N. de la A.: Quisiera darle un agradecimiento especial a AdrianaSnapeHouse, que me ayudó mucho dándome consejos el otro día para mejorar mi estilo, y pulir mis falencias. Gracias por todo :D espero que se note alguna mejoría, de a poquito ^_^
"Te quiero. A pesar de todo, lograste atraparme. Tal vez tendremos una oportunidad al otro lado… ¿verdad que sí?, un mundo libre de amenazas. Un mundo donde podrás amarme sin restricciones."
Chapter 4: Depresión.
– ¡Sherry! – Golpeó la puerta de su habitación con urgencia – ¡abre, maldita sea!
– ¡Vete! – Gritó la dulce voz desde dentro – ¡no quiero hablar contigo, Jake!
El aludido soltó una retahíla de palabrotas, apartándose y frotándose la cabeza rapada con ambas manos. Qué mujer más terca. Y pensar que se había tragado el orgullo y la fue a buscar aún a costa de estar en total desacuerdo con su sentido común… ¿y así le recibía?
Pensar en ello hizo que su furia se redoblara, ahora golpeando el suelo impacientemente con el pie.
– ¡Te doy 10 segundos para que me abras la jodida puerta, o la romperé de una patada!
– ¡Y una mierda!
– ¡Sherry, coño! – Dio un golpe a la estructura de madera – ¿por qué tienes que hacerlo tan difícil?
Pero el tiempo seguía corriendo, y ninguno daba su brazo a torcer. Al final, Jake perdió la paciencia por completo y dio una patada precisa a la manilla, rompiéndola. La puerta se abrió violentamente y reveló una habitación por completo a oscuras. Sólo la pálida luz de la luna iluminaba ciertas áreas del lugar. El joven pelirrojo tragó saliva, oteando rápidamente hacia las esquinas. Luego de unos segundos acostumbrando la vista, encontró a Sherry en un rincón… su piel de cera brillaba bajo el claro; se detuvo de golpe. La encontró tan triste y hermosa, que toda su furia se desvaneció. Cerró la puerta lo mejor que pudo y caminó hacia ella, que le había ignorado estoicamente desde que lo escuchó romper el picaporte.
– Supergirl… – murmuró él, con tono arrepentido.
– ¿No puedes entender que quiero estar sola? – Se jaló los cortos cabellos con desesperación – fuiste bastante directo en el mausoleo. No necesito más de eso.
– Lo siento. – Bajó la cabeza, declarándose incómodo. Sherry contuvo la respiración – tenías razón en todo. He sido un cobarde en lo que respecta a nosotros. Sólo quería decirte eso, y largarme por donde mismo entré. Es… – apretó los ojos – nunca alguien había entrado así en mi alma.
La chica se mordió el labio inferior, controlando el temblor que se había apoderado de él. Quiso decir alguna cosa, pero Jake se levantó de pronto y caminó hacia la puerta. Ni siquiera la miró por última vez, simplemente abrió la puerta y salió.
Sherry sentía las piernas paralizadas. Quería gritarle que se detuviera… que no la dejara… que también había sido idiota con él… que estaba enamorada.
Tenía tantas cosas en la cabeza que ni siquiera se dio cuenta que lo había seguido corriendo hasta la escalera de emergencia.
– ¡Jake! – Exclamó, abrazándolo tempestuosamente por la espalda.
Él no se apartó, pero tampoco la abrazó de vuelta. Estaba herido, por sí mismo y por hacerle daño a la chica. Sabía que ella siempre intentaba actuar de manera perfecta. Políticamente correcta, a toda prueba. Y le hería el corazón pensar que le había inspirado lástima y por eso lo había atrapado antes que consiguiera salir del edificio.
– No tienes que hacer esto. No estás obligada a retenerme – las palabras salieron de su boca antes de que su cerebro las procesara.
– Somos idiotas profesionales. Ambos hemos actuado como niños de primaria que no saben manejar sus sentimientos. Perdóname. Te quiero de verdad, Jake. – Apretó aún más su cintura.
El joven no supo cómo responder a eso. En cambio, se giró rápidamente y atrapó a la chica en sus brazos, besándola como siempre había soñado. No era como la primera vez, algo ebrio y torpe. Ni como la segunda, tiernamente bajo la lluvia. Era un beso que reclamaba posesión sobre ella. Recargado de emociones como el miedo y la dicha, un sentimiento que Jake había ignorado antes de conocerla.
Sherry se derritió entre sus brazos, recibiendo el ósculo con fervor y devolviéndolo con idéntica pasión. Alzó los brazos y cogió su cabeza rapada, acercándolo aún más a su boca, como si cualquier pequeña distancia, aunque fueran milímetros, significara una separación definitiva. Lo devoró con hambre, concentrada en todos sus pequeños suspiros, su aroma mezclado con la lluvia y el barro, sus dedos grandes y torpes que recorrían con timidez la línea sinuosa de sus curvas femeninas.
Jake perdió un poco el autocontrol, pegando a Sherry contra la pared más próxima y besándola en el cuello. Lamió el lóbulo de su oreja, respirando el tenue olor de su perfume dulce como la primavera. Sintió que le subía la presión y se agolpaba en su entrepierna, hecho que Sherry no pasó por alto. Intentó separarse un poco para darle espacio, pero la chica se lo impidió atrayéndolo de los glúteos. Jake soltó un gemido apasionado; ella le deseaba tanto como él.
Tomándola por la cintura, la alzó un par de centímetros del suelo y se la llevó rápidamente de vuelta a la habitación. Una vez dentro, empujó una silla y la puso tras la puerta, para que no se abriera. Sherry le esperaba con mirada expectante.
– Te quiero – dijo él, antes de apoderarse de su nuca y besarla con renovado ímpetu.
Le quitó la blusa a tirones, con la respiración entrecortada de ella como música ambiental.
Apenas consiguieron llegar a la cama.
– Jake… – murmuró, con voz ronca.
Él repartía besos a lo largo de su vientre desnudo, quitándole las bragas en el camino. Sherry se entregó por completo, como una flor buscando la luz solar, dispuesta a darle todo lo que quisiera. Sus caderas bailaban al ritmo de sus caricias, su respiración se sincronizaba con sus manos, su sexo candente vibraba con cada arremetida. Era como si Jake quisiera poseerla hasta el fondo de su cuerpo, hasta el más mínimo rincón. Cada célula le pertenecía.
El golpeteo incesante de la cama contra la pared se escuchaba hasta afuera. Un cuadro se descolgó, y cayó estrepitosamente al suelo; no importaba. En ese momento, nada era más vital que explorarse y sentirse mutuamente, luego de tantos meses en aquel limbo emocional.
Sherry gimió ruidosamente al alcanzar el clímax. Clavó las uñas en la espalda de Jake, uniendo las marcas rojizas al montón de cicatrices que cruzaban su piel dorada. Se corrió por segunda vez, ahora gritando el nombre de su amante. Jake la siguió rugiendo de placer, mordiéndola en el hombro para ahogar el aullido ronco que amenazaba con escapar de su garganta. La inundó por completo en su interior, con la fuerza de un tsunami, consiguiendo así alcanzarla definitivamente hasta lo más hondo de su ser.
Se desplomó sobre ella empapado de sudor, buscando su boca para, nuevamente, poseerla con avidez.
Y en ese momento, sonó el PDA de Sherry.
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– Cuando se reveló la muerte de Chris Redfield, fui la primera en comenzar a investigarla – murmuró Ada, con voz herida – admito que primero me causó extrañeza, ¿cómo se fue a morir siendo tan buen soldado? Luego supe el resto. La mutación de Piers gracias al virus C… lo hizo para salvar a su capitán, y terminó matándolo. Impresionante, ¿no?
Leon alzó levemente una ceja, para mostrarle que la escuchaba. Pero no dejó de morderse el puño; una medida distractora contra sus ansias de ponerse a gritar.
– Tal vez debería contarte la historia desde el principio, se pone un poco enredada por el camino. – Suspiró brevemente – ¿sabes quién financiaba los primeros experimentos del asqueroso Derek Simmons? – Su interlocutor negó con la cabeza. Curvó la comisura izquierda hacia arriba y pronunció el nombre con mucha lentitud – sorpréndete: Albert Wesker.
Efectivamente, Leon estaba anonadado. Ahora sus cejas casi alcanzaron el principio de su frente, y la quijada se le quedó trabada, abierta. Su mano cayó inerte hacia el costado… ¿pero en verdad ese hombre, incluso después de muerto, era capaz de seguir jodiendo a la gente?
En ese instante, algo pareció encajar en el desordenado puzzle que era toda esta situación. Una pequeña pieza ocupó su lugar, sutilmente. Estaba muy claro por qué había sido Chris Redfield quién pagó más caro en toda esta tragedia.
La venganza del ex capitán de los S.T.A.R.S no conocía límites, ni dimensiones.
– Hace años, Wesker pensaba clonar su cuerpo, para así tener repuestos en caso de perder miembros durante la batalla – continuó Ada, luego de una tensa pausa – gastó tiempo y dinero probando y descartando fórmulas. Al final, empezó a obtener buenos resultados. Luego, la sed de venganza hizo que clonara a su peor enemigo. ¿Para qué?, pues supongo que para lo que hizo Simmons con Carla: culpar a Chris de algo terrible, de alguna forma acorralarlo, matar al original, y el clon podía asesinarlos a todos haciéndose pasar por él.
Leon no supo cómo responder a esa parte de la historia. Tragó saliva, y su mirada se fue inevitablemente hacia la tumba que llevaba el nombre de aquel valiente capitán.
– El científico que tomó la apariencia de Redfield fue encerrado y mantenido hasta el momento propicio. Wesker se encargaba de entrenarlo, de proporcionarle información, a la espera de utilizarlo. Pero en el intertanto, Chris y Jill Valentine lo mataron.
– ¡Eso pasó hace años! – Intervino Leon, por primera vez en mucho rato – ¡cinco malditos años! ¡No puede ser! – Chilló.
Ada le miró con paciencia. Esperó a que el hombre dejara de pegar voces, y prosiguió en su relato.
– A lo mejor Simmons estaba agradecido de Wesker, o sólo mantuvo el clon como una forma de continuar experimentando para su propio beneficio; no lo sé. Supongo que Albert influyó en él de alguna forma.
– Tú lo conociste muy bien –replicó, ácidamente. Ella le respondió con una mueca.
– El clon los estaba siguiendo – habló como si nada – a Nivans y Redfield, me refiero. Estaba bastante zafado, luego de tanto tiempo sin ver el sol. A tal nivel llegó su locura, que incluso creía ser el Chris original, luego de aprender casi todo sobre él. Vivió años con el cuerpo de otro, memorizando todos sus gustos, su forma de relacionarse, incluso conservando un físico lo más parecido al original… creo que cualquiera en su posición habría perdido el seso.
– ¿Cómo sabes tantos detalles? ¿No serás otro clon? – Frunció el ceño.
– Investigué mucho – murmuró, conservando la calma – conseguí imágenes, grabaciones de las cámaras de seguridad. Pero si no me crees, puedo decirte que tienes un lunar en la parte interior del tes…
– Basta. Sí eres Ada.
– ¿Puedo seguir? – Leon asintió – bien. Cuando Piers se inyectó el virus C para rescatar a su capitán, fue el momento en que Chris falso entró en acción. Al rato apareció, confundiendo la visión de Nivans, volviéndolo loco. El científico sabía lo peligroso que era el virus cuando se perdían los nervios, y eso fue lo que consiguió. El pobre Piers enloqueció y mató a Redfield, al verdadero. Pero no lo supo; creyó que quien había ingresado a la cámara, a quien había salvado, era su capitán. Al menos esa impresión me dio cuando vi las grabaciones. La verdad es que el ángulo era un poco lejano, pero es lo único que tiene sentido.
Leon se mordió el labio inferior, sobrepasado por la tragedia que se había desatado incluso antes de tener conocimiento.
– No fue difícil el ingreso del clon a la BSAA. ¿Sabías que Chris Redfield fue etiquetado como "mentalmente inestable" por los jefes? Su reacción enfermiza cuando Jill Valentine fue declarada muerta, la manera en que desobedeció órdenes una y otra vez acompañado por Sheva Alomar, la forma en que puso a todo el mundo en peligro cuando supuestamente "estaba desaparecido" en aquel barco, una tras otra, acción tras acción, el hombre se echaba encima a todos sus superiores. Cuando perdió la memoria luego del desastre en Edonia, nadie en la BSAA se sorprendió. Apostaría que ni siquiera Jill lo hizo. Todo estaba a favor del clon. Si se mostraba vacilante, si no contestaba todas las preguntas, si no sabía exactamente los detalles de alguna cosa, ¿quién le hubiera reclamado?
Y de nuevo, Leon sintió como si varias piezas del puzzle ocuparan sus respectivos lugares. Todo tenía cada vez más sentido, así como parecía más y más horroroso.
– ¿Por qué murió? – Inquirió el agente.
– Simple: no tenía el entrenamiento del original.
– Uhm… entiendo. – Dijo luego de pensarlo un momento. Claro que tenía sentido.
– Parece que este científico desarrolló un vínculo emocional muy fuerte con Valentine. Supe que habían empezado una relación – señaló.
– Entonces ella no debe enterarse de esto por ningún motivo, igual que Claire. – Leon chasqueó la lengua, definitivamente furioso. Era una situación tan jodida, que arrastraba mucha más gente de lo que suponía al principio.
Siguiendo el hilo de sus pensamientos, la mirada de Leon llegó hasta el cuerpo inerte de Helena. Apretó los labios con fuerza, divagando con la idea de que, tal vez, su muerte no se habría producido de haber conocido la historia antes.
No. Habría ocurrido tarde o temprano. Si seguía acechando a Ada como aparentemente procedió esa noche, el desenlace fatal se hubiera producido antes. O habrían terminado matándose la una a la otra.
El dolor que aquejaba su corazón volvió con más fuerza que antes. Ver el rostro inerte de su compañera fue aún más terrible que cuando la vio morir. Volvió a morderse el puño, pero esta vez no tuvo escapatoria. De su garganta brotó un sonido ronco, como un quejido ahogado, y las lágrimas que contuvo por tanto rato se derramaron sin remedio a través de sus mejillas sucias de barro.
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– Algo está muy mal – sentenció Sherry, mientras se calzaba las botas.
Jake no le respondió, pero se colocó la camiseta de nuevo, y caminó por la habitación hasta alcanzar su chaqueta de cuero.
– ¿Me esperarás aquí? – inquirió ella.
– ¡Ni de broma! – Exclamó con fiereza – no permitiré que vayas sola.
– No te pongas así. Es mi trabajo.
– Y peligroso, según el mensaje.
– Jake… – giró la cabeza hacia atrás, encontrándose con la mirada azul de su amante – no sé qué decirte. Gracias, y… pero no te quiero en peligro – murmuró de forma cansina.
– ¡Ja!, eso es imposible. Aunque no tenga tus súper poderes – se mofó.
Ella le dedicó una leve sonrisa, para luego terminar de vestirse y salir rápidamente de la habitación.
Ambos llegaron muy pronto a la tumba de Chris Redfield. Pero lo que allí encontraron fue mil veces peor de lo que imaginaban. Metros más allá, yacía Helena Harper, con el pecho lleno de sangre que resaltaba por encima de todo el barro. A su lado derecho, estaba Ada Wong. A Sherry no le costó reconocer quién era, puesto que jamás pudo olvidarla luego de Raccoon City. La observó con atención: parecía tener la cabeza en cualquier parte… se veía claramente perturbada. Y a la izquierda, Leon Kennedy. Sentado en el suelo, había levantado las rodillas y escondido la cara entre ellas y sus brazos. Toda su postura indicaba derrota.
La rubia tragó saliva. El panorama que tenían frente a sí era un completo y jodido desastre.
– ¿Pero qué rayos…? – Jake exteriorizó la duda por ambos. Cuando sus ojos encontraron los impactos de bala en el pecho de Helena, se tapó la boca con una mano. – Mierda – murmuró, sin aliento.
Sin embargo, Sherry tenía un poder de observación mucho más agudo, y pudo armarse una idea de lo que había pasado con mayor rapidez. Vio que Ada estaba cubierta de barro y tenía marcas de golpes, además del pecho lleno de sangre. Y como estaba viva esa sangre no debía ser suya. Miró a Helena. Y dedujo fácilmente que entonces provino de su pecho. Pelearon. O tal vez sólo forcejearon, y la oriental ganó. Pero Sherry se negaba a creer que hubiera matado a Harper a propósito, considerando que no estaba esposada o aprisionada como si hubiera cometido un crimen. Luego, su mirada se fue inevitablemente hacia Leon. Vio que sus hombros se agitaban suavemente, y se le detuvo el corazón.
¿Está llorando…? ¡No!
Sus pies se movieron de forma automática y corrieron hacia él, porque la persona que ella veía como un hermano mayor, o un padre, estaba sufriendo lo indecible. Ignoró el gesto de Jake para detenerla y dando grandes zancadas llegó en dos segundos, hundiendo las rodillas en el barro y abrazando a Leon con fuerza. Él bajó las piernas y Sherry atrapó su cabeza, acunándolo tiernamente y murmurando palabras de consuelo. Le limpió la cara con su blusa y lo besó en la frente, recordando aquella lejana época de su niñez donde él había secado sus lágrimas en innumerables ocasiones, cuando lloraba pensando en sus padres y preguntando dónde estaba Claire. Jamás pensó que la situación se daría a la inversa. Alzó la vista y se encontró con la mirada inquisitiva y reprobatoria de Jake, preguntándose como ella la razón por la cual había sucedido la tragedia. Negó con la cabeza, para la pregunta que flotaba en el aire y nadie se atrevía a contestar. Pero el joven pelirrojo apretó los puños, decidido a encontrar la verdad tras los restos de estropicio.
– ¡Oye tú, geisha! – Gritó Jake de pronto, haciendo que todos pegaran un respingo. – ¿Qué carajos ocurrió aquí?
Sherry le dedicó una mirada fulminante que él ignoró. Tenían que saberlo con urgencia.
Pero Ada se encogió de hombros y no pronunció palabra. ¿Cómo podría explicarlo?, no hace mucho terminó de contarle la historia del clon de Chris a Leon; en verdad no estaba de ánimos para seguir hablando de algo que ya no tenía remedio. Helena había muerto, y punto. Bien sabía Dios que nunca fue su intención matarla, pero tuvo que hacerlo como defensa propia o la que estaría tirada en el suelo sin vida habría sido ella.
Jake se enfureció aún más con la actitud de la oriental. Caminó a paso de gigante hacia el agente, desesperado por no tener idea de lo que pasaba, y bastante molesto por la forma en que Sherry evitaba mirarlo. ¿Qué, ahora prefería actuar como si no existiera?
Se negaría a reconocerlo hasta la muerte, pero la verdad era que estaba celoso. Él sabía muy bien el tipo de relación que Sherry tenía con el agente, lo que le molestaba era que la tocaran; ni se dijera abrazarla. Se ponía frenético de sólo pensarlo.
Apretó los dientes, decidido a terminar con eso.
– ¡Maldita sea, deja de portarte como un marica! – Gritó Jake, pateando uno de los pies de Leon.
– ¡No seas imbécil! – Le recriminó Sherry, acogiendo al rubio con más fuerza entre sus brazos. – ¿Qué no ves su herida? ¡Mírala! – La señaló con ira.
– ¡Ja!, me las he visto en peores condiciones y aún así no he chillado como un puto bebé – hizo una mueca llena de desagrado – ¿dónde está tu héroe, supergirl? – Se mofó.
– Jake… – susurró, con voz amenazadora.
– Basta, Sherry – interrumpió Leon, con voz quebrada – él tiene razón. No tengo tiempo de lamentarme por la muerte de Helena. – Alzó la mirada enrojecida hacia el joven pelirrojo – lo que ocurrió ha sido una asquerosa tragedia. Helena creyó que Ada tuvo algo que ver con la muerte de su hermana Deborah en el incidente de Talk Oaks, e intentó matarla cuando la vio aquí. Forcejearon y… – miró el cuerpo inerte a su lado, mordiéndose el labio inferior para no llorar de nuevo – y ya ves el resultado. Esto es una mierda.
Jake guardó silencio luego de esa explicación. Sherry vio que Leon se movía, e intuyó que trataba de ponerse de pie. Le ayudó con la mayor delicadeza posible. Estaba preocupada por la herida en su pierna, hasta que pudo verla mejor y se dio cuenta que era un impacto de bala.
– ¡Oh, Leon…! – Exclamó sin aliento.
– Fue un accidente.
– ¡Mph! – Jake miró hacia otro lado, enfurecido.
– Veo a Jill Valentine caminando hacia nosotros – señaló Ada, levantándose también del suelo.
– ¡No! – Gritó Leon – Jake, por favor, distráela. No puede venir hasta aquí.
– ¿Y eso por qué?
– Sólo hazlo. Te prometo explicarte todo, por favor.
– Jake… – le rogó Sherry, esta vez con un tono lleno de amargura.
– Maldita sea – masculló, caminando hacia la dirección en que se encontraba Jill.
– ¿Por qué ella no puede saberlo, Leon?
El agente resumió en pocas palabras lo que Ada le había contado, hablándole del clon y la muerte del original hace ya muchos meses. Sherry dejó de respirar, aturdida con la información.
– Claire… – musitó, aterrada.
– Lo sé. Tenemos que… no puede saberlo, así no. Ayúdame, Sherry. – Ella se abrazó a su pecho y asintió, empapándole la camisa con lágrimas llenas de angustia. ¿Por cuánto tiempo podrían ocultarle la verdad a Claire? – por favor, no llores. Encontraremos la forma. – Acarició su rostro y alzó la vista hacia Ada – ¿cuánto tiempo falta para tener los resultados de tu muestra?
– Diez minutos.
– Por lo visto, la BSAA también fue informada de la actividad inusual dentro de esta zona. Esto se pone cada vez peor. – Apretó la mandíbula y los ojos, deseando no tener que proceder como probablemente deberían.
– Jake está teniendo problemas para distraer a Jill – susurró Sherry, frotándose los ojos con el dorso de su mano – iré a ayudarle. ¿Necesitas que…?
– No te preocupes por mí, es sólo una bala – la interrumpió con suavidad. Se enderezó y apoyó la mayor parte de su peso sobre la pierna sana. – Ve, por favor.
Sherry comenzó a separarse de Leon. Pero vio que Ada enfocaba la vista hacia sus espaldas, y parecía retroceder lentamente. Giró la cabeza para ver qué ocurría.
No, no puede ser.
Claire estaba caminando hacia ellos.
– ¡Mierda, mierda, mierda! – Chilló la rubia, dándose cuenta que su amiga apresuraba el paso con ojos llenos de terror – Claire viene hacia acá – cuchicheó, intentando no mostrarse consternada.
– ¡Disimula! – Le ordenó, con la mandíbula apretada. – ¡Tú también, Ada!
– ¿Cómo disimulamos el cadáver de Helena Harper? – Espetó, sarcástica.
– ¡Sabes a qué me refiero!
– ¡Leon! – Gritó la pelirroja, corriendo hacia ellos. Llegó muy pronto, con las zapatillas llenas de barro y los ojos hinchados – ¡Sherry! ¿Qué pasó? ¡Leon, tu pierna! – Sus ojos no sabían dónde mirar. Sin embargo, ignoraba deliberadamente a Ada Wong, que soltó una risa corta y se alejó unos pasos, caminando hacia la tumba de Redfield con aire distraído.
– Estoy bien, Claire – habló el agente, con una calma inesperada – ¿por qué estás aquí?, no puedo creer que el somnífero dejara de hacer efecto.
Pero Claire parecía no escucharle, pues se arrodilló y empezó a romper su chaleco para hacerle un mejor vendaje que ese trozo de tela rojo, colgando patéticamente de su musculosa extremidad. La arrancó con una mueca de asco, como si tuviera lepra. Leon sabía muy bien que Claire odiaba a Ada, la culpaba por todas esas veces que él le había explicado que no podía hacerla feliz. Sabía que responsabilizaba a la morena de ojos orientales por todas las ocasiones que él la dejó con ansias de más besos, más caricias, más encuentros en rincones oscuros, más placer, más orgasmos.
– Ahora sí, mucho mejor – dijo satisfecha. Se levantó del barro y miró a Leon directo a los ojos – ¿podrías explicarme por qué tienes un balazo en la pierna?
– Una historia complicada – agradeció en su interior que el pequeño cuerpo de Sherry impidiera a Claire la visión del cadáver de Helena Harper.
– Vuelvo en un momento – se disculpó la rubia, corriendo hacia Jake.
Y claro, al hacer esto ocurrió lo que Leon temía.
Claire abrió por completo sus delicadas orbes azul-grisáceo. Miró a Leon, luego a Helena, de nuevo a Leon, y aún no podía articular palabra alguna. ¡Tenía tantas preguntas!, y ninguna atravesaba sus labios.
En ese momento, un grito les distrajo. Era Sherry.
La tierra comenzó a moverse con furia, haciendo que todos en el perímetro trastabillaran intentando estabilizarse. Jill, metros más allá, cayó al suelo sin remedio; Jake había pasado de ella y corría como un loco en dirección a Sherry. Su chillido le había helado la sangre.
Claire y Ada habían tenido exactamente la misma idea: ambas sujetaron a Leon, y se retaron en silencio, sólo con la fuerza de sus miradas.
– ¡Sherry! – Gritó Jake, distrayendo a todos de sus respectivos problemas.
Un enorme tentáculo salió estrepitosamente de la tierra que cubría el cuerpo del clon Redfield, clavándose en el estómago de Sherry. Al salir, la sangre escapó escandalosamente de su cuerpo, empapando con fuerza todo a su alrededor. Jake llegó en ese momento, recostando a la chica en el suelo y presionando con sus manos el agujero que el tentáculo dejó, impidiendo así que los órganos internos de Sherry cayeran al barro.
Lo que quedaba de ellos.
Jill, aún desde el suelo, alzó su arma y disparó repetidamente hacia el monstruo, sin hacerle el menor daño.
– Te vas a curar, te vas a curar… – susurró Jake sin descanso, sintiendo que el cuerpo de su chica ya estaba regenerándose.
– Vete, terminaré de curarme sola – sollozó, pues cada vez que sanaba le dolía terriblemente – tienes que protegerte.
– No te dejaré aquí. Apenas pueda moverte, te sacaré.
– ¡Jake, quítate! – Gritó Leon, a lo lejos – ¡Jake!
Sherry, alertada por el tono del agente, empujó al pelirrojo hacia un costado, recibiendo un segundo impacto. Esta vez, el tentáculo le había cortado un brazo.
El grito de la chica se escuchó por todos lados.
Claire ya se había lanzado en picada para ayudar a Sherry. Jill continuaba disparando, con la esperanza de ralentizar aunque fuera un poco el ataque del monstruo. Ada caminó lo más rápido que pudo, llevando a Leon con ella.
El tentáculo gigante detuvo sus movimientos arbitrarios. De la punta, surgió un ojo arcaico, que vio a todos lados. Se quedó mirando a Claire, quien detuvo la carrera de golpe. Aún no se daba cuenta que era la tumba de Chris.
El ojo cambió de rumbo, eludiendo a la activista y lanzándose hacia Sherry nuevamente. Todos gritaron, menos Jake.
La cubrió, colocándose encima a modo de escudo, en un intento desesperado por impedir que siguiera recibiendo heridas.
Y el tentáculo le atravesó el pecho por completo.
– ¡No, Jake, no! – Chilló la rubia, desesperada. El cuerpo del joven le cayó encima – ¡Jake!
Pero era demasiado tarde para llamarlo. O hacerle algún reclamo.
Jake Muller no podía regenerarse como ella.
Sherry apretó los ojos, sintiendo el dolor más grande de su vida. Ni siquiera el agujero de su estómago, que no cerraba aún por completo, ni lo que le quedaba de hombro, donde hasta hace poco tenía un brazo completo, podían hacerle más daño que ahora.
Se quedó quieta.
Y rezó para que el monstruo también la matara a ella.
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¡Hola a todas y todos! :D espero que este cap les haya gustado.
¿He explicado bien toda la situación del clon y el original?, edité muchas veces esa parte, hasta que encontré que "todo calzaba" x'D jajajajaj
Igual si tienen dudas, me dicen y lo arreglo :P
Imagino que tienen ganas de matarme; no los culpo. En este fic he cometido muchas locuras x'D
El próximo capítulo es el último. Maldita historia llena de drama x'D
Aprovecho de recomendarles que lean la maravillosa historia que AdrianaSnapeHouse y yo estamos escribiendo, se llama "Deadly Wounded". Otra historia llena de drama, en colaboración con una de las mejores escritoras del mundo FF (al menos para mí).
Perdón por no contestar reviews hoy, pero es tarde y tengo que ir al doc mañana temprano; sin embargo no quise acostarme sin publicar.
Les prometo contestar todo en el próximo :)
Ojalá les guste ;)
¡Gracias por todo! Nos vemos prontito ^^
