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No digas que fue un sueño
"Somos un poco más nosotros mismos durante el sueño". - Thomas Browne
Capítulo 4. Ira
Las sábanas eran suaves, tan suaves como la seda, pensándolo bien, tal vez fueran de seda y por eso eran tan suaves.
Sasuke suspiró, se estaba realmente bien allí, amodorrado boca abajo entre esas mullidas almohadas con la dorada luz del sol calentándole suavemente la espalda a través de las cortinas. Con los ojos todavía cerrados giró la cabeza para acomodarse mejor y al abrirlos tuvo que parpadear varias veces para creer lo que estaba viendo.
Sentada junto a él en la cama, tratando de cubrirse como podía con las sábanas de seda que al muchacho tan suaves le habían parecido, estaba Sakura con las mejillas sonrojadas de vergüenza mirándole con una mezcla de sorpresa y alarma.
—¿Sakura?, ¿qué… —preguntó el muchacho desorientado.
—Es tu sueño… —se excusó ella precipitadamente—, tú lo estas soñando…
El Uchiha alzó una ceja con escepticismo inclinándose un poco para acercarse a ella con curiosidad, a lo que Sakura respondió agitada poniéndose en pie precipitadamente para alejarse tratando de llevarse la sábana consigo. Con lo que la pelirrosa no contaba era con que dicha sábana estaba enredada entre las almohadas y en el propio Sasuke, de modo que al levantarse no pudo arrastrarla para continuar tapándose, quedando con un sugerente y escaso camisón casi transparente.
—Oh —dijo Sakura al verse a sí misma reflejada en el gran espejo que había en la pared—, nunca pensé que algún día llevaría algo así… ni que tuvieras una imaginación tan pervertida…
Sasuke bufó dándole la espalda para darle algo de intimidad.
—¿Qué te ha pasado?, ¿estás herido? —preguntó de pronto la pelirrosa al ver los pequeños raspazos que se había hecho en la espalda al rozarse contra la pared cuando se quedó dormido.
Al muchacho le costó saber de que estaba hablando, hasta que comprendió a lo que se refería y rodó los ojos.
—Sólo es un rasguño —dijo encogiéndose de hombros.
—Ino-cerda podría curarte… seguro que te daría uno de sus mejunjes de jazmín —musitó la chica con algo de tristeza en su tono—, todos sus potingues huelen a jazmin, es su solución universal.
Sakura suspiró y volvió frente al espejo mirando su reflejo con curiosidad, moviéndose y alisando el camisón pasando las manos por su cintura. Sasuke se sorprendió a sí mismo observándola fijamente, sin perderse detalle de sus sutiles movimientos como si fueran hipnóticos cantos de sirena.
Nunca había pensado en Sakura como una mujer, por supuesto que sabía que era una chica, no era tonto, pero no había reparado en ella con todo el significado de la palabra. Se descubrió pensando que era bonita, tal vez no una belleza despampanante como Ino pero había algo que atraía la mirada, el contraste de fuerza con delicadeza.
Lentamente, Sasuke se acercó a ella por detrás sosteniendo una sábana blanca que había recogido de la cama para que se cubriera.
La kunoichi alzó la vista para encontrarse con el reflejo de los ojos oscuros del Uchiha que parecían más oscuros que nunca, con un leve "gracias", Sakura aceptó la sábana colocándosela sobre los hombros. El muchacho se quedó tras ella muy cerca a pesar de que en ningún momento se habían rozado.
—¿Serías mi príncipe azul, Sasuke-kun? —preguntó la pelirrosa con voz queda, su tono parecía triste—, como en el cuento…
—…¿Qué cuento?... —dijo él con voz suave muy cerca de su oído.
—El cuento… —repitió en un susurro.
En ese momento Sasuke se percató de que el reflejo del espejo había cambiado y en lugar de mostrarles a ellos, reflejaba a la pelirrosa ataviada con un elegante vestido azul y una tiara dorada en la cabeza. La Sakura del espejo alargó la mano hacia algo que parecía el puntiagudo huso de una rueca y con un delicado movimiento tocó la afilada aguja con el dedo índice. En el mismo segundo en el que se pinchó, ambas cayeron desmalladas al suelo.
—¡Sakura!
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Sasuke se incorporó de pronto en su cama respirando agitadamente. Las cortinas de su habitación convertían en penumbra la brillante luz del Sol que indicaba que la mañana ya estaba avanzada.
El Uchiha gruñó con los dientes apretados y de sopetón lanzó la almohada con rabia contra el armario que había en la pared de enfrente. Otro maldito sueño. Se pasó las manos por la cara apretándose los ojos con las palmas hasta que vio lucecitas brillantes.
¿Qué significaban todos aquellos sueños?, ¿acaso estaba volviéndose loco?. Definitivamente eso era lo que debía estarle pasando, su equilibro emocional siempre había sido un tanto precario. Desde que a los ocho años su mundo se derrumbó había estado caminando sobre la delgada línea que delimita la locura, y finalmente había ocurrido lo inevitable.
Desde que Madara le contó la verdad sobre su hermano se había considerado a si mismo mentalmente inestable, primero se aliaba con él contra Konoha, luego lo mataba y ahora volvía a la villa que había jurado destruir… Lo mirara por donde lo mirara no eran cosas de una persona cuerda. Y ahora todo el asunto de soñar con Sakura como si estuviera obsesionado era la gota que colma el vaso.
—¡TEME!
Una chillona voz gritando desde la calle llegó hasta sus oídos.
Hablando de locos… pensó mientras se dirigía hacia el balcón para asomarse. Abajo, farfullando insultos se encontraba Naruto pateando alguna piedrecilla mientras esperaba que sus gritos hicieran efecto antes de volver a la carga
—Deja de armar escándalo, usuratonkachi —siseó el Uchiha llamando la atención de muchacho que levantó la cabeza hacia él.
—¡Oh! ¡Por fin te dignas a aparecer, baka! —exclamó el rubio con indignación— ¡¿hasta qué hora planeabas vegetar, vago de mierda 'ttebayo?, ¡en vez de Taka, tu equipo debería llamarse Marmota, te queda mejor!
—¿De qué mierda hablas?, deja de decir estupideces, idiota —dijo Sasuke con poca paciencia.
—¡Vístete de una vez y baja! Hemos quedado a comer con Hinata-chan y llegamos tarde dattebayo —gritó Naruto metiéndole prisa.
—¿Con quién? — preguntó el pelinegro desconcertado olvidándose de los improperios que pensaba gritarle.
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Hinata cambió el peso de un pie a otro nerviosamente mientras esperaba frente a la librería en la que había quedado con Naruto para ir a comer al Ichiraku. Y si la presencia del rubio era ya suficiente para que las manos le temblaran, en esta ocasión, para desgracia de sus nervios, Sasuke les acompañaría. La chica trataba de respirar pausadamente para no desmayarse en cuanto aparecieran, el Uchiha ya de pequeño le había inspirado algo de temor, su apariencia seria y su mirada oscura la cohibían.
La kunoichi suspiró y se recordó a sí misma que estaba haciendo esto por Naruto. Últimamente, se habían acercado mucho, él era amable con ella y la trataba como a una buena amiga, ninguno había vuelto a mencionar la declaración de Hinata en la pelea frente a Pain. Y aunque la Hyuuga seguía enamorada de Naruto, se conformaba con poder estar a su lado bebiendo de las cálidas sonrisas que le dedicaba y apoyándole en los momentos duros, como la reciente muerte de Sakura que lo desmoronó por completo. De manera que ella le apoyaba incondicionalmente en cualquier cosa que se le ocurriera.
-Flash Back-
Hinata comía los fideos de su cuenco con la elegancia propia de los Hyuuga, mientras a su lado, Naruto prácticamente los engullía sin respirar demostrando su desarrollada habilidad para tragar sin masticar y no atragantarse en el intento.
—Me preocupa Sasuke —dijo el rubio cuando por fin tuvo la boca relativamente vacía.
—… … —la chica dejó su comida y le miró con atención haciéndole saber que le escuchaba.
—Se pasa el día encerrado en casa con esa panda de bichos raros, duerme demasiado, Kakashi dice que trató de hablar con él pero… ya sabes cómo es —suspiró Naruto rodando los ojos—, se ha vuelto incluso más huraño que antes. Sé que lo de Sakura le duele… tanto como a mí, pero es tan orgulloso que no lo admitirá ni en un millón de años. Prefiere aislarse estando solo como siempre. Estúpido idiota.
—…Tal vez,… tal vez se siente apartado…Él acaba de volver a Konoha después de años fuera siendo considerado un traidor, ahora nada es igual a como recuerda, todos… todos tienen su vida aquí y han cambiado, Sakura no está… puede… puede que él no encuentre su lugar —trató de explicar Hinata con timidez—. Quizá deberías hacerle ver que sigue siendo parte de tu vida… que es tu amigo.
Naruto la miró un segundo pensativo y luego le dedicó una radiante sonrisa entusiasmada.
—Tienes razón dattebayo —exclamó carcajeándose—, eres genial Hinata-chan —alagó haciendo que la chica se sonrojara—. Mañana le invitaré a comer con nosotros, ya es hora de sacarle de su madriguera.
—¿No…nosotros? —musitó Hinata ensanchando los ojos con alarma, pero el rubio no pareció oírla.
—Mañana nos vemos frente a la librería a esta hora dattebayo —Naruto se alejó gritando y agitando la mano.
-Fin del Flash Back-
—¡Hinata-chan! —la voz de Naruto gritando su nombre hizo que la chica dejara sus pensamientos para ver como al final de la calle el rubio se acercaba sonriente mientras agitaba la mano seguido de Sasuke que caminaba con las manos en los bolsillos y aire tranquilo contrastando con su hiperactivo amigo.
—Hola, Naruto-kun, Sasuke-san —saludó educadamente la Hyuuga cuando ambos muchachos llegaron hasta ella.
Naruto le devolvió el saludo efusivamente mientras el pelinegro escasamente hizo un movimiento de cabeza hacia ella reconociendo su presencia con un "hmp".
—Lamento el retraso, Hinata-chan —siguió parloteando el rubio—, he tenido que sacar al oso de su cueva y por poco tengo que usar humo —se quejó fulminando con la mirada a Sasuke.
Sin embargo, el Uchiha parecía no estar escuchando en absoluto lo que decía Naruto. De hecho, estaba totalmente concentrado en mirar el escaparate de la librería como si contuviera la solución a un misterio.
—¿Qué…qué estás mirando dattebayo? —preguntó el rubio extrañado por la actitud de su amigo—. Un libro de cuentos, ¿un libro de niños? —concluyó elevando una ceja.
—La bella durmiente —musitó Hinata acercándose al escaparate para mirar el libro. En la portada podían ver a una joven de larga melena rubia con una corona dorada y un largo vestido azul alargando la mano hacia un puntiagudo huso.
—¿Lo conoces? —preguntó Sasuke instantáneamente desviando sus oscuros ojos hacia la chica con intensidad.
La Hyuuga asintió nerviosamente con las mejillas enrojecidas deseando haberse mantenido en silencio para no atraer la atención del pelinegro.
—Cuenta… la historia de una bella princesa que cae en un profundo sueño al pincharse con el huso de una rueca por culpa de la maldición de un hada malvada. Y lo único que puede despertar a la princesa es…un… un beso de amor. La noticia llega a los oídos de un príncipe,…el príncipe azul, que enfrentándose a todo tipo de peligros consigue llegar hasta ella y dándole un beso deshace el hechizo rescatando así a la princesa del mundo de los sueños.
Naruto aplaudió entusiasmado por la historia y se lanzó a aturdir a Hinata con preguntas estúpidas sobre el cuento. Sasuke simplemente adoptó una expresión pensativa.
…El mundo de los sueños…
Era demasiado extraño para ser una coincidencia, en su sueño había visto el reflejo de Sakura como la bella durmiente y ella le había pedido que fuera su príncipe azul, ¿significaba eso que le pedía ayuda? Tal vez no estaba muerta, sólo…
El chico torció la boca con desdén. Ni siquiera sabía dónde le llevaban sus pensamientos, lo único que sabía era que esos sueños le estaban volviendo loco y lo más aberrante de todo era que comenzaba a encontrarles sentido, o a imaginárselo mejor dicho.
—¡Teme, vamos dattebayo! —le gritó Naruto sacándole de sus pensamientos para que caminara junto a ellos hacia el Ichiraku.
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—¡Viejo!, ¡otra ronda de ramen! —gritó Naruto alzando su segundo tazón al aire.
—¡Marchando! —sonrió Teuchi, le alegraba ver al rubio con su antiguo entusiasmo después de tanto tiempo deambulando como un alma en pena, al menos el tiempo estaba empezando a curar sus heridas poco a poco, y el regreso de Sasuke sin duda le había hecho mucho bien.
—Naruto-kun… yo no creo que pueda comer más —suspiró Hinata apartando su tazón.
—Las chicas tenéis el estómago muy pequeño —opinó Naruto—, Sakura-chan también tenía poco apetito, nunca comía más de un bol de ramen. Sasuke, ¿recuerdas cuando nos hicieron genin y ella me dio su comida? —rememoró con nostalgia.
Los nudillos de Sasuke se pusieron blancos por la fuerza con la que aferraba los palillos y sus ojos se oscurecieron fijos en su comida sin querer mirar al rubio que seguía hablando ajeno a su reacción.
—Sin embargo, tenía una fuerza monstruosa. Tú nunca lo viste, Teme, pero ella era capaz de hacerme volar varios metros de un puñetazo y abrir el suelo 'ttebayo —rió el muchacho—. Era una buena ninja,… la mejor médico.
Hinata le sonrió con ternura poniendo una mano en su brazo.
Sasuke les fulminó con la mirada. Allí estaba Naruto, comiendo con esa Hyuuga, riendo y mirándola como miraba a Sakura, como si ya la hubiera sustituido, hablando de ella como si fuera un simple recuerdo.
—Pues para considerarla tan buena médico aceptaste muy pronto la historia de que murió por una enfermedad —siseó el Uchiha con veneno en la voz.
Algo ardía en su interior, algo que le hacía querer provocar a Naruto para descargar todo aquello que empezaba a quemarle las venas al escucharle hablar sobre la pelirrosa, al recordar los momentos que había vivido, los que se había perdido, los que soñaba…
Los ojos del rubio se volvieron duros cuando dirigió la mirada a su amigo.
—¿Y según tú, qué tendría que haber creído? —preguntó con voz heladora.
—Hmp. No sé —repuso el pelinegro con sarcasmo—. Tal vez debiste investigar lo que pasó el lugar de simplemente aceptarlo, Dobe. Si tanto la echas de menos, si tanto te importaba…
—¡¿Crees que no fui a ese jodido lugar a remover cielo y tierra? —gritó Naruto alterado— ¡No tienes ni puta idea, Sasuke!
—Puede que no te contaran la verdad, puede que alguien la matara… —repuso el Uchiha elevando el tono y frunciendo el ceño.
—Oh, por favor dattebayo —bufó el rubio—. No encontrarás a nadie a quién culpar esta vez, Sasuke…
—¡ESTOY TRATANDO DE CULPARTE A TI! —bramó el pelinegro poniéndose en pie y tirando bruscamente lo que había en el mostrador—, ¡tú eres el puñetero héroe!, ¡tú tenías que cuidar de ella!, ¡se suponía que contigo estaría a salvo, que tú la protegerías!
—¡La protegí durante años, la protegí incluso de ti! —respondió Naruto furiosamente.
—¡Pues debiste hacerlo mejor! —acusó Sasuke irguiéndose amenazadoramente y dándole un empujón— ¡¿Dónde estabas mientras ella se moría?
El puño de Naruto se estrelló contra la mejilla del Uchiha haciéndole trastabillar hacia atrás.
—¡¿Y tú, hijo de puta?, ¡¿dónde estabas tú cada vez que te necesitó? —reclamó el rubio con rabia.
Sasuke se limpió la sangre del labio con el dorso de la mano y ladeó una media sonrisa nada agradable antes de lanzarse contra el jinchuuriki para enzarzarse en una pelea a puñetazos. Hinata miraba horrorizada a los dos muchachos que se gritaban y golpeaban.
—¡Tú nunca te preocupaste por Sakura!, ¡no tienes derecho a reclamar nada! —gritaba Naruto.
—¡¿Tú qué sabes de mí?, ¡nada!
El Uchiha hizo que Naruto se doblara de un puñetazo en el estómago y este le lanzó una patada a las rodillas que consiguió tirarle al suelo. Sin embargo, Sasuke se las arregló para enlazar sus piernas con las del otro muchacho para hacerle caer también y acto seguido se lanzó sobre él con un puñetazo directo a la mandíbula.
—Dijiste que nunca dejarías que volviera a pasar, que nunca te permitirías volver a perder a alguien importante —dijo el Uchiha con rabia mientras asestaba otro puñetazo al rubio—, lo prometí… nunca más.
Naruto abrió los ojos a pesar del dolor de mandíbula provocado por los golpes al comprender las palabras de Sasuke. A pesar de que se las había dirigido a él, el jinchuuriki sabía perfectamente que su amigo se las dedicaba a sí mismo, que la rabia que demostraba era en realidad dolor que no sabía expresar de otra manera. La única forma que Sasuke conocía de expresar emociones era el odio, la violencia, la ira.
—…Lo siento… —murmuró Naruto captando la mirada de su amigo.
Sasuke apretó la mandíbula girando su Sharingan con expresión de furia y levantó el puño de nuevo dispuesto a descargarlo sobre él hasta que esa sensación de fuego que tenía dentro se consumiera, hasta que el nudo de su garganta desapareciera, hasta…
Un golpe seco cayó sobre la nuca del Uchiha haciendo que se desplomara inconsciente con un ruido sordo a un lado de Naruto. El rubio miró con seriedad a Kakashi que observaba a Sasuke con tristeza de pie tras ellos, él era el que había golpeado al pelinegro.
—No hemos llegado comprenderle —dijo el jounin negando con la cabeza—, deberíamos haberlo sabido.
Naruto se levantó dolorosamente por las contusiones de la pelea.
—Sufre por Sakura pero ni siquiera él mismo lo comprende —dijo el muchacho apartando la vista con una mezcla de rabia e impotencia.
—Para nosotros han pasado semanas, Naruto, pero para Sasuke es como si ella hubiera muerto hace días, aun no lo ha asimilado —razonó Kakashi—. Su carácter le hace guardar el dolor sin demostrarlo.
—Naruto-kun, ¿estás…bien? —preguntó entonces Hinata que se había acercado hasta ellos y miraba preocupada las heridas sangrantes del rubio.
—Sí, Hinata-chan, no te preocupes. Siento mucho lo que ha pasado 'ttebayo —se disculpó con una breve sonrisa que desapareció dejando paso de nuevo a su triste mirada al contemplar a Sasuke inconsciente. Parecía tan en paz que costaba creer que instantes antes sus ojos hubieran destilado rabia pura.
Kakashi suspiró. Ojalá Sakura estuviera allí, ella era la fuerza pacificadora que equilibraba el equipo siete. Frenaba la hiperactividad agobiante de Naruto y calmaba la furia asesina de Sasuke. El jounin siempre había pensado que su equipo era una lucha continua entre dos poderosas energías que podían arrasarlo todo a su paso y estaban en constante enfrentamiento, consumiéndose la una a la otra, Naruto y Sasuke. Sakura era lo que mantenía la balanza evitando que se destruyeran entre sí.
—Vamos, llevémosle a casa —dijo Naruto con resignación.
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Arrodillado frente a la mesa baja de estilo tradicional, Sasuke miraba como Sakura iba y venía canturreando algo mientras preparaba la comida vertiendo agua en las hoyas y poniendo a cocer lo que fuera que llevaran dentro. El olor le hizo recordar su infancia, olía exactamente igual que cuando su madre cocinaba. De hecho, se encontraban en la misma cocina y la pelirrosa llevaba el delantal beige que Sasuke recordaba haber visto en Mikoto.
—Me gusta cocinar —dijo entonces Sakura—, aunque nunca se me ha dado bien. Todas mis medicinas terminan sabiendo fatal… supongo que no le doy importancia al sabor con tal de que tenga muchos nutrientes…defecto profesional. Me pregunto… si los niños habrían tomado la medicina si hubiera preparado una, aunque ¿para qué tomar medicina si no se está enfermo, verdad? Qué tontería… ¿no crees?
El Uchiha asintió con tranquilidad. Sin embargo, al moverse, la ceja derecha le mandó un pinchazo de dolor que le desconcertó por un momento. Entonces recordó, la pelea con Naruto, la furia y la impotencia por Sakura.
Sin que la pelirrosa se percatara del cambio en la expresión del muchacho por estar concentrada en su tarea de cocinar, Sasuke se levantó y se acercó a ella.
—No, no lo creo —dijo entonces el chico con rabia contenida—. Ya no sé qué es lo que debo creer o no.
Sakura se giró para mirarlo con sus ojos verdes todavía sosteniendo una cuchara de madera en la mano.
—Oh, pero sí que lo sabes —contradijo la chica con tono condescendiente— sólo que aun no te has dado cuenta.
De pronto, Sasuke tiró la hoya al suelo con un movimiento brusco y violento haciendo que resonara en el suelo con un fuerte sonido metálico mientras el agua y las verduras que había dentro se desparramaban por el suelo. Sakura dio un respingo asustado y miró al chico con los ojos ensanchados de sorpresa.
—Ya basta de acertijos —siseó el pelinegro—, ¡dime algo que pueda comprender!
La pelirrosa retrocedió un paso esquivando su mirada y negando levemente con la cabeza hasta que su espalda topó con el borde de la encimera.
—¿Estás muerta?, ¿por qué sueño contigo? ¡¿Qué significa todas esas cosas que dices? Quiero una respuesta clara.
—Mira a tu alrededor, Sasuke-kun —pidió la chica con ojos temblorosos—, yo jamás había visto este lugar. Todo esto es tu sueño, tu mente lo crea. Si yo te respondiera que sí o que no, ¿Cómo sabrías que es realmente cierto y no un engaño de tu propia mente? —le miró profundamente— ¿distinguirías lo que es real de lo que deseas oír?
Durante unos segundos se hizo el silencio únicamente roto por la alterada respiración del muchacho que se fue tranquilizando.
—Quiero creer que estás viva —musitó Sasuke ya sin restos de ira—, pero siento que me estoy volviendo loco, ¿por qué yo?, después de todo lo que… ¿por qué no pedir ayuda a Naruto?.
Sakura levantó la vista hacia él notando que se había acercado más.
—No sé… no tengo todas las respuestas —susurró mirándole, por primera vez parecía perdida. Hasta ese momento, Sakura siempre se había mostrado enigmática y segura en sus sueños, como si le invitara a descubrir un acertijo que ella ya conocía, pero ahora parecía vulnerable.
El Uchiha se acercó más, quería tocarla, nunca había llegado a rozar su piel y los dedos le hormigueaban por hacerlo.
—¿Qué vas a hacer? —preguntó Sakura con alarma ensanchando sus ojos verdes cuando notó sus intenciones—, no puedes…
—Es mi sueño, yo lo estoy soñando —contestó Sasuke repitiendo las palabras de la pelirrosa. Acortó la distancia mirándola desafiante y la tomó por la cintura al mismo tiempo que sus dedos acariciaban su mejilla—, puedo hacer lo que quiera.
En el momento en el que la tocó sintió la calidez de su cuerpo en la piel, como una agradable corriente. La chica había cerrado los ojos disfrutando del contacto con sus rosados labios entreabiertos. Obedeciendo un impulso, el Uchiha acercó los suyos rozándolos con los de ella suavemente, con lentitud.
—…Oh, por Kami —oyó que Sakura suspiraba sobre sus labios aferrándose levemente a su camisa.
Sasuke estrechó más el agarre de su cintura y la pelirrosa tembló alzando los brazos para rodearle el cuello rindiéndose por fin al beso que el chico profundizó.
—…No debiste hacerlo… —susurró Sakura cuando se separaron.
El Uchiha se percató de que los ojos de la chica estaban húmedos y por sus mejillas se deslizaban silenciosas lágrimas. Sin embargo, no se había apartado ni un centímetro de él y seguía entrelazando sus dedos entre los mechones oscuros de su pelo a pesar del dolor que reflejaba su mirada.
—…Los sueños terminan diluyéndose en la memoria… al final lo olvidarás y solo quedará el débil recuerdo de que una vez soñaste que me besabas. No es justo, no quiero que te olvides de mí.
—Eso no ocurrirá… —respondió Sasuke con la voz algo ronca—,… voy a encontrarte.
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¡Toc!, ¡toc!, ¡toc!
Sasuke abrió los ojos al escuchar el incesante martilleo en su puerta y al incorporarse, un horrible dolor de cabeza le obligó a soltar un gruñido.
Sujetándose la frente con una mano, y notando al hacerlo que también le dolían las costillas y el brazo, se encaminó hacia la puerta para abrir y cerrársela en las narices a quien quiera que fuese, así dejaría de molestarle.
—Sasuke-kun ha venido… —dijo Karin en cuanto el pelinegro abrió la puerta con una mirada entre irritada y somnolienta.
—Por Kami, estás horrible —interrumpió una segunda voz apartando a la pelirroja sin mucha paciencia y recibiendo a cambio una mirada envenenada.
—¿Yamanaka? —acertó a preguntar Sasuke frunciendo el ceño con confusión al ver a la rubia frente a él.
—¿A quién esperabas al espíritu de primer Hokage? Al parecer Kakashi te golpeó más fuerte de lo que pensaba —comenzó a parlotear la chica—. Ya puedes irte —comentó hacia Karin con un leve movimiento de su mano derecha como si la chica fuera una empleada del servicio de habitaciones.
La pelirroja compuso una expresión similar a la de una hoya a punto de estallar, con las mejillas encendidas, a Sasuke no le habría sorprendido si le hubiera salido humo por las orejas. Pero antes de que la kunoichi de Taka pudiera replicar o enganchar de los pelos a Ino, esta se coló en la habitación del Uchiha con resolución y cerró la puerta en sus narices.
Karin ahogó un grito de ira y frustración apretando los puños y se marchó a zancadas a buscar a Suigetsu, después de que esa rubia se plantara allí diciendo que era médico y venía a curar a Sasuke con aires de ser la dueña del universo, necesitaba gritarle y pegarle a alguien.
Mientras tanto, en el interior de la habitación, Sasuke seguía contemplando desconcertado como Ino dejaba su bolsa encima de la mesa sin dejar de parlotear.
—…y no sé de dónde habrás sacado a esa pelirroja pero…
—Yamanaka —interrumpió el chico—, ¿Qué mierda haces aquí?.
—Tan cortés como siempre, Sasuke-kun —sonrió la rubia sarcásticamente—. He venido a ayudarte con esas contusiones y cortes, además del precioso dolor de cabeza que debes tener ahora mismo.
—Hmp —el Uchiha bufó levemente pero no la contradijo, si podía hacer algo para que su cerebro dejase de intentar autodestruirse por él estaba bien.
Ino le ordenó quitarse la camisa para poder ver la colección de moratones que le coloreaban la piel. La chica chascó la lengua con desaprobación.
—Naruto tenía más o menos la misma pinta —comentó la rubia—. Parece que las viejas costumbres nunca mueren ¿eh, Sasuke-kun?
El muchacho se limitó a ignorarla mientras ella curaba las heridas de su pelea con Naruto usando su jutsu médico.
—Ya está, toma esto para los hematomas —anunció la medic-nin entregándole un pequeño tarro que contenía un ungüento—, con eso desaparecerán más rápido, además huele a jazmín.
—Mejunjes de jazmín… —murmuró Sasuke para sí mismo recordando el sueño con Sakura, sin embargo, las palabras llegaron a oídos de Ino.
—…Sakura solía llamarlo así —dijo la rubia con un suspiro melancólico— decía que todo lo que yo preparaba olía a jazmín. Ella nunca se preocupaba por como olían y sabían sus medicinas mientras funcionaran, así que la mayoría de lo que preparaba sabía a rayos —rió con nostalgia—. Era buena médico…
El Uchiha la observaba en silencio, sin embargo su cerebro trabajaba recordando las escenas de sus sueños y uniendo cabos. Había cosas que era imposible que se hubiera inventado, como lo de Ino y el jazmín o que las medicinas de Sakura sabían mal, ya que él ni siquiera había estado en la villa y nadie se lo había contado.
Todo eso debía significar algo, los sueños que tenía no eran normales, estaba seguro de que Sakura trataba de decirle algo, de demostrarle que no estaba muerta y que necesitaba ayuda.
—Yamanaka —llamó Sasuke para captar la atención de la chica. Hasta donde sabía, ella había sido la mejor amiga de la pelirrosa así que si alguien estaba dispuesto a creerle sin duda sería ella.
—¿Sí, Sasuke-kun?.
—Creo que Sakura está viva.
Hola!
¿Qué os ha parecido? ¿Viva o muerta? Esa es la cuestión jaja. ¿Nuestro pobre Sasuke se está volviendo loco o comienza a comprender? Supongo que la reacción de tratar de matar a golpes a Naruto no es muy cuerda, pero hablando de Sasuke… era cuestión de tiempo que se peleara con él.
Escena Sasusaku, ese beso prácticamente impuesto por Sasuke jeje que rebelde, como desafiando "si es mi sueño hago lo que me da la gana"
¿Habéis sacado algo en claro de los sueños? Creo que hay un par de pistas por ahí.
Muchas gracias por todos los reviews, alertas y favoritos ;)
Como muchas ya habéis adivinado, el siguiente capítulo se llamará "Negociación"
