Esta es una adaptación a un libro de la autora Gia Blue

Los personajes son de Stephenie Meyer.


Capítulo IV

Adoro cuando los hombres muerden mis pezones. O marcan mis pechos con sus dientes. Se siente tan territorial. Como un macho alfa marcando a su puta perra. Me estremezco de la cabeza a los pies cuando chupa mi carne profundamente en su boca. Joder. Se siente como si mi columna fuera a derretirse en cualquier momento. Como cera sobre alquitrán caliente. Para el momento en que ha terminado, mis bragas están saturadas con mis jugos.

El Sr. Cullen traga y sigo el camino de su manzana de Adán con mi mirada.

— Eres tan bonita, Isabella. Una niñita bonita, ¿no? — Aprieta los globos de mi culo.

Me gusta su cumplido. Suena sincero y me estremezco ante el pensamiento de nuestra diferencia de edad, de ser llamada una niñita.

Pasa sus manos sobre mis muslos. Sus manos callosas y de soldado, perfeccionadas por la batalla se sienten ásperas contra mi piel. Continúa su viaje hacia arriba, los dedos tentando la coyuntura de mis muslos.

— Dios. Estás mojada. —

— Me quemo por ti — Exhalo.

— Hmm —Levanta mi minifalda y desliza sus manos debajo de la seda de mis bragas. Una maldición florece en sus labios — Tan liso. —

— Me gusta liso. Es más limpio, ¿sabes? Sé que a los hombres no les gusta tener pelos en sus bocas. —

El Sr. Cullen hace un sonido extraño en su garganta, sus ojos se amplían por un momento mientras toma un respiro profundo y ágil.

Rio y me levanto de su regazo antes de tirar de mis bragas por mis piernas. Un destello más tarde y pierdo mi falda también. Un chasquido de mi pie y pateo la falda de mi tobillo, dejándome desnuda ante el mejor amigo de mi papi.

El Sr. Cullen agarra mi culo, atrayéndome más cerca. Frota sus labios sobre mi vientre, sus dedos van a mi coño, tentando mis labios más bajos. Me oprimo contra él, volviendo su palma buena y húmeda con mi crema.

— Siéntate sobre el fregadero — Ordena.

Me alejo, más que lista para su boca sobre mí. No he tenido una buena ronda de sexo oral en un rato.

Caigo sobre la esquina del fregadero y abro mis piernas ampliamente. Gime otra vez ante la vista de mi coño. Como le había dicho, me rasuro hasta que queda liso. Separo los labios de mi sexo, exponiéndome hasta que el aire frío toca cada parte de mi lugar secreto, hasta que estuve segura que veía mi pequeño agujero rosa.

Dios. Un pensamiento repentino hace que mi corazón palpite. Si el Sr. Cullen fuera tan grande como se sentía, ¿realmente encajaría en mi coño pequeño y apretado? Me gusta una polla grande. Sin mentiras. Me gusta la sensación de ser estirada y llenada.

Tengo este enorme vibrador que llamé el Sr. Rosa. Es de 33 cm de largo y me ha hecho chorrear muchas veces si lo atasco y toco mi cerviz, masturbándome profunda y duramente. He tenido muchas horas divertidas con el Sr. Rosa cuando mis padres no estaban en casa. Incluso aunque el Sr. Rosa es divertido, nada vence a una polla real. Es dura, pero flexible al mismo tiempo. Además, adoro cuando los hombres me follan tan profundamente que puedo sentir sus bolas presionando contra mi clítoris. La manera en que su vello púbico pincha la contra piel desnuda y sensitiva que puede hacerme correr y correr.

El Sr. Cullen hace un ruido en su garganta.

— Rosada y linda — Me dice.

Mi corazón se hincha con orgullo. De acuerdo, mi coño también.

Frota los labios de mi sexo con sus dedos antes de bajar su cabeza y lamerme, su lengua viajando del agujero al clítoris. Dulce Jesús y María. Lo que hizo envía un alto octanaje de lujuria a través de mí. Maúllo como una gatita mientras me come como un profesional.

Sin prisas, realmente tomándose su dulce tiempo como si estuviera saboreando fruta prohibida y madura. Mordisquea, chupa, lame y magulla los labios de mi sexo con sus dientes. Tirando. Pellizcando. Probando. Saboreando y sacando más de mi jugo de mi coño. No me importa. Me gusta un poco de dolor. Su lengua está en todas partes. Sobre mi clítoris. Sobre mi apertura. En mi interior. Dios.

Estoy delirante. El placer es increíble y enredo mis muslos alrededor de su cabeza mientras me aseguro en la esquina del fregadero con una mano. Me lleva incluso más lejos. No puedo creer que su lengua pueda llegar así de profundo, pero no voy a quejarme. Incrementa su ritmo, dándome todo lo que necesito y estoy elevándome más, el placer derramándose a través de mí. Y solo sigue subiendo, mi cuerpo estremeciéndose con cada respiro, el éxtasis llegando más. Incrementa su ritmo, la lengua trabajándome más duro y dándome más.

— Estoy cerca. —

Tararea contra mi clítoris, las vibraciones viajan a través de mí y mis nervios se encienten, empujándome sobre el borde hasta que estoy corriéndome, gritando su nombre. No, no solo su nombre. Su nombre sale de mis labios.

— ¡Edward! —

El Sr. Cullen gruñe contra mi coño lamido continuando, follándome hasta que me corro una segunda vez, mi cuerpo estremeciéndose y temblando con placer. Lame mi coño, y mis jugos cubren su cara.

— Edward — Sollozo — Oh, Edward. —

Lanza su lengua contra la capucha de mi clítoris.

— Te gusta? — Su voz es brusca, sexy y necesitada — Pequeña zorra sucia. —

— Joder sí — Estoy sin respiración, jadeando.

Se inclina hacia adelante, la boca abierta, pero lo detengo.

— Quiero chuparte la polla. —

El Sr. Cullen se congela por un momento, luego se levanta, se desabotona su cinturón. Me deslizo del mostrador y hago sus manos a un lado para ayudar, tirando de sus vaqueros una vez abiertos. Mi boca se hace agua cuando veo que es un tipo de hombre comando, su polla balanceándose libre tan pronto sus pantalones están abajo.

Dios. Es tan grande que imaginé que no puedo esperar a tener mis labios alrededor de su polla. Es gorda, gruesa y larga, la cabeza ligeramente más grande que una ciruela. Las bolas del Sr. Cullen son grandes, altas y parecen pesadas. Lamo mis labios, imaginando su sabor. Sin dejar pasar otro segundo, lo empujo hacia atrás hasta que está sentado en el inodoro otra vez.

Caigo sobre mis rodillas y no vacilo, tragándolo tanto como puedo, saboreando el primer indicio de almizcle, calor y dulzura salada que emana de su eje. Bajo mí, se sacude y tiembla cuando envuelvo mi mano alrededor de su polla, masajeando su barra caliente mientras chupo la cabeza de su polla como si mi vida dependiera de ello.

— Oh, Bell's — Toma mi cabello, y un indicio de dolor punzante se funde a través de mí — No sabía que eras tan buena. Chupa mi polla —Flexiona sus caderas, empujando su excitación más profundamente en mi boca.

Lo libero con un ruidoso pop.

— He tenido mucha práctica. —

Me da una mirada sorprendida, sus ojos ampliándose, su boca abriéndose. Quizás no creía que yo era sexualmente activa. Incluso aunque soy una zorra de corazón, he engañado a muchas personas con mi fachada fría y angelical.

Lo chupo otra vez, queriendo impresionarlo con mis habilidades duramente ganadas. Pronto está jadeando, ambas manos metidas en mi cabello. Su respiración jadeante se ha reducido a una cadena de cortas arcadas mientras muevo mi cabeza de arriba abajo. Amaso sus bolas mientras hundo mi boca hasta que la punta de su polla empuja la parte posterior de mi garganta. Estoy enojada porque no puedo tomarlo todo. Es tan largo y grueso que realmente tengo que estirarme para acomodar su alarmante circunferencia.

— Eso es, chupa mi polla gruesa — Sus dedos se entierran más profundo, como si me urgiera a tomarlo todo, darle más — Tómala. —

El pecho del Sr. Cullen se levanta, la expresión en su cara se endurece como si estuviera tratando duramente de evitar su orgasmo. Y no quiero que se corra todavía.

No antes de que haya tenido su polla en el interior de mi coño. Profundo. Duro. Una y otra vez. Le doy una última chupada larga y saco la polla de mi boca y me levanto para montarlo a horcajadas. Debe haber adivinado qué va a pasar, el tiempo, la expresión de querer en su cara se vuelve preocupación. Las dudas probablemente están arrastrándose de nuevo a su mente, así que lo calmo.

— Te quiero. Te he querido por mucho tiempo. Profundo y duro en mi coño. No quiero irme de casa antes de que te tenga. —

— ¿Irte de casa? — Su voz es profunda y ronca, su polla todavía dura entre mis muslos.

— Voy a Brown este otoño —Giro mis caderas, lanzando un gemido desde el interior de su pecho, y mi coño se contrae, doliendo por tenerlo en mí.


LO SE! Soy mala, pero mañana tendran capítulo & si se portan bien el miércoles otro nuevo.. creo que serían los dos úlitmos capítulos, pero es cosa de que verifique bien & mañána cuando suba capítulo les digo bien cuantos faltan.

Les pido mis más sinceras disculpas por dejarlas en lo más emocionantes pero es que es inevitable no hacerlo.. lo siento!

Bueno sin más me despido.

Katte

Amor&Cohetes