Le quiero pedir mil perdones por el retraso, pero en verdad no pude. Ya estoy en semanas finales de escuela y es cuando me dejan mas trabajos, espero me comprendan si aun estudian y si no pues ya lo saben.

Espero que les guste este capitulo, trate de actualizar lo mas rápido posible. DISFRUTENLO.

Mil gracias a todos los que me hacen el día feliz por sus reviews.


¿Aceptas o no?

A Sakura le dio un sobresalto el corazón y se apresuro hacia la puerta del baño para echar el cerrojo.

-Imagine que no sabias que estaba en tu habitación-continuo la voz mientras Sakura se ponía la bata de baño. –y que probablemente no te haría gracia salir del baño solo con una toalla o menos. Al menos, no con publico. Así que colgué la bata en la parte de atrás de la puerta.

Sakura se apretó la bata de baño con fuerza, respiro profundamente dándose valor y hablo tratando de que no le temblara la voz.

-¿Quién eres?- pregunto.

-¿Quién eres tu?-pregunto la voz. Era una voz profunda y grave con cierto acento de Konoha.-A mi me han traído aquí y me han dicho que espere, así que he esperado. He pasado de una costa a otra a toda velocidad como si fuera un paquete especial, solo que nadie me ha dicho quien ni por que me esta esperando. Ni siquiera sabia que veía para acá hasta el avión aterrizo en el aeropuerto. Y dado que me estoy quejando, también te diré que estoy cansado, tengo hambre y mis pantalones no han tenido tiempo de secarse en las ultimas 10 horas, cosa que me pone bastante nervioso. Vendería mi alma por meterme en esa ducha de la que tu acabas de salir. Por lo demás, estoy seguro que me alegro de conocerte.

-¿Teniente Uchiha? Pregunto Sakura.

-Atinaste- dijo la voz.-Nena, acabas de responder a tu pregunta.

-¿Cuál es tu nombre?

-Sasuke.

Sakura abrió entonces la puerta del baño.

Lo primero que le llamo la atención de aquel hombre fue su tamaño. Era grande mas alto que el príncipe Satoshi. Su pelo oscuro es un poco mas corto que Satoshi. Y llevaba una barba de, al menos, dos días.

No se parecía al príncipe tanto como se había imaginado al ver la fotografía, pensó Sakura al observar su cara. Su nariz era ligeramente distinta. Y, si es que eso era posible, los pómulos de aquel soldado parecían más exóticos que los de Satoshi. Su barbilla era un poco más alargada que la del príncipe y sus parpados ocultaba ligeramente sus ojos negros azabaches como si estuviera tratando de esconder sus mas oscuros secretos ante ella.

Pero aquella diferencias eran mínimas. No las apreciaría nadie que no conociera al príncipe muy bien.

Desde luego no eran diferencias que fuesen a advertir los embajadores y diplomáticos con los que Satoshi debía reunirse.

-A juzgar por la etiqueta de tu maleta, tu tiene que ser Sakura Haruno, ¿Correcto?- dijo él.

La estaba observando del mismo modo que ella lo estaba observando a él. La intensidad de su mirada hacia que se sintiese desnuda cosa que, prácticamente era cierta por la bata de baño.

Claro que el tampoco había ganado ningún premio por la ropa que llevaba, Aparentemente, a la camiseta que llevaba le había arrancado las mangas sin ayuda de unas tijeras, los pantalones de permiso de la Armada habías sido cortados para convertirlos en pantalones cortos y, en los pies llevaba unas botas sin calcetines. Parecía como si no se hubiese duchado en varios días y, desde luego, olía del mismo modo.

-Por Dios- dijo Sakura al observar los pequeños detalles que había pasado por alto al principio. No llevaba cinturón en su lugar, llevaba una cuerda gruesa metida por las trabillas del pantalón y atado por un nudo en la parte delantera. Tenía tatuado un abanico en el bíceps derecho. Los dedos ennegrecidos de grasa y las uñas cortas y descuidadas, no tenían nada que ver con la manicure del príncipe Satoshi. Dios, si tenia que empezar enseñándole aquel hombre las normas básicas de higiene, era imposible que pudiera hacerse pasar por un príncipe al cano de tres días.

-¿Qué?-pregunto él frunciendo el seño.- ¿No soy lo que esperabas?

Sakura no podía negarlo. Había esperado que aquel teniente llegara vestido de uniforme, oliendo un poco mas a ser humano, y un poco menos a foca marina. Sintiéndose incapaz de hablar negó con la cabeza.

Sasuke observo en silencio a la chica, ella lo observaba también, con sus ojos grandes y esmeralda que resaltaban en su piel clara, le resultaba difícil definir el color de su pelo, pues, estaba húmedo. Lo llevaba suelto y le colgaba a ambos lados de la cara y del cuello.

Imagino que era ¿pelirrosa? Probablemente con el cabello lacio. Sin embargo, si realmente existía Dios, y fuese justo, esa chica tendría el pelo ondulado y soso, quizá del color café. No parecía justo que aquella mujer tuviese dinero, un buen trabajo y modales refinados, unos ojos esmeralda preciosos y el pelo rosa y lacio. Sin maquillaje, su cara parecía realmente joven. Sus rasgos eran delicados, casi frágiles. No era especialmente bella, al menos no de la manera habitual. Pero sus pómulos eran altos y resaltaban sus enormes ojos esmeraldas. Y sus labios tenían una forma exquisita junto con su nariz pequeña y elegante.

No, no era bella. Pero, de alguna manera que no podía describir, era increíblemente atractiva.

La bata de baño que llevaba le quedaba demasiado grande. Llamaba la atención sobre su esbelta figura, acentuando sus muñecas delgadas y sus tobillos.

Parecía mas como una niña jugando a disfrazarse con la ropa de su madre.

Era curioso. Teniendo en cuenta el corte y el estilo de los trajes sastre que había visto doblados en su maleta, Sasuke habría imaginado que Sakura Haruno seria… menos joven. El había esperado ver alguien de cuarenta y tantos años al menos, quizá mayor. Pero aquella chica no debía tener más de veinticinco. Por favor, allí de pie, recién salida de la ducha parecía de diecisiete.

-Tu tampoco eres lo que esperaba- dio Sasuke sentándose al borde de la cama-. Así que supongo que estamos empatados.

Sabia que estaba poniéndola nerviosa sentándose así. Sabía que la ponía nerviosa que se sentara en la cama sucio como estaba; nerviosa por que dejara su olor a pescado muerto por todas partes. Es mas, incluso a el lo ponía nervioso.

Y eso lo ponía furioso. Aquella chica era, de un modo u otro, responsable de que su permiso se avara antes de tiempo. De algún modo era responsable de manera en que lo habían arrastrado a lo largo del país sin darle tiempo a ducharse ni cambiarse de ropa. Y muy probablemente fuera su culpa que se encontrara en un hotel de cinco estrellas con aquel aspecto.

No le gustaba sentirse así. No le gustaba ver los prejuicios que mostraba en sus ojos aquella niña rica. No le gustaba que le recordaran que no encajaba en aquel mundo tan lujoso, un mundo lleno de dinero, clase y poder.

No es que quisiese encajar. No duraría más de unos pocos meses en un lugar como ese. Prefería su propio mundo, un mundo de la Armada, donde no juzgaban a un hombre por lo que tenia en la cartera, ni por lo que había costado su educación o ropa. En su mundo, se juzgaba por las acciones, por la perseverancia, por la lealtad y la resistencia que un hombre mostrara. En su mundo, un hombre que había llegado a ser miembro del escuadrón de operaciones especiales era tratado con respeto, sin importar el especto que tuviera. O como oliera.

Se echo hacia atrás sobre la inmensa cama, apoyándose con los codos.

-Quizá puedas darme alguna pista de lo que hago aquí, preciosa-dijo Sasuke- La verdad es que tengo mucha curiosidad.

Los ojos de la niña rica se abrieron desmesuradamente y, por un momento, pareció que olvidaba demostrarse arrogante.

-¿Me estas diciendo que no te han dicho nada?

-Eso es justamente lo que estoy diciendo- contesto Sasuke incorporándose.

Sakura sacudió la cabeza. Se le estaba empezando a secar el cabello y, definitivamente, era lacio.

-Pero eso es imposible.

-Nada de imposible, cariño-dijo él-. Estoy en Konoha sin el resto de mi equipo y no se por que.

Sakura se dio la vuelta de golpe y entro en el salón de la suite. Sasuke la siguió mas lentamente, se apoyo en el marco de la puerta y la observo mientras buscaba en su maletín.

-Se suponía que tenía que recibirte…-saco una libreta de color negro de su agenta y leyó-: El almirante Hatake.

El teniente se encogió de hombros y siguió mirándola. Era verdaderamente guapo. A pesar de la suciedad y de su expresión sombría, era, como el príncipe Satoshi, increíblemente guapo. Era extremadamente guapo bajo toda esa mugre si es que a ella le gustasen ese tipo de hombres rudos.

Cosa que, por supuesto, que no era verdad. Los tipos rudos y peligrosos nunca habían hecho que su corazón latiese con fuerza. Y, si su corazón latía fuertemente en ese momento, probablemente seria por el susto que le había dado hace unos minutos.

Claro que no, ella no eran de las que sentían atraídas por los bíceps de acero, ni la barba de dos días, ni los bronceados tropicales, ni las sonrisas perfectas. No, definitivamente no era de esas.

Y, si volvió a mirarlo, fue para comprobar que el teniente Sasuke Uchiha no iba a a pasar por un miembro de la realeza.

Al menos no aquel día.

Ni tampoco al siguiente. Pero, por el bien de Ino, por el bien de su propia carrera y por la pequeña Moegi, Sakura se aseguraría que, en esos dos días que quedaban, Sasuke se convirtiera en un príncipe.

Pero primero era lo primero. Y eso incluía vestirse, sobre todo dado que el teniente Uchiha no disimulaba a la hora de apreciar sus encantos cuando la miraba.

-Sírvete algo de beber- dijo Sakura, y Sasuke observo el mueble bar de la suite, situado al otro lado de la habitació un minuto mientras me visto. Tratare de explicarte por que estas aquí. El asintió.

Sakura paso frente a el sabiendo que seguía observándola cuando cerro la puerta del dormitorio tras ella.

El acento de ese hombre era atroz y era de Konoha por los cuatro costados. Pero, de acuerdo, con un poco de ingenio de su parte Sasuke no tendría que decir una sola palabra en público.

Su actitud, sin embargo, era otra historia. Satoshi se mantenía siempre erguido. El teniente Uchiha, en cambio, se relajaba constantemente. Y caminaba con esa pose relajada tan poco principesca. ¿Cómo diablos le iba a enseñar a caminar y sentarse correctamente, sobre todo por la postura tan rígida y singular que tomaba Satoshi?

Sakura se puso ropa interior limpia y otras medias que saco de su maleta. Su traje café oscuro estaba en la parte superior de la maleta, así que lo saco y se lo puso antes ponerse los zapatos. Un poco de maquillaje un breve cepillado de pelo y ya.

Pensó que Sasuke llevaría guantes para cubrirle las manos. Pensaba que si esa grasa de motor no lograba irse de sus manos se podría ocultar con los guantes. Nadie pensaría que era extraño.

El pelo de Sasuke era otra cuestión. Lo llevaba un poco más corto que Satoshi le llegaba hasta los hombros. Podrían conseguir una peluca. O extensiones. Sí, las extensiones eran mejor idea, dando por hecho que si Sasuke se quedara sentado durante el tiempo que se las pusieran.

Aquello iba a funcionar. Tenia que funcionar.

Tomo aire lentamente y abrió la puerta mientras se alisaba la chaqueta.

Al entrar en el salón se detuvo en seco.

El salón de su suite estaba lleno de gente.

El senador Iruka, tres diplomáticos de la Niebla, un hombre con uniforme militar cubierto de medallas y con una mascara que le cubría medio rostro, media docena de gentes se seguridad de la GNsDP, el príncipe Satoshi y todo su séquito estaban de pie observando a Sasuke Uchiha, que se había levantado de la cama y estaba de frente al sofá. La tensión en la habitación podía cortarse con un cuchillo.

El hombre de uniforme con mascara fue el que hablo.

-Me alegra ver que vas vestido para la ocasión- dijo con una carcajada.

Sasuke se cruzo de brazos y dijo:

-Los tipos que me trajeron aquí olvidaron el baúl con mi ropa. Me alegra de verlo, Almirante.

Sasuke miro a su alrededor y su mirada se detuvo en la cara del príncipe Satoshi. Este lo miraba como si fuera una rata que se hubiera colado en el hotel desde la calle.

-Vaya-dijo Sasuke frunciendo el seño-. No me lo puedo creer. Pero si es mi gemelo malo.

Sakura se rio. No pudo evitarlo. Se mordió la mejilla por dentro y se tapo la boca con la mano. Pero nadie pareció darse cuenta de ello, nadie excepto Sasuke, que la miro sorprendido.

-¿No sabe con quien esta hablando, joven? Este es el príncipe de la Niebla-. Dijo el senador Iruka a Sasuke.

-Claro que se con quien estoy hablando- dijo Sasuke- Yo no olvido una cara y sobre todo cuando lo veo todos los días en el espejo. Mi equipo de la armada saco a este capullo de la Roca.- se giro hacia Satoshi. -Veo que actualmente te mantienes alejado de las zonas de guerra, ¿No, Sat?-

Todo el mundo en la habitación, salvo Sasuke y el almirante, se quedaron sin respiración. Sakura le sorprendió de que no le explotaran los oídos ante la súbita bajada de presión en el aire.

El príncipe se puso rojo de ira y le dijo a Sasuke:

-¿Cómo te atreves?

Sasuke pareció crecer al menos un metro. Dio un par de pasos hacia Satoshi y todo el mundo en la sala, excepto el almirante, se echo hacia atrás.

-¿Cómo me atrevo yo?, ¿Cómo te atreviste tú a ponerte en una situación en la que mis hombres tuvieron que arriesgar sus vidas para sacarte?- dijo Sasuke- Uno de ellos paso meses en cuidados intensivos por tu culpa. Te aseguro que puedes considerarte jodidamente afortunado. ¿Me oyes? Jodidamente afortunado de que no muriera.

La mirada de odio en sus ojos fue suficiente para hacer que el hombre más valiente temblara de miedo, parecía como si fueran de color rojo. Todos podían considerarse afortunados de que el amigo de Sasuke no hubiese muerto, pensaba Sakura. De lo contrario estarían presenciando un asesinato. Y, al contrario del intento de la mañana, Sasuke probablemente tuviese éxito.

Kami- dio Satoshi hablando en su idioma nativo para disimular que le temblaban las manos. Se giro hacia sus ayudantes y añadió-: Esta… esta criatura es mucho mas insolente de lo que yo recordaba. Obviamente no podemos sacarlo en público para que me sustituya. Avergonzaría a mi pueblo. Mándenlo de vuelta a la cueva de donde haya salido. No hay otra opción. Hay que cancelar el viaje.

Al otro lado de la habitación, uno de los secretarios del senador tradujo rápidamente las palabras de Satoshi, susurrándole al oído de Iruka.

El príncipe se dirigió a la puerta llevándose consigo las esperanzas del senador de conseguir un petróleo a bajo precio y los sueños de Ino de proporcionar seguridad económica a su país.

Pero Iruka se movió con rapidez y le corto la retirada a Satoshi antes de que llegase a la puerta.

-Alteza- dijo Iruka-, si hablaba en serio sobre conseguir el dinero para los pozos del petróleo…

-Es un monstruo- exclamo Satoshi de nuevo en su idioma. El secretario de Iruka lo tradujo al instante- Ni siquiera la señorita Haruno puede convertir a este monstruo en un príncipe.

A otro lado de la habitación, Sasuke observo como Sakura se apresuraba hacia el príncipe y el senador, y comenzaban a hablar en voz baja. Convertir un monstruo en príncipe, pensaba.

-Siempre has sabido como animar la fiesta, Sasuke- Sasuke se dio la vuelta y vio al almirante Kakashi Hatake dirigiéndole una sonrisa bajo las mascara. Sasuke saludo educadamente al hombre llevándose la mano a la frente y el familiar rostro del almirante esbozo una sonrisa.

-Déjate de formalismos- dijo -.¿Desde cuando saludas así? Por el amor de Dios, Sasuke, dame la mano.

El pelo del almirante era de un extraño color gris, pero aparte de eso no era viejo además estaba en forma. ("Muy buena forma" O////O jejeje).

El apretón de Kakashi fue fuerte y firme, y palmeo el hombro a Sasuke.

-A pasado casi un año y no has cambiado en lo mas mínimo- dijo el almirante tras mirar a Sasuke de arriba abajo. Incluyendo tu ropa- añadió arrugando la nariz- ¿De que agujero has salido?

-Estaba de permiso- dijo Sasuke encogiéndose de hombros- Estaba ayudando a Naruto a pescar atún y el cubo del cebo se me cayo encima. Los tipos que me trajeron no me dieron la oportunidad de pasar por mi apartamento para ducharme y cambiarme de ropa.

-Sí- dijo el almirante arrugando los ojos-. Teníamos un poco de prisa por traerte hasta aquí, por si no lo has notado.

-Lo he notado- dio Sasuke cruzándose de que he venido para hacerle algún tipo de favor a este- añadió señalando con la barbilla hacia el príncipe Satoshi, que seguía hablando con el senador Iruka y con Sakura.

-Algo me dice que no te hace gracia tener que hacerle favores a Satoshi Yamanaka-comento Hatake.

-Exacto- dijo Sasuke-, este capullo casi hizo que Shikamaru muriera. Estábamos huyendo de la Roca con un pelotón de soldados de la roca pisándonos los talones. A Shikamaru lo alcanzo un disparo y estuvo a punto de morir desangrado. Su rodilla quedo casi destrozada. Ahora va en silla de ruedas y esta tratando de salir adelante.

Kakashi se quedo de pie en silencio y dejo a Sasuke contar la historia.

-Habíamos llegado al punto base en la Roca cuando el señor príncipe se negó a subir al helicóptero. Al final tuvimos que meterlo a la fuerza. Solo nos retraso unos treinta segundos, pero fue suficiente para que nos alcanzaran los de la roca, y fue entonces cuando hirieron a Shikamaru. Resulta que su alteza real de la narices se negaba a subir al aparato por que no era lo suficientemente lujoso. Hizo que estuviéramos a punto de morir por que el interior del helicóptero de ataque no estaba pintado con los colores de la bandera de la Niebla. Así que puedes echarme la bronca Kakashi, pero te advierto que nada de lo que me digas me hará cambiar de opinión sobre hacerle favores a esa rata.

-N estoy seguro de eso, Sasuke- Dijo Kakashi pasándose la mano por la cara.

-¿Qué sucede?- pregunto Sasuke frunciendo el ceño

-¿Has visto las noticias?-pregunto Kakashi

-¿Estas bromeando?

-Sólo preguntaba

- Kakashi, esta noche he estado en un helicóptero, en un avión y en un jeep. En ninguno de esos sitios dan las noticias-dijo Sasuke exasperado-maldita sea, ni siquiera he visto el periódico de las ultimas dieciocho horas.

-Esta mañana han intentado asesinar a Satoshi.

De pronto todo cobraba sentido y Sasuke asintió.

-Vaya-dijo-Y yo oliendo a cebo. Que apropiado.

-Siempre has tenido un lenguaje acido, Uchiha-dijo Kakashi riéndose.

-¿Y que pasa?-pregunto Sasuke-¿Dónde me va a tocar meterme? ¿En la Niebla? O, mejor aun, ¿volveremos a la Roca?

-Ya te has metido, Sasuke-dijo Kakashi apoyándose en el brazo del sofá- Aquí en Konoha, es donde te queremos ahora mismo, si es que te logro convencer.

Brevemente le explico a Sasuke el plan para que se hiciese pasar por el príncipe durante el resto del viaje. A menos hasta que los terroristas intentasen a intentar asesinarlo y fueran detenidos.

-Vamos a ver si lo he entendido-dijo Sasuke sentándose en el sofá-Me toca disfrazarme de Yamanaka, que equivalente a verme en espejo todo maquillado, ¿no? Y tengo que hacerlo para que Konoha tenga más petróleo, ¿verdad? Tienes que hacerlo mejor Hatake. Y no empieces a hablar de proteger al príncipe Sat, por que me importa un comino si vive lo suficiente para tomar su desayuno real mañana por la mañana.

Kakashi miro al otro lado de la habitación y Sasuke siguió su mirada. Sakura estaba asintiendo con seriedad. ¿Rosa? Su pelo se había secado y definitivamente era rosa. Por supuesto. Tenia que ser rosa, ¿a quien mas le quedaría un color de cabello rosa?, pues, a ella si.

-Supongo que trabajar con Sakura Haruno no será un incentivo- dijo Kakashi- La conocí hace unas semanas y es un encanto de chica. Tiene gran sentido del humor, aunque no hace falta saber eso para mirarla. Es muy guapa.

-No es mi tipo-dijo Sasuke negando con la cabeza.

-La señora Hatake tampoco era mi tipo cuando la conocí- dijo Kakashi

-Lo siento Kakashi-dijo Sasuke poniéndose de pie-Si es lo mejor que puedes hacer, me largo.

-Por favor-dijo Kakashi poniéndole una mano en el brazo- Te estoy pidiendo un favor personal. Hazlo por mi- el almirante miro al suelo y, cuando volvió a mirar a Sasuke, sus ojos negros parecían de acero-¿Recuerdas aquel coche bomba que alcanzo a un autobús de soldados de Konoha en la Hierba hace tres años?

Sasuke asintió en silencio. Si, claro que lo recordaba. El hermano menor de Kakashi, Obito, de veinticinco años, había sido uno de los muertos en aquella masacre organizada por una organización terrorista llamada Akatzuki.

-Gracias a mis contactos en Inteligencia, tengo indicios de que los asesinos que persiguen al principe Satoshi son los mismo terroristas que pusieron aquella bomba-dijo Kakashi con voz ligeramente temblorosa- Es Madara y su maldita Akatzuki otra vez. Quiero que los encuentren. Con tu ayuda. Puedo hacerlo. Sin ella…-negó con la cabeza desesperadamente.

Sasuke asintió y dijo:

-Aquí tienes un voluntario.


Me preguntaba, ¿Quieren que les responda aquí sus reviews o en privado como lo he hecho?

Espero sus reviews para darme ánimos a continuar.