Disclaimer: Todo lo referente a la saga de Harry Potter, tanto personajes como escenarios, son propiedad de J.K. Rowling. Esto es una simple historia hecha sin ánimo lucrativo, sólo por entretenimiento.
Una disculpa, un plan y una amenaza
Eran las 7 y 30 de la tarde y estaba sentada en su cama, sin siquiera haberse cambiado el uniforme escolar y viendo como una agitada Tseng se cambiaba constantemente el lápiz labial, gruñendo por lo bajo que no encontraba el color perfecto. Lily, a pesar de ser una chica muy simpática y llevarse bien con la gente, no solía ser muy expresiva a la hora de transmitir sus sentimientos a los demás, por lo tanto, el pedir disculpas no se le daba muy bien. Pero tenía que hacerlo y el tiempo se le estaba agotando. Lo menos que quería era estar a las ocho en punto en la fiesta, ya que eso seria complacer a Scorpius. De hecho, nunca quiso asistir a esa dichosa fiesta, pero la misma Emily Blonw se le había acercado esa tarde para hacerle prometer que iría sin falta.
Sabía que Tseng ya estaba casi lista, y también sabía que no estaba dispuesta a quedar mal frente a Alfred. Y si quería tener a alguien que por lo menos le mandara buenas vibras esa noche, tenia que ingeniarse algo, y rápido.
-Ponte mis sandalias, te quedan mejor que esas botas –sugirió para por fin romper el hielo.
- Si lo haces para ganar puntos conmigo…
-¡No!- dijo casi gritándole. Sólo le quería pedir disculpas¿por qué se la tenía que poner tan difícil?-. Lo hago por que quiero que estés espectacular frente a Alfred –respondió con voz más calmada
-Gracias –dijo secamente
- Mira Tseng –dijo, colocándose de pie de un salto. Los nervios la estaban matando- Sabes que yo no soy de las personas más expresivas.
- Eso ya lo se –replicó en forma sarcástica
-Necesito que me perdones Tseng –continuó, haciendo caso omiso a su comentario-, no debí haber metido a Daniel en esto, pero es que entiende que Malfoy me descompone, y no pienso lo que digo cuando está cerca –dijo Lily, ya desesperada porque la cara Tseng no había cambiado ni un ápice, aún seguía estando muy seria-. Por favor, no quiero discutir contigo por ese estúpido, egocéntrico, mujeriego, hipócrita, narcisista...
Tseng soltó una risa suave. Su amiga tenía ya la costumbre de perder el sentido de la conversación cuando pensaba en Malfoy, y consideraba que la reprimenda era suficiente.
-Lily… ¡Lily!- dijo moviendo una mano frente su cara para que despertara- No es la hora de insultar a Malfoy, entiendo perfectamente que lo odies, yo también, pero no es el momento. Ahora vete a duchar porque tienes que ir a una fiesta donde debes lucir divina, te dejo la ropa sobre la cama por que ya me tengo que ir.
-Ya voy, ya voy. ¿Eso quiere decir que me perdonas? –por primera ves en todo el día Lily pudo respirar en paz, era increíble lo necesario que era la presencia de Tseng para que ella pudiera estar tranquila.
-Si, ya has sufrido demasiado –dijo de forma condescendiente mientras ambas lucían una sonrisa.
-¡¡Ah!!! Gracias amiga. –gritó Lily mientras corría a darle un abrazo
- Ja, ja, sí eres exagerada pelirroja. Pero Lily, entiende una cosa: –el rostro de Tseng se tenso un poco- si te conté lo que me pasa con Daniel es porque te considero mi amiga. Entiendo que lo que te hizo Malfoy fue muy doloroso, pero eso no significa que vas a descargar tu sufrimiento conmigo, porque lo que hiciste me dolió y mucho. Tal vez no lo hiciste con esa intención, pero para la próxima mídete, porque no estoy dispuesta a aguantar algo así dos veces
-Nunca mas va a volver a pasar, te lo aseguro –dijo mientras volvía a abrazar a su amiga. Sabía muy bien que hablaba en serio y no estaba dispuesta a defraudarla.
-Ahora escúchame bien –Tseng tomó una pose de madre que aconseja a su hija cuando va a asistir a su primera fiesta sola- primero que todo, ponte la minifalda negra, esa que te pedí prestada para vacaciones.
-¿Qué? Estás loca, Scorpius va a pensar que me esmeré para estar con él.
-No me interesa lo que piense Malfoy, ni que fueras a pasar toda la noche con él –respondió como si fuera lo más lógico del universo.
-¿Y con quién pretendes que pase la noche¿Con Alfred y tú cumpliendo función de porta velas? –replicó sarcásticamente- ¡Ni loca!
Las dos amigas continuaron discutiendo muchos puntos, y lo más rápido posible, acerca de lo que podía y debía pasar y lo que no debía ni podía ocurrir esa noche.
En otra parte del castillo, específicamente en las mazmorras, Scorpius estaba maldiciendo por lo bajo el momento en que decidió comentarle a su casi hermano y amigo Daniel Zabinni, que iba a ir a la fiesta con la menor de los Potter.
Daniel era un chico alto con unos ojos almendras y un cuerpo que parecía esculpido por los ángeles, hasta la misma Lily admitió en una ocasión que, si no estuviera tan enamorada de Scorpius, ya se habría inscrito en su club de admiradoras.
-¡Es que acaso no lo entiendes, lo nuestro es imposible!
-Dame una sola razón para que sea imposible y te dejare en paz
-¡Una! Tengo miles, por favor.
-Mejor para ti, dame solo una –dijo colocándose enfrente de él mientras se colocaba la camisa.
-A ver, por dónde comienzo… -respondió, colocándose la mano en la barbilla de manera pensativa- Primero: su mejor amiga, esa tal Tseng¿sabes? Me odia y me detesta, si me pudiera enviar al infierno lo hubiera hecho sin pensárselo dos veces.
-De esa hermosura no te preocupes, que de ella yo mismo me encargo esta noche –dijo con mirada lujuriosa.
-¿Qué acaso el gran Daniel Zabinni no consiguió pareja para esta noche? –preguntó en tono burlón.
-No me cambies el tema. Además ahora solo te quedan 900 razones para que su amor sea imposible.
-NO es amor… es solo un capricho –dijo casi en un susurro, tratándose de convencer que esa era la mera verdad
-Bueno, 900 razones para que tu capricho no sea saciado
Volteó los ojos, ya estaba perdiendo la paciencia. ¡Es que acaso su amigo no podía aceptar la verdad de que la amaba de una maldita ves!
-Segundo, es una Weasley-Potter, casi Granger.
Daniel paró inmediatamente de peinarse su sedoso cabello para mirar a Scorpius como muy pocas veces lo había hecho.
-Si te estas refiriendo a la traición de sangre, te lo juro que….
-¡No¿Te has vuelto loco! Eso es cosa del pasado Zabinni, jamás me fijaría en esas tonterías –dijo en tono ofendido.
¿Cómo habría creído que él sería capaz de de pensar en esas cosas? Si bien era cierto que Draco Malfoy no era un amor de padre, las cosas habían cambiado mucho en esos años y uno de esos grandes cambios era que, tanto en la casa de los Zabinni como en la de Malfoy la palabra "sangre-sucia" estaba terminantemente prohibida. Se seguían conservando los viejos valores del orgullo y la prepotencia, sin embargo, las cosas se ganaban por mérito propio y no por ser simplemente de sangre limpia, condición que a la hora de la verdad no servía para nada; por lo tanto, el veneno que expulsaban las serpientes de esta tercera generación, ya no era tan mortífero como el de su pasado.
La cara de Daniel volvió inmediatamente a ser la misma, relajada y de niño travieso
-Pero que todos esos tiempos hayan pasado no significa que tanto sus padres como los nuestros hayan superado sus rivalidades.
-Si es tan solo un capricho ¿por qué sus padres se tendrían que enterar?
Tenía razón, ahora Scorpius tendría que buscar otra excusa.
-La edad, es tres años menor que yo.
-¡Por Dios, has coqueteado incluso con las de primero!
-Sus hermanos.
-¿Les tienes miedo?
-¡No!
-¿Entonces?
-….
-Habla rápido Daniel, antes de que me arrepienta –dijo resignado, terminando de ponerse las zapatos para luego prestarle atención absoluta a lo que decía su amigo.
-Bueno, lo primero que tenemos que hacer es ganarnos a sus amistades, eso déjamelo a mí –dijo orgulloso- y tú tienes que quitarte esa careta de ogro-, evita los insultos, -enumeró contando con los dedos- los comentarios venenosos, el sarcasmo, es decir, vuélvete un hombre lindo Scorpi –terminó haciendo un puchero.
-Deja las ridiculeces –dijo dándole un golpe en el hombro- Si ella me provoca no podré evitarlo, además¿te has dado cuenta la hermosa que se pone cuando esta molesta?
-Si, si, si –contestó con fastidio- ¡Toda una belleza! Ahora¿que te parece si pasamos buscando a tu leona en celo por su cueva?
-No la vuelvas a llamar así.
- Bueno, bueno, a tu fierecilla. ¿Vamos? –dijo colocándose de pie.
-¿A su sala común¿Y si nos ve alguien?
-Diremos que fuimos a buscar a tu pareja –respondió como si fuero totalmente obvio.
Y así salieron de la sala común que para entonces ya estaba desabita porque el reloj daba las 8:30 y ya la fiesta debía haber comenzado. Subieron los 7 pisos del castillo que distanciaban las dos salas comunes para hallarse frente a la Dama Gorda, y presenciando un panorama que, para el rubio, era bastante devastador, y para Daniel, extremadamente gracioso.
-Vaya, vaya, leones contra leones -comentó con una sonrisa gigante en la cara- ¿Quién ganara?
En ese momento James dejó de apuntar su varita contra Alfred para señalar a los que habían interrumpido su charla de advertencias y amenazas sobre que podía pasarle a la cara del chico si llegaba a ponerle un solo dedo encima a su casi hermana Tseng.
-¿Y ustedes que hacen aquí? –preguntó de forma seca.
-Yo nada –dijo adelantándose a su amigo- Pero él -señaló al rubio- vino a buscar a su pareja.
-¿Y quién fue la estúpida que acepto salir con un hurón como tú?
La paciencia de Scorpius se estaba acabando. No quería hacerle daño al hermano de Lily, sería una mala forma de empezar la noche; pero si el tarado de Potter seguía hablando no podría asegurar que éste llegara en perfectas condiciones a la fiesta.
-Vaya, cambio de contrincantes –volvió a hablar Daniel para ayudar a su amigo-. Ahora es Potter contra Potter.
-¿Que insinúas?
Pero en ese momento la Señora Gorda dejó abierto un agujero por donde salió una espectacular Tseng, que iba vestida con una falda un poco debajo de rodilla y con estampado de cuadros en colores marrones y un top blanco que dejaba ver su perfectos hombros. La conversación con Lily se había prolongado "un poco".
-¡Se puede saber que te ocurre James!
El aludido soltó de inmediato el cuello de Alfred, pero no dejo de apuntar a los slytherins.
-¡Ah!…-exclamó terminando de salir del cuadro- No me digas que es lo que estoy pensando que es, James, amor –dijo con voz fraternal-. Por más que pretendas y trates de ser mi hermano, no lo eres, así que te agradezco el gesto, pero se cuidarme sola al igual que tu hermana verdadera, así que –siguió, con una sonrisa gigante en el rostro- ¡¡En tu vida vuelvas a acercarte a mis parejas, novios, compañeros, cuadres, o todo lo que tenga que ver conmigo!! –gritó con toda su fuerza. Ya estaba harta de ser tratada igual que Lily- ¿Ha quedado claro?
James asintió de manera inmediata, casi con una mirada de miedo que era sólo respeto a su decisión.
Tseng se acercó a Alfred y le dio un pequeño beso en mejilla, sorprendiendo a todos los presentes por los repentinos cambios de actitud de la chica
-Hola Alfred¿cómo estas? Disculpa la tardanza, es que tenía que ayudar a Lily a escoger su ropa ya que estaba un poco…
-¿Emocionada¿Anonadada¿Feliz porque tendría una cita con el Príncipe de Slytherin? –preguntó Daniel en tono burlón.
-A decir verdad -dijo volteándose hacia los chicos por primera vez en todo ese tiempo - Asqueada, mareada y enferma
Por mas que esa chica amara a Daniel, jamás se lo demostraría, era algo raro, pero ese "algo" se lo impedía, le impedía demostrarle su amor, era una fuerza que no permitía que ella se derritiese enfrente de él, una fuerza que tenía por nombre honor y orgullo.
-Ah –dijo casi en un susurro. Esas palabras habían sido un golpe bajo para las dos chicos.
En ese momento la señora gorda dio paso a dos hermosas chicas, la primero de unos 17 años, desconocida para Scorpius y Daniel, pero muy conocida por el resto por ser la novia de James; y la segunda era una mucho más animada Lily, que no había seguido los consejos de Tseng para vestirse pero iguálemele se veía preciosa. Andaba con unos jeans negros y una camisa del mismo color que era completamente escotada en toda la espalda, pero no del tipo vulgar sino del tipo provocativo.
- Bueno cuñadita, te dejo para que disfrutes a mi bello hermano –dijo en tono jocoso, pero la sonrisa se le desapareció apenas vio el panorama en el que se encontraba- Y… ¿y ustedes que hacen aquí? –tartamudeo
-¿Lily, me puedes explicar por que rayos vas a ir con el huroncito Malfoy? –la rabia se le notaba en la voz y en la mirada
"Piensa Lily, piensa, una excusa buena para que mi hermanito no mate a Scorpius. Un momento¡¿por que él se tiene que estar metiendo en mi vida?! Lily, te prometiste que dejarías de ser la niña mimada… Sí, eso, tendrás toda la noche para fastidiar a Malfoy, pero dudo mucho que me vuelva a encontrar a James" Y sin otra cosa que pensar se dirigió firme hacia Scorpius y dándole un suave beso en la comisura de los labios que sorprendió a todos, pero sobre todo a Scorpius, se volteó hacia James para hablar.
-¿Decías James? –haciéndose la desentendida.
-¡Aléjate de mi hermana ahora mismo!
-James, amor –interrumpió su novia- ¿estábamos a punto de irnos verdad?
-Pero, Andreína…
-No seas aguafiestas, después te arreglas con mi cuñadita pero -dirigió su boca hacia los labios del chico y le susurro algo que nadie pudo escuchar.
-Después hablaremos muy seriamente Lily... Vamos -dijo colocando su mano en la cintura de su chica para luego dar la vuelta.
Lily quería definitivamente a esa chica como cuñada, más de una vez la había salvado de situaciones así. Ella había suplido el puesto de hermana mayor que siempre deseó.
Ya cuando los cuatro chicos, James, Andreína, Alfred y Tseng desaparecieron por el pasillo Lily soltó un suspiro que de alivio.
- Está bien, Scorpius suelta inmediatamente mi cintura - dijo de forma amenazante
- Tú fuiste la que te acercaste -respondió para defenderse.
-Ok tortolitos¿nos podemos ir? Mi pareja esta esperando en la fiesta y tengo hambre¿saben?
-Que te quede claro, que lo que acabo de hacer frente de mi hermano era sólo para fastidiarlo.
-Sí, aja. Por favor, se te notaba a leguas que querías estas así conmigo.
-Comó se te ocurre…
Y con una pelea que incluía muchos insultos y comentarios venenosos se dirigieron a la fiesta donde Lily se tendría que tomar unas cuantas margaritas, porque la noche a penas había comenzado y no iba a ser nada agradable o… ¿tal vez la mejor de su vida?
Continuará
Hola mis queridísimas lectoras, muchas gracias por sus reviews. Disculpen la tardanza para montar el cuarto capítulo, en realidad, ya lo había terminado desde el 25 del mes pasado, sin embargo, la amiga que me ayuda a subirlos estaba de vacaciones y no se las iba a arruinar para molestarla con este trabajo.
Gracias a loba.polar por su comentario, lo he tomado en cuenta. Al igual, gracias a Shia17Potter, Fitz.Darksly, Johanna, karenciitha, oriana-malfoy y geilajauregui. Se que me han pedido que los capítulos sean más largos, pero espero que entiendan que no es tan fácil escribir todas las ideas que salen de mi cabeza, pues cuando la musa se va, se fue y terminó el capítulo, así soy yo. Espero que éste haya sido de su sincero agrado.
No puedo irme sin antes desearles feliz navidad y feliz año nuevo. Ojalá cumplan todos sus sueños y proyectos planeados y gracias por darme ánimos para seguir con este proyecto.
Como saben, espero sus comentarios y críticas, que siempre serán bienvenidos.
