Capitulo 3.
Llegue a Forks de madrugada, como lo había planeado. El viaje fue largo, pero no tanto para mí. Solo recuerdo haber dormido un poco en el avión de Seatle.
Apenas baje del taxi, me sentí mareada, rara y un poco desubicada.. Miles de recuerdos se agolparon en mi mente, recuerdos de Taylor, de su madre, del Instituto, de todo.. Sacudí la cabeza, ahora no podía dejarme llevar por el sentimentalismo, tenía que mantenerme fría ante todas las circunstancias.
Pagué al taxista por sus servicios y después el señor amablemente dejó las maletas en la puerta. Observe la casa, indiscutiblemente era hermosa, una de las mejores que había en Forks. Abrí la puerta y el olor a limpio me dio de lleno. Encendí las luces y me dirigí de frente a las escaleras que conducían hasta la segunda planta, dónde había tres dormitorios, y entre ellos el mío. Dejé mis maletas en el suelo y tan solo abrí una para sacar mi pijama de color rosa.
Volvía a la primera planta después de cambiarme, para observar más detenidamente, el que a partir de ese día, sería mi hogar. A pesar de estar en Septiembre hacía un poco de frío, pero en Forks eso era completamente normal. Caminé hasta la cocina, en donde estaba el regulador de temperatura de toda la casa, y lo puse a veintiún grados centígrados; aunque era vampiro no dejaba de tener algunas debilidades humanas.
La cocina era verdaderamente grande, tenía ya todos los electrodomésticos necesarios, y el resto de la casa estaba muy bien amueblada. Los sofás eran de un material muy fino y el color era blanco roto, bastante caros supuse.. También había una gran televisión plasma, delante la cual iba a pasar bastantes horas de insomnio...La casa estaba ya toda adornada con cosas bastante lujosas, pero modernas.. Sobre todo caras, pero poco importaba el precio ya que mi padre se lo podía permitir.. Además se trataba de aparentar ser una chica con mucho dinero, no de ser una normal y corriente, con cosas corrientes.. Suspiré.. En realidad me molestaba tener que pensar así. No tenía por costumbre ser tan superficial, pero o empezaba ya, o me iba a ver incapacitada para seguir con mis planes.
Subí las escaleras a toda prisa, y busqué unas sábanas y un edredón para la cama en la habitación de planchar. Tendí las sábanas sobre la suave y mullida cama y me tumbé en ella. Tenía un poco de sed y hambre, pero ya mañana cazaría, ahora en lo único que pensaba era en dormir y sobre todo en alistarme para que mi plan tomara comienzo.
El sonido del timbre a lo lejos me sacó del profundo sueño en el que me había sumido desde la madrugada anterior. Gracias a Dios, no había soñado con Taylor. Me levanté rápidamente, y caminé a trompicones hacia el ventanal que daba a la parte delantera de la enorme casa. Corrí las finas cortinas blancas, para ver quién era el que hacía tanto ruido.. Miré al cielo, que estaba completamente encapotado por nubes grisáceas.. Tenía pinta de estar apunto de llover, algo completamente normal en un sitio como Forks.. Volví la vista abajo y vi a un hombre con un traje de etiqueta, esperando a lado de un Jaguar XF Diesel S en color negro.
Crucé el umbral de la puerta de mi habitación corriendo, para bajar las escaleras de dos en dos y abrirle la puerta a mi vida a aquella preciosidad. Tenía un lazo de color rojo en el capó.. "Te quiero papá.." pensé, mientras me mordía en labio inferior.
Ese automóvil era perfecto.. ¿Qué más podía pedir? Era justo lo que necesitaba para aparentar lo que quería.. Una niña rica y consentida. Cogí mi cabello rubio y ondulado en una coleta y me hice el flequillo a un lado, para así dejar mi rostro despejado.
- ¿Es usted la señorita White? -preguntó aquel joven. Era bastante guapo, tenía el cabello negro, corto y rizado.
- Si.. -le sonreí amablemente y él se quedo anonadado, esas eran una de las cosas que pasaba cuando una semi-vampiro o una vampiro, le sonreía a un humano.. "El arma de caza perfecta", pensé.
- Un regalo del Señor Leonardo White, su padre. -dijo él volviendo a la realidad.- ¿podría firmarme aquí, por favor?
- Por supuesto.. -dije tomando el papel. Lo firme y se lo devolví.
- Muchas gracias señorita.. -tartamudeó.- Aquí tiene sus llaves, que tenga un muy buen día.
- Igualmente. -me despedí con la mano, mientras él subía a un BMW negro que le estaba esperando al otro lado de la calle.
Jugueteé con las llaves de mi coche y regrese a la casa para cambiarme. Hoy sería mi primer día en el instituto de Forks, y a pesar de que el olor de los humanos no me molestaba en absoluto, tenía que alimentarme.. Consejos de un padre sobre protector, que quería impedir a toda costa que su hija se convirtiera en lo que él había sido un día.
Entre emocionada y nerviosa salí de caza, tomando camino por el bosque que se extendía tras mi hogar. Corrí lo más rápido que pude, abriéndome paso entre la maleza del húmedo bosque de Forks. Seguí mis instintos vampíricos hasta dar con la presa que sería mi desayuno. Era un ciervo de sangre dulce y caliente, que estaba pastoreando a lado de un pequeño arroyo, formado a partir de una bolsa de agua en el suelo.
Me preparé para abalanzarme sobre mi presa y una vez la tuve bajo mi control, sacié toda mi sed. Sentí que ya era suficiente por una mañana. Normalmente no necesitaba beber mucha.. Mi padre siempre compraba botellas de sangre fresca que calentaba en el microondas cuando era pequeña. Incluso cuando vivía en Italia venía con las botellas de sangre, bromeando. Pocas eran las veces que nos íbamos de excursión a algún bosque para cazar animales.. La verdad es que la sangre recién salida de algún animal era mucho más rica que la calentada en el microondas, pero cuando no tienes dónde cazar esa es la única salida.
A diferencia de los sádicos vampiros para los que trabajaba mi padre, ambos nos alimentábamos de animales. Éramos "vegetarianos", por así decirlo. Los Vulturi jamás entendieron el por qué de nuestra elección, pero era sencillo en realidad. Mi padre había renunciado a la sangre humana cuando conoció a mi madre. La suerte era que a pesar de trabajar para ellos como su abogado, no había cambiado de parecer.
Regrese a casa, tomé el bolso y me subí a mi nuevo auto, que ronroneo a penas lo encendí. Sonreí y me dije que tendría que llamar a mi padre para agradecerle el regalo.. "¿Cómo estará Leo?" Me pregunté en mi fuero interno, mientras daba marcha atrás para dirigirme hacia el Instituto.
Cuando llegué no pude evitar sonreír al ver que todas las miradas estaban fijas en mí. Había decidido ponerme la mejor ropa que había comprado. Fui hacia Secretaría sin problemas, ya que en realidad me conocía ese instituto como a mí misma. Nada había cambiado en nada y eso que habían pasado ya varios años.
Una mujer mayor de cabellos rojizos me atendió, era bastante amable aunque parecía bastante incontenta con su trabajado.. Rellené los papeles de las actividades optativas y las clases a las que quería ir y cogí el horario, las llaves de mi taquilla y el mapa de las clases que me dio.
Todos los alumnos cuchicheaban a mi alrededor, mientras yo solo me limitaba a sonreír para mis adentros.. Las chicas no paraban de mirarme y sonreír amablemente.. De momento había conseguido mi primer objetivo: ser el centro de atención.
Caminé hacia la que sería mi taquilla, dejé todos los libros que me había encontrado ya en casa gracias a que mi padre había tenido la gentileza de comprármelos todos, y cogí los de las primeras horas. Biología, Cálculo y Literatura, esas eran mis tres primeras materias.
Crucé los pasillos del Instituto con gracia y la mejor de las sonrisas surcaba mi rostro. Cada vez que pasaba por algún cúmulo de personas, me habrían paso sin ninguna dificultad. La verdad es que el Instituto de Forks no tenía la pinta de ser el Instituto con más gente adinerada de todo Estados unidos, pero algo habría que hacer.
Al pasar por delante de el Aula de música sentí que algo me recorría el cuerpo.. Era el recuerdo de Taylor.. Perdí completamente el rumbo, aunque intenté que no se me notara.. No fue nada más que un intento vano ya que al ponerme la mano en los ojos choqué contra alguien y todos mis libros fueron a parar al suelo.. Mis piernas flaquearon y me sentí débil. Por un momento pensé que yo también caería, pero unos brazos me cogieron con fuerza.
- ¡Eh! ¿Estás bien? -me preguntó una voz aterciopelada. Era la voz más perfecta que había escuchado en mi vida. Me cogí de aquellos brazos musculosos para no caer y pude sentir su olor.
El olor de su sangre.. era tan dulce.. Hubiera dado lo que fuera por probarla.. Por un momento pensé que lo haría, no pensaba en nada más que sentir su pulso en mis labios y el sabor metálico y dulce de su sangre en mi lengua.. Podía casi saborearla.. Sentí cómo mis colmillos crecían poco a poco y mis dientes afilados ardían por el deseo.. Pasé mi lengua en ellos para controlarme.
Abrí mis ojos y giré mi rostro después de ser conciente de que no podía.. Entonces me encontré con sus brillantes ojos verdes mirándome fijamente con un atisbo de preocupación.. Era el humano más guapo que había conocido en toda mi existencia. Su cuerpo estaba cerca del mío y podía sentir su dulce respiración chocar contra mí.. No sabía cuánto tiempo podría resistir esas ganas que tenía de poseerle.. No sabía hasta qué punto deseaba su sangre.
Hola bueno ya que ahora tengo untiempo me he decidio ha actualizar, así que dejare dos capitulos :D
Bueno auqnue no halla reviews me gustaria dar las gracias a todas aquellas personas que se tomen la molestia de leer esto, y en especial a Bluemoon y Yumey. Espero que les guste
