Naruto Copyright © Masashi Kishimoto.
!Advertencia: Crack! · Slash · Smut/Lemon.
Pareja: Itachi x Deidara · slight!KakaDei.
Nombre: Una serie de eventos desafortunados {USED}.
Axilas
Uno, dos, tres. Vamos, él podía hacer aquello.
¡Deidara Uchiha podía con cualquier cosa! Incluso había superado la muerte, podía con aquellos mocosos.
Tras repetírselo unas cuatro veces más se aventuro dentro del salón. El silencio jamás llegó a sus oídos y aquello le irritó, negándose mentalmente el explotarlos a todos giró sobre sus talones quedando de frente al pizarrón de tonalidad blanca. Atrapó el marcador azul entre sus dedos finos y comenzó a escribir con perfecta caligrafía su nombre junto al apellido y agregando en letras bastante grandes: El que hale aparte de ser un mocoso estúpido, reprueba el año.
Sonrió complacido y sin más se dirigió a su escritorio donde tenía las calificaciones de aquellos niñatos. Subió ambas piernas leyendo los nombres con un bolígrafo en mano y sonrió mentalmente al ver que el silencio comenzaba a expandirse por todo el lugar. Alzó sus ojos azules del grupo de papeles notando que todos y cada uno de los jóvenes tenía sus ojos fijos en él.
—Buenos días —saludó en tono jocoso—, una lástima que no pueda mandarlos a la mierda desde un principio, hn. Pero eso quiere decir que son inteligentes, los felicito.
Una joven de cabellos marrones alzó la mano, Deidara la observó por unos segundos y la chiquilla se decidió a hablar.
—Sensei, no creo que sea correcto que nos diga esas palabr... —Deidara la detuvo al colocarse de pie.
—No te di permiso para hablar, mocosa y no es como si no conocieran todos esos designios cuerda de malcriados ¡En mi clase se hace lo que yo diga, hn!
Un joven de cabellos oscuros levantó su mano y Deidara puso los ojos en blanco, cediéndole la palabra.
—Sensei ¿usted es un Uchiha de verdad?
El rubio frunció el ceño sintiendo un suave calor recorrerle el rostro sin llegar a sonrojarse.
—Sí, hn. Mi esposo es el líder del clan Uchiha.
El coro de "Oh" se dejó escuchar por todo el salón y de inmediato se arrepintió, ya era suficiente que el bastardo de Itachi fuera famoso como para que él cantara a los cuatro vientos que éste era el líder del clan.
—¿Es decir, sensei, que usted es el segundo al mando del clan Uchiha?
Miró al joven castaño despectivamente, aquellos mocosos hablaban como si el clan Uchiha tuviera mil y un miembros y que cada uno de ellos fuera un dios griego.
—Sí, hn.
—¡Sensei! —llamó otra chiquilla de ojos blancos—, eso quiere decir que usted es gay ¿cierto? —la ceja del rubio se alzó a niveles inimaginables, sintiéndose extrañamente incómodo— ¿no le gusta para nada las mujeres?
Rascó su mejilla, estúpidos mocosos averiguadores.
—Nunca le presté atención a esos detalles, hn. Sólo después de ser traído a la vida una vez más asenté cabeza con mi actual esposo, hn.
—¿Lo mataron, sensei? —exclamó un niño seguido de unos cuantos murmullos hasta que una niña agregó: —¿quién lo mató, sensei?
Los miró extrañados, se tomaban todo a la ligera como si hablaran del clima ¡Lo habían asesinado, luego lo revivieron y se casó con un hombre! Eso era, sin duda, una rareza de pies a cabeza.
—Sasuke Uchiha, hn —explicó.
—¡Un Uchiha! —gritó una voz chillona.
Deidara cerró los ojos.
—Muy bien, ya cállense, hn. Como primera clase veremos el arte del camuflaje —giró su esbelto cuerpo hacia la pizarra ignorando los comentarios hasta que otra pregunta reverberó en el aire.
—Sensei ¿usted es el uke?
—¡Seguro que sí! —Deidara se giró buscando, totalmente rojo, al dueño de aquella voz—, el sensei parece mujer —bromeó.
Kakashi caminó tranquilamente dispuesto a verificar el estado de Deidara y antes que éste pudiera explotar todo el salón lo sacó de allí, para suerte del rubio sus ahora alumnos permanentes quedaron demasiado traumados como para volver a abrir la boca en su presencia.
Deidara no era una persona precisamente divertida, pero cuando se trataba de hacerle una broma a Sasuke Uchiha su humor oscuro salía a flote. Tenía un plan y lo llevaría a cavo.
Itachi se despidió de él dejándolo a solas y sin más puso manos a la obra.
Corrió hacia el teléfono y marcando un número pego el auricular a su oreja.
—¿Aló-tteba?
—¿Naruto? —respondió en tono calmo—, quería pedirte un favor… Itachi ha salido de viaje y… bueno.
—¿Quién es? —exclamó en un tono demasiado fuerte.
—¡Naruto, estúpido, hn! —gruñó, aturdido por el grito— ¡Es Deidara, imbécil!
—¡Ah, Deidara! ¿dime, dime?
—Veras —respondió, tomando aire—: Itachi salió de misión y no quería quedarme solo en casa, hn.
—¡Claro que puedo ir, dattebayo! ¡Sasuke y yo iremos!
Sonrió, claro que irían los dos, después de todo el Uchiha menor se estaba quedando en la casa del rubio y sabía a la perfección que éste tenía una misión lo que significaba que Naruto llegaría antes a su hogar.
—Bien, te espero, hn.
Su sonrisa se ensanchó aún más terminando de la forma más tétrica existente. De inmediato —dando casuales saltitos demasiado infantiles— se dirigió hasta su habitación para preparar todo.
Como lo supuso Naruto llegó antes y sin siquiera dejarle cenar lo llevó hasta la habitación que compartía con su esposo. El rubio abrió sus ojos de par en par sonrojándose a más no poder al ver la gala de trajes para juegos sexuales que el rubio tenía. Deidara explicó las ocasiones que había usado cada uno dando detalles de todo dejando al rubio más aturdido que nunca, aunque claro, el Uchiha se encontraba en peor estado ya que a cada frase Uzumaki le gritaba a todo pulmón un 'pervertido'.
—Necesito pedirte un favor, Naruto, hn.
Los ojos del aludido parecieron ver frente a él su peor pesadilla, pero todos sabían que el buen corazón del rubio no le permitiría negarse y no lo hizo, Deidara amaba saber predecir las cosas y mientras Naruto se probaba uno de los trajes en el baño realizó un jutsu apareciendo a su lado un clon de arcilla.
Su copia se dirigió de inmediato a la puerta de entrada dispuesto a esperar a Sasuke.
—Deidara —tartamudeó el Uzumaki—, ¿cómo te pones ésta mierda? ¡Es demasiado incómodo!
—¡Te lo has puesto al revés, idiota, hn!
—¡¿Qué?! —exclamó atoradamente observando con un fuerte sonrojo en sus mejillas el traje de made—, ¡Es decir que ésta mierda va dentro del culo!
Deidara se sintió avergonzado por un momento fugaz, pero lo superó con rapidez.
—Bien, éste no —extendió su mano entregándole otro traje—, prueba a ver éste.
Naruto lo observo suplicante al notar la temática pero los ojitos de cachorro que hizo el rubio mayor terminaron por convencerlo —una técnica que siempre funcionaba con Itachi. Agradeció al cielo que Naruto creyera su excusa, según le había dicho sólo quería darle una sorpresa a su esposo, vistiéndose con alguno de los trajes que hacía mucho no usaba, estiró su mano hasta acariciar el plástico que se superponía a la ropa y se sintió más que extraño ante el sentimiento de añoro.
De pronto necesitó a Itachi, quiso besarlo y hundirse en sus brazos, pedirle que le hiciera el amor y lo apretara contra su pecho para dormir al menos hasta que el clon apareció en su interior aclarándole que Sasuke había llegado y como le había mandado el moreno se dirigía a la habitación en total silencio.
La adrenalina le corrió veloz por las venas y como lo planeó Naruto salió del baño con el disfraz de conejito al tiempo que Sasuke entraba en la estancia.
Sasuke observó sin hacerlo en verdad el cuerpo delgado de Naruto envuelto —sólo por la cintura y el pecho dejando al aire libre su fino y enmarcado abdomen— en lo que parecía lana blanca, la pequeña y esponjosa cola sobresalía en su prieto trasero que se enmarcaba por cuero blanco. Mientras que en sus cabellos rubios sobresalían dos orejas largas y puntiagudas a juego con unos guantes asemejando unas patitas.
Deidara se mantuvo rígido aguantando su carcajada pero sin poder evitar mostrar su rostro rojo por la gracia de todo aquello.
Al caer en cuenta Naruto tomó todo el aire que sus pulmones le dio pero no pudo expresar ninguna palabra sonrojándose aún más al notar que Sasuke parecía no parar de verlo una y otra vez, detallando cada parte del trajo.
Sasuke tragó en seco al mencionarse mentalmente que Naruto realmente se veía apetecible.
—Dobe —murmuró en un tono sensualmente ronco que Deidara reconoció de inmediato, era el mismo que Itachi solía emplear cuando deseaba hacerle el amor en el primer callejón oscuro que encontraran—… ¿Qué haces vestido así?
Naruto señaló a Deidara y luego a él mismo hasta terminar su dedo en Sasuke, los labios oscuros del rubio se movían continuamente sin pronunciar nada. Incapaz de respirar con regularidad Naruto cerró su boca, apoyándose contra la pared estirando lo más posible su cuerpo.
Deidara soltó una risa ahogada al notar que el rubio se había puesto en una posición que sin duda tentaría a cualquier hombre.
Y Sasuke también lo notó.
Maldijo mentalmente a Deidara y tras mirarlo con sumo odio se dirigió a quitarle aquella ropa a su amigo antes de violárselo en ésa misma posición.
Sintió lástima por Sasuke, realmente agradecía que hubiera perdido aquella apuesta de quién dormía en la cama —sí, el Uchiha había tenido el descaro de querer apropiarse de su cama y tras conseguirlo Naruto se le pegó como una sanguijuela—, no habría soportado cinco segundos de esos ronquidos estridentes que soltaba el menor. Debió imaginar que hasta dormido Naruto no parecía ser quieto y callado.
Se levantó del futón y tras observar en silencio el cuerpo rígido de Sasuke que sostenía la pierna derecha de Naruto sobre su cuerpo —para que éste no le pateara con la misma—, se dio cuenta que no podría dormir a menos que Itachi llegara a casa.
Decidido, tomó sus sandalias ninja y uno que otro kunai además del protector correspondiente a konoha partiendo hacia la puerta principal.
El nuevo integrante se puso en guardia de un salto al sentir el chakra extraño acercarse a pasos agigantados. Itachi frunció el ceño retirando su máscara anbu y sin más desapareció en una nube de humo.
—¡Capitán! —exclamó el castaño y con desesperación buscó los rostros ocultos de sus compañeros— ¡Ha partido él solo!
—Tranquilízate, novato —habló la voz calma de Shikamaru, el jefe al mando del segundo grupo anbu— el chakra es de la aldea.
Su cuerpo perdió toda tensión y una curiosidad surcó su cuerpo entero.
—¿Quién es? —preguntó mientras tomaba asiento.
—El esposo del capitán —respondió su compañero.
Deidara se detuvo al sentirlo acercarse y con una emoción que se le hizo bastante estúpida esperó a que llegara. No pasó demasiado tiempo cuando el Uchiha se encontraba a sólo unos centímetros de su cuerpo.
Ojeó con velocidad a esposo y al no encontrar nada raro se calmó comenzando escudriñarlo con más calma, sin embargo Deidara no le permitió hacerlo ya que se lanzó a sus brazos besándolo con extrema pasión. Lo apretó con fuerza correspondiendo al beso y pronto reconoció el temblor que atacaba a su rubio.
A duras penas se separó para murmurarle entre besos dados al cuello del rubio: —¿Qué sucede?
Deidara se estremeció alzándose para enredar sus piernas en la cintura de su esposo.
—No podía dormir —respondió con sinceridad, olvidándose de su orgullo y de todo—, te necesitaba.
Itachi lo empotró contra el árbol comenzando a restregarse con descaro buscando al mismo tiempo calentar el cuerpo de ambos, sus lenguas volvieron a encontrarse con más pasión que antes, mordiscos y jadeos, gemidos suaves y caricias fugaces. Pronto el calor parecía hacer su presencia en exceso.
Deidara se arqueó cuando Itachi deslizó uno de sus dedos en su interior lubricándolo con su propia saliva. Liberó el miembro del moreno comenzando a masturbarlo con sensualidad, sintiéndose pleno al atrapar ese trozo de carne entre sus manos.
—Itachi… —jadeó extasiado.
El moreno propició suaves mordiscos en el cuello de su esposo, introduciéndole un segundo dígito. Deidara se estremeció, adolorido.
El Uchiha besó sus labios retirando por completo los pantalones de pijama que Deidara llevaba, tomó el miembro del rubio comenzando a lubricarse con la humedad que éste mostraba y sin más regreso a su tarea, ésta vez con tres dedos. Gimió quedo al sentirle pegar sus miembros y comenzar un vaivén cargado de placer y deseo. Cayó arrodillado empujándose con fuerza contra el rubio y sin poder soportarlo más lo acomodó hasta que su entrada quedo al alcance de su miembro.
El rubio se aferró al cuello de su esposo al ser penetrado lentamente. Mordió su labio inferior gimiendo con fuerza ante cada estocada que parecía hundir más el miembro del Uchiha.
—Itachi —suspiró, abriéndose más para que se moviera con velocidad—, dame más duro…
El pelinegro así lo hizo, comenzando un vaivén tortuoso hasta que el placer pudo con su alma entera, pegó su frente a la de Deidara sin detener sus embestidas erráticas y profundas, lejanamente escuchó a su esposo gemir y un ardiente calor cayó en su abdomen, las paredes internas de su rubio se contrajeron y sin más terminó en su interior mientras profería un gutural gemido.
Salió lentamente de su esposo, goteando restos de su esperma y sin más lo besó apasionadamente, apoyando la palma de su mano en el árbol, Deidara arrugó la nariz al separarse del Uchiha y observó con el ceño fruncido el brazo de su esposo.
—¿Qué? —preguntó Itachi.
Deidara señaló su axila con un gesto enojado.
—Apestas allí.
El Uchiha lo miró de forma superior.
—Estaba de misión, tal vez eso no te suceda porque sólo cuidas a un montón de mocosos.
—¡Qué insinúas, Uchiha, hn!
Itachi se encogió de hombros inclinándose más sobre el rubio, acariciando sus piernas.
—Cuando lleguemos a casa te haré el amor en el baño, ¿feliz?
El rubio se sonrojó consciente que su cuerpo comenzaba a reaccionar.
—Ah, respecto a eso… Veras, Naruto y Sasuke…
