupado. Nos vemos en un rato Porcelana" dijo esto e iba a salir en dirección donde se había ido su amigo. Pero antes de poder seguir Kurt la tomó por el brazo.
"Santana… eh… si ves a Dave y no está muy ocupado… le podrías decir que quiero… y… necesito hablar con él… Bueno solo si puede".
La morena se preguntó que sería lo que Kurt quisiera decirle a su amigo y más aún que haría su amigo cuando le dijera lo que el pálido hombre quería hablar con él.
"Claro, yo le digo" dijo con una sonrisa y se dio media vuelta para seguir su camino.
"Gracias" respondió Kurt dándose media vuelta también para ir donde se celebraba su despedida de soltero.
Intentó poner una sonrisa mientras subía. Debía estar feliz por lo que se celebraba hoy, al fin se iba a casar con el amor de su vida. Porque Blaine era el amor de su vida ¿Verdad? Siempre lo había sido. Pero ahora que Dave había aparecido de la nada, porque se sentía ¿Confundido? ¿Esa era la palabra correcta para lo que estaba sintiendo?.
Cuando estaba a punto de llegar a donde se encontraban sus invitadas, trato de alejar todos esos pensamientos de su cabeza. Pero no podía. Seguía pensando en lo que recién había sucedido. Y en el por qué le había dicho a Santana que quería hablar con Dave.
Dave estaba sentando en la barra con un vaso de whisky en su mano, mientras hablaba con uno de los barman del local. Éste al ver a Santana acercándose le hizo unas señas con las manos diciéndole que el grandote estaba un poco tomado. A lo que la latina solo le asintió.
Se sentó en la silla al lado de su amigo y le pidió al mismo barman que le pasara un vaso y la botella de whisky.
Dave le sonrió al ver este gesto.
Siguieron así unos momentos sin hablar, solo tomando lo que había en sus vasos, hasta que finalmente Santana habló "Kurt me dijo que quería conversar contigo".
Cuando se lo dijo a su amigo, este la miró sorprendido y luego de unos segundos respondió "no creo que este preparado para hablar con él. Pensé que iba a ser diferente todo ahora que lo viera. Que me iba a dar cuenta que los años no pasan en vano, pero no fue así. Siento que en vez de dar vuelta la página como pensé, ahora cuando lo vi, es como si quisiera seguir escribiendo en ella. Sé que es tonto, él se va a casar, pero uno no manda aquí" dijo mientras se señalaba el corazón.
"Lo sé, creo entenderte. Pero hablando súper en serio, no sé si me está gustando tanto este Dave romanticón" dijo Santana mientras le regalaba una sonrisa.
"Creo que a mí tampoco me gusta mucho" dijo Dave sonriendo también.
"Ahora si hablando de verdad, creo que deberías intentar hablar con él, saber de su vida, además aún no se casa, así que quien sabe si quiere que seas su stripper personal hoy" dijo esto riendo y haciendo reír a su amigo.
"Tú nunca cambias Tana".
Pasaron unos minutos en silencio hasta que finalmente Dave dijo "bueno creo que será hora de ir a ver qué es lo que Kurt quiere hablar conmigo, total ya no creo que pierda algo más. ¿Me acompañas verdad?".
"Por supuesto" respondió la latina. "Mientras hablas con el aprovecharé de saludar a nuestras antiguas compañeras del instituto, me dijo que Tina, Sugar y Mercedes están aquí y bueno quien sabe si Porcelana trajo a una amiga guapa por ahí".
"Nunca me cansare de decir que tú nunca cambias Santana López".
"Y yo nunca me cansaré de decirte que nunca lo haré".
Ambos se levantaron de donde estaban diciéndole al barman que no regresarían pronto así que guardara la botella de whisky que habían estado bebiendo. Luego de esto comenzaron a caminar en dirección al VIP del club.
Santana estaba conversando animadamente con Tina y Mercedes mientras miraba a ratos de reojo a Kurt y Dave que hablaban en un rincón alejado del lugar. No parecía que estuvieran discutiendo o algo parecido ya que a momentos los veía sonreír a ambos.
El VIP estaba lleno de amigas del chico de piel de porcelana, así que la latina se dijo a si misma que pronto comenzaría la caza por alguna de ellas. Pero en un rato más ya que por el momento estaba entretenida conversando con sus antiguas compañeras de instituto.
Se estaban contando todo lo que habían hecho en estos años, a Mercedes le iba muy bien en Los Ángeles ya que era bastante conocida en la industria de la música. Por su parte Tina hace poco se había ido a vivir con Mike, el amor de su vida, como a ella le gustaba llamarlo. Y por su parte, por su parte Santana contaba lo genial que le iba en su trabajo como abogada, ya que no quería hablar de su vida privada.
Mercedes y Tina se preguntaban que tanto hablaban Dave y Kurt y porque estaban tan alejados del resto, pero no le dieron mucha importancia, ya que si bien ellas supieron en su momento que Dave era gay, nunca se enteraron de que el grandote y Kurt habían tenido una relación sentimental.
"¿Y dónde se metió Sugar que aún no aparece?" preguntó la morena ya que desde que había subido junto a Dave no existían ni luces de su antigua amiga de instituto.
"Se fue con dos amigas de Kurt a bailar abajo, pero dijeron que no se iban a demorar mucho, no entiendo porque aún no suben" le respondió Mercedes.
"Seguro que deben estar bailando con algunas mujeres por ahí" respondió riéndose la latina a lo que sus amigas también hicieron lo mismo.
"Puede ser, aunque en verdad no lo creo mucho. No pienso que tiren para esos lados las amigas de Kurt, pero quien sabe. Si la reina de la preparatoria, la que traía babosos a todos los chicos de la escuela le gustan las mujeres, ya nada me sorprende" dijo Tina refiriéndose a Santana mientras se reía al igual que las dos morenas.
"Ya dejémonos de tonteras y porque no bajamos a bailar con ellas, así aprovechas de saludar a Sugar que al parecer está más entretenida allá que acá" dijo Mercedes mientras se paraba del sillón en el que estaba sentada.
"Por qué no" respondió Santana haciendo lo mismo. Tina también se paró de donde estaba.
"Veamos de ahí" dijo la morena refiriéndose a las barandas del VIP "de ese lugar se ve casi todo el local. Vemos donde están y vamos" dijo Santana mientras se acercaba a donde había mencionado antes.
Habían pasado un rato buscándolas entre la gente que disfrutaba de la música abajo, hasta que finalmente Tina las vio, así que decidieron bajar a bailar con ellas.
Cuando iban por las escaleras Santana miró a Dave para indicarle a donde se dirigía, pero éste estaba tan ocupado en la conversación que mantenía con Kurt que ni cuenta se dio que su amiga se estaba yendo del lugar. La morena sonrió al ver lo animados que se encontraban los dos, aunque igual tenía un poco de temor por lo que pudiera suceder entre ellos.
El club estaba realmente lleno y las luces del lugar no estaban ayudando mucho a encontrarse con Sugar y con las otras dos amigas de Kurt.
Mercedes junto a Tina iban hablando y esquivando a la gente que se movía en la pista de baile. Unos pasos más atrás venía Santana que aún no podía ver donde se encontraban las tres chicas.
Caminaron un poco más hasta que sus amigas de instituto se frenaron ya que habían llegado a donde estaban las chicas. Podía ver perfectamente a Sugar ya que estaba de frente, pero a las otras dos nos las lograba distinguir porque le daban la espalda.
Miró a las tres chicas, pero la mirada de la morena se quedó mirando a una de las tres. Estaba de espalda, pero sintió como si lo que estuviera viviendo fuera un deja vú.
Una era bajita y su pelo era castaño, y la otra era alta y rubia. Cerró y abrió los ojos una y otra vez esperando que todo fuera un sueño. Esa rubia… No… no podía ser posible… No era cierto… No, no, no y no, no podía ser posible que aquella mujer que estaba de espaldas fuera ella… Su rubia… Todo tenía que ser una estúpida broma.
No había razón lógica que la mujer a la cual miraba fuera la rubia que le había causado tanto daño, y estaba frente a ella, bueno mejor dicho de espaldas, pero a solo unos pasos de distancia.
No sabía qué hacer, sintió que iba a caer desplomada en cualquier momento, necesitaba afirmaba en algo, pero no había nada cerca, de repente pequeñas lágrimas comenzaron a caer en su rostro y trató de limpiárselas lo más rápido que pudo para que nadie se diera cuenta. Todo lo que le había dicho a Dave un par de horas antes no servían de nada para ella. Se preguntó porque le pasaba esto. Porqué justo ahora, porque justo ahí se la había tenido que encontrar. En esa situación. Ese día.
Habían pasado casi dos años desde que no la veía. Sentía, aunque ahora estaba segura, que aún no estaba preparada para verla.
Su corazón comenzó a latir mucho más rápido de lo normal. Y de la nada una rabia enorme se apoderó de ella. Pasó de la pena al odio en dos segundos. Tenía ganas de golpear lo que se le pusiera en frente, tenía ganas de dar vuelta a la rubia que seguía de espalda y decirle todo lo que sintió y que se había guardado por tanto tiempo. Tenía unas ganas tremendas de arrancarle la cabeza de un golpe. Nadie, ni siquiera una estúpida rubia iba a hacer que Santana López se pusiera así de mal. Se debatía en su interior que es lo que debía hacer ¿Salir corriendo? ¿Saludarla y hablar con ella como si nada? ¿Ignorarla? Mientras pensaba, la respuesta que tanto buscaba llegó a su mente.
Más bien Snixx fue quien se la dio.
Santana seguía ida y Mercedes junto a Tina lo notaron, la miraron con una cara extraña, no entendían que le había pasado a la morena que minutos antes había estado de lo mejor. Intentaron no tomarle mayor importancia, seguramente la morena había bebido de más y por eso se encontraba así. Se giraron para hablar con Sugar que aún no se percataba que sus amigas estaban a su lado.
"¡Sugaar! Al fin te encontramos" dijo Tina. Ésta las miró con una gran sonrisa al igual que las dos mujeres que bailaban animadamente junto a ella.
"Vamos por un trago y volvemos, está haciendo mucho calor por aquí" dijo la rubia que se encontraba ahí, tomó del brazo a la de pelo castaño y comenzaron a caminar hacia el frente para dirigirse a la barra.
Apenas ambas mujeres desaparecieron de la vista de todos, Mercedes dijo "mira con quien nos topamos en la fiesta".
Sugar se dio cuenta quien estaba detrás de ellas. La de pelo castaño sonrió al ver a la morena que seguía tan perdida en sus pensamientos.
Por su parte Santana seguía pensando en que hacer, si hacerle o no caso a Snixx que quería salir con todas sus fuerzas.
Estaba tan metida en sus pensamientos que tardó segundos en percatarse que la rubia junto a su amiga habían desaparecido de su vista.
Sugar se comenzó a acercar para saludarla. Pero antes de que la mujer se acercara lo suficiente, la morena caminó rápidamente en dirección a donde habían ido las dos amigas.
Pasó por al lado de Sugar sin siquiera prestarle atención. Tanto Mercedes, como Tina y hasta la propia Sugar, miraron con extrañeza lo que había hecho y a donde se dirigía la latina.
Santana siguió caminando rápidamente, se iba a encontrar frente a frente con lo que tanto temió durante dos años. Pero en esos momentos lo único que quería era llegar donde la rubia. Chocó con varias personas que bailaban, pero ni disculpas le pedía, lo único que quería era encontrarla.
El club como estaba a su máxima capacidad, se le hacía bastante dificultoso avanzar y ver donde podía estar a quien buscaba.
Hasta que al fin, luego de mirar y buscar por un buen rato, vio una hermosa cabellera rubia junto a la barra. No lo dudó más y caminó aún más rápido hacia ella.
Finalmente iba a mirar a la cara a la mujer que desde hace dos años era su peor pesadilla.
Cuando Santana llegó y se paró detrás de su exnovia, sintió que Snixx estaba definitivamente apoderada de ella. No entendía porque hacia lo que estaba haciendo. Era todo tan confuso, pero sentía que lo necesitaba.
Se debatió por unos segundos si en verdad era correcto lo que hacía. Tal vez lo mejor era darse la vuelta y hacer como su nunca se la hubiera encontrado. Pero recordó lo que le dijo a Dave ese mismo día. Que si no se enfrentaba cara a cara con esa mujer, se arrepentiría el resto de su vida.
Así que dejó de pensar. Tomó de un brazo a la rubia haciéndola girar para quedar frente a frente. Todo pasó en menos de un segundo. La mujer miró extrañada al sentir el brusco movimiento. Pero la latina no la miró de vuelta, su cabeza estaba nublada del odio que tenía contra ella, por hacerla sentir de esa manera. Así que apenas la giró y sin ni siquiera posar sus ojos en la rubia le dio una bofetada con todas sus fuerzas.
