Capítulo cuatro: Retroceso
"Estoy aquí en el borde otra vez
Desearía poder dejarlo ir
Sé que estoy a un solo paso
De transformar mi alrededor"
Nunca, jamás han desayunado sintiéndose verdaderamente incómodos. Las miradas van y vienen entre todos y para todos, y solo se escucha el tintineo de los cubiertos contra los platos. Con las cabezas gachas, Oob y Pan evitan mirarse por más de un minuto completo, y no pueden contener los sonrojos cuando los demás se dan cuenta de las furtivas miradas. Lo cierto es que ya nada es un secreto en esa mesa, pues Videl se encargó de que Gohan se enterara de la situación y lo mismo sucedió con Goku, el cual le soltó todo a Chichi… Después de todo, en el matrimonio ya nada pasa desapercibido. Nadie hace nada para derretir esos glaciares que se están produciendo entre ellos y simplemente continúan comiendo despacio. Si no fuera porque están en pleno verano, el frío se sentiría en todo el lugar.
—Bueno…mmm… Pan, ¿cómo van tus entrenamientos? —dice Goku, sacando a todos del ensimismamiento en el que se encontraban.
Pan carraspea un poco antes de contestar— Pues…creo que van bien.
El abuelo solo asiente con la cabeza muy, pero muy despacio, y hace gestos con la boca que la nieta no entiende. Pasa más tiempo todavía y nadie vuelve a decir palabra. ¿De qué va todo esto? Goku fue el que invitó a Oob al desayuno y ahora nadie es capaz de hablar. Eso era realmente ridículo, y de nada ayudaba que momentos antes Pan y Oob se hayan besado. Él por su parte, no se saca esa escena de la cabeza, y no quiere hacerlo, porque fue perfecto. Mientras tanto, ella ni siquiera le dedica un pensamiento a lo acontecido, ya que tiene suficiente con la pena que está pasando en la mesa. Así que se apresura a terminar su desayuno, y ante la mirada sorprendida de todos, se levanta bruscamente de la mesa.
—Iré a entrenar… Gracias por el desayuno, estuvo delicioso.
Se dirige lo más rápido que puede hacia la puerta, y antes de que su madre o alguien le diga algo, sale disparada del umbral. No entiende lo que pasa, y como un destello pasa por su cabeza la posibilidad de que todo había sido planeado.
Como es su costumbre, inicia sus entrenamientos simulando una pelea, se convierte en saiyajin y destroza piedras por doquier. La idea del desayuno planeado no deja de darle vueltas y eso provoca que se enoje mucho más, y las piedras sufren un cruel destino. ¿Qué derecho tienen de hacer algo así? Claro que su familia es algo entrometida, pero al parecer les agrada la idea de que fuera pareja de Oob. ¿Y eso qué? No les da derecho a metérselo por los ojos, además de que el rencor que siempre sintió por él no se ha esfumado aún. Había comprendido que la culpa no era toda de Oob, pero no es fácil olvidar todos esos años. Aunque quisiera hacerlo, resulta muy, muy difícil; además todo va rápido, ni siquiera hay un momento en el que pueda respirar tranquilamente. Siempre está él detrás, en cada lugar en el que ella está, hasta en su habitación… Ya va siendo hora de cerrar esa estúpida ventana.
Se toma un descanso y se queda contemplando las cascadas. Cuánta paz hay en esa agua, corriendo libremente por los márgenes, fresca y clara. Necesita contagiarse de esa paz para no volverse loca, pues no está acostumbrada a recibir tanta atención de un chico. Y ese chico una vez le dijo que no era como los demás. Ciertamente no lo es, porque los otros no eran tan castrantes, acosadores y no entraban volando por su ventana.
Se cansa de pensar en ello, y simplemente se queda mirando de nuevo las cascadas, sentada ahora, abrazando sus rodillas sobre su pecho. Vaga la mirada en los pequeños peces que logra ver, cómo se dejan llevar por la corriente y cómo pelean contra ella también. Y se le prende el foco. Ella se está dejando llevar por la corriente (Oob) y no ha hecho nada por pelear en serio. Ya le había advertido al chico que no iba a poder conquistarla, y a ese paso él ya le lleva demasiada ventaja, cosa que ya no puede pasar por alto. Si algo la caracteriza es su carácter, idéntico al de su abuela y su madre, así que ya va siendo hora de emplear esa parte de su genética. Tan absorta en estos pensamientos está que no se da cuenta de que Oob ha llegado a su lado.
— ¿Te encuentras bien? —dijo casi susurrando—. En el desayuno no te veías tan contenta.
Ella le lanza una mirada casi furibunda— No es de tu incumbencia.
Oob se preocupa, pues sabe que hay algo de por medio y siente curiosidad, quiere saberlo, porque simplemente quiere saber todo de esa chica que desde hace años le ha robado el corazón— Permíteme ayudarte, Pan. Por favor.
— ¡Si tú eres el maldito problema! —grita y se levanta de golpe—.Todo esto es tú culpa.
— ¿Ahora qué hice?
— ¡Hiciste todo! Ése es también un problema… —se aleja unos pasos, y después vuelve sobre los mismos— Con tu convicción de conquistarme, entrando por mi ventana. ¡Viéndome desnuda! ¿Acaso no tienes o sientes vergüenza?
El chico mantiene sus ojos fijos en Pan, con la boca ligeramente abierta— ¡Claro que la siento! Siempre lo he hecho. He sacado el valor de quién sabe dónde para lograr algo contigo. Me muero de pena, se me desboca el corazón cada vez que te veo, tengo que forzar tanto mi garganta para hablar con naturalidad, que casi pareciera que me va a explotar —suspira y se lleva las manos a la cara—. No puedo evitar sonrojarme y cohibirme antes de hablarte, pero todo lo hago por ti. Porque de verdad te quiero.
Pan se queda callada, lo mira a los ojos. Su corazón está exaltado y su respiración se comienza a tornar entrecortada, pero no sabe bien porqué. Se le hace mucho más fácil atribuirlo a que está furiosa con el chico que tiene enfrente. Sí, definitivamente sería lo mejor. Se lleva las manos a la cintura y aparta la vista, tratando de serenarse un poco.
—Pues no necesito estas cosas. No necesito nada de ti, ni de nadie. No quiero nada de esto, ¿entiendes? Así que déjame en paz —dice y da media vuelta para salir volando de ahí, pero el chico la detiene.
—No es cierto, ¿verdad? —se escucha casi como una súplica—.Lo sé.
Pan entorna los ojos— ¿Qué tanto crees saber de mí? No me conoces realmente. Todo lo que "crees"—imita las comillas con los dedos— saber mi abuelo te lo dijo, y con solo observarme y saber a qué hora hago las cosas, no te hace ser un experto en mí. Así que olvídalo.
— ¿Cómo quieres que sepa algo sobre ti si no me dejas? Te escondes de todos, no hablas claramente. Esperas algo que a nadie le permites darte, entonces, ¿cómo diablos pretendes que sepa algo de ti? No juegues así, por favor —la suelta, y se da media vuelta, claramente enojado—. Traté con todas mis fuerzas de hacer lo correcto, aún sin saber nada sobre ti, pero si te harta, lo mejor es dejarlo por la paz. Quise demostrarte que yo no soy como los demás, pero al parecer prefieres a ese tipo de persona —se le quiebra la voz, y antes de que salga una lágrima se despide—. Pues bien…te dejaré en paz, como tanto quieres.
Oob, sin más, sale volando y poco a poco se aleja. Ahora es el turno de Pan verlo partir, y las palabras del chico se quedan como tatuaje en su memoria. Suspira.
—Al parecer ya lo harté…como a los demás —dice, poco antes de levantar el vuelo en dirección opuesta al chico. Agacha la cabeza, dejando que su flequillo le cubra por completo los ojos.
"No destroces lo que queda de mí
Haz de mi corazón un lugar mejor".
Vuela demasiado rápido. El viento le da de golpe en el rostro y se lleva sus lágrimas, mientras hace todo lo posible por no dejarse caer al vacío. Aprieta sus labios lo más fuerte posible para impedirse gritar, así como también aprieta sus puños, para no lanzar ningún ataque. Oob no hace más que pensar en las palabras que hace unos momentos le ha dicho a Pan, le duelen todavía, pero sabe que fue lo mejor. ¿Para qué seguir? Si claramente ella no quiere nada de él. Está consiente de que lo odia, y fue culpa suya tratar de cambiar los sentimientos de aquella muchacha tan agresiva. Él mismo se propuso participar en un juego que sabía que no iba a ganar. De nada le sirve obligarla a quererlo, no le sirve para un carajo intentarlo siempre. Lo intentó, ambos lo saben, pero el que sale perdiendo era Oob. Porque le duelen las manos de recoger los pedazos de su propio corazón, pero le duele aún más ver que ella no es feliz. Si tan solo pudiera darle todo lo que necesita, lo haría encantado. Pero no puede. Porque ella no se lo permite. Lo mejor es dejarla ir y procurar implorar porque a ella se le presente una oportunidad para ser feliz y eso sería suficiente para él. Porque, después de todo, todo lo que Oob necesita es que la chica que tanto ama sea feliz. Con él o sin él.
Comienza a descender, y cae por completo sobre el pasto. Desde hace rato ha estado llorando cada vez más, tanto que sus lágrimas le empañaron la vista. Aterrizó en un parque, que en esos momentos está vacío; no hay ningún alma, a excepción de una chica de largo cabello azul. Le toma un momento darse cuenta de quién se trata.
—Bra —se levanta y se seca las lágrimas— ¡Bra!
La chica voltea al oír su nombre. Al ver Oob se sorprende un poco, pues aunque lo conoce desde hace unos años, casi nunca ha hablado con él. El chico siempre ha sido muy tímido con alguien tan excéntrica y extrovertida como ella.
—Hola Oob —dice mientras agita su mano—. ¿Qué te trae por aquí?
—Nada… Simplemente volaba y aterricé en este…
— ¿Qué te ha pasado? —lo interrumpe y le mira detenidamente—. Tienes los ojos rojos… ¿Has estado llorando?
Oob se sonroja. No esperaba que Bra se diera cuenta de que ha estado derramando lágrimas por alguien que jamás iba a tener. Aparta apenado la vista, evitando lo mejor posible la mirada azul inquisitiva de la muchachita. Ella sigue observándolo, con las manos sobre su pronunciada cadera. Qué diferente era ella de Pan.
—Claro que no…simplemente se me ha metido un bicho en el ojo.
Bra pone ojos de huevo y sonríe— Anda, dime qué te pasó. Dice papá que un hombre no llora, pero mamá le lleva la contraria diciendo que hasta los más valientes lo hacen.
—Me da pena que me vean así…
—Ay por favor. No quedarás como un tonto ante mí.
La chica le ofrece su mano, y Oob, muy a su pesar, la toma. Bra lo dirige hacia unas bancas cercanas y se sientan. Ella le sonríe, para darle la seguridad necesaria y así el chico le tenga confianza y le cuente su problema.
—Habla, por favor.
Oob aparta de nuevo la vista. Juguetea con sus dedos y se sonroja sobremanera, pues no está acostumbrado a hablar con Bra; aparte de que casi no se le da hablar con chicas, el señor Vegeta le daba un poco de miedo, pues se pone realmente furioso con todo lo relacionado con su hija.
Se acomoda el cabello y suspira, decidido a hablar.
—Se trata de Pan…
— ¡Lo sabía! ¡Ella te gusta!
— ¿Tanto se me nota? —dice el chico mirándola, sonrojado—. Pensé que nadie se daba cuenta.
Bra ríe y se acomoda el cabello, como una señal de triunfo— Nada se me escapa, muchachito… Además sí, eres demasiado obvio.
Oob suspira de nuevo y agacha la cabeza— Bueno… Pues todo comenzó…
Le lleva más de media hora contarle detalle a detalle todo lo que ha pasado en los últimos días. Desde que le había prometido a Pan conquistarla, cuando la vio desnuda, cuando se disculparon por todos esos años infernales y por último, cuando la besó. Bra escucha a su interlocutor muy atentamente, y le conmueve que el chico haya tenido las agallas para intentar algo con la insufrible Pan. La conoce desde pequeña, pero no ha tenido oportunidad de entablar una amistada con ella, pues la chica siempre ha estado empeñada en entrenar. También le da un poco de lástima la manera en la que Oob le expresa todo lo que siente por Pan; pues en su voz nota un dejo de melancolía y dolor, como si ya la hubiera perdido por completo. Como si ya no tuviera las esperanzas para seguir intentándolo. Y cómo no, si la mismísima Pan se ha encargado de dejar al pobre chico sin ilusiones ni esperanzas.
— ¿Puedo ayudarte en algo? —pregunta después de tan dolorosa narración.
Oob niega con la cabeza— Ya me di por vencido, y nada de lo que hagas, ni tú ni nadie, va a cambiar lo que ella siente por mí. Y eso en rencor…lo más probable es odio.
—Sé que lo del señor Goku dejó muy trastornada a Pan, pero debes tenerle paciencia. Algún día te perdonará por completo.
— ¿Y qué se supone que haga hasta que llegue ese maldito día? —dice mientras la mira, como si quisiera que le diera todas las respuestas.
—No dejes de intentarlo… La capital del Oeste no se hizo en un día.
—Ya te he contado todo lo que he hecho por ella.
—Pues hazlo todo, y después haz más… No te rindas tan fácil.
Oob se rasca la cabeza y se moja los labios con la lengua. De repente le ha entrado una terrible sed— Simplemente ya no quiero molestarla. Le incomoda mi presencia, no me soporta. Quiero que sea feliz, pero no voy a obligarla a que lo sea conmigo.
Bra lo mira enternecida. Qué afortunada es Pan al tener el corazón de un chico así, aunque siempre se da a la tarea de estrujarlo entre sus manos. Y también qué tonta y más tonta era, por el simpe hecho de no quererlo. Pero Oob tiene razón, piensa, pues de nada serviría obligarla a estar con él si no quiere.
—Bueno, me voy —dice Oob, levantándose. Estira sus brazos y los coloca detrás de su nuca—. Muchas gracias por escucharme.
—Nos vemos entonces —la chica también se levanta—. No te rindas, ¿vale?
Oob solo atina a sonreír y sale volando. Ya ha tenido suficiente de ese parque, y también de la pequeña Brief. »Pues hazlo todo, y después haz más« Con esas palabras en mente dándole dolor de cabeza, se dirigió hacia su hogar.
CONTINUARÁ...
¡Hola a todos!
Perdón por no actualizar tan pronto... Lo que sucede es que estuve de vacaciones y como por arte de magia se me secaron las ideas. No solo para este fic, sino para otras cosas, ¡realmente no pensaba en nada más que en descansar de la escuela por al menos dos semanas! Pero ya volví, y espero que no se me apague el cerebro de nuevo... Además dudo que alguien extrañara esta historia.
Algunas aclaraciones:
El fic está tomando rumbos que no tenía planeados. Nunca he sido buena para escribir lo que debo escribir en los capítulos determinados. Soy un desastre en ese aspecto y mi mente divaga demasiado cuando se enciende. No sé si sea bueno o malo. Anyway, en el capítulo anterior comenté que ya era hora de que todo se fuera por la borda y esto fue el principio de una serie de (espero) malentendidos, lágrimas y cero reconciliaciones. ¡No todo es color de rosa, gente! Además de que estoy entrenando para un fic mucho mayor que este para la posteridad, y necesito expresar mucho dolor (?)
Entre otras cosas, aparte de la secada de ideas que me he dado, han habido problemas (xD) con gente alrededor. Lo quiera o no, en pequeña escala mantiene mi mente ocupada en ese asunto, que no me permitió escribir sobre mis queridos Oob y Pan... Pero la traba ya desapareció, así que espero que mi mente fluya como lo ha estado haciendo siempre... ¡Y qué mejor con un poco de música para mitigar los gritos de gente externa!
Bueno, esto es todo por ahora... Gracias a todo aquel que esté dispuesto a leer.
Nos leemos pronto.
¡Ciao!
