Disclaimer: Los personajes del anime/manga: "InuYasha" son propiedad de Rumiko Takahashi. Yo solo los tomo prestados para hacer esta historia más interesante y entretenida, sin ningún interés de lucro de por medio ni nada por el estilo.

Advertencia: Este capítulo es relativamente "cursi".


Chapter: 3

"Desafió Deseado"

Ese día sábado fue muy extraño para Kagome pues estaba acostumbrada a salir con Inuyasha a cosas tan sencillas como ir a dar un paseo, sentarse bajo un árbol a conversar o ver una película en casa. Pero ese fin de semana sería muy distinto. Eran ya las ocho de la noche y aun no recibía una llamada del peliplateado y tenía los pelos de punta pues su móvil no tenía saldo como para marcarle. Vio una vez más el aparato y desganada lo dejo en su velador; se dio media vuelta y como por arte de magia el móvil comenzó a sonar anunciando una llamada. Rápidamente lo pesco entre sus manos y frunció el ceño al no reconocer el número en la pantalla.

— ¿Bueno…? —fue lo único que atino a preguntar.

—Aló Kagome —su corazón palpito fuerte y su piel se erizo por completo… era la voz que deseaba escuchar.

— ¿Dónde estás? ¿Hace cuánto llegaste? ¿Cómo llegaste? ¿Por qué no me habías llamado? ¿Llamaste a tu mamá? ¿De dónde estás llamando?—pregunto apresuradamente. Inuyasha negó en silencio y sonrió del otro lado de la línea.

—Mmm, veamos… en el hotel, hace unas horas, llegue bien, el móvil se me descargo, si la llame, y te estoy hablando desde el teléfono del hotel… aun no encuentro mi cargador.

—Ese tonito tuyo me hace pensar que te estas burlando de mi —menciono la azabache haciéndose la seria.

—No Kagome, ¿Cómo crees? —ambos oyeron sus risas— oye…

—Dime.

—Te extraño mucho —le dijo en un tono cariñoso.

—Yo también Inu… no sabes cuánto. —dijo con desgano. Se había ido apenas hace unas horas y ya lo extrañaba demasiado.

—Ves, dije que no podías vivir sin mí —sonrió triunfante.

—Si claro señor Taisho… —menciono con sarcasmo la delgada chiquilla— no vaya hacer cosa que sea usted él que un día no pueda vivir sin mí.

—Eso no pasara Kagome. Recuerda que pronto nos vamos a casar y viviremos juntos por siempre, hasta que la muerte nos separe —hizo una voz de hombre mayor, haciendo que Kagome riera—. Ya quiero que pasen los años y oír de verdad esas palabras.

—Yo igual —dijo pensando en el momento— pero también quiero que disfrutemos al máximo nuestro noviazgo. Además sabes que me gusta mucho la escuela y la quiero aprovechar muy bien… después de todo es mi último año.

—Si Kag, tienes razón, aún hay muchos momentos que debemos disfrutar —dijo comprendiendo a su novia— hablando de escuela, ¿terminaste tu tarea? —le pregunto al recordarlo.

— ¿Quieres saber la verdad? —ignoro la pregunta del peliplata.

—Claramente quiero la verdad, me conoces pero al notar tu tono de voz puedo deducir que ni siquiera has comenzado —acertó poniendo una de sus manos en su frente.

"Es prácticamente imposible engañarlo… Inuyasha me conoce muy bien" se dijo sonriendo de manera interna.

—Si… no… bueno… o sea —titubeo por unos instantes—, sabes que no me manejo para nada en esa materia, ¿podrías ayudarme? —pidió cruzando sus deditos.

—Sabes que lo hare —le dijo tranquilamente—. Haber dime que es lo que te están pasando.

Pasaron horas tratando de que Kagome entendiera algo de lo que Inuyasha le explicaba del otro lado de la línea del móvil que permitía permaneciesen en contacto, pero aun así la pelinegra no lograba entender nada. Decidieron que lo mejor sería dictar cada problema de su tarea y así Inuyasha los anotaría y resolvería para dictarle de vuelta los resultados. Entre conversaciones, palabras de amor y la tarea de Kagome se les paso la hora y sin percatarse ya eran más de las dos de la mañana y al fin terminaban, para la azabache, los complicados ejercicios.

— ¿Eso es todo? —pregunto Inuyasha.

—Si Inu, muchas gracias —agradeció agotada aunque el del esfuerzo mental fue su novio—. Me has salvado la vida.

—Sabes que siempre lo haría —le dijo sonriendo pero dejándoselo en claro.

—Lo sé Inuyasha —estaba completamente segura de sus palabras.

—Ahora te tengo que dejar. Son las dos y media y debo levantarme mañana a las siete —le informo dando un bostezo.

— ¿Por qué Inuyasha? si mañana es domingo

—Pero tú sabes muy bien que yo vine acá a estudiar... por nuestro futuro.

—Sí, eso lo tengo muy claro.

—Ya Kagome me voy a dormir, mañana hablamos.

—bueno… oye no vayas a andar coqueteando por ahí con alguna muchacha —dijo con tono de amenaza. Inuyasha se rio.

—Sabes que ya no lo hago… tu no vayas a hacer nada indebido —le recordo con el mismo tono.

—Inuyasha nunca he hecho algo indebido.

—Siempre hay una primera vez.

—Está bien no hare nada entonces —dijo suspirando para que se quedara tranquilo.

—Ya me voy a dormir. Buenas noches, Te amo mucho.

—Yo también Inu, buenas noches.

Luego de despedirse Kagome también se durmió. El día domingo pasó sin novedad e Inuyasha y ella hablaron varios minutos durante el transcurso del día, pues el peliplata estaba en su capacitación y no podía mantenerse pegado a su móvil como lo deseaba.

Llego el día lunes y Kagome se levantó muy temprano para ir a la escuela. Se dio una corta ducha; tomo desayuno, se despidió de su familia y salió prácticamente corriendo de su casa… se había quedado dormida como muchas veces antes. Alcanzo a entrar al salón antes de que tocaran el timbre escolar y más aun de que llegara su estricta maestra.

—Kagome te ves muy cansada, ¿Te viniste corriendo? —pregunto Ayumi posando una de sus manos en el hombro de su amiga.

—Si Ayumi, volví a quedarme dormida. Anoche hablamos hasta muy tarde con Inuyasha.

—Bueno por lo menos valió la pena —dijo sonriendo.

—Claro que sí, siempre lo vale —también le sonrió—. Oye Ayumi que era eso que me tenías que contar con tanta urgencia el fin de semana.

—Bueno Kag —comenzó a registrar su mochila sacando un papel de esta, se lo iba a mostrar a la azabache cuando en eso entro la maestra.

—Señorita Higurashi su tarea —pidió apenas cruzo el umbral de la puerta. Kagome rodo los ojos con fastidio y se acercó al escritorio donde la profesora esperaba.

—Aquí esta —se la entrego. La maestra ojeo rápidamente unas hojas.

— ¿La hizo usted sola? —pregunto, y Kagome se puso nerviosa. Si esa profesora le hacia una pregunta sobre los ejercicios probablemente no respondería y peor aún reprobaría la materia por hacer trampa y querer engañar a su estricta maestra.

—Por supuesto —le respondió de manera segura.

—Bien la revisare entonces. Vuelva a su asiento —la miro de manera fija. Kagome asintió y se dirigió a su lugar.

Paso lentamente el primer bloque pues la azabache odiaba esa asignatura y al mirar cada cinco minutos el reloj se le hacía eterno. Hasta que por fin sonó el timbre que anunciaba el primer receso del día.

—Odio esta asignatura —dijo Kagome apoyando su frente en el pupitre.

—Si no es tan complicado —le dijo Ayumi con una gran sonrisa.

—Eso es porque a ti la maestra no te molesta cada diez minutos como a mí.

—No le hagas caso.

—Bueno… que era lo que me querías enseñar —dijo nuevamente al recordar el papel que su amiga había querido mostrarle anteriormente.

—Ahh tienes razón… —se lo entrego—… mira.

—Esto… —comenzó a leer el papel. Era un tipo de afiche.

—Es una agencia que busca nuevos rostros para una campaña, ¿Quieres ir? —pregunto entusiasmada pues sabía que Kagome esperaba una oportunidad así. A la azabache se le formo una amplia sonrisa en el rostro.

—Claro que quiero Ayumi —dijo con sus ojos cafés hipnotizados en ese volante—. Es hoy, ¿Me acompañaras?

—Por supuesto que lo hare. Además parece que el destino quiere que participes en esto; ya que hoy salíamos a las tres y media y como el profesor no está saldremos a las una.

—Si tienes mucha razón, el casting comenzó a las nueve de la mañana pero estarán recibiendo hasta las dos de la tarde… así que tengo tiempo suficiente para ir a casa a cambiarme —calculo el tiempo con una gran sonrisa.

Llego corriendo a su casa para su suerte no había nadie ya que sus padres estaban en el trabajo y Souta en la escuela así que no tendría que dar explicaciones de nada. Se dio una ducha rápida; se puso un vestido azul eléctrico semi-ajustado que llegaba más arriba de sus rodillas, con un delgado cinturón negro haciendo relucir su pequeña cintura y unos tacones del mismo color. Tomo su ondeado cabello en una alta coleta; se puso un poco de rubor en las mejillas, delineo levemente sus ojos, pinto con brillo labial sus labios y termino con algunos accesorios, como: sus anteojos negros, unos aretes de perla y un collar sencillo y obviamente el anillo del peliplateado… eso era indispensable para ella.

— ¿Estas lista? —pregunto Ayumi que había llegado hace unos minutos.

—Sí, solo debo lavar mis dientes —le menciono caminando hacia el baño. Pesco su cartera una vez lista— ¿Cómo me veo?

— ¡Ay Kagome!... te ves realmente hermosa.

—Muchas gracias Ayumi —sonrió la azabache un poco avergonzada.

—Ya ahora vámonos que se hace tarde. —ambas chicas corrieron a tomar el autobús.

Después de unos angustiosos minutos en que no podían hallar la dirección dieron con un local muy elegante y había muchas chicas haciendo una larga fila para que les dieran un número para asegurar su turno.

—Bueno creo que tendremos que hacer la fila —dijo Ayumi.

—Sí, pero está muy larga—dijo entrecerrando los ojos la azabache.

—No importa Kag… —jalo a su amiga a la fila—… es tu sueño así que haremos el sacrificio de la espera. —le informo con una gran sonrisa positiva.

Kagome le sonrió y tomo un lugar. Luego de largos minutos de espera faltaban solo tres chiquillas para el turno de la azabache. Vio que una chica se retiraba con los ojos cristalinos.

— ¿Qué le habrá pasado?—pregunto Ayumi.

—No lo sé —le respondió de manera curiosa. "¿Qué le habrá pasado como para irse tan triste?" Se cuestionó para ella misma.

— ¡Pero como…!—grito la chica que estaba haciendo atendida delante de Kagome.

—Esas son las reglas —le informo una mujer de piel muy blanca, cabello negro y mirada seria.

— ¡Pero no decía nada es este maldito afiche! —dijo la alterada muchacha señalando el papel en su mano.

—Es obvio que no tendremos a una menor de edad como rostro en una de nuestras campañas —miro a la alterada joven de pies a cabeza—. Además hay que lidiar con sus padres… —suspiro cansada— traen muchos berrinches y problemas.

— ¡Pero no pueden hacerme esto… esto es mi sueño! —pedía casi a suplicas la muchacha.

—Ayumi no me van a dejar entrar —susurro de manera triste Kagome.

—Tranquila solo di que pronto cumplirás los diecinueve y que tu identificación se quedó en casa. —dijo tratando de alentarla.

— ¿Qué pasa aquí Kikyo? —pregunto un hombre calvo que acababa de acercarse.

—Esta niña —la señalo de manera despectiva—. Le acabo de decir que nosotros no lidiamos con menores de edad.

— ¿Qué edad tienes? —le pregunto a la entristecida muchacha.

—Dieciséis —respondió secando sus lágrimas.

—No. Sabes… —se cruzó de brazos— eres muy joven aun.

—Pero… —quiso decir algo pero el serio hombre la interrumpió un poco molesto.

—Quizás será en otra oportunidad… cuando volvamos más adelante.

—Pero…

—He dicho que no. —ante la notable molestia del hombre la chica no tuvo otra opción más que marcharse. Kagome la vio de manera triste pero ahora estaba más nerviosa pues el serio hombre estaba ahí junto a la chica que las inscribía.

—Buenas tardes —dijo la mujer.

—Buenas tardes.

—Bueno, viste todo el espectáculo que dio la anterior muchacha —le menciono con sorna—, así que necesito tu identificación.

"Por Dios que hago ahora… bueno tranquila Kagome si no te aceptan habrán más oportunidades" se animó mentalmente.

—Haber… —dijo mientras revoloteaba en su cartera— no me lo van a creer —puso una de sus manos en su frente—. He dejado mi identificación en otra cartera ya que me cambie muy rápido para venir aquí —ambos jóvenes la miraban de manera detallada y Kagome se puso más nerviosa por eso—. Lo siento, siento mucho hacerles perder su valioso tiempo —dijo haciendo una leve reverencia pretendiendo marcharse.

— ¿Qué edad tienes? —pregunto el joven calvo.

—Pronto cumpliré los diecinueve —trato de sonar segura.

—Bien, inscríbela —ordeno.

—Pero Renkotsu… —dijo la pálida mujer frunciendo el ceño.

—No creo que mienta —miro de manera fija a la azabache—. Y si lo está haciendo… tarde o temprano lo sabremos.

—Si tienes razón —respondió Kikyo—. Bien dame tus datos.

Kagome quedo mirando a ambos jóvenes sentados frente a ella, y sin pensarlo dos veces dio todos sus datos, omitiendo, obviamente su real edad. "una mentirita blanca no le hará daño a nadie" pensó de manera interna.

Una vez inscrita solo tuvo que esperar su turno. Las hicieron esperar en una terraza muy elegante y había muchas chicas que las hacían entrar en grupos de a diez para poder avanzar más rápido y de manera ordenada.

—Tranquila Kagome —dijo Ayumi al ver el notable nerviosismo de la joven en su rostro.

—Sé que debo estarlo pero no puedo evitar ponerme nerviosa —decía moviendo una de sus piernas de manera inquieta.

Salió un hombre muy alto con una libreta en su mano y comenzó a nombrar a las jóvenes para entrar a la sesión que correspondería seria fotográfica.

—… y Kagome Higurashi —oyó de repente la azabache.

— ¡Suerte! —le dijo Ayumi antes de verla entrar. Kagome asintió con una cálida sonrisa.

Era una amplia sala blanca dividida en tres partes, la más grande era para la sesión de fotos ya que contaba con grandes focos de iluminación y cámaras por todas partes. La otra sala era un poco más pequeña ya que solo era para cambiarse los vestuarios y la última era para maquillajes. Todas entraron a cambiarse y maquillarse con lo que se sintieran más cómoda. Escogiendo solo las prendas que disponían ahí.

—Este será el último grupo —dijo el alto hombre.

—Bueno, entonces ve a decirle a todas las demás muchachas que el casting se cerró —le dijo la seria mujer llamada Kikyo.

—Si ella tiene razón, no has hecho nada en toda la mañana —apoyo ahora el calvo—. Es hora de que tú lidies con esas mocosas.

—Está bien Renkotsu… te hare caso solo porque en este viaje tu estas a cargo —menciono desganado mientras se dirigía a la puerta.

—Sabes que a pesar de todo aún confía en mí —dijo con confianza el calvo hombre llamado Renkotsu.

—No te fíes Ren… recuerda que en el mundo en el que vivimos la confianza suele darnos muy feo por la espalda —se detuvo a mirarlo de reojo para luego salir.

— ¿Qué le pasa? —pregunto Kikyo.

—No lo sé.

—Tsuikotsu ha estado raro estos últimos días —dijo al cruzarse de brazos de manera seria.

—No se… y, ¿sabes? No es algo que me interese —le respondió Renkotsu sin darle importancia.

Una vez todas listas salieron de los vestidores ya maquilladas y con el atuendo escogido. Las hicieron escoger solo trajes de baños pues tenían que ver como lucían con esas pequeñas prendas. Salieron todas en fila y tomaron asiento mientras dé a una pasaban a la sección de fotos. Kikyo, Renkotu y Tsuikotsu estaban sentados bien atrás para no interrumpir el trabajo del fotógrafo.

—Hola chicas —dijo animado al hacer acto de presencia frente a todas las jovencitas sentadas frente a él—. Mi nombre es Jacotsu Kinomoto y voy hacerles la sesión fotográfica.

—Le puedo hacer una pregunta —levanto la mano una de las muchachas.

—Claro que sí.

— ¿Por qué solo están estas prendas? —pregunto tocando su vestuario, pues creía que le pasarían mejores atuendos.

—Porque se acerca el verano —respondió encogiéndose de hombros. Jamás le habían hecho ese tipo de preguntas en una de sus tantas sesiones.

—Si no te sientes cómoda puedes retirarte —interrumpió con voz molesta una mujer de ojos carmín.

—Kagura… —susurro Jacotsu.

—Ay esto se pone bueno —dijo emocionado Tsuikotsu al ver la tensa escena.

—No seas tonto —menciono Kikyo—. Kagura no peleara con ninguna de estas patéticas niñitas.

—No es lo que quise decir —se justificó la muchacha quien había preguntado anteriormente.

—Esto es una sesión fotográfica, y es con trajes de baños porque pronto llegara la temporada de verano —le explico de manera seria pues odiaba a todas las chiquillas ingenuas que soñaban con ser modelo—. Yo soy la encargada de escoger los atuendos y si no te sientes a gusto con mis elecciones de vestuario… entonces creo que deberías ir a otro tipo de "casting de modelos" —dijo con una sonrisa torcida en las últimas tres palabras.

Todos guardaron silencio, ninguna de las muchachas sabían que decir, y Kagura al notar esto se retiró. Kagome bajo la cabeza en silencio pues a ella no le molestaba lucir traje de baño para una sesión de fotos.

—Bien una vez todo aclarado —dijo Jacotsu dando palmaditas— pase primero… Sara Hisui.

El muchacho se tomaba su trabajo demasiado en serio y eso hacía ver a todas el profesionalismo de la agencia… o lo que ellas creían. Era el turno de Kagome. Era la última ya que todas las demás muchachas al terminar sus fotografías se retiraban a los vestidores por sus ropas y luego iban de regreso a la terraza.

—Es una muchacha muy bella —dijo Renkotsu.

—Si tienes razón, es muy bonita —respondió Tsuikotsu.

—De verdad que son unos pervertidos —dijo ahora de manera seria Kikyo.

—Claro que lo somos—le respondió Tsuikotsu incluyéndose a la conversación—, por algo llevamos tantos años en este trabajo.

—Claro —apoyo Renkotsu riendo de manera baja.

Jacotsu saco muchas fotografías al rostro de Kagome pero más a su cuerpo, cuidando que la azabache no lo notara pues le llamo demasiado la atención la muy formada escultura de la jovencita.

—Listo puedes ir a vestirte —le informo Jacotsu.

—Bien… gracias —hizo una leve reverencia Kagome al salir de ahí.

— ¡Oh, por fin terminamos! —dijo Jacotsu estirando sus brazos. Había estado casi todo el día sacando fotos y estaba agotado.

—Que tanto reclamas si son apenas las cinco de la tarde —lo interrumpió un hombre bajo llamado Mukotsu al llegar ahí.

—Ahh —resolplo con fastidio—. Como tú no eres él que ha tenido su ojo pegado a un lente todo el día —le informo agotado.

—Bien, ¿todo listo? —pregunto Renkotsu.

—Si las fotografías estarán reveladas en una hora —asintió el bajo hombre.

—Bien, entonces ahí que revelarlas; escoger los mejores rostros con sus respectivos cuerpos y hacer que todo esto luzca lo más profesional posible —les recordó al encogerse de brazos Kikyo.

—Como siempre señorita —asintió Mukotsu retirándose.

—Oye Renkotsu… —dijo Kagura al llegar ahí— tienes una llamada.

— ¿Es él? —preguntó en voz baja, recibiendo un asentimiento de parte de la mujer de ojos carmín.

— ¿Bueno? —pregunto al alejarse del grupo— si no te preocupes, todo está bien —informo al que parecía seria el jefe de todo y de todos—. No, no me volveré a equivocar —aseguro un poco nervioso—. Tengo alrededor de unas veinte chicas seleccionadas —el hombre al otro lado de la línea volvió a interrogar—. Asistieron como unas setenta muchachas —rasco su cien—. ¿Solo cinco? —le cuestiono sorprendido—. No… nada es solo que, ¿estás seguro? Solo quieres que lleve a cinco muchachas —el sujeto que había hecho la llamada se molestó al recibir preguntas de vuelta—. Lo siento, no quise molestarte pero bueno si dices que solo me lleve a cinco chicas… cinco llevare entonces —después de esa información le cortaron la llamada.

— ¿Qué te dijo? —pregunto Kikyo.

—Solo quiere que llevemos a cinco mocosas —apretó el móvil aun en su mano de manera disimuladamente.

—Mph… te dije que no te fiaras del jefe —le recordo con sorna Tsuikotsu—. Si vuelves hacer mal tu trabajo… —rio burlándose de la seriedad de su calvo compañero de trabajo— la verdad que no me gustaría estar en tus zapatos.

—No es gracioso Tsuikotsu —le respondió serio Renkotsu.

—Es verdad lo que te está diciendo Tsuikotsu —Kikyo lo miro de manera seria—. Después de todo no le dicen el mercenario por nada, sabemos perfectamente como es. Y más aún de lo que es capaz.

—Bueno como sea… —interrumpió Jacotsu— la cosa es que ya terminamos este casting, y ya mañana volveremos a Tokio con la nueva mercancía.

—Solo quiere a cinco muchachas —les informo Renkotsu.

— ¿solo cinco?, y yo que me mate sacando fotografías todo el día —resoplo cansado y frustrado Jacotsu.

—Bueno habrá que escoger a las mejores —interrumpió Tsuikotsu. Después de todo había que obedecer.

—Esperemos a que Mukotsu llegue con las fotografías y ahí veremos —menciono ahora Kikyo.

Después de varios minutos de debates entre a que chicas llevarían y a quien no, decidieron que lo mejor sería que cada uno escogiera a una con el debido cuidado de que fuera entre las mejores.

—Yo llevare a esta chiquilla —dijo Kagura—, es demasiado altanera y preguntona. Creo que su tan anhelado sueño de ser modelo le fascinara. —sonrió.

—Bueno yo llevare a esta muchacha —dijo Kikyo—. Es muy bonita y creo que atraerá a los clientes. —Jacotsu y Tuikotsu también hicieron sus elecciones, ahora solo faltaba la de Renkotsu.

—Yo llevare a ésta jovencita —saco la fotografía de la muchacha del panel donde estaba.

—Oh, la había olvidado por completo —dijo Jacotsu rascando su cabeza.

—Bien —dijo Kagura—, ahora solo hay que decirles que saldremos mañana a primera hora. Si hay alguna que ponga un pretexto… la dejamos.

Ya eran casi las ocho de la noche y aun no les avisaban nada. Todas las muchachas seguían sentadas en la terraza del local hasta que al fin se abrió la puerta de la sala donde se habían tomado las fotografías.

—Bien todas ustedes estaban consiente de que esto sería una selección "exprés" por así decirlo —informo Kikyo—. Nuestra agencia necesita nuevos rostros y solo podemos seleccionar a cinco de ustedes.

Muchas chicas susurraron; otras reclamaron y otras ya suplicaban a lágrimas que las llevaran.

—Ustedes no tienen idea como nos gustaría llevárnoslas a todas —dijo Tsuikotsu— pero no podemos.

—Antes de aceptar deben estar consciente de que partiremos mañana a primera hora. El viaje será un poco largo porque viajaremos por tierra y bueno… si no están de acuerdo deben decirlo de inmediato así le darán su lugar a alguien que de verdad quiera ser una modelo reconocida a nivel mundial. Pues a la ciudad donde vamos las revistas se pelean a las muchachas como ustedes —dijo sonriendo con seguridad Jacotsu para lograr convencerlas del profesionalismo e importancia de su agencia.

—Pero el viaje será solo por dos días —interfirió Kagura—. Bien veamos que deciden —pesco una agenda y comenzó a nombrarlas— Yuri Ashia, Natsuki Huisu, Hikari Zen, Mizuki abukara… y Kagome Higurashi.

Las cuatro chicas celebraban por su selección y Kagome… bueno Kagome aún estaba sorprendida y no sabía que decir, no podía articular palabra alguna pues tenía sentimientos encontrados: feliz por su selección y nerviosa por tener que irse.

— ¿Están todas conforme? —pregunto Tsuikotsu.

—Si —respondieron todas mientras otras chicas lloraban y reclamaban de lo injusto que había sido la elección.

Se les entregaron las indicaciones, y a qué hora debían estar listas porque las pasarían a buscar a un punto en común para las cinco muchachas. Ayumi abrazo a Kagome orgullosa.

Llego a su casa cansada ya que eran más de las nueve de la noche; subió agotada las escaleras y su piel se erizo al ver las luces de su casa encendida, seguramente la retarían por llegar a esas horas y más aún por no avisar donde estaría. Abrió sigilosamente la puerta y de la misma manera la cerró, se quitó los tacones y quiso caminar de puntitas a la escalera pero la voz de un hombre mayor la hicieron detenerse abruptamente.

— ¿Dónde estabas? —pregunto su padre pero con la vista puesta en el televisor.

—Papá… me asustaste —dijo acercándose a la pequeña sala de su hogar.

—No has respondido mi pregunta hija, ¿Dónde estabas? —volteó a verla.

—Estaba con Ayumi —se sentó a su lado—, lo siento sé que debí avisar; pero hoy salí temprano de la escuela y cuando regrese no había nadie, es por eso me fui a su casa y se me paso la hora… perdón —pidió bajando la cabeza.

—No hay de que pedir perdón hija —acaricio su cabello.

—Gracias —le sonrió a su padre.

—Ahora sube a ver a tu madre que estaba muy preguntado por qué aun no llegabas —le pidió de manera cariñosa y Kagome obedeció.

Kagome subió las escaleras y se dirigió a la habitación de sus padres, toco un par de veces hasta que oyó decir que pasaran. Abrió la puerta y vio a su madre recostada sobre la cama quién al verla se reincorporo de inmediato.

—Kagome, ¿Dónde estabas? —pregunto rápidamente.

—Mamá estaba con Ayumi, siento mucho no haberles avisado —se sentó a su lado.

—Pero kagome, hija, ¿no viste la hora que es?. Pudiste haberme llamado para que no nos preocupáramos.

—Si mamá lo siento… es solo que se me quedo el móvil —entrecerró los ojos.

—Ya veo… entonces esa es la razón de que Inuyasha llame cada diez minutos para ver si llegaste, creí que estaban molestos —dijo dando un suspiro de alivio.

— ¡Por Dios! —dijo, pues con lo feliz que estaba se había olvidado de todo— Debo llamarlo —menciono saliendo corriendo a su habitación.

Entro rápidamente y busco su móvil por el suelo, pues antes de salir dejo todo tirado. Revoloteo entre la ropa y lo hallo; suspiro aliviada pero ese suspiro se fue de inmediato al ver veinticuatro llamadas perdidas de su novio. No supo porque pero sus manos comenzaron a sudar. Se puso de pie y lo dejo en la pequeña cómoda junto a su cama y comenzó a desvestirse para ponerse su pijama, y recortarse encima de la cama.

"Quede seleccionada. Quede seleccionada. Quede seleccionada. Quede seleccionada" se decía feliz de sí misma. Hasta que su móvil comenzó a sonar. Era su amado Inuyasha.

—Aló InuYasha —dijo emocionada, quería contarle todo. Pero se sorprendió al oír su molesto tono de voz.

— ¿Dónde estabas? —pregunto de manera seria, pues la estuvo tratando de llamar todo el día sin recibir respuesta y eso le preocupo. No era que no confiara en ella pero el saberla sola lo hacía angustiado.

—Estaba con Ayumi —se disculpó—, siento no haber contestado tus llamadas pero el móvil se me quedo tirado aquí en casa… lo siento mucho Inuyasha.

—Quizás debiste haber salido muy rápido… digo, como para que te hayas olvidado de tu móvil —esas palabras parecían más bien de alguien celoso, o eso fue lo que Kagome pensó.

— ¿Estas celoso? —pregunto con una pequeña risita e Inuyasha se molestó. Él había estado preocupado durante todo el maldito día por ella, y ella ahora, ¿acaso se estaba burlando de él?... no eso sí que no se lo permitiría.

— ¿Acaso crees que es gracioso? —le respondió con otra pregunta—, Porque no lo es. Tienes idea cuanto tiempo he estado tratando de comunicarme contigo… —Kagome se quedó en silencio— Ahora no dices nada, ¿Dónde estabas? O más bien… ¿Qué estabas haciendo? —ante esa seria interrogación la azabache tembló, acaso… ¿él lo sabía? "obvio que no ¿Cómo podría saber algo así…?" Se convenció de ello.

—Estuve todo el día en casa de Ayumi… Salí temprano de la escuela, y como aquí no había nadie… me fui con ella —mintió segura de sus palabras.

— ¿Me estás diciendo la verdad? —pregunto haciendo una mueca en su rostro.

—Claro que si amor, sabes que jamás te mentiría —menciono nuevamente con seguridad. Inuyasha apretó el móvil.

— ¿Y qué hiciste durante todo el día? —volvió a interrogarla pues quería saber hasta qué punto Kagome sería capaz de llegar con la falsedad.

—Solo estuvimos en su casa; vimos televisión y terminamos unas tareas pendientes.

—Ya veo…

—Y tú, ¿Qué hiciste durante todo el día? —quiso cambiar de tema ya que la conversación que estaban teniendo se estaba volviendo un poco tensa.

—Aparte de tratar de comunicarme contigo durante todo el día… nada mas—le respondió sonriendo con sarcasmo, y sin mucho interés.

—Ahh… y, ¿Cómo te fue en la empresa? —pregunto rascando su cabello. Inuyasha estaba raro.

—Sabes Kag… estoy un poco cansado, te parece que mejor hablemos mañana —su tono sonó indiferente.

— ¿Estas molesto o es cosa mía?

— ¿Por qué habría de estarlo? —era la pregunta que esperaba que le hiciera.

—No lo sé… es solo que tu tono de hablarme suena un poco diferente al de ayer —le respondió un poco triste e Inuyasha respiro hondo.

—Kagome a mí no me gusta que me mientan, eso tú lo sabes, ¿cierto?

—Sí, pero yo no te he mentido en nada —aseguro e Inuyasha volvió presionar su móvil.

—Bien Kagome, descansa… te hablo mañana —dijo para finalizar la llamada.

—Está bien —suspiro—. Inuyasha…

—Dime.

—Te amo… —le dijo con angustia en su pecho, quizás por omitir pequeño detalle— y mucho.

—Buenas noches Kagome. —le dolió el no recibir la misma respuesta de parte del peliplata.

—Buenas noches. —dijo la azabache.

Le dolió no responderle tanto como deseaba pero lo que más le dolió fue que ella tuviera el descaro de mentirle prácticamente en la cara, pues le pregunto que había hecho durante el día y ella le mintió. Él ya lo sabía. Paso su mano por su cabello fastidiado por el comportamiento de su ahora prometida; se sentó frustrado en la cama y recordó su angustiosa tarde al no saber nada de ella.

— ¡Demonios! ¿Por qué no me contestas Kagome? —se preguntó.

Él sabía que Kagome los lunes salía a la tres y media de clases, así que la comenzó a llamar desde las cuatro de la tarde para no interrumpir sus estudios y aun así no obtuvo respuesta. Busco entre sus contactos y se percató que tenía el número de Ayumi y sin dudarlo le marcó.

— ¡Suerte! —le dijo Ayumi antes de verla entrar. Kagome asintió con una cálida sonrisa.

Cruzo los dedos para que su amiga le fuera bien, aunque con su belleza estaba más que seguro que le iría estupendo. Sintió vibrar el aparato que estaba dentro su cartera; vio su móvil y notó que era una llamada.

— ¿Bueno?

—Hola Ayumi… hablas con Inuyasha —dijo un poco incómodo en llamarla a ella, pues podía estar ocupada.

—Oh, hola Inuyasha —saludo animadamente.

—Hola, disculpa que te moleste… pero he estado tratando de comunicarme con Kagome todo el día, ¿por casualidad tú sabes dónde está?

—Claro que sí, está conmigo —Inuyasha respiro aliviado.

— ¿Y me podrías comunicar con ella?

—Sabes lo haría con gusto pero acaba entrar a la sesión fotográfica. —le contó como si nada. Ayumi no tenía idea de que Inuyasha no estaba de acuerdo con ese tipo de cosas.

— ¿Sesión fotográfica? —pregunto extrañado. Realmente eso le llamo la atención.

—Si —dijo emocionada—. Es para una agencia que busca nuevos rostros juveniles… harán una campaña para esta temporada.

—Ya veo…—dijo haciendo una mueca.

— ¿Quieres que le diga que llamaste? —pregunto al no tener nada más de que hablar.

—No, no se lo digas —le respondió fingiendo simpatía—. Quizás ella quiera contarme la sorpresa.

—Está bien —dijo Ayumi sonriendo—, pero te haces el sorprendido. Mira que ella está muy feliz con todo esto.

—No me lo puedo imaginar…—dijo con un toque de ironía que pasó desapercibido por la amiga de la azabache— bueno Ayumi, entonces esperare la sorpresa.

—Sí, ella te contara todo apenas hable contigo. Adiós Inuyasha.

—Adiós… y gracias Ayumi. —finalizo la llamada.

Presiono el móvil en su mano con frustración contenida al recordar la conversación con la amiga de su novia. Si él estuviese en Sendai Kagome no haría esas cosas. Y lo que más lo tenía molesto, ¿Por qué no se lo dijo ahora? ¿Por qué no le contó que había hecho durante el día? ¿Por qué omitió dicho detalle?

— ¡Maldición Kagome! Que parte de que no hicieras nada indebido no entendiste —alzo la voz levemente al ponerse de pie. Estaba molesto con el comportamiento de la azabache.

Salió de la ducha al darse un rápido baño y miro cansada el reloj de su habitación. Mañana iría a Tokio por la agencia y pasaría ver a Inuyasha; le daría una sorpresa al estar allá y arreglarían las cosas, tenía todo planeado con la ayuda de Ayumi pues solo serían dos días así que les diría una mentirita a sus padres diciéndole que estaba copada en tareas y que su dulce amiga la ayudaría.

—Todo saldrá bien y seré una modelo reconocida —dijo en un susurro— quede seleccionada —se dijo para sí misma sonriendo ampliamente— ¡Quede seleccionada! —dijo alzando la voz y cubriéndose al mismo tiempo su boca—…esto será magnifico.

Una vez su maleta ordenada, se acostó. Mañana debería salir a las siete y media y lo mejor sería tener todo preparado. Puso el despertador muy temprano para que sus padres no la vieran arreglarse.

—Todo será genial —se convenció nuevamente emocionada, y con esa ilusión cerró sus ojos cayendo en un profundo sueño. Lo que la pequeña azabache ni siquiera imaginada, sería que su anhelado sueño se convertiría en su peor pesadilla. Trayendo llantos, dolor, amargura, miedo e impotencia… y quizás… solo quizás, algo más.


Bueno aquí vimos un poquito de la mafia que usare como una de las redes de "explotación sexual" que trata el fic. Se los aclarare mejor:

Bankotsu: Es la cabeza maestra de la red.

Renkotsu: Es su "mano derecha" ya que lo deja a cargo de ciertos trabajos.

Jacotsu: Es su fiel amigo.

Kikyo, Mukotsu y Tsuikotsu también trabajan con ellos. Ademas de otros personajes que aparecerán pero no tendrán mayor relevancia.

Naraku: Como lo aclare en el summary es un oficial y también esta ligado al trafico.

Kagura: Es la mano derecha de Naraku, y también es oficial de la policía.

Espero que esto haya aclarado bien las cosas, si es que había una duda.

Gracias por el punto de vista a Zimba ya que a novatas como yo nos sirve muchísimo esos tipos de consejos, ya que aparte de corregirme, me dijiste que el fic estaba bien para ser nueva en esto. Eso me sirve mucho para seguir mejorando.

No me manejo mucho en la literatura, gramática :/ Solo en lo básico que tiene que ver con el lenguaje. Pero quiero aprender así que como lo mencione anteriormente: cualquier tipo de corrección, ayuda y/o consejo estoy totalmente dispuesta a recibirlo, siempre y cuando sea con el debido respeto :)

¡Bendito seas CIRCULO MERCENARIO!

Desde ya muchas gracias.