CAPITULO 4
PROBLEMAS MUY MUNDANOS
-¡Os dije que se fue por la izquierda!- nos gritó Isabelle al resto del grupo. Desde que la Clave nos había apartado de la caza contra Jonathan habíamos vuelto a las tareas habituales. En realidad no podía quejarme, perseguir y matar demonios era una tarea que mantenía mi cabeza distraída y mi adrenalina disparada, eso me iba de maravilla.
Jace se adelantó con el sensor hacia la izquierda pero no había ningún rastro allí, no había ido por la izquierda.
-¿Ha desaparecido sin más?- pregunté.
-Era un demonio menor, no desaparecen así, alguien lo hizo desaparecer- Alec fue tras Jace y yo me acerqué a Izzy.
-¿Estas bien? Pareces alterada…- y reconozco que me asustaba cuando se ponía así.
Paseamos por las solitarias y oscuras callejuelas en silencio, ella parecía querer hablar pero no sabía por dónde empezar y yo que era muy intuitiva (y ya no usaba mi telepatía para inmiscuirme en vidas ajenas) decidí darle un empujón.
-¿Se trata de Simon?
La morena asintió.
-Me acosté con otro el día de mi cumpleaños- no me miró mientras hablaba, estaba avergonzada y yo sorprendida- discutimos y yo estaba un poco bebida, sé que es una mala excusa pero agh!
-¿Él lo sabe?
Negó.
-Entonces déjalo pasar. Sabes que estuvo mal, no volverás a hacerlo lo sé, así que no le des más vueltas- me giré para comprobar que los chicos aun no nos seguían- ¿Lo has arreglado ya con él?
Asintió y pasamos otro rato caminando. Llegamos hasta Takis y me rugió el estómago.
-Entremos, tengo hambre.
Asintió y nos sentamos en nuestra mesa habitual de la zona especial, como lo llamábamos ahora.
-Tengo un retraso- al fin lo soltó y casi me atraganto al escucharlo, era lo último que me esperaba. Puso los ojos en blanco al ver mi cara y siguió comiendo.
-¿Te has hecho la prueba?
-¿Qué prueba?
Esta vez fui yo la que puso los ojos en blanco. Los Nefilims podían saber cómo matar demonios pero no tenían ni idea de cómo solucionar esos marrones tan mundanos, ¡viva la educación sexual en Idris!
-Un test de embarazo Isabelle, se compra en las farmacias mundanas y sirve para saber si estas o no embarazada.
No escuché llegar a la tropa hasta que Jace apoyó la barbilla en mi cabeza y el resto comenzaron a sentarse, charlando animadamente. El rubio se sentó a mi lado y me robó mi plato de pollo con arroz.
-Jace, tengo hambre- fruncí el ceño y recuperé el plato.
-Que fiera estas-sonrió provocándome pero no iba a entrar al trapo, tenía cosas mas importantes que hacer.
Al día siguiente mientras la mayoría aun dormían me acerqué a la farmacia más próxima a comprar el test y fui a la habitación de Isabelle, despertándola con suavidad y entregándole el aparatito luego de explicarle cómo funcionaba. Una vez salió del baño me lo entregó, nunca la había visto así de nerviosa y asustada, así que decidí compartir con ella mis últimos comederos de cabeza.
-Creo que me gusta Jace.
Levantó la cabeza del suelo y me miró como si le hubiese dicho que había contraído viruela demoníaca.
-¿Jace y tú? No pegáis.
Yo sí estuve a punto de pegarle un bofetón a ella, ¿No se le ocurría nada mejor que decir?
-Quiero decir que, sois primos y además Jace nunca se ha fijado en nadie aparte Clary… no te emociones mucho, lo digo por tu bien.
No supe que responderle, era él quien me seguía el juego en algunas ocasiones, a lo mejor era cierto que solo quería descargarse conmigo o tal vez solo era algo fraternal, aunque también debió ser algo fraternal con Clary… todo estaba demasiado enredado.
Miré el test y respiré aliviada al verlo negativo, se lo entregué y sonrió igual, lanzándolo a la papelera, debajo de una pila de papeles para que nadie pudiese nunca enterarse de aquel mal trago que superamos juntas, casi como hermanas.
Alguien llamó a la puerta y ambas nos pusimos alerta, pero nos relajamos al escuchar la voz de Jace.
-¿Jen?
Salí y cerré.
-¿Qué pasa?
Me cogió de la mano y tiró de mí hasta encerrarnos en su habitación. Fue hasta su escritorio y tomó un papel arrugado.
-Léelo.
