Llego octubre y con ellos lo hermanos Daniel y Miguel Sokin (sí, he dicho Sokin). Como ya he mencionado eran dhampirs, desconocidos por el mundo moroi por lo que tampoco tenían la marca de guardianes, pero si el tatuaje de alquimistas. A diferencia del de Sidney y Peter, el suyo era de un rojo oscuro e intenso, y su forma tenía un diseño más tribal. Probablemente si no supiéramos que eran alquimistas habríamos creído que era un tatuaje común y corriente. Otra diferencia con el primer encuentro con Sidney y Peter es que ni Miguel ni Daniel conocían definitivamente la timidez. No sé si alguna vez conoceré a alguien más desinhibido que ellos. Su primer saludo fue barrernos en un abrazo seguido de un bombardero constante de preguntas. Casi sin darnos cuentas nos habíamos contado mutuamente toda nuestra vida y milagros, cualquiera pensaría que nos habíamos conocido de siempre, como si fuéramos familia.
También ayudaron a que viéramos otra versión de los hermanos Lacer, quienes también contaron como sus vidas habían quedado enredadas. Cuando Miguel empezó la universidad en Oxford, Daniel había ingresado en un instituto cercano. Había sido compañero de colegio con Peter, no iban al mismo curso, pero coincidían en los vestuarios y no tardaron en reconocer los tatuajes. Eso les llevo a presentar los respectivos hermanos y conocer sus respectivas historias
Superada la primera impresión de conocer la historia de cómo una moroi y un alquimista se habían unido, no era tan sorprendente que hubieran recibido la formación alquimista con ciertas variantes que incluían un intenso entrenamiento físico ya que estarían en la primera opción del menú de los strigoi, eso por desgracia lo sabían de primera mano, pues sus padres habían fallecido en un ataque. Su padre era el objetivo, y claramente se habían defendido, pero no había sido suficiente. Conocer la historia solo fortaleció la unión entre ellos, animando a Peter a sumarse a su programa de formación, seguido poco después de Sidney.
Siendo Miguel de 23 años el mayor de todos, fue quien acabo tomando un poco la pauta de la conversación cuando esta derivó a lo que nos esperaba por afrontar. Entendían nuestra situación, parecían juzgar muy positivamente que hubiéramos dejado el mundo moroi atrás, pero tampoco estaban seguros de la idoneidad de nuestra estrategia. Quizás por ser mayores que nosotros, o porque por sus propias circunstancias personales, que les habían hecho crecer en un ambiente para nada ortodoxo (hace unos siglos habrían sido unos piratas sin duda ya lo iras viendo), consideraban que el asentamiento con la familia Adams podía acabar siendo una trampa. No había nada malicioso en su afirmación, sencillamente expusieron que siendo Liss una princesa no escatimarían medios para buscarla, incluso habían recurrido ya a los alquimistas, era de suponer que en algún momento pudieran encontrarnos. El hecho de no poder contactar con nadie sin delatar nuestra posición tampoco nos favorecía ya que podían estar dando palos de ciegos y estar buscándonos en California, como tenerlos en Palm Beach…
Estaba empezando a pensar que cada reunión con los alquimistas traía cada vez peores noticias, hasta que nos ofrecieron su ayuda y participación en la empresa. Empezando por diseñar un plan de emergencia, contando con mi sistema de alarma, o sea la velocidad con la que mis fantasmas nos avisaran del peligro, el plan podía ser solo de huida o también contener una pequeña caza de brujas. Para ello, había que contar con la participación de todos, ya que se basaría en el parecido existente de Amber con Liss. Físicamente podrían pasar por gemelas o mellizas, eran altas, pelo rubio rizado largo, siendo la mayor diferencia lo ojos verdes de Liss y azules de Amber, bueno, eso y el carácter. Amber se parecía más a mí, con más paciencia. Solíamos ir juntas, así que si alguien llegaba a observarnos, podríamos hacer pasar a una por otra, sobre todo, si como se decidió, a Liss le cambiábamos el look. Fue curiosa la transformación que sufrió al cortar el pelo, introducirle mechas en dos tonos de caoba y alisarlo. No creo que nadie fuera capaz de reconocerla.
Los días fueron pasando. Entre los chicos sobre todo, dejándonos poco que opinar, organizaron toda la logística de la operación, lo que incluyó que todas aprendiéramos a conducir correctamente tanto coches como motos. Peter y Miguel acabaron al mando del entrenamiento ya que valoraban nuestra iniciativa de manejar la estaca, pero habían concluido lo mismo que nosotras. Consideramos que si nos enseñaban su técnica, basadas en las técnicas japonesas y tailandesas de luchas con palos, tendríamos más posibilidades. Al contar con armas más largas podíamos evitar tener que estar tan próximos al strigoi como para estacarlo. Prueba de cuanto habíamos madurado, sobre todo yo, se encuentra en la aceptación de toda esta situación, incluso acabe aceptando mi nuevo nombre, que fue kiddo (ya te he mencionado que respondo a casi cualquier cosa). Aunque objetivamente la pequeña de nuestro grupo fuese Amber, a Miguel y Daniel parecía divertirles que comparada con todos yo pareciera la más cría así que empezaron a llamarme kiddo, y a Peter y Sean les faltó tiempo para verle la gracia.
Cosas como esas hicieron posible que un año antes no conocíamos a nadie, y ahora… prácticamente teníamos una nueva familia, estábamos inmersas en intensas formaciones que aceptábamos, algunos días mejor que otros, no nos iba nada mal en la escuela, y con la ayuda de Sidney que prácticamente compartía nuestra obsesión con todo el tema del espíritu y el vínculo, habíamos descubierto y desarrollado las habilidades de Liss en la curación (muy útil con todas las heridas que nos producían las nuevas técnicas), mientras que yo había conseguido mejorar la comunicación con los espíritus. Sus respuestas seguían siendo prácticamente afirmaciones y negaciones, pero de alguna forma, me resultaba mucho más sencillo dar con la pregunta adecuada, como si leyera lo que quisieran decirme. Y habíamos descubierto que la mejor forma de lidiar con la oscuridad que acompañaba al uso del espíritu, era que Liss lo canalizaba hacia mí, y yo lo quemaba a base de dar vueltas a la pista de atletismo, o aporreando el saco de boxeo. Porque sinceramente, con el subidón de energía y rabia que me proporcionaba nadie se sentía con ganas de lidiar conmigo en ese momento. Solo una vez Dani había intentado comprobar si podía derrotarme. Fue un completo desastre. Le partí un brazo que por suerte Liss pudo sanar, y me sentí fatal durante un montón de rato, no importaba que me repitiera mil veces que no era culpa mía.
Pasó mi cumpleaños, Halloween y acción de gracias. Durante este tiempo, un par de semanas se habían ido unos hermanos, y otra vez se fueron los otros. Parece que tenían que cumplir con sus deberes de alquimistas. Aunque no habíamos vuelto a ver en persona a Jhon, Sara y Spencer, se podía decir que éramos felices con nuestra vida.
Cómo no, algo tenía que cambiar.
Empezó siendo una idea. Los alquimistas tenían que seguir con sus negocios, los que en estos mementos los mandaban de vuelta a Europa, su base de operaciones, a Rusia para ser más exactos. Como te he dicho, estoy segura que en los genes de los Sokin hubo restos de piratas, y prueba de ello es que su medio de transporte consistía en un carguero que tardaría entre tres cinco semanas en llegar a su destino, pasando por las Azores, la costa de España, Normandía, Dinamarca… Teniendo en cuenta que nada nos retenía en EEUU comenzaron a ver las ventajas de que nos uniéramos a ellos en la expedición. Contando que nadie sabía por cuanto tiempo seguiríamos en peligro, que aún faltaba poco más de un año para que Liss fuera mayor de edad y poder reclamar su posición y herencia en la sociedad moroi (con lo que estaría más protegida al contar con guardias y la protección de la corte), que en Rusia podíamos encontrar muchos otros asentamiento de dhampirs, morois y también podíamos seguir juntos en las sedes de los alquimistas si quisiéramos continuar con ellos, y que en toda Europa podíamos encontrarnos con fantásticas universidades, no había forma de sacarles pegas a estos planes. Por ello fue decidido que después de Navidad no volveríamos a la escuela, en su lugar embarcaríamos el diez de Enero, por lo que celebraríamos el cumple de Liss en alta mar.
Ja! ¿No te ha ocurrido nunca que lo tienes todo bien organizado, y llega alguien y te lo desbarata todo? Pues justo después de celebrar el año nuevo, mi sistema de alarma hizo acto de presencia.
Era día dos de enero, y como las fiestas ya habían terminado, estábamos de vuelta en el gimnasio. No se puede decir que habíamos echado de menos a los alquimistas, ya que habíamos crecido tan cercanos, que celebramos el año nuevo comiendo todos juntos, ya que ellos, por diferentes causas también estaban lejos de sus casas.
Estábamos totalmente sudados necesitando una buena ducha con urgencia, cuando siento un escalofrió que me deja casi sin aire, y de pronto están ahí delante, mis tres queridos fantasmas. Sus expresiones no dejan lugar a duda. Estamos en peligro, ¿cuán inmediato? Toca averiguarlo.
Es evidente que todos han captado que algo se cuece, porque en un momento, soy el centro de todas las atenciones.
¿Nos han encontrado? -Tres negaciones, y dejo salir el aire que estaba reteniendo -¿están cerca? - Tres afirmaciones. – mierda
Jugando a las 20 preguntas descubrimos que están en la zona, y que la forma para localizarnos está siendo inspeccionar los archivos, bases de datos, y anuarios de los institutos. No van a llegar a nuestra puerta esta noche, así que todos nos vamos a asear, y se decreta asamblea en media hora. Treinta minutos en los que no creo que nadie haya dicho una palabra después de haber llamado a los padres de Sean y Amber para que estén también presentes; todos parecemos perdidos en nuestros mundos.
Como otras veces Miguel toma la palabra:- ¿desparecemos? O - volviéndose hacia Amber - ¿ponemos en marcha el plan b?
Ciertamente, todos deberíamos opinar al respecto, pero realmente, recae en la decisión de Amber intentar obtener información o no. Esta familia ya ha hecho suficiente por nosotros, y al vivir al margen del mundo moroi, siempre hemos supuesto que no tomaran represalias con ellos, pero no tenemos forma de saberlo con total seguridad.
Amber tarda solo segundos en mirar a sus padres y dirigirse a todos – Vamos con ello!
Que comience el juego. Estamos embalando lo que nos llevaremos con nosotras, no será mucho, pues lo que tiene de bueno estar huyendo es que descubres que solo unas pocas cosas son significativas, el resto se pueden dejar atrás sin mucho problema. Puede ser una incomodidad pero nada que no se resuelva. Comienza la horrible despedida, sin duda, es la parte que más odio, dejar atrás a los que queremos, deseando que llegue ya el momento de volver a reunirnos.
Liss se marcha ya con Miguel y Daniel al barco, siendo dhampirs podrían ser detectados por los otros guardianes, y no queremos que sospechen. Si todo va bien, mañana ya habrán embarcado y nos esperaran al resto. Al menos llegaron buenas noticias desde el barco, y aunque habíamos adelantado la fecha de embarque ya tenían cargados los suministros de sangre para Liss. Si hubiéramos seguido juntas no habría sido tanto problema, pero teniendo que separarnos había empezado a preocuparme. Todo el tiempo que habíamos estado con los Adams habíamos tenido ese aspecto cubierto, y en los días que pasamos hasta llegar a ellos Liss solo necesito un par de tomas. No es que tenga nada en contra de los alimentadores, pero en mi caso no fui mordida, simplemente me hice un corte y Liss succiono. Hasta ahora no te había dicho, pero básicamente en nuestro mundo a los dhampirs se les clasifica de dos formas, guardianes o putas de sangre. Como te puedes imaginar este segundo grupo no está muy bien considerado por la sociedad, a pesar de que es prácticamente gracias a ellas que no desaparecemos como especie. Un dhampir no puede procrear con otro dhampir, una broma de bastante mal gusto de la naturaleza, así que solo podemos reproducirnos con morois, o humanos, pero eso suele ir acompañado del abandono de nuestro mundo. Por otro lado, mientras que la unión de una moroi con un guardián masculino no se fomenta, pero se admite, la unión de un moroi con una dhampir suele verse con muy malos ojos, ya que desde el momento que no nos ven como guardias nos ven en el mejor de los casos como amantes buscando a quien las mantenga. Como se supone que una forma de hacer el sexo aún más alucinante es que durante el acto el moroi se alimente de la dhampir, se acuño el degradante termino de puta de sangre. Personalmente, me parece todo una soberana gilipollez que nos hace parecer unos retrógrados. Por no mencionar que con semejante mentalidad, no son pocas las dhampirs que son forzadas, sin que haya mayores represalias para los morois. No me sorprende que los Adams abandonaran el mundo para poder criar a sus hijos en un ambiente más tolerante. Volviendo a la situación actual… no fue por ello que no le dejara a mi hermana morderme, por ella haría lo que fuera, pero durante la huida no me podía permitir el lujo de estar fuera de juego por las endorfinas.
Amber ya se ha puesto las gafas de cristales amarillos para poder disimular sus ojos, y la verdad le quedan bien. Mañana iremos al instituto, intentaremos dejarnos ver en todos los espacios abiertos, mientras que Peter y Sidney nos vigilan desde una cierta distancia. Sean es el que peor lo va a llevar. Sabe que no puede dejarse ver pero dejar a sus pequeñas, como nos llama, por nuestra cuenta le corroe por dentro. Sabe que vamos a estar todos en red, que tan pronto sepa que nos tienen localizadas se lo haré saber a todos, pero lo veo, y sé que sus nervios son incontrolables. Pasamos la noche en la misma camba, Amber, Sean y yo. No creo que ninguno duerma más de diez min, pero necesitamos este rato juntos, para calmar los nervios, y para afrontar lo que venga mañana.
