Una perfecta combinación
-¡feliz aniversario!- una chillona y eufórica voz lo despertó de su placentero sueño.
Frunció el seño y emitió un aterrador gruñido, cubriendo sus oídos con la almohada. Observó de reojo el reloj sobre el escritorio. 6:30 am. Ella jamás se había levantado a semejante hora, era toda una perezosa en cuestión de horarios. Pero sabia a la perfección cuando hacía excepciones y esa ocasión era una de ellas. Haraganamente removió la almohada de su rostro.
-¿Cuándo me dejaras dormir en paz mujer?- preguntó molesto observándola con un ojo cerrado y el otro tentado a imitarlo.
Sonrío dulcemente y lo miró con ternura. Jamás se cansaría de despertarlo en cada aniversario, era ya un hecho, le encantaba molestarlo. -buenos días- lo saludó avecinándose a su mejilla pero en un fugaz e imprevisto movimiento él la tomó de la cintura y sin retención alguna se dejó llevar a los tan anhelados labios.
Se adentró a su deliciosa boca y la saludó como era debido. El fuego de su interior comenzaba a emanar hacia fuera, una tradicional reacción al contacto de su cuerpo. Sabía que no cesaría con el beso y ella tampoco lo haría. Sabía que continuarían hasta terminar desnudos envueltos en las finas sabanas de seda.
El excitante pensamiento era una buena manera de empezar el día pero de pronto una efímera idea se tornaba aun más interesante. ¿Qué tal terminar el día con una apasionante y desenfrenada noche?
Estaba poseída por el hambriento deseo de unirse a él literalmente. Había perdido el control de su cuerpo y mente, él lograba llevarla a tal extremo. Se odiaba por ello, por admitir que él tuviera ese excepcional encanto sobre ella, por necesitarlo, por amarlo.
Llevó sus manos debajo de la prenda que lo vestía y acariciando tentadoramente su torso desnudó con lentitud su pecho. Se sorprendió al ver que vegeta no la imitaba pero no le dio demasiada importancia, continuo con su objetivo.
No podía resistirlo y aun así se mantenía firme, sin mover su cuerpo con total libertad como se suponía que debía hacerlo. Sus impulsos salvajes le pedían a gritos que desgarrara su pequeño short como ese diminuto top. Quería hacerlo, quería desnudarla y tenerla en ese preciso instante pero la idea de hacerlo a la noche, cuando todos sus deseos se acumulan hasta altas horas y cuando simplemente ya no podrán retenerse mas, era sin lugar a dudas perfecto.
Desistió lentamente con el particular movimiento de su lengua y con mayor esfuerzo se separó de ella.
Estaba absorta, la mantenía firmemente asida entre sus brazos y se rehusaba a corresponderla. ¿Qué le sucedía a este hombre? La miraba con ese inusual brillo en los ojos. Comenzó a sospechar cuando una pícara sonrisa se delineó en su rostro. -ahora son buenos días- lo escuchó perpleja.
Era definitivo, jamás comprendería sus radicales cambios de humor. Sonrió derrotada ante su juguetona sonrisa y asentó afirmativamente la cabeza.
Esa sonrisa. Se concedió unos insuficientes segundos para deleitarse con tan agraciada expresión y adorarla en su totalidad en silencio. Aunque se negaba, obligó a sus indóciles manos a que la soltaran de su posesivo agarre. Observó como se alejó de su lado y caminó en dirección del armario. Conociéndola sabía que tenía bastante tiempo hasta que ella decidiera que atuendo vestirse. Sin desperdiciar esos valiosos minutos se encaminó hacia el baño.
Indagó cada rincón del mueble de madera, buscando indecisa un vestuario que satisfaciera sus elevadas pretensiones. Debía ser un vestido sin dudas, distinguido, casual y extrovertido a la vez. Si, debía ser perfecto. Era un día común y corriente a la vista de cualquiera, pero para ella era otro día brindado por el poderoso ser que la protegía, que le regalaba el hermoso presente. Era otra oportunidad de estar con él.
Tomó una rápida y refrescante ducha que le resultó beneficiosa para calmar los ánimos. Con una toalla aferrada a su cadera regresó al cuarto mentalizado a comenzar otro día.
Al parecer Bulma se había decidido por un vestido que desde su cintura hacia las rodillas lo matizaba un intenso rubí de una fina gabardina. Desde el límite con el pequeño cinto hacia arriba la seda azabache abrigaba por completo su tórax. Permitió que su mirada inspeccionara aun más allá y encontró lo que esperaba, un pronunciado escote en v situado en su espalda.
Esperó a que vegeta terminara de bañarse arreglando su cabello. Lo encumbró y sujetó con una delicada prensa con forma de rosa, la única herencia que conservaba de su madre. Accedió que unos cuantos mechones rebeldes cayeran libres por la faz.
Buscó sus preferidos aretes escarlatas y el collar que lo complementaba, un conjunto regalo de su padre. Concluyó sombreando sus ojos con un tenue rosa y sus labios con un brillo labial rojo. Se detuvo frente al espejo y posando para ella misma se vislumbró ante la vista. Un presumido pensamiento se cruzó por su mente.
Era una verdadera pena que una fea bata científica desperdiciara tal deleite a la visión cubriéndola. Caminó cauteloso hacia el armario. -¿que crees vegeta? ¿Luzco bien?- escuchó detrás de él su curiosa voz. No volteó a verla, jamás se podría olvidar tal imagen.
Era ya un rito coleccionar cada gesto, cada mirada, sonrisa y expresión para guardarlo como un retrato, un recuerdo en su mente.
-¿Por qué me preguntas algo que ya sabes?- evadió su respuesta con una pregunta. Sabia que haría eso, siempre lo hacia.
-tienes razón- exclamó para sorpresa de él. Caminó hacia su dirección y se detuvo detrás de él. Lo abrazó de la espalda y acercó sus labios a su oído. -aun así quiero oírlo-
Su suave voz era un intrascendental cosquilleo, un dulce susurro que acariciaba lo más oscuro de su alma. ¿Como resistirse a tal tentación? Tragó con pesar y aclaró la garganta. Estaba rendido ante ella y no le importaba complacerla con sus caprichos. -te ves…- un inadvertido sonido lo interrumpió.
Que gran suerte tenía. Reprimió un quejido y furiosa con el indeseado llamado se dirigió a atenderlo. -¿si?- vociferó indiferente y ciertamente irritada. Observó de lejos la burlona mirada de su amante acompañada de su propia sonrisa perversa.
Realmente disfrutaba verla enojada. Su ceño fruncido era tan usual en ella cada vez que las cosas no salían como las quería. Y aun así, jamás se cansaría de verlo. Decidió salir del trance y no perder más tiempo. Dio media vuelta y buscó un clásico traje ceniciento.
-esta bien, en 20 minutos estaré allí- afirmó adelantada al pedido del convocador. La necesitaban en cuanto antes en el laboratorio, al parecer un inconveniente había ocurrido en la sala principal. Automáticamente pensó en su padre.
-¿Qué sucede?- interrogó al notar la inquietada mirada de su mujer, mientras terminaba el nudo de su corbata.
La asustó un poco, otra vez se había perdido en sus pensamientos. -solo dijeron que necesitaban mi presencia con urgencia- respondió con tono intranquilo mientras buscaba su cartera sobre la mesita de luz.
No investigó más. Cada vez que recibía estas llamadas no eran anuncio de buenas noticias. Por lo general indicaban alguna crisis de su padre. La imitó e igualmente tomó su portafolio. -yo te llevaré- pronunció tomando las llaves de su automóvil.
No tenía otra opción más que acatar. Su resuelta y demandante voz sin dudas resultaba una actitud sumisa en los demás. Caminó detrás de él hacia la puerta principal del hogar y atajando un suspiro cerró la misma.
La esperó sentado en el asiento conductor, examinando sus irrefutables melancólicos gestos. La mujer aun no sabía con exactitud que ocurrió pero anticipadamente ya se angustiaba. Frunció el ceño pero no en señal de enojo.
Se adentró al vehículo en silencio y no esperó que el mismo se esfumara de entre ellos. En todas las ocasiones en las que había compartido viajes con vegeta asimiló instantáneamente que no conversaría, por lo que ella tomaba la iniciativa. Pero esta vez, no estaba de humor como para hacerlo.
Se mantuvo callada todo el tiempo. No había pronunciado ni una sola palabra. Efectivamente estaba preocupada y odiaba que lo estuviera. Ella era la voz de la pareja y su alegría. Pero en estos momentos el desasosiego se lo impedía serlo. ¿Que podía hacer?
-Bulma cálmate. No te precipites y preocupes antes de tiempo- sabía que no diría más. Pero esas escasas palabras eran más que suficientes para serenarla. Ese hombre era su fortaleza.
-¡gracias vegeta!- lo abrazó sin previo aviso. Le encantaba su espontaneidad. Sonrío sin darse cuenta que a la vez correspondía su gesto. No acostumbraba hacerlo en público abiertamente pero no consiguió evitarlo.
Podía superarlo todo, hasta el propio infinito con su apoyo. Sus palabras la esperanzaban y alentaban a luchar.
En sus brazos hallaba amparo de toda infelicidad. Era un insuperable refugio que lo aguardaba de cada pena que lo precedía.
Ambos se apartaron y despidieron con un beso. No se marchó hasta asegurarse de que ingresara al edificio.
Sentía su fiel mirada sobre ella. Sabía por rutina que lo hacía. Llegó a la puerta y dio media vuelta. Le guiñó el ojo y lanzó un beso.
Vislumbró esa refulgente sonrisa. Debía ser un pecado al despertar tantas fogosas emociones al instante.
No esperó un último saludo y finalmente ingresó.
La observó por última vez. De inmediato aceleró el móvil y se dirigió al trabajo.
nota de autora: hola! cuanto tiempo ha pasado! realmente lamento esta gran gran demora :( no me surgen ideas satisfactorias para este fic, o mejor dicho las palabras y narracion adecuada. siendo sincera, este capitulo no ha resultado como queria. asi q pido disculpas sino cumplo con sus expectativas. besos a todos!
tania: cuanto he sufrido al ver tus review y no poder responderte de alguna manera! siento mucho esta tardanza, espero q aun quieras leer el fic. muchas gracias por tus review :)
Peny hdez: jaja no puedo decirte si fue o no vegeta el del engaño pero recuerda que la narracion en letra cursiva se trata dl pasado, pero siguientes capitulos te daran una respuesta ;) gracias por el review :)
Katty Rose: q bueno q t guste el fic y gracias por agregar el fic como historia favorita :)
Luz: bueno al fin si tarde pero actualice ja q lindo q t guste tanto el fic! :D gracias x el review :)
Stracciatella18: gracias por agregar el fic a favoritos :D
diida: si vegeta era ese niño y aun no mencione su trabajo :P jaja es muy lindo q digas q soy buena escribiendo, gracias! y gracias por los review! :)
dragongold: perdon por la aclaracion pero no era vegeta ese hombre sino ese niño :( gracias x agregar el fic a favoritos y x el review :)
