Disclaimer: Fire Emblem Awakening no es de mi pertenencia.


¬ ¡Pero no es necesario! – Negué con rapidez – Tú vuelve a casa con nuestros padres y no te preocupes por mí

¬ ¡No! No te dejaré sola con un niño desconocido

¬ En primera: ¡No soy un niño! – Le gritó Morgan hastiado de la situación – Y en segunda: ¡Mi nombre es Morgan! Ya no son un desconocido

En eso tenía algo de razón. No era un desconocido para mí y tampoco era un niño, sí, era menor…. Sólo dos años menor.

¬ Aún así, no me puedes negar, Luci

Y no sé porqué lo hacía, ya había aceptado que viajase con nosotros. Inigo era bueno con la espada y sus habilidades, ¿Pero conservaba sus habilidades aquí?

Para la comodidad de Altea, comenzamos a viajar a pie. Me sorprendía lo rápido que Inigo y Morgan se contentaban, pues no tardó ni una hora en que ambos comenzaran a hablar como mejores amigos, esos dos siempre fueron un misterio.

Casi llegábamos a la fortaleza que dividía Ylisse y Regna Ferox cuando poco a poco el atardecer comenzó a caer. Simplemente quedamos varados en el camino al norte.

¬ ¿Ustedes qué dicen? – Les pregunté - ¿Quieren que acampemos aquí? ¿O quieren que lleguemos a la fortaleza?

Morgan e Inigo se miraron buscando respuestas en cada mirada opuesta. Ambos se sonrieron y lograron decir a coro

¬ A la fortaleza~

Insisto. Esos dos eran un simple misterio.

Sin esperar a que el atardecer se convirtiera en noche, retomamos camino hacia la fortaleza. Aunque éste se volvió levemente silencioso y demasiado calmado. Sí, ninguno de los tres hablaba.

El frío poco a poco comenzó a invadir nuestros cuerpos, sí… Ya habíamos llegado a la frontera con Regna Ferox y la fortaleza frente a nosotros lo demostraba.

¬ Tal vez sí debimos acampar – Comentaron los dos tiritando de frío

¬ Vamos, hay que ver si nos pueden alojar

¬ Yo creo que sí – Dijo Morgan – Digo, no hay nadie que pueda negarnos

¬ ¿Cómo que no hay nadie? – Pregunté extrañada - ¿Qué pasó con la defensa de Ferox? ¿Acaso entraremos así? ¿Qué pasará si creen que somos bandidos?

¬ Esta fortaleza ha estado abandonada desde…. No sé… ¿20 años? – Contestó Morgan caminando y pasándome de largo – Ferox es un lugar peligroso hoy en día. ¿Por qué crees que sólo los mejores salen vivos de ahí? Si quieres cruzar, deberás ganar respeto y admiración.

En definitiva, no era Regna Ferox que conocía. O tal vez, era ligeramente diferente.

Logramos llegar hasta la puerta de metal, que ta solo el toque, se abrió. Pudimos haber subido las escaleras que se encontraban a los costados, pero la puerta nos hizo entrar sin problemas. El calor del lugar, rápidamente nos acogió.

La oscuridad de la noche y la del interior de la fortaleza, obstaculizaban demasiada nuestra visión. Menos mal, a unos metros más adelante, logramos encontrar lo que era una antorcha que no tardé en tomar.

¬ Estará abandonado, pero al menos… No es una pocilga – Comentó Inigo

El estomago de ambos menores emitió un sonido que los avergonzó a los dos y me hizo reír levemente a mí.

¬ Buscaré una habitación para poder descansar – Comencé pasándole la antorcha a Inigo y sacando mi espada – Los buscaré aquí, los llevaré, haremos una fogata, comeremos y dormiremos para ir temprano a la Arena. ¿Sí?

Ambos asintieron maravillados de lo que, creo que era mi liderazgo, aunque sólo era sentido común.

¬ No tardo

Aunque no llevara la antorcha y no pudiera ver lo que estaba frente a mí, tenía mis sentidos al tope. Si no era la fortaleza que conocía, debía estar realmente alerta.

Logré encontrar habitaciones que estaban vacías y eran cálidas pues cada una tenía otra antorcha. Aún así, debía buscar que no hubiese bandidos escondidos que nos atacasen mientras dormíamos. Llegué a las escaleras que daban al exterior del segundo piso. Regresé al interior y al camino hacia mis hermanos. Ya no seguiría todo el camino de la larga fortaleza, sería muy tardado y me estaban esperando.

Llegué al punto donde había dejado a Inigo y Morgan esperándome, pero me asusté al sólo ver la mochila de Morgan en el suelo y la antorcha que les había dejado completamente apagada.

¬ ¿Morgan? ¿Inigo?

Sin respuesta

¬ ¡Morgan! ¡Inigo!

Seguiría gritando sus nombres sin importar que mi voz se escuchara en toda la fortaleza, sin embargo, una mano me cubrió la boca y me hizo tirar la antorcha del susto.

¬ Baja la voz o nos escucharán

Con la poca iluminación que la antorcha dejaba hasta apagarse, miré a captor

Inigo…

Me soltó

¬ ¿Qué está pasando? – Pregunté molesta - ¿Dónde está Morgan?

¬ Estoy bien, gracias… - Luego me tomó de la mano – Ven… Hay algo curioso de lo que debes enterarte.

Tomé la mochila de Morgan, pues en ella había alimento y su túnica y me dejé guiar por Inigo quien no me dijo nada, sólo me jaló con algo de velocidad hacia el camino opuesto de dónde yo llegué.

Llegamos a la última habitación de la izquierda antes de las escaleras, las subimos y salimos al exterior, cruzamos el patio, abrió la enorme puerta y allí estaba Morgan, sentado frente a un anciano y una pequeña fogata en medio.

¬ ¡Morgan! – Me le acerqué con alegría – Me alegra ver que estás bien

Claro, me percaté de la presencia del anciano

¬ ¿Quién es él?

¬ Lucina… Él es… El viejo Hubba y él… Nos hablará acerca de los "Héroes Míticos" de los que te hablé

"Héroes míticos" claro que yo los conocía, no por algo había tomado la apariencia de uno de ellos y su nombre. Sin embargo, el anciano nos habló de unas tarjetas que contenían información acerca de los mayores héroes de la historia. Y que éstas mismas tarjetas, los podían invocar y luchar a nuestro lado. Las Einherjar

¬ Oh no, no se pueden invocar a los reales… ¡Sería una locura!

Una locura, pero un gran sueño a decir verdad.

¬ Parecerán los idénticos, pero no lo son. Son un espejo, una imagen muy parecida y muy vaga

¬ ¿Y nosotros en qué le podemos ayudar? – Preguntó Inigo cruzándose de brazos

¬ ¡Me las han robado! – Exclamó asustado - ¡Una sacerdotisa lo ha hecho! Dijo que con ellas, podría acabar con su pesadilla

¬ ¿Y cómo era ella? – Pregunté – Tal vez podamos recuperarlas por usted

¬ Ella era… Muy linda, sí… - Tosió – Tenía el cabello largo hasta los tobillos, am… usaba una especie de bastón curativo, una túnica completamente blanca y de ojos verdes

¬ Lana…

¬ ¡Sí, esa! Me dijo que con ellos podría acabar a la persona que más odiaba – Me miró con ojos llenos de suplica - ¡Por favor! ¡Deben ayudarme! Si ella se apodera de ellos, podrían pasar cosas malas.

¬ No se preocupe… Lo haremos

Inigo y Morgan me miraron con rostro de sorpresa.

¬ ¡Perfecto! – Se levantó – Son 12 las que me han robado

Aquel anciano me dio tres tarjetas y comenzó a caminar a la salida.

¬ Ellas les ayudarán

¬ ¿No se quedará? – Pregunté preocupada - ¡Esta nevando y está demasiado oscuro afuera!

¬ Oh, no se preocupe por mí señorita – Sonrió – Seré un anciano, pero puedo cuidarme solo

Abrió la puerta y se retiró. Tardé segundos en decidir si seguirle o no, y cuando lo hice, ya no estaba.

Miré las tarjetas reconociendo a las tres chicas que yacía ahí. Lyndis, Eirika y Celica.

Entré de nuevo a la habitación donde Morgan e Inigo me miraron de brazos cruzados y el ceño fruncido.

¬ ¿Qué pasa? – Pregunté

¬ ¿Cómo que, "Qué pasa"? – Dijo Inigo - ¿Cómo pudiste ofrecer tu ayuda a ese anciano? ¡Tenemos cosas más importantes qué hacer! ¡Que andar buscando héroes o cosas inventadas!

¬ En primera, no son cosas inventadas. Conozco a aquellos héroes y en segunda… - Miré las tarjetas – Se las han robado por mi culpa, Lana lo hizo para llegar a mí

¬ ¿Quién es Lana?

Alcé la mirada y sonreí

¬ ¡Miren la hora! Creo que debemos comer algo y dormir. No querrán desmayarse por no tener nada en el estomago o algo por el estilo

¬ ¡Es cierto! – Dijo Morgan sacando carne de su mochila - ¡Olvide que traía esto!

¬ ¡Genial! ¡Me moría de hambre!

Me alegraba mucho tenerlos cerca, podía cambiarles la conversación y ellos olvidaban lo que me estaban preguntando o quejando.

Después de haber comido algo, quedé en yo haría guardia un rato en lo que ellos dormían.

Miré con detenimiento la fogata, no pensaba en nada y no quería pensar en nada. Ni siquiera mi pasado, ni siquiera mi futuro. Cerré los ojos por segundos, se habían cansado de estar abiertos. Y que Inigo y Morgan durmieran apoyados en mis hombros, no ayudaban.

¬ Luci…na

Abrí los ojos y miré a Morgan. Un pequeño rastro de saliva se deslizaba por la comisura de sus labios hasta su barbilla mientras hablaba dormido. Me removí un poco para poder limpiarle y volverme a acomodar.

¬ Lo siento… - Siguió – Lavaré Falchion después de cortar la manzana… Lo prometo…

Sonreí internamente, porque en el exterior, fruncía el ceño.

¬ No la uses para cortar manzanas, tonto – Hablé en susurro pero con tono enojado

¬ Lo siento… - Pareció reír

Ahora, tanto en el exterior como en el interior, sonreí. Recargué mi cabeza en la de él. Sabía que mientras él hablaba dormido, sólo era un sueño… porque no me recordaba como su hermana.

Aunque era raro, que él soñara con eso.

¬ ¿Y para matar a la cucaracha…?

¬ Tampoco

El rió de nuevo…

¬ Te extraño, hermano…

No me contestó. En esa misma posición, comencé a cerrar los ojos de nuevo. El sueño se apoderaba de mí una vez más.

No sé en qué momento ni cuánto tiempo dormí, pero desperté ante el golpe de la puerta. Abrí los ojos con velocidad y espanto.

¬ ¿Llegaron?

¬ Parece ser… No debemos dejar que entren

¬ Debemos alejarlos. No podemos pelear así

La fogata aún encendida, aunque su flama era leve, me mostraba a tres personas. Tres chicas que resguardaban la puerta. Me acostumbre a la visibilidad y dejé que el sueño se alejara de mí un poco. Cuando estuve en mis sentidos comunes, me sorprendí de ver a esas tres personas.

¬ Eirika… Lyndis… Celica…

Las tres tarjetas.

Las tres me miraron, no con amenaza, sino con serenidad y una muy leve sonrisa.

La puerta comenzó a ser golpeada con fuerza y seriedad.

¬ ¡Salgan ya de ahí! – Gritó una voz - ¡Lady Lana quiere a la Pronosticadora!

Ante el nombre de Lana, me levanté de un salto haciendo a Inigo y Morgan caer al suelo y despertar.

¬ Eso dolió – Se quejó Inigo

¬ ¿Lucina? – Preguntó Morgan - ¿Qué sucede?

Saqué mi espada ante el sonido de la puerta al crujirse siendo forzada. ¿Quiénes iban a entrar y por donde lo harían? ¿Por la puerta? ¿Una emboscada?

¬ ¡Celica, llévatelos! – Dijo Lyndis señalando la ventana - ¡Eirika y yo los entretendremos!

¬ ¡No! – Exclamé - ¡Quiero ayudar!

¬ No hay tiempo – Me dijo Celica tomándonos del brazo a mí y Morgan – Debemos correr

¬ P-Pero…

La puerta dejó de crujir, creímos que se habían marchado. Hasta que la puerta fue golpeada tan fuerte, que cayó al suelo. Sabía que mis pupilas se habían contraído al ver quienes golpeaban la puerta.

¬ Marth… Roy… Ike…

¬ Denos a la Pronosticadora y al Regalo Lejano… – Dijo El Príncipe Marth con voz firme – Y ustedes vivirán un poco más

No podía creer que tenía a los verdaderos héroes frente a mí. Quería conocerlos más a fondo, pero esta no era la ocasión. Aunque… Creo que era la única que veía a Roy con ropas diferentes a la de los dos héroes a su lado.

¬ ¡Está equivocado, Príncipe Marth! – Dije yo soltándome de Celica - ¡Nosotros no somos sus enemigos! ¡Lana es su verdadero enemigo!

¬ ¡Basta de charla! – Desenvainó su espada – Toma tu arma… Y muere con honor…

Tomé mi espada con las dos manos dispuesta a pelear. Pero Eirika me tomó del hombro y negó.

¬ No soy de cosas extremistas, pero… Se hará una excepción.

Nos tomaron del brazo, Eirika a mí, Lyndis a Morgan y Celica a Inigo.

¬ Si los quieren… Sígannos

Y comenzaron a jalarnos. Ahora entendía a qué se refería Eirika con extremo. Saltar de la ventana hacia el exterior, era algo difícil de hacer y salir ileso, era un mérito. Logramos caer de pie y miré hacia arriba. Ellos veían si habíamos salido con alguna herida para hacerles las cosas más fáciles, al ver que no era así, corrieron para seguirnos.

¬ Vengan – Dijo Lyndis – Hay que buscar un lugar donde nos de venta-

¬ ¿Realmente creyeron poder salir ilesos?

Si tres personas eran gran problema para nosotros, otros siete lo eran más. Y es que, Eliwood, Sigurd, Seliph, Leif, Sothe, Alm y Ephraim nos obstaculizaban el paso.

¬ Ríndanse ya – Habló Sigurd montando su caballo y preparando su lanza

Pronto, Marth, Roy e Ike nos alcanzaron. De nuevo preparé mi espada. Odiaba pelear contra quien admiraba, pero dada la situación, tendría qué hacerlo.

Morgan también preparó su tomo de magia y le dio su espada a Inigo. Ellos también pelearían a mi lado.

¬ ¡Lucina!

Esa voz… Bajé mi espada sin dejar de prestar atención a los héroes que estaban frente a mí. Sothe se abalanzó contra mí y yo rápidamente puse mi espada como defensa, eso provocó que el resto comenzara con el ataque. Éramos poco a decir verdad, pero lográbamos defendernos bien.

Sobre todo, con tres heroínas de nuestro lado. Me alejé un poco para poder pelear a gusto. Aunque terminé alejándome más del resto.

¬ ¡Lucina!

De nuevo ese grito. Esa voz, era realmente conocida.

¬ ¡Lucina! ¡No me hagas gritarte de nuevo, jovencita!

Logré patear el estomago de Sothe para que me dejara un poco y mirar a mi alrededor. Sin embargo, la patada en el estomago no duró, pues Sothe se abalanzó de nuevo contra mí. Pero esta vez no pude defenderme, el ataque era inminente… Hasta que una jabalina le atravesó el pecho.

Él no sangró, sólo cayó al suelo boca abajo mientras se desvanecía. No, no era como un Risen, sólo… se desvanecía.

¿De dónde era esa jabalina?

Alcé la mirada y mis pupilas se dilataron al ver a quien caminaba a mí con firmeza.

¬ ¡Padre!

Corrí a él y lo abracé, no parecía enojado, pues correspondió a mi abrazo mientras me acariciaba el cabello.

¬ ¿Esto es un sueño? ¿Realmente eres tú?

¬ Claro que soy yo – Soltó un suspiro

¬ ¿P-Pero qué haces aquí? ¿Has venido solo? ¡Es peligroso!

¬ Uno: Vine por mis hijos y dos: No he venido solo, tu madre me acompaña

De repente pensé en Robin… Hasta que recordé que era Olivia

Mi padre pareció ver algo, porque me alejó y desenvainó Falchion. Me giré a ver qué le perturbaba, hasta que vi quien era…

¬ Príncipe Marth…

¬ Lady Lana me advirtió de ustedes… Y no le fallaré

Dio un paso adelante, pero mi padre me tomó del hombro y negó, justo como lo había hecho Eirika hace unos minutos, tal vez horas… Perdí la noción del tiempo.

¬ ¿Realmente es usted el Príncipe Marth? ¿De dónde viene?

¬ Mis disculpas, pero no he venido a charlar… Quiero a la Pronosticadora…

¬ ¡Tendrás que pasar por mí si quieres a mi hija!

El filo de ambas espadas se vio chocando entre sí más de una vez, el combate era largo y complicado. El Príncipe Marth era digno del nombre… "Rey Heroico". Su velocidad, más las estocadas que daba, apenas dejaba respirar a mi padre. ¿Si perdía?

"¡No! ¡No es momento de cosas negativas, Lucina! Padre ganará"

Pero más de una vez, mi padre flaqueó. Bajaba la espada y jadeaba de cansancio.

¬ Lo siento, Príncipe Marth… Pero tendré que jugar un poco sucio.

¬ No importa, ya verá… Será derrotado

Mi padre corrió dando una estocada, cosa que el Príncipe Marth esquivó de un salto hacia adelante para atacar de frente, pero mi padre lo barrió tirándolo al suelo. Él se levantó con velocidad, pero no la suficiente, ya que mi padre le clavó su espada en el pecho. El combate había acabado ya.

¬ Si tan sólo pudiera… hacer más…

El Príncipe cayó de rodillas y terminó desvaneciéndose al igual que Sothe. Pronto, el resto se reunió conmigo y mi padre.

¬ ¡Lucina!

Olivia me abrazó con cariño. Tuve que responder por educación, más que por querer.

¬ Me alegra verte sana y salva…

¬ Lo siento… Madre…

Eirika, Lyndis y Celica se nos acercaron

¬ Señorita, venga

Ellas hablaron conmigo y con Morgan acerca de las tarjetas. Ellas volverían a su estado natural y regresarían al lado del anciano, mientras, había un regalo para los dos. Había un chico, inconsciente recargado en un árbol mientras la nieve lo cubría.

¬ Él es… "El Joven León, Roy"

Me dio la tarjeta que contenía su información así como el diseño, diferente al original de quien mi madre siempre me habló.

¬ Es tiempo de irnos…

¬ Gracias, chicas

Ellas me sonrieron mientras comenzaban a desvanecerse, hasta que no quedó nada, ni siquiera sus tarjetas. Roy despertó, pero sin recordar como había llegado a ese punto.

¬ Así que Lana, quiere matarlos…

¬ Así es… Entiendo que desee ayudarnos o no… Pero

¬ Lo haré – Sonrió – Ustedes me salvaron, quiero hacer algo

¬ ¡Gracias! – Exclamó Morgan

Y ahora… Aclaré el asunto con Roy y con Morgan sobre lana… Debía aclarar uno más grande.

¬ Lamento irme así… Padre

Él me miró con enojo

¬ De verdad, lo siento – Bajé la mirada – Pero, Morgan necesita de mi ayuda

¬ ¿Quién es Morgan? – Alzó la voz - ¿Es quién te hizo pelear con tu hermano?

¬ ¡Yo soy Morgan! – Exclamó Morgan con firmeza entrando a la habitación – Y no castigue a Lucina por mi culpa… Yo…

Ambos se miraron y la conexión Padre-Hijo se hizo presente. Algo que ambos sólo conocían, pues mi padre ablandó la mirada y las pupilas de Morgan se dilataron y mostraron un brillo.

¬ ¿P-Padre…?

Y a pesar de ser sólo un susurro… Yo lo escuché y comprendí un poco el asunto solamente. Lo mismo había sucedido con el sueño.

¬ Tu madre y yo los acompañaremos – Concluyó mi padre saliendo de la habitación – No los dejaría solos ahora que sé qué ocurre

La alegría en mi cara no podía demostrar más mis sentimientos.

¬ ¿Padre? – Preguntó Morgan parpadeando confundido - ¿Por qué dije eso?

¬ No sé, Morgan… No lo sé

Aunque, realmente lo sabía.