INSaNiTY
Si se pudiera usar una sola palabra para describir la escena que ahora mismo se desarrollaba en casa de España esa sería: Rojo… si, todo se estaba llenando de rojo, el rojo de la sangre de España, América y Canadá mientras que Inglaterra se mantenía como espectador sentado en la sala mirando la furiosa escena de pelea que se llevaba a cabo entre sus "pequeños" y el hispano que con su alabarda en las manos la balanceaba de un lado a otro, dando estocadas y bloqueando ataques.
Todo había empezado cuando el trío llegó a la casa del castaño que para sorpresa de los recién llegados estaba solo pues tenían el presentimiento de que cierto italiano sureño estaría con él pero bueno… Romano podía esperar…
Una vez más los anglosajones no dieron explicaciones y como ya era costumbre en Inglaterra este solo puso como razón de su presencia el deseo de tomar un poco de té aunque el español no era tan idiota como parecía, se percató del peligro y con el pretexto de ir a la cocina para ofrecerles algo a sus auto-invitados huéspedes, fue por su alabarda, esa enorme hacha que había sido su arma favorita durante sus años de conquistador pues para ser sinceros al castaño nunca le habían gustado las armas de fuego; sin embargo fue recibido de nuevo en la sala por un palo de hockey y un grotesco bat de baseball los cuales pudo esquivar a tiempo cuando estos estaban a punto de golpearle directo en la cara y estomago dando así inicio a la pelea que justo ahora ya se había tornado en un mar de golpes, maldiciones en español, ingles y una que otra en francés además de mucha sangre de naciones diferentes.
España dio un rugido tremendo cuando alzó su alabarda y la apuntó directo a América que intentó desviarla con su bat y en el acto el filo del hacha alcanzó a cortarle parte de su brazo pero eso no impidió al castaño a intentar un segundo ataque contra el más joven que entre respiraciones agitadas seguía desviando los golpes.
-Recuerda que somos dos- le aconsejó entonces Canadá que había estado tirado en el piso tratando de recuperarse de una herida en su pierna, y que había tomado por sorpresa a España, poniéndose a sus espaldas y pasando su palo de hockey por enfrente de su víctima para poder ahorcarlo con él, haciendo presión en su garganta logrando que España ahora intentara quitarse al canadiense de encima mientras que Estados Unidos se incorporaba y tomaba su bat con las dos manos mientras se ponía en esa peculiar posición de bateador, como si de verdad estuviera en un juego de baseball.
-Y aquí está Jones, el cuarto bateador dispuesto a hacer un Home Run- narraba América mientras veía a España dando patadas y forcejeando con Canadá que no cedía y seguía ahorcando al ojiverde –Se prepara en el montículo… mira directo a la bola- seguía diciendo como si fuera un cronista, alzó el bate y tomó vuelo antes de soltarle un tremendo golpe en el costado a España
-¡Y Jones saca la pelota del estadio!- exclamó viendo como Canadá soltaba a España que había dejado caer su hacha y daba unos intensos jadeos llevándose la mano a la parte golpeada sintiendo sus costillas rotas y su piel rasgada por los clavos que tenía el endemoniado bat mientras que Inglaterra daba palmaditas y bitores felicitando a América.
-¿Qué tal si ahora jugamos un poco de hockey?- preguntó Canadá poniéndose enfrente de España que lo miró con ojos desafiantes a pesar de su estado tratando de tomar fuerzas pero su cuerpo no le respondía. Canadá puso la punta de su palo en la nariz del español que intentaba moverse a pesar del dolor.
-¿Cuál podría ser el disco?- preguntó el rubio bajando su palo pasta el estomago de España, luego más abajo sonriendo cuando lo puso en el pubis del castaño pero decidió seguir bajando hasta su rodilla lamiendo su labio superior como señal de que había elegido el lugar perfecto.
-Ahora tenemos a Williams a punto de meter un gol… y… ah, ¿Por qué estoy diciendo estás estupideces? Solo hagámoslo- se interrumpió a si mismo alzando el palo de hockey y golpeando con toda su fuerza la rodilla de España quien soltó un alarido tan fuerte que pudo opacar la voz de Inglaterra que reía a carcajadas histéricas en ese momento.
-Inglaterra eres un hijo de puta- mascullaba España sintiendo todo el daño pero eso no lo detendría, claro que no porque él alguna vez pudo competir con el psicópata que tenía enfrente sentado en su sillón mirando divertido esa sádica escena que sus ex colonias perpetraban como si fuera un juego de niños a la vez que el británico solo seguía sonriendo viéndolo arrastrarse, tomando entre movimientos torpes su alabarda que ahora mismo usaba como bastón para ayudarse a poner en pie ante las atentas miradas de América y Canadá que esperaban algún patético ataque defensivo de su parte.
-Wow España, aun te puedes levantar que admirable- le alagó Inglaterra viendo los esfuerzos sobrehumanos del castaño que logró dibujar una sonrisa en su rostro malherido.
-Nunca he sido alguien débil, tú lo debes de saber bien- contestó el español escupiendo sangre y levantando también su cabeza para ver bien a Inglaterra que no se movía de su lugar, sabiendo que los otros dos americanos estaban a sus espaldas acechándolo como si este fuera un conejo en medio de una manada de lobos rabiosos y hambrientos. –Pero me sorprendes… nunca pensé que jugaras tan sucio, dos contra uno y aparte son tus… bueno, ya no son tuyos- agregó viendo como Inglaterra no se inmutaba ante el último comentario y aun mantenía su sonrisa.
El británico se levantó y con pasos lentos fue hasta donde estaba España apoyado en su alabarda y un pie, escurriendo sangre de un costado, la cara y otras partes de su cuerpo que se mezclaban con el sudor de la pelea anterior.
-España mi amigo…- comenzó a decir Inglaterra viendo los ojos esmeralda del español que se obligó a sí mismo a mantener su frente bien en alto a pesar de que por dentro estaba pidiendo a gritos que alguien detuviera ese maldito dolor…. suplica de la que se olvidó cuando vio como la sonrisa de Inglaterra se hacía más amplia dejando ver incluso sus muelas a la vez que sacaba un cuchillo y lo ponía debajo de la barbilla del moreno -¿Quién te dijo que estoy jugando?- preguntó entre risitas y justo cuando dijo eso el hispano se fue de bruces sobre Inglaterra al sentir como América y Canadá lo golpeaban en la espalda con sus respectivas armas escuchando como algo se rompía, era una suerte que España fuera una nación pues para un humano normal ese golpe sería una sentencia segura a una silla de ruedas por el resto de su vida.
Otro grito se escuchó por parte de España que ahora era detenido por Inglaterra quien acercó su boca al oído del castaño.
-Yo nunca juego, y si lo hago es para ganar- le susurró soltando una serie de risitas tétricas a la vez que separaba sus brazos alzándolos y con ello dejando caer al hispano.
Mirándolo desde arriba Inglaterra ensanchó su sonrisa, apreciando como los ojos de España luchaban por no cerrarse provocándole un ataque de risa psicótico al británico que tuvo que cubrirse la boca para no seguir riendo tan fuerte aunque sin muchos resultados
-See you later Spain… nosotros le daremos tus saludos a Romanito- y dicho esto el ingles dio saltitos amanerados hasta la puerta seguido de sus ex colonias.
-No… Romano…- murmuraba España intentando moverse pero el dolor era tan intenso que el solo esfuerzo era como una tortura que lo agotaba a cada segundo y sus parpados sentían ese cansancio extremo y se cerraban dejándolo inconsciente luchando por su vida.
Los tres salieron por fin de ahí, Inglaterra iba a la cabeza del grupo mientras tarareaba alguna canción de su casa pensando en algo a la vez que no dejaba de sonreír. América trataba de limpiar su bate y los clavos que habían pasado a tornarse de un color rojo por la sangre en ellos al igual que la madera comenzaba a tener un color más obscuro; por otro lado Canadá solo volvía a ponerse el palo de Hockey en la espalda sin importarle las sospechosas manchas rojas en él, solo quería seguir adelante, ir a cualquier lugar con cualquier nación, de hecho si no fuera por el loco de Inglaterra ya estaría tal vez atestando de golpes al propio América solo por mero aburrimiento.
-Chicos- dijo por fin el británico deteniéndose y girando sobre su propio eje para encarar a los otros dos que lo miraron retomando de nuevo esas caras de pocos amigos a las que Inglaterra era inmune -¿Podrían hacerme un favor?- les preguntó inclinando su cabeza en un gesto que pretendía ser inocente, y como siempre… este no tuvo el efecto deseado.
-No- contestaron los hermanos sin pensársela dos veces así que Inglaterra dio un par de risitas y sacó uno de sus cuchillos, tomándolo del mango con una mano y poniendo el dedo incide de la otra en la punta del arma
-¿Podrían hacerme un favor?- volvió a preguntar ensanchando su tétrica sonrisa, fingiendo que no había escuchado la anterior negativa. Los norteamericanos vieron el cuchillo y luego la macabra sonrisa que nunca auguraba nada bueno y tragaron saliva tal vez reconsiderando su respuesta.
-Eh… claro ¿Qué quieres?- dijo entonces América de nuevo usando ese acento sureño
-Hay un lugar a donde quiero ir sólo así que ustedes tendrán que irse a otro lado mientras tanto ¿Están de acuerdo?- les dijo aunque los otros dos no sabían porque les preguntaba si estaban de acuerdo sabiendo que aun así haría su voluntad… tal vez solo intentaba mantener su imagen de educado caballero, uno que por cierto estaba loco.
-¿Y a donde se supone iremos nosotros?- cuestionó Canadá de mala gana poniéndose una mano en la cadera
-No sé… a donde ustedes quieran- respondió la Gran Bretaña encogiéndose de hombros
-Rusia- dijo de pronto Estados Unidos casi como un reflejo –Hace un buen rato que quiero visitarlo- agregó al ver como los otros dos lo miraban raro por la respuesta instantánea.
-¿Y tú Canadá? ¿A dónde quieres ir?- le preguntó Inglaterra al otro que pareció meditarlo un momento hasta que una mueca divertida se dibujó en su rostro.
-Creo que yo me regreso a América-
-Apenas sales un rato y ya te quieres regresar a casa, eres muy aburrido- le criticó su gemelo con algo de disgusto por su decisión
-¿Quién dijo que voy a casa, imbécil? Voy a pasar a saludar a una pequeña isla… espero que esta vez sepa quién soy…- dijo dando un par de risitas profundas.
-¡Muy bien! Entonces ya que está decidido vamos a dormir por hoy y mañana cada quien irá a sus respectivos destinos, cuando terminemos nos pondremos en contacto para encontrarnos de nuevo- les explicó Inglaterra riendo con un tono paternal como si estuviera orgulloso de sus dos muchachitos – Oh casi lo olvido, tengan mucho cuidado, estoy casi seguro de que para estas horas alguien ya se habrá enterado de la "condición" de Francia y no tardarán mucho en sospechar de nosotros- les advirtió mientras sonreía como si aquello solo fuera un dato sin importancia o un chisme irrelevante.
Así que los tres se pusieron en marcha pero algo captó la atención de Canadá mientras veía la espalda del ingles que aun tarareaba una melodía y de vez en cuando daba saltitos.
-Por cierto, ¿Tú a dónde vas?- le preguntó sin recordar que el británico hubiese dicho su destino, así que el rubio solo volteó a verlo, con sus sonrisa haciéndose todavía más grande de lo ya acostumbrado.
-Es un secreto…- contestó llevándose un dedo a los labios y riendo otra vez de manera traviesa.
Y así la noche pasó entre rumores, noticias, llamadas telefónicas desesperadas, visitas al hospital y alertas entre varias naciones que se intentaban contactar entre ellos, tratando de buscar respuestas ante lo que parecían un par de sucesos aislados pero que poco a poco se fueron conectando. Fue así como la mañana llegó en menos de un parpadeo, tan solo para recibir un caos entre países.
Romano estaba llegando a casa de España, hacía horas que tenía un mal presentimiento el cual no lo había dejado en paz. Acababa de recibir una llamada del superior de Inglaterra preguntando por él, después el superior de América también había hecho una llamada similar y finalmente otro tipo que preguntaba por un tal Canadá, pero tal vez la llamada que le hizo despertar aquel presentimiento fue la de su propio superior informándole acerca de cómo habían encontrado a Francia en su casa… en mal estado… solo eso se había limitado a decir. Fue así como ignoró todas las advertencias de su hermano y de su propio jefe y arrancó a casa de España.
Estando enfrente de la puerta su corazón retumbó sabiendo que algo malo había sucedido… rezando para sus adentros esperando que aquel sentimiento solo fuera producto de la paranoia con la que el mundo había amanecido ese día. Tocó el timbre pero nadie atendió haciendo que el hoyo en su estomago se sintiera aun más profundo, intentó golpeando la puerta… tampoco abrían, la adrenalina le circulaba por las venas y el miedo aumentaba así que peleando contra todas sus hipótesis que dictaban desgracia se atrevió a sacar la copia de la llave que siempre tenía consigo.
-¡España!- llamó el italiano y solo escuchó el eco de su propia voz junto con el miedo que comenzaba a tragarse sus órganos –España contesta carajo- ordenó adentrándose aun mas a la casa, bajando la mirada encontrándose con un rastro de gotitas de sangre. Esas diminutas manchas rojas fueron suficientes para poder arrebatarle el aliento.
-No… no no no… España no- decía en voz baja y temblorosa al seguir el caminito y viendo como las gotas se convertían en manchones que finalmente llevaban al cuerpo de la otra nación que estaba tirado en el piso, magullado, su rodilla no parecía estar en su lugar natural, su costado era un manchón rojo y morado por la carne viva expuesta y algunos hematomas que asomaban entre la ropa desgarrada.
Romano se fue de espaldas ante la escena, trato de tranquilizarse un poco y aun en el piso se acercó de rodillas hasta el español dudando a la hora de tocarlo.
-España… España maldición no me hagas esto- le pedía al castaño tratando de verificar que el ojiverde aun respirara y por puro milagro si lo hacía; Romano pudo sentir como un peso enorme se le iba de encima de los hombros pero aun así seguía temiendo por la vida del castaño entonces con sus manos temblorosas sacó su teléfono celular para llamar a alguna ambulancia, su voz temblaba, sus ojos estaban llenos de lagrimas y no soportaba ver más de tres segundos esa imagen de su España ahí tirado debatiéndose entre la vida y la muerte.
-¡Vengan rápido!- grito finalmente tras darle la dirección a la operadora, se pasó el brazo por los ojos intentando quitarse las lagrimas que le nublaban la vista –Mierda… ¿Quién diablos te hizo esto?- le preguntó aun forzando su voz a escucharse normal.
-In… Ing…- comenzaba a escucharse el balbuceo de España
-¡No hables idiota!- le ordenó Romano sin saber cómo hacer callar al español que parecía estar usando todas las fuerzas restantes de su cuerpo para pronunciar las palabras.
-Ing… Ingl…- seguía intentando articular el castaño que se obligaba a sí mismo a hablar –Inglaterra…- pronunció por fin antes de quedar inconsciente otra vez.
-¿Inglaterra?- repitió Romano inclinándose hacia el español, sus manos apoyadas en el piso se cerraban formando un puño con tanta fuerza que sus nudillos se ponían blancos a la vez que un par de lagrimas caían sobre ellos –Inglaterra… ¿Te hizo esto?- preguntó y su cara antes preocupada ahora tenía un dejo de rabia pura, sus ojos chocolate brillaban de manera intensa a la vez que las lagrimas resbalaban por sus mejillas…
Sin decir más se levantó, tomó su teléfono de nuevo y llamó a su hermano menor.
-Veneciano, contacta a todos y diles que se reúnan, estamos en estado de emergencia y hablo en serio- le ordenó al menor y antes de que este pudiera siquiera preguntar colgó.
No pasó mucho tiempo antes de que Italia hiciera lo que le habían mandado así que para las seis de la tarde ya todas las naciones estaban al tanto de lo sucedido con España, Francia y la repentina desaparición de Inglaterra, América y Canadá, por lo tanto la reunión ya se estaba llevando a cabo junto con un caos en donde todos estaban gritando, insultando o buscando alguna respuesta.
-¡SILENCIO!- gritó por fin Alemania haciendo callar a todos que lo miraron expectantes de que el más sensato del lugar les diera una explicación. El rubio se aclaró la garganta teniendo por fin la atención de todos –Creo que ya saben porque estamos aquí- comenzó a decir.
-¡Si, estamos aquí para ir a declararle la guerra al bastardo de Inglaterra y su maldito chiquillo!- gritó Romano entonces fuera de sí, golpeando la mesa con sus manos haciendo temblar a Italia que estaba sentado a su lado, sin embargo aquel grito fue acompañado de otros que le daban la razón al italiano mientras que el resto lo contradecían
-Nadie va a declarar nada- le contradijo Alemania alzando su voz desafiando a Romano que apretó los dientes.
-No te estoy pidiendo tu permiso macho patatas, voy a ir a matar a ese cejudo hijo de perra aunque sea yo solo- volvió a exclamar Romano que estaba hecho una furia.
-¿Y porque estás tan seguro que fue Inglaterra el que le hizo eso a España y a Francia? Él junto con Estados Unidos y… ah… ¿Canadá? Han estado desaparecidos dos días ¿Qué tal si en realidad alguien los tiene secuestrados?- trató de razonar el germano
-Esa ni siquiera tú te la creíste- comentó Romano dando un par de carcajadas sarcásticas y sin humor para retomar su seño fruncido –En primera, ¿Quién carajos podría dejar así a una nación sino más que otra? Tú no viste a España, cuando llegué a su casa estaba destrozado ¡Casi muerto! Y ni que decir del pervertido Francia que si no es porque su superior fue a verlo seguramente ahora no estaría ni siquiera respirando- dijo el sureño tratando de mantener la compostura, forzando su voz a no quebrarse al hablar de la condición de España, recordando su cuerpo ensangrentado y maltratado tirado en el piso de su casa.
-Eso lo sé, pero tampoco tienes pruebas de que haya sido Inglaterra o América o el otro- trató de calmarle el alemán viendo como Romano le arrojaba un montón de papeles al ojiazul que volteó a verlos -¿Qué es esto?- le preguntó
-Es la bitácora de vuelo del avión del superior de Inglaterra, ahí dice que el bastardo estuvo en Canadá, Francia y España, demasiadas malditas coincidencias. ¿Todavía quieres seguir defendiéndolo?- le preguntó apoyando sus manos en la mesa
-¿Cómo conseguiste eso?- volvió a cuestionar Alemania revisando los documentos.
-Todos tenemos nuestro servicio secreto ¿No? De todos modos, decidí investigar al idiota del té porque su superior nos llamó a todos preguntando por él y luego aparecen Francia y España moribundos en sus casas junto con otros dos desaparecidos. Yo sé ver bien las cosas cuando me las ponen enfrente y tú deberías hacer lo mismo dejándote de estupideces y declarando la maldita guerra a los malditos infelices ahora mismo- volvió a ordenar golpeando de nuevo sus puños contra la mesa, omitiendo el hecho de que había sido el mismo España quien le había dicho que había sido Inglaterra el perpetrador, o eso supuso entre los balbuceos del castaño
-Pero es raro…- interrumpió Italia de pronto con voz tímida antes de que Alemania y su hermano comenzaran a enfrascarse en otra discusión.
-¡Ahora no Veneciano idiota, estamos hablando algo importante!- dijo Romano enfurecido
-Ve~… yo sé que es importante, por eso digo que también es raro- siguió comentando el castaño ahora ganándose la atención de todos los presentes, era tal vez demasiado extraño que el italiano comenzara a hablar en una conferencia y justo en medio de una pelea.
-¿Qué quieres decir con raro?- le preguntó Alemania armándose de paciencia por si la parte Norte decía alguna tontería
-Bueno… se me hace extraño que si de verdad el culpable es Inglaterra y como dice mi hermanito, está buscando alguna guerra o algo parecido… ¿Por qué no atacó la casa del hermanito Francia o del hermanito España? Ve~- terminó de decir y todos estaban a punto de contestar sin embargo se quedaron callados pensando en esa pregunta.
-Es verdad… si Inglaterra está ahora mismo con Estados Unidos no le sería nada difícil invadirlos, América tiene un suministro de armas que bien podrían destruir un territorio en un parpadeo… ¿Por qué solo golpearlos e irse sin hacerle nada a su casa o a su pueblo?- está vez fue Austria quien preguntó, de los pocos que aun mantenían la calma en la sala
Hubo un silencio profundo en donde todos se miraron entre sí buscando respuestas entre ellos, tratando de ver que había tras las extrañas acciones del británico y quienes lo acompañaban, uno de ellos una de las potencias económicas y militares más grandes de todo el mundo…
-No los quiere someter como naciones…- dijo por fin Noruega con su tono gélido de siempre a lo cual todos clavaron su vista en él –Los quiere someter como personas. Llega y casi los mata pero los deja vivos al final, no le hace nada a su territorio ni a su pueblo… es como si solo quisiera probarles que él tiene poder sobre ellos y que es más fuerte, si lo piensan bien no es algo tan complejo, después de todo Inglaterra es un ex conquistador que casi tuvo a su merced a gran parte del mundo, aunque les duela aceptarlo- dijo viendo como el resto de las naciones parecían enfadados por ese dato histórico.
-Y si lo sumamos con un chiquillo inmaduro demasiado poderoso y otro que siempre es ignorado y busca ser reconocido, creo que no es una mezcla muy conveniente- continuó diciendo Suiza llevándose una mano a la barbilla
-No solo eso, Francia ha sido su enemigo desde siempre, luego España fue su rival de conquistas además de que tuvo muchos roces con él… esto es personal…- agregó Hungría entonces comenzando a asustarse y abriendo mucho sus ojos al repasar con la mirada a todos los presentes.
-¿Dónde está Escocia?- preguntó por fin al no encontrar al pelirrojo, hermano mayor del ingles… el que era bien sabido no se llevaba nada bien con el británico.
Sin esperar más Alemania volvió a revisar la bitácora que Romano le había dado… las sospechas se hicieron hechos cuando vio que esa misma madrugada Inglaterra había ido de España a Escocia.
Justo en ese momento en casa del mencionado pelirrojo este tenía la puerta abierta, con un cigarrillo en la boca vio a esa bizarra versión de Inglaterra con su llamativo atuendo junto con su rara sonrisa acompañada de ese curioso par de ojos.
-Buen día Escocia- saludó Inglaterra entre risas
-Hola- respondió el saludo el mayor prendiendo su cigarro mirando con indiferencia pura al rubio que intentaba reprimir sus risitas.
-¿No me invitas a tomar un té?- le preguntó de nuevo el ingles aun desde el umbral de la puerta esperando que el pelirrojo lo dejara pasar.
-Claro- accedió el otro haciéndose a un lado para que el menor pasara cerrando la puerta, sin notar como Inglaterra le ponía el pestillo y lo seguía a unos cuantos pasos.
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Bueno, espero este capi no les haya aburrido, creo que fue mas charla que acción pero bueno, al menos vimos a España siendo torturado un poco XD (ok. no creo que eso sea bueno) En fin, mil gracias por leer, comentar y emocionarse, de verdad un millón de gracias.
Dejo este capi en continuación y un mini spoiler de mi parte pues me han preguntado si habrá más personajes en 2P y si, habrá un personaje más en esta versión ¡Espérenlo! (pufff, mi propaganda barata para que sigan leyendo, soy tan patética ja ja ja)
