Hola a todos!...hehehe, ¿perdón?...lamento no haber actualizado más rápido, pero les diré la verdad, no sabía cómo continuar con este fic, y me estanque, mis dos mayores problemas eran Tarrant y Kim…..se habrán dado cuenta que es muy intrigoso con lo que pasó con Tarrant, pues a mi parecer él tendrá aquí el papel más interesante y más difícil de explicar, y Kim, bueno Kim no sabía dónde ponerla a vivir en Londres para que pudiera llegar a Wonderland y bueno los otros dos no son tanto problema, porque Eddie ya se adelantó con eso de que en su casa está el agujero de conejo, por lo que solo debe buscarlo en su terreno, y Alicia tiene convicción de dejar un testamento para asegurar a Helen y Margaret, Y pasar unas LARGAS vacaciones en Infratierra, porque en el anterior cap. Lo explica al principio de la situación de Alicia.

Bueno sin más que decir los dejo con la…..

Continuación….

Tarrant…

Oscuridad...

Oscuridad era lo que solo lograba distinguir, se sentía extraño, ligero, lo último que recordaba era…..no lo sabía con exactitud.

Recordaba cómo caía por una cascada, como el agua fue ahogando sus pulmones, el peso del agua era aplastante, sabía que en pocos minutos moriría.

¿A caso estaba muerto?, ¿así es como se sentía estar muerto?

¿Pero porque no podía ver, sentir u oír nada?, lo único que lograba oír eran sus pensamientos.

Decidió enfocar más sus sentidos, para saber, si, si estaba muerto, debía ver el cielo, u oír a los ángeles cantar o sentir las nubes bajo sus pies…..…pero cuál fue su sorpresa que al concentrar sus sentidos, descubrió que no estaba parado sino recostado boca abajo y en vez de sentir nubes bajo sus pies sentía que bajo su cuerpo la textura era rasposa. También pudo sentir que el ambiente tenía un fuerte olor a sodio, muy salino, paladeo su boca y efectivamente, su boca tenía un horrible sabor a sal que le quemaba la lengua, nada que ver a su delicioso Te, enfoco más su sentido del oído y descubrió que se oían a unas aves cantar y más cerca todavía se oían olas rompiendo el sonido contra unas rocas, de nuevo sintió y descubrió que estaba todo mojado, pronto se dio cuenta que él estaba ardiendo, al parecer estaba bajo el sol inclemente de un medio día, su saco quemaba con el sol y el agua salada hacía que quemara más, y llegó a una conclusión.

Estaba en la orilla de una playa.

Medio inconsciente.

Y bajo el sol del medio día.

Esas tres cuestiones lo hicieron decidir por fin a abrir los ojos.

Lo primero que enfocó fue un suelo blanco, rasposo y se dio cuenta era arena blanca, se dio la vuelta y se sentó, y vio el mar en quietud, vio las rocas cerca de mar, giró su cabeza y vio unas pocas palmeras en la playa y no vio nada más.

Era una playa fea, insípida, casi sin nada de vegetación apenas adornada por unas cuantas raquíticas palmeras, y solo eso era el paisaje de dicha isla, todo era arena blanca, al parecer era una isla desierta (y con gran razón), vio a lo lejos de la isla y se dio cuenta que no tenia fin, las pocas palmeras poco a poco eran menos, hasta que ya no hubo ninguna, solo, arena. Eso sí que era desolador, peor que el lago negro, una gran isla blanca sin fin y desierta.

Se quedó mirando un rato el paisaje blanco que ofrecía y si antes se había sentido solo eso fue una gran mentira a comparación de la soledad que hora estaba sintiendo, porque en Marmorreal si se sentía solo era porque no estaba Alicia y no quería porque hablar con nadie, pero ahora ni estaba Alicia ni había nadie.

El lago negro no era nada en comparación de la de la desolación que ahora sentía, saber que no estaba cerca de su hogar, que esa era una isla desierta, y al parecer estaba perdido y muy lejos de Wonderland le hizo experimentar la verdadera soledad.

Su pecho dolía, sentía miedo, pensó que sí no murió en la cascada, moriría en esa isla donde no había nada de vegetación ni que comer, lejos de casa, sin amigos y sin su Alicia.

Se sintió desesperado por el sofocante calor, debía encontrar algo de sombra, fue a la primera palmera que encontró (y la única en varios metros) y se sentó, pero para su desgracia pronto se dio cuenta que la raquítica palmera no cubría para nada del sol, desesperado por todo y por buscar algo que diera sombra corrió al mar, quizá si nadaba mucho, llegaría a una isla con mejor pinta que esta, pero al llegar al punto donde el agua le llegaba al cuello una gran ola lo arrastró de nuevo a la orilla de la playa.

Sus ojos 'cafés' cambiaron rápidamente a un color rojo escarlata, estaba enojado, desolado, desesperado y triste.

Se tomó de los cabellos y gritó fuertemente, grito cuanto quiso y cuanto pudo, sostenía sus cabellos fuertemente, jadeando. De pronto de percató de algo extraño, algo horrible.

¡¿Dónde está mi sombrero?!-pensó desesperado.

Se tocó la cabeza, comprobando que no estaba allí, miró a todos lados, buscándolo en la orilla de la playa, nada, su sombrero no estaba, ahora, estaba furioso, su amado sombrero se había perdido, no bastando con que ese gato tramposo quisiera robárselo siempre, ahora se había perdido en el mar. Comenzó a patear la arena, su vida se estaba convirtiendo en una basura, pateó otro poco de arena, pero dentro de este terrón de arena había una concha pequeña, la vio volar por los aires, hasta que fue descendiendo cerca de aquel montón de rocas gigantes donde estaba su sombrero y donde al despertar de su inconsciencia pudo oír como el agua rompía fuertemente con estas rocas…Ò.Ó!

¡Mi sombrero!

Allí estaba su sombrero, atascado entre esas rocas gigantescas.

Corrió hasta él y apenas le dio alcance lo cogió entre sus brazos, abrazándolo como si de una mascota se tratase. Feliz volvió a colocárselo sobre la cabeza, pues ya era algo que le cubriera un poco del sol. Al menos había tenido un poco de alegría en estos momentos.

Después de colocárselo bien, volvió a la tarea de buscar un lugar donde refugiarse de ese sol quemante, no había ni salido de las rocas, cuando se dio cuenta que entre las enormes rocas había una gran abertura, una cueva, bastante grande donde bien podrían caber cinco personas muy cómodamente.

Sin dudarlo demasiado corrió a refugiarse a la cueva, para su buena suerte, dentro de esta el suelo era una gran laja , por lo menos no tendría que sentarse en el agua que de seguro traería arena y se le metería dentro de los pantalones, lo cual era muy incomodo.

Buscó un lugar más seco dentro de la cueva, que era hasta dentro de esta, y se sentó, estirando las piernas, se quitó el sombrero y lo puso a un lado suyo, la cueva era bastante fresca y lo agradeció bastante, ya más tranquilo, se puso a mirar afuera de la cueva, por la boca de la esta, como dentro de la cueva no entraba el sol, por fuera se podía ver la ilusión de que fuera de la cueva había muchísimo sol, el cielo se veía muy amarillo, y lo único que podía distinguir era como el agua del mar brillaba intensamente, como si de millones y millones de estrellas amarillas se tratase, incluso se las quedo mirando por largo tiempo que comenzó a llorarle los ojos por el fuerte brillo y titilar del agua (N/A: ¿se lo imaginan?).

Allí, sentado dentro de la cueva, con la mirada perdida recorriendo desde el inicio de la cueva, pasando por el mar que parecía brillar y finalmente donde apenas se podía vislumbrar donde el mar terminaba y comenzaba el cielo, volvió a sentirse solo. Como seguro debía suceder en algún momento, Alicia se volvió a colar por sus pensamientos.

Suspiró pesadamente, al final, al parecer jamás dejaría de amarla.

-¿Por qué tuve que enamorarme de ella?-preguntó, o refiriéndose a nada en particular-¿Por qué exactamente de ella?, de alguien que yo sabía se tenía que ir, soy un tonto.-dijo cabizbajo. Se sentía solo, estaba destrozado, y por primera vez quiso contarle a alguien sobre sus penas, pero desgraciadamente ahora no había nadie.

Pero, de pronto se acordó, dicen que el mar es una mujer, tal vez podría contárselo a ella…..lo pensó un momento…..y se dio cuenta que la insolación le había afectado más de lo que creyó o tal vez tanto dolor acumulado le estaba haciendo pensar cosas ilógicas.

Entonces recordó, el no era una persona lógica, él era el sombrerero loco de Wonderland, y como su honorifico decía él estaba loco, así que no habría problema que le relatara sobre su triste situación a la mujer del mar.

Se acomodó mejor y poso sus de nuevo ojos cafés sobre el mar.

-sabe señora mar, yo quiero contarle algo, no sé si tenga tiempo para mí, yo creo que si porque usted siempre está en calma, sabe yo me siento muy, muy triste, ¿Qué porque?, bueno, comenzaré desde el inicio: vera, yo vengo de Infratierra, más concretamente del reino de Marmorreal, no sé si sepa que durante un largo tiempo la hermana de la reina blanca, le quitó la corona y comenzó a reinar mal, al punto de esclavizar a todos, un día una niña llamada Alicia llegó a nuestro mundo pero después de molestar a la reina roja ella se fue, después de mucho tiempo, el oráculo demostró que en el Frabulloso día Alicia derrotaría al Jabberwocky y así la reina roja dejaría de tener poder sobre Infratierra, McTwisp fue a buscarla y efectivamente era ella, y volvió y como decía el oráculo de Apsolem, ella venció al Jabberwocky y la reina roja dejó de tener poder sobre el reino que era de la reina Mirana, se salvó Wonderland, pero, yo me enamore de Alicia, y ella se tuvo que ir, porque dijo que tenía asuntos pendientes en su mundo, yo le pedí que se que se quedara, pero no, no se quedo, y allí es donde comenzó mi tortura, yo no sabía que estaba enamorado de Alicia, pero mi corazón la extrañaba más que a nada, la reina Mirana se dio cuenta que algo malo pasaba conmigo, y me preguntó la razón, se lo dije y Dios, ojala jamás la reina me hubiera dicho que yo amaba a Alicia, debí quedarme en la ignorancia, pero así fue, supe que amaba a Alicia y mi dolor aumentó, la amo y la extraño demasiado y saber que cada día pasa el tiempo y ella tal vez jamás vuelva, y quizá haya olvidado su promesa y ya jamás vuelva, que yo jamás le importe, ya no pido como su amigo, sino una persona a la cual llegó a apreciar, me frustra, me deprime, me duele, también duele pensar que ella jamás me amara, que quizá haya encontrado ya el amor en su mundo, este haciendo su vida con otra persona, y yo, aquí, esperándola como un loco estúpido que se enamoró de un imposible.-para este punto Tarrant tenía lagrimas acumuladas en sus ojos-yo, yo no soy un sombrerero posesivo, yo, solo quiero verla una vez más, decirle que la amo y saber si me corresponde, y si no es así, yo gustosamente le pediría ser mi mejor amiga y desearle lo mejor y que encuentre el amor y sea feliz-rió quedamente-pero estoy pidiendo imposibles de nuevo, ¿verdad señora mar? Es bastante obvio que ella jamás volverá y yo, seguiré sufriendo, esperándola con este amor y dolor, hasta que ella vuelva, o mi corazón ya no soporte y por fin pueda morir y no seguir sufriendo-derramó una lagrima, que limpió rápidamente con su manga-sabe, si no vuelve yo, solo le deseo lo mejor y que me recuerde como un gran sombrerero que le ayudo a encontrar de nuevo su muchosidad, solo quiero que sea feliz y saber que está bien, solo eso-después de esa exhaustiva liberación, a Tarrant le llego el cansancio y comenzó a cabecear, recostándose en la pared de la cueva-se que ella no volverá, el único deseo que tengo para mí, es que ya no la ame, para ya no sufrir más y poder vivir bien otra vez, ya no sentir amor por ella, solo un poco de cariño de conocidos, tampoco deseo odiarla, ella salvó a Infratierra, ella no merece ser odiada, también desearía no enamorarme tan rápido, pensar fríamente y ser un poco más lógico, porque si, aun quiero saber que es el amor, pero no entregarme tan fácilmente, tampoco me gustaría odiar, hehehe, tengo pensamientos muy locos, creo que tengo sueño, pero en pocas palabras, yo soy una persona con muchos sentimientos, si pudiera decidir, decidiría; no amar a Alicia, pero tampoco odiarla, solo apreciarla, y tener mis sentimientos al mínimo, casi a cero, para así no amar tan fácil y no entregarme con tanta facilidad, pero tal vez llegar de nuevo a amar. Pero son pensamientos locos y estúpidos, ¿verdad señora mar? Pero como me gustaría que si pudieran ser realidad.

Y con esas últimas palabras, se durmió por completo.

Kim….

Salieron a paso lento del aeropuerto, el señor Anderson llevaba sus maletas mientras, la señora Madi le hablaba sobre los lugares turísticos de Londres. Kim estaba muy impresionada, tantos edificios y calles, nada parecido a los suburbios donde ella vivía, Londres era un lugar apretado y lleno de edificios, mientras que en su fraccionamiento; habías lindas casas de color pastel, con bonitos jardines y calles limpias…..no podía negar que Londres tenia lo suyo, pero se sintió fuera de lugar por haberse criado en un lugar muy contrario a a como lo era esta ciudad.

Se subieron al auto del señor Robert, el matrimonio iba adelante y ella en los asientos traseros, la señora Anderson era una gran amiga de su madre cuando eran jóvenes, los dos habían sido amigas en el instituto, pero al casarse ambas tomaron caminos separados, Pegg se casó con Bill Boggs y Madi se casó con Robert Anderson, el cual consiguió un empleo en Londres, mudándose así del país, y ellas separándose para siempre, pero no por eso dejaron de ser amigas, pues, como la señora Madi le conto, ellas siguieron comunicadas y tenían una buena amistad a larga distancia.

Y así de eso se basó la conversación dentro del auto camino a la residencia Anderson.

La señora Anderson contándole sobre su estrecha amistad con su madre y ella prestando media atención al relato y media al paisaje que se mostraba por la ventana del auto.

Ella fue consciente como poco a poco la enorme ciudad fue desapareciendo, y poco a poco era sustituida por hermosos campos verdes, se dio cuenta que en esa parte de Londres todo era verde y en ciertas partes aun había bastantes hectáreas de bosque, a ella le pareció hermoso, dejó de mirar por la ventana y de su maleta de mano sacó un libro, donde en la portada se podía leer "la caída de la casa de Usher" como título, ella quería cambiar un poco su actitud, quería ser más madura e interesarse en otras cosas y que mejor que comenzar a leer libros.

Pero por esta vez, no había sacado el libro para leer un rato, pues no podría leer cómodamente con la señora Madi contándole viejas anécdotas, sino que lo había sacado porque dentro de este había algo que ella quería ver.

Dejó la pequeña maleta a un lado suyo y abrió el libro, dentro de este había una fotografía. En ella, se podía apreciar a su familia en el jardín trasero de su casa, Kevin estaba sentado en la puerta de su casita o "el fuerte" como él solía decirle, sus padres estaban justo delante de la figura de la familia que Edward había cortado en los arbustos, su madre tenía la mano izquierda en el hombro de Edward, quien solo veía a la cama de manera inexpresiva, parado firmemente y finalmente ella, parada al lado de Edward pero lo más alejada que podía de él, con una expresión de fastidio en el rostro, era la única foto que tenia de él, hubiera deseado, salir menos irritada en la foto, hubiera deseado fijarse en Edward mucho antes que lo llevaran preso por culpa suya, pero en ese tiempo solo le gustaban los niños bonitos que eran por naturaleza estúpidos, el mejor ejemplo era Jim. Pero, desde que conoció a Edward y se enamoró de él, comenzó a interesarse por las cosas extravagantes, ahora sabiendo ver la belleza que te podía ofrecer algo extraño y fuera de lugar.

Bostezó, el viaje le había agotado mucho, tenia sueño. Cerró el libro con la fotografía adentro, y lo puso en su regazo.

Poco a poco el sueño fue haciendo mella en ella y pronto se quedo dormida. El auto pasó en un pequeño tope y el libro, que había quedado en la orilla de sus rodillas se deslizó por sus rodillas pasando por sus pies y finalmente metiéndose debajo del asiento delantero.

Cuando Madi la despertó, ya habían llegado a la casa de los señores, ella, aun somnolienta se frotó los ojos, cogiendo a tientas su maleta y saliendo del auto desperezándose.

Miró a su alrededor, y se quedó sorprendida, la casa de los Anderson estaba alejada de la ciudad, era una casa un tanto más grande que la suya, todo estaba rodeado de pasto fresco y arboles del bosque, detrás de la casa a muchos metros se encontraba el inicio del bosque, que parecía sacado de cuentos infantiles, la entrada de la casa tenía un jardín con muchas flores, el auto estaba estacionado a unos ocho metros del frente de la casa, a un metro de este se encontraba un hermoso canal de agua, es por eso que la casa se encontraba a siete metros lejos del auto, para así no estar tan cerca del paso de agua, para llegar a la casa, sin pasar por el canal, había un pequeño puente con barandal, mientras cruzaba el puente ella vio que el agua era muy cristalina, Kim estaba maravillada con la casa de los Anderson, todo parecía sacado de una estampa.

Ya estaban a punto de llegar cuando el señor Anderson le habló.

-lindo, ¿verdad?...decidimos ahorrar y vivir aquí porque Madi se estresó de vivir en el sobre-poblado Londres, todos los días era ruido y decidimos vivir en un lugar tranquilo y fuera de la ciudad, y encontramos el lugar perfecto, hay mucha vegetación y pocos vecinos, normalmente las casas de alrededor son casas de verano que no utilizan mucho, todo es genial, hasta que llueve, el canal a veces se desborda y nos da temor que nuestra casa se pueda inundar, pero nunca ha pasado tal cosa-miró al cielo-parece que no lloverá, ¿sabes?, Pegg nos contó que en los suburbios en donde viven todo es tranquilidad y creo que hicimos bien en traerte aquí, porque supongo que no te acostumbrarías a vivir en un lugar tan ajetreado como lo es Londres tan fácilmente, nos da gusto que este son nosotros-le sonrió cálidamente-vamos, entremos, Madi tendrá la comida lista en un momento-abrió la puerta cargando con las maletas de Kim.

Ella entró en a la casa y en pocas palabra ella la pudo describir en una palabra; acogedora, todo lo que una casa puede tener, llevó sus maletas a la habitación de invitados y se instaló, en pocos minutos Madi la llamó para la comida, cuando bajó, aun traía la ropa del viaje y decidió que luego tomaría un baño para quitarse la pesadez que el viaje le dejó.

El matrimonio Anderson ya estaba a la mesa, y ella pudo percatarse que al lado izquierdo del señor Robert había un chico, con el cabello castaño claro y lentes, se veía que tendría unos 13 años de edad, ella le sonrió, él se sorprendió, pero luego le devolvió la sonrisa.

-vamos querida, siéntate, tu plato ya está servido-dijo Madi invitándola a sentarse.

Ella lo hizo.

-mira Kimberley, él es nuestro hijo Jake, Jake ella es Kimberley nuestra invitada-Robert los presentó.

-Mucho gusto- dijeron ambos al unisonó.

El resto de la comida pasó normal, Kim inspeccionó la casa fue a sentarse al jardín en una banca y comenzó a planear la ruta que haría para su tour, quizá como primera parada y la más llamativa y hasta cliché seria la enorme torre del hermoso reloj. En eso pensaba cuando vio como Jake salía de la casa con una bandeja con un juego de Té sobre esta y la dejaba en una mesa del jardín, vio como el niño acomodaba dos tazas y decidió acercarse.

El chico la vio de tras suyo y le sonrió.

-¿quieres tomar el Té con nosotros?-le ofreció amablemente.

-oh, ¿sabes?, yo jamás he tomado el Té con alguien, suena como a los cuentos de los niños y en E.U. no lo hacemos, pero me encantaría hacerlo-le sonrió.

-siempre hay una primera vez, y si, tampoco en Londres lo hacen ya, pero mamá si, dice que le gusta el Té y bueno, desde pequeño me hacia tomarlo con ella y ahora es una costumbre entre los dos, pero, que no lo sepan mis amigos y compañeros de la escuela, me dirían que soy una niña que juega a la hora del Té con mi mamá-confesó sonrojándose un poco.

-no hay problema, no diré nada, además me pareces un chico muy lindo al tomar el Té, y claro que lo tomare con ustedes, quizá también me guste y tome esa costumbre-tomó una taza en sus manos y la examinó.

-oh, pero siéntate, ya vuelvo con los aperitivos y mamá con el Té-y con eso el chico volvió a entrar a la casa.

Ella se sentó en una de las sillas y contempló el paisaje, se sentía como una señora burguesa del siglo 19 en la hora del Té, rio divertida ante ese pensamiento. Jake volvió con otra bandeja, pero esta vez en ella traía todo tipo de cosas dulces, pastelillos, galletas, tartas etc. Madi llegó detrás de él con una tetera de metal.

Tomó el Té con ellos y se dio cuenta que era reconfortante, relajante y hasta casi terapéutico y le gustó, lo haría los días que ellos lo hicieran, y quizá lo haría también cuando volviera a su país.

Toda la tarde transcurrió normal, eran las 6 de la tarde cuando ella salió de bañarse, se vistió con un pantalón negro, unos botines del mismo color y una camisa blanca de manga larga y holgada, se recostó en la cama y se quedo viendo el techo por un rato, este viaje le estaba ayudando, eso era seguro.

Escuchó como tocaban su puerta, ella dio un "adelante" y la puerta se abrió lentamente. Unos cabellos castaños claros se asomaron y pronto la cabeza del hijo de los Anderson se asomó por la abertura de la puerta.

-disculpa, pero mi mamá me pidió que te preguntara como estas y qué tal te la estas pasando-dijo rascándose la nuca.

-oh muy bien gracias, me gusta mucho tu casa, es muy tranquila, parece sacado de un cuento-le confesó al chico.

-¿verdad que si?, todas las personas que nos visitan dicen los mismo, supongo que es porque estamos cerca del bosque y tenemos un arroyuelo-se encogido de hombros.

-es genial que no tengan vecinos cerca-dijo Kim pensando en los odiosos vecinos de su fraccionamiento.

-bueno, pero no es tan genial como parece, a veces es un problema no tenerlos, como para pedir azúcar o jugar con un vecino, eso es lo malo de vivir cerca de mansiones con enormes jardines que nos separan-dijo un poco triste.

Ella estaba sorprendida por esa nueva información-¡wow!, ¿así que es por eso que no hay tantas casas cerca?-el niño asintió-porque todas son mansiones de personas ricas que no les gusta ser molestadas-reflexionó más para sí misma que otra cosa.

-uhm no exactamente, si, son mansiones de personas ricas, pero no viven personas en ellas, pues son casas de verano.

Ella recordó que el señor Robert le había comentado algo similar.

-entonces, ¿ustedes son los únicos habitantes a la redonda?-le preguntó con curiosidad.

-pues creo que no, hay una familia a dos mansiones de aquí, son las personas más cerca que tenemos-comentó reflexivo, sentándose en la cama con ella.

-entiendo, y ¿qué hay por aquí?

-está el bosque, una mansión y el lago donde desemboca el canal y donde nadó de vez en cuando.

-¿Cuál es la mansión más cercana?-le preguntó queriendo informarse más de su entorno.

-es la mansión que acabo de decir, esta deshabitada, dicen que hace mucho tiempo era la casa principal de una familia real, de un Lord, pero con el paso de los años y Londres estableciéndose lejos de la mansión, decidieron construir otra más cerca de la ciudad y así dejando esta como casa de descanso.

-¡oh! La casa de un Lord.

-sí, es una bonita mansión, muy grande, y con un hermoso jardín, cerca de ese jardín esta el bosque y después, fuera ya de sus límites, está el lago, no es muy grande, pero es muy hermoso, el agua es clara, y está rodeado de arboles, si quieres, yo te puedo llevar al lago uno de estos días, y podríamos colarlos y entrar en las orillas de los jardines de la mansión su jardín es perfecto para jugar o descansar un rato, parece como si tu quisieras descansar un rato, Kimberley-le afirmó nervioso, pensando que quizá la chica podría haberse enfadado por su indiscreción.

Más sin embargo y para alivio del niño ella solo asintió quedamente y le sonrió-sí, claro, iremos y dile a tu mamá que estoy bien y muy feliz estando aquí.

-muy bien, entonces quizá mañana o pasado mañana vayamos al lago y nos colemos a los jardines de la mansión Ascott a descansar un rato-se quedo callado y pensativo viendo el cuarto-bueno, supongo que ya me voy, le diré a mamá que estas bien-el niño se paró y giró el pomo de la puerta para irse-adiós Kimberley y no te duermas muy tarde, o si no, no veras el amanecer de Londres.

-gracias Jake y una cosa más-el niño se detuvo al cruzar el umbral de la puerta y la vio-no me digas Kimberley, llámame Kim, así me dicen todos en casa.

-muy bien Kim, adiós-y con eso el niño la dejo de nuevo sola en el cuarto.

Estaba pensando en bajar a la sala a ver la televisión con toda la familia, pero se sentía floja para levantarse y bajar escaleras.

Se recostó en la cama mirando el techo, no pensando nada en concreto, como antes lo había pensado, se dio cuenta que estaba cansada del viaje y sin darse cuenta poco a poco perdió la conciencia de la realidad, durmiéndose en la mullida cama.

Un trueno retumbó fuertemente, despertando a la joven de cabello rubio que estaba mal acomodada en la cama, se sentó sobresaltada, miró la ventana para poder ver algo, pero las cortinas estaban cerradas, miró su reloj despertador, y marcaba las 3:42 A.M. Todo estaba oscuro, suspiró aliviada luego del susto inicial del trueno que la despertó, afuera se podía oír una gran tormenta, se quitó las sabanas de encima y quiso ir a ver.

Pero algo llamó su atención. Ella no recordaba haberse metido a la cama, se vio a sí misma, y se dio cuenta que no tenia puesto los zapatos. Entonces pensó que tal vez Madi o Jake le habían encontrado durmiendo con la ropa puesta y solo le quitaron los zapatos y la arroparon para no despertarla. Aun tenía puesto los calcetines, y volvió a su tarea de ir a la ventana a ver la lluvia.

Al llegar corrió las cortinas y vio afuera, lo que vio la dejo asustada, la lluvia era tanta que estaba a punto de desbordar el canal de agua. El agua salía de todas partes y desembocaba en el canal, el agua de vez en vez subía por el puente mojándolo, se quedó viendo un rato más un poco asustada, pero recordaba que el señor Robert le dijo que el canal nunca se había desbordado, así es que se quedó más tranquila. Pero la tranquilidad duró poco tiempo, pues se dio cuenta que donde estaba estacionado el auto de la familia era un pequeño hueco donde también el agua se estaba concentrando, dudó en decirle a los señores, pero quizá podría ser que por culpa suya algo le pasara al señor, que ya no estaba en su mejor edad, o al resto de la familia, porque después de todo, un auto volvía a estar en optimas condiciones después que el motor se secaba, así que lo dejo pasar.

Regresó a su cama y se metió entre las sabanas, trató de dormir, pero ya había dormido suficiente desde que se quedó dormida en la tarde, encendió su lámpara de noche, entonces recordó que podía leer su libro y avanzar un poco para terminar de leerla, levantó su maleta de mano, que tenía en el suelo a un lado de la cama, la puso sobre sus piernas y comenzó a buscar el libro de Allan Poe pero después de un rato de buscar y buscar se dio cuenta que no estaba, comenzó a sacar frenéticamente las cosas de la maleta, volaron las cosas, una linterna, una cartera, sus llaves, en fin, sacó todo hasta que no quedo nada en la maleta, se desesperó y comenzó a buscarlo por el cuarto, bajó la cama, en el cajón de la cómoda, hasta en el baño, pero no estaba, ella no buscaba el libro, ella lo buscaba por lo que contenía adentro, ese libro no tenía valor alguno, era la foto dentro de este lo que quería con desesperación, uno de sus tesoros más preciados, la foto donde aparecía Edward junto a ella.

Comenzó a caminar de un lado a otro por el cuarto. De pronto se detuvo y giro el rostro hacía la ventana.

-¡diablos!, no, ¿porque tuvo que estar justo allí?-preguntó desesperada.

Si, había recordado. El libro estaba en el auto.

Y, no lo había visto cuando bajó del auto, por lo que cabía la posibilidad que estuviera tirado debajo del asiento del copiloto.

¡NO!, y si ella hace un rato se había dado cuenta que al auto le estaba subiendo el agua ahora….NOO!

La única foto que tenia de Edward, ¿Y si ya se había mojado? ¿Se estropearía ya?, tenía que ir por ella, no importa la lluvia o el canal a punto de desbordarse, la foto tenía un valor invaluable para ella, si la perdía, sería como perder una parte de su alma.

Sabía que habría riesgo si iba por ella, que no estaba pensando fríamente, pero la foto lo era todo para ella, también sabía que entre más pasaba los minutos el canal podría desbordarse haciéndole imposible el paso, o peor, que el agua entrase al auto y la foto se estropeara, sino es que ya se había estropeado.

Decidida a recuperar su tesoro personal, se colocó de nuevo los botines que se los habían puesto a los pies de la cama.

Recogió la cartera que era de cuero un solo tirante, se colocó el tirante en el hombro izquierdo y la cartera quedo a un lado de su cadera derecha, no sacó los objetos que ya habían dentro de la bolsa, pues no tenía tiempo, cogió la linterna del suelo y bajó a toda prisa a la sala de la casa, tomó el pomo de la puerta de la entrada principal y entreabrió la puerta.

La brisa le dio de lleno en el rostro, pero no le importo, suspiró profundamente y se aventuró a salir del pretil de la puerta.

Caminó contra el fuerte viento los 7 Metros que la separaban del pequeño puente, tuvo miedo y dudo en cruzarlo, pues de cerca el agua del canal parecía querer devorarla, pero sabía que tenía que ser fuerte, esa foto era el único recuerdo personal y palpable que tenía de él, pues con ella no olvidaba su aspecto, y no quería hacerlo nunca, es por eso que la foto tenía un valor muy grande para la rubia, tomó valor y puso un pie en el comienzo del puente y comenzó a caminar sobre él, el agua del canal constantemente le golpeaba las botas, pero ella siguió caminando con cuidado de no resbalarse y sosteniéndose firme del barandal, por fin cruzó el barandal y apenas terminó de pisarlo corrió hacía el auto, llegó hasta el auto y sacó las llaves de la bolsa, las había tomado del pequeño gancho que estaba pegado en la pared de la entrada de la casa.

Giró la llave y la puerta del asiento trasero se abrió, por suerte faltaban aproximadamente 5 CM. Para que el agua subiera y entrara por la puerta.

Ella se inclino un poco y buscó a tientas el libro bajo el asiento del copiloto, y lo encontró, dio un suspiro de alivio al comprobar que estaba en perfectas condiciones, tomó la cartera, abrió un cierre bastante hermético y metió el libro allí, suspiró feliz, sabiendo que el cierre era hermético y la cartera de cuero no entraría agua dentro de ese compartimento de la bolsa y por lo tanto su foto no se dañaría.

Más calmada ya, hizo su camino rápidamente de regreso a la residencia.

Iba pasando por el puente feliz, cuando inesperadamente, escuchó un sonido como de madera quebrándose, y lo siguiente que supo es que la madera del barandal donde ella fuertemente se agarraba se había roto y ella caído de bruces al canal.

Todo pasó en cámara lenta para Kim.

Vio como lentamente ella caía, como el agua parecía esperarla para devorarla, como esta le dio la bienvenida abrazándola fuertemente y sumergiéndola en ella, sentía como ella giraba incontrolable dentro del agua y perdía poco a poco el aire de sus pulmones.

Después de unos minutos, nadó con la ultima de sus fuerzas que le quedaba, pero solo logró sacar la cabeza y vio, que incluso ya estaba a punto de desembocar en el lago, se horrorizó, pues el hermoso lago que le contó Jake se había convertido en un feroz remolino, y el agua la sumergió de nuevo.

Estando allí, a pocos minutos de la inconsciencia, se dio cuenta; si ella sentía y deseaba querer morir por su lamentable situación, y lo deseaba fervientemente, ahora se daba cuenta, que era mentira, porque estando así, a punto de morir, quiso y deseó con toda su alma no morir, quería vivir, aunque ya no se sentía parte del mundo después de la partida de Edward, ella quería vivir, para así, por lo menos, poder verlo…Una vez más.

Los pulmones se le llenaron de agua y perdió el conocimiento, lo último que sintió fue que el remolino del lago, comenzaba a tragarla y estaba a nada de morir.

Alicia….

-muy bien Lady Alicia, ya está el testamento, solo tiene que firmar, y lo tendrá listo, lo guardare como su notario hasta que el papel sea útil-explicó el señor entrado apenas a edad avanzada.

Alicia firmó y le devolvió el papel al notario.

-listo Lady Alicia, es todo-dijo guardando el papel en su portafolios.

-bien, muchas gracias señor McLaren, esto era un pendiente muy importante para mí, algo que ya o podía esperar.

-bueno señorita, habla como si algo malo fuese a ocurrirle-dijo amable el hombre.

-señor, nunca se sabe cuando le puede pasar algo malo a uno mismo, es por eso que, si algo llegara a pasarme, quiero que las únicas personas que me importan estén aseguradas y no les falte nada-explicó la joven empresaria.

El señor estaba sorprendido por la madurez de la rubia de cabellos ondulados.

-bueno, si es todo, me retiro, señor McLaren-se despidió.

-oh, que pase buena tarde Lady Alicia-inclinó la cabeza en forma de despedida.

Se subió a su carruaje, el cochero dio riendas a los caballos y comenzaron a avanzar.

Iba bastante distraída, incluso no recordaba a donde tenía que ir, pero apenas vio el camino a donde llevaba a la mansión Ascott y recordó.

-Sam, llévame a la mansión Ascott, por favor-pidió la cabeza de los Kingsley.

-Señorita, no tiene que pedir por favor, soy el cochero y es mi trabajo-explicó el hombre.

-bueno, puede que lo seas pero también están los modales, además sabes que siempre nos hemos llevado bien Sam, no porque ahora sea la jefa de las acciones Kingsley, me vas a tratar de modo profesional, sabes que no me gusta y me pondría triste que ya no me trataras como amiga, sino como la señorita Kingsley-bufó molesta ante esto último, pues nunca se le pasó por la mente que al convertirse en aprendiz de empresario las cosas cambiaran tanto y ahora todos la trataran como una señorona importante a la que se le debe el máximo de los respetos.

Sam el cochero sonrío, su señorita siempre seria así de cabeza dura.

-está bien, mi Lady, seremos siendo amigos-dijo el hombre joven a la rubia.

-no me digas 'mi Lady'-dijo molesta con el honorifico.

-okey, ¿señorita Alicia?-preguntó a la chica para saber si esa forma le agradaba.

-no, me hace sentir como las demás 'señoritas', ósea estúpida.

-usted no es estúpida, es la chica más inteligente que he conocido…..oh, ya sé cómo le diré, ¡Alicia-san!-exclamó, burlándose, sabiendo que así le habrían dicho un sinfín de veces en china, comenzó a reírse.

-no es gracioso, Sam-dijo con un puchero, pero después comenzó a reírse.

-ya, está bien, que le parece si cuando no hay nadie más la llame Alicia como siempre y cuando estén personas presentes la seguiré tratando como la señorita Alicia-resolvió el cochero.

-me parece bien Sam-sonrío-pero una cosa más-dejó en suspenso.

-¿Qué pasa?-preguntó intrigado.

-no me trates de usted, me hace sentir vieja.

-muy bien Alicia, pero tú no estás vieja, el viejo aquí soy yo-comento divertido.

-vamos Sam, no lo estas, solo eres un joven maduro, o para el caso, un hombre joven.

-gracias por el cumplido, significa tanto viniendo de us…..ti-dijo cambiando lo último en el último momento.

Ella sonrió levemente.

El coche se detuvo.

-ya llegamos Alicia, la mansión Ascott-el hombre bajó de su asiento y le abrió la puerta a la joven.

-muy bien, gracias, vuelve dentro de hora y media, haz lo que quieras mientras tanto-ella se encaminó a la puerta principal, aun acompañada de su cochero, él tocó la puerta.

Un sirviente abrió la puerta-¿Qué desean?-preguntó, con aire arrogante, viendo que había una muchachita y un hombre en la puerta (un poco mal vestidos cabe mencionar).

Alicia iba a hablar pero, recordó que ella no tenía que contestar, solo por cuestiones burguesas.

Sam también tomó tono arrogante y se puso firme ante el sirviente.

-Mi Lady desea ver a Lord Ascott-expuso Sam, como si con eso todo quedara claro.

-lo siento, el señor Ascott no está.

-si claro, le voy a creer, ahora vaya con el señor Ascott y dígale que Alicia vino a verlo-dijo enojada Alicia, ese era el problema siempre, por ser tan joven y un chica todos creían que no era importante, hasta que decía su apellido.

-ya le dije que no est…

Pero el mayordomo no termino, pues una voz potente interrumpió.

-¡Alicia!, ¡hija mía, que bueno que has venido a visítame!, ¡debo confesar que extraño mucho tus charlas extrañas!, vamos pasa, pasa-ella pasó mirando feo al mayordomo, Sam se retiró sonriendo burlonamente al mayordomo atónito en la puerta.

-Alicia, que bueno que has venido, sabes los comercios en china van como viento en popa, Carl, trae unas tazas de Té a mi estudio, y los bocadillos finos, hoy tenemos visita especial, mi querida socia, aprendiz y casi hija Alicia Kingsley vino a verme-el señor Ascott quería mucho a Alicia, pues, era como la hija que nunca tuvo, o el hijo para ser exactos, ella era fuerte, decidida, y emprendedora, nada parecido a su hijo Hamish, es por eso que a Alicia la tenía en gran estima, quizá en ella reflejaba todo lo que pensó que algún día llegaría a ser su hijo pelirrojo.

El mayordomo, se quedo sin palabras, esa joven era la importantísima y única mujer accionista de Londres y mayor socia de los Kingsley, esa niña, Dios, esperaba que la chica no le dijera a su amo del trato con que la recibió, o lo correrían, había oído de una mujer llamada Alicia Kingsley, que era fuerte y emprendedora, la única empresaria de Londres y la más tenaz, se imaginó a una mujer vivida y de mundo, no a una muchachita quizá entraba a los 20 años, rápidamente, su trato con ella cambio por completo, tratándola como lo que era, una mujer importante, y desde ese día se juró a sí mismo jamás juzgar a las personas por su apariencia. (Pero, ¿Que podía pensar de dos personas vestidas apenas un poco mejor que la prole?). En fin, sería mejor traer cuanto antes el Té.

Alicia y Lord Ascott pasaron un par de horas charlando de cosas triviales, y riendo, estaban rememorando los recuerdos en china, cuando la puerta del estudio del señor Ascott se abrió interrumpiendo la animada charla.

En ella apareció la rígida señora Ascott, que detuvo sus planes de hablar con su marido cuando vio el inesperado visitante.

La señora paso por distintas emociones; sorpresa, confusión y finalmente enojo, pues si, la señora Ascott no podía ver a la joven ni en pintura, pues, después del desprecio que le hizo a su amado hijo, por no comportarse como una dama, tener pésimos modales y hacer cosas como ser empresaria, lo cual no era para damas, jamás la pudo ver con buenos ojos de nuevo, pero a la chica no le importaba.

-ah, veo que estas…..ocupado, volveré más tarde, de pronto comencé a sentir nauseas y dolor de cabeza-vio a Alicia desde arriba y se giró bruscamente para salir por donde vino.

-Alicia, por favor discúlpala, ella aun no supera el hecho de que no quisiste casarte con Hamish y esta…..

-no se preocupe señor yo entiendo, no es muy normal que una joven decline el matrimonio con un Lord, pero, algo bueno salió de todo esto, ahora nuestras familias son socias de nuevo….-Alicia se quedó pensativa, recordando algo-señor, casi olvido el verdadero motivo por el que estoy aquí-dijo seria.

El Lord la miro extrañado pero asintió en silencio, dándole a entender que prosiguiera.

-verá, hice un testamento, donde decía que si algo pasase conmigo, toda mi fortuna quedaría a nombre de mi madre y hermana, pero una parte de la fortuna seria administrada e invertida si fuera el caso por usted, vera que con esto, le estoy diciendo que tengo mi plena confianza puesta en usted, espero que sepa administrarlo, para que mi madre y hermana no se queden sin dinero en un futuro, y como compensación para usted, de las ganancias de mi fortuna invertida en sus proyectos, usted podrá quedarse con el 40%. Sería mi último deseo pedido a usted, me gustaría que accediese por el apreció que le tuvo a mi padre, a mi madre y hermana y espero que así sea, el que tiene hacia mí.

El hombre la vio con dulzura, le daba un poco de sentimiento que la hija pequeña de su amigo, se convirtiera en la cabeza de la familia a tan corta edad y se preocupara por el futuro de su familia, ella era aun muy joven, ella no debería tener la carga de convertirse en la señora de los Kingsley, o ser una accionista o hacerse cargo de la familia, no, ella debía disfrutar y salir de paseo como las jóvenes de su edad, más sin embargo, había madurado tan prematuramente por las circunstancias y se había convertido en una gran joven, una gran...Uhm...semi-mujer.

Hubiera sido la nuera perfecta, la hija perfecta, pero no era ninguna de las dos, era su aprendiz, era su socia, y quizá una joven amiga. Y así estaba bien, porque sabía que, de ser su nuera ella hubiera sufrido mucho, pues Hamish y ella no eran para nada compatibles y ese matrimonio solo tendría un destino, 'la amargura', ella fuerte y decidida y su hijo bueno, no quería hablar mal de él, lo mismo pasaría si Hamish y ella fueran hermanos, terminarían odiándose.

Desde el primer momento que ella le hizo la petición, él ya había aceptado, ella era muy importante para él, al igual que Charles también lo fue, así que accedería gustoso.

El hombre sonrió a su aprendiz-claro que sí, hija mía, yo accedo a tu petición, pero no ojala nunca se cumpla-dijo serio.

-¿Por qué?-pregunto Alicia entristecida pensando que el Lord lo haría por compromiso y no quería hacerlo.

-porque no deseo que te suceda algo malo NUNCA-recalcó lo último, viéndola con adoración.

-gracias, Lord Ascott-dijo con sentimiento.

-no es nada, pero no me gusta que me hables de manera tan formal.

-¿y como desea que le diga?...ya sé; ¿tío, padrino? ¿Cual es mejor?-ofreció Alicia divertida.

-tío me hace sentir viejo, creo que me quedo con padrino, además con todo lo que hemos pasado es casi oficial que yo sea tu padrino, ¿deseas ser mi ahijada?-sonrió amablemente.

-si seño…..digo, padrino-se sonrojo un poco, y sin pensarlo, abrazó al señor, en busca de la protección que hace mucho no sentía.

-vaya, que emotiva estampa-se hoyó una voz refinada en la puerta.

Se separaron y vieron que era el heredero Ascott, Hamish Ascott.

-hijo, Alicia vino a visitarnos, ¿es estupendo, no?-dijo contento su padre.

-dirás que vino a verte a ti, a mi ya nada me une a la señorita Alicia-resolvió serio.

-vamos Hamish, ¿aun no se te pasa que no nos hayamos comprometido?, siempre hemos sido amigos, nos conocemos desde pequeños, deja ya los resentimientos-trató de conciliar la situación.

-Alicia, yo no tengo nada que hablar contigo-se dio la vuelta y se fue, al parecer, aun estaba ardido por el rechazo de la joven.

-vaya, creo que Hamish aun no me perdona-comento triste la muchacha.

-no lo tomes tan a pecho, Hamish siempre ha sido muy resentido-comento el hombre tratando de quitar importancia al hecho.

-creo que tiene razón, pero debo hablar con Hamish alguna vez.

-creo que será lo mejor.

Y una vez más fueron interrumpidos.

-mi señor, a la señorita Kingsley ya la ha venido a traer su cochero-informo el mayordomo, de la otra vez.

Alicia y el Lord salieron a la puerta principal, donde el cochero ya la esperaba.

La chica sentía que una gran carga había sido quitada de sus hombros, ya tenía quien viera por la fortuna Kingsley, y ahora ya podía ir a Wonderland. Pero primero tendría que ir a SU casa a empacar ropa, otras cosas y recoger los regalos que les llevaría a sus amigos de Wonderland.

Apenas puso un pie fuera de la puerta, una tormenta inesperada, y con granizo se soltó de la nada, quizá si se había presentado pruebas de que llovería, pero ella no se percató por tener una interesante conversación con su padrino.

-padrino, será mejor que me vaya cuanto antes, sino el camino a mi casa será peor-comento corriendo al coche.

Pero de pronto sintió un tirón en la muñeca, giró el rostro pare ver quién era, y no fue nada más y nada menos que su nuevo padrino.

-Alicia, no puedes irte, está lloviendo muy fuerte, el camino a la mansión Kingsley o la casa de Lowell es muy peligroso, hay mucho fango y mas rocas que se sueltan fácil, no dejare que te vayas, quédate esta noche, también tu cochero.

Ella lo pensó, y sabía que su padrino tenía razón, en esas condiciones no podrían partir, sería un viaje suicida, pues había lugares del suelo que se volvían inestables con el agua y ahora con la poca visibilidad de Sam, sería imposible viajar sin sufrir un accidente.

Ella asintió, y mandó a Sam a guardar a los caballos y el carro a las caballerizas, cuando volvió, a Sam lo acomodaron en un cuarto de empleados vacio, y a ella en un cuarto cerca del de Hamish, que era donde ella dormía cuando Alicia acompañaba a su padre y charles y Ascott planeaban proyectos hasta bien entrada la madrugada y ella dormía en la mansión del Lord.

Alicia se recostó en la cama y miro el techo, estaba un poco triste, su plan de ir a la mansión Kingsley cuanto antes para empacar sus cosas para ir cuanto antes a Wonderland había quedado frustrado por la tormenta, ahora tendría que esperar OTRO día más para poder ir al lugar que más deseaba para poder encontrarse de nuevo con la persona que más extrañaba.

Suspiro frustrada, pero nada podía hacer, no podía parar la lluvia, solo tendría que ser paciente y esperar a que la lluvia terminara, la paciencia era una virtud, y ella esperaría un día más para poder ir a Wonderland.

Por lo menos el peso de encontrar a alguien que cuidara sus acciones ya había sido resuelto.

Miró con nostalgia la bella habitación, en esa habitación muchas veces Hamish y ella jugaron, incluso hubo veces en que más accionistas de ese tiempo llevaron a sus hijos y todos en el cuarto de Hamish jugaban alegremente, hasta que todos crecieron, Hamish, las gemelas, John etc.

Hamish, su amigo aun no la había perdonado, sabía que tendría que resolver ese problema cuanto antes o en Infratierra se quedaría con ese pendiente y ella decidió que iría allá libre de pendientes, no como la última vez.

Decidida a resolver ese problema, se puso de pie, salió de su habitación y se encamino a la de Hamish, estaba decidida a recuperar su amistad con el muchacho pelirrojo.

Edward…

Edward ya había comenzado a sacar teorías sobre dicho agujero, sobre donde estaría.

Según lo escrito por su padre, el comienzo del ensayo, ósea como se entraba al país maravilloso y la referencias de que ese lugar era verídico, y la introducción ya estaban listos, ahora, el único trabajo del joven pelinegro, era saber cómo entrar al lugar y estando allí, recolectar información, iba a ser como un viaje de exploración.

Después de mucho investigar, por fin dio con algo, libros infantiles, se oía como que él también se estaba volviendo loco, pero, entrando más a fondo en estos relatos, no se oía tan descabellado que alguno de estos libros pudiera ser verídico; los libros que más dieron con su situación fueron; primero: Labyrinth, ¿Por qué? Porque su padre hacia una referencia de que una fuerza extraña era la que permitía que entrasen al país maravilloso, esta teoría era la más acertada, pues, si era una fuerza misteriosa la que permitía entrar, esta podría manifestarse como un ciclón, un agujero, un lago, o simplemente como en el libro que alguien venga a recogerlo, pero ya había intentado ofrecer su bien más preciado, 'las fotos de su padre' diciendo las palabras mágicas y nada había funcionado, por lo tanto no se interesaban en el, pero este seguía siendo el libro y la teoría más acertada.

La segunda seria el libro de Lewis Carroll, Alicia en el país de las maravillas, no era una teoría muy acertada, pues, no es como que una fuerza misteriosa se interese en una chiquilla común y corriente, y el que no es humano no se interese por él, pero esta teoría también tenía lo suyo, pues igual en la referencia de su padre decía que la fuerza misteriosa se podría manifestar de distintas formas, pero su padre no especificó de qué manera se había manifestado en su propiedad, podría ser como un agujero, como un ciclón, en un espejo o simplemente desaparecer.

Pero antes esto era una cima, por lo que las únicas opciones serian, un agujero, un pozo o un ciclón, no podía ir a investigar, porque no podía salir fuera de la propiedad así que ya sabía que tenía que ser en el jardín donde debía buscar, pero no había encontrado nada.

Y finalmente, estaba el libro el mago de oz, pero esta teoría del ciclón no era para nada acertada, pues allí jamás de los jamases había pasado un ciclón, pero si la fuerza quería, quizá podía ocurrir, pero lo dudaba, en el libro decía que en la casa de Dorothy no había más casas a la redonda, por lo que si ocurría un ciclón allí, se llevaría también al fraccionamiento, así que esa teoría la dejaría al último.

Salió por el pequeño umbral al lado derecho del engrane más grande que había en la sala donde se preparaban las galletas*, ese umbral llevaba a unos pasillos que desembocaban a los jardines traseros, deicidio que desde allí comenzaría a buscar.

Después de cuatro horas de búsqueda, el joven pelinegro por fin se dio por vencido, había recorrido, cada milímetro del patio trasero, del patio delantero, los jardines que estaban a los costados de la casa, incluso había bajado al sótano para buscar en el suelo que ya estaba cubierto de pavimento, pero, ¡Nada!, no había encontrado nada, al parecer, la fuerza misteriosa se había olvidado que él estaba frustrado, que tenía muchos sentimientos conflictivos dentro y que no se sentía parte del mundo, de ese mundo.

Cansado de buscar se metió de nuevo a la mansión, subió a su ático y se recostó en el suelo, y se volvió a sumergir en sus pensamientos, buscando el error en su procedimiento de encontrar a la fuerza maravillosa, poco a poco se fue cansando de pensar y su racionalidad se fue perdiendo, de un momento a otro el muchacho de las tijeras se quedó dormido, pensando solo en el trabajo que le había encargado su padre.

Continuara…..

Hai!...esta vez rompí mi propio record, 27 hojas de Word, hehehe me pase como 5 días escribiendo esto, espero que esto compense el tiempo que deje este fic.

Mire, Kim que casi no participaba en este fic, ya se robó la mayor parte de este fic, ya por fin se está involucrando en la historia.

Hablando de él joven manos de tijera, paso el domingo en mi país (México)

Como verán, pronto todos estarán reunidos en wonderland, huy que ansiedad, haber quien encuentra primero a quien, heheheh, esta vez hubo mucha lluvia en el fic ¿no?...ah deje inconcluso la parte donde Alicia va con Hamish para recuperar su amistad, la verdad el pelirrojo no me cae mal, sé que su actitud es así por como lo crio su madre, y supongo que de niños Alicia y hamish se conocían, pues si sus padres eran amigos desde que Alicia era niña no se me hace raro que alguna vez hamish y ella se hayan visto.

Gracias a todos los que mandan reviews, espero poder seguir recibiéndolos

Bueno, sin más ni menos, nos vemos en la próxima actualización!

"Kath-2H.D."