03.- Ratatouille
Al día siguiente, mientras se alistaba para irse a su clase, Severus había decidió que no dejaría que el Gryffindor lo molestara. Ya había pagado su semestre y no pensaba cambiarse de horario. Si alguien tenía que irse, debía ser Potter. Por otro lado, Harry Potter pensaba que no le iba a dar gusto al bastardo grasiento que había hecho su vida miserable durante la escuela. El que lo hubiera "cuidado" mientras estaba la amenaza de Voldemort, no lo eximia de los malos tratos que recibió por parte de él. Así que, si alguien tenía que irse, era el murciélago.
Ambos llegaron a su clase puntualmente. Severus miraba sus cuchillos con un inusual interés y luego miraba hacia Harry, Harry que interpreto correctamente la "amenaza velada", se limitó a sacar filo a su set mientras ponía su mejor sonrisa malévola. Entonces notaron que el chef Leandro ya estaba al frente.
—Los cortes reciben su nombre por la forma que se le da al alimento, pero ustedes van a entender rápido que la decisión sobre qué corte ocupar depende del platillo y del tiempo de cocción, a mayor superficie del alimento, mayor tiempo y/o mayor calor. Menos superficie, menos tiempo y/o calor—.
—...También notaran que muchos cortes solo difieren en el tamaño, por ejemplo, la juliana es un corte que hace "pequeños bastones", casi una hebra del alimento, y el Bâtonnet es un bastón en toda regla, los famosos dados o cubos son de aproximadamente 1 cm mientras el corte brunoise, son pequeños "dados o cubos" de apenas 2 milímetros. Practicaremos algunos de estos cortes por una hora, y en las siguientes dos horas elaboraremos un guisado clásico de verduras—.
Harry y Snape estaban atentos a la explicación del profesor, y aunque Snape no lo hacía mal, Harry era quien recibía los elogios del profesor. Snape no entendía por qué Harry lo hacía tan bien, era casi hipnótico ver al Gryffindor con el cuchillo. Cortaba con precisión y velocidad, casi como cuando jugaba quidditch. ¿Sería ese el secreto? ¿El joven ocupaba sus talentos anteriores a la hora de cocinar?
Luego de que acabaron sus verduras, el chef pasó a verificar los cortes y le dio el visto bueno a los de Snape y una felicitación a Harry, para disgusto de Snape y horror de Harry. ¡No otra vez! Pensaba el Gryffindor, odiaba la fama, pero esta parecía perseguirlo aún contra su voluntad.
—...Bien, estoy muy satisfecho con su avance clase, ahora probaremos una receta clásica francesa. ¿Alguno de ustedes ha comido ratatouille? —.
Casi todos en la clase levantaron la mano, incluyendo a Severus y Harry.
—...Perfecto, ahora ¿Cuántos han comido confit byaldi? —.
Nadie levanto la mano.
—...¿Quién ha comido ratatouille en donde la verdura ha sido rebanada en láminas? —.
De nuevo, casi todos levantaron la mano incluyendo a Severus y Harry.
—...Pues déjenme decirles que entonces si han comido confit byaldi. Ambos guisados son casi lo mismo, pero preparado de distinto modo, mientras la ratatouille se prepara cortando la verdura en cubos, el confit byaldi usa verduras rebanadas en láminas—.
—...La otra diferencia es que, en la ratatouille, las verduras se cocinan a fuego directo mientras el confit byaldi se hornea, aunque previamente se hace una salsa de pimiento con jitomate que se usa como "base" y a la cual se le agregan las verduras en un orden particular para luego hornearse—.
—...Primero haremos la ratatouille y luego el confit byaldi. Quiero que hagan dos refractarios de cada guisado, el primero háganlo con la receta y el segundo con la receta "alterada" según sus instintos cocineros. Empezamos—.
El chef empezó a escribir la lista de ingredientes y en cuanto acabó la lista, cada estudiante fue por sus verduras y especias, además de aquellos ingredientes para la versión "alterada" del guisado. Esta vez Snape se sentía más preparado, era algo que conocía bien.
El chef pronto empezó a explicar el grosor de los dados, y pronto se oía el ruido del aceite chirriando con el agua de las verduras y el aroma de las especias siendo integradas al plato, cuando se agregó el jitomate, un aroma muy familiar inundó los sentidos del otrora pocionista. Le recordó a un espagueti que le hacía su madre.
Cuál fue su sorpresa al ver que el aroma venía precisamente de la cacerola de su compañero de mesa. El Gryffindor estaba haciendo la versión "alterada" de la receta y había agregado un par de cucharadas de vino tinto a su preparación, justo después de agregar el jitomate. ¿Eso era una hoja de curry? La cara de Harry mostraba una concentración impresionante además de una precisión que solo había visto en sus ex-compañeros mortífagos.
Snape salió de su ensoñación y se concentró en su propia "versión". ¿Qué podía agregarle? Descartado el vino, no le iba a copiar a Potter, quizás tomillo, o eneldo. Y un poco de salsa Worcestershire. Fue agregando unas gotas de salsa y ya que le gusto el resultado, dejó que su instinto lo guiara y agrego una rama de tomillo además de un poco de pimienta rosa. Eso debería darle un toque exótico.
Luego tocó el turno del confit byaldi, el chef les dio dos opciones, cuchillo o mandolina. Harry prefirió el cuchillo y Snape la mandolina, ambos lograron un corte uniforme y procedieron a seguir la explicación del nuevo guiso. Este requería hacer primero la salsa y mientras esta se cocinaba, precalentar el horno. Apenas la salsa estuvo lista, tocó el turno nuevamente de "alterar" la receta.
Esta vez Harry agrego un poco de parmesano en la salsa y nada más, y Snape se decantaba por agregar algo de nuez moscada a la salsa y un poco de eneldo a las verduras poco antes de meterlas al horno. Solo quedaba esperar.
—...Pongan sus guisados al frente de su lugar, a su derecha la receta "original" y a su izquierda, la "alterada", ambos guisos—.
Por cada comprobación, el chef era despiadado, literalmente tiró a la basura un guiso entero porque el estudiante lo "coció de más", una sensación que Snape no había sentido desde que estudiaba en Hogwarts, lo invadió, nervios ¿nervios? ¡Maldita sea! Era un guisado, no era un asunto de vida o muerte.
Aun así, hasta que el chef no les dio el visto bueno a sus guisos no soltó el aire que había estado conteniendo sin darse cuenta. Un "buen trabajo, interesante sabor y algo aventurero con las especias", Snape estaba satisfecho, luego tocó el turno de Harry, quien recibió un elogio y un "fantástico uso de sabores, instinto con los ingredientes y una pizca de imaginación".
—...Señor Snape, señor Potter, me alegra ver que ambos tienen instinto para la cocina, estoy seguro de que van a disfrutar las siguientes clases. Buen trabajo ambos. En el fondo del aula, hay recipientes herméticos desechables, pueden llevarse sus guisados si gustan, si no, no respondo porque nuestra recepcionista no respete sus obras en un arranque de hambre—.
Snape estaba absorto pensando en lo que acababa de ver en solo unas cuantas horas, a un Gryffindor concentrado y preciso, con un talento y creatividad que no le había visto durante sus clases de Pociones, ¿Cómo podía ser tan malo con las Pociones? Y ese era otro asunto, ¿Cómo podía ser el tan excelso en Pociones pero "normal" en la cocina? No era mal cocinero, pero no tenía ese "algo" que tenía la cocina de Potter. Y Snape estaba determinado a saber qué es lo que lo hacía diferente.
La clase acabo y tanto Snape como Harry tomaron caminos opuestos, dispuestos a no darle al otro un motivo para enfrentarse. Harry fue hacia la madriguera para compartir su "primer" guisado oficial y Snape fue hasta casa de los Malfoy para pedirle a la elfina de la familia, su opinión sobre sus "guisos".
En la madriguera, apenas arribó Harry, una horda de pelirrojos gritaron al unísono "¡Harry trajo comida!" y el ojiverde tuvo que soltar sus recipientes en aras de mantenerse de una pieza.
—Harry querido, me los estas malcriando, pronto tendré que pedirte tus recetas—Le dijo la señora Weasley mientras le daba un abrazo a manera de saludo.
—No me importaría cocinar para ustedes todos los días señora Weasley—.
—Harry, no seas tan formal, tenemos años de conocernos, llámame Molly querido—.
—Te daré la receta que gustes... Molly—.
—Bueno, pero pasa querido, ¿Una taza de té? ¿Quizás con un poco de brandy? Hermione me contó sobre tu "compañero" —.
—Tengo la peor suerte Molly—.
—Tranquilo Harry, Severus no te va a enviar un Crucio solo por estar a tu lado—.
Harry acepto la taza de té con brandy que le ofrecía Molly y procedió a contarle sobre su primera clase y el desarrollo de la de ese día. Molly repitió lo que le había dicho Hermione, que se concentrara en sus objetivos personales y tolerara a Snape, o de preferencia ignorarlo en la medida de lo posible.
Harry se fue más tranquilo de la madriguera, pero ahora se enfrentaba a la disyuntiva de qué cenar, ya que George, Ginny, Ron y Charlie que había llegado de visita, habían acabado con los guisados que llevaba. Sin embargo, no estaba de ánimos para cocinar nada, así que opto por visitar algún carrito y comprar algo ahí, Hermione le había comentado de un mercado de carritos muy bueno cerca de Covent Garden.
Snape por su lado, había llegado a la mansión Malfoy y fue directo con la elfina de la familia, la encargada de las cocinas, Zafron. Zafron probó los guisos del "amo" Snape y le parecieron buenos. A secas.
—¿Qué es lo que me falla, Zafron? —.
—Zafron no está segura amo Snape, señor. Zafron está feliz de que el amo le pida su opinión, pero no se decirle que le está faltando, señor—.
—Bueno, gracias Zafron, ¿Podrías mejorar estos guisados y repartirlos entre los elfos? —.
—Zafron puede hacerlo, señor—.
—Gracias Zafron, me retiro, dile al amo Lucius que luego vendré a verle—.
—Zafron le dirá, amo Snape—.
Severus dejo la mansión Malfoy sintiendo que algo muy importante se le estaba escapando, pero por más que lo pensaba no encontraba la respuesta, además ¿Por qué le importaba a su orgullo que el Gryffindor cocinara mejor que él? Después de todo, él era el mejor maestro de Pociones de toda Inglaterra, y Potter tenía talento para la cocina, ¿Y qué? Cada uno es como es, ¿O no?
Decidió que tenía que buscar pronto algo que hacer, ya que las preguntas que rondaban su cabeza lo estaban obsesionando, quizás un poco de tarta de manzana de The Sweet Apple, ese carrito que inicio todo esto. Si, Snape decidió que eso era lo mejor, un pedazo de tarta y un buen café era justo lo que necesitaba en ese momento, así que tendría que llegar a la estación de Covent Garden.
Harry llego al mercado de carritos y encontró rápidamente lo que buscaba, un poco de tarta de manzana, su favorita siempre había sido la tarta de melaza, pero Hermione insistía en que "DEBIA" probar esa tarta. Así que fue directo al carrito y pidió un trozo de tarta. Apenas le dio un bocado y sus papilas gustativas gemían de gusto.
—¡Oh Hermione! Eres un ángel, es justo lo que buscaba—.
Cerca de Harry, estaba cierto pocionista que se dio cuenta muy tarde de que Harry estaba ahí, así que hizo lo más maduro posible... se escondió detrás del carrito. Observaba discretamente hacia el Gryffindor para ver cuando se iba, y escucho un gemido de gusto. Luego Harry menciono a Granger, ¡Así que la sabelotodo había probado esa tarta!, Severus volvió a mirar, para ver si ya se había ido, y Harry seguía ahí, pero estaba chupándose los dedos para limpiarlos del azúcar con canela de la tarta.
Había algo ciertamente hermoso en ver a una persona disfrutar tanto con un sencillo postre, Harry no reprimía su natural entusiasmo por probar cosas, la forma en que comió el postre y ahora se deleitaba con el azúcar era bastante hedonista. ¿Sería ese el secreto del éxito del Gryffindor? ¿Qué era un hedonista en cuanto a comida se trataba?
Harry agradeció a la chica y se retiró de ahí bastante feliz, Severus salió discretamente y fingió que acababa de llegar y pidió su acostumbrada tarta con café, para llevar. La chica le dio su orden y Severus regreso a su casa en la hilandera. Snape se preguntó si... podría hacer lo mismo. Ser hedonista. Miro a su tarta y su café y empezó a saborearla despacio, ciertamente mejoraba la experiencia el tomarse su tiempo. En cuanto termino, se sentía más satisfecho que de costumbre y se preparó para dormir.
Era extraño que, en menos de una semana, Harry Potter, molestia profesional para Severus, ahora representara un misterio, no su persona, sino sus talentos, y Snape estaba seguro de que había una clave, y él lo resolvería.
Nota al margen:Nada que ver con la fabulosa película "Ratatouille" de Pixar (de mis favoritas), pensé en ese guisado (muy fácil de hacer, por cierto), porque la idea es que todas las verduras tengan el mismo tamaño, lo que no sabía es que la variante de la película no se llama ratatouille sino confit byaldi. En serio, busquen la receta, si son de España, la versión de su país se llama pisto.
