Y he aquí un capítulo más. En esta ocasión toca el turno de cierta niña rica jiji.

Saint Seiya no me pertenece a mí, sino a Masami Kurumada.

WARNING: Este fic contiene escenas que podrían ser perturbadoras para cierto tipo de público. No apto para personas sensibles al angst, al abuso o que tienen problemas con el Yaoi.


Capítulo 4: Miedo

Mirarlo cada día a los ojos le atemorizaba. Le daba miedo esa mirada vacía, tenía miedo de que realmente no estuviera allí, miedo de que no volviera, miedo de tener que seguir su camino sola, miedo de vivir una vida sin él.

La perspectiva de volver a verlos le atemorizaba. No quería ver en sus ojos el rechazo, el reproche. Le daba miedo que ellos le culparan por todo, tenía miedo de que ellos también le abandonaran para siempre, miedo de seguir su camino sola, miedo de vivir una vida en completa soledad hasta el final de sus días como diosa. Y ¿quién sabía a dónde llegaban los límites de su divinidad? ¿Acaso tendría que soportar una eternidad cargada de toda esa culpa y ese dolor y ese miedo?

Y sin embargo lo merezco, merezco pasar sola el resto de mis días. Ellos no han hecho otra cosa que vivir por mí, para mí. Les debo su libertad, la libertad de ser quienes quieran ser, cerca de mí… o tan lejos como ellos deseen.

Su propia divinidad le atemorizaba, y también el no saber qué hacer con ella. No recordaba mucho de sus otras reencarnaciones, pues a diferencia de otras veces, en esta vida no había sido educada como una diosa, sino como una mimada niña rica. Y por ello mismo se le hacía complicado. El pasar de ser servida a servir, el pasar de ser protegida a proteger, el pasar de ser el sujeto pasivo en un enfrentamiento, al sujeto activo. Ni todos los años de preparación mental, luego de la muerte de su querido abuelo le habían preparado para ello.

Porque yo estaba preparada para morir, no para verlos morir a ellos… pensé que sabía lo que significaba ser una diosa y finalmente me he hallado a mí misma siempre dependiendo de otros y no puedo perdonarme no haberles protegido. Le fallé a Shun, le fallé a los caballeros dorados, le fallé a Seiya…

Haber salido con vida de la guerra le atemorizaba. Eso no había sucedido jamás. En cada reencarnación, la Diosa Atenea volvía al Olimpo, luego de morir dándolo todo en batalla. Siempre vivió en el aquí y el ahora. Cuando niña, disfrutando de cada segundo. Cuando falleció su abuelo, preparándose para el día en que debería dar su vida por el mundo. Nunca tuvo un objetivo, nunca una meta, nunca un futuro. Y ahora…

Ahora no tengo un motivo, no tengo un impulso, mi meta fue proteger al mundo de toda desgracia y morir luchando y ahora debo enfrentar esta vida, una alternativa diferente. Y quizá mi corazón albergaba el sueño de sobrevivir, pero no a costa de otros… ¡no a costa de él!

Volver a la mansión le atemorizaba. Sabía que no podría soportar el volver a aquél lugar donde tanto había compartido con ellos. Tanto aventuras como desventuras, sueños y anhelos, sonrisas y llantos. Esa mansión encerraba miles de recuerdos de niñez; una niñez cruel para ellos y una llena de culpas para ella.

Y no puedo, no puedo soportar el no escuchar su risa hacer eco por los pasillos; ver su sombra en la pared; mirar su perfil en la chimenea. No puedo soportar el pasear por los campos y jardines sin él, sabiendo que ya no podrá disfrutarlos más. Seiya… ¡perdóname!

Sus propios pensamientos le atemorizaban. Su propio egoísmo, que le hacía preguntarse ¿por qué él? ¿Por qué de entre todos, el hombre que amaba? ¿Por qué no este o aquél caballero? ¿Cómo podía ser tan egoísta como para pensar así? ¿Cómo podría verlos de nuevo a los ojos? Y cada reproche le hería más, cada pensamiento le torturaba como mil agujas clavándose en su piel. Sabía que como la diosa Atenea no podía sentir preferencia por uno u otro caballero, pero entonces ¿por qué estos pensamientos? ¿Y por qué estos reproches?

Seiya… mi amado Seiya… háblame por favor, por tu promesa de estar conmigo siempre, dime algo ¡lo que sea! Por favor, Seiya, ríe, brilla, sueña, ¡vuela! Verte así es mucho peor que setenta pilares de agua cayendo sobre mi cuerpo. Verte así es mucho peor que setenta flechas atravesándome la piel.

Estar allí sola con él le atemorizaba. Podía con la responsabilidad y como un medio para expiar su culpa se adjudicó esa tarea: la de cuidarlo como él le había cuidado, la de protegerlo como él le había protegido a ella. Y sin embargo la soledad le aterraba. Pensó que estando al lado de él se sentiría acompañada y resultó ser mucho peor. No sólo estaba sola, sino que además debía mirar su obra cada día, debía ser testigo del deterioro de su glorioso Pegaso. Era brindarle su compañía, a cambio de la más absoluta soledad.

Quisiera estar con ellos, o que ellos estuvieran conmigo. Pero, ¿no es eso demasiado egoísta de mi parte? Primero insistir en llevármelo lejos, para luego volver sólo porque me siento sola. Es egoísta esperar que luego de, prácticamente abandonarlos, ellos aún quieran estar conmigo, ayudarme, apoyarme, acompañarme. ¿Dónde está esa divinidad intachable en mí? ¿Por qué soy sólo capaz de ver mi débil humanidad?

-Porque es la humanidad la que no debes olvidar

-¿Cómo?

-Es la humanidad en ti la que nos hace amarlos

-Esta voz… esta escencia…

-¿No me reconoces?

-Eres…

-No importa quién o qué soy, lo único que importa ahora es…

-¡Pero estoy desesperada!

-¿Por qué?

-Ojalá no tuviera que sentir, ojalá pudiera olvidarme de mi propia debilidad

-Y entonces ¿cómo sería todo?

-No sufriría por esto

-Y ¿dónde estaría él?

-…

-¿Dónde estaría?

-…

-¿Qué sería de él?

-Pero duele, duele y siento miedo, angustia…

-¿Duele?

-Si…

-Eso significa que estás viva

-¡Lo sé! Y no sabes cómo lamento eso

-¿Por qué?

-Porque ya no sé qué hacer, y siento que soy demasiado débil para soportarlo, no soy la diosa por la que él se sacrificó, soy… ¡nada! Sólo una pobre sombra de lo que debí ser.

-¿Por qué eres humana?

-Si…

-Entonces él es débil por ser un humano

-¿Cómo?

-Todos los humanos son débiles

-¡No! No quise decir eso

-Pero lo dijiste…

-¡No es verdad! Tú has puesto esas palabras en mi boca

-Lo dijiste, que ser una humana te hacía débil ¿o no?

-…

-¿No lo dijiste?

-Si… lo hice

-Entonces ser una humana te hace débil, por tanto, todo humano es débil.

-¡No! No lo son, ¡él no lo es! Ninguno lo es…

-¿Sólo tú?

-…

-Entonces no "todo humano es débil" sino "yo soy débil"

-…

-¿Es así?

-…

-¿Lo amas?

-Si… con toda el alma

-Por eso estás con él…

-Así es

-Por eso los abandonaste

-¡No los abandoné!

-Lo hiciste

-… estoy con él, es mi deber cuidar de él

-¿Lo es?

-Si

-¿Por qué?

-Porque yo causé esto

-Porque te sientes culpable…

-… si

-Hace un momento dijiste que ya no querías sentir…

-Si…

-Sientes culpa, por eso lo cuidas, no quieres sentirla. ¿Por qué no lo abandonas entonces?

-¡No lo haría!

-Deseas hacerlo ¿no?

-No…

-Pero estás cansada

-…

-¿Por qué no pedir ayuda?

-…

-¿Por qué alejarlo de ellos?

-¿Perdón?

-¿Por qué los abandonaste?

-¡No los abandoné!

-Lo hiciste… y lo alejaste de ellos

-¡NO!

-Lo hiciste…

-Ya basta ¿por qué me dices esto?

-Querías la voz de tu divinidad ¿no es así?

-…

-Querías ser más fuerte ¿no?

-…

-¿Te molesta enfrentar tus miedos? ¿Tu realidad?

-…si pero

-¿Pero?

-Debo hacerlo

-… así es

-Debo pedirles a todos una disculpa

-Necesitas…

-Necesito pedirles a todos una disculpa. He estado actuando como una niña mimada.

-¿Irás?

-Si… volveré a la mansión y…

-¿Y?

-Gracias

-La divinidad, se vuelve real en la medida en la que vives y aceptas tu propia humanidad.

-Cierto, sin humanidad, no existe la divinidad…


La joven Kido suspiró mientras iba en el avión privado y miró por la ventanilla. Ya estaban cerca y aún no sabía qué iba a hacer o decir. Ni siquiera sabía si todos ellos aún seguían en casa. Seguramente Shiryu se habría ido a Rozan, al lado de Sunrei. Hyoga seguramente se habría ido ya a Siberia.

Pero había alguien que seguramente si estaba en casa.

-Shun debe estar allí. Después de todo es su hogar.

Shun era el único de ellos que le había pedido formalmente quedarse por tiempo indefinido en la Mansión Kido. Todos parecían tener un lugar al cual irse si se hartaban de estar allí. Incluso Seiya tenía un hogar cerca de la playa.

Volteó a ver a su acompañante, quien viajaba asegurado en el asiento a su lado - ¿lo recuerdas? Cuando fui a verte a tu casa… - sonrió nostálgica – en esa ocasión me recibiste sin camiseta y yo por poco me muero de la vergüenza – un leve sonrojo tiñó su rostro, como emulando el de aquélla ocasión.

El chico a su lado no dijo nada, ni se movió. Mantuvo su mirada fija y la misma expresión vacía, algo de saliva cayendo por uno de los bordes de su boca, que fue retirada de inmediato por la jovencita con un pañuelo – pronto estaremos en casa Seiya – le sonrió – ya pronto los veremos de nuevo ¿no es así? – intentó darse fuerzas la joven diosa.

-Shun… - siguió pensando en el chico sin hogar. Pero la mansión era su hogar ¿no es así? Y de esa manera, todos siempre podrían volver a casa y encontrarlo a él allí. Se preguntó qué es lo que sentiría de estar en su lugar. Y recordó lo que había sido estar sola en su casa de campo con Seiya. La más absoluta soledad.

-Shun ha estado pasando por malos momentos, fue invadido y casi destruido por Hades y aun así yo me fui. Lo dejé ahí, sin pensar en que quizá en estos momentos estará solo, con tanto miedo como yo lo tuve, con tanta culpa como la que yo sentí.

Y de pronto, recordó un rostro duro, una figura alta y fuerte – bueno, supongo que al menos Tatsumi debe hacerle compañía, aunque no sé si ya se llevan bien o no. Recuerdo que Tatsumi era muy grosero con él, pero con todo lo que ha pasado… quizá estando tanto tiempo solos en esa enorme mansión se han hecho amigos. Espero.

Ni siquiera podía recordar un momento en el que pudiese haber comprobado, que la relación entre su mayordomo y los caballeros de bronce hubiese mejorado. Simplemente no había estado prestando atención.

Su rostro se afligió y tomó la mano de su compañero – he sido tan egoísta… dime, estás decepcionado de mí ¿no es así Seiya? – le miró largamente y luego le dio un pequeño beso en la mejilla – debo pedirles a todos una gran disculpa – sonrió con un dejo de ironía – aun cuando no quieran escucharla de mí.

Su piloto le informó entonces que pronto aterrizarían y ella se preparó. Cuando de pronto, una explosión se vio a lo lejos, seguida de varias ráfagas de energía… energía muy conocida.

-¡Qué está pasando! – miró de nuevo por la ventanilla mientras se efectuaba el aterrizaje y contempló la estela… eso definitivamente era cosmos, pero no estaba tan segura de que lo que sentía fuera correcto -¡eso es en la Mansión! Pero no puede ser que sean ellos… que ellos estén…

¿Por qué? ¿Por qué están peleando? ¿Qué está pasando?

No hubo tiempo para nada. Sólo bajó del avión, quitándose los zapatos y dejando encargado allí a Seiya. Sin pensar en sus medias rotas, corrió al vehículo que la esperaba y urgió al chofer – ¡PRONTO! ¡Necesito llegar cuanto antes a la Mansión Kido!

Y como si se tratara de inercia, comenzó a orar encendiendo su propio cosmos, intentando que ellos le sintieran cerca, intentando que dejaran de luchar.

Porque si había sentido bien, la lucha no era contra algún enemigo, sino entre ellos.


N/A: ¡Y helo aquí! Un capítulo chiquito, dedicado a la que se suponía debía estarlos vigilando.

Dedicado a aquéllos que se preguntaban en donde estaba esta mujer y para los que se preguntaban qué había hecho con Seiya en este fic.

El siguiente capítulo estará más movido ¡lo prometo! Y bueno, ¿ya saben de quién se tratará? Sólo les pregunto ¿quién nos falta? Jijijiji

Un gran saludo para todos ¡muchas gracias por seguir leyendo a pesar de que actualizo cada dos mil años! Muy en especial gracias a quienes escriben reviews: Yukime Hiwatari (tienes razón, es una referencia a esa carta perdida. me alegra que te gustara el capi amor. Te amo!), Tot12 (gracias por continuar leyendo. Pronto vendrá Ikki jujuju. Saludos!), Fabiola Brambila (Jiji, pues ya ves, aquí continuando, se lo prometí a alguien. Y me alegra que te gustara, ya veremos lo que pasa al final jujujuju. x3 Un gran abrazo linda!) e InatZiggy-Stardust (gracias por leer, me halaga mucho que te haya impactado tanto. Aquí un capi nuevo ¡espero te haya gustado!).