EPISODIO 3: EL CÁLIZ DORADO.
Por fin llegaron al templo, pero para su sorpresa el lugar era más bien un gran y majestuoso monasterio de arquitectura gótica, casi no entraba mucha luz y eso le daba un toque misterioso y a la vez lúgubre. Al fondo en el centro, se encontraba un enorme y reluciente altar bañado en oro. El rubio caminó decidido hacia él, pero una criatura salió de entre las sombras y se lanzó a atacarle violentamente.
"¡Takeru!"-exclamó Hikari corriendo hacia donde el rubio había caído. — "Angewomon encárgate de la criatura."—Ordenó la chica mientras corría.
"De acuerdo…"—Angewomon se elevó para poder atacar. La criatura tenía un aspecto fantasmagórico y usaba una enorme hoz para atacar.
"Déjame ayudarte." —Angemon se unió al ataque.
"¿Takeru, te encuentras bien?" —Hikari el miró preocupada mientras el rubio se ponía rápidamente de pie.
"Si, no ha sido nada." —Los ojos de Takeru se abrieron de sobremanera y de un rápido movimiento colocó a la castaña tras él: Otras tres criaturas como la anterior se dirigían hacia ambos. —"¡Rayo Fulminante!" —Un rayo eléctrico salió de las manos de Takeru para posterior dividirse en tres y acabar rápidamente con dos de aquellos seres, uno logró evadir el ataque.
"Crees que con eso me vas a detener? ¡Sombras de la muerte!"—la criatura lanzó su ataque, Takeru pudo reaccionar a tiempo usando su campo de fuerza cubriéndole a él y a Hikari, evitando así que el ataque les alcanzara.
"¡Golpe de fe!"
"¡Flecha Celestial!"
Ambos ángeles lanzaban repetidamente sus ataques, pero las criaturas eran muy veloces y lograban esquivarlos.
"¡Angemon, detrás de ti!"—advirtió Angewomon a su compañero.
Angemon se dio la vuelta rápidamente y atacó con su báculo, dejando aturdido al demonspirit.
"¡Golpe de fe!"—Angemon acabó a uno de ellos, pero aún faltaban dos.
Takeru comenzaba ya a perder energía y por lo tanto su campo de fuerza se iba debilitando poco a poco.
"Date por vencido Guerrero, no tienes oportunidad…¡Sombras de la muerte!"—Éste último ataque por parte del demonspirit, acabó por completo con el campo de fuerza de Takeru, lanzando a ambos chicos lejos.
Takeru se levantó y desenfundó su espada lanzándose al ataque, no sin antes ordenarle a Hikari que se quedara donde estaba, pero los golpes con armas no lograban hacerle mucho daño, tenía que usar magia.
"¡Cristales de hielo!"—Atacó el rubio, logrando dañar un poco a su oponente.
"Mi turno, ¡Hoz destructora!"—El demonspirit levantó su hoz para atacar a Takeru con una enorme fuerza, pero éste logró protegerse con su espada.
Takeru y el demonspirit estaban teniendo una dura batalla. Hikari sólo se limitaba a observar impotente debido a la orden del chico, pero pronto pudo recordar que Takeru se debilitaba con el uso de la magia. El guerrero con mucho esfuerzo lograba ponerse en pie, la castaña decidió intervenir, pues también recordó que Takeru no era absolutamente nadie para ordenarle nada.
"¡Arrows Fire!"—Hikari se puso delante de Takeru y lanzó su ataque de fuego al demonspirit acabando por fin con él.
"Hikari…"—Takeru estaba muy débil, pues había usado todas sus energías debido a la magia.
"¡Flecha Celestial!" —éste último ataque lanzado por Angewomon acabó con el último demonspirit.
"¡Takeru! ¿Estás bien?" —preguntó preocupado Angemon
"Si Angemon, estoy bien. No hay de qué preocuparse, sólo estoy algo débil por usar la magia.#—Respondió.
"De acuerdo." —Angemon le sonrió.
"Bien, ¿y ahora que?"—cuestionó Angewomon.
"El altar…"—Takeru se acercó a él y observó una figurilla de piedra en forma de un cáliz.
"¿Qué es eso?" —preguntó curiosa Hikari.
"No lo sé…"—Takeru retiró la figurilla de su base y de inmediato la mesa del altar comenzó a separarse.
"¡Hikari, cuidado!" —Angewomon jaló a Hikari hacia atrás, ya que esta estuvo a punto de caer.
Takeru apensa y logró saltar hacia atrás como acto de reflejo.
"Vaya… Takeru, sí que eres listo."—Takeru se sonrojó un poco ante el comentario de Hikari.
"Sólo fue instinto."—comentó el chico.—"Creo que debemos bajar"
"¿Estás seguro Takeru?" —cuestionó Angewomon, no muy convencida.
"Sí Angewomon, ése túnel nos debe llevar a algún lado."—respondió seguro el rubio.
"Entonces vamos, no perdamos tiempo."—Hikari se acercó a Takeru
"Tienes razón, mientras más rápido mejor, pueden aparecer más demonspirit."—comentó Takeru.
Takeru comenzó a descender por las escaleras de cuerda que bajaban al túnel, que el altar había dejado al descubierto, seguido de Hikari y los ángeles.
El descenso era bastante, tardaron unos quince minutos en bajar. Al llegar al fondo se encontraron en una especie de cueva.
"Sigamos por ahí…"—Takeru tomó la mano de Hikari y comenzó a caminar en dirección a la salida de la cueva.
"¡Esperen, no caminen tan rápido!—sugirió Angewomon volando junto a Angemon.
Una vez llegaron a la salida de la cueva dieron con un gran precipicio, no podían seguir ya que tenían que cruzarlo para llegar hacia una especie de puerta. Así que Angemon y Angewomon les ayudaron.
"¿Qué haríamos sin ustedes?—suspiró bromeando Hikari.
"Tienes razón Hikari."—Rió Takeru. —"Bueno, debemos ver qué hay en este lugar."
Comenzaron a descender por el precipicio, por las escaleras que habían. Al llegar al fondo, siguieron por un pasillo que ahí se encontraba. Llegaron al final y un desagradable y horrible paisaje les esperaba.
"¡E-esto es… un cementerio!" —exclamó Hikari horrorizada acercándose a Takeru al ver miles de tumbas en las paredes, con los cadáveres embalsamados y a la vista.
"Si, son tumbas de monjes. Son muy antiguas."—explicó Takeru.
"No me gustan este tipo de lugares…"—Hikari respiró algo agobiada, estaba aferrada al brazo de Takeru.
"Tranquila, ¿estás bien…"— Takeru le miró preocupado, ella no le respondió y trató de respirar hondamente.
"S-si…"—Takeru no se mostró convencido y la tomó de los hombros, obligándole a mirarle.
"Hikari, ¿qué pasa?" —ella tardó unos segundos en mirarle a los ojos, una vez más respiró hondamente y sonrió.
"Creo que el aire es muy pesado aquí, no es nada…"—le sonrió, tranquilizándole. El rubio correspondió la sonrisa igualmente y le dio un golpecito en la frente con el dedo índice.
"No te preocupes, sólo son viejos cadáveres… ¿qué más podrían hacer? ¿revivir?" —rió.
"Claro, búrlate de mi"—Hikari le miró un poco molesta.
"No te enojes, sólo bromeaba."—Takeru la abrazó.
"¿Esos dos andan juntos ya?"—le susurró Angemon a Angewomon.
"Hikari no me ha dicho nada, pero parece que si." —le respondió de igual forma Angewomon.
"Ahora que lo recuerdo…"—comenzó a meditar Angemon. —"…cuando Takeru estuvo inconsciente, al entrar a la habitación les vi a ambos besarse.
"Hacen una linda pareja."—sonrió Angewomon.
"¡Angemon!" —gritó Takeru.
"¡Angewomon!" —le siguió Hikari.
Ambos ángeles no se habían percatado de que Takeru e Hikari se habían adelantado bastante a ellos.
"¡Takeru!" —Angemon entró a la cámara donde ambos, Hikari y Takeru, se encontraban.
"Hikari, ¿están bien?"—preguntó preocupada Angewomon.
"Si, Agewomon…"—respondió Hikari.
"Entonces, ¿qué sucede?" —preguntó Angemon.
"Esto…"—Takeru señaló un pequeño altar con un cáliz dorado, como el de la estatuilla de piedra anterior.
"Imposible…"—musitó Angemon.
"¿Qué pasa…?"—Takeru le miró ansioso.
"E-es…el Cáliz de la Resurrección" —respondió asombrado Angemon.
"¿Cáliz de la resurrección?"—preguntó confundida Hikari.
"Así es, ése es uno de los cáliz más poderosos y peligrosos."—Agregó Angewomon, igualmente perpleja. —"Es una de las cinco reliquias, es increíble que una de las más poderosas se encontrara aquí…"
Takeru se acercó al objeto y pasó sus dedos por los bordes dorados, embelesado.
"Mierda…"—masculló Takeru al observar como la sangre comenzó a brotar de un corte en sus dedo. Los bordes de ese objeto eran increíblemente filosos; una gota de su sangre cayó dentro de aquel cáliz.
"Takeru ¿qué sucedió?"—preguntó Hikari al observar la sangre.
"Nada, sólo ha sido un pequeño corte."—respondió con simpleza.
"Déjame verlo."—Hikari tomó con delicadeza la mano de Takeru.—¿Pequeña cortada? Es bastante profunda…—se preocupó.
"No es nada" —insistió Takeru retirando su mano.
De pronto, el cáliz comenzó a irradiar una luz muy fuerte, casi cegadora.
"Takeru, ¿acaso tu sangre ha caído dentro del cáliz…?—La voz de Angemon sonó preocupada.
"No lo sé, tal vez…"—respondió Takeru cubriéndose los ojos, ya que la luz se había intensificado.
"Eso me temí…"—Angemon miró a su alrededor aún con la misma expresión de preocupación.
"Lo que viene no será nada bueno."—Agregó Angewomon, igualmente temerosa.
"¿A qué se refieren?"—preguntó confundida Hikari, pero antes de que los ángeles contestaran, los monjes embalsamados comenzaron a moverse, levantándose de sus tumbas.
"A eso…"—concluyó Angewomon, poniéndose en posición de ataque junto a Angemon.
CONTINUARÁ…
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