Capitulo 4.-

- Asi que… al final iras_ comento TenTen más tarde ese día.

Hinata asintió mientras preparaba su equipaje. No tenía tiempo que perder; debía partir a la mañana siguiente a Konoha y asegurarse de tener todo listo para la reunión.

- Iré, porque de nuevo estoy entre la espada y la pared_ dijo suspirando_ pero Souichi se queda.

- No tengo mucho que hacer, puedo cuidarlo_ dijo la castaña tendiéndole a la ojiperla una carpeta llena de papeles que estaban sobre el escritorio de la habitación.

- Contaba con ello_ dijo Hinata tomando los papeles.

TenTen entrecerró los ojos antes de comentar:

- Mi casa esta vacía, puedes usarla; solo debes dejar que le de algo de aire al llegar.

- Muchas gracias…

- ¿Puedo preguntar cual es tu plan?

La Hyuga sonrió de medio lado mientras miraba fijamente la carpeta entre sus manos.

- Voy a destruir a Hiashi. Cuando acabe con el deseara no haber subestimado mis capacidades…

- ¡Hinata por amor de dios!… ¡¿Es que no puedes hacer nada bien?!_ exclamo molesto Hiashi.

- Pa…Padre… yo…

- Eres una molestia, no eres digna de ser la heredera de esta familia…

- Pero padre…

-¡Espero que encuentres algo en lo que seas útil, porque puedes estar segura que no le dejare mis negocios a alguien tan incompetente como tu!

- Hinata…

- No debes preocuparte TenTen; estaré preparada para cualquier cosa que intente hacer… no lo dejare ganar esta vez_ dijo dando la vuelta y guardando la carpeta en su portafolios_ pero…

La castaña la observo fijamente.

- Pero ¿Qué?

Hinata giro y vio a su amiga a los ojos. Luego giro de nuevo y saco un sobre de su cartera; con este en manos se acerco a la castaña quien la miraba extrañada.

- No puedo dejar a Souichi desprotegido. Tienen que irse lejos.

- ¡¿Estas loca?! No podemos irnos…

La ojiperla coloco el sobre en manos de su amiga y luego la sujeto por los hombros.

- No puedo correr riesgos. Hiashi buscara el modo de vencerme, intentara encontrar a Souichi y sobornarme con el y no pienso permitir que mi hijo se vuelva moneda de canje en esta pelea.

- Hinata…

- En ese sobre están los documentos de Souichi y dinero suficiente para que estén lejos de aquí por los próximos meses.

- Hinata…_ a medida que la castaña escuchaba a su amiga comenzaba a tener más temor.

Kiba y ella solo trataban de ayudar a Hinata a resolver sus asuntos del pasado; en especial con Naruto. Pero… al parecer habían desencadenado algo mucho peor.

- No pienses demasiado_ dijo la ojiperla mirándola directamente a los ojos_ esto iba a ocurrir, incluso si Kiba no hubiese traído a Tsunade.

Guardaron silencio por unos segundos. No había ningún ruido en el apartamento pues Souichi ya se encontraba durmiendo.

- A partir de mañana no podrás comunicarte conmigo directamente…

- Pero…

- Escucha bien TenTen. Empacaras cosas suficientes para dos meses, el equipaje de Souichi esta listo con todo lo necesario. Al amanecer saldrán con un par de bolsos como si fuesen a dar un paseo, iras a la dirección que esta en el sobre; allí un amigo los recibirá y los mantendrá ocultos; si debes comunicarte conmigo habla con el y el me entregara el mensaje de inmediato. Por ningún motivo dejes que Souichi marque mi numero, sea como sea debes mantenerlo alejado de mi…

- Estas asustándome_ admitió la castaña.

Hinata sonrió tiernamente y acario la mejilla de su amiga.

- Puede que este exagerando pero no quiero ni debo correr riesgos. Sabes que Sou-chan es mi vida; protegerlo es lo más importante para mí en este momento. Hiashi no debe llegar a el por ningún motivo.

- Tu amigo ¿Es de confianza?

- Por supuesto; podemos confiar en el.

- Yo… puedes contar conmigo_ dijo por fin.

- Se que es asi_ Sonriendo se separo de TenTen y se concentro en terminar su equipaje.

Al día siguiente se pondría en marcha el plan que había ideado hacia dos años. Hiashi no sabría que lo golpeo… lo arruinaría y se aseguraría de que no al acabar, ese viejo no tuviese poder suficiente para lastimarla a ella o a su hijo; no importaba lo que tuviese que hacer para lograr eso. Hiashi Hyuga ya había causado mucho daño y aprendería por las malas que lo que se hace en este mundo se paga con crecer.

Una vez termino su equipaje envió a TenTen a preparar todo lo necesario para su partida. Mientras la castaña estaba en ello, ella se dirigió al teléfono; el cual miro indecisa por un rato antes de levantarlo y marcar. Había alguien muy importante a quien debía ver apenas llegase a Konoha.

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En Konoha, Naruto Namikaze, un rubio de cabello alborotado y ojos azules; se encontraba en el supermercado con cara de fastidio. Al volver a casa del trabajo se encontró con que no tenia nada para comer; se suponía que Sakura, su prometida; debía hacer la compra, pero al llamarla solo le había dicho.

- Lo siento mucho, lo olvide.

No podía ser mas patético ¿Desde cuando se le olvida a alguien comprar comida? Siendo honesto no debía sorprenderse, Sakura no hacia absolutamente nada; se pasaba el día en casa perdiendo el tiempo, por las noches se inventaba cualquier excusa para salir y asi no cocinar o pasar tiempo con el… ¿en verdad quería casarse con alguien asi?

Desde que se habían comprometido; Sakura había pasado de ser la novia atenta a ser la arpía que siempre le habían dicho que era.

- Solo quiere tu dinero_ dijo una vez su abuela.

- Te mereces algo mejor_ había comentado en otro momento su madre.

Lo sabia, el quería algo mejor… tenia algo mejor; hasta que la chica en cuestión decidió irse sin decir adiós, ni siquiera le había dicho porque se iba; un día había ido a su casa a buscarla para salir y se encontró con que su en ese entonces novia se había marchado, después de cinco años aun se preguntaba ¿Qué había pasado? ¿Por qué se había ido de esa forma?

Suspiro resignado, no había forma de saber las respuestas a esas preguntas; no sabía nada de ella desde que se había marchado y quizás nunca volviera a verla.

- Lo siento mucho_ escucho a lo lejos y dirigió su mirada al lugar en cuestión, al hacerlo se encontró con una rubia de ojos azules como el.

- ¿Qué haces por aquí Ino?_ pregunto acercándose y asustando a la chica en cuestión.

- ¡Naruto!_ reclamo mientras lo golpeaba en la cabeza_ ¡Me has asustado! ¡¿Qué te pasa?!

El rubio solo se quejaba del dolor en la cabeza que le había dejado el golpe que su hermana acababa de darle.

- Te has pasado Ino-chan, eso dolió.

- Se suponía que te doliera baka_ dijo la chica bufando_ por cierto… ¿Qué haces aquí? No eres de venir a hacer la compra_ pregunto curiosa.

- Sakura olvido hacerla… otra vez_ dijo mal humorado mientras miraba los estantes a su lado y llevaba un lata de atún a la canasta que cargaba.

Ino suspiro. Ella, al igual que su madre, su abuela y el resto de la familia en general; pensaban que esa relación entre su hermano y Sakura no era mas que un error… un error que le costaría mucho a Naruto.

- Repíteme porque estas con ella, por favor.

El ojiazul comenzó a caminar seguido por su hermana. Por varios minutos solo estuvieron mirando los estantes y tomando las cosas que cada uno necesitaba.

- Naruto…

- No lo se_ admitió con pesar_ hace unos meses ella era tan atenta; casarme con Sakura parecía buena idea, pero…

- Pero…_ lo alentó Ino.

- En este momento no puedo decirte La quiero y ella me quiere, es lógico que estemos juntos; nos casaremos y tendremos una familia numerosa, seremos muy felices.

- ¿Por qué no la dejas?

Naruto miro a su hermana. Esta parecía totalmente calmada mientras seleccionaba que tipo de arroz comprar, como si decir que deje a su prometida fuese una cosa sin importancia.

- No quiero estar solo.

Ino tomo el arroz, le dirigió una mirada a su hermano y sin comentar nada camino hacia la caja. Ninguno hablo mientras esperaban que les facturaran, pagaban y salían al estacionamiento; se dirigieron al auto de la rubia y guardaron sus bolsas.

- Hermano_ comento la ojiazul antes de entrar al auto_ nadie quiere estar solo… pero es mejor estar solo y encontrar de algún modo algo de felicidad que meterte en un matrimonio en el que ambos sabemos no hay mas que amor por el dinero que tienes… un matrimonio que terminara en divorcio.

Dicho esto Ino, subió al auto y se marcho. Naruto no hizo más que verla marchar.

- Un matrimonio que terminara en divorcio_ susurro para si mismo_ si, es posible que asi terminemos.

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Hinata llego a Konoha antes de mediodía; ya frente a la casa de su amiga suspiro resignada; tenia un fuerte impulso de volver a su apartamento, abrazar a su hijo y acostarse en su cama acurrucada a él… pero no era posible. No había marcha atrás, el plan ya estaba en marcha y por mucho que le gustase estar a salvo con su hijo, destruir a Hiashi y salvar a los Namikaze era más importante en ese momento.

- El los mantendrá a salvo_ se dijo a si misma en voz baja para tranquilizarse_ mas le vale hacerlo_ agrego con una voz macabra.

Entro en la casa y un olor a encerrado le llego de inmediato, cerro la puerta de entrada, dejo su maleta a un lado y se dirigió a las ventanas de la planta baja para abrirlas. Al hacerlo el aire comenzó a circular por todo el lugar. La ojiperla regreso a la puerta, tomo su maleta, subió las escaleras y busco un cuarto donde dormir.

- Conoces mi casa_ le había dicho la castaña la noche anterior_ puedes usar la habitación que quieras.

Abrió la primera puerta y se encontró con el cuarto de invitados, solo tenía una cama, un armario, un escritorio y su silla. Se dirigió a la ventana y la abrió, luego desempaco y ordeno sus cosas en el pequeño armario. Por un rato estuvo recorriendo la casa, luego cerró las ventanas y salio al encuentro que tenía programado.

No le tomo mucho llegar a su destino. Una cafetería apartada y de clase media; de esas que dan un aire acogedor apenas entras, que te inundan con el olor a café recién hecho y dulces para acompañar.

Sonrió feliz al entrar al lugar. El cual no había cambiado desde la última vez que estuvo allí; había muchas mesas para dos y cuatro personas cubriendo el suelo del lugar, al fondo estaban la barra donde pedías el café; junto a la barra se encontraba los mostradores de dulces. Las paredes del lugar eran adornadas con afiches de distintos artistas, escritores, modelos y algunas fotografías con paisajes de la ciudad.

Con calma se dirigió a la barra, pidió un café negro y un trozo de torta de chocolate. Luego tomo asiento en una mesa para dos y comió con tranquilidad.

- ¿No hay café para mi?

La ojiperla desvió la mirada de su postre y miro a la anciana a su lado.

- A tu edad es mejor evitar la cafeína ¿no crees?_ dijo con sarcasmo.

La anciana bufo y tomo asiento frente a Hinata. Luego como quien es dueño de todo en el mundo, le arrebato la cuchara a la ojiperla de las manos, arrastro el poco pastel que quedaba hacia su lado y comenzó a comer.

- Nunca cambiaras, Hikary_ dijo la Hyuga entrecerrando los ojos.

- Ya que me has negado el café, supongo que puedo llenarme de tarta de chocolate_ dijo la anciana sin dejar de comer.

Hinata sonrió y se dedico a beber su café mientras la mujer terminaba su postre.

- ¿Estaba bueno?_ le pregunto cuando hubo terminado.

- Por supuesto_ respondió la anciana_ hace mucho de no verte Hina-chan.

- Cinco años.

- Podrías haber llamado antes_ dijo la mujer con tono de reproche_ o venir al entierro de Takuya.

- Ambas sabemos que no era posible; incluso Takuya estaba al tanto de la situación.

La anciana bajo la mirada con tristeza.

- Si, asi es.

La ojiperla suspiro. No tenía nada contra Hikary o su fallecido esposo; ellos eran personas maravillosas que le dieron fuerza durante su niñez, cuando se dio cuenta que nunca podría ser lo que su padre quería que fuera.

- No quiero ser ruda Hikary_ dijo con voz tranquila_ pero tengo un objetivo…

- Destruir a tu padre; lo se.

- Espero que no intentes detenerme…

- Claro que no. Hiashi se merece lo que planeas hacerle y mucho mas… ayudare en lo que pueda_ dijo la anciana sonriendo y sujetando la mano de Hinata sobre la mesa.

Las dos sonrieron, hacia mucho que no se sentaban a conversar con tranquilidad. Los últimos meses de Hinata en la ciudad habían sido un tormento, un tormento que las mantuvo separadas.

- Necesito saber que Hiashi tiene ya sabes que.

Hikary sonrió ampliamente y asintió.

- Tu abuelo dejo todo como prometió que lo haría.

- ¿Tienes una copia del testamento?

- Por supuesto_ dijo la mujer tendiéndole un sobre_ léelo y cualquier duda puedes comunicarte con el abogado; el estará a tu servicio.

Hinata tomo el sobre y lo guardo en su bolso.

- Si el abuelo dejo todo como prometió, no hay duda de que Hiashi a estado usando algo que no le pertenece.

- Asi es, tu abuelo lo dejo en buena posición y el mismo Hiashi ha amasado su propio dinero; sin embargo, para el nunca es suficiente…

- Es demasiado avaricioso, casi tanto como lo es de inteligente.

- ¿Crees que podrás vencerlo?

- Con el testamento, el abogado y otras cosas; haré mucho más que vencerlo en su propio juego.

- ¿Qué planeas hacer?

Hinata se levanto de la silla, camino hacia la anciana y le susurro algo al oído. Luego le dio un beso en la frente y se marcho del lugar.

Hikary sonrió y seco una lagrima que estaba por recorrer su mejilla antes de levantarse y retirarse del lugar.

- Voy a enseñarle a no sobreestimar mis habilidades… ¿Cómo? Eso no debe preocuparte; mantente al margen, abuela… yo me haré cargo de todo a partir de ahora.


Hola de nuevo... esta vez traigo el capitulo en fin de semana y es posible que trata de seguir con esa costumbre, eso de publicar en semana se me complica un poco, pero si no me da chance el fin de semana no queda de otra XD

Como prometi, Naruto aparecio en este capitulo; se que no fue mucho, pero le dare el protagonismo que merece con el paso de los capitulos...

Por ahora lo dejo. Agradezco los comentarios, favoritos y follows que me han dado hasta el momento, son los mejores *-*

Los vere pronto, cuidense mucho. Los quiero...

PD: Perdon si hay alguna falla ortografica.