Disclaimer: Los personajes de este fic pertenecen a J.. El resto que no logren ubicar me pertenecen a mi, y no permito su uso. Si realmente quieren uno hablen conmigo.
La sangre le hervía por las venas. Su furia aumentaba cuando él se quedaba embobado mirándola, y ella, aún por encima, le sonreía.
Esa sonrisa que por una tarde había sido exclusivamente suya.
Draco Malfoy los observaba desde un rincón de la biblioteca. Tapaba sus ojos grises con un libro. Un libro del que no había mirado la tapa tan siquiera.
Ron Weasley Y Fleur Parkinson reían silenciosamente unas mesas más allá.
Por un momento la mirada de la chica se cruzó con la de Draco y frunció el ceño. Fue una milésima de segundo que el pelirrojo no notó, pero para el otro chico no pasó inadvertido.
¿Por qué había sido tan bocazas?
FLASBACK –
Al llegar a Hogsmeade, Fleur se arrepintió. No debería haber ido, y menos haber echo caso a Malfoy.
Aún le dolía la rodilla, y cojeaba levemente. Preguntó a varias personas, y por fin encontró el salón de té.
Cuando él la vio entrar, sonrió para sus adentros.
La chica no estaba nada mal. Su largo pelo rubio lucia despeinado de una manera casual. Tenía la nariz levemente arrugada y cubierta de pecas. Llevaba un vestido blanco, que le llegaba hasta la mitad de la pantorrilla, y una cazadora vaquera por encima. Su piernas eran largas y pálidas, salvo una de sus rodillas, adornada con una venda.
Cuando ella le vio, se estremeció.
El chico la observaba desde una mesa. Su pelo rubio estaba peinado hacia atrás y recogido tras sus orejas. Iba vestido totalmente de negro, salvo su bufanda, de color verde Slytherin. Su boca lucia una mueca de lado, una sonrisa burlona, y sus ojos, grises como el acero, la recorrían de arriba a abajo.
Arrastró torpemente la silla hacia detrás y se sentó. No tuvo que pasar mucho tiempo para que una camarera apareciera por allí.
- Que vais a tomar jóvenes magos?
- Una cegveza de mantequilla pog favog – dijo Fleur
- Que sean dos – señaló el rubio
Draco se quedó callado durante unos minutos. Realmente nunca había tenido una conversación sustanciosa con ninguna chica. Ellas hablaban y hablaban, hasta que el se cansaba de escucharlas y se iba.
Pero esta vez era diferente. Allí, sentado con Fleur delante, tenía que parecer enamorado de ella, o si no, Helen, una chica Slytherin que se le resistía, nunca caería en sus redes.
Y allí estaba ella también, mirando la escena desde otra mesa con sus amigas.
Su pelo negro caía ligero hasta su mandíbula, donde acababa en un corte recto. Como el de Pansy. Su nuca estaba al descubierto, y dejaba bastante a la imaginación. Sus pestañas eran infinitas, y, sus ojos negros como el azabache, le miraban directamente a él tras ellas.
Fleur dirigió la mirada hacia donde Draco estaba mirando. La otra chica le estaba guiñando un ojo a su…. ¿Realmente qué era? ¿Era una cita? ¿Una quedada de no-amigos?
- Ejem… - farfulló por lo bajo – paga que me has hecho venig aquí contigo?
Draco la miró sorprendido. No tenía una respuesta que pudiese darle.
- Para que disfrutaras de mi compañía mujer, para que otra cosa crees que estás aquí?
- Eges un flipado – dijo con burla en su voz – y no tienes aggeglo.
El rubio sonrió levemente.
- Sin remedio – murmuró – ya me lo habían dicho.
- Sales a tu padge vegdad? Pogque fijo que tu madge es la típica que te mima y te pegmite de todo.
- Mi padre está muerto – declaró en voz baja
Fleur se tapó la boca y bajó la mirada.
Lo siento, soy una mete patas. Siempge me pasa.
Draco dio un sorbo a su cerveza, y la rubia le imitó, pero sobre sus labios quedó un bigote de espuma.
El Slytherin se la quitó cuidadosamente con los dedos, y, en un acto reflejo acordándose de su apellido apartó la mano.
-Tonta – dijo en tono burlón.
- Cgeido
- Tonta – volvió a repetir
- Eso ya lo habías dicho. No eges más ogiginal? – preguntó Fleur
Draco le dio un puñetazo amistoso en el brazo, haciéndola moverse, y después se echaron a reír.
Fleur sonrió abiertamente, mostrando su dentadura perfecta. Era una sonrisa dulce, una que nunca antes había visto salir de las muchas chicas con las que había estado antes. Paró de reír cuando su mente le volvió a recordar "Eres un Malfoy, ¿qué haces?", pero continuó mirándola.
Cuando esta paró de reír, se excusó para ir al baño, y, después de alisarse el vestido con las manos se fue.
Unas mesas más allá, una chica de pelo negro aprovechó la situación.
Se levantó y se dirigió hacia al rubio, sentándose en la silla contigua a este.
- Hola Malfoy – dijo con voz melosa – desde cuando te relacionas con Gryffindors?
- No lo hago- respondió secamente el chico – y tú, desde cuando no dejas de mirarme? Sé que tengo un encanto arrebatador, pero hasta mis mayores fans son más directas que tu y no esperan tanto.
- Me estabas esperando? – preguntó la chica sorprendida
- Tu que crees? – alzó una ceja
La chica lo atrajo hacia ella, agarrándole del cuello de su impoluta camisa negra, pero este ofreció resistencia, por lo que se levantó y se dejó caer en su regazo, sentándose encima de él.
Lo besó enérgicamente sin darse cuenta de que él no la correspondía en el beso. Parecía querer arrancarle los labios y se frustró al comprobar que Malfoy tenía los ojos abiertos.
- Qué se supone que estás haciendo? – preguntó nerviosa
Todas sus amigas la observaban desde la otra punta del Salón de té. Estaban asombradas ante la acción de su amiga, y al mismo tiempo las pocas ganas que ponía el chico.
Helen era una de las más envidiadas en Hogwarts desde su llegada hacia dos años, a base de hacerse la dura y misteriosa. Tenía un carácter fuerte, y era egoísta e insensata, razón por la que estaba en Slytherin y Draco Malfoy se había fijado en ella.
Solo tenía un problema, su seguridad se veía reducida a lo más mínimo ante Pansy Parkinson. Ella había ganado su lucha para ganarse al rubio, y ahora su prima estaba en el colegio. No eran para nada parecidas, pero la belleza Parkinson la acompañaba, y, aunque fuera Gryffindor, tendría el carácter de su familia.
- No te gusto? – tartamudeó haciendo una mueca de disgusto.
Una mueca fingida. Una mueca dedicada a hacerle ver a Draco lo que se perdía si no colaboraba en el beso.
El chico asintió con la cabeza y la besó levemente en los labios. Helen comenzó a besarlo de nuevo apasionadamente.
Draco cerró los ojos con fuerza, y al abrirlos vio a Fleur. O le pareció verla. En realidad seguía siendo Helen, y aquello no iba a cambiar por mucho que cerrara los ojos con fuerza como cuando era niño y temía a la oscuridad. Ahora había crecido, la oscuridad le acompañaba allá a donde fuese. Tras la muerte de su padre, la marca en su antebrazo le traía malos recuerdos. Nadie se la había visto desde su regreso a Hogwarts, y así debía ser.
El Señor Oscuro estaba muerto, y aunque muchos ex-mortífagos habían sido admitidos en la sociedad maga después de eso, aún había gente que se echaba atrás a depositar su confianza en ellos. Aunque antes hubieran sido hermanos, amigos, vecinos… Y el lo comprendía perfectamente.
Nunca admitiría que se empezaba a interesar realmente en Fleur. No lo habían educado de esa manera. Él no mostraba sus sentimientos a nadie.
Pensó en la chica mientras besaba a Helen. Hacia tiempo que quería besarla, pero ahora ya le daba igual.
La besaba automáticamente, sin implicarse en nada. Y la chica besaba como una fregona.
Cuando se apartaron, vio a Fleur en la puerta del baño mirándolos. Las amigas de Helen se reían despiadadamente.
La rubia se acercó a la mesa donde se encontraban los dos Slytherins. La morena aún seguía sentada encima de él y sonreía con orgullo.
Fleur cogió su cazadora en silencio y salió de la sala.
Draco dejó unas monedas sobre la mesa, y se levantó apartando a la otra chica.
Corrió detrás de ella y la alcanzó, cogiéndola del brazo.
- A donde crees que vas? – preguntó con la voz entrecortada.
- De vuelta al colegio. Veo que no me necesitas más – intentó soltarse sin éxito.
- No puedes – dijo con voz firme
- Pog qué no? Esto no es una cita ni nada pog el estilo! Paga que me quegías? Paga dagle celos a esa? Pues ya lo has conseguido- gritó – Eges repugnante Malfoy.
Draco se estremeció al oír su nombre. Nunca antes lo había escuchado con tanto odio, ni siquiera de las bocas del Trío Dorado. Soltó el brazo de la chica, y, dolido como estaba, dijo las palabras de las que se arrepentiría al día siguiente.
- No eres más que una estúpida francesita que me ha ayudado a conseguir lo que quería. Crees que me hubiera fijado en ti? Me das asco.
Fleur dio la vuelta y se marchó. No quería volver a verle.
FIN FLASHBACK -
Bueeeeno que decir, muchísimas gracias por los dos anónimos que he recibido, podríais decirme algún email o algo donde localizaros?
Y bueno, el siguiente capitulo no se cuándo lo subiré, pero será la continuación de lo que hay antes del flashback! Y ya sabéis, fic con reviews, fic FELIZ!
Queee más? Ah si, dejad review sea cual sea vuestra opinión, pero dejarlo cada vez que leais esta historia, hacerme feliz, que aparte no os cuesta nada de nada, solo unos segunditos!
UN SALUDO
LOVEY-FLEUR
