Naruto y Naruto Shippuden son propiedad de Masashi Kishimoto

Dulce belleza pertenece a Chantelle Shaw.

ADVERTENCIA:LEMON

Capítulo 4

La casa del antiguo guardabosques que Sasuke había alquilado era pequeña y tenía unos muebles muy simples. Pero Sakura apenas se percató de la decoración ya que en cuanto entraron, él la abrazó. Le costó creer que estaba allí con Sasuke Uchiha, el internacionalmente famoso jugador de polo que se había apoderado de sus impactantes fantasías eróticas.

Sintió que siempre había estado esperándolo, pero aquello era muy peligroso ya que era consciente de que él no formaría parte de su vida durante mucho tiempo. Sabía perfectamente que todo lo que quería Sasuke con ella era practicar sexo… quizá incluso sólo deseara que estuvieran juntos durante una noche. Pero en vez de sentirse decepcionada, se sintió aliviada. No estaba preparada para mantener una relación amorosa ya que valoraba demasiado su independencia… aunque ello no significaba que tuviera que vivir como una monja.

Le costó pensar con claridad ya que él le estaba acariciando la espalda.

—¿Te gustaría tomar un café u otra cosa? —le preguntó entonces Sasuke, apartándose de ella. Se dirigió a la diminuta cocina de la casa—. Hay champán… o champán… —comentó, esbozando una sensual sonrisa.

Con el corazón revolucionado, Sakura miró dentro del frigorífico y comprobó que él no estaba bromeando.

Allí sólo había dos botellas de champán y un bote de caviar.

El descorchó una de las botellas con gran facilidad y sirvió dos copas. Entonces le ofreció una a ella. Sasuke ya se sentía aturdida y, cuando dio un sorbo al champán, éste pareció ser un elixir que terminó con todas sus dudas. Deseó que Sasuke la besara. El debió leerle la mente, ya que dejó sobre una mesa su copa con gran determinación.

—Ven aquí…

Mientras se acercó a él, ella se sintió consternada ante la facilidad con la que Sasuke podía controlarla. Pero cuando él la abrazó por la cintura y la atrajo hacia sí, ya no pudo pensar en nada más que en la dureza de sus muslos y en el atrayente calor que desprendió su cuerpo.

Sasuke le quitó las horquillas que sujetaban su moño y acarició su sedoso pelo antes de reclamar su boca con un beso apasionado.

—Eres tan pequeña —murmuró cuando finalmente apartó los labios de los de ella—. Y tan encantadora —añadió. Sintió cómo le dio un vuelco el estómago al mirar la preciosa cara de ella. No recordó haber sentido jamás aquella necesidad abrumante por una mujer, aquel deseo que iba a volverlo loco—. Estaremos más cómodos si nos tumbamos, querida.

Sakura pensó que tumbarse significaba ir a la cama. Se sintió muy nerviosa y excitada al percatarse de la importancia de lo que estaba a punto de hacer. Pero él no le dio tiempo de pensarlo dos veces. La tomó en brazos y a ella no le quedó otra opción que aferrarse a su cuello mientras la llevó a su dormitorio, el cual estaba en la planta de arriba de la casa.

—Ves, aquí estamos mucho más cómodos —dijo Sasuke al tumbarla en la cama. Se echó junto a ella de inmediato.

Cuando Sakura vio el hambre que reflejaron los ojos de él antes de besarla de nuevo, se le borró de la mente cualquier pensamiento… salvo el hecho de que estaba tumbada en una cama con el hombre al que había idolatrado secretamente incluso antes de haberlo conocido.

Con la lengua, Sasuke la incitó a que separara los labios hasta que, emitiendo un gemido, ella los separó y él se introdujo dentro de su boca en una sensual exploración. Aquella experiencia resultó ser increíble y Sakura le respondió sin poder contenerse. Le acarició el pelo mientras Sasuke le besó el cuello para, a continuación, bajar hacia sus pechos. Ella contuvo la respiración y esperó a que él le bajara los tirantes de la camisa por los hombros. Pero lo que hizo Sasuke fue chuparle un pezón por encima de la sedosa tela de la camisa hasta que ella retorció las caderas al sentir cómo un intenso calor se apoderó de su entrepierna.

En aquel momento, él comenzó a chuparle el pezón de su otro pecho. La sensación de aquella lengua acariciándola por encima de la ya húmeda tela de su camisa, alborotó sus sentidos y aumentó su necesidad hasta un nivel casi insoportable. Pero cuando finalmente Sasuke le bajó los tirantes de la camisa por los hombros, Sakura no pudo evitar ponerse tensa. Ningún hombre la había visto desnuda hasta aquel momento y, repentinamente, se sintió insegura y vergonzosa. El había salido con algunas de las mujeres más bellas del mundo, supermodelos con increíbles figuras. Pero ella estaba flaca y sus pechos eran muy pequeños. Cuando sintió cómo le bajó la camisa hasta la cintura, cerró los ojos para evitar ver la decepción que estuvo segura reflejaría la mirada de él.

—Perfecto… —dijo Sasuke—. Eres exquisita, querida.

Impresionada. Sakura abrió los ojos y tragó saliva.

—No tienes que mentir —aseguró entre dientes. Se ruborizó al cubrir Sasuke con una mano uno de sus pechos—. Odio estar flaca y no tener formas.

—Claro que tienes formas —afirmó él mientras le acarició la suave piel de su rosado pecho. Observó fascinado cómo su pezón se endureció hasta el punto de parecer estar suplicándole que se lo introdujera en la boca—. Eres tan delicada y frágil como una figura de porcelana. Tienes los huesos tan finos que me da miedo que te rompas debajo de mí.

—No me romperé. Soy más fuerte de lo que parezco —aseguró ella, acariciándole a Sasuke el torso por encima de la camisa. Titubeó en los botones al tratar de ocultar el hecho de que le estaban temblando los dedos. Pero logró desabotonárselos y apartó para atrás la sedosa tela negra de la camisa. Entonces acarició el desnudo pecho de aquel atractivo hombre. Le encantó sentir la suavidad de su piel cubierta por un bonito vello oscuro. Nunca antes había tocado a un hombre y disfrutó al explorar sus músculos abdominales y sus endurecidos pezones.

—Sabía que serías una brujilla —comentó él—. Me has echado un hechizo. Pero ahora es mi turno de atormentarte a ti, mi belleza.

Sakura contuvo el aliento al observar cómo él acercó la cabeza a uno de sus desnudos pechos. Sintió cómo lo rodeó en círculos con la lengua antes de tomar con su boca el endurecido pezón. Perdida en el mundo de pasión que Sasuke estaba creando, levantó las caderas para que él pudiera quitarle la falda. Se estremeció cuando Sasuke introdujo la mano entre sus piernas y le acarició la delicada piel de la parte interna de los muslos. Pudo sentir la pegajosa humedad que se apoderó de su sexo y se sintió avergonzada ante la inconfundible evidencia de que estaba desesperadamente excitada… sobre todo al introducirle él los dedos por la cinturilla de sus diminutas braguitas de encaje y comenzar a bajárselas…

—Encantador —dijo Sasuke al acariciar los rizos rozados que acababa de exponer. Entonces le quitó las braguitas y le separó las piernas—. Estás tan preparada para mí —añadió con satisfacción.

Sakura levantó las caderas cuando él la penetró con un dedo al mismo tiempo que con el dedo pulgar le acarició el clítoris hasta que ella sollozó su nombre.

—Por favor…

Todo aquello era nuevo e increíble. Deseó más, necesitó que él apagara el fuego que se había apoderado de su pelvis.

—Pronto, querida —prometió Sasuke, levantándose de la cama para quitarse la camisa—. Me temo que ésta no va a ser una seducción lenta. Te deseo ahora y no puedo esperar… Pero tú compartes mi impaciencia, ¿no es así, mi cerezo?

Ella apenas pudo pensar con claridad, pero se sintió especial.

El tiró su camisa al suelo y se quitó los pantalones. Sus calzoncillos no ocultaron su potente erección. A Sakura se le quedó la boca seca cuando se los quitó y los tiró junto a su camisa. Era la primera vez en su vida que tenía delante a un desnudo y orgulloso hombre excitado.

Lo primero que pensó fue que él no iba a poder penetrarla… que el sexo entre ambos sería imposible físicamente. Hasta aquel momento se había sentido movida por la curiosidad; cada caricia había aumentado su excitación. Pero al mirar su excitado sexo, se echó para atrás en el colchón al acercarse él a su lado. Cuando la besó, ella se forzó en ignorar su aprensión y le devolvió el beso. Acarició su musculoso pecho y sintió su fortaleza.

—Tiene que ser ahora, querida —dijo él entre dientes, pensando que no se había sentido tan excitado desde hacía años. Estaba tan desesperado por ella que sintió como si fuera a explotar.

Entonces se colocó sobre Sakura… y maldijo.

Ella no comprendió qué había ocurrido y se preguntó si había hecho algo mal. Se planteó si él habría adivinado que aquélla era su primera vez.

—Lo siento. Sakura. No tengo protección —explicó Sasuke con la frustración reflejada en la voz.

—No pasa nada. Estoy tomando la píldora —murmuró ella.

Su ginecóloga le había recomendado que se la tomara para regular sus periodos, pero Sakura sabía que también era uno de los métodos anticonceptivos más fiables.

Sasuke se sintió muy aliviado al darse cuenta de que no había motivo para que no siguieran adelante. Deseaba a Sakura con fervor. La tomó por el trasero y la levantó para poder poseerla. Introdujo su pene despacio en el húmedo sexo de ella. Se estremeció al sentir cómo los músculos de Sakura lo rodearon. Mientras la penetró no dejó de mirarla a los ojos y le impresionó la expresión que reflejó su mirada. Fue una expresión de asombro y sorpresa, como si todo aquello fuera nuevo para ella. Se percató de que era muy estrecha por dentro… Frunció el ceño al penetrarla aún más profundamente y oyó cómo ella gritó.

—¿Sakura…?

—Hacía mucho que no mantenía relaciones —comentó ella.

Sasuke la miró a la cara y vio que se había ruborizado.

—Entonces nos lo tomaremos con calma —la tranquilizó. Pero al comenzar a moverse, estableció un sensual ritmo acorde con los acelerados latidos de su corazón.

Sakura era la amante más receptiva que jamás había conocido y supo que no iba a ser capaz de contenerse durante mucho más tiempo.

Ella pensó que la pequeña molestia que había sentido al penetrarla Sasuke al principio había sido menos de lo que había esperado. Aquello estaba bien… mejor que bien. Lo abrazó por la cadera con las piernas, y pensó que era increíble. Contuvo la respiración al sentir cómo él casi salió de ella para a continuación volver a introducirse profundamente en su ser con más fuerza.

No podía pensar, sólo sentir. Cada célula de su cuerpo estaba alterada por las intensas sensaciones que Sasuke estaba despertando en ella. No había esperado que hacer el amor fuera algo tan bonito, no había supuesto que iba a sentir que no sólo su cuerpo, sino también su mente, estaban unidos a él. Por alguna razón inexplicable, se le llenaron los ojos de lágrimas. Parpadeó para apartarlas y apoyó la cara en la garganta de Sasuke.

Deseó que él nunca se detuviera, pero sabía que aquello debía tener un fin; Sasuke no podía mantener aquel ritmo frenético para siempre. El cosquilleo que había comenzado a sentir en su pelvis se hizo más intenso. Y entonces, repentinamente, se sintió al borde de lo desconocido y casi temió lo que iba a ocurrir a continuación. Sasuke aceleró el ritmo y ella sintió cómo su cuerpo explotó en una ola de éxtasis. Unos intensos espasmos de placer se apoderaron de ella. Fue algo tan intenso que gritó y tuvo que aferrarse a los sudorosos hombros de él.

Gimiendo, Sasuke se dejó caer sobre ella. Se estremeció al alcanzar su propio espectacular clímax.

Durante unos segundos permanecieron unidos y Sakura se deleitó al sentir el peso y la calidez del cuerpo de él sobre ella. Pensó que podría quedarse de aquella manera para siempre. En los brazos de aquel poderoso hombre se sentía segura y protegida. Pero cuando él finalmente se apartó y se tumbó a su lado, fue consciente de que aquella sensación también era peligrosa. Durante unos segundos se sintió desolada y deseó acurrucarse en Sasuke. Pero su instinto le advirtió que a él le horrorizaría si se aferraba a su cuerpo.

Pero lo que sí que hizo fue bajar un poco los párpados para que Sasuke no viera que lo estaba mirando y así poder grabar en su memoria cada detalle de su cara.

El se giró hacia ella y la miró. Sakura tenía los labios levemente separados, enrojecidos e hinchados debido a la exigente presión de su boca. Con su pelo rosado esparcido por la almohada, pareció muy joven y ridículamente inocente. Sintió cómo la curiosidad se apoderó de él. Había sabido que el sexo con ella sería bueno y, en realidad, había excedido todas sus expectativas. Pero no había esperado que la experiencia fuera tan… increíble.

—No habías hecho esto muchas veces, ¿verdad? —le preguntó.

Sakura levantó completamente los parpados y lo miró con cautela.

—¿A qué te refieres? —quiso saber, preguntándose a sí misma si él se habría dado cuenta de que había sido su primera vez.

—A que pienso que no has tenido muchos amantes —respondió Sasuke con delicadeza.

Ella mantuvo silencio durante tanto tiempo que él pensó que no iba a responder.

—No he estado con muchos, no —dijo finalmente, ruborizándose—. Siento si te he decepcionado.

—Has estado increíble, querida —le aseguró Sasuke—. ¿Te parece esto que me has decepcionado? —añadió, tomándole la mano. A continuación colocó ésta sobre su sexo, que estaba poniéndose erecto de nuevo.

Sakura se quedó sin respiración al sentir cómo el pene de él se hinchó bajo su mano hasta ser de nuevo una dura asta de músculos.

—¿Quieres hacerlo de nuevo? —preguntó con voz temblorosa.

Sasuke pensó que ella sabía el efecto que iba a tener aquella pregunta en él e introdujo la mano entre sus piernas hasta llegar al húmedo centro de su feminidad.

—¿Tú qué crees? —contestó, colocándose sobre ella. La penetró con un certero movimiento…

Sakura estaba acostumbrada a levantarse pronto y, cuando abrió los ojos, la habitación estaba teñida de la grisácea luz que precedía al amanecer. Se estiró y, al hacerlo, se estremeció ya que sintió los efectos que la noche anterior había tenido en su inexperto cuerpo. Sasuke estaba todavía dormido. Pudo oír su rítmica respiración y se dio la vuelta para mirarlo. Absorbió la masculina belleza de sus esculpidas facciones con una sensación de desesperación; pensó que probablemente nunca más estarían ambos juntos en una cama como en aquel momento.

No sabía cómo comportarse tras haber pasado la noche con un hombre y sintió la necesidad de estar sola para aceptar el hecho de que le había entregado su virginidad a alguien que era prácticamente un extraño. En realidad sabía muy poco sobre él, aparte del hecho de que poseía un rancho a las afueras de Buenos Aires.

Se levantó de la cama con mucho cuidado de no despertar a Sasuke. El aire matutino era frío y se estremeció mientras se puso la falda y la camisa. Normalmente a aquella hora ya estaba vestida con pantalones de montar y una sudadera. Deseó que ninguno de los muchachos la viera.

—¿Qué estás haciendo, cerezo? ¿Sabes qué hora es?

Al oír la seductora voz de Sasuke, ella sintió cómo un escalofrío le recorrió la espina dorsal.

El se apoyó en un hombro y analizó indolentemente a Sakura con la mirada. Pensó que habían pasado una noche increíble. Había sabido instintivamente que las relaciones sexuales entre ambos serían maravillosas y no se había equivocado.

—¿Por qué te has levantado tan pronto? —quiso saber.

—Soy una trabajadora del establo… uno de los requisitos de mi trabajo es que me levante pronto.

Sasuke frunció el ceño al percatarse del leve tono defensivo que reflejó la voz de ella.

—No en domingo —comentó, dando unos golpecitos sobre el colchón—. Vuelve a la cama.

—Hay que pasear y dar de comer a los caballos, incluso en domingo —contestó Sakura, ignorando el hecho de que aquél era el domingo que tenía libre. Luchó contra las ganas que tuvo de hacer lo que le había dicho Sasuke y volver a la cama con él.

El seductor brillo de los ojos de aquel atractivo hombre le dejó claro que no la estaba invitando a la cama para dormir. Su cuerpo anheló sentir la magia que Sasuke despertaba en él.

—Tengo que marcharme —insistió, forzándose en dirigirse hacia la puerta.

—Son las cinco de la madrugada —respondió Sasuke, incapaz de ocultar la frustración que le causó descubrir que ella iba a marcharse realmente.

Pensó que normalmente las mujeres no se marchaban de su lado tras haber pasado una noche en su cama. Aquélla era la primera ocasión en la que le ocurría, así como también por primera vez se planteó si no había dejado satisfecha a una mujer. Aunque al recordar cómo Sakura se había retorcido de placer bajo su cuerpo, apartó aquel pensamiento de su cabeza ya que de ninguna manera podía ella haber fingido. Le había hecho disfrutar de un orgasmo tras otro y, los gemidos y gritos que Sakura había emitido mientras había movido la cabeza de un lado a otro sobre la almohada, habían sido prueba más que suficiente de que la había satisfecho.

—Si espero un poco más, tal vez alguien me vea salir de tu casa —dijo ella entre dientes.

—¿Quién?

—Alguien que trabaje en la finca… algún muchacho, ¡mis compañeros de trabajo! —espetó Sakura—. No quiero que nadie sepa que he pasado la noche aquí.

Sasuke agitó la cabeza, desconcertado ante el cambio de humor de Sakura. Esta había pasado de ser una ardiente gatita sexual la noche anterior a alguien que aquella mañana estaba de muy mal humor.

—¿Por qué no?

—Porque comenzarán las habladurías y todos sabrán que hemos pasado una noche juntos —respondió ella impacientemente—. Prefiero que mi vida privada no sea comentada por todo el mundo y creo que tú piensas de la misma manera.

—A mí no me importa lo que piensen los demás —dictaminó Sasuke con mucha arrogancia—. ¿Y qué te hace pensar que sólo vamos a pasar una noche juntos? La química entre nosotros ha sido maravillosa y quiero tenerte en mi cama cada noche.

Sakura pensó que la quería en su cama cada noche durante su estancia en Hardwick. No pudo controlar la excitación que sintió ante la idea de que él deseara tener una aventura con ella, pero era vital que recordara que su relación era sólo temporal.

—No me opongo a estar contigo de nuevo —dijo con cuidado—. Pero no quiero que nadie sepa lo nuestro. No dentro de mucho tiempo tú regresarás a Argentina, pero yo seguiré trabajando aquí tras tu marcha y odio la idea de ser el objeto de los cotilleos de la gente.

—Así que no te opones a estar conmigo de nuevo, ¿no es así? —repitió él, levantando las cejas en una expresión de claro desdén—. ¡Qué generoso de tu parte, querida! —espetó, indignado ante la idea de que ella pensaba que podía establecer las reglas de su relación—. ¿Pero exactamente cómo vamos a vernos en secreto? ¿Pretendes que nos veamos cuando oscurezca como los criminales? Si te avergüenzas de estar conmigo, no le veo mucho sentido a continuar con esto.

A Sakura le dio un vuelco el estómago ante la manera tan tajante en la que había hablado Sasuke, pero al mismo tiempo sintió cómo la furia se apoderó de ella.

—No me avergüenzo de estar contigo, pero creo que deberías tratar de verlo desde mi punto de vista —dijo entre dientes—. No quiero que se me conozca para siempre en esta zona como la mujer que una vez tuvo un breve romance con el famoso playboy Sasuke Uchiha. Tengo un poco de orgullo.

—Entonces te sugiero que tomes tu orgullo y que te marches —gruñó él, enfurecido. Pensó que todas las mujeres con las que había estado anteriormente habían deseado que su relación con él se conociera públicamente… había sido él quien había odiado toda aquella publicidad. Pero en vez de sentirse aliviado ante el hecho de que Sakura quisiera mantener su relación en secreto, se sintió profundamente insultado.

La miró en espera de que ella se echara para atrás, pero Sakura esbozó una dura mueca y lo miró fijamente a los ojos.

—Está bien —dijo ella resueltamente mientras abrió la puerta—. Bueno, ha sido un placer conocerte… —añadió, dejando de hablar al ruborizarse.

—Lo mismo digo —respondió Sasuke irónicamente. No pudo creer que ella fuera a marcharse de verdad—. Cuando esta noche des vueltas en tu solitaria cama, recuerda que le puedes dar las gracias a tu orgullo por la frustración sexual que no te dejará dormir.

Sakura pensó que la arrogancia de aquel hombre era increíble. Al salir del dormitorio se desahogó dando un portado tras de sí y le enfureció oír la burlona risa de Diego.