Capítulo 3

Se habían pasado la mayor parte del día recorriendo todo.

Rodorio ya no era un simple pueblito, de eso pudieron percatarse el trío que había bajado a ver que tal iba todo. Tanto Hasgard, Aspros y Sisyphus iban caminando con tranquilidad, comparando disimuladamente la antigüedad con el ahora.

Todo les parecía absolutamente sorprendente.

Más sorpresa les causó el hecho de que la calle, en cierto momento cambiaba de color a un intenso oscuro, incluso podían distinguir cierto olor que antes no había.

Como no hicieron caso a las advertencias que estaban un par de metros antes porque estaban en inglés, decidieron curiosear un poco sobre el camino tan extravagante que se formaba frente a ellos. Afortunadamente.. o desafortunadamente, por la calle no pasaba gran cantidad de gente. En realidad casi nadie.

— Aioros resultó ser bastante amable —Explica un sonriente Sagitario, caminando a un costado de Aspros quien iba al medio.

— Yo no me quejo —En realidad Aspros no había interactuado demasiado con su sucesor ni el hermano de este, así que no podía ofrecer gran opinión.

Cuando ambos se voltearon hacia donde se suponía, estaba Tauro, se encontraron con el lugar vacío. Fue entonces que se miraron con cierta sorpresa antes de voltearse y encontrarse con su compañero.

— A-ah… chicos..

— ¿Sucede algo? —Pregunta el castaño, devolviendo sus pasos hasta llegar a un lado de Hasgard.

Aspros le imitó.

— De alguna manera.. No puedo levantar los pies —Explica, con cierta expresión de circunstancias.

— ¿No puedes levantar los pies?

— Ajá.. Si lo hago creo que romperé los zapatos..

— A ver, prueba levantándolos de nuevo —Pide el de Géminis, bastante atento a lo que pudiese ver.

Así lo hizo Hasgard, intentó levantar el pie, pero nada.

— Pareciera que está pegado —Comenta el castaño, algo extrañado— ¿Pisaste algo?

— No realmente..

Aspros intentó agachándose a la altura del pie izquierdo de Hasgard, mientras que realizaba una seña para que Sisyphus hiciera lo mismo por el pie derecho. Ambos llevaron sus manos hacia los pies del albino, comenzando a jalar con un poco de fuerza para ver si lograban despegarlo.

Pero nada.

— Un poco más de fuerza.. —Propone el peliazul, comenzando a tirar con un poco más de esfuerzo mientras Sagitario asentía y hacía lo mismo.

Llegados a un momento en que no sucedía nada comenzaron a molestarse, tironeando aún con más fuerza pero sin resultado alguno mientras Hasgard se removía algo incómodo. Tanto Aspros como Sisyphus soltaban quejidos de vez en cuando intentando regular la fuerza, pero era simplemente imposible.

En cierto punto Aspros terminó cayendo de espaldas y Sisyphus terminó sentado, jadeando y con el trasero en el suelo.

— ¡Es imposible!

— ¿Qué deberíamos hacer? —Pregunta el albino intentando moverse aún por su cuenta.

— Solo sácate los zapatos —Responde Aspros en medio de una profunda exhalación, agotado.

— Está bien, vámonos —Hasgard se agacha a la altura de sus zapatos, desatando los cordones. Para cuando volvió a elevar la vista, vio a sus dos amigos en la misma posición de antes— ¿Qué hacen? Vámonos.

— E-Espera… —Aspros intenta levantar la cabeza, pero simplemente no puede, le jala el cabello y toda la parte posterior de sus prendas.

— ¡Estoy pegado! —Sisyphus no lo puede creer, intenta alzar el trasero y simplemente no puede…

— ¿Era la calle? —Al albino simplemente le parecía insólito.

— ¿¡Qué clase de trampa mortal es esta!? —El peliazul ya estaba desesperado por no poder moverse, quejándose cada vez que intentaba levantar la cabeza.

— Chicos.. Ya vieron que no van a sacar nada, simplemente arránquense las cosas —Era lo más cuerdo que se le ocurría al de Tauro.

— ¡Estás loco! ¡No puedo andar con el culo al aire!

— ¡Olvídalo, no pienso arrancar mi cabello!

Los tres comenzaban a sudar frío, realmente no sabían como salir de esa situación tan embarazosa.

— Compañeros, estamos en medio de una calle pública, en cualquier momento transitarán civiles —Comienza a exponer Hasgard, con calma para sonar más suave— Como caballeros dorados, debemos resguardar nuestro honor y evitar que nos vean de esta manera tan deplorable..

Y agradezcan que incluyó en el "nos" porque definitivamente, la imagen más deplorable se la llevaban Sagitario y Géminis.

Aunque quizás Aspros se llevaba el primer lugar.

Los dos aludidos comenzaron a sudar frío, Hasgard tenía razón, no podían permitir que les vieran en esa situación….

Fue entonces que el sonido de las prendas rasgándose se hizo presente, con cabello incluido y el grito de dolor de un hombre que calaría hondo en el alma de cualquiera que lo oyese.

Mostrarían el culo, quedarían calvos, pero su honor quedaría intacto ante todo.

En el Santuario, Deuteros se volteó ligeramente mientras sostenía las cartas entre sus dedos, estaba aprendiendo a jugar a las cartas, acompañado de Saga y Kanon.

— ¿Escucharon algo?

El par de gemelos se miraron entre sí durante un par de segundos.

— Para nada —Responde Saga, volviendo la mirada hacia las cartas que tenía en la mano.

Kanon simplemente se encogió de hombros, intentando mirar de pasadita las cartas de su hermano, quien las ocultaba bastante bien.

— Creo que ha sido cosa mía.. —Murmura el moreno, no muy convencido.

— Gané —Saga infla el pecho de manera orgullosa, mostrando su mano ante la mirada atónita de Kanon y un Deuteros, quien comenzaba a cansarse de perder tanto.

— ¡Ya es la sexta seguida, deja de hacer trampa, Saga!

— ¡Ese eres tú, idiota!

Y así es como en medio de una calle recientemente pavimentada quedaron las huellas de tres honorables hombres.

Dos zapatos, los bolsillos traseros de un pantalón y por último, toda la parte posterior de una camisa, pantalón y muchos, muchos, mechones de cabello.