Capítulo 3: Mantén el control

-¿En serio es imprescindible que me ponga eso? –La joven pelirroja señaló la túnica blanca con unas leves franjas rojas. -¿Es que va a ser igual que en la antigua Grecia?

-No es exactamente eso, señorita –Respondió con una sonrisa –Esta túnica puede parecer de la antigüedad, pero lo cierto es que posee una tecnología antiinflamable y además es impermeable, por supuesto es obligatoria en el tiempo que usted esté en la escuela, sería algo así como un uniforme escolar.

Gwen suspiró resignada antes de tomar la tela entre sus manos, y, después de ser ayudada por su nueva amiga se miró al espejo sorprendida, tampoco estaba tan mal, sus hombros quedaban al descubierto a causa de sus mangas bajas las cuales estaban decoradas con unas pequeñas líneas rojas en horizontal, se puso unas zapatillas bailarinas del mismo color y finalmente se ató el pelo en una cola alta.

-Le queda muy bien joven Gwendolyn –Afirmó la mujer con una sonrisa –Ahora debería bajar a desayunar algo, hoy va a ser un día agotador –La aludida afirmó con la cabeza y se dispuso a salir –Yo me quedaré a ordenar su cuarto –Gwen la miró con una sonrisa.

-Nyx si no es mucha molestia podrías llamarme simplemente Gwen o Gwendolyn? Los prefijos de cortesía me dan grima –Después cerró la puerta dejando a la joven mujer con una sonrisa en los labios.

-Buenos días abuela, ¿Abuela? –La ojiverde miró a ambos lados del salón, a pesar de que tenía un enorme banquete de desayuno no había nadie.

-Estoy aquí cariño –La voz dulce de su abuela le hizo sonreír -¿Cómo has dormido? –La invitó a sentarse a la mesa y le sirvió un poco de café –Espero que te guste, si quieres algo más solo debes pedirlo –La joven asintió con una sonrisa.

-He dormido muy bien, gracias, pero abuela… -La miró con una tímida sonrisa –Es necesario que lleve esta extraña túnica? –Preguntó-

-Es imprescindible que la lleves cuando vayas a la academia, imagino que Nyx te lo habrá explicado –Se aclaró levemente la garganta – Todas las túnicas son blancas a excepción de las franjas en la parte superior –Señaló las mangas de su nieta – Ésta es la primera, la de las franjas rojas, después, cuando seas capaz de crear el primer objeto de energía se te cambiará y automáticamente recibirás la de las franjas violetas, cuando alcances la última, que es la de las franjas plateadas significará que es el último paso para convertirte en energía pura y abandonar tu cuerpo terrestre –Sonrió – Solo entonces serás capaz de crear un cuerpo nuevo, como el que yo poseo.

-Pero tu misma dijiste que tardaría por lo menos ochenta años en poder aprenderlo todo –Respondió dándole un leve sorbo a su taza.

-También dije que aquí el tiempo es lo de menos, cariño –Se levantó de la silla –Ahora tengo que irme, tengo trabajo que hacer.

-¡Espera abuela! –Exclamó levantandose de golpe -¿Qué pasará cuando abandone mi cuerpo terrestre?

-Entonces ya no habrá nada que te vincule con la Tierra –Respondió y desapareció de allí, Gwen se mordió el labio inferior, se le había quitado el apetito de golpe, solo escuchó minutos más tarde la dulce voz de su ama de llaves advirtiéndole que debían salir hacia la academia.

Apoyó la espalda en el tronco de un gran árbol, estaba demasiado cansado, cansado de todo lo que estaba pasando, el mundo daba muchas vueltas de un día para el otro, observó la mano con la que hacía tan solo un momento había pegado a su amigo, su único amigo de verdad para después salir de allí sin decir una palabra, se pellizcó el puente de la nariz con su dedo pulgar e índice, con gusto iría a buscar a su pelirroja donde fuese, incluso al mismísimo infierno, pero no dependía tan solo de él.

Analizó todos los hechos desde el inicio de la semana, Gwen había estado extraña, cansada, apenas hablaba pero tampoco le dio demasiada importancia, después se enteró de la situación académica de la chica y cuando le intentó preguntar en varias ocasiones que le ocurría pero siempre se creaba el silencio, ese agobiante e incómodo silencio. Creyó que era por él, últimamente habían pasado demasiado tiempo juntos, luchaban codo con codo contra los alienígenas y aparte solían quedar muy a menudo. La necesidad de estar el uno al lado del otro cada vez se hacía más insoportable, Kevin pensó que jamás podría separarse de ella desde el primer beso de ambos, cuando volvió a su forma humana, ese beso se repitió muchas veces a raíz de aquello, besos unidos a caricias y abrazos, acompañados de sonrisas y besos, para él no había nada más importante que ella y ahora la había apartado de su lado por algo de lo que ni siquiera estaba seguro.

Aún así había algo que no encajaba, Vilgax se había presentado demasiado pronto desde la última vez que Ben se enfrentó a él, y no solo eso, rebosaba energía, ¿Habría hecho un pacto con alguien?, de ser así ese alguien tendría que ser realmente poderoso, se alzó rápidamente con la mirada fija en el suelo, empezaba a atar algunos cabos sueltos, la aparición de Vilgax, la separación con Gwen y su marcha a Anodine, recordó que la primera vez que vio a Verdona no le cayó precisamente bien, pero ¿Tenia eso algo que ver con todo esto? Sentía que la cabeza le iba a estallar de un momento a otro, solo se permitió el lujo de relajarse cuando escuchó la voz familiar de su amigo llamándolo.

-¿Kevin? –Volvió a preguntar, alzando una ceja al ver que el moreno seguía estático ahí enfrente. –Quería pedirte perdón, por lo de antes… -Se pasó una mano por e pelo, nervioso –Supongo que tu también lo debes estar pasando mal.

-Sí, supongo que sí … -Respondió un Kevin ausente –Se me hace raro que Gwen no esté aquí, eso es todo.

-He estado investigando el porqué de la conducta extraña de Gwen estos últimos días y creo que he encontrado la razón –Kevin sintió como el corazón le daba un vuelco, pero evitó mirarle a los ojos.

-¿Y que es? –Preguntó tratando de sonar indiferente.

-No es por tu culpa, tal y como creías, sino que se trata de… -Suspiró – Mis tíos, es decir, los padres de Gwen, se van a separar.

El mayor apretó los puños, ahora entendía muchas cosas, entendía las llamadas de teléfono de madrugada, entendía la cara de tristeza de ella cada vez que le decía "Vamos, te llevaré a casa", y, lo que más le atormentaba es poder llegar a la conclusión de que la dulce Verdona lo sabía

-¿Como te has enterado? –Preguntó esta vez mirándole fijamente, clavando sus orbes negras en los ojos verdes del otro.

-Me lo ha dicho mi madre –Respondió metiendo las manos en los bolsillos de su chaqueta verde –Discuten mucho últimamente, así que seguramente debe ser por eso que ha estado tan ausente.

-¡Escucha Tennyson! –Le cortó rápidamente –¿Tu crees que…? –Calló durante un momento, el simplemente hecho de decirlo sonaba ridículo -¿Crees que tu abuela pueda tener alguna relación con todo esto? –Ben alzó las cejas sorprendido-

-No lo creo, aunque, ahora que lo dices… -Ben abrió los ojos enormemente – Ella dijo que estaría observando por aquí ¿Recuerdas?

-Claro que lo recuerdo –Suspiró recogiendo su chaqueta de la hierba –Es por eso que tengo una sensación extraña, no se…

-¿Estás sugiriendo algo, Kevin? –Preguntó cruzándose de brazos.

-Sí –Aclaró frunciendo el ceño –Sugiero que vayas a buscar a Julie y a su mascota y nos vayamos a Anodine.

-¿¡Estás loco? –Exclamó Ben alzando los brazos -¡No sabemos nada sobre ese planeta, ya conociste a mi abuela, cuando la atacamos no fuimos rivales para ella! ¡Imagínate lo que harían muchos más igual de fuertes!

-Me da igual, tengo la sensación de que Gwen está en peligro y tengo que ir a ayudarla –Ben suspiró resignado.

-Está bien, vamos al coche, tenemos que ir a buscar a Julie.

Gwen observó anonadada las grandes instalaciones de la academia, no se parecía en nada a la escuela privada de Bellwood, miró el reloj de pulsera que le había sido entregado, era capaz de proyectar imágenes holográficas, era más práctico que los simples papeles de horarios e información. "Veamos, según esta cosa mi clase es ¡esa!" Entró en una de las aulas y observó sorprendida como chicos y chicas de su misma edad llevaban puestas las mismas túnicas con las mismas franjas, el silencio se hizo cuando la vieron entrar, observó a todos lados y se sintió como el ser más observado del universo en ese momento, "Genial, ahora voy a ser el ser el bicho raro", suspiró resignada antes de adentrarse dentro, solo escuchaba murmullos, entre ellos "¡Es ella!" y "¡Es la nieta de la gran Verdona!", se paró enfrente de dos chicas señalando un sitio vacío.

-¿Está libre? –Preguntó tímidamente apartándose un mechón de pelo –Soy nueva aquí y…

-Sí, está libre –Respondió la chica y la de su lado sonrió –Bienvenida a la academia, esto… -La primera chica sonrió tímidamente -¿Tu eres la nieta de Verdona, verdad?

-Eh sí, así es –Respondió Gwen sorprendida –Me llamo Gwendolyn Tennyson

-¡Vaya, que pasada! –Exclamó la otra chica – Yo soy Maya, también soy terrícola, ¡Encantada de conocerte! –La pelirroja rió y le extendió la mano, con la otra chica también hizo lo mismo, era más alta y su pelo era negro como el carbón al igual que sus ojos, curiosamente era muy parecida a Kevin "Argh, por qué tengo que acordarme de el ahora?" Se gruñó en su fuero interno.

-Yo soy Anne, un placer –Sentía como era un tanto distante, la otra en cambio era cálida como un día de verano. –A propósito, ¿Has traido tu material? –Preguntó señalando con la cabeza su ordenador portátil.

-¿Había que traer uno? ¡No lo sabía! –Respondió mordiéndose el labio inferior -¿Ahora que hago? –Las dos chicas rieron levemente y la miraron.

-No te preocupes por eso, ¡Puedes sentarte con nosotras! –Definitivamente aquellas chicas eran unos cielos, se sentó en el medio de las dos y esperó a que viniera el profesor.

Las clases eran agotadoras, aquel ritmo era diez veces más acelerado que en la Tierra, debía esforzarse el doble para poder mantener el ritmo de chica modelo, aún así sus dos nuevas compañeras quedaron asombradas.

-¿Te gustaría dar una vuelta por las instalaciones? –Maya había cogido a Gwen por el brazo mientras que Anne caminaba al otro lado de la pelirroja.

-Claro, me parece bien, ¿Aquí hay actividades extraescolares? –Una pregunta un poco tonta pero pensó que quizá aquí no podría practicar el kárate como solía hacer.

-¿Estás de broma? ¡Hay un montón de clubs! Vamos, te los enseñaremos todos.

-Creo que eso es faena mía, ¿No creéis chicas? –Las tres se pararon en seco y las dos, en especial Maya se quedaron gratamente sorprendidas de ver que no se trataba de nadie más que de Alan, un chico terriblemente guapo, de pelo castaño y ojos celestes, tez pálida y facciones perfectas, observó rápidamente las franjas de su túnica, eran plateadas, aquel chico le faltaba realmente poco para convertirse en energía pura.

-Ah claro Alan, olvidamos que aquí mandas tú –Respondió Anne sarcástica, el chico solo rió levemente y alargó la mano para estrecharla entre las de Gwen.

-Bienvenida a Anodine, Gwendolyn Tennyson –La pelirroja quedó hipnotizada por un momento ante los ojos del chico, y por un momento sintió como si él fuera un imán y ella algo metálico.

-Gra.. gracias –Murmuró tímidamente al sentir el roce de su mano sobre las suyas

-¿Harías el favor de seguirme? Te mostraré todo lo que quieras ver, y así de paso podremos charlar. –La joven de ojos jade asintió con la cabeza y ambos empezaron a caminar.

-Realmente es una bendición que estés aquí –Alan empezó a hablar cuando habían salido rumbo al exterior –Tu abuela no ha dejado de hablar de ti desde que te vio en la Tierra –Rió levemente –Despertaste mi más sincera curiosidad –Gwen volvió a sonrojarse e intentó cambiar de conversación.

-Me he fijado que las líneas de tu túnica son plateadas, ¿Cuántos años tienes? –El por su parte se limitó a soltar una suave y melodiosa carcajada.

-En este planeta no importa el tiempo, pero si te sirve debo decirte que tengo más años de los que imaginas –Gwen pensó que eso era imposible, ese chico aparentaba tener su edad, un par de años más como máximo –Envejecemos a un ritmo muy muy lento y somos inmortales, yo aprendí muy rápido, fui uno de los "prodigios", tu abuela fue otra.

-Creo que no te sigo –Confesó la pelirroja- Todo esto es muy lioso.

-En este planeta hay 4 prodigios, uno soy yo, que, aunque no h llegado aún a energía pura no me queda demasiado, otra es tu abuela, el tercero es otro de los maestros y en cuanto al cuarto…

-¿Quien es el cuarto? –Preguntó curiosa.

-Creemos que puedes ser tú, Gwendolyn, tú has sido la única que has podido transformarte en energía durante un momento, abandonando tu cuerpo y luego has podido volver, eso nadie jamás lo ha hecho –Le sonrió dulcemente y acarició su mejilla

-Tienes mucho poder oculto dentro de ti, más del que imaginas.

-¿Cómo puedo sacarlo? –Preguntó un poco atudida, posó su mano sobre la del chico, que descansaba en su mejilla, quería que la soltara, quería conservar las caricias de Kevin, al menos de momento.

-Déjame que te lo enseñe… -Y en cuestión de segundos había unido los labios a los de la joven Tennyson formando a su alrededor un aura morada

NOTAS: Bueno, hasta aquí este capítulo, estad atentos sobretodo a Alan, Anne y sobretodo Verdona, porque van a dar más de un dolor de cabeza!

Quiero dar mis mas sinceras gracias a quienes siguen mi fic!