Alemania, año 2014, veinte de abril. Primera dimensión.

Ya iba aproximadamente una semana que el Sargento y el hombre más fuerte de la humanidad estaba encerrado en esa supuestamente para él, "pesadilla", Levi fue unos dos días a trabajar, no lo despidieron, pero su singular jefe notó enseguida que tenía ciertas "diferencias" o problemas que no le dejaban hacer bien su empleo, dígase en pocas palabras, que casi incendió la impresora sacando unos papeles para un simple caso.

Pensaba que su cliente era el que tenía que ir a la cárcel y no la parte contraria, todo lo electrónico parecía prender en llamas o explotar cuando Levi lo tocaba… y su obsesión con la limpieza estaba un poco "fuera de control", ya qu efectivamente, Levi siempre se preocupaba en general sólo de su espacio, en cambio ahora, había puesto a todos los pobres empleados de cabeza para que limpiaran ese mugrerío lleno de casos roñosos, papales viejos y polvo debajo de los escritorios.

Su sabio jefe, pensó que si seguía así después de las "vacaciones adelantadas" que le daría, lo cambiaría como aseador en jefe de las oficinas, le pagaría lo mismo, por ciertas "preferencias" que parece tenerle al amargado abogado, pero de todas maneras, sintió algo de lastima por los pobres empleados aseadores que estarían bajo las limpias pero maléficas manos de Levi.

El mayor no consolidó más pensamientos cuando unos brazos le rodearon por la espalda instalándose en su cintura, bajó un poco la cabeza y entrecerró los ojos en el platillo de comida de aquella noche. Eren sonrió cercano a su oreja y el mayor apretó un poco más las cejas ante la cercanía.

—Llegué, amor.—sentenció algo lógico y burdo, pero claramente, lo hacía para obtener una molesta y vergonzosa respuesta que el ahora ex-capitán Rivaille no podía darle. —¿Qué pasa amor, que es eso?

El capitán apretó los dientes contra sus labios cuando sus manos empezaron a temblar producto de los besos en su cuello que el menor le estaba dando, cada presión de los labios de ese mocoso llevaba consigo un molesto escalofrío, era certero casi con maldad, lo odiaba, odiaba que ese niño conociera más ese cuerpo que tenía ahora que él mismo.

—Comida.—gruñó en respuesta dándole una mirada por sobre el hombro para que detuviera su puto acoso sexual.

—Levi nunca había cocinado los platillos que ahora hace...—volvió a susurrar de manera algo infantil, al menos, algo más de lo que ahora le sonaba al capitán.—Y tienen un gusto un poco...peculiar.

—¿Estás diciendo que mi comida apesta, mocoso?

—Levi... yo no...

—Apesta.—aceptó entrecerrando suavemente los ojos.—Me suelo encargar sólo de la limpieza.

—Pero si tú no solo...—Eren suspiró, recordando su anterior pensamiento. —Cuando empezamos a salir, tampoco eras bueno cocinando. Así que se trata de eso... ¿realmente quieres volver a aquellos días?

—Si te dijera que no tengo idea de qué demonios estás hablando ¿me creerías?

—¿Que hay de nuestro aniversario, lo recuerdas?

—No.—contestó con sinceridad.—Además, los hombres no se pueden casar.

—Levi por dios, lastimas mis homosexuales sentimientos. ¿Y de dónde viene ese dicho tan teocrático de que los hombres no se pueden casar?

—No es eso...—chistó los labios desviando el rostro.—No lo entenderías, eres mi subordinado, debo cuidar de ti y no puedo mirarte como...

—¿Tu amante? No es que no puedas mirarme así. Levi, ya lo haces, me miras así. Nosotros somos… amantes.—se rió con ternura.—Pero puedo decirte "capitán" si gustas—murmuró coqueto sobre el oído mayor, este abrió los ojos y tiró el cuchillo.

—¡Joder no hagas eso!—mierda, porque ese puto mocoso no parecía hacerle caso en lo más mínimo.

Sus nervios iban a explotar cuando la mano de ese mocoso sobrepasó su poderosa barrera llamada "delantal de ama de casa", gruñó con fuerza y el menor volvió a reír.

—¿Qué tengo que hacer para que dejes de acosarme?

—Hoy… después de comer, acepta la cita de este hombre que está desesperado por su lindo y compacto amante.

Levi acercó con fiereza el filoso cuchillo hasta el cuello del alemán, el pobre de Eren tragó grueso cuando sintió una pequeña cortada producto de la punta insertada en su cuello, sangraba poco, pero lo suficiente para hacer que la situación lo hiciera ser un "poco más precavido".

—Iré a tu puta cita, pero… vuélveme a llamar compacto y…—gruñó tomando al fin algo de control , aunque fuera a costa de un arma blanca. —Te rebano tus asquerosas bolas llenas de semen.

—P-pero… tu amas mis bolas rellenas de-…—Eren se detuvo al observar la mirada asesina de su amante, realmente parecía molesto. —Nada amor, olvídalo… ¡será como tú digas!

Fuera de las murallas, año 851, veinte de abril. Segunda dimensión.

—Simplemente no puedo creer algo así… tan a la ligera. —comentó aquel clandestino abogado en una época que no le pertenecía para nada. —Un mundo lleno de… ¿Titanes? ¿Cómo fui a dar acá? es… ¿un sueño? ¿entré en coma? Quizás Eren esté preocupado por mí…—murmuró bien acomodado sobre las piernas del pobre y virginal muchacho titán.

—N-no entiendo lo que quiere decir, capitán… usted es el hombre más fuerte de la humanidad… y yo soy… bueno, estoy bajo su cuidado y…—murmuró avergonzado, sin embargo, sus manos apretaron con más fuerza la cintura delgada de su capitán. Levi volteó curioso cuando Eren se acercó a su cuello aspirando con fuerza su aroma.

El aroma del capitán era tan… único, Eren no podía dejar de olfatearlo, era adictivo, le causaba pequeñas corrientes eléctricas… lo ponía duro, se mordió los labios, sintiéndose el mocoso más grande y estúpido del mundo, aprovecharse del estado del capitán para dejarse llevar por aquellos impuros deseos que lo carcomían era algo… inaceptable, trató de hundir su cadera para que Rivaille no notara como su erección crecía por el pervertido acto de respirar su esencia.

Eren lo odiaba, odiaba ser así de voluble… ¿Quizás era porque nunca ha sentido algo así por alguien más? ¿Quizás era porque aún era por así decirse "un pobre y miserable virgen"? Yeager nunca encontró un insulto el conservarse virgen, para él, hacerlo con la persona que llenaba su corazón… era uno de sus más antiguos sueños.

—De todas formas… eres Eren…—suspiró Levi. —Y eres muy evidente… ¿Quieres hacérmelo? —susurró volteando hacia el menor que levantó abruptamente la cabeza tartamudeando.

—Capitán… yo…—las manos de Eren temblaron, sin saber que decir, después de todo, ambos eran hombres y…

¡Maldita sea, de la forma que fuera, se estaba aprovechando de la situación! Como él era el único a quien Levi parecía aceptar de buenas a primera, ahora, los roles parecían verse invertidos "sólo un poco", ya que ahora él debía persuadir al capitán Levi de volver a ser el mismo ¿Y qué estaba haciendo allí? Cayendo a sus remotos deseos y poniendo sus sentimientos sobre la supervivencia de la humanidad… definitivamente era un egoísmo puro.

—De cierta forma es divertido que me llames "capitán"… —susurró sin sonrisa alguna, pero la coquería y elegancia podía verse explicita en su mirada.

—Yo…—volvió a susurrar.

—Es extraño… volver a verte así, que fantasía sexual más extraña, de verdad creo que esos días sin sexo me afectaron… pero tampoco me molesta…—se acurrucó en su pecho cerrando suavemente los ojos. —Me acuerdo cuando empezaste a enamorarme… eras así o más torpe…

—Capitán…—murmuró entre dientes.

—Está bien, si dudas tanto… sólo te ayudaré con eso.

Levi volteó hacia Eren, sus ojos se abrieron tratando de emitir una queja cuando la pequeña mano tocó su hombría por sobre la tela, dio un respingo ahogado, sin embargo, nunca se negó… en ningún momento.

Alemania, año 2014, veinte de abril. Primera dimensión.

Levi iba tomando la mano de Eren a regañadientes o molesto dentro lo posible, la verdad, no era TAN molesto, sólo era… extraño, era extraño no preocuparse de los titanes, del bien de la humanidad… de su pasado, de esa podrida vida llena de muertes y sufrimientos que llevaba antes de entrar a ese extraño sueño… mundo, lo que fuera.

Era extraño sentirse… pensó mientras le dedicaba una mirada algo acusatoria a Eren, quien sólo le devolvió la mirada y añadió una pequeña sonrisa.

—¿Estás feliz?

—No. —espetó con seriedad.

—Oh vamos Levi, es la primera cita que tenemos hace mucho…no coincidíamos mucho en las horas y ahora, al fin podemos salir. —se rio avanzando más rápido.

—¿A qué demonios me llevas? ¿Otra pantalla gigante?

—Algo que te encanta, Levi… bueno, cuando éramos más jóvenes, te gustaba… o eso me contaste.

—¿El qué? —preguntó cauteloso, no podía adivinar nunca lo que ese "yo" en aquel sueño hacía, tenía algo de nerviosismo.

—Patinar. —sonrió. —Sobre hielo…

—Hielo…—abrió los ojos con algo de terror, sólo había leído un poco de ese "tal hielo", y claro, se pasó un gran tiempo metiendo la mano al refrigerador sacando algo de el.

Eren claramente le miró con curiosidad y algo de preocupación por lo entretenido que parecía estar Levi en la nevera, más cuando la raspaba y formaba pequeñas y deformes figuritas con los que quedaba a algo parecido a "la nieve". Levi no sabía cómo iba a… ¿Patinar allí? ¿Patinar era como resbalar no? Tenía buen equilibrio en el equipo de maniobras, no deberías tener tales inquietudes, pero joder, en ese mundo todo era extraño.

—Y luego, para este miércoles que tengo jornada corta ¡Iremos al parque de diversiones! O quizás al cine... o al zoológico.

—ZOOLÓGICO.—exclamó sin duda.

Aquellos animales...

Los vio hace un tiempo en "revista" como suelen llamarle en ese mundo a los periódicos a todo color, el mayor no entendía del todo como hacían algo así posible, lo único que sabía... es que quería ver esas cosas... que con las murallas nunca pudo.

—Será como tú digas, amor.—asintió Eren tomando la rehacía barbilla de su amante para robarle un beso.

El capitán solo apartó un poco la vista en un gruñido y con las mejillas suavemente rojas, solo ahora lo dejaría única y exclusivamente porque... Lo llevaría al zoológico.

Fuera de las murallas, año 851, veinte de abril. Segunda dimensión.

Eren estaba rojo desde las mejillas hasta las orejas mientras se estampaba contra la muralla. Mikasa le miraba a la distancia, sabía que el enano tenía que ver. Pero Eren no podía completar ni siquiera la mitad de la frase cuando intentaba hacerlo. Lo que había pasado con el capitán...

Éste no solo le había hecho "un trabajo con las manos" lo había hecho con la...

—¡Aahhhhhhhhhhhhhhhhh!

—Joder, Yeager , cierra el puto pico, llevas gritando como marica todo el día. —escupió de manera agria Jean, esperando la comida.

—Es que... su pequeña boca...—agregó más rojo, recordando como la pequeña lengua se enredaba en la punta de su miembro.

Recordando como el calor lo quemó cuando la sofocante cavidad bucal masajeó con labios y lengua, y a veces terminó dando masoquistas mordidas que parecían apretar y erguir más el miembro del aquel titán adolescentes.

—Tu puta cara da un miedo horrible... no me toques.

—Eren...—susurró Mikasa seria colocando una mano en el nombre de Eren a modo de consuelo.

—¿La perdiste, no?

Eren abrió los ojos, algo confundido... no debía estar refiriéndose a... no, la dulce Mikasa no hablaría de esas cosas.

—¿Perdí la qué?

—La virginidad.—afirmó tan ácida que a Eren se le desencajó el rostro.—Tu rostro es igual al de un virgen que le acaban de quitar su primera vez y no deja de pensar en eso como una pobre enamorada.

—¡Mikasa!—casi, casi chilla.

—¿Su qué?—se rió descaradamente Jean casi con lo que le pareció un relinche al consternado castaño.

—Tú no te metas Jean.—arrojó la mujer de manera filosa, Eren los interrumpió a ambos.

—Ninguno de los dos debería meterse en esto... ¿Qué les hace pensar semejante cosa?

—Vamos, Eren...—soltó Jean un poco más serio esta vez.—Duermes con el capitán... y sus muestras de afecto hacia ti... son demasiado evidentes, está claro que no dudarías virgen mucho tiempo. De todas formas, la tropa está sorprendida, nadie llegó a pensar que el capitán Levi fuera... homosexual.

—¿Eh? ¿Qué quiere decir eso? ¿Qué hay de mí, nadie pensó que yo era Hetero?

—No.—sentenció aquel estúpido caballo a ojos del confundido adolescente.

—Mikasa, que hay de ti... tú si pensabas que...

La mujer entrecerró un poco los ojos con lastima mientras depositaba una mano sobre el hombro del titan shifter. —La verdad, Eren...

—¡Joder, no digas simplemente "la verdad, Eren" como si lo hubieras sabido toda tu vida!

—La verdad, no quiero que ese enano te toque y/o abuse de ti, pero te ves tan feliz que... supongo que a Eren le gusta ser abusado.

—¡Maldita sea Mikasa! ¡No he sido abusado!

—¿Entonces tú abusas? ¿Tú eres el que se sumerge en aguas profundas? ¿El gusanito que excava en la tierra? ¿La espada mágica sumergida en la piedra del destino y el placer? el...

—¡Oh dios Mikasa, que no, no hemos tenido nada de eso! —gritó exasperado, llamando la atención de sus otros compañeros agachando la cabeza en la mesa. Joder ¿Por qué demonios el caballo estaba comiendo con ellos? de seguro, para estar cerca de Mikasa.

—¿Tener qué?—alzó una ceja una voz muy conocida.

Era el capitán Rivaille, quien se sentaba descaradamente al lado de Eren apoyando su cabeza en el hombro de este. Eren abrió los ojos y cerró la boca con nerviosismo.

—¿No estarán seduciendo a mi hombre, verdad?—susurró Levi con descaro. Mikasa le arrojó una mirada algo asesina y Jean solo negó con fuerza y algo de miedo.

—Capitán...—susurró suavemente.—¿Dónde estaba?

—Entrenando... o algo por el estilo. Ya manejo un poco esa mierda de colgar y cortar... es como que estuviera inserto en mí. Pero... de todas maneras fallé algunos blancos... haciendo el ridículo.

—Capitán... sobre eso...—Comentó Eren un poco más serio. —La próxima semana o en dos más... tenemos una salida al exterior.

—Lo sé...—susurró Levi algo perdido en otros pensamientos.

Después de todo... creía que si moría en ese sueño, nada pasaría...

Pero estaba... demasiado equivocado.

Alemania, año 2014, veinte de abril. Primera dimensión.

Los ojos del capitán estaban abiertos de par en par. Eren le miró a unos metros con una risa chistosa, Levi estaba con las piernas suavemente abiertas con los brazos de igual manera.

—¿Levi? ¿Estás bien?—sonrío mientras daba un pequeño impulso para terminar en un giro detrás de Levi rodeando su cintura.

—Joder, sí.—gruñó mintiendo descaradamente. —Sólo me estoy acostumbrando, contigo allí detrás... no puedo.

—Levi, no te has movido en diez minutos. Así gastaremos todo nuestro tiempo parados aquí... —río de manera dulce mientras besaba una de las orejas descubiertas del capitán.

—Para, puto mocoso...

—Ven... tú sabes de esto... ¡No te hagas! tu cuerpo lo sabe... al igual que sabe cuándo te hago el amor o estoy cerca... tus pequeñas orejitas están rojas ahora mismo...

Levi giró molesto quizás por la estúpida verdad de sus palabras para golpearlo, ese cuerpo era extraño, ese cuerpo lo hacía actuar... como si Eren fuera parte de él.

El menor sonrió sujetando el golpe con una mano, luego, de alejó del mayor girando el brazo, haciéndolo patinar junto a él, Levi tragó grueso pensando que caería sobre el frío hielo que parecía estar compuesto al igual que una baldosa de una casa moderna llena de rayas.

Levi pensó que se estamparía contra el hielo y haría el ridículo... y sin embargo, no era así, sus pies de movían de forma casi mecánica, conociendo la técnica que debía seguir. Eren le jalaba y le sonreía desde adelante.

—¿Te estas divirtiendo amor?

Mientras giraba, de la manera más marica, anti-él, romántica y melosa del mundo en aquel hielo sólido y resbaladizo... Levi lo notó.

Notó que no podía negarlo, aquello, tan sencillo y estúpido, tan trivial e inútil... Aquello que nunca hubiera podido experimentar en su realidad lo golpeó con fuerza.

En aquellos instantes... junto a Eren... estaba siendo... feliz.

Fuera de las murallas, año 851, veinte de abril. Segunda dimensión.

Sumergido en esa extraña realidad, Levi empezó a tomarle el peso a la historia por la que se fundaba el lugar donde estaba, quizás, antes no lo había hecho o lo había ignorado, incluso ahora, a pesar de tomarle algo más de seriedad a la situación que se le planteaba no podía evitar pensar que aquello era, drásticamente imposible, que aquello era… sólo un mal sueño. Sin embargo, la brisa, el respirar, el calor, el dolor cuando se cayó… todo parecía tan aterradoramente real que las preocupaciones del mayor incrementaban con cada noche que dormía acurrucado junto a Eren esperando al día siguiente despertar en su cálido hogar.

Lo único que lo mantenía algo más tranquilo era Eren… un Eren diferente al que suele conocer, pero que en efecto, tenía muchas similitudes con el suyo, era… casi idéntico a Eren cuando más joven, sólo que, evidentemente, lo trataba con incluso más respeto.

Irvin era, además, su jodido jefe, y… parecía hablar con una seriedad que jamás en lo que consideraba "su realidad" o su "no sueño" desempeñó con él, el asunto de la humanidad, de la muralla y de los titanes. ¿Comer gente? ¿Devorar gente sin siquiera una razón alimenticias para eso?

Era extraño… aterrador, algo triste. Se aferró más al brazo de Eren, subiendo sus ojos parar mirar los de Eren que le encontraron sin mayor resistencia.

—¿En verdad me quieres, Eren?

—¿Ca-Capitán?

—Dilo. —susurró con seriedad. —Como lo hiciste la otra vez…

—Yo… en serio me gusta, en serio…

—¿Y en otro lugar?

—¿Otro lugar? —ladeó la cabeza con nerviosismo.

—Si en otro lugar, otra existencia… otro mundo, ¿me amarías?

Eren bajó la cabeza, pero respondió determinado.

—Sí…—porque Levi… era su primer y único amor.

Alemania, año 2014, veinte de abril. Primera dimensión.

No se entendía, tampoco entendía a ese mocoso, estaban llegando a casa de la mano como si eso fuera natural, una relación de un hombre con un hombre... de un superior y un soldado que parece estar inevitablemente a su cuidado. Levi estaba confundido, mas con su maldito actuar ¿Le estaba perdiendo seriedad a esto? ¿Acaso no se acordaba que el primer saludo de esa extraña irrealidad fue un puto pene su culo?

¿Eso acaso no era antihigiénico en muchos sentidos? Y, más aún, ceder de esa manera ¿Acaso lo que sentía era resignación? a su destino... a su situación. Levi abrió un poco los ojos mientras se mordía los labios y quiso arrojar una despreocupada y cínica risa.

¿Él, Levi, capitán de la Legión de reconocimiento rendirse a ese destino? Que mierda de pretexto malo y sin sentido es ese, él nunca se rendiría a menos que...

—Cómodo...—susurró entrecerrando sus pequeños y filosos ojos.

Estar así… era tan agradable.

Fue cuando llegaron a casa, Eren se sentó sobre el sillón agarrando y jalando fuertemente a su pequeño amante que de pronto, se había vuelto más gruñón y reacio a los cariñitos, incluso en ese momento, cuando lo pudo sentar entre sus piernas, inmediatamente empezó a tratar de zafarse con una voz y tono que intimidaban más a Eren de lo que normalmente lo hacían, su Levi era efectivamente serio, pero no daba en extremo miedo, cedía más fácil, a veces, realmente sentía que si se descuidaba con su pequeño pelinegro vería un cuchillo de unos veinte centímetros insertado en su pecho. Sin embargo, cosas como esas a Eren al menos, no le importaban en lo más mínimo, o quizás un poco y lo ignoraba.

Levi dejó de removerse, bajó la cabeza y gruñó.

—Nunca te rindes… ¿Verdad mocoso? Créeme que si pudiera actuar como lo hago realmente y tirarte una puta patada que no pareciera de mujer… lo haría, pero ahora soy la inutilidad hecha persona… y me tengo que tragar todos tus caprichos de mierda…

—¿Levi? —ladeó la cabeza Eren intentando darle un beso en el cuello pero este le detuvo llevando su mano hasta el rostro de Eren sin voltear. —¿Qué pasó?

—Pasa que…—susurró de manera molesta, bajando la cabeza mientras Eren le miraba curiosa… cuando iba a besarle otra vez, alcanzó a ver su rostro suavemente rojo… cuando Levi agacha la cabeza así, avergonzado… es que diría algo importante, Eren le dio un poco de espacio y lo dejó proceder. —Si acepto esto…—comentó sin poder creer lo que estaba proponiendo. —Esta relación… por más rara que parezca… tú debes creer que recién me conoces ¿Entiendes? No me metas las putas manos debajo de la ropa… ni besos en el cuello tan repentinos… joder, esto es lo más homosexual que he dicho en mi puta vida…

—¿Levi? —pestañeó un par de veces el alemán para luego soltar una cálida sonrisa. —¿Quieres que te enamore de nuevo…?

Levi apretó los dientes y bajó la cabeza, consciente de lo que estaba permitiendo… Levi quería intentarlo…

—¡Será como tú digas, señor que recién conozco! —sonrió Eren con alegría, rodeando la pequeña cintura con más fuerza.

Levi quería probar… enamorarse de Eren, vivir una vida tranquila y sencilla con ese estúpido que no le pareció para nada importante que dejara el trabajo con tal de verlo más… quería probar, a que sabía amar… y ser feliz con alguien. Por un segundo, el capitán de la legión de reconocimiento fue demasiado egoísta, olvidando su vida pasada, su destino podrido, su infancia, aquellas muertes… sólo por un mocoso… que parecía sólo tenerlo a él en el mundo entero.

Fuera de las murallas, año 851, veinte de abril. Segunda dimensión.

Su cuerpo no le respondía, no lo suficiente, no lo necesario, y no de la manera correcta. El menor se arqueó suavemente cuando las caderas del mayor empezaron a frotarse sobre su erección, sus manos temblaban cuando tocaban la cintura desnuda, el cuerpo era delgado, pero rígido en su mayoría, Eren tocaba con cuidado, de una manera prudente, a pesar de que, algo crecía en su interior, deseo… ansias de saber cómo sería tener ese cuerpo sólo para él.

Aquello que se desató tras aquella confesión y un par de besos.

Levi gruñía entre cada beso, de cierta manera, que Eren volviera a ser ese adolecente del pasado no era tan malo, le hacía sentir más dominante, no en el estricto sentido de la palabra, ya que, a estas alturas, ya se había aceptado como un pasivo abiertamente, no porque no pudiera meterla, simplemente, no se sentía del todo cómodo, o quizás, sólo era un pervertido al que le causaba mayor placer sentir un grueso miembro entrando y saliendo desesperadamente de su orificio anal.

—Mnngg… estás tan duro Eren…—susurró en la oreja del menor de manera caliente y estremecedora, hundiendo su trasero sobre la sensible e inflamada dureza del menor.

—Capitán… n-no…haga…—los ojos de Eren miraron al mayor entrecerrados en deseos, no podía creer lo duro que estaba, no podía creer como sus caderas empezaban a empujar sobre la tela que recubría el trasero de aquella persona que por tanto tiempo admiró, no entendía como deseaba con tanta ansia bestialidad tomar al capitán… un hombre, su superior.

Levi sonrió ladeado, mientras deslizaba aquella pequeña prenda de ropa que aún le quedaba. Eren gimió cuando sintió el calor de la cálida piel entremedio de las nalgas de su capitán que parecían abrazar su erección. Levi se llevó una de sus mano hacia su espalda baja y luego hasta su propio trasero, separándolo y dejando que Eren chocara su dureza un poco más profundo en el… más íntimo. Eren deseó tanto sacarse esa puta ropa interior.

—¿No quieres hacerlo, Eren? ¿En serio… no lo deseas?

Eren sólo abrió los ojos, incapaz de decir nada. Pero por sobre todo, incapaz de negarse otra vez.


Perdón por la tardanza… ¿Alguien sigue leyendo esto? ¿O le estoy escribiendo a la nada? Bueno, si alguien sigue leyendo, una pequeña pista de algunas cosas que pasarán en el próximo capítulo… el cuerpo del "capitán" es virgen por detrás… pero el abogado no lo sabe, y bueno… el capitán está cayendo por Eren en el mundo moderno… aunque trata de evitarlo. ¿Qué mundo les gusta más? Gracias a Fredo Godofredo por la presión y el animo, también a cada comentario.

¡Gracias por leer, que tengan buen día! lo hice más largo por la eterna espera.