Capitulo IV: Separación
Un poco antes de que las clases empezaran, Takeru, más muerto que vivo, ya que no había pegado ojo en toda la noche, se dirigió hacia la habitación de los dioses nórdicos, estaba preocupado por Loki; cuando se separaron hacía un par de horas, no tenía buena cara. No sólo eso, quería darle las gracias, ya que si Thot no le había visto en la cama de Yui era porque el dios nórdico se había dado cuenta de las intenciones de Takeru y le había seguido; había creado una barrera protectora para cubrirles. Y al parecer, eso había le había afectado de tal manera que había enfermado.
Fue Balder, ya preparado para ir a clase, quien le abrió la puerta.
- ¿Takeru-san? Pasa… - Le dijo, extrañado de verle allí a esa hora.
- ¿Podría ver a Loki? – Preguntó. – Sé que no se encuentra muy bien.
Balder asintió y se apartó para dejarle pasar, señalándole donde estaba la habitación de Loki. El dios del Mar fue hasta allí y tocó ligeramente la puerta.
- ¿Loki? – Le llamó, sin entrar. - ¿Puedo pasar?
- ¿unh? ¿Tak-chan? – Se oyó la voz del pelirrojo, bastante debilitada. – Pasa, pasa…
- ¿Cómo estás? – Le preguntó, entrando y cerrando la puerta. – Sigues teniendo mala cara.
- Lo sé… oye, hazme un favor, dile al pajarraco que tengo la gripe o algo – le dijo Loki.
- Dalo por hecho – dijo Takeru, con una pequeña sonrisa. – Nos cubriste a Yui y a mí, yo te cubriré a ti. Quería darte las gracias, Loki… si no lo hubieras hecho, seguramente Thot nos hubiera pillado.
El pelirrojo sonrió y le guiñó un ojo. Luego, sacó algo de debajo de la almohada y se lo pasó.
- agradécemelo no volviendo a perder el móvil, anda – le dijo, con expresión de medio severidad y fastidio. Takeru lo recibió con una sonrisa de culpabilidad.
- Perdona, Loki…
- bah, déjalo… - el dios nórdico hizo un gesto para decirle que se olvidara de aquello. Takeru asintió. – Vete ya, no conviene que llegues tarde y que el pajarraco sospeche.
El japonés se despidió con un gesto y salió de la habitación, encaminándose hacia el edificio de las clases.
La clase empezó de forma normal, como cualquier otro día. La única diferencia, a parte de la ausencia de Loki, era que Yui apenas pudo hablar con sus compañeros, a causa de la orden de Zeus; habían decidido que lo mejor era que se les viera juntos lo menos posible. Sin embargo, cuando Thot llegó al aula, lo hizo seguido de Anubis, quien tenía expresión de tristeza y enfado.
- Mmm… ¿puedo preguntar quién es, Caduceus-sensei? – Dijo Balder, con educación, mirando con extrañeza al dios moreno y con orejas de perro.
- bien, os presento a Anubis, del mismo modo que yo, es un dios egipcio – explicó Thot. – A diferencia de los demás, no asiste a clases ni debe estudiar el corazón humano, por eso no lo habíais conocido hasta ahora. Sin embargo, esta noche ha ocurrido algo muy grave y por eso está aquí.
Mientras los demás se miraban con sorpresa, Yui y Takeru lo hicieron con alarma, aunque trataron de disimularlo. Y más aún cuando Thot sacó una camiseta deportiva negra y dorada.
- Ayer por la noche, a una hora indefinida – empezó a hablar Thot, con expresión seria – uno de vosotros, aún no sé cuál, se coló en mi habitación privada, siendo tan estúpido como para dejarse allí su camiseta. Todo esto es una falta grave, punible con la expulsión; agravada más aún, por el hecho de que hasta nueva orden, Kusanagi Yui duerme allí y por tanto, se consideran "dormitorios femeninos". A pesar de todo, he decidido dar una oportunidad al culpable. Si confiesa, aquí y ahora, atenuaré el castigo, pero si soy yo quien debe descubrirle….
Todos se quedaron en silencio, mirándose mutuamente. Takeru fue a ponerse en pie, pero Yui lo hizo antes.
- por favor, Thot-sama… no tiene que hacer nada de esto… - le pidió la chica.
- no te he dado permiso para hablar, Kusanagi – le espetó Thot. – Vuelve sentarte. Bien, como veo que nadie tiene los necesarios arrestos para tomar la responsabilidad de lo que ha hecho, seré yo quien lo descubra y os aseguro que lo haré. Anubis…
Con desgana y a regañadientes, el dios egipcio se acercó a su compañero. Thot le entregó la camiseta.
- Ya sabes lo que tienes que hacer, Anubis – le dijo. – Dime, ¿quién de ellos es el dueño de la camiseta?
Anubis hizo lo que Thot le mandaba, aunque no estaba muy seguro de qué responder, ya que la camiseta olía a Takeru, quien igual que Yui, se había hecho su amigo y no quería traicionarle, pero aunque no le gustaran los métodos de Thot, a él tampoco quería traicionarle. Pero justo en aquel momento, Yui se puso en pie de nuevo.
- ¡THOT-SAMA! – Exclamó, para llamar la atención del profesor.
- ¿Cómo te atreves a hablarme así, Kusanagi? – Exigió saber Thot, indignado.
- Lo lamento si he sido irrespetuosa, Thot-sama… pero era la única manera de que me prestara atención – se disculpó la chica. – Nadie entró anoche en su habitación, esa camiseta… esa camiseta… esa camiseta la encontré mezclada en entre mi colada hace unos pocos días. Puesto que no sabía de quien era, al guardé hasta que alguien la reclamada y anoche… con todo lo que pasó, acabé utilizándola como pijama, porque no lo encontraba…
- ¿Y puedes explicarme cómo es posible que la encontrara en un rincón de la habitación, Kusanagi? – Preguntó Thot, mirándola directamente a los ojos, como diciéndole que lo sabía todo.
- yo… en un momento de la noche, tuve mucho calor… y… y me la quité medio dormida… - confesó la chica, bajando la cabeza, muerta de vergüenza.
- Ya veo… ¿así que… no te importó dormir desnuda en una habitación que compartías con dos hombres? – Preguntó Thot, con expresión maliciosa, con la clara intención de hacer que se avergonzara más de lo que estaba. Excepto los dioses, todos los demás alumnos se pusieron a cuchichear entre ellos, comentando lo que acababa de decir Thot y mirando a Yui con expresión sorprendida y extrañada. – Bien, Anubis… ¿reconoces a quien huele la camiseta?
El dios egipcio se encontró con la solución a su problema. Miró directamente a Thot a los ojos y asintió.
- Sí, Thot-chan… la camiseta tiene el olor de Yui-chan… - contestó, ante la mirada de reproche de Thot.
- ya veo… parece que dices la verdad, Kusanagi…
- am… - Takeru se puso en pie, pensando rápidamente en alguna forma para rescatar a Yui de aquella incómoda situación. – Ahora que lo dice, hace unos días me desapareció una camiseta que había puesto a la lavar… debe ser esa… ¡así que la tenías tú, zazzou! – Le regañó.
- jum… procura no volver a perderla, Totsuka – le dijo Thot, al parecer sin creerse mucho todo aquello. – Anubis, devuélvesela. – El dios moreno lo hizo. – Tú y yo hablaremos más tarde, Kusanagi… ahora, empecemos la clase.
Yui pasó todo el día ausente, temiendo el momento en que se quedara sola con Thot; estaba segura de que el profesor sabía todo lo que había ocurrido entre Takeru y ella, y le iba a pedir explicaciones.
Tras las clases, ya que Yui no podía acudir al club de kendo, donde estaban los dos, y no le apetecía practicar solo, Takeru volvió a la habitación de los nórdicos para comentar con Loki lo que había pasado en clase. Lo encontró en su habitación, aún en la cama, aunque mejor cara. Balder estaba con él.
- jum, sabía que vendrías, Tak-chan… Balder me acaba de contar lo que ha hecho el pajarraco – comentó Loki al verlo. – Tsk… ha sido una putada para ella, pero tú podrías haber tenido cuidado y no haberte dejado la camiseta.
- lo sé – contestó Takeru, con tono culpable. – Al ver que amanecía salí corriendo de allí, y no pensé en la camiseta.
- Un momento… entonces… ¿Takeru-san estuvo realmente en la habitación privada de Caduceus-sensei? – Preguntó Balder, asombrado por las palabras de sus compañeros. Loki miró a Takeru, como si le pidiera permiso para contarle algo al rubio.
- Pasé la noche con Yui, Balder – confesó Takeru, mirando hacia otro lado. – Loki está así porque nos ayudó a evitar que Thot nos descubriera.
- Aunque al parecer, no sirvió de mucho – se lamentó el pelirrojo. – Pero bueno, que se le va a hacer… tampoco esperaba que Thot fuera tan listo…
Justo en ese momento, la voz del susodicho profesor se oyó detrás de la puerta la habitación.
- ¡Laevatein, abre la puerta! – Exigió Thot, aporreando la puerta.
- ¡mierda! – Exclamó Loki, por lo bajo. - ¡Tak-chan, corre, escóndete debajo la cama…!
Rápidamente, Takeru hizo lo que Loki le decía, Balder se apresuró a taparle con los cobertores, para evitar que Thot pudiera verlo.
- Bal, abre, anda – le indicó a su amigo rubio, ya que no podían evitarlo… si Thot quería entrar, entraría…
Thot entró precedido por Balder y se quedó mirando a Loki con expresión calculadora.
- Me dijeron que estabas enfermo, Laevatein… ¿qué te ocurre? – Le preguntó, cruzado de brazos. - ¿y por qué no has ido a la enfermería?
- Parece sólo es una gripe, pajarraco – contestó Loki, hundiendo la cabeza en la almohada. – Pero pensé que no era necesario ir a la enfermería.
- Es extraño, - comentó Thot, acercándose más a la cama. – Incluso con esos cuerpos humanos, los dioses no os ponéis enfermos.
- pues… resulta que yo he pillado la gripe, pajarraco – replicó Loki, despreocupado.
- Jum… ¿te crees que soy tonto, Laevatein? – Le espetó Thot. – Sé perfectamente que estás así porque utilizaste tus poderes durante demasiado tiempo esta noche, para cubrir a Kusanagi y a aquél con quien estaba.
- Bal me contó lo que hiciste en clase – dijo Loki. - ¿No fue suficiente la vergüenza que le hiciste pasar a Yui? ¿Y no te dijo que la camiseta la había encontrado en su colada?
- eso dijo, pero sé que no es así y que tú sabes lo que ocurrió, Laevatein – replicó Thot. – Te voy a dar la misma oportunidad que di en clase: si me cuentas lo que pasó y quién estuvo con Kusanagi esta noche, evitaré que todo esto llegue a oídos de Zeus; en cambio, si debo descubrirlo yo, y cuando lo haga, descubriré que estabas implicado, tanto el culpable, como tú seréis expulsados.
- no sé nada, pajarraco, - dijo Loki. – Y, aunque lo supiera, tampoco te lo diría, ¿crees que traicionaría a un amigo, sólo por esa amenaza?
- Amigo, ya veo… bien… como quieras, Laevatein…
- dime una cosa, Thot… ¿qué te jode más? ¿La posibilidad de que alguno de nosotros pudiéramos haber entrado en tu habitación privada o la posibilidad de que Yui pasara la noche con uno de nosotros después de haberte rechazado?
- Jum, y ¿no será a ti a quien te molesta eso, Laevatein? – Preguntó Thot, con ironía.
- no sé de qué hablas, pajarraco… quiero descansar un poco, ¿podrías hacer el favor de irte? – Le preguntó con un punto de educación.
- Bien, tú lo has querido, Laevatein – dijo Thot, dándose la vuelta para marcharse. – Te he dado una oportunidad y la has rechazado, así que atente a las consecuencias. – Salió de la habitación, dando un portazo.
Cuando estuvieron seguros de que Thot se había ido y no podía oírles, Takeru salió de debajo de la cama, maldiciendo a todo lo habido y por haber.
- Perdóname, Tak-chan – se disculpó Loki, culpable. – No debería haber provocado al pajarraco de esa manera.
- no, no deberías… pero igualmente, de alguna manera, él sabe que alguien estaba con Yui esta noche – dijo Takeru, sentado en la cama, cruzado de brazos. – Ella debe estar ahora en la biblioteca… voy a verla, debe sentirse muy mal… Anubis me dejará pasar, seguro.
- voy contigo… - dijo Loki, levantándose. – Deja que me vista.
- pero, Loki…
- Tranquilo, Bal… estoy bien – contestó el chico pelirrojo, mientras empezaba a ponerse su ropa de siempre. – Llevo todo el día en la cama y yo también quiero ver a koneko-chan y además, darle esto – sacó otro móvil de un cajón. – Thot le habrá requisado el suyo, pero no me ha requisado los míos.
Pero, justo en ese momento, Thot volvió a entrar en la habitación y los pilló infraganti.
- vaya, así que el fracasado estaba aquí – comentó, mirándolos con cierta ironía. – El fracasado y el burro conspirando juntos.
- ¿Qué quieres ahora, pajarraco? – Preguntó Loki, antes de que Takeru pudiera saltar.
- Dame ahora mismo todos los móviles que tengas, y a ti te digo lo mismo, Totsuka – les exigió el profesor.
- ¿Qué? ¿Móviles? ¿Qué es eso? – Trató de disimular Loki, aunque ya era tarde, porque Thot ya había visto el que Loki tenía en las manos para dárselo a Yui. Se le quedó mirando con expresión de incredulidad.
- Deja de hacerte el imbécil, Laevatein, que nos conocemos…
- Tome, Caduceus-sensei – intervino Balder, entregándole una pequeña caja. – Loki, dale los que tienes, Takeru-san, tú también…
- ¡Balder! – Exclamaron tanto Loki como Takeru, indignados, pero Balder les lanzó una mirada de inteligencia, como diciéndoles que hicieran caso, para que Thot se callara.
A regañadientes, Takeru y Loki le entregaron sus móviles, y también el segundo que tenía el nórdico y que pensaba entregarle a Yui.
- Espero que sean los únicos que tengáis – advirtió Thot. Y dicho eso, se marchó, haciendo volar su abrigo.
- Tsk… maldito sea el pajarraco – dijo Loki, dando un golpe al sofá.
- Lo siento, Loki, pero no podía hacer otra cosa… Caduceus-sensei hubiera insistido y no era momento para meternos en una pelea con él – contestó Balder.
- Lo sé, Bal… jum, pero esa no era la única caja que tenía – comentó Loki, con cara de demonio malo. – Tengo algunos más… je, je…
Fue a su habitación, y enseguida volvió con dos móviles más.
- Toma, Tak-chan… y aquí tengo otro para koneko-chan – sonrió el pelirrojo.
- Loki… ¿te puedo preguntar dónde conseguiste las cosas para fabricar estas cosas? – Preguntó Takeru, extrañado de que tuviera tantos.
- jum, no quieras saberlo, Tak-chan… - contestó Loki, misterioso. – Anda, vamos a ver a nuestra koneko-chan antes de que Thot vuelva a la biblioteca.
- Tened cuidado – les advirtió Balder, preocupado. – Si Caduceus-sensei os descubre allí…
- Bah, le diremos que íbamos a buscar unos libros… la biblioteca es de acceso libre para los estudiantes, ¿no? Sea como sea, no nos puede echar….
Takeru y Loki entraron en la biblioteca y disimularon un momento, como si estuvieran buscando algún libro, por si Thot estaba por allí, pero al poco rato, fueron a ver si veían a Anubis. El dios de los muertos egipcio los vio antes de que ellos lo vieran a él y se lanzó directamente a los brazos de Takeru.
- ¡Takeru-chan! – Exclamó, medio llorándole, aunque por inercia, Takeru cayó hacia atrás, con Anubis encima, causando las carcajadas de Loki.
- ¡Tú te callas, idiota pelirrojo!
- ¡Ja, ja, ja, ja, ja! Es que no pensaba que alguien te pudiera derribar, Tak-chan – sonrió Loki, maliciosamente, aún riéndose.
- Tsk… Anubis, quítate de encima y deja que me levante – le dijo a Anubis. Éste le hizo caso y se quedaron los dos sentados en el suelo. – A ver, dime que te pasa, ¿por qué lloras? ¿El pajarraco le ha hecho algo a Yui? ¿O te ha echado la bronca por ayudarnos esta mañana en clase?
- No… no he visto a Thot-chan desde esta mañana… - murmuró Anubis, disgustado. – Pero, pero… Tak-chan, todo lo que hizo Thot-chan esta mañana fue culpa mía… me preguntó si reconocía tu camiseta y le dije… que sería del novio de Yui-chan, que os había visto en la terraza… lo siento, Takeru-chan, se me escapó…
- ains… pero Anubis… ¿llegaste a decirle que era yo?
- No, eso no… luego me di cuenta de lo que había hecho… y me callé…
- Bueno, tranquilo – Takeru le revolvió el pelo, con cariño. – No pasa nada, se te escapó y ya está… lo arreglaremos. Oye, ¿dónde está Yui? ¿Nos puedes llevar hasta ella?
- sí, bueno… eso creo – contestó Anubis, pensativo. – Cuando volvió de clase, Yui-chan se escondió por la biblioteca… creo que tiene miedo de Thot-chan y quiere evitar encontrarse con él.
- ya veo… bueno, vamos a buscarla… - dijo Takeru, levantándose del suelo – Anda, dinos por donde se fue Yui…
Anubis les guió entre los pasillos de la biblioteca, en la dirección por donde había ido la chica humana. Aun así, fue difícil, ya que había partes que eran un poco laberínticas y parecía que Yui se había escondido bien. Sin embargo, lograron encontrarla, sentada en el suelo, con la espalda apoyada en una estantería.
- ¡Yui! – La llamó Takeru.
- ¿unh? – Ella levantó la cabeza, al oír la voz del dios del Mar. - ¿Take?
- ¿Qué haces aquí escondida, zazzou? – Le preguntó, algo enfadado. - ¡Ponte en pie ahora mismo!
- Pero… Take…
- ¿Desde cuándo te da tanto miedo enfrentarte a ellos? ¿Acaso no te enfrentaste al mismo Zeus cuando quería expulsarme? ¿No te enfrentaste a Thot ayer, para que no expulsara a Loki? – La regañó, sin piedad. –Y además… si no quieres estar sola, yo estaré contigo y si tengo que confesar que fui yo quien se coló en la habitación, lo haré…
Sin decir nada, Yui se puso en pie, tal como Takeru le había casi ordenado. Fue hacia ellos, y se fijó en Loki.
- ¿Loki-kun? ¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar en la cama? – Le preguntó, preocupada; él sonrió.
- Bueno, ya estoy mejor, koneko-chan, además… quería ver como estabas…
- Anubis, vigila y avísanos si viene Thot, ¿de acuerdo? – Le pidió Takeru al dios egipcio.
- ¡Kaaa! – Anubis asintió y se fue corriendo a hacer lo que su amigo japonés le había pedido.
Loki, Yui y Takeru fueron a la habitación que la chica compartía con Thot y Anubis. Loki sacó el móvil nuevo que le había llevado.
- esto es para ti, koneko-chan – le dijo, dándoselo con una sonrisa. – Pero guárdalo muy bien, para que el pajarraco no te lo vuelva a quitar…
- gracias, Loki-kun… pero… ¿cómo tienes tantos? – Preguntó, sorprendida, guardándolo debajo de su almohada.
- Esa es la pregunta del millón… - contestó Takeru, cruzado de brazos. - ¿Nos lo vas a decir o no?
- eso… es… un… secreto… - dijo Loki, misterioso. Tanto Yui como Takeru lo miraron de brazos cruzados. – Vale, vale… os lo diré… pero no se lo digáis a nadie: tengo tantos móviles porque encontré un lugar donde la barrera que separa este mundo del mundo de los humanos es más débil. En algunas ocasiones puntuales, me he escapado para conseguir las cosas que necesito.
- Pero, Loki-kun... si Zeus-san se entera… - comentó Yui, preocupada.
- bah, tranquila…
- ¿¡tú eres idiota!? – Le espetó Takeru, enfadado. - ¿¡Si tenías una manera de salir de aquí e ir al mundo humano porque no sacaste a Yui de aquí!?
- Lo haría, Tak-chan… pero si koneko-chan vuelve al mundo humano… os tendríais que separar, ¿no?
Takeru se quedó parado al oír aquello y en una disyuntiva. Si Yui volvía, no podrían estar juntos, pero al mismo tiempo, sabía que la chica echaba de menos a su familia y a sus amigos y que aquel lugar, no era su propio mundo. La chica fue a decir algo, tal vez porque no le habían pedido opinión, pero en ese momento, Anubis llegó corriendo.
- ¡Takeru-chan, Loki-chan! – Los llamó, con urgencia. – Thot-chan viene hacia aquí, tenéis que iros enseguida…
Los dos dioses se miraron alarmados, lo mismo que Yui. Takeru se quería quedar, y no dejar a la chica sola, pero Loki tiró de él hacia la terraza, que era el único sitio por donde podían escapar sin que Thot les descubriera allí.
El profesor entró con expresión seria, como siempre, pero la cambió a una indignada cuando vio a Yui allí. Anubis se puso delante de ella, protegiéndola, enseñándole los dientes.
- ¡KUSANAGI! – Le gritó, sin hacer caso a su compañero egipcio. - ¡Te he estado buscando por toda la Academia! ¿¡Dónde te habías metido!? ¿¡No sabes que debes venir aquí directamente después de las clases!? ¿¡Qué pasaría si Zeus te encuentra con uno de tus amigos!? – La acorraló contra la cama, que era lo que tenían detrás.
- Estaba en la biblioteca, Thot-sama – contestó la chica, sin mirarlo.
- ¡Maldita sea, Kusanagi! – Siguió gritándole. - ¿Acaso no sabes lo que te juegas?
- T-Thot-sama… no sé de qué me habla…
- No soy idiota… - dijo Thot, más calmado. – Dejé correr el tema, pretendiendo que me había creído que habías encontrado la camiseta en la colada, porque tus amigos dioses se hubieran puesto contra mí y no quería alargar más el asunto, pero sé perfectamente lo que pasó: esta noche te acostaste con uno de ellos.
Yui enrojeció hasta la raíz del pelo ante la directa afirmación. No podía negarla, ni tampoco confirmarla.
- Thot-sama… eso…
- No te molestes en negarlo… también sé, aunque él diga que no, que Laevatein os cubrió – siguió diciendo Thot, con expresión molesta. – Anoche te dije que podías confiar en mí… ¿por qué no lo haces? ¿Tanto miedo te doy?
- Thot-sama… - cerró los ojos avergonzada por la situación. – Yo… no puedo… no puedo decirle nada…
- ¡Maldita sea! – Pegó un puñetazo a la cama. – Puedo estar molesto porque dejaste entrar a uno de ellos y no me dejasteis dormir en toda la noche, a parte de lo que hicisteis delante de mí… pero… tú sola no podrás protegerle de la ira de Zeus, si se entera… yo sí puedo protegeros a los dos… ¿por qué crees que monté esa escena en clase?
- Lo siento, Thot-sama… por todo lo que ha pasado… - se disculpó, aún sin ser capaz de mirarle a los ojos. Thot suspiró, calmándose y se quitó de encima de ella.
- ¿Le quieres?
- sí… - admitió Yui, ya sin poder negar lo que había sucedido.
- Pues… si le quieres, deja que te dé un consejo… déjale – dijo Thot, para sorpresa de la chica, que palideció.
- Yo… no puedo hacer eso, Thot-sama…
- ¿Acaso no conoces las historias de amor entre dioses y mortales, Kusanagi? – Le preguntó Thot, con voz más amable. - ¿Recuerdas la del idiota y Casandra? No salió bien… hay muy pocas veces que sale bien…
- Lo sé, Thot-sama… pero aun así… no puedo, no puedo separarme de él… - la chica empezó a llorar, lo que hizo que Thot se ablandara todavía más. – No puedo perder la esperanza…
- ¿Quién es, Yui? Dímelo, por favor – Le pidió, poniéndole una mano en la mejilla.
- Es… Takeru… - confesó ella.
- ¿Ese fracasado? – Preguntó Thot, contrariado. – Entre todos los dioses, ¿has tenido que elegir a ese fracasado?
- ¡Takeru-kun no es un fracasado! – Protestó la chica, indignada. – Usted no confía en ninguno de ellos, y en él menos que en ninguno, pero yo sí…
- ¡No seas tonta, Yui, claro que confío en ellos, igual que confío en ti! – Admitió el profesor, casi gritando, luego se dio cuenta y se volvió a calmar. – Entiende mi situación, os quiero ayudar, pero ante Zeus, tengo que hacer el papel de malo, y poneros trabas si lo que hacéis no se adecua a sus planes…
- Thot-sama…
- quiero hablar con Totsuka… necesito saber qué significa esto para él y si es consciente de los problemas que vais a tener si insistís en quedaros juntos – dijo Thot, apartándose de ella.
- ¿Q-quiere que vaya a buscarle ahora? – Preguntó la chica, aliviada porque se hubiera apartado de ella y también porque parecía comprenderles.
- no… no puedes hacerlo sin que Zeus se dé cuenta – fue hasta el pequeño arcón que tenía sobre la mesa y lo abrió, sacando el móvil que le había requisado aquella noche. – Comunícate con esto, y luego me lo devuelves, ¿entendido?
- Sí, Thot-sama – contestó la chica, resignada al enfado del profesor.
- No hace falta – se oyó la voz de Takeru, de repente. – Estoy aquí.
- ¡Take!
El dios del Mar, junto con Loki, que tenía expresión fastidiada, volvió a entrar a la habitación desde la terraza, donde había permanecido desde que Anubis dijera que Thot iba hacia allí.
- He visto y oído todo lo que habéis dicho – explicó Takeru, un poco molesto.
- ¿¡Qué diablos haces aquí, Totsuka!? – Exigió saber Thot, enfadado por verle allí.
- ¿Acaso no querías hablar con Tak-chan, pajarraco? – Preguntó Loki, cruzado de brazos. – Te contradices a ti mismo…
- a ti nadie te ha dado vela en este entierro, Laevatein – le espetó Thot. – Ya hablaremos luego de mentirle a un profesor…
- Bah… - Loki hizo un gesto para quitarle importancia al asunto.
- Loki y yo vinimos a ver como estaba Yui después de la escena que montaste en clase – contestó Takeru.
- ¿Sabes lo que hará Zeus si os ve juntos? – Le preguntó Thot, volviéndose hacia él. – Desgraciadamente, ya no se puede hacer nada. Escucha, Totsuka, voy a pasar por alto el que te colaras aquí anoche y te acostaras con ella conmigo al lado; de eso ya hablaremos en otro momento. Sin embargo, contéstame a una pregunta, ¿conoces los problemas que tiene la relación entre una humana y un dios? Y no hablo sólo de que Zeus jamás permitirá que estéis juntos…
- Lo sé – contestó Takeru. – Pero hay muchas historias de humanas que han amado a un dios y ha salido bien… La propia madre de Dionisos… incluso con la interferencia de Hera, tuvo a su hijo y más tarde se convirtió en una diosa… él me lo contó.
- hay muchas más que han acabado en tragedia… sino de forma dramática, causada por la propia mortalidad del humano o la humana – explicó Thot. – Kusanagi es mortal, y por tanto, a menos que encuentres la manera de que se convierta en una diosa, envejecerá y morirá…
Takeru cerró los ojos con tristeza. Llevaba mucho tiempo pensando en aquello, en la mortalidad de Yui y los peligros de enamorarse de ella; y esa había sido una de las cosa que le habían detenido antes de confesarle sus sentimientos.
- Thot-sama – intervino Yui. – Sé que soy humana y que un día, envejeceré y moriré, pero ¿por qué eso habría ser un impedimento? Estoy enamorada de Takeru… y… bueno… - se sonrojó al decir eso. – Creo que él lo está de mí… ¿por qué no podemos tener esperanza?
- afff… - Thot se pasó una mano por el pelo, suspirando resignado. – He hablado a largo plazo, pero… ¿por un momento os habéis planteado lo que sucederá cuando este periodo acabe? Si no le sale como él quiere, si Kusanagi no acaba enamorándose de Apolo, como posiblemente busca, Zeus la enviará de vuelta a su mundo y le borrará la memoria, se olvidará de todos nosotros.
- ¿C-cómo? – En eso último no habían pensado ninguno de los dos, en lo que pasaría cuando todos se graduaran y Yui tuviera que volver a su mundo.
- no pasará nada si vemos la manera de rebelarnos contra Zeus – intervino Loki, a pesar de que Thot lo ignoraba sistemáticamente. – Y aunque me fastidia, soy consciente de que solos no podemos hacer nada y necesitamos tu ayuda, pajarraco… - Thot volvió a suspirar, como si se sintiera cansado.
- Os ayudaré, pero tenéis que seguir mis instrucciones al pie de la letra, o no saldrá bien – dijo el dios egipcio. - ¿Estás de acuerdo, Totsuka?
- Está bien – aceptó Takeru.
- ¿Y tú, Kusanagi?
- … sí, Thot-sama…
- espero que sí… - comentó, como si no les creyera demasiado. – Para empezar, tenéis que separaros…
- ¿¡CÓMO!? – Exclamaron Takeru y Yui a la vez.
- Dejadme acabar… - pidió Thot, con más calma de la que solía tener. – Como ya dije, Zeus no permitirá que estéis juntos… incluso si realmente no planea unir a Kusanagi y a Agana Belea, tanto Laevatein como tú, Totsuka, sois su espina clavada, por vuestra rebeldía.
- sí, somos rebeldes… ¿y qué?
- Que a Zeus no le gustan los rebeldes – dijo Thot. – Mejor dicho, como ya deberíais saber si prestarais más atención en clase, entre los dioses griegos son comunes las rebeliones; él mismo se destronó a su padre y teme que le destronen a él. Lo que os quería decir es que debéis fingir que estáis separados; podéis seguir juntos en el club de kendo, al fin y al cabo, los clubes fueron una idea de Zeus.
- pero… Thot-sama…
- ejems… os dije que os iba a ayudar – la cortó Thot. – No me hace ninguna gracia, pero… podéis estar juntos aquí, siempre que yo esté delante.
- Tsk… - se molestó Takeru, al oírle.
- Thot-sama nos ha dado una opción, Take – le dijo Yui, poniéndole una mano en el brazo. – Tenemos que aceptarla, hasta que veamos una forma de salir de aquí.
- Ya lo sé, zazzou, lo que me cabrea es que la única forma de estar contigo sea con el pajarraco delante – replicó el dios del Mar, en voz baja. – Así no hay forma de hacer nada…
"tengo que ayudar a Takeru y a koneko-chan…" pensó Loki, mirándoles con una mano en la barbilla. "Ellos me han dado su amistad incondicionalmente, incluso después de lo que hice…"
- está bien, Thot, aceptamos tu propuesta – contestó Takeru, fastidiado. – Haremos lo que has dicho.
- no olvides lo que he dicho, Totsuka, si no seguís mis instrucciones nada os saldrá bien – advirtió Thot, seriamente. – No creáis que lo hago por fastidiaros… o porque no entiendo el corazón de los humanos – miró directamente a Yui cuando dijo eso y sonrió un poco. – Bueno, en realidad eso último es cierto… no te dije ninguna mentira aquel día, Yui.
- ejems… gracias, Thot… - dijo Takeru, mirando para otro lado, molesto por tener que agradecerle algo.
- ahora marchaos, Totsuka, Laevatein… mientras estéis aquí os puedo proteger pero de manera limitada – dijo Thot, con voz más amable de lo normal. Parecía que realmente tenía la intención de echarles una mano y que no era tan malo como solía aparentar. – Y pensad algo, si os mantenéis separados un tiempo, y lleváis vuestra relación con discreción, posiblemente Zeus permita que Yui vuelva a los dormitorios femeninos; yo me ocuparé de ello, ¿de acuerdo?
- Sí, Thot – contestó Takeru y luego fue hacia Yui y le dio un abrazo. – Nos veremos pronto, Yui, te lo prometo.
- sí, Take – ella le devolvió el abrazo, mientras Thot abría la puerta que daba a la biblioteca para que salieran.
Durante unos días, siguieron el plan de Thot, aunque les era difícil no dar muestras del amor que se tenían. La única que ventaja era que al día siguiente de que el dios del Conocimiento les explicara su plan, Zeus le levantó el castigo a la chica y permitió que regresara a su propia habitación y pudiera volver a relacionarse con sus compañeros. Para celebrarlo, Apolo les propuso ir a la playa, ya que parecía haber buen tiempo, a lo que Thot dio permiso.
Al contrario de la vez que habían ido al poco de empezar las clases, aquel día, todos iban de buen humor, deseosos de pasar un día todos juntos en la playa, aunque algo preocupados por si a Zeus se le ocurriera cambiar el clima. El dios del Mar iba especialmente entusiasmado, no sólo por la playa, sino porque Thot le había dicho que podría estar con Yui sin interferencias del director de la academia.
- ¡Kalos! – Exclamó Apolo, al quitarse la ropa para quedarse en bañador. - ¡Parece que esta vez el tiempo no va a cambiar y además, ¡he traído fuegos artificiales!
- A… Apolo-san… te gustan demasiado las explosiones – dijo Yui, algo desesperada.
- ¡Sí!
La chica no pudo menos que reírse. Ella no llevaba el bañador bajo la ropa, así que fue a buscar un sitio donde cambiarse; estaba un poco nerviosa porque era la primera vez que iba a llevar un bikini, y más delante de un grupo de chicos. Sin embargo, había querido ponérselo por Takeru; para no pasar tanta vergüenza, se puso un pareo, que al menos le cubría de cintura para abajo.
Cuando volvió ellos ya habían extendido las toallas y Apolo había arrastrado a su tío al agua, aunque todos se quedaron parados al verla.
- y-yousei-san… - tartamudeó Apolo, cayéndose y llevándose por delante a Hades. – Eso es un… ¿miniki?
- Am… bikini, Apolo… bikini – le corrigió Dionisos, aunque no podía dejar de mirarla y la nariz le sangraba.
- ¡Todos vosotros, dejad de mirar a Yui! – Gritó Takeru, poniéndose delante de Yui y tapándola para que los otros no la miraran.
- no vale, Tak-chan – dijo Loki. – Estamos en la playa, lo normal es que koneko-chan vaya en bañador.
- ¡en bañador! ¡No en bikini de esos! – Exclamó Takeru, enfadado. - ¡y tú, zazzou! ¿No tenías otra cosa para ponerte?
La chica se sonrojó ante lo que había dicho Takeru.
- jolin, Take… me lo he puesto por ti… - le dijo en voz baja. – Era normal que los demás me miraran, por eso me puse esto – añadió, señalando el pareo.
- ¡No es suficiente! – La cogió de la mano y se la llevó de allí, antes de que nadie pudiera decir nada.
- ¡pero… Take…! - Protestó Yui, siendo arrastrada.
- Thot me dijo que podría estar contigo… y no quiero compartirte con ninguno de ellos – dijo Takeru, mientras se alejaba de ellos.
- tsk… ¿dónde van esos dos? – Se quejó Dionisos, al verles marchar.
- ¡eso! ¡Take-Take acapara a yousei-san! – Protestó también Apolo.
- ¿Es que no os habéis dado cuenta? – Dijo Loki. – Aff, va a decir que soy un bocazas, pero… Takeru y Yui llevan una semana de novios…
- ¿¡QUÉ!? – Exclamaron todos a la vez. Ninguno se había dado cuenta de aquello.
- Pero si se llevan como siempre… no puede ser… mi yousei-san… - lloriqueó Apolo.
- porque el pajarraco les dijo que debían fingir que no había nada entre ellos para que el viejo no les separara… por eso hoy, Takeru se ha llevado a Yui para pasar el día juntos – explicó Loki. – Ejems… yo lo sabía… y no dije nada, lo siento… les estaba cubriendo.
Balder se acercó a su amigo de la infancia y le sonrió con expresión que daba miedo.
- Glubs… tu cara da miedo, Balder… - dijo Loki, retrocediendo un poco.
- Hablaremos más tarde, Loki – le volvió a sonreír de aquella forma.
Mientras Loki temía seriamente por su vida, Takeru y Yui fueron a una pequeña y discreta cala, oculta a la vista de los demás por una pared de roca.
- aquí estaremos bien – comentó Takeru, sin soltar la mano de Yui. – Y sin los demás dando la brasa.
- Am… Takeru… me has arrastrado tan rápido que no hemos traído ni toalla ni nada…
El dios del Mar se dio cuenta de que su chica tenía razón; se llevó una mano a la nuca, y se rio, culpable por la situación.
- amm… tienes razón, culpa mía… perdón… ¿qué hacemos?
Yui le sonrió y se quitó el pareo que le cubría las caderas, y lo extendió sobre la arena.
- Podemos sentarnos aquí, Take – le dijo a Takeru, sentándose ella. El chico se la quedó mirando, sin poder apartar la mirada de ella, ya que al quitarse el pareo se había quedado sólo con el bikini. - ¿Eh? ¿Te pasa algo, Takeru?
- No… no, nada, nada… - el dios del Mar se sentó junto a ella. – Af… ha… hace calor, ¿verdad? – Comentó Takeru, por cambiar de tema.
- sí, se está muy bien – contestó la chica, sonriendo. - ¿Quieres que vayamos al agua?
- no… quiero… besarte – dijo Takeru, acercándose más a la chica humana.
- ¿Take?
- Estos días sin poder estar contigo a solas me han vuelto loco – le confesó Takeru. – Es verdad que soy un dios y he vivido mucho, pero nunca he sentido por nadie lo que siento por ti… si no te veo, me vuelvo loco… tsk… maldito Zeus…
- olvídate de él, Take… bésame…
El dios del Mar se la quedó mirando, y luego la cogió por las mejillas, con dulzura y se agachó sobre sus labios, besándolos. Ella le devolvió el beso…
Habían pasado unas horas desde que habían llegado a la playa. Al principio, los demás no se habían preocupado por Takeru y Yui, pero, a medida que pasaba el tiempo y no volvían, empezaron a hacerlo.
- ¿Take-Take y yousei-san no deberían haber vuelto ya? – Preguntó Apolo, mirando en dirección a donde ellos dos se habían ido.
- Sí, deberían haberlo hecho – dijo Hades. - ¿Quizá provoqué una desgracia?
- no pienses en eso, Hades-san – dijo Dionisos. – Vayamos a buscarles… será lo mejor…
- lo malo será si al ir a buscarles… los pillamos haciendo… - insinuó Loki, con una sonrisa de diablo.
- Aidoneus, Agana Belea, Tyrsos, Totsuka y Thor podrían ir a buscarles – intervino Balder. – Tú y yo tenemos una conversación pendiente, Loki…
El dios del rayo nórdico asintió y se llevó a los demás, sin hacer caso a las protestas de Apolo porque Loki y Balder no les acompañaran. Thor sabía muy bien que si Balder estaba enfadado con Loki, lo mejor es que lo resolvieran ellos solos.
- … estee… Bal… - empezó Loki, rehuyéndole la mirada. – Koneko-chan y Takeru también son mis amigos… han confiado en mí, cuando hasta ahora sólo tú y Thor-chi lo habéis hecho…
- precisamente porque soy tu amigo de la infancia y una de las pocas personas que han estado a tu lado desde que éramos pequeños – dijo Balder, serio. - ¡Me debes lealtad a mí! ¡Y sabes bien que Yui-san es especial para mí!
- no te enfades, Balder – le dijo Loki, tratando de calmarle. – Sé que Yui es especial para ti… igual que es especial para mí… pero debes entender algo… incluso si yo no te lo hubiera ocultado, no tendrías ninguna posibilidad: ella eligió a Takeru.
- No me molesta que ella haya elegido a Takeru-san, me molesta que no me advirtieras de ello – replicó Balder, enfadado. - ¡Me has traicionado, Loki!
Loki se quedó blanco al escuchar aquellas palabras, que Balder no había pronunciado nunca. Otros dioses sí, de manera injusta, pero Balder, su mejor amigo… nunca, jamás…
- no… no te he traicionado, Bal… - murmuró con tristeza. – Deberías saber que nunca lo haría. Sin embargo, si piensas que así ha sido…
- Sí, lo pienso… y no volveré a confiar en ti nunca… - sentenció Balder, rotundo.
Loki se le quedó mirando, empezando a molestarse. Había hecho cosas malas por las que merecía que nadie confiara en él, en esos casos, lo aceptaba y se resignaba, pero la única razón por la que se resignaba a que no confiaran en él cuando no había hecho nada, era que tenía la confianza de Balder. No consideraba que hubiera hecho nada para perderla, ni le había traicionado.
- muy bien, Bal, como quieras… - contestó también serio. – Cuando llegamos aquí, me dijiste que debería intentar hacer amigos… pero al parecer, cuando los hago… no te gusta… supongo que creías que no lo conseguiría. Voy a buscar a Takeru y Yui…
Sin decir una palabra más, Loki se marchó en dirección a donde se habían ido los demás, para hacer lo que había dicho: buscar a Takeru y Yui. Balder se quedó un momento parado, conocía a Loki y las pocas veces que se había enfadado de verdad con él, siempre le había perdido perdón enseguida, para evitar que siguiera enfadado mucho tiempo más, pero ahora había sido diferente… su reacción le había molestado, pero él tampoco consideraba que hubiera hecho algo malo, sino que su enfado estaba justificado.
Takeru despertó tumbado en una cama de la casa donde se quedaban a dormir mientras estaban en la playa. Le dolía la cabeza, pero se incorporó y vio a su hermano mayor sentado junto a él, con un libro entre las manos.
- ¿Anii? ¿Qué ha pasado? – Le preguntó, extrañado. – Estaba en la playa, con Yui, ¿qué hago aquí? ¿Y Yui?
Tsukito se le quedó mirando unos segundos, y luego cerró los ojos.
- Kusanagi Yui no está aquí, Totsuka Takeru - dijo con su habitual rostro inexpresivo. – No sabemos dónde está, en realidad…
Todo fue dicho con calma, pero Takeru saltó de la cama al escucharle y le cogió del cuello del uniforme de verano, sacudiéndole.
- ¿Cómo? ¿¡Dónde está Yui!? – Le gritó a la cara, como si él fuera directamente culpable de lo que fuera que había pasado.
- Take-Take… cálmate y deja que te expliquemos – le pidió Apolo, entrando por la puerta seguido por todos los demás.
- ¿Qué narices pasó, Apolo? ¿Dónde está Yui? – Insistió Takeru, soltando a su hermano.
- En realidad… no lo sabemos, Takeru – intervino Hades, con calma. – Tardabais en regresar y fuimos a buscaros… llegamos a la cala… pero sólo te encontramos a ti, inconsciente… y… esto…
Le enseñó el pareo y el bikini que Yui había llevado aquella mañana. Takeru observó la ropa de Yui y pensó que estuviera donde estuviera… la chica podría estar desnuda.
- pero… pero… ¿dónde está? ¿Quién se la llevó? – Preguntó Takeru, al borde un ataque de nervios.
Justo en ese momento, Anubis llegó corriendo y entró en la habitación de Takeru.
- ¡Traigo un mensaje de Thot! – Exclamó el dios de los muertos egipcio, muy alarmado. - ¡Dice que no volváis a la Academia!
Todos se miraron tan alarmados como venía Anubis. Yui había desaparecido y ahora, Thot les decía que no regresaran a la Academia… ¿Qué estaba pasando?
*****FIN DE CAPITULO*****
