CAPÍTULO 4

Corazón roto.

—Realmente necesito que me ayudes con esa niña, Javier. —Le pedí preocupado.

—Ella es fuerte, apezar de la muerte de su padre. Candy sabe lo que quiere en su vida.—Me sentí aliviado.

—Ahora me debe estar odiando y al mundo entero, Cuando perdi a mis padres yo pasé lo mismo.

—No te preocupes, pero no me pareció que empatizas mucho con ella.

—Lo sé... Pero, es solo que no quiero que ella malinterprete las cosas entre nosotros, siempre le he gustado no quiero que salga lastimada, se pude ilusionar con migo por que la trato con cariño. —Javier me miró pensativo.

—¿A ti te gusta, Candy ? — Mierda seré tan obvio.

—Por su puesto que no, Candy es más como de mi familia. —no podía decirle a Javier que Candy me gusta y que habíamos mantenido una relación oculta—. ¡Vamos... Javier, sólo es una niña!

—Es bueno que lo tengas bien claro, pero no necesitas ser tan duro con ella, Albert. Candy podría tomar tu actitud negativa, como si ella fuera una carga para ti. —Escuchar a Javier decir esas palabras me puso muy pensativo. Pero el tiene razón. No había pensado en eso.

Salí del baño de mujeres después de sacar el dolor y la rabia que tenía contra mi Albert. Me dirigí a mi dormitorio, Paty estaba sentada en una esquina. ¿A esta que le pasa ahora? Escuché que me decía algo, pero la ignoré. Realmente hoy sería un fracasó de amiga, estoy cansada, emocionalmente, y tengo mi corazón muy lastimado, pero hoy es mucho lo que he vivido, en cuanto me acurruque en mi cama no pasó mucho tiempo cuando quede dormida...

—¡No...! ¡Suéltame! —Escuché un grito desgarrador que me levantó muy asustada

—¿Qué pasa? —Hable casi en un susurró y volví a escuchar esos gritos raros y me di cuenta que era paty la que gritaba.

—"¡Suéltame...!" —Decía Pati desesperada.

—Pero que carajos. Me levanté alarmada ya que Paty no dejaba de gritar. Por un momento creí que alguien estaba en la habitación. Di un vistazo pero note que estábamos solas, encendí la luz y me acerqué a observarla, ya que lloraba desconsoladamente.

—¡Shhh...! Tranquila Pati, sólo es una pesadilla —trataba de calmarla.

Poco a poco Pati abrió sus ojos y los tenía llenos de lágrimas.

—Lo siento tanto, Candy. No era mi intención levantarte.

—Ya pasó, no tienes que preocuparte. ¿Soñaste algo que te pasó?. —Pati me miró y después de un momento negó con su cabeza.

—Discúlpame, solo era una pesadilla, mi compañera anterior se mudó por esto, mis constantes pesadillas no me dejan dormir por las noches.

—No te preocupes, te traeré agua, —Estaba segura que Pati no quería hablar de su pesadilla. Así que mejor no insistí

Ya era noche, bie bien noche. Paty se quedó completamente dormida pero yo ya no pude volver a dormir, mi cabeza solo pensaba en Albert y lo mal que me trató. "¡Dios! quiero a ese hombre. ¿Por qué no me quiso como yo a él? Fingió a caso todos los besos y momentos compartidos ¿Cómo pudo? ¿Cómo pudo olvidarme tan rápido, cuando yo no puedo hacerlo...? Sé que tengo que dejar de torturarme y lamentarme.

—"¡Aggg...!" Maldito.

Moría de sueño y aún no terminaba ni la primera hora de clases. Qué tortura... haciendo un esfuerzo realmente muy grande, pude mantenerme despierta hasta la hora libre. Desesperada, salí del salón de clases y esquivando varios alumnos por los pasillos. Cuando llegue a los jardines busque un lugar para dormir un poco, a la distancia observe una mesa desocupada , corría hasta ella desesperada y me acomodé en la banca de esta. Al fin cerré mis Verdes ojos.

Desperté de dormir lo que parecieron horas me sentía observada. Abri lento mis párpados y mire que alguien estába inclinado observándome de abajo arriba.

—¿Tratas de ver mi ropa interior?

—Tal vez.

—Entonces va estar complicado por qué no uso. —él pervertido me miro sorprendido al principio luego se formó una O, en sus labios.

—Me dejaste sin palabras. —dijo, muchos segundos después, seguramente ni siquiera tiene cerebro.

—¿Qué es lo que quieres?

—Hola... Soy Raúl y desde hoy soy tu mas fiel admirador... —Raúl sonreía de oreja a oreja. Entonces recordé que este mocoso es uno de los que forman el grupo de Terry. ¡un espía!.

—Debo irme, Raúl.

—"¡No...!"—exclamó—. Déjame invitarte un café al menos. —Lo miré sospechosamente pero él parecía rogarme con su mirada. ¿Sería bueno o muy malo? Seguro que era un espía de Terry.

—Mmmm... —fingí pensarlo.

—Déjame conocerte mejor, Candy —si es espía

—Está bien. —estaría muy observadora. Raúl sonrió otra vez de oreja oreja Seguramente cree que tiene la victoria.

—Te prometo que no te arrepentirás.

—Eso espero —y vaya que era después de todo un caballero, eso era un pervertido,

—¿Como sabes mi nombre? —pregunté muy interesada.

—Cariño...todo mundo sabe tu nombre créeme.

—Enserio. —vaya eso no me lo esperaba.

—Así que Susan terminó contigo... —Tome un poco de café, y tarde en responder—Sí lo ha hecho.—Respondí indiferente, sabía que luego volvería a buscarme, aunque esta vez no quería que lo hiciera.

—Eso es algo que no se ve todos los días—mire mal a Jimi.

—Mejor cierra la boca—. Sentencie. No estaba de buen humor como para aguantar burlas.

— Mira nada más con quién está Raúl.—Volteé a ver y observé a la americana platicando muy contenta con Raúl, algo dentro de mi se movió rabioso.

—Alguien quiere ganar tu auto... —dijo jimmi, sonreí malicioso.

—Eso está por verse —me levanté de la banca donde estaba sentado, y paté una silla, todo mundo me miró asustado menos Jimi que ya está acostumbrado.

Raúl tenía buen sentido del humo.

— ¿De verdad Qué gracioso eres?

—Es un placer casi sexual para mí hacer sonrisas—. Raúl es un chico que sólo tiene sexo en la cabeza.

—Bueno debo irme.

—¿Te vas tan rapido?—Tomé mi mochila y me puse de pie. Habíamos tomado un café y comversado agradablemente.

—Si tengo algo de sueño —dije bostezando.

—Oh, entiendo mi bella durmiente. ¿Pero dame al menos el número de tu móvil?

—Mmmm... Mejor dame el tuyo, y te llamo yo para que tengas mi número, vale.

—Venga pues —la verdad era que no sabía qué número tenía este móvil, Raúl me dio su número y le llame esperamos a que le saliera mi número en su celular para que lo registrara, yo registre el suyo tambíen.

—Muy bien.

—Perfecto lo tengo.—Nos despedimos, empecé a caminar por los pasillos hasta que fui abordada por aquellos ojos verde azul que me perturban. Nos miramos y miramos fijamente, era como ver al mismo diablo, me gustaba y al mismo tiempo me asustaba.

—¡Aaaaa...! pegué un grito al sentir que me tomaba por la cintura acercándome con violencia a su fuerte cuerpo.

—"¡¿Qué...qué haces?!"—Dios su boca estaba muy cerca de la mía.

—¿Que parece que hago?—Sentía su respiración cálida en mi rostro.

—¡Suéltame...! —Exclamé pero su agarre no se aflojo.

—Ese día no me dijiste si yo te gustaba así como tú a mí.

—No me preguntaste. —Su perfume.. Mmmm... su perfume embriagador y seductor... me encanta su perfume.

—No juegues conmigo y Dime si te gustó, o no —quitó su mirada de mí por un segundo parecía fastidiado al no tener una clara y rapida respuesta de mi parte. Pero a mí no me gusta que me presionen.

—Pues no... no -me- gustas... —Deletreo, y éste sólo me lanzó una mirada asesina para posteriormente soltarme de su agarre con brusquedad, hizo una mueca extraña con su boca, sonreí divertida.

—Déjame...déjame adivinar —pase mi lengua en mis labios.

—Al niño rico de Terry nadie le dice que, No y, siempre tiene lo que quiere. ¿No es así? —Sonreí burlesca—. Conozco muchos tipos como tú... — me acerqué peligrosamente a él. —Aras de mi vida un infierno... pero aún así no aceptaré.

El sonrió y negó con su cabeza

—No soy de los que guarda rencor, puedo decir que conozco muchas como tú... No te sientas especial—me miró de pies a cabeza —. Sé que no eres más que una ordinaria —dijo cercas de mi oído— Pero con buenas tetas y perfecto culo...

—"¡Idiota!" traté de golpearlo pero agarró mi brazo con su mano fuertemente mientras reía a carcajadas.

—Sabes que en el fondo tengo razón

—"¡No me conoces...!"—fue lo último que grite antes de abalanzarme sobre el.

—Nada se soluciona de esa forma, jóvenes, la violencia sólo trae más violencia.

Candy y yo nos encontrábamos en la oficina de Javier. Afortunadamente él nos había encontrado y no algún supervisor p profesor a cargo.

—El empezó —puse mi mayor cara de inocente ante la acusación de la Americana.

—Nada justifica el hecho que me golpearas en más de una ocasión —agregue de lo más relajado, eso parecía molestarla, o mejor dicho estaba cabreada.

—Terry tiene razón Candy, eres una joven muy linda y debes comportarte como una dama. —reí internamente.—Es verdad ambos tienen que tenerse respeto, esto no volverá a suceder jóvenes.

Me miró, parecía que queria comerme con la mirada

—Creo que tienes que disculparte con Terry, Candy

— ¡¿Que?! —Esto será divertido.Candy estaba apunto de explotar.

—Vamos... Candy tú puedes —le animó el psicólogo.

—Yo... lo siento. —Un lo siento no era suficiente para mi.

—Está bien... aclarado todo me retiro —me puse de pie y Candy hizo lo mismo.

—Te puedes quedar Candy por favor—. Me despedí con una señal de mano a ambos y me fui.—Reí como nunca mientras me dirigía a mi habitación, tenía en mis manos algo que le pertenecía obviamente yo lo iba a utilizar a mi favor.

Luego de llegar al nuevo departamento que George compró para Candy, para que pueda pasar sus fines de semana aquí, no puedo ser tan malo de dejarla encerrada todo el tiempo, decidí tomar un baño relajante, ya estándo en la tina pensé en la mocosa. Quería fastidiarla, era divertido hacerlo. Al fin y al cabo debía entender que de ahora en adelante debía obedecerme, le guste o no. Por algo su padre me había dado su custodia, algo que ella no sabe aún, piensa que sólo soy su abogado financiero. Terminé mi baño relajante y me puse sólo los pantalones para dormir, busqué mi móvil para marcarle a la mocosa, al segundo timbre contesto.

—¿Aló?

—¿Candy?— seguramente estaba durmiendo—, guardó silencio por un par de segundos.

—Ella está en el baño ahora mismo, gustas dejarle algún mensaje—era una voz de hombre, una voz bastante ronca de hecho.—¿Quién eres tú y porque jodidos tienes su móvil? esto era el colmo—. Traté de calmarme lo más que pude.

—Lo mejor es que le preguntes a ella, llama más tarde... aunque no, mejor llama mañana porque posiblemente más tarde estaremos agotados. — Cerre el Movil como si el telefono fuera el culpable, casi lo arroje por la ventana, o al maldito infierno, Es que acaso en esa escuela, no existía ningún control, es de las más mejores del país. ¿Qué hago con esta mocosa? me senté en la orilla de la cama sintiéndome frustrado y molesto. No, peor que eso.

Esto no se quedará así Candy, mañana iré por ti antes de que amanezca, de todos modos no creo poder dormir. Te juro que si no estás en tu cama, o si estás en tu cama, y si no estás sola... te arrastrare por toda la escuela te lo mereces por...

—¡Hey Candy! —Paty me movía mi hombro en repetidas ocasiones

—Mmmm ¿Qué.?—Me encontraba bocabajo con mis rizos regados cubriendome parte de mi rostro.

—Te...te buscan—dijo nerviosa.

—¡Mmmm...! Estoy dormida, y no estoy para nadie —Pati guardo silencio, y entendí que dejaría de molestar e iría a avisarle a quien sea que fuera que me estaba buscando, que no estoy disponible para nadie, no por el momento.

—Él... —escuché que decía. —Él está aquí —terminó de decir Pati en un susurro.

—Él... ¿Quien? —Ne levanté sin ganas acomodándome mi cabello alborotado, Cuando al voltear, mi mandíbula cayó literalmente al suelo, porque ni siquiera salí de mi cama. Albert mi Albert, esta aquí...

No parecía muy contento. Bueno cuando lo está últimamente parece un ogro.

—Podrías dejarme a solas con Candy, por favor. —Le pidió amablemente a Pati Lo primero que pensé, es que seguramente soy un desastre, debo estar horrible... disimuladamente acomodé mis rizos enredados con mis manos.

—Si señor.

Paty parecía pegada en el suelo, y quién no lo estaría viendo aquel monumento de hombre.

—Ahorita no joven, estoy durmiendo— volví a tirarme a la cama.

—Deja de hacerte la payasa Candy—. volví a levantarme.

—Y... bien. A qué debo el honor de tan pero tan madrugadora visita.

—Yo haré las preguntas, vale... —tomó una silla y la acercó lo suficiente para sentarse y quedar cercas de mí. Estaba pensativo

—¿Qué quieres saber?

—¿Donde está tu móvil?

—En mi bolso... ¿por? Seguramente me llamo y no conteste y se cabreo aveces, casi siempre es muy dramático

—Tráelo —demandó.

—Está bien Pero puedes girarte, no estoy del todo vestida — me miró y enseguida aclaró su garganta.

—Eh...si, si. Claro, Claro que Si...

—Deberías dormir más cubierta, puedes enfermarte o algo así.—Como si le importara, hipócrita, me puse un short y fui por mi bolso.

—No está. No está mi móvil — me puse a pensar en donde pude haberlo olvidado.

—¿Y bien?—Preguntó Albert —mi pensamientos y mirada estaba lejos, bien, bien lejos...tratando de recordar. —Cómo Lo supuse...

—¿De qué hablas?

—¿Te acostaste con algún chico de la escuela ayer? —Lo miré estupefacta.

—¿De dónde sacas eso? De veras que necesito paciencia con este hombre

—Nos miramos y miramos y miramos ... fijamente por segundos, hasta que colocó un mechón detrás de mi oreja.

—Acaso quieres ser aquí... la misma que eras en la otra escuela. —No podia creer lo que oía pero no lo iba a dejar ver mi enfado, ni mi desilusión, y decepción, y ni mi todo,

— Puede ser... al final es mi vida, y yo veré qué hacer con ella— no entiendo porque todos piensan que soy de las faciles...

—"¡Aggg!","¡Ya cállate!" Y mejor viste algo mas decente, porque vienes conmigo.

— ¡¡ja ja ja!! Devo ir a clases.

—Ay...por favor, te conozco. A ti Candy no te gusta la escuela.

—Pues ahora sí me gusta — Albert tomo mi brazo con fuerza.

— ¡Suéltame!

—No lleves nada yo te compraré. —Me arrastró prácticamente afuera de mi habitación, mintiera si dijera que no quería irme con él.

—"¿A dónde vamos?"

—A donde yo quiera —tragué saliva

—Si...daddy. —su rostro se enrojeció notablemente.

—Esto está mal...muy mal— sonreí.

El departamento adonde puedo venir a pasear los fines de semana es bastante amplio tiene tres habitaciones.

—Voy a tomar una ducha, Candy.

Albert se fue a su habitación y me quedé conociendo este lugar, fui a mi habitación, Observe las fotos ubicadas en el mueble cercano a la cama y no pude evitar sonreír emocionada al ver la foto en particular en donde salia mi padre con Albert.

—¿Papá por qué te fuiste? Me perdí recordando mis días felices con papá..

— Candy...

Escuché la voz de Albert llamándome a mis espaldas

—Ven aquí pequeña.

—Necesito estar sola un momento por favor. —Escuche que venía hacia mi, cuando el timbre sonó.

—Arréglate que saldremos con alguien más. —Cerré la puerta de la habitación y hice lo que mi Albert me pidió.

Tic toc, Tic toc...

Estaba apunto de dormirme en el sofá junto al mueble cuando mi rubio apareció.

—Ya me empezaban a salir raíces. —Iba a decir, pero me atragante cuando vi que Albert estaba con una rubia agarrándole por la mano. ¡¿Quien diablos es esa mujer?!"

Continuará...