Disclaimer: El universo de Harry Potter, así como sus personajes y lugares, le pertenecen J.K. Rowling y las películas a Warner Bros. Studios.
-Hubiera empezado con "Feliz cumpleaños"-
-Bien chicos, por favor apurémonos que hoy tenemos muchas cosas que hacer. Para empezar…-Vaya que la profesora Relish se ve realmente bien hoy, no lleva su típica túnica de profesora como normalmente lo hace entre semana. Este día lleva puesto su uniforme de cuando era auror que, si bien se ve que es cómodo para todo tipo de movimientos, seguramente causaba infartos entre sus compañeros y mortifagos por igual.
Está compuesto de una serie de prendas entalladas al cuerpo con bolsas y accesorios para llevar todo tipo de objetos, con correas en algunas partes como el antebrazo, a la espalda y las caderas. Y, aunque ahora no la lleva puesta, una túnica mágica que se acondiciona al clima. Luce espectacular, a tal grado que llama la atención de todos los chicos del club de duelo, salvo la mía. Se preguntaran como es que no estoy siguiendo atentamente sus movimientos, pues verán yo estoy dividiendo mi atención entre dos chicas. Hermione que, si las miradas pudieran matar, Ron ya estaría muerto, claro que nadie detecta lo que yo puedo leer en sus ojos pues todos perciben que esta impasible, inalterable. Y Astoria, la chica que en unos cuantos días ha logrado colarse en mi vida de tal forma que ni yo me di cuenta de cuando lo hizo.
Ahora concentro toda mi atención en Astoria mientras seguimos a los demás hacia el campo de duelo.
— ¿Me dirás por fin que fue ese paquete que te llego?— me dice inquisitoriamente. Sus cabellos negros dan brincos en sus hombros, tan graciosamente que sonrío de manera inconsciente. La mayoría vamos vestidos con ropa deportiva, yo solo escogí un pants negro que halle en la mansión Black en el cuarto de Sirius, que supongo, le perteneció cuando tenía mi edad. También llevo puesto una camisa blanca que contrasta perfectamente con el pantalón y mi tenis grises.
—Aun no puedo mostrártelo Astoria, solo te puedo decir que serás la primera en saber que es— Ella hace un puchero que me parece muy tierno. Aunque lleva ropa deportiva puesta, no pierde ese porte que la caracteriza, su conjunto consiste en una combinación de pantalón negro con líneas blancas a los lados y una camisa igualmente negra que hace resaltar el brillo de sus ojos que parecen tener luz propia.
—Está bien…— Me dice resignada. Este sábado hay un clima muy agradable, perfecto para una tercera sesión de duelos. A mi aun no me había tocado batirme con alguien, la profesora me limitaba a solo ver la acción frente a mi aunque no sé para qué.
Al llegar a las gradas, veo que la arena de nuevo ha cambiado. El miércoles era una especie de selva tropical con riachuelos y muchas palmeras que dificultaban considerablemente la visión. El viernes fue un entorno ártico, que seguramente a los que peleaban ahí abajo, les helo hasta los huesos. Ayer, de hecho, gracias a ese escenario recordé las pocas semanas que pase con mí, en ese entonces, mejor amiga. Digo "en ese entonces" porque ahora apenas y puedo hablar con ella, mucho menos hablar de pasar el tiempo, todo lo gasta con Ron haciendo quien sabe qué. Solo sé que sigue siendo mi amiga porque aún me dirige los buenos días y las buenas noches, eso claro cuando la veo.
Hoy el área de juego tiene una forma bastante curiosa, es algo así como un pedazo de algún parque de diversiones; está lleno de escaparates y puestos de comida rápida, unos juegos de destreza abandonados y, también, un gran cacho de montaña rusa color amarillo canario que atraviesa todo el lugar.
—Hoy competirán… el señor Thomas y… la señorita Patil— Dice la profesora mientras saca unos papelitos con nuestros nombres de una vasija transparente—Bajen por favor y tomen sus posiciones. Ya saben que hacer…— Ambos asienten, luego comienzan a caminar en direcciones contrarias hacia sus respectivas escaleras que llevan a los vestidores y al campo.
Esta parece una pelea prometedora, pues ambos estuvieron en el Ejército de Dumbledore. Mientras ambos se ponen en posición para empezar y todos nos enfocamos en ellos, en mi subconsciente mi mente procesa lo sucedido desde el miércoles.
"Vaya sorpresa me lleve con el regalito… "pensé cuando me cambiaba el uniforme para asistir a clases. La noche anterior recibí un gran paquete con una nota que decía más o menos así:
"Querido señor Potter:
Reciba mis más cordiales saludos desde Londres. Tal vez le parezca raro recibir este paquete en su habitación, pero no podíamos esperar más para, de alguna forma, agradecerle por todo lo que ha hecho por el mundo mágico y sus habitantes.
Nosotros sabemos que a usted le apasionan demasiado este tipo de artículos y nosotros como fundadores de nuestra empresa y creadores de la famosa Saeta de fuego, hemos decidido crear para usted un artículo único en su especie.
Dentro del paquete viene nada más y nada menos que La Saeta de fuego Lightning, fabricada única y exclusivamente para usted. Por favor tómela con una pequeña forma de agradecimiento por habernos salvado. Sería un honor que la aceptara y usara, puesto que el nombre fue inspirado en usted y su leyenda. Sobra decirle que es la única pieza existente.
Podría inundarlo con especificaciones y tecnicismos que no vendrían al caso, lo único que debe saber es que si el último modelo de la Saeta superaba con creces a su antecesora, esta no tiene comparación por lo menos de aquí a 15 años. No hemos reparado en gastos en investigación para hacer todo esto posible, es por ello que hasta ahora le hacemos entrega de ella. Nos hubiera gustado entregársela el mismo día del término de la guerra, pero aquí la tiene.
Espero que la disfrute como un buen amante de las escobas lo haría, usted se lo merece.
A sus órdenes, Acantos Lekker.
P.D. Gracias por todo"
En ese momento, cuando termine de leerla, creí que se trataba de una broma muy pesada. ¿Quién se tomaría las molestias de fabricar una escoba para solo una persona?
Deje la nota a un lado y comencé a desempaquetar la caja. La gran caja venia envuelta en un, de igual forma, grande trozo de papel de estraza, cuidadosamente quite la tapa. Dentro había un pequeño papel que únicamente decía "Disfrútela"; ahora ya no sentía aquella incredulidad de hace unos segundos, a medida que pasaba el tiempo mi emoción por saber si aquello era real aumentaba exponencialmente.
Estaba que no me la creía. Dentro de la caja, luego de quitar el poli estireno que la protegía, había una escoba lo suficientemente larga como para llevar a dos personas cómodamente, de un color marrón, curvada como lo era mi antigua saeta de fuego con algunas inclinaciones más o menos. En el mango, de un lado tenia las iniciales HP y por el otro un rayo plateado con bordes dorados.
Era la mejor escoba que alguna vez había visto además de la única en su tipo. Me hechizo su forma y moría de ganas por probarla. Quise salir al campo y comenzar a hacer acrobacias en ella todo el día. Pero me lo pensé mejor, si lo hubieran hecho todos habrían visto mi nueva escoba y comenzarían a hacer preguntas sobre ella, así que decidí que Hogwarts conocería La saeta de Fuego Lightning en el primer partido de Quidditch de la temporada. Por supuesto yo la estrenaría muchísimo antes.
Guarde cuidadosamente mi nuevo tesoro y me fui a dormir.
El miércoles fue un día muy tranquilo a decir verdad, solo pude notar que Ginny andaba muy extraña, era la segunda vez que la encontraba merodeando por la sala común de Slytherin. Yo había acompañado a Astoria por un libro que olvido, en el camino la encontramos y venía con un nada sutil color rojo en sus mejillas.
"Hola Ginny… Oh disculpa, mira ella es Astoria, mi nueva amiga… Astoria ella es Ginny, la hermana de Ron…" Ambas se saludaron con un beso en la mejilla después de haberlas presentado. "Mucho gusto Astoria… he bueno yo me voy…" sin darme tiempo para decir algo más, salió corriendo a tal velocidad que un segundo después ya no se oían sus pisadas, "¿extraño no crees?" me pregunto Astoria encaminándonos de nuevo a su sala común, yo solo asentí mientras me encogía de hombros.
El resto del día no tuvo nada más de especial. En la noche al ir a quitar la lista para las pruebas de Quidditch, que empezaban la próxima semana, me sorprendí al ver tantos nombres en ella. Por supuesto estaba Ron, Ginny e incluso Neville. Mi amigo había cambiado mucho desde la última batalla, en apariencia se seguía viendo un poco tímido pero a la hora de hablar lo hacía con tal firmeza y seguridad que parecía que estábamos frente al chico que hizo frente a Voldemort hacía más de un año. Estaban casi todos los Gryffindors desde segundo a séptimo, chicos y chicas por igual.
Cansado hasta la coronilla de tantos nuevos conceptos que había aprendido estudiando más de tres horas frente al lago negro, me cambie y acosté rápidamente en mi cama corriendo el dosel para que la luz de la luna no me molestara. Lentamente comencé a caer en un abismo de inconsciencia.
El jueves no fue un día muy diferente al anterior. En cuanto acabaron las clases recorrí el castillo de punta a punta con varita y pergamino en la mano derecha y en la izquierda un libro de posición mágica. Caminaba recitando antiguas palabras en latín, de las cuales solo alcanzaba a comprender algunas, suponía que seguramente Astoria comprendería claramente todo lo que decía ahí, ella no se encontraba conmigo puesto que estaba haciendo un trabajo en equipo con sus compañeros de Aritmancia, entre las cuales se encontraba mi Hermione. En cuanto ese pensamiento llego a mi mente me lance mentalmente una reprimenda como aquellas que solo mi tío Vernon podía darme de como cuando era pequeño. Yo no debía hacerla una posesión mía, porque uno ella no era un objeto y dos era la novia de Ron.
Me concentre en mi caminar cuando una figura oscura corría en dirección a contraria a la mía, deje lo que estaba haciendo y la seguí, no tarde mucho en alcanzarla pero cuando la sujete me percate que era Draco.
"¿Draco… porqué corres?" le cuestione pues se veía un poco alterado, "Nada… solo hacia un poco de ejercicio antes de ir a dormir." yo podía comprender que quisiera estar en forma, pero correr en el castillo y con un traje negro con zapatos, no concordaba con mi definición de comodidad. "¿Con traje y todo?" le pregunte divertido "eh… si es que este ya está muy viejo y quisiera darle un último buen uso." Con ese último comentario siguió "corriendo".
Como ya llevaba la mitad del castillo recorrido decidí dejar el trabajo pospuesto para ir a terminar las tareas que tenía pendientes.
El viernes solo fue interesante en el club de duelo pues pude ver a Astoria en combate contra un chico de Ravenclaw. Aunque él era un buen estratega como Ron me había comentado puesto que había jugado ajedrez contra él un par de veces, no era comparable a la estrategia de Astoria, que mientras usaba poderosas encantamientos ilusorios y de transformación para despistarlo, lo rodea desvaneciendo el sonido de sus pisadas.
Al final ella gano al ponerle la varita en la yugular cuando el otro ataco un arbusto que creaba la forma de la sombra de Astoria. Yo la felicite y la abrace por su magnífica actuación en el campo de batalla, ella a la vez me dijo que tampoco podía esperar para volver a verme en acción.
Hoy sábado, me pase hasta las dos de la tarde haciendo mis tareas atrasadas y puliendo mi nueva escoba para que estuviera perfecta para cuando la estrenara.
Los gritos de apoyo de mis compañeros me lastiman un poco los tímpanos, unos por parte de las chicas y otro por parte de los chicos. Yo me mantengo neutral, aunque ambos duelistas hayan estado en el ejército de Dumbledore.
Todos sabemos ellos por ahora no nos pueden ver ni oír, así que continuo solo mirando. Ambos están haciendo una gran actuación lanzando hechizos y maleficios por el aire hacia su contrincante. Puedo ver como todos los escaparates estallan dejando detrás nubes de humo gris.
En un último intento por acabar esto y ganar, Parvati encanta un trozo de la montaña rusa dirigiéndolo hacia lo más alto del domo y lo deja caer en el medio del lugar desestabilizándolos a ambos. Justo antes de que este cayera, ella había lanzado un Petrificus totalus dejando paralizado a Dean y ganando el encuentro.
— Muy bien hecho señorita Patil. Buena utilización del escenario del encuentro…— dice la profesora luego de que ambos subieran a sus lugares— Ahora todos pueden irse… salvo usted señor Potter…— la veo extrañado y dirijo mi mirada hacia mi amiga, que con un movimiento de labios me dice que la vea más tarde en el mismo lugar de siempre.
Asiento y comienzo a seguir a la profesora hacia el campo de entrenamiento que ahora se encuentra vacío.
—Se preguntara para que lo he llamado señor Potter y también porque no ha participado en ningún encuentro. Pues la razón en bastante sencilla, yo quería que se fijara en las habilidades de sus compañeros y me ayudara a elegir en quien debo concentra más mi atención… ¿algunas sugerencias?...—
Hemos llegado al centro del campo cuando termina de decirme todo eso, me parece sorprendente que confié tanto en mí y mi juicio. Claro que me he fijado en mis compañeros, pues es lo único que he estado haciendo.
—A decir verdad, la mayoría de Gryffindors que hay en el club, practicaron conmigo durante mi quinto año aquí, así que le sugeriría que prestara más atención a los de las otras casas, que yo siento aun les falta mucho camino por recorrer.
— ¿Todos… todos los de las demás casas?— me pregunta de forma inquisidora.
—Bueno… hay sus excepciones como Luna Lovegood que ella también practico conmigo y Astoria que, por lo que he visto, me daría una gran pelea incluso a mí y no pretendo ser arrogante pero es bastante difícil mantenerme el paso…
—De eso me he dado cuenta señor Potter… fue increíble la paliza que le dio al señor Weasley cuando les presente el club… ahora quisiera comprobar por mí misma que tan bueno es contra una profesional del área.
Se aleja, no sin antes inclinarse con la varita en medio de la cara, dándome a entender que quiere batirse a duelo conmigo. Hago la misma pose y me alejo en dirección contraria mientras veo como todo a mí alrededor comienza a cambiar de nuevo.
Me encuentro arreglándome la camisa blanca de vestir que traigo puesta. Hoy jueves, todos en la torre están fiesta pues es cumpleaños de Hermione y todos le organizaron una gran fiesta a la heroína de la batalla de Hogwarts. Termino de arreglar mi vestuario que consiste en la camisa de vestir y un pantalón negro con zapatos formales.
No me explico como la profesora McGonagall consintió hacer la fiesta pero bueno, ya está hecho, así que a disfrutar un poco de la compañía de todos. Tomo el regalo que tengo envuelto un pedazo de tela con un moño rojo sangre. Tal vez no es muy grande pero estoy seguro que le encantara y más para sus rondas.
No me gusta verla con ojeras de desvelo por andar cuidando del castillo, por eso el sábado lo termine en compañía de Astoria. Desciendo las escaleras de caracol, que me llevan a la sala común donde ya se encuentran todos, recordando cómo lo termine.
"¿De veras hizo que te enfrentaras a ella?" me había preguntado ella un poco confundida, "Si… pero no fue demasiado dura conmigo, me hizo darme cuenta que aun necesito mucho por aprender…" caminábamos desde hacía rato, comenzando desde el punto donde había comenzado a perseguir a Draco.
"Siempre hay algo nuevo que aprender Harry… siempre" continuamos el recorrido que me faltaba del castillo conociéndonos cada vez más. No me preguntaba para qué era eso que hacíamos, solo se limitaba a seguirme el paso y estar a mi lado, gesto que agradecí demasiado.
En cuanto lo terminamos, lo guarde doblándolo varias veces y depositándolo en mi mochila junto con el libro, acompañe a Astoria a su sala común.
—Hey Harry, por fin bajas. Ven que la fiesta apenas comienza…— me dice un Gryffindor que no conozco. La sala común se ve repleta de gente bien vestida, pues hoy Hermione cumplía nada más y nada menos que veinte años de existencia. Yo desde que empezó el día me la he pasado agradeciendo a Merlín y cualquier deidad más existente, la bendición de que Hermione entrara en mi vida.
Sin ella no habría podido superar ninguna de las dificultades que se me venían presentando desde primer grado. Sin ella no habría salvado a Ginny de la cámara secreta. Sin ella no habría liberado a tiempo a Sirius. Sin ella no habría podido librar mi primera prueba en el torneo de los tres magos. Sin ella no habría burlado a Umbrige para ir al departamento de misterios. Sin ella tampoco hubiera descifrado el misterio de los horrocruxes y destruirlos. Sin ella no hubiera conocido lo que era el amor verdadero aunque este no fuera reciproco.
Todos están en el medio de la sala bailando y tomando lo que parece ser whisky de fuego, incluidos Hermione y Ron. De Ron lo esperaría pero de Hermione me es muy difícil entenderlo; pero sé que todos, como había dicho Astoria, aprendemos cosas nuevas siempre y a querer probar cosas nuevas. Hermione no podía ser la excepción.
El lunes y el martes no fueron muy distintos de otros que hubiera tenido. Hermione y Ron tomados de la mano, clases, Hermione y Ron besándose, clases. Lo típico.
Ha pasado una hora desde que baje y he bailado con unas cuantas chicas pero no con la cumpleañera, únicamente la he visto tomar whisky y estar con Ron.
El miércoles fue un día muy divertido, pues se batieron a duelo Seamus y Neville, lo cual desencadeno una serie de explosiones que acabaron con ambos bastante polvosos y mugrientos.
Vaya que el tiempo vuela cuando te diviertes, otras dos horas han pasado y no he bailado una sola pieza con Hermione. Es raro que diga que quiero bailar pero el amor te hace sentir y hacer cosas que nunca antes hubieras hecho o sentido. Y justamente lo único que yo quería era bailar con Hermione, que la había perdido de vista desde hacía un rato y no la encontraba por ningún lado.
He bailado con Luna, con Ginny, y otras chicas, también me hubiera gustado bailar con Astoria pero a ella no la había podido traer. Porque según solo eran íntimos amigos de la festejada, o eso fue lo que me dijeron las chicas que le organizaron la fiesta.
Ahora puedo visualizar a Hermione bajando las escaleras, si bien al principio de la fiesta llevaba un vestido en el que lucía muy bella, ahora traía ropa más cómoda, unos jeans y una blusa. Ahora se ve increíblemente Hermosa, como debería ser Hermione, sin aparentar cosas que no son propias de ella. Para mí con lo que fuera que vistiera se vería siempre bella y despampanante pero cuando luce simple y cómoda, como siempre ha vestido, no me alcanzan las palabras para describirla.
Me acerco hacia ella y conforme avanzo puedo ver que ya todos se encuentran muy ebrios y tambaleándose, incluida ella. Yo no he tomado ni una sola pizca de alcohol y puedo maniobra perfectamente entre todos.
—Hermione, ven ya es suficiente...— le digo quitándole el vaso de entre las manos, pero ella me lo arrebata de nuevo y se empina todo el contenido de un solo trago.
— ¡Déjame en paz Harry!... ¡Porque no te vas con tu amiguita a cuidarla a ella que yo puedo cuidarme a mí misma!…— al terminar de gritarme, se aleja de mi corriendo, o lo que sea que hace tambaleándose en dirección hacia Ron, el cual estaba recargado en una pared cabeceando quedándose dormido. Como antes ya había dicho, es bueno probar cosas nuevas, pero todo es bueno hasta cierto límite y beber en exceso no es saludable en ningún nivel.
Haciendo caso omiso de todas las personas regadas en el suelo, entro de nuevo en mi torre y me dirijo hacia su habitación. Le dejo su regalo en el buro que esta junto a su cama y me dirijo a la mía. Al momento de hacer su regalo me había percatado que una trampilla debajo de mi cama llevaba hacia la torre de Astronomía. Hago a un lado la cama y abro la pequeña puerta para entrar en el camino que lleva a la torre más alta de Hogwarts.
En el camino comienzo a pensar en lo que habré hecho para que ella me gritara de esa forma y caí en cuenta del dolor que travesaba el pecho de forma lacerante. Ella nunca me había gritado de esa forma tan brusca y violenta como lo hizo hace unos minutos, únicamente lo hacía cuando Ron las sacaba completamente de sus casillas y eso hace mucho que no pasaba.
Llego al pie de las escaleras de la torre y comienzo a subir. Cuando llego ahí, me siento y acurruco mis rodillas contra mi pecho mientras recargo mi barbilla contra ellas. Deseo poder llorar y dejar salir todas las emociones que llevo sintiendo desde hace más de un año y cuatro meses, para dejar de sentir y que nada me dañe internamente, pero nada sale de mis ojos por alguna extraña razón. Aunque puedo sentir las gotas de agua salada en la parte posterior de mis ojos.
Escucho pasos claramente subiendo las escaleras y cuando llegan hasta mi localizo a Astoria en una bata de dormir color azul rey.
—Hola Harry, no sabía que estabas aquí… ¿quieres que me vaya?...— me dice viéndome preocupadamente. Supongo que puede sentir mi tristeza a través del viento que golpea su cara, niego con la cabeza y con una mano le indico que se acerque a mí. No quería que se fuera, no quería sentirme solo de nuevo.
— ¿Me vas a decir que te pasa?
—Quisiera… pero aun no estoy seguro de que me pasa. Solo no me dejes solo…— le digo afligido. Ella solo asiente y toma mi cabeza para posarla sobre sus piernas dejándome ver dos maravillas, la infinidad del espacio con las estrellas y su rostro a contra la luz de la luna. Cierro los ojos aspirando su dulce aroma, queriendo embriagarme con él en vez del alcohol con el que lo están haciendo todos en la sala común.
Astoria también mira hacían las estrellas frente a ella acariciando la cicatriz de Harry con sus delicadas manos y a la vez mira a la nada recordando a su familia y amigos fallecidos en la guerra, agradeciendo este momento de soledad con la persona que ha llegado a convertirse en alguien indispensable en su vida.
Anthony Black: Gracias por el review espero que continúes leyendo la historia para saber que pasara con ellos.
crazzy76: Gracias por el cumplido, pero era guapo. Si soy hombre pero descuida. Me alegra que te esté gustando el fic y si la carta la escribí yo, en un one-shot que tengo por ahí. De nuevo gracias por seguir la historia.
satorichiva: Gracias por el comentario. En cuanto a la excusa así ellos digan cualquier cosa, Harry los perdonara por la culpa que siente. Luna sé que es despistada pero no soltaría la sopa para nada, solo que Harry no sabe eso y cree que podría hablar muy fácil de ello. A mi también me agrada mucho el carácter de Astoria y estoy llegando a apreciarla demasiado. En cuanto a Hermione dentro de un poco más sabremos las razones de su decaimiento escolar.
anita675: De igual manera gracias por apoyar la historia. Como ya lo había dicho antes Hermione confrontara una situación en la que vera sus acciones reflejadas en su entorno.
